yo soy igual de falsa que todos vosotros
Sociedad

Yo soy igual de falsa que todos vosotros

Lo llamamos: “abstraerse de la negatividad” en vez de llamarlo “hipocresía”. Pero partiendo de la base que todos somos iguales- igual de hipócritas- somos normales. Somos humanos. Unos humanos inseguros y llenos de necesidad de agradar a los demás.

Nunca he entendido el placer de ser una radio. Tiene que ser muy triste tener tan poca cosa que explicar como para retransmitir lo que otra gente (normalmente igual de poco importante para ti como tú para ellos) piensa sobre ti. Cuando alguien intenta ponerme “al tanto” de todo lo que se supone que debería saber sobre mi persona, suelo cambiar de tema.

En realidad es porque soy igual de falsa que todos vosotros. Más adelante os voy a explicar por qué.

El otro día quedé con una amiga de esas que cuando la mencionas dices “mi amiga”, y levantas los dedos de ambas manos para interpretar las comillas. “Amiga”, dices. Dado que tenemos a muchos conocidos en común, a veces coincidimos. Sabes que, cuando le brillan los ojos, tiene algo que contarte y que ese algo, si tiene suerte, no te va a gustar nada. Si hay espectadores para poder compartir el efecto de lo dicho, ya es el sumum.

Yo la llamo “taponcito”. Y es que en Rusia tenemos una expresión para describir a los que están en cada cotilleo. Decimos que son un “tapón para cualquier agujero”. “Taponcito, pásame un café”, le dije un día sin pensar.  Ella misma decidió que me refería a su altura (mide un metro cincuenta). No le llevé la contraria: si  hay algo que he aprendido de los españoles es a callarme para no buscarme más problemas.

Taponcito se sentó delante y me dijo con cara de satisfacción absoluta:

 -   Ayer vi a tu “amiga” Natasha, la rusa -me dijo haciendo eso mismo que hago yo con los dedos.

-   Qué bien. Hace tiempo que no la veo- dije por decir algo (eso de “decir por decir” también lo he aprendido en España.)

-  Empezamos a hablar, y eso… Le hablé de ti. No me mires así.

-   No te miro así.

-  ¿Cómo “así”?

-  Así como crees que te estoy mirando.

-  Bueno, da igual. Me sorprendió saber que le caes tan mal. Creía que erais amigas…

Se calló. Se suponía que yo tenía que haberle preguntado “¿Por qué crees que le caigo mal? ¿Qué te ha dicho?”, pero no lo hice. Nunca lo hago. Y siempre lo sigue intentando:

-  ¿No sois amigas?

-  ¿Qué tal está el café?- hice el primer intento de callarla.

- Bien, bien. No te escaquees- me dijo la sinvergüenza y me guiñó un ojo.- ¿Estáis peleadas?

-  ¿Por qué te dejó tu novio?- le pregunté y le guiñé el ojo yo también. Así, en plan “tú ya me entiendes. No continúes y yo no lo haré”. Pero Taponcito no sólo es cotilla, encima es tonta. Más razón para no ser un Tapón como Dios manda.

-  ¿Mi novio? Bueno… Eeeem. ¿Qué tienes que ver con eso?

-  Exactamente lo mismo que tú con mi amistad con Natasha.

Se hizo la enfadada. Lo normal, vamos. Así como ningún idiota te va a decir que lo es, ningún cotilla tiene la autocrítica suficiente como para reconocerlo.

No quise hablar con ella sobre Natasha por dos razones. Primero, porque si Natasha tiene algo que decirme, no necesitamos a Taponcito para que me lo comunique. Hay una pequeña diferencia entre una crítica negativa y un cotilleo. Esa delgada línea que separa a uno del otro es la existencia del intermediario. Y segundo, porque en realidad soy igual de falsa que vosotros. No me gusta escuchar nada malo sobre mí. Si Taponcito me explicase lo mucho que me quiere Natasha, jamás le callaría la boca. Sin embargo opté por el simple “a palabras necias…” Como todos los que aseguran que no les importa la opinión de los demás. La opinión negativa, añadiría yo.

Vosotros sois exactamente iguales.

Lo llamamos: “abstraerse de la negatividad” en vez de llamarlo “hipocresía”. Pero partiendo de la base que todos somos iguales- igual de hipócritas- somos normales. Somos humanos. Unos humanos inseguros y llenos de necesidad de agradar a los demás.

No me fío de los listillos que aseguran que les da igual lo que dicen los demás. No es cierto: sólo les da supuestamente igual si lo que dicen de ellos es algo negativo. Siempre están abiertos a halagos, independientemente de su procedencia. Y yo me pregunto: ¿por qué le damos más valor a un halago de un desconocido que a una crítica de un desconocido? ¿No es igual de inválida una cosa que la otra?

Esos listillos viven en los mundos “yupi”. Se dan cuenta de ello, pero les encanta. Es fácil tener una autoestima alta siendo un falso. Su mundo irreal, lleno de halagos y escaso de críticas, es un mundo muy cómodo. Y los humanos, en general, somos unos perezosos.

“Que me dejen en paz y que vivan su vida”, decimos cuando alguien se atreve a criticarnos. Y todos los demás falsos nos dan la razón. Pero no es justo. Si permites que hablen bien de ti, no te indignes si hablan mal. Si te gusta que te halague un desconocido, jódete cuando te critica un desconocido. Si fuésemos un poco más inteligentes, nos daríamos cuenta de que las críticas de un desconocido, positivas o negativas, son extremadamente superficiales. No se basan en tu persona. Se basan en tu apariencia. Hay que aprender a no tomarte tan a pecho ni una cosa, ni la otra. Básicamente porque los halagos superficiales de la gente desconocida no tardan en convertirse en críticas de un día para el otro. Así que tampoco tienen valor.

Sí, yo también vivo en mi mundo de yupi. Yo también retuiteo en Twitter las palabras bonitas que me dedican y también agradezco un cumplido. Me masturbo mentalmente recibiendo los halagos de un desconocido y me sorprendo que éste se atreva a criticarme.

A mí también se me olvida a veces que los auténticos cumplidos, los que no se basan en una apariencia, son los que provienen de las personas que han invertido tiempo en conocerme.

Y ante una Taponcito que aparece en tu vida para explicarte una crítica de una tal Natasha, independientemente de si lo que te quiere trasmitir es algo bueno o algo malo, hay que tener claras dos cosas: primera, la poca credibilidad de ésta, y segunda, que no tiene ningún tipo de importancia. No te preocupes de que alguien pueda contar una mentira sobre ti. Lo hará igual. La verdad sólo la sabes tú y las cuatro personas de confianza. Y éstas, precisamente, no necesitan a una Taponcito. Te tienen a ti.

En esta vida todos somos falsos, porque nos quedamos con la parte que mejor nos va. Lo importante es tener una conciencia limpia. Si sabes que jamás le harías daño adrede a alguien, despreocúpate. Y si fue sin querer, ese alguien, si le importas, te lo hará ver.

Yo, como todos vosotros, probablemente seguiré viviendo en el mundo que más me conviene, porque al igual que todos vosotros, también tengo mis inseguridades. Otra cosa es que sea consciente de que una parte de mi vida es una mentira .O no del todo verdad. Soy falsa, pero no gilipollas. Soy una falsa con una conciencia limpia que vive en los mundos de yupi. Soy igual de perezosa que vosotros. El mundo real a mí también me parece un auténtico coñazo.

No estás solo.

¿TE GUSTA?  

+1 -0

Autoestima  Falsead  Hipocresía  Sociedad  

6 comentarios

COMPARTIR


Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

ÚLTIMOS POSTS

“Es fácil tener una autoestima alta siendo un falso.”

6 COMENTARIOS

  1. monsieur le sixmonsieur le six

    Siempre me quedo muy sorprendido cuando alguien se indigna porque hablan mal de él a sus espaldas. Nunca lo entendí. Yo siempre doy por sentado que la gente habla de mí a mis espaldas, y asumo que muchas de las cosas que dirán no son buenas. Pero es que es más: seguramente muchas de esas críticas, además, son acertadas, porque seguro que tengo muchos defectos que yo mismo no veo y que ellos sí ven, de modo que, ¿por qué debería indignarme? Mi verdadera preocupación debería ser hacer las cosas de tal modo que mis hechos contrarresten cualquier crítica.

  2. EspoirEspoir

    Pues a mí, por deformación profesional (ya se sabe, la información es poder) me gusta saberlo todo, lo bueno que dicen de mí y lo malo. Especialmente lo malo, porque lo bueno me importa poco -yo soy mi mejor fan y soy bastante consciente de mis puntos fuertes. Algunas críticas me han hecho reflexionar bastante. ¿Eso significa que sí que me importa lo que piensen de mí, y mucho? Depende de cómo se mire. Me importa en el sentido de si son cosas importantes, valga la redundancia. Por lo que respecta a cotilleos y maldades sobre mi persona, soy bastante capaz de reírme del tema y olvidarlo rápidamente.

  3. CristinaCristina

    A mi me pasa como a Espoir , prefiero saberlo .
    ¡Claro que me duelen las críticas ¡pero no me gusta vivir en el mundo de Yupi , yo Alena , aunque odie a “las taponcitos” ( te lo robo ¡voy a ser Rusa en algooo¡) le hubiera preguntado que que decía de mi y hubiera reaccionado con sentido del humor y sin dramatizar nada .
    Pero valoro las críticas , sin por algo , casi siempre por un daño que le has hecho a alguien sin saberlo o no .
    En cualquier caso quiero manejarme con mi “reverso tenebroso” aunque me haga sufrir un poquito , no más de lo que en un momento dado me lo hago yo con mi autocrítica .
    Este mundo cuadrado es muy dado al halago fácil y te digo que agilipolla un poco .
    Eso si .
    Directamente con el proveedor .
    Sin intermediarios .

  4. Ido_IdoIdo_Ido

    pues sigo pensando lo mismo.. más de una vez cuando alguien ha venido a decirme algo sobre mí “de parte” de otra persona he dicho: que venga y me lo diga. Bien para bien y bien para mal. Prefiero no saber nada de segunda, tercera… mano porque todo se malinterpreta, adapta a las mejores formas de expresar hacia el receptor, se manipula en cierta forma… y de lo que fue a lo que es… hay un trecho. Así que siempre que me veo en esa situación alego un no me interesa o ya hablaré con esa persona, no necesito intermediarios y repito: Para bien o Para mal. Y yo hago lo mismo… tanto para bien como para mal, acudo a esa persona.
    Que no he tenido momentos como esos de “taponcitos” en mi vida? claro que sí, pero he aprendido a eso… Este es mi mundo en el que quiero vivir… Y es difícil, creedme, porque la gente no acepta un no por respuesta cuando la boca está ansiosa de palabras…

    Sí, un mundo de yupi más para la colección… :-D

  5. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    ¿Que deberíamos ser más inmunes a las críticas de quienes no nos importan? Completamente de acuerdo.

    ¿Que el elogio de un imbécil debería preocuparnos en lugar de hincharnos el ego como a pavos? También de acuerdo.

    ¿Que tendríamos que ser más honestos con nosotros mismos y ser capaces de reconocer que a veces nos hemos comportado como malditas arpías en lugar de maquillar la realidad para adecuarla a nuestra conveniencia? Nada que objetar.

    Pero que no querer aguantar la mierda maledicente de tipas como la que describes sea falsedad…

    Porque te puede importar un pepino la opinión de alguien y, sin embargo, ponerte malas las tripas simplemente el tonito de maldad con el que suelta sus “perlas”. A mí me pasa cuando oigo criticar con mala leche aunque no estén siquiera hablando de alguien a quien yo conozca y mucho menos de mí.

    Que pararle los pies a esa gente no es hipocresía, sino instinto de supervivencia y exhibición de buen gusto.

Deja un comentario

TE PUEDE INTERESAR

rechazos
Relaciones

Mujeres holandesas de Amsterdam

Por Edu Batet | 13 mayo, 2016

Dice Joaquin Sabina que amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño. Igual no hace falta llegar hasta el amor. A veces, e...

CONTINÚA LEYENDO >
relaciones toxicas
Relaciones

Yo soy tóxica. Pero tú también

Por Alena KH | 9 mayo, 2016

Hay tres cosas que están muy de moda últimamente: meditar, comprar libros para fotografiarlos y aislarse de las personas tóxicas. Lo de meditar tie...

CONTINÚA LEYENDO >