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VIH Story

Mira que yo para el cine no soy nada sibarita. Me gustan todos los géneros. Desde el Western al porno casero. Me lo trago todo, como diría Jenna Jameson. Pero sin duda, si hay un género cinematográfico que se me atraganta, ése es el drama romántico. ¿Sufrir por amor? En la vida real puede que [...]

Mira que yo para el cine no soy nada sibarita. Me gustan todos los géneros. Desde el Western al porno casero. Me lo trago todo, como diría Jenna Jameson. Pero sin duda, si hay un género cinematográfico que se me atraganta, ése es el drama romántico. ¿Sufrir por amor? En la vida real puede que sea inevitable, pero no entiendo la necesidad de pagar una entrada para verlo. Love StoryNoviembre Dulce, Otoño en Nueva York, …en ninguna he pasado de los 15 minutos. Quizás si lo hubiera hecho me habría ido mejor con Alexis.

Alexis. La primera vez que me dijo su nombre, lo asocié directamente con Alexis Carrington Colby Dexter, la mala malísima de esa obra magna de los 80 que fue Dinastía. Debe ser una señal de aviso que mi abuelita me envía desde el cielo, pensé, porque vamos a ver: un tío guapo, soltero, con trabajo en el ayuntamiento, que siempre insiste en pagar él primero…debe ser un señuelo que utiliza el cabronazo que aparecerá después por sorpresa, y que me obligará a gastar en terapia todo el dinero que me he ahorrado en entradas y cenas.

Pero no. A pesar de que mordí el anzuelo esperando que de un momento a otro Alexis hiciera sashimi conmigo, eso nunca sucedió. Todo lo contrario. Lo nuestro parecía más bien una de esas comedias de Kate Hudson, donde sabías que pasara lo que pasara, al final de la película la insoportable parejita se prometería amor eterno. Creía fervientemente que el destino nos depararía el mismo final, incluso presentía que Alexis muy pronto daría un paso importante para los 2. Y no me equivocaba.

- Hay algo que debes saber sobre mí,- me dijo una tarde dulce de noviembre.

- Yo también tengo que contarte algo, – dije yo con voz de asesino arrepentido – pero habla tú primero.

- Verás…tengo VIH – me dijo lentamente, marcando la V, la I, y la H, como quien participa en un concurso de deletreo.

- Vaya, yo quería explicarte que si nunca te he enseñado la foto de mi DNI no es porque salga feo, es para que no veas mi verdadera fecha de nacimiento.

Pero por primera vez, mis payasadas no le hicieron reír. Alexis me contó cómo había cambiado su vida el VIH. No fue el vicio lo que le infectó, como los más reaccionarios pretenden hacernos creer, sino la traición. Alexis había vivido en pareja durante algunos años, los dos eran VIH negativos, eligieron la monogamia, y practicaban el sexo sin protección. Todo bien, hasta que su ahora ex novio decidió elegir la poligamia sin consultárselo, y aunque era consciente del riesgo que eso implicaba para su pareja, no le planteó el tema del condón por no levantar sospechas. Cuando Alexis descubrió la doble vida de su novio ya era demasiado tarde. Involuntariamente él también pagaría sus irresponsabilidades, sin haber disfrutado de sus placeres. Cuando le dieron la notica de que era VIH positivo, Alexis creyó que tocaba fondo. Por suerte, acertó en visitar una asociación gay que ayuda a enfermos de VIH, y a través de la información llegó a aceptarse a sí mismo y a su nueva situación. Pensó que eso era suficiente, hasta que su sinceridad sobre el tema y la incomprensión de los demás casi le convierten en un ermitaño emocional.

- Todo está bien hasta que le digo a un chico que tengo el VIH, – me relataba casi al borde de las lágrimas, – entonces empieza la paranoia, y me convierto en un peligro público. Pero, ¿cómo es posible tomarte en serio una relación ocultando algo así? Si esta vez no sale bien contigo, prometo llevarlo en secreto.

- No digas eso. Nada ha cambiado. Dice mucho de ti que lo hayas compartido conmigo. Tranquilo, yo nunca me iré de tu lado. Aprenderé a vivir con ello – y lo dije con tanta convicción, que habría podido pasar la prueba del polígrafo.

Yo lo intenté. De verdad. Lo juro. Me avergüenzo de haber faltado a la promesa que le hice a Alexis, pero aunque os parezca un gilipollas, dejadme que utilice el sobado argumento de que uno no sabe cómo va a reaccionar hasta que lo vive en carne propia. Yo, que presumía de empatía, que reciclo la basura, y quiero una mujer presidenta en la Moncloa. Fui una decepción para Alexis, pero sobre todo para mí mismo.

Pero más que el VIH, fue el miedo quien lo cambió todo entre nosotros. El sexo dejó de ser divertido, y pasó a ser un deporte de riesgo. La paranoia de la que me había hablado Alexis se apoderó de mí. Su polla era una pistola. Su esperma sabía a cianuro. No quería hacerle nada cuando me salían llagas, y si le sangraba alguna vez el trasero ni me abrazaba a él en la cama.  Aunque no dijera nada, Alexis lo notaba, y eso le enfermaba más que cualquier virus patológico. Un día, sin más , decidimos separarnos. Ni pronunciamos las 3 letras malditas cuando nos dimos un motivo.

Bastante tiempo después, conseguí retomar mi vida y ahogar la vergüenza con ocupaciones más frívolas. Para ello tuve la ayuda de Roberto, un nuevo best friend que, al igual que todos los que me rodean, piensa que el simple hecho de escribir en un blog sobre relaciones, me legitima como consejero sentimental.

- He conocido a alguien; – me contaba un Roberto excitadísimo – mira, te enseñaré una foto para que veas lo rico que está.

Y cuando ya tenía el iPhone en la mano y me disponía a verle la cara al chulazo, Roberto me adelantó sin querer el final de mi propio drama romántico:

- Y me encanta cómo se llama: Alexis. Pero no quiero plantearme nada serio con él. Me ha dicho que es VIH positivo. No tengo nada en contra pero bueno, mejor evitar riesgos, seguro que me entiendes.

- ¿Sabes qué Roberto? Mejor que no vuelvas a verle, tienes razón, es preferible evitar riesgos. Porque sí, tú puedes protegerte de la enfermedad de Alexis con un simple trozo de látex, pero… ¿cómo se protege él de los temores de gente como nosotros?

La pandemia que acabará con el mundo no será el SIDA. Un prejuicio es mucho más dañino y contagioso.

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30 comentarios

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NadaramaPor
Nadarama

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30 COMENTARIOS

  1. m!m!

    Justo tengo un amigo que se encuentra ahora mismo en la situación del portador. Creo que no nos hacemos una idea de lo duro que debe ser. No podemos ni imaginarlo ni un poquito. :(

    Pero, en fin, es respetable tener miedo o emparanoiarse con el tema.

  2. CristinaCristina

    A mi me parece muy humano el miedo .
    El miedo y sentirte luego culpable por haberte portado como un cabrón
    Porque ya le estas juzgando cuando lo defiendes de que no fue por vicio por lo que se infectó.
    ¿Por vicio?
    Eso ¿qué es lo que es?

    Historias como esta las vivo a diario y es triste pero muy real lo que cuentas .
    Tristísimo .

    1. NadaramaNadarama Autor

      Con lo de vicio me refería a los que te venden el VIH como un castigo divino, o los que piensan que es un mal exclusivo de lso homosexuales. La proporción en la población heterosexual es mucho más baja pero no inexistente, y creo que entre los heteros el tema es mucho más invisible.

  3. NadaramaNadarama Autor

    Según me he informado, en lo que concierne a Barcelona, el 20% de la población masculina homosexual es portadora del VIH. Eso supone 1 de cada 5. La mayoría de ellos ni siquiera lo sabe. Me parece un escándalo que siendo un tema tan común, no se hable de él casi nunca, y cuando se hace parece que se está contando una leyenda urbana, porque nadie personaliza.

      1. EspoirEspoir

        La Fundación Triángulo estima que el 0,4% de la población española está infectada, aunque eso sí, destaca que los contagios repuntan -y la población hetero no es en absoluto ajena al tema. Pero –esto es de cosecha propia– también hay que contemplar el factor del aumento en los últimos cuatro o cinco años de la población heroinónama, por el hecho de que es una droga más barata.

        1. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

          Hace años, la mayoría de los que tenían VIH eran precisamente heroinómanos. No sé si quedarán vivos muchos, no por el VIH, sino por los estragos de esa droga. Después, la heroína prácticamente desapareció (cosa que creo porque conocí a alguien que trabajaba en psiquiatría en un hospital militar y me fue contando la evolución de los reclutas -eran tiempos de la mili- que le iban llegando) y ahora me sorprende que digas que ha vuelto a subir el consumo, no tenía la menor idea.

          1. EspoirEspoir

            Pues sí. Ha subido de precio des de los 80 pero sigue siendo muy asequible –la dosis valía 1.000 pelas y ahora cuesta como mucho 10 euros; como fuente fiable puedes consultar el Ministerio del Interior, tiene dossieres al respecto– y a nivel de decomisos se ha notado bastante en los tres o cuatro últimos años, desde que azota la crisis y los curritos –que ya no lo son– no se pueden permitir gramos de coca a 60 o 70 euros. Además, se vuelven a ver yonquis por las calles, como en los años de Bajarse al Moro. Bastante inquietante todo.

            http://www.diaridegirona.cat/comarques/2010/08/28/guardia-civil-constata-repunt-del-consum-dheroina-girona/428489.html

      2. NadaramaNadarama Autor

        La cifra la saco de BCN Checkpoint, en Barcelona, un centro dedicado a hacer la prueba del VIH a hombres que tienen sexo con hombres. Lo hacen de manera gratuita y confidencial, y a cambio te anima a rellenar una encuesta sobre hábitos sexuales. Fui personalmente a informarme y hacerme la prueba. La cifra es sobre la población gay de Barcelona.

        1. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

          Esperemos que la cifra esté un poco sesgada por el hecho de que es un centro donde hacen la prueba del VIH. Resulta lógico que a ellos les salga una media un poco más elevada que la real aunque sólo sea porque todos aquellos homosexuales que aún no hayan mantenido relaciones sexuales no habrán ido porque no se sentirán en riesgo, o los que únicamente hayan tenido una pareja sexual a la que una prueba reciente le haya salido negativa, por ejemplo, tampoco irán. Y los que se hayan arriesgado mucho, es seguramente más probable que vayan. La media real ha de ser más pequeña casi seguro pero ¿cuánto? ¿mucho o poco? No tengo ni idea de cómo saber eso.

  4. monsieur le sixmonsieur le six

    Es un tema muy jodido. La verdad es que yo no sé qué haría. Por un lado, no quieres dejar sola a esa persona, pero es inevitable sentir el temor que muy bien se ha explicado en el artículo (no soy muy fan de los posts de Nadarama, pero este me ha gustado mucho).

    La verdad es que recuperar la naturalidad en el sexo en esas circunstancias debe ser algo prácticamente imposible. Ahora bien, en lo demás, no creo que deba haber problema.

  5. EspoirEspoir

    Tíos, lo decís en serio, que no se habla del tema CASI NUNCA? Será en el planeta sin periódicos! Durante los 80 y principios de los 90 la información fue avasalladora: quién no recuerda la campaña Sí da, No da? Yo hice mi primer trabajo sobre el SIDA, sus manifestaciones y formas de contagio allá por séptimo de básica. Pertenezco a la Generación F, es decir, fanáticas del condón -ese tema sobre el que sí, tenemos que hablar un día. Doy fe que hay un montón de tíos en la treintena o los primeros cuarenta, acabados de separar tras una relación larga, que se niegan a usarlo por haber perdido la costumbre y, por ello, se quedan sin follar… almenos conmigo o con mis amigas. Y no atienden a razones, oye. También dono sangre cada seis meses precisamente porque es una buena manera de controlar. Se hacen un montón de campañas para los adolescentes y si consideráis que no hay información en los medios dirigidos a nuestro target es porque se supone que ya sabemos lo que hay que hacer. Aunque a la vista está que no del todo.

    También me hice análisis específicos en un par de ocasiones. Tuve un amante –por allá por el pleistoceno– que si bien nunca me lo dijo abiertamente creo que tenía algo. En todo caso era un maniático de la profilaxis; en todo caso a mí no me importaba. Yo tenía 18 años, él bastantes más, él vivía en París, era fotógrafo, era muy guapo, era muy grunge y era un auténtico desgraciado heroinómano que me pegó una bofetada que me dejó dando vueltas sobre mí misma. No le di oportunidad de volverme a pegar nunca más. Me refiero a que me largué -lo leo y suena como si hubiera enterrado su cuerpo en el Bois de Bologne durante una noche sin luna. Los análisis dieron negativo, por cierto.

    Mira Nadarama, yo creo que no se puede juzgar duramente a casi nadie excepto a los grandes dictadores de la historia y a los productores de las canciones del verano. Todos tenemos prejuicios, que de hecho responden a un básico instinto de prudencia, pero que en muchos casos beben también del desconocimiento. Creo que la forma óptima de afrontar una situación así habría sido acudir al inmunólogo de la mano de tu amado y que él te hubiera dado información fiable y de primera mano sobre el riesgo de contagio. En realidad es bastante bajo si se usa condón tanto para la penetración como para las felaciones –si se cortara con un cuchillo tampoco te contagiarías excepto si te haces un corte tú también cual ritual de hermanos de sangre. Que el tema es un rollo? Um, quizá. Pero es lo que toca. No sé cómo se desarrolló vuestra relación, pero en todo caso modera tu autocrítica -aunque también está bien que uno no sea autocomplaciente. Admitámoslo: probablemente os equivocásteis los dos.

    Tengo conocidos enfermos de SIDA y me consta que hoy día, con los retrovirales de última generación, se considera prácticamente una enfermedad crónica no necesariamente mortal. Yo creo que lo soportaría, precisamente porque estoy bastante familiarizada con el tema. Pero nunca se sabe. Las relaciones ya son bastante complicadas per se como para añadirles conflictos suplementarios. Está claro que una cosa así puede ser un polvorín pero creo firmemente que lo mejor es tomar el toro por los cuernos. Como mínimo, que uno pueda decir que tomó una decisión informada y no por pura aprensión.

    En caso que sea un caso “real”, podrías enviarle este post. Si fuera yo, me gustaría.

    1. Carles G. SanchezCarles G. Sanchez

      Probablemente no seas tú quien deba indicar si es un equívoco o no, solo ellos deben o pueden hacerlo.

      Por otra parte con esa actitud tan abierta me imagino que cualquier cosa contagiosa (mortal o no) te debe parecer fácil de entender pero recuerda, no es lo mismo mantener una relación con una persona infectada que mantener una amistad…

      El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Ahora va a resultar que somos todos voluntarios en el Congo y yo sin saberlo…

    2. NadaramaNadarama Autor

      Gracia por tu extenso comentario Espoir. Si no te importa me quiero reservar si el caso es autobiográfico al 100% o no. Yo simplemente he construido una historia para lanzar unas ideas, pero con ello no quiero decir que sea un caso personal real. Sobre el tema de CASI NUNCA, sigo pensando que es así. Que se hable en los medios no significa que lo haga el común de la gente, por lo menos es mi experiencia personal, y te aseguro que tengo una vida social agitada. Más allá de asociaciones como COGAM o la Coordinadora de BCN, en las que he participado activamente, han sido muy pocos los casos de infectados por VIH que he conocido. ¿Y casos de mujeres infectadas? No en África claro, me refiero a amigas o conocidas de nuestro entorno. ¿Me puedes decir el nombre de alguna mujer popular actual infectada de VIH? No lo pregunto como reto, es que a mí no me viene ninguna a la cabeza.

      Por otra parte, creo que en las relaciones entre chicos, existe un morbo especial por ciertas prácticas sexuales de riesgo. A muchos con un simple “estoy sano” les basta para quitarse el condón.

      1. EspoirEspoir

        Bueno, en mi propio entorno sí conozco mujeres infectadas, y también adolescentes; de manera que he podido ver como se relacionan con sus primeros novios y novias, y lo hacen con bastante normalidad. Seguramente tras la pantalla pasan cosas, pero aparentemente tienen relaciones totalmente funcionales.

        Y reitero; durante años fue el tema estrella de los medios de comunicación españoles. El asunto se ha desinflado uno, porque existió una gran tarea de concienciación que hasta ahora yo habría dicho que dio sus frutos –a tenor de lo que me dices ya no lo tengo tan claro- en forma de profunda huella a nivel de hábitos sexuales. Os juro que las mujeres de mi edad crecimos con la consigna «antes muerta que sin condón, porque puedes acabar muerta igual» marcada a fuego: desde octavo de básica que nos estuvieron dando la lata con el tema, para escándalo estúpido de algunos padres, y me consta que se sigue informando intensivamente al respecto a los adolescentes. Y dos, porque la enfermedad ha dejado de ser fulminantemente mortal y estigmatizadora. Antes, la medicación se te comía la grasa de la cara de una manera tan característica que no habría sido peor llevar tatuado SIDA en la frente. Hoy, un seropositivo estabilizado no se diferencia en nada de alguien no infectado. Quizá también por eso conozcas a pocos de ellos. Llevan vidas normales y el tema se reduce al círculo más íntimo propiamente dicho. Me parece también bastante normal. También he leído que las instituciones de salud llevan alertando años de cierta relajación de los hábitos de precaución, eso es cierto. Me gustaría saber si tal relajación no se da más entre adultos que entre jóvenes.

        Y cuidao, no me considero sobreinformada en el asunto, ni me interesa en exceso. Quizá simplemente crecí en un momento en que sí se hablaba mucho del tema y por eso me marcó. Si eres mayor o menor que yo es probable que no tengas la misma impresión. Desde luego solo puedo hablar desde el punto de vista de una mujer heterosexual que siempre se ha tomado bastante –no en exceso pero bastante- en serio su salud como responsabilidad hacia una misma y hacia los demás.

        Rollos aparte, no entiendo demasiado el objeto de tu respuesta. Pareces cabreado por lo de la historia “real” (no pretendía sonsacarte, y si así lo ha parecido lo siento: conozco bastante bien el proceso simbólico de escribir, yo también me gano la vida con ello. Quizá ha sido una familiaridad exagerada por mi parte). Y qué importa si la gente habla o no del tema, si conocemos o no a enfermos? Lo que cuenta es que actúen al respecto. Y no se puede culpar a la sociedad/a la ausencia de debate del hecho que uno sea un descerebrado/a que se folla al lucero del alba a pelo.

  6. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Vaya dos posts seguidos lleváis de hacerme sentir mal, cobarde y egoísta, y con razón. No, no me acostaría con alguien que tuviera VIH sabiéndolo, salvo que ya estuviera loca por él (es decir, que pienso en que mi marido se hiciera ahora una prueba y diera positivo y sé que ni me plantearía dejarlo pero si se trata de una relación que empieza, reconozco, y me avergüenzo de ello, que la dejaría pasar).

    Y no deja de ser una idiotez porque yo no sé si sexo seguro, seguro del todo hacemos alguien. Me explico, o más bien voy a preguntar: ¿hay algún condón especial para hacer una fellatio “segura”? ¿Y un cunnilingus? ¿Hace alguien sexo oral con condón? Porque yo lo intenté en su día y si chupas eso el lubricante se te pega a la garganta y sabe mal de narices. Y vale que en una fellatio sin eyaculación o en un cunnilingus, el riesgo no es muy grande salvo que tengas una herida en la boca (Folleto del ministerio de Sanidad) pero para mi pregunta sobre el sexo seguro eso tampoco importa demasiado porque para el contagio de la gonorrea o la sífilis, por ejemplo, si hay un riesgo mayor.

    Y que cuando te echas un novio nuevo, tampoco le pides un análisis generalmente.

    1. EspoirEspoir

      Hay condones de sabores, que precisamente no son demasiado recomendables para la penetración. Para el cunnilingus, la gente realmente concienciada hace servir papel film del de envolver queso o un condón abierto. Pero como dices, el contagio por sexo oral es difícil a menos que te hayan sacado tres muelas y tengas un boquete sangrante en la boca. La gonorrea o la sífilis son enfermedades bastante minoritarias fuera de ámbitos muy degradados -bien, ciertamente el sexo tiene sus riesgos. Y bueno, conozco a bastante gente que antes de prescindir del condón se han hecho análisis, los dos. Hace siglos que yo no prescindo del condón con nadie, pero siempre que ha salido el tema ha sido con el condicionante de hacerse pruebas previas. No lo encuentro tan raro.

          1. CasiopeaCasiopea

            Nadarama, mi más sincera enhorabuena. Me encantan siempre tus post, pero es que éste me ha removido todo por dentro. Estoy con Ronronia en su último comentario, siendo totalmente sincera. Creo que yo tampoco me acostaría ni mantendría una relación con alguien con VIH si supiera que lo tiene y no estuviera ya hasta las trancas por esa persona.

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