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Sociedad

Vergüenza

Vergüenza de esos periodistas que no sabían ni qué decir porque, cuando hacen falta veinte pares de manos en una redacción pero hay solo cuatro no te da tiempo a documentarte ni a saber de nada y eso es así, no es una justificación. Es la realidad.

Un periodista no es necesario. Primero, porque todo el mundo sabe que los periodistas estudiamos la carrera para acabar en algún programa del corazón, forrarnos pronto y terminar dedicándonos a escribir libros tan chorras como superventas.

Segundo, porque como todo el mundo sabe, los periodistas no somos más que la voz de nuestro amo, sea éste quien sea. No hay más que abrir Twitter o leer los comentarios de las noticias a los medios de comunicación cada día para comprobar que ésa es la opinión más extendida.

Tercero porque todo el mundo sabe que cualquiera y recalco: cualquiera, puede hacer mucho mejor nuestro trabajo que nosotros mismos. ¿Qué importa que no sepa de redacción periodística, ni de edición, ni siquiera haya oído hablar de lo que es la ética del periodismo? Total, los periodistas tampoco sabemos de eso ¿a que no? Así las cosas, cualquiera con un móvil es más periodista que alguien que haya hecho sus cinco años de carrera y tenga ya sus buenos años de experiencia.

Un periodista no es necesario.

Al menos ése es el mensaje que se nos está lanzando desde casi todos los frentes desde que comenzó la crisis económica: en los medios no somos necesarios porque salimos “caros” de mantener. Para gran parte de la población no somos necesarios porque somos todos unos vendidos. Todos. Y te lo dicen así. Aunque no te conozcan de nada. Para la clase política no es que no seamos necesarios: es que somos una molestia (siempre y cuando no estemos a sus órdenes, claro).

Me vienen a la mente aquellos hashtags de Twitter en los que miles de personas se alegraban de los cierres de algunos medios y los interminables despidos y EREs en otros. “Para lo que hacen”, “para lo que informan”, “para lo que sirven”…

Qué más daba que España se estuviera quedando sin un tejido periodístico digno y que funcione bien, si en los medios se cuentan todos los días las mismas mentiras auspiciadas por los periodistas ¿no?

Un periodista no es necesario.

Ni un medio de comunicación.

Ni veinte.

Hasta que de verdad hacen falta.

Ayer hicieron falta. Mucha falta.

Porque quizá si en lugar de haber redacciones mermadas en las que faltan más manos que dinero hubiéramos tenido medios bien dotados de personal y con una buena organización como los que había (con sus carencias, no lo vamos a negar) hace sólo cinco años, todo el país hubiera podido estar pendiente de especiales informativos en televisión por el accidente de Santiago igual que lo estuvo, por no poner un ejemplo lejano, durante los atentados de Boston.

Quizá si hubiéramos tenido periodistas trabajando y no en paro, hubiéramos podido ver especiales de televisión que no empezaran entre dos y cuatro horas más tarde, dependiendo de la cadena, y en los que no se emitieran o bien imágenes del accidente de Chinchilla sin especificar que lo eran (Canal 24h) o bien imágenes dantescas de muertos entre las vías, algunos incluso sin cubrir todavía. ¿Quién decide que ese material que llega se lanza sin editar? ¿De verdad nos hemos convertido los periodistas en carroñeros definitivamente?

Mientras en las privadas españolas emitían películas, ajena su parrilla aún a la tragedia, y en la pública ponían un programa, en Francia, Inglaterra, Bielorrusia, Estados Unidos… se hablaba en sus televisiones de la tragedia de Santiago. Especiales informativos aún sin imágenes, porque entendieron la magnitud de lo que estaba pasando. Que hasta Al Jazeera tuviera desde el inicio mejor cobertura que Televisión Española da que pensar y mucho de la situación en la que se encuentra el tejido periodístico en este país. Quizá si hubieran sobrevivido aquellos centros territoriales de hace unos años que tan prescindibles parecieron en cuanto llegó la crisis, esto no hubiera pasado. Quizá si los grandes medios (y agencias de noticias) hubieran mantenido sus delegaciones/delegados en las capitales de provincia, tampoco hubieran dado vergüenza ajena ayer las informaciones.

Televisión de Galicia sí funcionó y muy bien. Extraordinaria cobertura. Para que luego digan que los medios locales y provinciales no hacen falta. Ayer les dieron sopas con honda a los nacionales, con todos mis respetos. Por algo será.

Anoche en Twitter había quien justificaba la tardía reacción de las televisiones con que “una tertulia no se monta en un minuto ni una buena información tampoco”. Me pregunto qué ha sido de las desconexiones en el momento y sin más preparación que los cuatro datos que hubiera en ese momento que se hacían en TODOS los medios audiovisuales hace ocho o diez años cuando ocurría un suceso. Se me vienen a la cabeza, además de los ignominiosos atentados terroristas de ETA y del 11M la tragedia del camping de Biescas, por mencionar algunos. Entonces sólo hacían falta un plató de informativos, un periodista o dos y una conexión telefónica mientras llegaban los equipos a la zona a tomar imágenes. ¿De verdad ahora ya no se puede hacer eso? ¿De verdad?

Las emisoras de radio, muy especialmente la SER, sí funcionaron bien. Aportaron información actualizada en todo momento (y en estos casos hay que entender que hubiera baile de datos, cubrir una tragedia de semejante magnitud genera imprevistos constantes y la destreza del periodista está en saber conducirlos, rectificar lo necesario sobre la marcha y seguir informando), no abandonaron la emisión (en casi todos los casos) hasta altas horas de la madrugada y estuvieron, en suma, al pie del cañón.

Twitter también funcionó muy bien. Dejando aparte imágenes morbosas y algunas cuentas oficiales que daba vergüenza mirar, como la de Renfe. La movilización de la ciudadanía a través de las redes sociales fue impresionante y también buena la información que se ofrecía desde diversas fuentes oficiales algunas y oficiosas otras. Para eso sí sirven las redes sociales: para mover, para difundir, para informar a través de periodistas en la red social.

Lo que da que pensar y mucho es que Twitter le ganara la partida tan por la mano a los medios tradicionales. ¿Dónde está esta supuesta conversión a internet a la que se están sometiendo? Ah, que igual está en el mismo sitio al que han mandado a cientos de periodistas.

Ayer hicieron falta periodistas o quizá debería decir más periodistas.

Porque quizá, si en lugar de pensar que el periodismo ciudadano es la panacea y ningunear a los profesionales que para algo se han formado (hayan estudiado o no una carrera, hay muchas formas de llegar bien formado al periodismo práctico), ayer por la noche no se nos hubieran llenado las cuentas de Twitter de los medios de comunicación de imágenes dantescas de muertos aún sin cubrir ni los especiales informativos de material grabado por particulares que ni siquiera pasó el mínimo proceso de edición en redacción que el decoro periodístico, el sentido común y la sensibilidad humana exigen.

Porque un ciudadano puede hacer una foto a un muerto y publicarla en Twitter. Un medio de comunicación no.

Porque un ciudadano puede grabar unas imágenes de lo que ve sin utilizar filtro alguno: puede grabarlo todo y cederlo/venderlo a un medio si se lo piden. Quien tiene que editar ese material o por lo menos avisar de que las imágenes son de contenido altamente sensible, como se hacía antes, es el medio.

Porque un medio de comunicación no debería permitirse errores como llamar atentado a lo que no lo es (y en un titular, como le ocurrió a ABC), publicar en otro titular que “han fallecido más de 30 muertos”, emitir imágenes que no corresponden con la tragedia sin avisarlo (para eso está el rotulito de “archivo”, no muerde y se puede usar perfectamente) o escudarse en que “internet estaba colapsado” para justificar que has empezado a informar dos horas y media después del siniestro.

Porque en el afán por conocer las causas del accidente nada más suceder se habla sin saber y se puede destrozar la vida de mucha gente. Un particular puede criticar lo que le dé la gana y acusar públicamente porque su opinión no va a ninguna parte. Un medio de comunicación no.

Porque un medio de comunicación serio debería desplazar a sus efectivos a la zona o tratar de conseguir información por otras vías: comprar imágenes, apoyarse en los compañeros de otros medios (cosa que antes sucedía y no pasaba nada, al revés). Ayer, mientras TVE repetía las imágenes de Chinchilla, yo sentía vergüenza ajena de pensar que si hubiera sido en un partido de fútbol ya habrían movido cielo y tierra para comprar las imágenes a quien fuera.

Y vergüenza es la palabra porque es lo que más he sentido en esta larga noche hacia mi profesión.

Vergüenza de esos directivos que echan a periodistas rasos porque de verdad piensan que no hacen falta.

Vergüenza de esas imágenes sin editar porque al jefe de turno se le ocurre que venden más así.

Vergüenza de esos periodistas que no sabían ni qué decir porque, cuando hacen falta veinte pares de manos en una redacción pero hay solo cuatro no te da tiempo a documentarte ni a saber de nada y eso es así, no es una justificación. Es la realidad.

Vergüenza de ese jefe de Gabinete de Presidencia del Gobierno (de los responsables de Prensa, de la Secretaría de Estado de Comunicación y de todos los implicados en la redacción y difusión del comunicado de condolencias) que hace un puñetero copia-pega de una nota de prensa con otra y de que no vayan a rodar cabezas por semejante falta de respeto y torpeza. Me diréis: “No hay que pasarse, es un fallo humano”. No. Es su trabajo. Y su obligación es hacerlo perfecto.

Vergüenza de que otros países que ni siquiera tenían personal aquí informaran mejor que nosotros.

Vergüenza del “periodista” de un conocido programa matinal que en lugar de coger el coche y marcharse a Santiago se ha dedicado a molestar a los familiares vía Twitter en busca de testimonios y quien sabe si de carnaza.

Vergüenza de esas redacciones que ayer no se echaron a la calle nada más conocer la tragedia.

Vergüenza de que aún haya gente que, después de ver cosas como ésta, considere que los periodistas, los buenos, no son necesarios.

Vergüenza, en fin, de ver en lo que nos hemos convertido.

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22 comentarios

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Casiopea

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“Un ciudadano puede hacer una foto a un muerto y publicarla en Twitter. Un medio de comunicación no.”

22 COMENTARIOS

  1. Pingback: Vergüenza, los medios y el accidente de Santiago

  2. DoraDora

    Totalmente de acuerdo contigo. El periodismo siempre es importante, pero vivimos tiempos en los que es especialmente importante y, sin embargo, los periodistas estamos peor valorados que nunca… Es una pena que no se haga entender a la sociedad la importancia de una información de calidad y a la profesión (y sobre todo a los cabezas de medios) de lo fundamental que es no vender tu culo al mejor postor.

  3. EspoirEspoir

    Gracias por explicarlo tan bien, Casiopea. Reconozco que tengo el chip profesional tan off que ayer ni pensé en repasar las coberturas de diferentes medios españoles. La BBC daba una información más que correcta, y sólo miré El País.

    Un sólo apunte respecto al redactor de Tele 5 que busca familiares por Twitter. Me consta que Tele 5 fletará, si es de menester, un avión privado para desplazar a Galicia a Jordi González y Pilar Rahola y al espíritu santo si se tercia, pero ¿pagar kilometraje a un redactor? Anda ya chico, ¿para qué si no sirve el smartphone ese que te conecta con el mundo? Tira, tira, que la cosa está mu mal y como sigas pidiendo vamos a tener que recortarte más el sueldo de mierda que te damos. Eso sí, a los invitados a El Gran Debate se les paga avión a ellos y al partenaire, una noche en un hotel de cuatro estrellas, taxis y hasta de ponen un Audi negro con conductor para que te sientas Bárcenas por un día. Y lo sé porque lo he vivido.

    Otra cosa a analizar es qué pretendemos (pretenden los medios) explicar en un contexto así. Un jefe de redacción como Dios manda repartiría el trabajo más o menos de esta manera: tú, busca background sobre las obras del trazado del Ave. Tú, búscame un ingeniero de ferrocarriles. Tú, averigua por qué se hizo así la curva. Tú, aclara si no se pudo hacer de otra manera. Tú, follow the money. Lo que hace hoy El País, vamos. Pero la gran mayoría de la profesión cree que lo que cuenta es el “factor humano”, es decir, obviedades del pelaje “mi hermana iba en el tren y ay qué pena que tengo”. La noticia sería que estuvieran bailando un fandango de alegría. Pero oye, gravar unos planos de gente llorando es fácil (y barato). Poner a gente a investigar no es tan resultón, y además hay por ahí un montón de gurus que consideran que el rollo humano “es lo que la gente quiere ver”. Y cierta razón no les falta, porque antes de ponernos en modo políticamente correcto ON nos abalanzamos como buitres sobre la información-esperpento, alimentando a la bestia con grandes audiencias que se traducen en ingresos millonarios en publicidad (o se traducían, que me consta que las teles también van de capa caída con el tema). Perdón por la crudeza al exponerlo.

    Last but not least, ayer a la noche, mientras TVE estava retransmitiendo imágenes de archivo, la BBC había tenido tiempo ¡de encontrar una periodista española que hablara un inglés suficientemente inteligible como para entrar en antena en directo! ¡Y anda que no es difícil!

    Muy acertada la referencia a The Newsroom. Ése debería ser el espíritu (aunque la serie resulte rematadamente inverosímil en muchas ocasiones). Un abrazo para todos en éste día de mierda que por otro lado nos otorga una ocasión impagable de reflexionar sobre el país que tenemos y el que todo humano merecería tener.

    PD. A los periodistas del gabinete de comunicación de La Moncloa les deseo un feliz año nuevo chino. ¿O era Hannuka?

    1. CasiopeaCasiopea Autor

      Muchas gracias a ti por completar aportando tanto :) Coincido al 100% con lo que expones aquí y también más abajo sobre las bases del periodismo (yo también he estado ocho años en un periódico pequeño y sé que en la prensa local se patea la calle y mucho, como debe ser)

      Un abrazo!

  4. monsieur le sixmonsieur le six

    Del accidente no voy a decir nada, está claro que es una tragedia para docenas de personas con nombres y apellidos, así que simplemente mi respeto por ellos y mi rechazo a los medios que intentan sacar tajada de su dolor. Lo que debemos hacer todos es, aquellos que puedan ayudar allí, que lo hagan, y el resto dejar tranquilos a los afectados.

    Pero sobre el periodismo y las autoridades sí hay varias cosas a comentar.

    Coincido en que lo de la nota del Gobierno es para echar a alguien. No puede ser que no tengan ni el decoro de redactar específicamente la nota de pésame, y no sólo eso sino que, tras coger una del pasado, ni siquiera se han molestado en revisarla. Sabíamos que los ciudadanos les importábamos una mierda, pero no hasta este punto. Todos los días siento vergüenza de nuestros gobernantes, pero hoy además he sentido asco.

    Y sobre los medios… bueno, ha habido coberturas diversas, y yo no las puedo analizar, porque la verdad es que apenas veo la TV. Pero sí me gustaría decir que la situación patética en la que se encuentra el periodismo es, en gran parte, consecuencia de la autocomplacencia y la falta TOTAL de autocrítica por parte del gremio. Durante décadas, los medios han ido cayendo cada vez más en una falta de profesionalidad, un partidismo y una bajeza espantosas, sin que apenas se alzasen voces reputadas dentro de la profesión que pidiesen un cambio, y sin que los periodistas mismos intentasen agruparse bajo un medio más independiente en el que poder desarrollar su trabajo de manera realmente profesional. La profesión ha acabado tan desprestigiada como la de político, e igual que éstos se encogen de hombros y te dicen: “es lo que la gente ha votado”, todavía ves a periodistas que se atreven a decirte “es lo que la gente quiere leer”. Y no digo que no haya gente que realmente quiera ese mal periodismo (que la hay, y ahí están canales como Intereconomía para recordárnoslo), pero me niego a aceptar la visión simplista de que eso es lo que la gente (en general, la mayoría) quiere.

    Tuvo que venir Internet (esa que tanto les molesta a los grandes medios porque creen que les quita su negocio), para que desde los blogs y las redes sociales se empezase a oír el clamor que ya existía en la calle criticando todo esto. Pero ahí siguieron los periodistas, haciendo caso omiso. Lo máximo que se llegaba a criticar era algún exceso de la Ana Rosa de turno con algún suceso macabro, pero ya. No veías nunca a gente como, yo qué sé, Luis del Olmo o Matías Prats hablando alto y claro sobre la decadencia de su gremio. No, todos con la boca callada, o entonando supuestos mea culpa, pero sin concretar, sin proponer, simplemente como comentarios intrascendentes, como inocentes deseos de un mundo mejor.

    De aquellos barros vienen estos lodos, y ahora sí, desde hace unos pocos años, cuando ya se ha tocado fondo, suelen leerse por ahí artículos de periodistas que critican a los medios y su manera de hacer las cosas… pero llegan tarde. Porque ahora esos medios están tan contaminados, tan adoctrinados y, me imagino, tan llenos de becarios sin formación y mal pagados que poca cosa puede hacerse. Ahora se quejan/os quejáis de que si se ha echado a profesionales durante estos años, que si tal… quizás las cosas hubieran podido ser diferentes si antes se hubiera tenido la capacidad de denunciar esta decadencia, cosa que podía hacerse porque precisamente el del periodismo es el único gremio cuya voz llega a todas partes.

    También hubiera ayudado que, en lugar de echarle las culpas a Internet, los medios tradicionales se hubieran adaptado antes y mejor a la nueva manera de entender la información, cosa que en general no han hecho ni parece que quieran hacer.

    No me gusta entrar en la discusión de la “culpa”. Que si es culpa de los empresarios, de los anunciantes, de los lectores, de los propios periodistas… probablemente sea una mezcla de todo. Pero no veo indicios de cambio, y creo que éste, si se produjera (que lo dudo) ha de comenzar por los propios periodistas. Pero en serio. Porque el público es, a fin de cuentas, como el de todas las épocas y todos los lugares: unos más exigentes y otros menos; y los jefes como Berlusconi, Lara, Angelli o Pedro J., esos no creo que vayan a cambiar. Han de ser los propios profesionales los que sepan hacer su trabajo con dignidad.

    1. EspoirEspoir

      Buena reflexión, Monsieur. El corporativismo en el periodismo es como la partitocracia al poder político: mefítica y letal. Pero olvidas algo: una cosa es el establishment, del que forman parte tanto Pedro J como Cebrián como Luís del Olmo, y otra las bases de la profesión. En el pequeño periódico donde trabajé casi ocho años, y estoy segura que Casiopea te dirá lo mismo, hay un puñado de gente que se patea las calles buscando historias importantes, cosas que pasan y que nos afectan y que alguien poderoso, por lo que sea, no quiere que se expliquen. Hoy día casi no hay ni un periodista de a pie que no tenga un bloc (os recomiendo fervientemente Un Espía en el Congreso). Y una curiosidad: la mayoría de la plantilla de El Mundo es de izquierdas, pero de izquierdas de verdad, de los de Izquierda unida no, lo siguiente.

      Aviso: este comentario no tiene moraleja. Es un vómito, un desahogo que agradezco poder hacer en este bloc. Y voy a dejarlo antes de empezar a pelearme con Casiopea por algo.

    2. EspoirEspoir

      Buena reflexión, Monsieur. El corporativismo en el periodismo es como la partitocracia al poder político: mefítica y letal. Pero olvidas algo: una cosa es el establishment, del que forman parte tanto Pedro J como Cebrián como Luís del Olmo, y otra las bases de la profesión. En el pequeño periódico donde trabajé casi ocho años, y estoy segura que Casiopea te dirá lo mismo, hay un puñado de gente que se patea las calles buscando historias importantes, cosas que pasan y que nos afectan y que alguien poderoso, por lo que sea, no quiere que se expliquen. Hoy día casi no hay ni un periodista de a pie que no tenga un bloc (os recomiendo fervientemente Un Espía en el Congreso). Y una curiosidad: la mayoría de la plantilla de El Mundo es de izquierdas, pero de izquierdas de verdad, de los de Izquierda unida no, lo siguiente.

      Aviso: este comentario no tiene moraleja. Es un vómito, un desahogo que agradezco poder hacer en este bloc. Y voy a dejarlo antes de empezar a pelearme con Casiopea por algo.

  5. La GraduadaLa Graduada

    Te has lucido en este post, Casiopea.

    Yo prefiero la opinión de unos pocos y buenos críticos (buenos periodistas) a una masa desorganizada y sesgada de información de bloggers, tuiteros o público general. Pero claro, hay que entender que eso cuesta dinero, y que de vez en cuando hay que pagar por un periódico, o aceptar con resignación la publicidad que tienes que “tragar” porque lo mantiene…

    Por otro lado, yo ayer escuché Onda Cero y tengo que decir que la cobertura del suceso me pareció bastante buena; y los comentaristas muy respetuosos. Hacía mucho que no escuchaba la radio y la verdad es que ayer se me volvió a despertar ese “gusanillo”…

  6. Pingback: Xornalismo español: Vergoña

  7. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    La sensación que tú tienes con tu profesión la tiene mucha más gente hoy en día con sus profesiones, otras distintas. Es consecuencia de este abaratamiento infame del trabajo y de los profesionales que lo realizan, de esta falta de visión empresarial que prefiere un becario infrapreparado que un verdadero profesional con formación y experiencia, porque montan a ambos en la balanza de los costes y no distinguen ni les importa la calidad.

    Aparte de eso, tú tienes esa visión de Twitter contra los periodistas porque son esos lelos los que hacen ruido. Igual somos más, aunque callados, los que decepcionados por lo que comentaba en el párrafo anterior, por el desprecio a la calidad de las grandes empresas de comunicación, entramos en Twitter precisamente a leeros a vosotros, los periodistas de verdad aunque algunos estén en paro porque a los idiotas sin escrúpulos que manejan el cotarro de la información les parecen caros.

    En cuanto al amarillismo, el morbo vende y a los grandes ya solo les importa eso, vender, pero desde hace mucho tiempo porque no hace falta más que recordar el repugnante circo que Nieves Herrero o Javier Sardá montaron retorciendo el dedo dentro de la herida de los familiares de las niñas de Alcasser en aras de la audiencia. Y lo triste es que la tuvieron, esa audiencia, aunque fuera a base de aprovecharse del dolor y la desesperación de los otros.

    1. CasiopeaCasiopea Autor

      Muchas gracias por tu corrección, anónimo. Además así he aprendido que siempre escribía mal esta expresión por entender la “honda” como “onda de agua”. He encontrado un post que lo explica muy bien y que me ha servido de mucho. Un saludo y gracias. Yo también considero vergonzosas las faltas de ortografía o de uso de la lengua en periodistas así que asumo la parte que me toca.
      El post es éste: http://romera.blogalia.com/historias/38400

  8. Pingback: guerrillerosglobales | Vergüenza, los medios y el accidente de Santiago

  9. Avatar de Jordi Jordianonymous

    La sociedad pese a quien pese está cambiando, estaria bien que os preguntéis hasta donde estaríais dispuestos a ceder o que estaríais dispuestos a perder para recuperar el establishment. Me abruma ver i oír quejarse a todo el mundo, pero al final nadie o casi nadie mueve un dedo para remediarlo, pq por lo que veo todo el mundo o esta demasiado ocupado, o tiene miedo a perder su trabajo o nivel de vida o cree que alguien vendrá y lo solucionara. Al final cuando la gente abra los ojos y decida emprender acciones reales puede que el coste para recuperarlo sea demasiado elevado

  10. Avatar de Galego ConmocionadoGalego Conmocionado

    Y falta mucho rigor y respeto en el periodismo actual, ojo, no culpo a los periodistas sino a los medios, a los directivos y jefes de informativos que nos venden puro morbo irracional, imágenes de víctimas, rumorología amarilla digna de prensa rosa sensacionalista, es una vergüenza el poco respeto que se está teniendo por las víctimas, sus familias y allegados, mucho ánimo y fuerza para todos ellos.

  11. Pingback: Sin periodismo no hay periodistas |

  12. Avatar de SkiterSkiterioSkiterSkiterio

    Todas las mujeres son unas zorras, los hombres unos cabrones, los trabajadores unos vagos y los empresarios unos hijos de puta. Y de quien es la culpa?

    La culpa es las zorras de las mujeres, de los cabrones de los hombres, de los haraganes de los trabajadores y de los avaros de empresarios que tenemos. O no??

    Pues si. Porque frente a cada caso particular, existe una estadística generalizada que crea tendencia, y los periodistas habéis conseguido eso, crear tendencia. Porque, a fuerza de darnos de comer mierda, ya nos creemos que es lo unico que sabéis generar.

    Si a la primera zorra, al primer cabrón, al primer vago y al primer hijo de puta sus iguales les hubieran dicho “eso está mal” y les hubieran parado los pies, tendrían por costumbre no hacerlo, porque sabrian que alguien tendria una mala opinion de ellos y eso, al final, es lo que nos guia todos, en mayor o menor medida. Y el mundo sería mejor.

    Si el primer primer redactor le hubiera hecho un corte de mangas a su jefe empresario la primera vez que ése le pidió crear mierda que vende, despues de que uno de sus periodistas detras de otro le hubiera hecho lo mismo a él, negandose a generar mierda, otro gallo cantaria. Todos sabemos que la fuerza es igual a la masa por la aceleración, pero solo en un mundo ideal donde no existe el rozamiento. Y pedirle a un periodista un corte de mangas a su jefe es tan utópico como pedirselo a cualquier otro trabajador de cualquier otro gremio (con vida, hipoteca, familia o perro) .

    Pero lo realmente preocupante es, ¿por qué ese empresario periodistico llega a solicitarle a sus empleados periodistas el crear periodisteces?

    Pues porque los culpables en realidad somos los lectores. Porque la mierda funciona, y los que consumimos noticias nos la tragamos sonriendo y pidiendo más. Sin rigor, sin capacidad ni ganas de pensar, sin buscar la verdad por encima de la historia. Porque somos un pueblo memo, asi que con las memeces nos basta.

    Y a los muros de facebook y los timelines de twitter de la mitad de españistán me remito, donde la foto del bombero con la niña en brazos se hizo más famosa que la del tio que se la habia pasado, donde un pobre maquinista (culpable o no, ya se verá) es lapidado a la velocidad de un colérico rayo social, donde la foto de un cadaver da morbo en lugar de repulsa, etc, etc, etc…vergüenza!!

    Asi que no te lapides, porque solo han sido las consecuencias de un circulo vicioso más de esta nuestra sociedad.

    P.D.: Perdon por el tocho.

    1. Avatar de SkiterSkiterioSkiterSkiterio

      Los siento, no he podido evitarlo. Al leerlo me he acordado de este tema y tenia que pegaroslo aqui.

      Noticia de hoy: http://noticias.lainformacion.com/catastrofes-y-accidentes/accidentes-ferroviarios/el-maquinista-admite-su-imprudencia_RfbzYrDRKWRFC9BkyHHLX4/

      Titular: El maquinista admite su imprudencia

      Parrafos hablando del tema: 1 de 8 (y de dos lineas)
      Parrafos rellenando con cosas que ya sabíamos: 7 de 8 (y hasta nos dicen como iba vestido, eso si)

      :P

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