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Vegetarianismo sexual

Aunque también existe la otra versión, por supuesto. La versión en la que no es que nunca hayas topado con un auténtico dios del sexo oral: es que eres rara y por eso no sientes nada (o sientes poco) cuando te están haciendo lo que se supone que es la comida de tu vida.

Las palabras «vegetariano» y «vegetarianismo» aparecieron hace algo más de siglo y medio con la primera asociación vegetariana del mundo: la Vegetarian Society, fundada el 30 de septiembre de 1842 en Manchester. Yo, que soy carnívora confesa, no comprendía muy bien los fundamentos del vegetarianismo hasta que conocí a Susana. Mi amiga Susana es vegetariana por elección desde hace tres años. Cuando explica el tema, mi amiga cuenta que fue abandonando poco a poco la carne de forma inconsciente, simplemente porque dejó de saberle bien; luego le sucedió lo mismo con el pescado y al final, a la vista de su transformación silenciosa, se informó sobre el vegetarianismo y decidió adoptarlo como modo de vida.

Junto con la pregunta “¿en serio no echas de menos la carne?”, siempre que Susana explica su historia (al menos, cuando yo estoy delante) se encuentra con la siguiente afirmación: “Si no la echas de menos es porque no te la han cocinado bien”. He de reconocer que la primera que soltó semejante memez en su presencia fui yo. Susana se me quedó mirando con cara de póquer y yo me disculpé por mi torpeza. ¿De verdad pensamos que una persona opta por ser vegetariana simplemente porque nunca nadie ha cocinado bien un pedazo de carne para ella? Es increíble lo simplistas que podemos llegar a ser las personas algunas veces.

Todo esto no tendría nada que ver con el sexo (que es de lo que suelo hablaros, como sabéis) si no fuera por la conversación que tuve con Susana hace unos días. Hablábamos de sexo porque tiene un pequeño problema de comunicación con su actual pareja. “No hay manera de hacerle entender a mi chico que si no es con sexo oral, me cuesta mucho llegar al orgasmo” se quejaba. Yo, que andaba ordenando números viejos de revistas en el aparador del salón, le comenté sin pensarlo que no me puedo poner realmente en su lugar porque a mí, que me hagan sexo oral no me atrae mucho. “¿En serio? Eso es imposible. A todas las mujeres nos gusta. En serio. Eso es porque no te lo han hecho bien”. No pude evitar darme la vuelta y lanzarle una mirada furibunda.

No es que lo rechace tajantemente ni que no me guste el sexo oral. Hacérselo a mi chico me encanta y cuando un hombre me lo hace a mí, lo percibo como una sensación agradable. Sin embargo, no es ni de lejos mi práctica sexual preferida y no me importa reconocerlo abiertamente, en la cama o donde sea. Disfruto mucho más con otro tipo de caricias. Pues oye, a la mayoría de mis amantes eso les importa un pimiento: ellos se empeñan en que con el sexo oral tengo que disfrutar porque todas las mujeres lo hacen y, además, todos están convencidos de lo mismo que Susana. Si no me gusta, es porque hasta ese momento ningún otro tipo me lo ha hecho bien. Pero ellos, todos ellos, tienen la fórmula perfecta, claro. Que no te guste recibir sexo oral te convierte en una especie de vegetariano sexual: todos se creen con derecho a opinar sobre tu opción y, sobre todo, a criticarla con argumentos basados en tu desconocimiento de lo que es bueno de verdad. He llegado a consultar con una sexóloga si lo que me pasa es normal. Su respuesta fue esclarecedora: “Sí, es normal. No a todos nos gustan las mismas cosas. Siempre que estés a gusto, es normal”. Bueno, pues debería empezar a plantearme colgar esta sentencia en letra bien visible a la cabecera de mi cama, porque la mayor parte de los orgasmos que he fingido alguna vez en mi vida, han sido precisamente durante un cunnilingus. Huelga decir que a la gran mayoría de esos tipos no los he vuelto a llamar jamás.

De toda esta historia, lo que más me enerva es esa capacidad que tenemos hombres y mujeres para considerar idiotas a los demás. Sí, sí, idiotas de manual. Porque lo primero que se nos ocurre, tanto cuando una persona deja de comer carne como cuando una persona decide que no le gusta el sexo oral por mucho que todo el mundo asegure que es la panacea en la cama, es decir la maldita frase condescendiente del “eso es porque no te lo han hecho bien”. La frasecita de marras tiene más enjundia de lo que parece porque, además de implicar que no sabes elegir a tus parejas sexuales o tu menú de la semana, implica que todo el resto de personas con las que te has encontrado hasta el momento eran poco menos que inútiles en la cocina y en la cama. Afortunadamente siempre hay personas que no ven las cosas así y simplemente aceptan que nos guste o no nos guste una comida una práctica concreta, pero del “no te lo han hecho bien”, no te libras. Fijo.

Aunque también existe la otra versión, por supuesto. La versión en la que no es que nunca hayas topado con un auténtico dios del sexo oral: es que eres rara y por eso no sientes nada (o sientes poco) cuando te están haciendo lo que se supone que es la comida de tu vida. A mí me han llamado reprimida, me han asegurado por activa y por pasiva que eso de que no me vaya mucho que me hagan trabajitos con lengua por ahí abajo se debe a una educación demasiado estricta en la moral católica, me han afirmado categóricamente que es una forma de rechazar mi cuerpo y mis genitales y no sé cuántas cosas más.

Si leyendo todo esto creéis que los hombres lo tenéis un poco mejor, estáis equivocados. A lo largo de mi vida, me he encontrado con dos hombres a los que no les atrae especialmente que les hagan felaciones porque sienten poco. En mi caso eso no es un problema: si no les gusta una cosa, pruebas con otra o con veinte más hasta encontrar lo que les gusta. Sin embargo, uno de ellos (con el que tengo mucha confianza) me contaba una noche que soy una de las pocas chica que no se han tomado a mal el hecho de que sea casi incapaz de correrse durante una mamada. Que casi todas se sentían atacadas en su ego y le aseguraban, al final del trabajo fallido, que todos sus demás amantes llegaban al orgasmo durante un oral y que ellas lo hacían bien: que era él quien debía tener algún problema. He de decir que mi amigo es muy majo (mucho, de verdad que sí) y que siempre se encarga de dejar bien claro que sí, la chica lo hace bien, pero él prefiere otras cosas. Pues ni por esas.

Así que, llegados a este punto, yo me pregunto: ¿Por qué nos empeñamos en que a la otra persona le guste en la cama lo que a nosotros, a la sociedad o a las revistas les parece que le tiene que gustar? ¿Por qué no empleamos toda esa energía en descubrir qué pone a cien a nuestro partenaire en lugar de derrocharla en demostrar que somos los mejores en algo que a la otra persona no le gusta? Se supone que el sexo oral nos tiene que gustar a todos así que… ¿es embarazoso reconocer que no nos gusta? Si no nos gusta alguna práctica sexual ¿se debe realmente a que no nos la han hecho bien? ¿Influye eso tanto a la hora de nuestras preferencias? Y sobre todo… si a una persona, chico o chica, no le gusta recibir sexo oral… ¿dónde está el drama? Que ardan esos teclados.

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43 comentarios

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43 COMENTARIOS

  1. La GraduadaLa Graduada

    OH-MY-GOD. Este artículo me ha sorprendido porque pensé que era la única en el universo a la que no le gustaba el sexo oral (vamos, que no es qeu no me guste, es que incluso me desagrada cuando ha pasado un ratillo…).

    Así que te entiendo al 100% jajaja.

    1. CasiopeaCasiopea Autor

      Hola LG :) Pues ya ves que no. Yo tengo además unas cuantas amigas a las que tampoco les gusta y que también se sentían raras hasta que lo hablamos y descubrimos que es más común de lo que parece. Muchas gracias por comentar! Espero que el post te haya sido de utilidad. Besos.

  2. MiriamMiriam

    en mi opinión es un poco de las dos cosas, puede ser que no te motive mucho que te lo hagan y también que el chico no sepa hacerlo bien… de todos modos, si que es verdad que nos cerramos en banda muchas veces y somos bastante automáticos en esto del sexo (en general creo yo) que vamos directos a hacer todas las cosillas que creemos que gustan a la mayoría sin pararnos a hablar mucho con la otra persona de que es lo que realmente le pone

    1. CasiopeaCasiopea Autor

      Olé tú, Miriam :) Es verdad que en general vamos directos a hacer lo que creemos que gusta a la mayoría o lo que se nos da bien a nosotros. Sobre todo porque, en la cama, existe aún mucho mito con eso del “quedar bien”. Que digo yo (y me lo digo a mí también ¿eh? Aquí no nos salvamos casi ninguno) ¿no sería mejor disfrutar y hablar y compartir y dejar la competitividad y el quedar bien para otros escenarios? Ay! No nos queda nada por aprender…

  3. XX

    Está claro que no a todos nos gustan las mismas cosas. Sí puede haber casos extremos, en que una persona haya tenido solamente una pareja sexual o dos en su vida (bien sea por matrimonio o porque tiene 16 años y está empezando) y en ese caso sí es posible que haya algo que nunca le hayan hecho bien: al fin y al cabo no todo el mundo es igual de bueno en la cama y aquí todos nos hemos encontrado con amantes insatisfactorios. Quiero decir con esto que, mientras uno no se niegue a una práctica (pasiva, en este caso) solo porque no le haya gustado habiéndola recibido de muy pocas personas, no veo el problema. Obviamente si se trata de una persona con dilatada actividad sexual a la que nunca le ha gustado recibir sexo oral, ya sabe que es que no le gusta, y punto. Pero a veces, las primeras veces, tampoco conviene cerrarse en banda.

    1. CasiopeaCasiopea Autor

      Pues sí. Cerrarse en banda en cuestión de sexo suele tener como consecuencia que te pierdas cosas que al final, cuando las pruebas, igual hasta te gustan y todo. Pero si cuando ya te has rodado en la práctica que sea sigues viendo que la cosa no… pues es cuestión de probar otras :)

    1. CasiopeaCasiopea Autor

      Oye si es por eso, te voy a dejar el link de un juguetito. No me llevo comisión ni nada ¿eh? Es un juguete que se supone que imita precisamente eso, el cunilingus. No sé si funciona bien o no porque no lo he probado, pero al leerte se me ha venido a la cabeza, Vicky ;) http://www.sexshopgracia.com/web/index.php?page=shop.product_details&flypage=flypage.tpl&product_id=310&category_id=25&gclid=CN3plPXrgLQCFUbKtAodlVAA2A&vmcchk=1&option=com_virtuemart&Itemid=71

  4. LucieLucie

    Hola Casiopea, Alena y chicas,
    en primer lugar quería daros las gracias por este magnífico sitio. Por poder compartir y hablar de cosas que son naturales pero que aún hay mucho tabú.
    Bueno, pues me uno al club de no tener el cunilingus como plato favorito. No es que me desagrada del todo, pero no me sé relajar bien, me siento rara,…
    Y para hacer sexo oral al chico, de momento me cuesta un poco también. Nunca llegué a acabar el “trabajito” hasta final, me daba un poco de arcadas… y ya no hablo de tragar el sémen…aún no soy capaz. Pero a la vez me respeto y acepto a mí misma y sé que no pasa nada.

  5. EspoirEspoir

    Estoy meditando muy mucho mi comentario porque no quiero destaparme como una conservadora de manual, pero creo que no podré evitarlo. A mí me pasan esas cosas cuando me acuesto con hombres a los que sé positivamente que no les importo un rábano, y desgraciadamente es algo que he hecho bastante durante parte de mi vida. No les interesa demasiado lo que me gusta o no me gusta (y sinceramente, ¿me importa a mí lo que les gusta a ellos? Pf, quizá por amor propio o por pura educación) porque oye, ellos están allí para pasarlo bien y la empatía no les da para más.

    Cada vez me ocurre menos porque un día decidí no acostarme con nadie si no me iba la vida en ello. Que me moriría de pena, dolor y deseo si no le tocaba, vamos. Es decir, que me gustara pero que mucho, que a su lado no hubiera química sinó reacción nuclear, hongos atómicos de Hiroshima, probetas fluorescentes explotando en reacción en cadena. Me pasa poco. Menos veces aún, la cosa es absolutamente recíproca. Pero cuando pasa, independientemente de lo que dure la historia, esa persona te tratará bien fuera de la cama, pero especialmente dentro, porque le gustas a rabiar y encima conectáis. Huelga decir que aguanto muy bien los largos periodos de abstinencia. Soy una especie de dromedario del sexo.

    De la misma manera que hay poca gente que corra maratones o que escriba realmente bien (entre las que os encontráis), hay pocos buenos amantes puros, es decir, poca gente que sepa entregar y entregarse lo suficiente para proporcionar buen sexo a un partenaire con quien no tiene una mínima conexión sentimental (tengo toda una teoría sobre «la raza de los hombres perfectos para una única noche de sexo» que algún día os explicaré). Entre los rasgos de un buen amante puro se incluye el instinto para saber con solo meter la cara entre sus piernas si una mujer se lo está pasando bien o no. Si tienes una buena química con alguien quizá no lo sepa por instinto, pero estará más o menos pendiente de si lo que te hace te gusta o no te gusta. Y eso se nota… siempre y cuando fijes lo suficiente, claro; siempre que te importe la persona que tienes encima, o debajo. Vamos, al menos yo sé si a un tío le gusta lo que le hago, y no tengo ni mucho menos un coeficiente intelectual espectacular.

    Ojo; no estoy en contra de la promiscuidad. Alguna de mis mejores noches de sexo las he tenido con auténticos desconocidos (de ahí mi teoría específica al respecto), pero son pocas. Y es verdad que con alguien que te guste mucho también puedes tener des-encontronazos sexuales, pero al menos para mí es más fácil pasármelo bien con ellos que con alguien con quien me acuesto por el único motivo de que él quería acostarse conmigo… porque no había nadie más disponible.

    1. CasiopeaCasiopea Autor

      Espoir muchas gracias por tu comentario y tu reflexión. En mi caso particular, me sirve porque soy también de las que se acuestan cada vez con menos (por elección propia, que alguno/a seguro que piensa que es por falta de oportunidades xD). Sin embargo, me sirve para cualquier práctica salvo para el sexo oral. Insisto: no es que no me guste ni me resulte desagradable. Es que me produce mucho menos placer que otras prácticas. Y sí, me lo han hecho MUY bien. Pero si puedo elegir, prefiero otra cosa. Y ya está. Y no pasa nada.

  6. inmahlinmahl

    La verdad es que no he hablado con nadie a quien no le guste el sexo oral, pero como en todo en la vida para gustos los colores. Me parece muy bueno el paralelismo que haces con el vegetarianismo y el “eso es que no te lo han hecho bien”.
    Si bien es cierto que conozco casos de chicas que no permiten que sus parejas les hagan sexo oral por vergüenza o porque les da “cosa”. Esto es diferente, y la verdad es que creo que hay que probar algo antes de renunciar categóricamente a ello ;)
    Muy buen post!

  7. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    ¿Hay mujeres a las que no les gusta el sexo oral? Obviamente sí. Ahora, si tengo que pensar en la causa, se me ocurren varias. Que nadie te lo haga bien es una de ellas, claro, porque una estimulación demasiado directa y continuada del clítoris es directamente irritante. Pero hay mas y entre ellas hay algo de lo que no sé si somos conscientes y es la imagen sucia que se tiene del coño. No estoy hablando de religión sino de el día a día y la publicidad: el “¿a qué huelen las nubes?”, los salvaslip para llegar con la ropa interior inmaculada, el hecho de llamarlo almeja como si oliera a pescado no muy fresco. Había un artículo buenísimo en un diario online esta semana que se llamaba “el coño huele a coño,” que hacía patente la violencia que esta “fama” ejerce sobre las mujeres.

    En este mismo blog he leído que algunas contabáis que al principio de una relación cuando teníais que hacer pis abríais el grifo para que ellos no oyeran el chorrillo. Si alguien necesita hacer algo así no me extrañaría que se sintiera incómoda pensando si le huele bien o mal o sintiéndose demasiado expuesta.

    Con toda sinceridad, yo tuve un novio que era un auténtico virtuoso del tema. Si alguien me dice que no le gusta que se lo haga él, me creo que no le gusta pero si no… también porque, al fin y al cabo, cada uno somos un mundo y aunque somos todos muy parecidos, también somos muy distintos y cada vez creo más que al igual que exteriormente nuestra variedad es inmensa, por dentro eso también ocurre aunque sea más difícil de identificar.

    Y como dices muy bien, muy muy bien en el post, la gente no es tonta y sabe perfectamente qué es lo que le gusta y qué no.

    1. EspoirEspoir

      Como de costumbre, Ronronia da en el clavo. Cuando una cosa no te gusta casi siempre es por algo. No te gusta el sexo oral, o lo que sea, y no tienes por qué justificarte por ello. Hasta ahí, vale. Pero la cuestión es si detrás del hecho de que no te guste hay algo a explorar. Es una teoría peligrosa porque a la práctica nos convierte a todos en reprimidos, pero es que en realidad quizá todos somos algo reprimidos en algún aspecto de la vida. Que nadie se lo tome como algo personal, pero ahí lo dejo :)

      Por cierto, el artículo era de Cristina Fallarás, una de las mejores plumas del periodismo catalán actual, y sí; resulta ofensivo que anuncien desodorantes para el coño, como mínimo hasta el momento en que saquen a la venta un gel especial para pollas malolientes.

      1. CasiopeaCasiopea Autor

        En cuestión de sexo, yo también pienso que todos somos un poco reprimidos. La educación, la moral católica… Todas esas cosas influyen un montón. Y lo que habláis a raíz del artículo de Cristina Fallarás. Pero de ahí a extrapolar que porque prefieras la penetración (por ejemplo) al sexo oral seas una reprimida… Pues yo qué sé. Habría que ver los casos, claro. Habrá de todo. La cuestión aquí es que el sexo oral está socialmente muy aceptado y también un poco mitificado, creo yo. Si estuviéramos hablando de prácticas presuntamente menos extendidas igual lo del “no te lo han hecho bien” no se sostenía. No sé. Es para pensarlo.

    2. CasiopeaCasiopea Autor

      Tentada estoy de pedirte el contacto de tu amigo, por ver si en mí se cumple la teoría del “no te lo han hecho bien” ;) He leído el artículo que recomiendas. Me ha parecido, además de muy interesante, esclarecedor. Tienes razón en que las connotaciones negativas hacia los genitales femeninos provocan la mayor parte de rechazos a recibir sexo oral. Y que te lo hagan mal, también. Y además sigo pensando que a algunas mujeres nos gustan más otras cosas. Ejemplo práctico: si me acarician con los dedos (bien, se entiende) llego al orgasmo en un minuto más o menos. Con sexo oral (bien hecho) también llego pero me cuesta bastante más. Cuestión de gustos.

  8. monsieur le sixmonsieur le six

    Jo, me he emocionado con lo del tipo al que no le hacía especial ilusión lo de las mamadas, pensaba que yo era el único :__) Me he sentido muy identificado con lo que te dijo (y además, porque yo también soy muy majo, claro).

    Por suerte, nunca me he encontrado en esas situaciones desagradables de incomprensión, aunque sí de sorpresa por parte de la chica. Pero como soy así de enrollado, si a ella le hace ilusión, le dejo que lo haga, aunque a mí no me guste especialmente. Todo sea por verla contenta. Y a fin de cuentas tampoco es desagradable.

    Y qué más voy a decir, que completamente de acuerdo con el artículo.

    1. CasiopeaCasiopea Autor

      Yo sí que me he emocionado al leerte, que creo que es la primera vez que estamos de acuerdo. Pues no eres el único :) no voy a decir que seáis legión pero mis amigas y yo conocemos a unos cuantos. Y si os fijáis… De vosotros nadie presupone que igual sois reprimidos si no os gusta el sexo oral recibido. Qué cosas ¿eh?

      1. EspoirEspoir

        Ummm, Casiopea, nadie ha dicho que las represiones, si es que son tales, solo funcionen en el caso de las mujeres. O como mínimo yo no he dado a entenderlo en absoluto. De hecho pensaba responder al Monsieur con una broma al respecto (quál es tu trauma o alguna chorrada así) pero lo he descartado por temor a que se interpretara como un intento de ligoteo o como algo desagradable (al fin y al cabo tampoco te he interpelado a ti al respecto, y eso que dices algo muy interesante: que te gusta que te toquen con la mano, pero no con la boca: adónde para Caótica, nuestra psicóloga de cabecera? :)

        Y repito, creo que no tienes que justificarte sobre lo que te gusta o no te gusta. Pero puestos a debatir… polemicemos un poco :)

        1. CasiopeaCasiopea Autor

          Polemiza, polemiza, que eso era lo que pretendía yo precisamente con mi respuesta a Monsieur le Six, tirar un poco más allá del hilo de debate que llevamos.

          No me estoy sintiendo señalada ni atacada con tus aportaciones (muy interesantes todo el rato) :) Lo que sí es que hablo de mí porque por mucho que pueda contar experiencias de amigas, de las únicas motivaciones o razones de las que estoy segura es de las mías, por eso hablo de mi experiencia cuando te respondo.

          Si te fijas lo que digo no es que no me guste que me toquen con la boca sino que llegar al orgasmo me cuesta más. Soy una persona que necesita mucho contacto y más fuerte de lo que suele ser habitual, de ahí que los dedos los sienta mucho más que la lengua. Pero de todos modos, si Caótica quiere comentar algo al respecto, yo encantada de escuchar :)

  9. La GraduadaLa Graduada

    Hummm… yo leí el mencionado artículo de Cristina Fallarás hace unos días. Y la verdad, me hizo pensar, porque da en el clavo. Nuestros genitales nos provocan a veces reacciones muy diversas a nosotras mismas (¿quién no ha tenido la regla y ha dicho alguna vez: por dios, qué asco; y si lo piensas racionalmente, pues no es para tanto, es algo NATURAL que sale de tu cuerpo porque ERES UNA MUJER FÉRTIL).

    Yo creo que el hecho de que a algunas no nos guste el sexo oral (me incluyo) al margen de nuestras preferencias, sí que tendrá que ver un poco no con la moral católica o con la educación particular de cada uno, sino con (atención atención) ciertas ideas mismas del patriarcado en el que estamos inmersos hace unos miles de años. Que empieza por “odiar” o por “sentir reticencias” hacia las partes más femeninas de la existencia.

    Diréis que es una tontería pero hace poco, leyendo un artículo de estos trascendentales-feministas, me encontré con la frase “porque tú tienes un útero, que es un músculo, y no lo sientes” y me paré y me dije: ostras, es verdad. tengo un útero. Qué fuerte. Si casi lo había olvidado desde que dimos las clases del aparato femenino en el colegio. X-D Os lo juro, es que nunca me había parado a pensar que tenía algo más ahí dentro al final de la vagina. Será que como soy joven y aún no pienso ni de lejos en embarazos y tal…

    En fin, lo dejo que esto es filosofar de más… y quizás los hombres de este foro se sientan un tanto abrumados con tanta genitalidad femenina ;-)

  10. EspoirEspoir

    Es que en realidad aquí estamos debatiendo sobre algo tan eterno y filosófico como el libre albedrío y la validez del autoconocimiento. ¿No te gusta algo solo por la razón de que no te gusta, porque ponderando libremente tus experiencias has concluído que tal cosa no te es grata? ¿O detrás del hecho de que no te guste hay un condicionante que queda fuera de tu comprensión, de la misma manera que no te ves un grano en la cara hasta que te miras al espejo?

    Dejo la pregunta en el aire para el que quiera darle vueltas en una tarda de lluvia :)

    PD. Durante años, y digo años y fueron varios, a mí follar, lo que es el coito en si, me interesó muy poco. Y me reconcilié con ello a una edad tan avanzada como a los 27, cuando se conjugaron diversos factores en una perfecta alineación astral: conocer a hombres con los que conecté más y mejor, reconciliarme con mi físico y controlar de una puta vez el mecanismo del orgasmo mediante el coito (que ya quedamos que eran siempre clitoridianos: eso lo sabía yo des de la EGB, la teoría la tenía clara, pero tardé en dominar la práctica y de hecho sigo sin pillarle el truquillo al 100%). Me lo habían hecho mal hasta entonces? No, seguramente. Pero algo no hacía contacto dentro de mí y no se encendía la bombilla. Tenía un problema? Um, acabé concluyendo que algo de conflicto sí había :)

    Que a alguien no le guste algo que gusta a casi todo el mundo entra dentro de la norma, pero no significa que sea “normal”, en el sentido de que es posible que haya alguna alteración que determine ese gusto excéntrico. Lo peligroso es hacer interpretaciones ideológicas de ello y usar la diferencia para inflingir la desigualdad, como decía un profe mío de antropología. Por ejemplo, se siguen investigando los motivos de la homosexualidad –genéticos, ambientales?– pese a que se ha dejaro de considerar un problema. Se estudia porque leñe, es biológicamente curioso. Ni malo ni bueno. Solo raro en el sentido más neutro de la palabra: poco abundante y sin objeto evidente.

  11. Avatar de Cris

    Pues a mi es un plato que me gusta en el menú pero reconozco que muy pocos saben hacerlo bien, y lo del olor también me corta un poco, pero me pregunto, a los hombres también les preocupa el olor?el suyo quiero decir…
    Con lo que NO PUEDO es con el 69 no le veo razón de ser, si hago no me concentro en lo mío y viceversa.
    Bicos

    1. CasiopeaCasiopea Autor

      Jajajaja qué curioso, a mí con el 69 me pasa lo mismo. De hecho, con un amigo que tenemos mucha confianza (mucha, mucha, mucha), siempre me dice que le llama la atención que fuera de la cama pueda hacer de forma eficiente tres o cuatro cosas a la vez o mantener sin equivocarme más de cinco conversaciones en whatsapp, FB o donde sea y, sin embargo, en la cama sólo pueda concentrarme en una cosa mientras que él sí es capaz de hacer varias a la vez y luego, fuera de la cama, se le da peor. Curioso :)

  12. MmeNoemieMmeNoemie

    Pues a mi sí me gusta el cunilingus, es más me encanta, pero la cuestión es la poca tolerancia que tenemos en general. Si ya de por sí, existe poca tolerancia en temas más corrientes como música, arte, moda… ¡cómo será con temas sexuales!

    Y como bien decían por ahí arriba, todos somos un poco reprimidos en algún aspecto de nuestra vida.

    Me ha encantado el post Casiopea y tengo que decirte que tengo muchas amigas a las que tampoco les apasiona el sexo oral, tantas que un día me sentí la “rara” de la reunión! Jajajajaja

    Un beso

    1. CasiopeaCasiopea Autor

      Jajajaja Mme Noemie, yo creo que en el caso de tu grupo de amigas sí que va a ser igual cuestión de que sus amantes/partenaires no son muy habilidosos, porque si hay tantas mujeres a las que no les gusta el sexo oral… ¿por qué iba a ser la práctica estrella para nosotras según las encuestas? ;) Besos

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