Cosas que pasan

Un día sin mentiras. Parte II

 La primera parte aquí: Un día sin mentiras. Parte I - ¿Me estás tomando el pelo? - En absoluto. - ¿Me dices que soy feo porque estás haciendo un experimento? - No. - Joder, entonces lo soy. - Déjalo, en serio. - Vale. Que te vaya bien. - Hasta luego. Acabo mi té y salgo [...]

 La primera parte aquí: Un día sin mentiras. Parte I

- ¿Me estás tomando el pelo?

- En absoluto.

- ¿Me dices que soy feo porque estás haciendo un experimento?

- No.

- Joder, entonces lo soy.

- Déjalo, en serio.

- Vale. Que te vaya bien.

- Hasta luego.

Acabo mi té y salgo de Starbucks. Creo que hoy es uno de los pocos días en los que no estoy disfrutando al 100%: tengo ganas de que se acabe ya y además cada vez que suena mi móvil, me pego un salto. Un saltito más bien . Esta vez he saltado más de la cuenta. No, no son los nervios, es la puñetera intuición femenina.

- Sí.

- Hola, Alena.

(Mierda. Reconozco esta voz.)

- Hola, Andrés.

Antes de continuar, os presento a Andrés: 33 años (27 en aquel entonces), médico, muy educado, inteligente y buena persona, pero… tremendamente aburrido. No, no nos equivoquemos: no es aburrido por ser tan correcto y buena persona,- hace mucho tiempo (más de diez años) que no me atraen los Rottweilers,- es aburrido porque lo es de verdad. Pensaba que era tímido, y no. Es aburrido. Habla mucho de la ciencia y de sus ex novias que le hicieron “tantísimo daño”, bosteza cada media hora y se disculpa a lo largo de los 29 minutos siguientes por haberlo hecho; sesenta segundos más tarde vuelve a bostezar, repite la disculpa, y así… Se viste de gris: hasta los calcetines y la ropa interior son grises. Me preguntaréis cómo lo sé.

Os cuento.

Aquel día tuvimos nuestra tercera cita. No sé cómo llegué a quedar con él más de una vez. Supongo que me parecía tan buena persona y tan exageradamente tranquilo, que creía que llegaría este momento en el que su timidez se esfumaría y su tranquilidad, imposible de sobrellevar, desaparecería. Se convertiría en un hombre ideal y comeríamos perdices. Yo estaba en mi momento de estómago vacío y soñaba con montones de perdices, todos para comer en pareja.

Pues ese día Andrés bebió tres copas (raro en él) y hasta fue un poco gracioso. Yo me animé de tal manera, que me dió igual que sus bromas fueron algo similares a su jersey y su pantalón. No hacían nada de gracia, pero me acuerdo haberme reído 5 minutos por cada chiste. 10 minutos en total. Hasta llorar y todo. Supongo que fue una excusa fabulosa para descargar mi desesperación. No sé cómo acabamos en su casa, pero al entrar, el tímido Andrés ya me llevaba al dormitorio. “Oh la la”, – pensé. Y me equivoqué. El sexo fue todavía más gris que todo su armario. A la “altura” de sus bromas. “Ha sido fantástico”. Me sonó a una comedia de Hollywood y esta vez sí, lloré de verdad. Por sentirme imbécil. Por haber hecho algo que ni siquiera me apetecía. Fue la única vez en mi vida que follé por pura educación. Era joven y estaba muy sola.

Me llamó un par de veces, pero jamás contesté. Borré su número unos años más tarde, y ahora me ha pillado por sorpresa.

- ¿Qué haces?

Sí, así, sin más. Seis años más tarde me pregunta “¿Qué haces?”. Otro día le habría dicho: “Paseando a mis cinco hijos”, pero hoy no puedo.

- De camino a casa, tengo que trabajar un rato.

- Te queda bien esta falda.

Miro a la izquierda, a la derecha… aquí está. ¡Menuda casualidad! Se acerca:

- Te juro que jamás te habría reconocido. Te recuerdo rubia.

- Es cierto, rubia platino (me río, nerviosa).

- Me alegro de verte.

- … (no puedo mentir. Después de la escena del autobús prefiero mantenerme callada)

- Te he reconocido por una foto que ví en una revista online. Oye, me tienes que explicar lo de las fotos éstas, no les pillo la gracia.

- No me extraña.

- ¿Por qué?

- (Mierda) Porque… hmm, nunca hemos coincidido en el humor, sabes…

- ¿Eso crees?

- Sí.

- ¿Tomamos un café? Va, diez minutillos. Me cuentas tus cosas, te explico las mías y quién sabe…

- Vale.

Lleva la chaqueta gris y el bolso gris. Me están entrando ganas de vomitar.

- Oye, antes de nada me gustaría preguntarte una cosa: ¿por qué me ignoraste? No, en serio, no estoy enfadado, pero me gustaría saberlo (bosteza). Perdón, lo siento mucho, de verdad. No quiero parecer maleducado. A veces bostezo, pero…

- Me voy, Andrés.

- ¿Te ha ofendido mi bostezo?

- No, de verdad.

- ¿Por qué te vas entones?

- (Tengo mucho trabajo). Porque me aburres profundamente, Andrés. Lo siento. Bueno, no. No lo siento. Me sabe mal decírtelo así, pero…

Se ríe. A carcajadas. Casi llora. Vuelve a bostezar.

-Ay, perdón. ¡Es que eres tan graciosa! Anda, siéntate y explícame por qué me dejaste.

- Nunca hemos estado juntos. Y no me voy a sentar, quiero irme.

- No sin que me digas qué pasó aquella noche.

- Vale. Me aburriste tanto- antes, durante y después del sexo,- que no podía verte nunca más. Punto.

-¿No te gustó?

-En absoluto.

- No te creo.

¡Qué raro! El maldito día sin mentiras me empieza a mosquear mucho.  Me voy a casa. Ya. No pienso responder ni una sola llamada. Ni una. Puedo no hacerlo, ¿no? Mañana les llamo a todos y les digo que estaba enferma. Mañana podré mentir. Voy a mentir. Mucho y con ganas. Mañana será un día fácil: volveré a ser la mentirosa educada de siempre, la encantadora y feliz. Porque hoy estoy amargada. No puedo vivir en un mundo tan transparente. Le hago daño a la gente, me desgasto demasiado y me duele la cabeza.

Salgo casi corriendo de la cafetería. Le dejo a Andrés con la boca abierta: no sé si por el bostezo o porque iba a decirme algo. Prefiero no enterarme.

Llego a mi pequeño refugio, desconecto el móvil, pongo la música, cierro la persiana y me voy a la cama. A las 6 de la tarde. Cuanto antes me duermo, antes llegará el día de mañana. Tan deseado y tan agradablemente maravilloso.

¿La moraleja?

Si quieres que no te tomen en serio, di siempre toda la verdad.

www.intersexciones.com

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46 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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46 COMENTARIOS

  1. Lady MissJo

    Cierto es, cuando leí esa frase en Fb ya me dio que pensar, pero ahora es cuando conozco toda la amplitud del significado. Yo nunca me he parado a pensar si miento mucho o poco, supongo que como la mayoría soy diplomática y me voy apañando como puedo. No me atrevo a hacer semejante experimento, aunque intentaré hacerlo interiormente para ser consciente de cuantas veces llego a mentir al día. Te cuento.
    Como siempre tu post excepcional, cada día lo haces mejor.

  2. Malu Rivero

    No tienes desperdicio.
    Ya me voy dando cuenta de los fallos que tengo con la sinceridad, pero me dan bastante igual, y así es como acabo perdiendo “”"”"amigos”"”"” y DESGASTADA como tu bien has dicho.
    Es para quererte mucho.
    Tu lectora nocturna más desequilibrada, besito Malu

  3. Lunaria

    Creo que yo no aguantaría ni medio día sin mentir, no es que sea una mentirosa patológica , pero decir la verdad pura y dura debe ser agotador, mejor ser un poco diplomática…o no? Bueno depende con quien.

    Aquí otra lectora nocturna soltera, y si, un poco desequilibrada también.

  4. Manuel D. "LLO"

    La historia es divertida, pero creo que está claro que hay una diferencia muy grande entre no mentir y ser borde, ¿no? :)

    Personalmente, detesto mentir y que la gente me mienta. Es, quizá, lo que menos me gusta que la gente me haga, y no veo cómo puede ser eso educado o diplomático. Me creo -je- lo bastante adulto como para poder aceptar lo que alguien tenga que decir o que no quiera darme explicaciones si es que no quiere, y cuando no me puedo tomar a alguien lo bastante en serio como para que ir de frente me genere problemas, lo que me suele salir rentable es simplemente relacionarme menos con esa persona. Que al fin y al cabo, gente interesante hay a patadas. Pero de todos modos es sorprendente cómo la gente acaba por agradecer la honestidad.

    (Tampoco pretendo venir a tocar las narices ni nada, sólo quería dar una contramoraleja. Pero como digo, la historia está divertida).

    1. INTERSEXCIONES

      Está claro que en este caso las situaciones se exageran por el simple hecho de saber que se viven por un tiempo limitado.

      Entiendo lo que quieres decirme con tu comentario. También creo que en la mayoría de las situaciones descritas en el post, se podría haber dicho: “oye, no me apetece hablar de ello” y no hablarlo. Además, en la gran parte de los casos sería cierto. Pero un experimento el experimento es. Así que ¡toca apechugar!

      Sin embargo, en mi vida “real” (leer: normal, libre de experimentos raros), suelo ser bastante honesta, y no borde. “La bordería es la sinceridad sin permiso.” Siempre defenderé esta teoría mía.

      Gracias por opinatr:)

  5. Jorge

    Buenas…

    Alena, Alena, Alena… Tu nivel de simpatia es directamente proporcional a lo borde que puedes llegar a ser, equivalente, segun estoy comprobando, a tu propia ingenuidad. No mentir y decir la verdad tienen su mismo punto cruel dependiendo del modo en el cual hables. Tambien debo decir que leyendo tus post uno ve que te pasa de todo. O mi vida es muy aburrida (asi me trata el karma) o quiza se trate de mi condicion de varon, que podria afirmar, y asi voy a hacerlo, que nunca he sufrido ninguna de las extrañas situaciones que nos describes. Es por esto que quiza no debiera opinar sobre tu experimento, pero me aburro a estas horas…

    Un dia sin mentiras… ¿De verdad es tan dificil? Primero, apaga el movil de noche, que no es la primera vez (ni parece la ultima) que te despierta tan temprano una de tus “inquietas” amigas. Segundo, siempre te vi mucho mas inteligente para capear a cualquiera que se te acerque como el del starbucks (nunca entre en uno, pase de ellos olimpicamente, y si por entrar en uno, de pronto, me va a aparecer una chica con esas palabras, seguire sin entrar). ¿Como puedes caer en ese jardin? No lo entiendo, y menos entrando en la treintena. Tercero, Andres. Si tan descolocada te pillo, algo me dice que te quedo una espinita dentro, clavadita muy en lo profundo. Era facil habertelo quitado en seguida de en medio ayudandote del tiempo que llebabais sin veros.

    En fin, que casi parece que tu amiga hubiese conseguido con su llamada haberte dado un genio de perros para el cual el mundo no estaba preparado, o inclusi, quiza, fuese de esos dias que te levantas con ganas de bronca, ayudada por las casulidades, llegando a tropezarte con un autentico imbecil creido y un antiguo “error” que se creia tu gran triunfo.

    Alena, te deseo mejor suerte de aqui en adelante. De verdad, haber si te vemos pletorica, como alguna vez te vimos, y tus post destilan mucha mas positividad.

    Una cosa, y aqui no querria que te ofendieras, aunque soy consciente que voy a molestarte, pero llevo tiempo aqui contigo para ahora callarmelo. Te noto algo cambiada y a veces, al leerte, veo una actitud un poco vulgar. Lo siento, es lo que he visto.

    Bye ;)

    1. INTERSEXCIONES

      Hola, Jorge.
      ¡Cuanto tiempo sin verte por aquí!:) Una auténtica alegría reencontrarte.

      Sí es cierto, me pasan muchas cosas. Sabes, mi opinión es bien sencilla: todo depende de las ganas que tienes de vivir la vida. No es que la tuya sea aburrida, pero si verdaderamente quisieras que te pasasen más cosas, las buscarías. Yo las busco. Ya me dirás tú si inventarte un día sin mentiras no es rebuscar demasiado en tu día a día. Yo creo que sí.

      Una de las cosas que hago es apuntarme a todo lo que me viene: encuentros con gente conocida y no, fiestas, cumpleaños, viajes (si puedo), conciertos de música, paseos por la cuidad, proyectos nuevos, más redes sociales. Hablo con todo dios a lo largo del día. Me paro por la calle si veo que me apetece iniciar la conversación con alguien por un motivo y también regalo sonrisas a mucha gente desconocida. Te aseguro, que así llegas a rodearte de cientas de personas al día. Yo adoro a la gente. Y sí, me pasan muchas cosas.

      ¿Es difícil un día sin mentiras?
      No. podría haber sdio mucho más fácil si no me propusiera decirlo TODO. Pero no deja de ser un experimento, cuya intención es describirlo aquí. Y ya.

      Por cierto, tienes un mail en tu bandeja de entrada.
      Beso.

  6. Anita Patata Frita

    Como prueba pues vale, pero como estilo de vida no lo veo, ser tan “cruelmente” sincero no te trae nada bueno.

    Y en cuanto a la interesante aportación de Jorge yo me atrevo a decir (con todas las consecuencias que esto pueda tener), y además lo he comentado en alguna ocasión con gente que pasa por aquí, que intersexciones en algún que otro post actual se está volviendo un poco “comercial”.

    1. Jorge

      Tu lo has dicho, cuando quiere… Teniamos que hacer otro experimento: llamar cada uno a Alena un dia diferente a la 6.30 de la mañana (me pido el domiingoooooo) a ver cuanto aguanta antes de escribir un post mandandonos a tomar… Viento fresco ;)

    2. Mme. Noémie

      jjajaja es que Alena cuando quiere es una borde de cuidado!! pero luego la conoces y tiene tal encanto que sus borderias te la traen al pairo!!

      Por cierto, como dijo Anita como experimento estupéndo pero como modo de vida muy poco práctico… que agobio me ha entrado cuando te has encontrado con Andrés y no has podido decirle alguna mentira piadosa para quitártelo de encima sin ser borde!!

      Besitosss

  7. asier_salvo

    Como dice Patata Frita, 'ser tan “cruelmente” sincero', en realidad no se esta siendo cruel, se esta diciendo la verdad. El problema es que bien por ser educados o porque conocemos a la otra persona, tenemos la tendencia (prácticamente casi todo el mundo medianamente inteligente lo hace) de maquillar ciertos comentarios, no decir algunos, respetar de una manera u otra las opiniones… si todos dijésemos la verdad, absolutamente la verdad, esto podría ser una autentica batalla campal. En realidad muchas veces la verdad suena cruel, por eso a veces nos conviene suavizar la verdad con una mentira… para que la ostia sea menor..

    pensé que habría mas sangre en tu día sin mentiras!!

    saludos! :)

  8. Spin

    Ese es mi mundo, pero abuso más de los silencios de lo que me gustaría…
    no entiendo lo mucho que le gusta a la gente que alaben sus virtudes si luego tienen defectos que eclipsan todo lo bueno.

    - “Ey mira, tienes [tal defecto], es asqueroso, es abominable, intenta cambiarlo para que se vea mejor que tienes [tal virtud]“
    - ¡Gilipoyas!
    - De nada.

    Yo voto por un día en que todo el mundo este obligado a decir la verdad

  9. Sise

    La actitud de Andrés de no querer creerse los comentarios “negativos” o “sinceros” es una actitud bastante extendida en los hombres. Al menos, los de cierta edad para arriba. Me explico: A lo largo de mi vida de solterita he conocido un montón de tíos de aspecto bastante espantoso y con unas formas de ser abolutamente a-bu-rri-das, anodinas, planas, coñazos. Insufribles, en resumen, que, sin embargo, se creen maravillosos de la muerte y guapérrimos a rabiar. Es acojonante. “No se miran al espejo?” me pregunto. Les envidio la seguridad en sí mismos, en serio, pero no puedo evitar preguntarme cómo la consiguen.

    Alguno nos podria iluminar? Gracias de antemano.

    :-)

  10. Cristina

    Absolutamente de acuerdo con la moraleja , me parece brillante el descubrimiento .
    Me identifico con tu relato que además me parece muy bueno ¿Hay alguna mujer que en su curriculum sentimental no existan varios Andreses ?
    Como experimento interesante …
    Como forma de vida imposible ..
    Mentir es sobrevivir y ¿Para que decir además la verdad si parece mas mentira que las trolas ?

  11. erre_ele

    Estoy de acuerdo con Cristina, un gran experimento. Me ha encantado leer las 2 partes, y me encanta que te inventes experimentos, que lo lleves a cabo y que nos lo cuentes. Me parece genial que te atrevas!!!! Yo acabaría con toda mi vida social, profesional y mucho me temo que sentimental, si hiciera eso un día. Muy bien, Alena, con dos cojones!!!!! Salu2!!!

  12. Fassion Viktim

    NO TELO VAS A KREER ALENA ZIELO TE ESKRIBI ALGO LARGUISIMO Y SE ME HA IDO AL KARAJO Y YA ME TENGO KE IR AL VERMU KORRIENDO PERO YA VES KE HE VUELTO KOMO LAS ALERJIAS PRIMAVERALES AJAJJAJAJA A TORTURAR A TUS LEKTORAS CON MIS K DE KILO AJAJAJAJ Y NADA TE HABÍA KONTAO ALGO MUY LARGO SOBRE LAS MENTIRAS PIADOSAS KE UNA TIENE KE DEZIR PERO KASI MEJOR KE SE HAYA BORRAO PQ KREO KE NO ME KOMPORTÉ KOMO UNA SEÑORITA AJAJAJAJA UN BEZO ALENA ZIELO Y ESPERO SEGUIRTE POR AKIIIII MUAAAAKKKKKKKK

  13. Ronronia Adramelek

    Podría aguantar un día entero sin mentir, siempre y cuando no tuviera que abrir la boca o pudiera decir “prefiero no responder a esa pregunta” o “prefiero no opinar”, pero en otro caso… ufff.

    Si no me pudiera callar lo que pienso me engancharía cada 10 minutos en el trabajo, perdería las amigas, cabrearía a los vecinos y mi madre me dejaría de hablar y me diría que estoy haciendo “maltrato de personas mayores”, que es una frase que con sus amigas usan profusamente en cuanto alguien les tuerce el morro.

    Sólo puedo pasar un día entero sin mentir y diciendo todo lo que pienso cuando estoy todo el día sólo con mi montañés, yo creo que es de la única persona de la que sólo pienso cosas buenas y a la que le puedo decir todo lo que me apetece.

    Pero el experimento es la monda y la verdad es que leyéndolo todos los “afectados” por el Día Mundial de la Intersexsinceridad se merecían eso y más. Por petarda, la de las perdidas a las 7; por tontolaba, el del Starbucks; por sieso, el pobre Andrés.

  14. monsieur le six

    No, Jorge, no eres el único. A mí también me ha resultado “raro” el experimento. Yo no tengo consciencia de estar una buena parte del tiempo diciendo mentiras, así que me sería difícil probar algo así. Callándome cosas por prudencia, como apunta Ronronia, sí, montones, pero mentiras, muy pocas, por no decir ninguna. Supongo que por eso entre alguna gente tengo fama de arisco y borde, aunque paralelamente tenga fama de buena persona. Es lo que tiene acostumbrarte a decir la verdad, que te conviertes en un impertinente entrañable.

    Para mí, decir la verdad es muy importante. De hecho, no considero realmente amigo mío a alguien que no sea capaz de decirme, en un momento dado, por ejemplo, que soy un gilipollas. Las mentiras por educación marcan una distancia, incompatible con la verdadera amistad.

    En realidad no es tan difícil, basta con no querer ser sobreeducado y con decir las cosas claras cuando aún no es demasiado tarde. De este modo, quienes te tratan se dan cuenta de que eres capaz de soltarles cualquier cosa en cualquier momento, y ya se cuidan ellos posteriormente de no molestarte demasiado. Educación sí, pero la justa; si alguien me toca las narices, le digo que no me las toque, porque si no se lo digo, me las seguirá tocando y, como he creado un precedente, luego será más difícil decírselo.

    Por cierto, la historia de Andrés, buenísima :)

  15. Beita

    Yo no suelo mentir demasiado, la verdad, soy de las que callan para evitar enfrentamientos y que la gente se sienta mal…es problema es que hay cosas que empiezan a crecer y el día que revienta hubiera preferido haber sido sincera y no silente.

  16. Egon

    Hay gente que confunde la sinceridad con una visión desagradable, simplista y estúpida de todo y que son incapaces de callársela…

    yo tenía una conocida… cyber conocida, de vez en cuando se le cruzaban los cables y me acusaba de haber matado al ché y de ser una persona monstruosa y me pedía disculpas por ser tan sincera… jajaja no no eso son delirios paranoicos.

    La sinceridad debe mezclarse bien, con la prudencia, la mesura y el sentido de la justicia.

    Interesante el blog

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