Un-dia-sere-madre
Sociedad

Un día seré madre… o no.

Tengo 33 años y el “de momento” ya no me sirve, me aseguran que es “o ahora, o nunca”.

Hubo un día en el que casi me siento culpable por no tener hijos.

Fui al Cumpleaños de una pareja de amigos. A los dos los quiero mucho. Él es programador friki, ella es enfermera, y tienen dos hijos preciosos que me vuelven completamente loca, teniendo en cuenta lo loca que me pueden volver los niños en general, claro. María y Pep son niños-trampa: aquellos que te hacen pensar: “Bueno, oye, tener uno no está tan mal. Fíjate María: nada de princesas y gilipolleces. ¿Y Pep? Mira qué simpático y cómo va totalmente a su bola.” Y luego claro, los tienes tú y nada que ver. Lo que decía, niños-trampa.

Teniendo en cuenta lo que mola toda su familia y las fiestas que suelen montar en su casa, el Cumpleaños prometía bastante.

Pero no. Fue todo un poco raro.

Sabes, es como suponer que todas las películas de Woody Allen iban a ser la leche. Ves una, te fascina, exclamas: «¡Qué genio, me cago en todo!», esperas la siguiente y resulta ser un poco raruna, pero no pasa nada. Al cabo de unos años saca otra joya y te vuelves a enamorar. Y ahora vuelve a estar de estreno, la estás viendo y… pues oye, pintaba muy bien, pero no. Y claro, ¿cómo se lo dices a los demás sin parecer pedante o desagradecido? Te callas e intentas disfrutar la película, le buscas el “qué” y sonríes como un idiota.

Así estuve yo en la fiesta de los padres de María y Pep.

De repente todas las mujeres se juntaron en el mismo sofá que yo y, de un momento a otro, se convirtieron en madres. La rubia de la coleta empezó:

- Buah, ¿sabéis la última de Olivia?

(¿Os imagináis cuántas abuelas Olivias habrá en el año 2080?). Me puse muy atenta, me encantan las anécdotas sobre lo que dicen los niños. Los pequeños dicen cosas tan… ¡normales!

- Olivia llegó ayer a casa y resulta que había pegado a un niño en el cole.
- ¿Por qué?- pregunté esperanzada.
- Por nada, lo pegó y ya está. Llegó sucia, con el pantalón roto y no paraba de llorar toda la tarde. ¡Una niña que se pelea! ¿Habéis visto algo así?

(Pues coño, claro. Yo de pequeña siempre estaba en guerra con Dmitry que, por tener un año más que yo, no dejaba que yo jugara con las ranas. “Niñata de mierda”, me decía.)

La mía es muy tranquila- decía una morena de pelo corto. – Sólo que sigue haciéndose pis en las braguitas. La llevaré al médico, a ver qué tal.

- El mío no quiere dejar de chuparme la teta- las interrumpió la rubia de trenza y ojos verdes- ¡Tengo los pezones destrozados!

Y nos los mostró. (La madre que la trajo.)

Deduje que todas eran íntimas amigas. Pero yo no tenía por qué estar allí.

Poco a poco todas contaron sus historias. Me tocaba a mí- sospeché- porque todas se giraron hacia mí y adaptaron la pose de «Bueno, ¿y cuál es tu desgracia, nena?». Pero yo los pezones los tenía muy bien y no tenía más problemas y más responsabilidades que las que tiene una persona cualquiera que paga sus gastos de piso y de comida, que se permite unos caprichos y que trabaja tropecientas horas al día. Cogí aire:

- Pues yo tengo una gata. Es negrita y viejucha. Se llama Irina y pasa todo el día diciéndome: «Miau Miau Miau».

Me miraron con asombro. La madre de Olivia fue la única que pilló la coña, se echó a reír (y detrás de ella todas las demás, no sea que…), y me dijo:

- Hostia puta. Las madres somos unas pesadas, ¿verdad?
- Hmmm, un poquito… (me reí de broma, para no parecer borde, aunque haga lo que haga es prácticamente imposible. “La rusa de mala leche” es mi segundo nombre.)
- Perdona- me dijo.
- No pasa nada, disfrutad- le contesté y me fui a por un vino.

Mientras me alejaba del sofá, escuché unos susurros: «No sabe lo que se pierde.» Me tomé tres copas de golpe y seguía sin encontrar mi pérdida evidente.

Cuando llegué a casa, encontré un mensaje de Facebook de una amiga mía de Rusia que, como cada año, se confundió de mes y me estaba felicitando por mi cumpleaños sesenta días antes que el resto:

«Mi querida amiga de infancia, Feliz Cumpleaños. Te desearía amor, o salud, o dinero, pero… prefiero desearte lo que más importa en este mundo: que este año el destino te haga un regalo en forma de un precioso bebé.»

¡Touché!

¡Pero yo no quiero un bebé! Ahora no. Por el momento no. Yo quiero salud y un poco más de pasta. Gracias.

Llegué a la conclusión: a pesar de todo, avanzamos. Antes se veía mal que no quisieras tener hijos. Ahora ya forma parte de la sociedad. No como me gustaría, pero la cosa va mejorando. Ya nadie cree que los que detestan los bebés sean egoístas o capullos. Les “permiten” no tenerlos: ¿Para qué una madre así?

Los que sueñan con formar una familia feliz siempre han sido bienvenidos, en este aspecto nada ha cambiado. Ahora los raros somos nosotros, los que de momento no queremos bebés. De momento. Que igual el “momento” va a durar 10 años más y luego ya no vamos a poder tenerlos. Pero oigan, es una cosa nuestra.

Pero no.

Tengo 33 años y el “de momento” ya no me sirve, me aseguran que es “o ahora, o nunca”. Pero nada es “ahora mismo” o “nunca jamás”. Todo llega (o no). No lo sé. Lo que sí sé es que ahora no es el momento.

«Nunca es el momento», me dicen las madres felices: «Pero tener un hijo es lo más bonito que existe en el mundo. Lo más puro. Lo más precioso. Ser madre es lo mejor en el mundo mundial».

Pero a mí me gustaría preguntarles lo siguiente: ¿por qué vosotras habéis podido vivir vuestro momento de “ya llegará” y a mí me lo estáis quitando hoy mismo? ¿Por qué, una vez cumples los treinta tienes que pensar en los embarazos de riesgo y los “ahora mismos”? ¿Por qué eso, a lo que llamáis “lo más bonito del mundo”, no lo puedo tener cuando YO quiero? Y sobre todo: ¿por qué creéis que por no haber parido soy menos madura?

Yo quiero vivir lo que me toca vivir. Un día seré madre. O no. Y me dolerán los pezones. O no. Y me volveré loca. O no. Pero ahora estoy escribiendo mucho, llevo lencería con costuras, me veo con mis amigos cada fin de semana, trabajo con ganas, cuido de mí misma y me imagino cuerda, follo con mi novio y me despreocupo por volver pronto a casa.

A ver si ese va a ser el problema.

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24 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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24 COMENTARIOS

  1. minamina

    Bueno, este tema es tan personal que casi da pereza comentarlo… Lo del dicho ése que te gusta, el de la opinión y el culo. Es normal que cada uno hablemos de lo que nos hace felices. Tener hijos da felicidad, mucha, aunque tengas que pasarte un par de años limpiando culos, te salgan fiesteros por la noche (y tú tengas que levantarte a las 7 para currar), etcétera. Y por eso hablo de ello . Y cuando no los tenía, pues hablaba de otras cosas que me hacían feliz… Viajes, tíos, curro… Yo que sé. Cosas que sigo haciendo ahora, adecuándome a la situación, claro, que la vida no es un bucle.
    Leyendo esto me imagino a dos bandos, el de las madres que tienen que aguantarse de hablar de los hijos y de lo que representa por qué sino se les dedican estos artículos (pesadas), y el de las que no, que chincha, fuman, beben y hablan con los hombres.
    Ni tan blanco , ni tan negro.

  2. Avatar de Saraanonymous

    El tema de los hijos es complicado, sobre todo cuando no puedes tenerlos “biológicamente” y te sientes el bicho mas raro (y algo fuera de lugar con tus amigas) porque no sabes si los podrás tener algún día (adoptados, lo cual para mas inri también aseguran algunas que no es lo mismo) y simplemente serás de las “bohemias” sin hijos como he escuchado a algunas definirlo. Toda una encrucijada. Gracias por estos posts porque me siento un poco mas acompañada!

  3. Rosa

    Me encantó tu artículo. Estoy hasta los mismísimos que cada vez que llamo a alguien y digo, “Te tengo una sorpresa/buena noticia” siempre me respondan lo mismo: estás embarazada/tienes novio?
    Trabajo con niños, me encantan. Los respeto. Pero no los quiero en mi vida personal. Y no entiendo porque eso es tan difícil de entender para el resto de la humanidad. Mi cansancio, mi trabajo y mi vida siempre es menos válido que el de aquellas con hijos. Como siempre, las más discriminadoras de todas somos las mismas mujeres.

  4. monsieur le sixmonsieur le six

    Tener un hijo es algo demasiado importante como para hacerlo sin sentirse realmente motivado a ello. Aquellas personas que no sientan el impulso o que no se vean preparadas, hacen bien en no tenerlos, y no han de sentirse culpables.
    Yo voy a tener una niña en un par de meses, pero es porque tengo la suerte de tener una mujer con la que sé que es viable llevarlo a cabo; en otras circunstancias no lo hubiera hecho, y tampoco me sentiría frustrado, simplemente te vas adaptando a las posibilidades que se te abren en cada momento.

    Lo que sí es cierto es que las madres se ponen a veces un poco pesadas con ese tema, sobre todo si se juntan y empiezan que si biberones, que si pañales, que si tal. Pero bueno, no es mucho peor que cuando un grupo de hombres se juntan y hablan del Barça y el Madrid.

      1. monsieur le sixmonsieur le six

        Pues no te lo pierdas, ¿sabes dónde comenzó a parecer que había embarazo? En la presentación de tu libro, porque le sentó mal la copa de cava :D
        No me extraña que hayas flipado, yo a veces también me pregunto cómo es que se me ha ocurrido hacerlo; supongo que, como dije más arriba, simplemente vi que las circunstancias eran propicias (nunca sospeché que llegasen a serlo) y como la vida sólo se vive una vez, no puedo dejarlo para otra ocasión.
        Respeto a quienes no quieren tener niños, porque yo mismo soy un poco así; pero confieso que me da pena que no vaya a haber una “alenita” medio rusa medio española, o una pequeña ronronia que gane el premio Nobel.

  5. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Nunca me ha apetecido ser madre. No me gustan los niños. Bueno, no es cierto, me gustan desde que nacen hasta que descubren que hacen reír y se ponen graciosillos, momento en el que les daría de gorrazos con un gallifante. Luego, lo que son las cosas, me vuelven a hacer gracia de adolescentes, con toda su rabia incontrolada y su bordería.

    Aparte, que yo soy muy rara, y el 90% de la gente no me acaba de caer bien. ¿Y si tengo un niño y me cae gordo? ¿Qué hacemos, pobrecito mío, si no tiene a nadie más?

    Y, hombre, en términos evolutivos es un fracaso de mis genes, claro. Al fin y al cabo, si estamos aquí es porque hay una larga cadena de humanos, homínidos, pequeños mamíferos, peces con patas,… que son nuestros tatara….abuelos y que se liaron la manta a la cabeza (o les entró un calentón descontrolao) y se pusieron a criar.

    Tampoco es tan grave no tener niños, que está el mundo ya muy superpoblado. Y, sí, es un petardo cuando llegas a cierta edad y todo el mundo asume que deberías ponerte a ello antes de que se te pase el arroz y, sobre todo, hostiliza mucho que se sientan con derecho a decírtelo. Tiene que ser especialmente horrible para quienes sí lo deseen mucho y no tengan porque no pueden.

    1. Alena KHAlena KH Autor

      Ronro, mira que hemos hablado del tema… Pero el tema irgue allí entre toda la gente.

      ¿Has leído el comentario de Monsieur? Estoy alucinada. El primer bebé de la “comunidad” fue el de Sashimiblues. Bienvenido el siguiente :)

  6. superficialessuperficiales

    Me siento super identificada. Tengo 38 aunque siempre me echan bastantes menos años, y me he sentido muchas veces igual que la protagonista, en una casa donde el grupo de chicas son todas madres o están en proceso de serlo y yo soy el bicho raro. Con mi edad, además, se supone que en mi caso es “ahora o nunca”, pero tengo un trabajo con unos horarios complicados, me gusta salir el fin de semana, ir al gimnasio, viajar. Nunca me he planteado tener hijos y estoy genial así. Hay gente que se extraña, que me pide explicaciones, es el pan de cada día. Respeto las opiniones diferentes a las mías, pero no hay muchas personas que respeten mi postura. Creo que elegir es un derecho que tenemos todos y hay que ser tolerante en cualquier caso. Un saludo Alena. ;)

  7. Avatar de MacatMacat

    “Un día seré madre o no” parece mi leimotiv últimamente. Una de mis amigas será mamá en unos meses, es la primera del grupo, y esto me hace preguntarme cosas. “¿Querré ser madre algún día?”, “¿Y si no me apetece hasta que tenga 40 años y luego es tarde y me arrepiento?”

    Veo que me estoy haciendo mayor (no negativamente) y que me tocará tomar decisiones como estas en un futuro no muy lejano y ya me empiezo a agobiar. ¿Estoy preparada para dejar de ser Yo para ser la madre de..? De momento no. Tampoco sé cuándo lo estaré ni si lo estaré.

  8. Avatar de CrisCris

    Este post me viene como anillo al dedo, que identificada me siento.
    Ayer fui al ginecólogo y cuando le dije que en unos días cumplía 40 años me dijo “¿y de niños qué? ” “Pues no lo se ” “pues no tienes mucho tiempo para pensártelo, la seguridad social no cubre la infertilidad a partir de los 40, ¿te doy acido fólico? bla bla bla”
    Agobiada que me fui para casa, tengo ¿unos días ? para pensar si quiero ser madre.
    Me gusta mi vida, trabajo, hace una año que salgo con mi novio, quedo con amigos y lo peor es que no envidio nada la vida de la gente que tiene hijos, muy monos y todo lo que queráis pero poco más .
    Por otra parte tengo miedo de arrepentirme y cuando me apetezca sea tarde.
    En fin que estoy hecha un lío !!

    1. Alena KHAlena KH Autor

      No es una decisión que tinos que tomar en unos días. Mira, Cris, cada día tenemos más “tiempo” para decidir, las comadronas y las ginecólogas cada día están más obsesionadas. Ni que fuésemos a perder la especie…

      Disfruta con tu chico. Y si no tienes hijos, no pasa nada. ¿Por qué todo tiene que ser como es según la “naturaleza”?

      La naturaleza también son otras tantas cosas que no cumplimos. Oye, y no pasa nada.

    2. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

      Yo me cambié de ginecóloga porque cada vez que iba a la consulta hacía oscilar el dedo índice simulando un metrónomo mientras me decía “soy tu reloj biológico”.

      En mi caso, te voy a ser completamente sincera, siempre he sabido que no deseaba niños y que si los tenía sería por hacer feliz a otra persona pero no por ser feliz yo. Quizás sea que vengo de una familia bastante disfuncional y también que nunca tuve niños pequeños cerca. O quizás sea que cuando mis hormonas estaban en erupción estaba con la persona menos idónea. No sé por qué pero hace mucho tiempo que hice las paces con mi falta de instinto maternal.

      ¿Me arrepentiré? Pues, oye, igual cuando esté ingresada en el hospital con 80 años, sin dinero para pagar a alguien que me cuide, con la bandeja de la comida que no puedo comer por mi misma y sabiendo que me van a enviar a casa en tres días, sin estar en condiciones de valerme yo sola… igual entonces me arrepiento, claro, pero eso es trampa gorda y en ningún caso un motivo para traer una criatura al mundo. Y antes, no creo, porque veo los sacrificios que comporta un niño y los enfrento a las alegrías que a mí me da la impresión que te dan, y no me apetece nada.

      Mi opinión es que tienes que tener un niño si tú y tu pareja queréis tener un niño, y solo si ves probable que vayas a tener medios para mantenerlo bien y, además, las ganas y la fuerza de meterle el trabajo y la abnegación que eso conlleva, todo ello sin amargarte la vida y disfrutando de lo bueno que conlleva. No tienes unos días para pensarlo, como dice Alena, para una decisión como esta tienes que tener, simplemente, todo el tiempo que necesites.

  9. Avatar de BONNABONNA

    Bueno me voy a estrenar en este post que me ha encantado….Pues yo nunca he sido de tener niños, si es verdad que tuve una relación larga y me entraron ganas, pero en vez de niños, empezamos por un perro, y como lo vi tan irresponsable, se me quitaron las ganas, de hecho me la quede yo.
    Y con mis amigas era la única que le daba igual tener niños, siempre he sido más de perros que de niños, vamos me llamaba más la atención ver un cachorrito que un bebe siendo sincera.
    Pero desde hace unos meses estoy con un chico que tiene dos niños pequeños….( lo que es la vida..) y me entra unas ganas locas de tener uno.. en fin, no se si se me pasara o ya lo veo diferente. Pero lo que sé seguro, es que sigo pensando que si no tienes niños, no pasa absolutamente, la vida te dara otras cosas: salir, viajar etc…que no esta nada mal.

  10. Avatar de LanaLana

    Yo también me voy a estrenar con este post xD
    Me acerco a los treinta y de momento nadie me presiona ni me agobia con el tema de los niños pero es algo que está ahí, aunque sea en la sociedad.
    A veces me he encontrado pensando en ello, cuando realmente nunca he deseado tener niños. No me gustan y conforme crezco la cosa no mejora. Más bien al revés, me acostumbro a mi libertad e independencia y se me hace más cuesta arriba el cargarme con tanto trabajo cuando aún quiero vivir tantas cosas.
    Aunque aun soy relativamente joven y pienso en la posibilidad de que tal vez, si encontrase a la persona adecuada, mi mentalidad cambiase. Pero de momento no imagino como puede pasar eso, es extraño pero desearía que pasara aun sabiendo que yo misma no lo deseo. Pero está el miedo del “lo que te estás perdiendo”, y me paro a pensar “¿en serio? ¿qué será? ¿existirá de verdad esa cosa fabulosa?”. Es como algo que debería tener y el no tenerlo me hace sentir algunas veces que estoy haciendo mal.
    Luego intento pensar las cosas mejor y de momento creo que no pasa nada por no tener hijos, mucha gente los tiene por obligación, por el reloj biológico, porque toca y por mil motivos más que por el desearlo de verdad. Si tengo familia será porque yo lo deseo y ya está.

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