tu estas enamorada. el tiene novia. cual es la solucion
Relaciones

Tú estás enamorada. Él tiene novia. ¿Cuál es la solución?

Un clásico: tú estás enamorada. Él tiene novia. Sospechas que le gustas. Quizás, incluso, te lo ha dicho. ¿Cuál es la salida? En realidad es sencillo.

Conocí a Marcos varios años atrás, por trabajo. Hablamos cinco minutos y no nos volvimos a ver más. Unos meses más tarde me enteré de que se fue de la empresa y yo recibí el ascenso: ocupé su puesto y me trasladé a Barcelona. Los dos años que estuve trabajando para una multinacional de moda, algunos de mis compañeros hablaban muy mal de Marcos, cosa que me sorprendió sobremanera. “Cuánto más maja me parece la gente, más subnormal es”, me quejaba de mis eternas impresiones equivocadas. Es más, si hubiese sido científica, habría dedicado mi vida entera para averiguar cuál era el trastorno que padecía: no daba con una persona corriente en varios años

Pero, tras acabar hasta el moño de la empresa y sobre todo de mis compañeros, que no paraban de amargarnos la vida a todos, me autodespedí. No sé por qué me acordé de Marcos, pero llegué a la siguiente conclusión: si mis compañeros me dicen que es un gilipollas y en realidad los gilipollas son ellos, Marcos tiene todos los puntos para ser una persona normal. (No entiendo por qué nunca aprobaba la asignatura de lógica en la universidad.)

Así que encontré su perfil en Facebook y le escribí para vernos. Fue algo como: “Hola, Marcos. Soy Alena, trabajé en la central de “unamarcaderopa”. Acabo de irme de la empresa y, dado que todo el mundo insinuaba que eras un imbécil, me apetece hablar contigo para asegurarme de lo contrario y poder dormir tranquila.” Sorprendentemente Marcos tenía las mismas ganas que yo de demostrarme que era un tipo normal, y quedamos.

No sólo era un tipo normal, sino divertido, inteligente y guapo. Pasamos dos horas de café en café. Aquella noche no pude conciliar el sueño. Si fuese algo más romántica, juraría que fue por él. Sé que tenéis ganas de pasiones. Ya llegarán. Pero yo no pude dormir por la sobredosis de la cafeína y la enorme alegría por descubrir que mi intuición y mi lógica no eran un caso perdido. De hecho pensé en llamar a mi profesor de lógica de la Universidad, pero me contuve. Aprobar la asignatura ahora no me serviría de nada.

Marcos y yo nos hicimos amigos. Empecé a trabajar en una empresa nueva que, por casualidad, estaba a dos calles de su oficina. Así que cada viernes a las 15h quedábamos para hablar de la vida. De una manera muy inocente. Éramos amigos. Amigos amigos, ¿eh? Sí, yo también me estoy riendo. Ahora ya sí.

Poco a poco descubría su mundo: sus aficiones, su punto de vista a las cosas cotidianas (increíblemente parecido al mío. Como no), su opinión acerca de las relaciones. También me contó que tenía novia desde hace cinco años y que vivían juntos desde hace tres. No volvimos a tocar el tema: no tenía ningún tipo de importancia. Nosotros éramos amigos.

Pero aquel jueves las cosas habían cambiado. Me desperté pensando en que era viernes y, al darme cuenta de que todavía faltaba un día para vernos y ponerme triste, supe que tenía un problema. “Me estoy enamorando”, pensé, lo que en realidad significaba “estoy enamorada”.

Al día siguiente nos vimos para un café. Decidí ser sincera y zanjar el tema. Así Marcos entendería por qué no volveríamos a vernos jamás. Me daba igual sentirme humillada, vulnerable o idiota. Es mejor ser una idiota honesta pero consciente del problema, que ser una mentirosa frustrada. Las excusas baratas nunca fueron mi fuerte:

- Marcos, tengo que decirte algo. Siento mucho tener que romper nuestra amistad y que conste que agobiarte no es mi intención. En absoluto. Me gustas. Me gustas mucho. Así que lo más lógico, en este caso, sería que no nos veamos más hasta que se me pase la “tontería”. ¿Cómo lo ves?

-  Tranquila. No eres la única que tiene este problema. Me gustas demasiado y sí, dejémoslo aquí.

Me sentía doble de desgraciada: no sólo fallaba en lógica, también en la puntería. Hacía tiempo que alguien no me gustaba de esa manera: soñaba con Marcos, pensaba en él constantemente. Pero no podía hacer nada. Es más, jamás podría estar con un hombre que le engaña a su novia conmigo. Yo, como cualquier mujer en el mundo, merecía tener un novio para mí sola.

Ese fue el razonamiento que me ayudó a distraerme de mi drama personal y dedicarme a otras cosas, en vez de sumergirme en autocompasión. Sin embargo, tres semanas después nos volvimos a cruzar y quedamos para un café. “¿Cómo lo llevas?” me preguntó. Le aseguré que bastante bien aunque preferiría no hablar del tema. Aquel día, al despedirnos, nos besamos. Se disculpó por haberlo hecho. Me disculpé por no haber podido rechazar el beso, y le dije: “Hasta aquí”. Y así fue. No nos dijimos nada más en un mes.

Llegó el diciembre y decidí irme unos días a Madrid para cambiar de aires: descargar las tensiones, salir, beber, hablar durante horas con mi mejor amiga, llorar, reírme, enorgullecerme por tener tanta fuerza de voluntad y, sobre todo, tanto sentido común.

Volví feliz a Barcelona. Feliz por no haber caído en el tópico. Feliz por no ser una hipócrita conmigo misma adaptando lo de “luchar por amor” a mi manera. Todo eso de luchar es mentira. Las cosas tienen que ser más simples. Bien hechas. Con elegancia y con mínimo daño posible.

Salí del aeropuerto… y me encontré a Marcos. Según me contó después, contactó con Marta, mi amiga madrileña, para conocer detalles de mi vuelo. Marta se negaba ayudarle hasta que le dijo lo mismo que me soltó a mí al verme en el aeropuerto de El Prat:

-  He dejado a Natalia, mi novia. Me he ido a casa de mis padres de momento, hasta que solucionemos el tema de la vivienda. No te voy a exlicar nada más relacionado con el tema, porque no has sido la causa, sino el detonante. No quiero que te sientas culpable. El empujón final fue conocerte. Sólo quiero seguir conociéndote. Lo demás me lo arreglo yo solo.

-  Marcos, yo no sé si, al conocerte más, voy a querer estar contigo, ¿eres consciente de ello? El hecho de que dejases a Natalia no garantiza que estemos juntos.

-  Lo sé. Pero no me importa porque, como te lo acabo de decir: no has sido la causa.

Fue raro. Todo era muy raro porque, por un lado, mi alegría no tenía límites. Por otro lado tenía dudas.

Sin embargo, Marcos fue un auténtico caballero. Nunca más me mencionó a Natalia, lo solucionó por él mismo, como tiene que ser. Arreglaron el tema de la vivienda, le ayudó con la mudanza y decidió cortar la comunicación con ella, salvo que necesitara algo.

Meses después me enteré de que Natalia empezó a salir con otro chico y que todo, realmente, se arregló de la mejor manera posible.

Marcos y yo estuvimos juntos cuatro meses. Fue una de las relaciones más cortas, pero más intensas. Efectivamente, al conocernos mejor nos dimos cuenta de que no estábamos hechos unos para el otro y que nuestras diferencias eras bastante obvias. Todas, menos el sexo. Pero no funcionábamos como pareja.

Un día me levanté, fui a verlo y le dije que se acabó. Marcos respondió: “Me jode darte la razón, pero saltar de una relación a la otra fue un error. Y no somos compatibles”. Nos despedimos y decidimos no volver a comunicarnos. Para evitar deslices erróneos. Y fue la mejor decisión que he tomado jamás (después de la de “apostar por escribir porque es lo que más me apasiona” que, en parte, fue tomada gracias a las charlas nocturnas con vino que solíamos tener Marcos y yo).

Son varias las conclusiones a las que he llegado tras esta relación. Entre ellas, que a veces vale más la intensidad que la duración. O que estar enamorado hasta sentir dolor no es sólo cosa de adolescentes. Que no se puede construir la felicidad si ésta está basada en un drama. Y muchas otras, pero esas me las guardo para mí.

Solemos decir que “todo pasa por algo”, sin embargo  encontrar ese “algo”  depende de nosotros. Yo lo encontré: aprendí que un hombre enamorado es capaz de mover montañas, hacer lo supuestamente imposible, sorprenderte cuando menos lo esperas.

Cada situación es un mundo. Con mi historia he querido enseñaros tres cosas. La primera es que si no te tienes respeto a ti misma y a las demás personas, no esperes que te tengan respeto a ti. La segunda es tan obvia que nos olvidamos de ella, y es que tienes el mismo derecho que las demás de estar con un hombre de verdad: honesto, decidido, caballero. Y la última es la “sagrada”: un hombre que no tiene huevos, no te interesa. Si no los tiene con su novia, no los tendrá contigo.

Las excusas son para los débiles: decir que “tengo que pensar en mí y no en ella” está muy bien, pero si pensaras realmente en ti, no te meterías en líos. Puedes, incluso, decir que mi historia es muy bonita pero poco frecuente. Lo es. En realidad es poco frecuente por dos razones: las mujeres no tenemos amor propio, la gente en general es cobarde.

De la misma forma que harías cualquier cosa por él, también las puede hacer él por ti. En eso no somos tan distintos. Pero si te quieres autoengañarte, adelante.

P.D: Según me enteré a través de los amigos en común, Marcos estuvo un año soltero hasta que conoció a su actual novia. Llevan un año y medio juntos y están muy enamorados. Nunca volvió con Natalia.

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27 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“Hombres no tienen huevos, no interesan. Si no los tienen con su novia, no los tendrán contigo.”

27 COMENTARIOS

    1. monsieur le sixmonsieur le six

      Pues por lo rocambolesco de la historia. Si un hombre te gusta, no veo por qué tienes que dejar de verlo; y encima que él decida hacer lo mismo porque también lo está. Eso está muy bonito para una novela romántica del siglo XIX, pero ¿en el siglo XXI? ¿Por qué no puede aceptarse que se puede amar a más de una persona? Todas esas dudas… toda esa lucha contra una misma por el amor imposible… me producen la misma sensación que un reloj de bolsillo: algo entrañable y hasta bonito, pero que no resulta práctico.

      Luego me resulta raro esa especie de “desenamoramiento” cuando se descubre que la relación no podría durar toda la vida como pareja permanente. ¿Y qué?, me pregunto yo. No todos los amores están destinados a ser el de la pareja definitiva.

      Desde luego, las veces que yo me he encontrado en situaciones más o menos parecidas a la que se cuenta aquí, no he tenido ninguna duda, ninguna lucha interior y ningún sentimiento de culpa. Por eso lo veo tan novelesco.

      1. Avatar de SkiterSkiterioSkiterSkiterio

        Mira que yo me las doy de pertenecer a la escuela del “tu novio es problema tuyo chica”, pero comparto la vision de Alena. Si quieres estar conmigo, primero pon tus asuntos en orden, porque yo quiero la exclusividad, y si empezasemos algo sin tu dejar a tu novio, no me podria fiar de que no me fueses a hacer a mi lo mismo.

        Si que es cierto que me he quedado un poco chafado cuando la historia se torna aeroportuaria. No entiendo por qué repentinamente aparecen las dudas. Debería estar listo para el The End y fadeout a créditos…pero no. Cosas de las peliculas, no del mundo real.

      2. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

        Esa frase de “yo quiero un novio para mí sola” la tendrías que enmarcar. Yo coincido plenamente. No creo que fuera capaz de enamorarme de alguien solidamente emparejado -no entiendo por tal una relación de “noviazgo” de las de yo en mi casa, tú en la tuya, no compartimos economía ni hijos y nos vemos los fines de semana- porque siempre he tenido una especie de prevención que me hace poner una cierta distancia prudente con los hombres “comprometidos” que hace, por ejemplo, que no quede con uno a solas salvo que sea imprescindible por motivos laborales o sea un amigo de toda la vida a quien ya tenga catalogado de inofensivo. ¿Por qué? Bueno, algo de solidaridad femenina mezclada con mucha aversión a meterme en problemas. No enredo con casados como no enredo con gente con creencias religiosas y tampoco con forofos del fútbol o votantes del PP, porque yo no he nacido para sufrir, jopetas.

        No es el caso que cuentas, que fue todo muy limpio, pero yo de un tío que engaña a su mujer con otra no me fío. No porque sea infiel y piense que me lo va a ser a mí sino porque para ponerle cuernos a alguien con quien convives tienes que mentir bastante y de alguien que sabe y quiere mentir bien durante mucho tiempo, yo no me fío.

        1. CristinaCristina

          Pero Ronro .
          A veces cuando ya estas enamorada hasta las trancas descubres que lleva fingiendo u olvidándose de que le gusta el fútbol muchoooooos meses .
          Eso me pasó a mi .
          O sea que evitar a los tíos -as que mienten me parece una empresa imposible .
          Sobre todo si me pongo a recordar todo lo que he mentido yo .

      1. monsieur le sixmonsieur le six

        Que conste que yo no he hablado de monogamia en ningún momento, sólo de sentimientos. Tampoco sé qué es lo que está bien o mal visto hoy en día, vivimos una época de costumbres confusas. Pero sí creo que ciertos líos mentales empiezan ya a tener un cierto sabor anticuado, lo cual no quiere decir que no sean totalmente respetables, e incluso maravillosos y encantadores.

  1. Avatar de Gemma GmGemma Gm

    Pues resulta q si q es complicado aunque parezca fácil pero yo lo que realmente me pregunto es porque es tan realmente complicado acabar con una relación para un hombre que para una mujer . Por qué las mujeres sin más decisivas , consecuentes en el momento en que No quieren continuar con algo sin importarles nada más que el amor ( nuevo) y los hombres lo ven tan sumamente complicado ? Por qué para ellos es tan importante el quedar bien? Por qué les cuesta aceptar sin más que se han enamorado de otra persona o sencillamente no quieren seguir más tiempo con la relación que tienen ? Por qué ese maquillaje de cara a la galería ? Creo qué a ellos en ese caso … Les importa más el que dirán. Vale que es una putada para la otra persona y no soy partidaria de hacer un daño gratuito pero tampoco soy partidaria de vivir una mentira social ni adornar las cosas. Si , debería ser sencillo, parece sencillo, como …. Un ¿necesitas dinero ? , pues trabaja. ; vs. ¿ te has enamorado de otra persona y tienes novia ? , pues diselo tranquilamente E inicia mañana tu nueva relacion . pero no resulta tan sencillo.

  2. La GraduadaLa Graduada

    A mí lo que me resulta insólito es que en ningún momento (ni por parte de él, ni por la tuya, ni por la de Natalia) hubiera lágrimas, reproches, gritos, peleas, rencores imposibles…

    En serio, me alegra que haya tanta gente educada y madura por el mundo, y los tres lo fuisteis INCREÍBLEMENTE.

    Esta historia en mi pueblo habría ardido… ;)

    P.D. ¿En seeeeerio nunca os habéis vuelto a ver? ¿Y no os ha podido la curiosidad? Seguramente entre vosotros, como ya se quemó la tensión sexual, podría haber una relación de ligera amistad muy bonita, ¿no?

    1. Alena KHAlena KH Autor

      Hombre, supongo que gritos y lágrimas los hubo por parte de Natalia, pero lo bueno de Marcos es que nunca me lo había explicado. Creo que es lo más honesto y lo más caballeroso.

      Lo de si me apetecía verlo: pues sí. pero ahora mismo, teniendo en cuenta que está felizmente emparejado sin sentir la necesidad de vernos, es lo mejor. Yo prefiero quedarme con un recuerdo quizás algo idealizado pero, al menos, cero rencoroso:)

  3. CristinaCristina

    A mi también me resulta alucinante lo madura que eres .
    Lo normal es comerse el tarro , entrar en bucle , dudar y que la relación agonice y muera de extenuación .
    El “un día me levanté , me fui a verlo y le dije que se acabo ” me ha dejado noqueada .
    Desde luego en mi siguiente vida si voy a volver a ser mujer ,
    quiero ser Rusa .
    Sin dudarlo .

  4. Avatar de Hayley J. 5anonymous

    Lo que yo no entiendo es por qué la gente se estanca, se queda parada, no avanza. Una de mis amigas está enamorada un chaval que lleva con su novia desde hace tres años. Y el chaval en ocasiones le ha dicho que la quiere, a mi amiga. Y llevan así por lo menos dos años. No soporto esa situación. Y de verdad quiero a mi amiga pero ya no se cómo ayudarla. La novia del chico no tiene ni idea. Me parece un cobarde… pero de verdad que no entiendo cómo mi amiga aguanta todos esos ”ahora si me gustas” ”ahora no…”

    La historia de Alena es increíble. Es una suerte vivir situaciones así. Y estoy totalmente de acuerdo con lo de no insistir otra vez y sólo quedarte con la esencia de eso.

  5. Avatar de inesines

    Gracias. He leído esto y he llegado al punto de reirme. Me he reido porque tu historia me ha servido para hacerme una pregunta ¿Quién soy? Soy una mujer, y no puedo dejar y ver como se va mi dignidad de esta forma. Tengo 17 años y estoy “pillada” (aún no se hasta que punto) por un chico que tiene su novia. Nos vemos una o dos veces entre semana y en fines de semana está con ella. La está engañando, pero a mí también. Le quiero para mi y no ser el juguete en sus días aburridos. ¿Estaría bien proponerle un “o ella o yo”?. Yo se que le gusto e importo, porque me lo dice, incluso se pone celoso pero no lo deja con ella y es lo que quiero. Llevan casi año y medio, quizás deba esperar un poco más o no se…
    Te pido consejos, y si escribes, espero enterarme porque seré la primera.

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