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Relaciones

Triángulo amoroso: ¿quién es más culpable?

A lo largo de mi carrera como "actriz" he sido la “cornuda”, la “hija de puta” y la “amante”. He “rodado” todo tipo de situaciones y siempre, igual que todos vosotros, estaba preguntándome: ¿quién es el más culpable en un triángulo amoroso?

Ayer Marta me decía: “Mi mejor amiga y yo nos vamos de viaje” y yo me preguntaba hasta qué edad seguiremos dividiendo a los amigos en “los mejores” y “los normales”. Resulta que el mejor amigo es el “más más” amigo de todos: por las cosas que vivimos con ellos y por la afinidad que tenemos. El mejor amigo con sexo- es novio. Sin sexo- es amigo. Podemos tener varios mejores amigos, podemos vernos con todos: un día con uno, otro día con otro, pero no lo llamamos “infidelidad”. La infidelidad tan sólo puede existir en pareja. La explicación es sencilla: la pareja es el mejor amigo de todos con derecho (y obligación) a sexo.O sea, el sexo lo mueve todo. Donde no hay sexo, no hay infidelidad.

A mí el sexo me gusta mucho, pero cuando intento verlo de una manera más objetiva, pienso: ¿de verdad hay tanta diferencia entre un amigo y un novio por el simple hecho de quitarme las bragas delante del último? Me pregunto: ¿tanto mueve el sexo? ¿Tanto cambia las cosas? Es completamente ridículo pero es así. Marta se indigna: “Uy no, un novio es mucho más que esto. ¿En qué más se diferencia de un amigo? Ya sabes: con una pareja haces planes para el futuro, os compráis una casa, pensáis en tener niños…”. Pero yo esto de los planes no lo domino muy bien, creo. Soy demasiado sincera conmigo misma y entiendo, que aunque tuviésemos hijos, me separaría en cuanto todo se acabe. Y, probablemente, teniendo en cuenta que tengo 30 y pienso vivir hasta los 80, me tocará hacerlo. Puede que más de una vez. Difícilmente me veo 50 años al lado de la misma persona. Así que lo único que le separa al mejor amigo del novio es sexo. Y ya.

He aquí un asunto que me gustaría comentar. En realidad dos. El primero va de la famosa frase “hasta que la muerte nos separe”, que siempre me ha parecido un poco utópica. Nos autoengañamos porque la verdad es demasiado violenta y no nos habían educado para saber afrontarla. Todas las cosas tienen su principio y su fin. Si ni siquiera los humanos somos inmortales, ¿cómo lo van a ser nuestros sentimientos? Con lo cual, una vez que lo asumimos, quizás las cosas serían mucho más fáciles. También, probablemente, habría más divorcios y separaciones y los amores se convertirían en algo más frenético pero, a su vez, en un poco más sinceros.

Por otro lado me hace gracia el lavado de cerebro con el que crecemos. Se supone que es necesario: tenemos que saber diferenciar lo “bueno” de lo “malo”. Pero el principal problema está en que nos enseñan ver el mundo en blanco y negro. Luego maduramos y nos quejamos de las generalizaciones. ¿Dónde está la lógica?

Según lo aprendido, sabemos que casarse está bien, ser fiel está bien, pero que tener relaciones sexuales esporádicas con otras personas estando en pareja es una falta de respeto. Yo, como vosotros, también estoy educada de la misma manera y ojalá supiese dominar al 100% este tipo de situaciones, pero llevo 30 años viviendo en un mundo en el que poner los cuernos es completamente negativo y lleva un nombre muy feo: “engañar”, “ser infiel” y unas consecuencias difíciles de superar para un simple humano.

Por cierto, ahora mismo estoy con mi tercera taza de café delante de la tele. Dan una de esas pelis tontas, con actores desconocidos, de las que ponen un sábado por la tarde en todas las cadenas posibles. La historia es la de 90% de las películas de este tipo: una pareja supuestamente feliz con un chalet precioso y un perro todavía más ideal. Ella- una ama de casa rubia y fabulosa, él – el mejor marido del mundo. Pero una noche sale con sus amigos, se emborracha como un desgraciado y se lía con una compañera de trabajo. Al día siguiente se levanta muy arrepentido. Desde el minuto catorce de la película está sumergido en el mar de remordimientos de consciencia, no puede dormir y, si por casualidad lo consigue, ve pesadillas. Hasta el día en el que su mujer se entera de su infidelidad. Todo muy “cotidiano”: ella lleva a la tintorería la chaqueta de él y encuentra unas bragas en uno de los bolsillos. Lo típico, vamos.

Desde entonces él se convierte en un hijo de puta suplicándola que le perdone, pero no hay manera. Su familia y sus amigas la apoyan y ella pide el divorcio. Mientras tanto “el cabrón” se da cuenta que su compañera de trabajo está enamorada de él y no sabe cómo quitársela de encima. La mujer se vuelve violenta y no le queda otro remedio que asesinarla. Fin de la historia.

Bien. Me estoy muriendo de risa. No falla: casi en todas las películas el mentiroso es un hombre. Todo gracias al viejo tópico que los hombres piensan con la polla, mientras que las mujeres somos los únicos humanos que razonan con el órgano correspondiente. Así que un hombre, según nos enseñan, es infiel por naturaleza y si un día tiene un desliz, no significa que no quiere a su pareja. Es un simple calentón. Un calentón que, según la sociedad, no es muy propio de una mujer: nosotras somos listas, y ellos son tontos y simples. Así que, partiendo de esa base, si una mujer engaña, algo falla. En su relación, por supuesto. Hay que joderse.

Si es que seguimos igual que hace 50 años: se supone que las mujeres no sabemos separar el sexo del amor. Y e por ello que en las pocas películas donde una mujer es infiel, siempre hay algo que la justifica: un marido maltratador, un novio loco y posesivo. Ella tiene un amigo que la salva del maltratador. Al final se enamoran y se lían. Pero jamás antes. Jamás.

La “compi de trabajo” de la película me parece muy típica también: se acuesta con un hombre y se enamora de él. Inmediatamnte. No falla. Tenemos esa capacidad. O eso dicen.

En fin. 

Tras acabar de ver la película y reírme un rato de su predecible final, me puse a pensar en el gran trabajo que realizaron los guionistas de mi vida. Habían estado muy inspirados todo este tiempo: inventaban unos personajes únicos, me casaban, me separaban, me volvían a liar. No daba abasto con tanto amorrio. Pero también me cambiaban a mí, mis formas de hacer las cosas y hasta mi aspecto físico. Así tienen de enganchados a los espectadores, no me extraña.

A lo largo de mi carrera como “actriz” he sido la “cornuda”, la “hija de puta” y la “amante”. He “rodado” todo tipo de situaciones y siempre, igual que todos vosotros, estaba preguntándome: ¿quién es el más culpable en un triángulo amoroso? Cada vez que me cambiaban de papel, encontraba mil y una razón para justificarme, salvo en el de la víctima. Ese era el más llevadero: no tenía que ensayar demasiados monólogos, sólo aprender a llorar mucho y decir a los demás que “no es un mal chico”  y “que le deseo que sea muy feliz”. Todo el mundo me adoraba con las mismas fuerzas con las que yo interpretaba la total inocencia.

Fue mucho más duro cuando tuve que que ser la protagonista de “Yo, hija de puta”. Todo un éxito en las taquillas. Me criticaban absolutamente todos, tenía que mantener la calma y conseguir hacer menos daño posible a mi pareja. Pero no pude con el papelazo y abandoné el culebrón sin haberme ganado un Oscar.

Y luego me tocó ser la amante. El guionista la lió parda. Si en las anteriores películas mi papel estaba más o menos definido ( ya se sabe: la que engaña es una cabrona y la engañada es una pobrecita), en el caso de la amante, el argumento era algo más confuso. Los “secundarios” se dividieron en dos grupitos: el de mis amigas y la gente que me apoya: tú estás soltera y tienes derecho de hacer lo que te da la gana; y el otro, el de las mujeres casadas o emparejadas, o simplemente mucho más “normales” y honestas, que me culpaban por haber intentado romper la felicidad ajena, por no ser capaz de encontrar a un tío normal y por ser muy poco solidaria con las demás mujeres. Lo curioso del asunto es que las mismas, cuando acababan siendo las protagonistas, se convertían en las lobas capaces de matar a cualquiera que se ponía en el camino. Lo que hace “la fama”…

De hecho cuando un hombre baboso te mira el escote, su mujer te odia a ti, pero jamás se lo reprocha a él.

¿Quién tiene la culpa en una infidelidad? ¿Todos? Pues yo creo que nadie. En la mayoría de los casos no la tiene nadie. 

Me explico: cuando alguien decidió que acostarte con otra persona era amoral, la esperanza de vida (a nivel mundial) era de 30 a 40 años. Hoy en día es de 70 (o incluso de 80, si no contamos con África por razones obvias). Si antes se casaban a los 15 y se morían a los 30, la idea de ser fiel no era tan descabellada. Pero hoy en día, cuando vivimos más que el doble, nos comunicamos el triple, viajamos cuádruple, conocemos miles de personas a lo largo de nuestras vidas, ¿no es más comprensible que tengamos más de una pareja (también sexual) a lo largo de nuestras vidas? Es pura estadística.

Pero, por desgracia, a mí me educaron igual que a vosotros y me cuesta imaginar que mi novio se de un revolcón con otra. Me cuesta hasta el momento en el que lo pienso fríamente: ¿cuál es el problema? La inseguridad. No es el simple hecho que mi pareja toque otras tetas, sino que estas tetas, probablemente, sean mejores que las mías. Las comparaciones son un sinvivir.

Diréis: si quiero follar con otro, dejo a mi pareja y hago lo que quiero. O, como toda la gente normal, me aguanto. No os quito la razón, pero todo es relativo y no absolutamente todo es controlable. Un desliz lo puede tener cualquiera. Lo debe tener cualquiera. Un desliz es sano. Uno puntual.

Así que creo que deberíamos dividir las infidelidades en tres grupos: un desliz tonto, un desliz más profundo y una relación paralela.

Un desliz tonto es aquel del que prácticamente no te acuerdas. Es un simple calentón sin ningún sentimiento de por medio. Es una infidelidad puntual que no se repite con frecuencia. Quizás sucede una o dos veces por cada diez años. Ésta es la menos peligrosa y creo que incluso ayuda a unirte con tu pareja a veces. Suena un poco a una excusa pero ¿no conocéis a nadie que tras haber cometido a lo que solemos llamar “un pequeño error” se ha dado cuenta lo mucho que quería a su pareja? Yo sí.

Un desliz más profundo es un engaño que invita a reflexionar. Se comete con una persona que te gusta, que te atrae, que te apasiona con lo que dice, con cómo mira, con cómo razona. Te fascina su forma de ser y te preguntas: “¿por qué no nos habíamos conocido en otras circunstancias?”. En algunos de los casos lleva a la separación y no necesariamente para estar con la amante puntual (por el famoso tópico de que saltar de una relación a la otra no trae nada bueno), sino por darse cuenta que las cosas con su pareja no funcionan.

Pero cuando se trata de una relación paralela, o sea, cuando tu amante resulta ser LA persona, jamás lograré a entender cuál es la razón por la que uno desea ahogarse en un mar de mentiras. Bueno, sí. La cobardía, el miedo de quedarse solo, cubierto de excusas como “la hipoteca”, “la lástima” y “los niños”. Éste es el único caso en el que la persona sí tiene una verdadera culpa. No por follar con los demás, sino por ser un mentiroso, haciendo daño a las dos personas a la vez. Por mentir, por llevar la doble vida, por alargar algo que tiene su fin, pudiéndolo hacer menos doloroso, aunque igual de desagradable. En tal caso la amante es tonta, por supuesto, y no suele abandonarlo, a pesar de que también la engaña a ella. Sí, sabe que tiene pocas posibilidades. Sí, sabe que no debería ser “la otra” y que se merece a un hombre sólo para ella. Pero… el maldito “pero” de siempre: nos enseñan sufrir por el amor. Luchar por él. Hacer lo posible.

Y no. El amor de verdad no sabe de culebrones y maltratos psicológicos. Sabe de errores, sabe de baches, hasta sabe de desamor. Pero jamás de daño. El triángulo amoroso debería llamarse “triángulo odioso”. Por las consecuencias.

Siempre menciono a LA amante, porque si os dais cuenta, hay muy poco amantes- hombres que aceptan una relación paralela, salvo chicos jóvenes o las situaciones en las que ambos (él y ella) tienen pareja. De lo contrario, a otra cosa mariposa. Una cosa más para aprender de ellos.

Si vivimos hasta los 80, pasaremos por todo tipo de situaciones. Lo importante, en todos los casos, es no autoengañarte: razonar sin temor y tomar las decisiones. Puede que sean erróneas, pero al menos serán inmediatas. Las dudas nunca llevan a nada lógico, te llenan el cerebro con polvo sucio y cuerpo con polvos inútiles y de poco disfrute. Te machacarán, te harán débil y te frustrarán, obligándote a distraerte de lo importante: solucionar el problema.

Pero sea como sea la situación, nadie es absolutamente culpable, ni nadie es completamente inocente. Cuando yo me pongo en cada uno de los papeles, encuentro mil motivos para justificarme con toda la seguridad y otros mil para culparme con toda la crueldad. Los motivos jamás son absolutos, y mientras que el triángulo tenga los tres ángulos, tú tienes una sola salida: solucionar el marrón y preocuparte por ser lo más honesto posible, independientemente del daño que llegases a hacer a los que te rodean. Porque la verdad duele. Pero, con el paso del tiempo, se agradece. A pesar de que jamás deberíamos orientarnos a la opinión de los demás (y que los demás somos muy crueles y nos metemos en absolutamente todo, como si nuestra opinión, basada en aburrimiento, tuviese algo que ver con las vidas ajenas), la única manera para salir poco herido de esta situación es ser sincero y hacer las cosas por su orden. O sea, no liarla demasiado.

Creo que deberíamos aprender que nadie es de nadie, que una cosa es el amor y absolutamente otra es el sexo. Pero también ser conscientes que nos educaron de la manera que nos educaron, y que para sobrevivir a la sociedad con su moralidad impuesta, hay que tener mucha voluntad y ser lo suficientemente frío e independiente, tenernos respeto, empezando por ver las cosas como son. Con sus defectos y sus desgracias.

Y sobre todo, antes de juzgar a los demás, no nos olvidemos que mañana podrás ser tú el protagonista y que todo este supuesto conocimiento de cómo se debe actuar, se irá a tomar por culo. Pero tú estúdiate y averigua qué es lo que verdaderamente te importa y lo que no. Igual te sorprendes.

En las infidelidades esporádicas nadie es culpable, salvo la sociedad tan corrupta, emocionalmente hablando, en la que vivimos. Y de la que todos formamos parte. Nadie es culpable. Y todos lo somos.

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“El amor de verdad no sabe de culebrones y maltratos psicológicos.”

80 COMENTARIOS

  1. Anonymous

    Ha sido leer tu post y vamos sin palabras me has dejado… lo describes perfectamente cada papel en la pelicula correspondiente, en mi caso tal cual lo explicas puedo decir q paso por un desliz profundo en el q tambien soy la amante, asi q tengo dos papeles protagonistas en la historia y es muy facil decir lo de deja a tu pareja cuando eres un espectador…pues no, no es tan facil cuando eres el protagonista, y si todo es muy relativo y q conste q era la primera q decia “yo antes de engañar dejo a mi pareja” no se puede hablar hasta q no te toca. Mil aplausos por este post Olga

  2. Aura Zombie

    Creo que confundes monogamia con infidelidad. El problema no radica en que uno tenga deslices superficiales, profundos o relaciones paralelas. El problema radica en exigir una relación monógama y no acatarla recíprocamente: puedes llamarlo error, desliz, culpabilidad, irresponsabilidad. El problema no es que tenga sexo con otra, que os compare, que te rechace. El problema es que te miente, hace trampas, traiciona. Todos merecen perdonarse en la medida en que exista arrepentimiento, tal como yo reflexioné sobre “Indulto al infiel” Y la gran cuestión: ¿qué rompe la relación, la desconfianza por el engaño, o el orgullo herido de no saberse único y eterno?

  3. lailasam1

    Pues seré torpe,pero he terminado de leer el post sin enterarme de cual es tu postura anta la infidelidad..
    Acabo de terminar con una relacion de 4 meses,en la que yo era la amante y ha sido ver el titulo del post y ponerseme los pelos de punta.
    Te admiro Alena y admiro tu blog,lo conozco dese hace varios meses y ya me he leido todas las entradas.Eres grande.
    Un beso

  4. Aura Zombie

    Por último, creo que es maniqueo culpar al engañado, en la medida en que no puede ser responsable porque se le ocultan las trampas del juego. Una falsa ilusión de control el pensar que tú pudiste evitar que te mintieran si hubieras dicho o hecho X.E infiel y amante tienen la misma responsabilidad, en tanto que ambos conocen el truco que esconden al afectado, y ambos participan en la mentira. Mucha gente se escuda en “enamoramientos” para justificar una conducta impulsiva y egoísta que les beneficia a ellos a costa de perjudicar a otros.

    1. X

      Esto llevo yo años diciéndolo. Estoy hasta los cojones del “es que me enamoré” como coartada a todas las cosas. Y que infiel y amante tienen la misma responsabilidad, que también, lo estoy desarrollando en mi tocho-comment, que va a salir bastante más abajo, me temo. xD

  5. Pablo

    GENIAL! no recuerdo mucho como llegue, pero es divertido leerlas. Tema complejo el que elegiste! Me toco esta en el lado de la victima, pero muy de adolescente, cosa que ni cuenta creo, y un poquito mas de grande, estuve a punto de cometer “un dezliz mas profundo” porque bueno, las circunstancias se dieron para que hubieran dos actrices que llamaban mi atencion y una era una ex, con la que volví y la noche me hizo coincidir con la nueva y no lo hice porque por temas de formación, uno no se banca mucho a su consciencia. Le termine contando lo sucedido a mi novio y terminamos. Tenia que pasar.
    Mas adelante en otra relacion, llegue alpunto de acordar: “tengas relaciones con otras personas” pero solo duro unas horas, ninguno se sentía muy cómodo con lo pactado, pero fue bueno hablarlo. Una especie de establecer los limites de nuestra libertad juntos. Esa relación, con una chica microondas, no termino bien. Luego estuve en otra relacion, esta vez, un tanto mas tormentosa, en la que el destino me ponía nuevamente en una encrucijada, me gustaba una amiga (no era de mis mejores amigas, pero si era alguien con quien charlaba usualmente y disfrutaba hacerlo) y me gustaba mientras estaba de novio (con la amante de mi desliz un poco mas profundo) -que también resulto tener un periodo de microondas, ahi es donde uno se entra a cuestionar: seré yo?- Nuevamente opte por decirle la verdad y le admiti que me gustaba otra chica, que seguia sintiendo cosas por ella, pero que tambien lo hacia por esta chica nueva. No pudimos solucionarlo, y si bien en ese momento lo veia como algo normal, cuando me toco ponerme de novio con mi amiga cosa que cuando uno ya se hace mejor amigo y accede a los privilegios es facil quedarse enamorado, no podia imaginar a una chica mejor (seguramente es solo en el comienzo y no me hubiese gustado que ella estuviese con otro. Son momentos, el problema no es la infidelidad, la infidelidad la comete cualquiera, le pasa a cualquiera. Lo importante creo yo, es asumir las consecuencias, aun si uno quiere seguir con la victima y dejar a la amante tirada, debe actur con la verdad y afrontar las consecuencias de decirlo, no se que haria yo en el lugar de la victima honestamente pero se pensara en cada caso. EL caer en la tentación de tener sexo con otra persona es normal, el sexo esta bueno, no hay UNA sola persona que nos parezca interesante y atractiva, hay miles y ni hablar de que hay momentos en los que el deseo se hace sentir, seguramente cueste perdonar a alguien que te lo haga, pero es serle fiel a lo que uno siente y si uno siente ganas de otra, bueno a poner en la balanza a ver si vale la pena afrontar las consecuencias. Pero lo importante es mantenerse no solo fiel a la otra persona sino a uno mismo. Mentir a tu pareja es aun mas grave que la infidelidad en si -me da la sensación de que tenes una postura similar- pero no deja de ser complicado.

    La mejor solución es sin lugar a dudas, un trío. jaja

  6. Anonymous

    Una pelicula en que la mujer es infiel simplemente porque le gusto el hombre “Unfaithful” no habia nada de malo con Richard Gere, pero Olivier Martínez tenia la pasión que ella estaba necesitando, aunque amara al esposo…. Pasa en las películas, pasa en la vida real…
    Tendría que ver la versión original francesa, en cambia desde el punto de vista americano..

  7. X

    Va, para que no digas que vas a tener pocos comentarios voy a iluminar este post con mi enorme sabiduría. xD

    Veo un grave error de concepto nada más comenzar: un novio no es un amigo al que te follas. Sé que has manifestado anteriormente este pensamiento igual que yo he manifestado lo contrario, supongo que cada persona tendrá una opinión (una de ellas me parece excesivamente simplista, empero), pero lo que no es una opinión es esto: yo nunca he sido amigo de mis novias. Puede ser que un día acabe saliendo con una mujer que hoy es mi amiga. Ese día podré decir que mi novia es, además, mi amiga. Pero eso no sucede siempre, es más, diría que sucede rara vez. Conoces a un chico una noche, folláis, os gusta, quedáis otro día, tres o cuatro veces después veis que lo vuestro va en serio. ¿Ese tío es tu amigo? Pues barata va la amistad entonces. Y no, no soy de esos que pone alto el listón de la amistad, para nada. Pero un novio, en definitiva, no tiene por qué ser tu amigo. Puede serlo, pero probablemente no lo sea. De modo que hay un mundo entre un novio y un amigo, y por supuesto no es el sexo lo único que los diferencia.

    De todas formas lo anterior es accesorio y creo que no influye demasiado en el tema en sí (aunque evidentemente facilita toda la posterior disertación), así que sigo con el post.

    Con lo de “hasta que la muerte nos separe”, que nada es para siempre y todo eso estoy bastante de acuerdo, de hecho también lo he manifestado a menudo. El amor acabará antes o temprano, aunque ello tampoco conlleve necesariamente el fin de la relación, pero bueno, sí, el amor no es inmortal. Es Ronronia quien habrá de rebatirte esto, en todo caso. :D

    En cuanto a la crítica que haces sobre cómo se representan, tanto en el cine como en la sociedad, los papeles de hombre infiel, mujer infiel, etc., también estoy muy de acuerdo. Mucho cliché que al final no deja a nadie en buen lugar. Ellos, cabrones descerebrados. Ellas, inocentes atormentadas.

    Pero vamos al meollo. Está claro que en estos triángulos hay tres protagonistas, aunque “cornudo-hijo de puta-amante” no me convence. O “cornudo-infiel-amante” (sin entrar a valorar) o “cornudo-hijo de puta-hijo de puta”. Pero habíamos quedado que no íbamos a entrar en debates nominalistas. :-) A este respecto, otra cosa que, más que molestarme, es sencillamente repugnante se trata de la diferencia de trato del caso según quién sea la persona implicada. Ojo, está muy bien que uno busque mil justificaciones (si quiere), como tú dices. Raro será que las encuentre, aunque eso dependerá del morro que se tenga. Pero que las amiguitas de turno opinen una cosa si eres la engañada, otra si eres la infiel, y otra si eres la amante, es de ser muy mierda como persona. Así de claro. Ya si su opinión habitual es una, y cambia cuando ellas mismas son las implicadas, prefiero no ponerle ningún adjetivo. Y sí, se hace.

    ( Inciso: ¿solo te odian las mujeres de los hombres babosos que te miran el escote, llamas babosos a todos los hombres que te miran el escote, o solo a los que te miran el escote, tienen mujer y no te parecen atractivos? :D )

    Sigamos. Estoy de acuerdo en tu división de infidelidades. Algunas son cosa de una noche, en otras, independientemente de su duración, hay involucrados sentimientos, y otras son las que hemos dado en llamar “aventuras”. Pero eso de que un desliz puntual es sano me parece un atropello. xD ¿Cómo que lo debe tener cualquiera”? Me parece la típica maniobra para follarse a uno de cuando en cuando (quien dice una o dos veces por década dice una o dos veces al mes, total es un desliz tonto jiji-jaja) y no tener atisbo alguno de culpabilidad. Seamos serios por favor.

    (Sigue abajo ↓↓↓)

    1. X

      (Viene de arriba ↑↑↑)

      No me enrollo más: vamos con las culpas. Solo contemplas como culpable al que tiene una aventura, pero por mentiroso. Sin embargo, toda infidelidad conlleva un engaño por el pacto tácito de fidelidad que se da en una pareja. Por supuesto, si una pareja decide que pueden tener sexo con otras personas, esto queda anulado. Salvo este poco común supuesto, TODO EL MUNDO espera que su pareja le sea fiel. Y si no lo es, ya sea desliz tonto, desliz con sentimiento o aventura, la está engañando. Así que claro que hay culpa.

      En cuanto a la culpabilidad del amante, creo que es el debate más interesante de todos, y ya lo he tenido más de una vez incluso en Intersexciones. Siempre digo lo mismo: el caso más grave es el del infiel, ya que él tiene un compromiso con otra persona. En términos de “legalidad” en el “contrato” entre él y su pareja, es el infractor. Pero el otro, el amante, a pesar de no estar haciendo nada “ilegal” (espero que apreciéis las comillas xD) está induciendo a esa infracción. Más que inducir, está cooperando. No estoy diciendo nada raro, las leyes de todos los países que conozco lo contemplan igual. Salvando las distancias, si alguien manda a otra persona matar a una tercera, aunque el delito no sea el mismo, tanto el ejecutador como el inductor son condenados. ¿Por qué en el caso de la infidelidad muchos se apuran en exculpar al amante? Para mí no tiene ningún sentido. ¿Que él/ella no tiene compromiso? Eso solo lo convierte en no-infiel. No en no-cabrón. Moralmente es (casi) igual de reprobable estar casado y follarte a otra que follarte a alguien sabiendo que está casado.

      Acabo. Digo lo mismo que dije anteriormente en el tema de solteros vs. casados. Al final todo es una simple cuestión de respeto. Hablas al principio del post de lo bueno y lo malo y estoy de acuerdo en no clasificar así las cosas, pero no puedes quejarte de que poner los cuernos lleve los “feos” nombres de engañar o ser infiel: es que es lo que significa poner los cuernos. Aquí lo que pasa es que muchos quieren robar pero que no los llamen ladrones. Eso no puede ser.

      Respeto. ¿No pasa nada por un desliz? Pregúntale a tu pareja. Puede que sea cierto que nadie es de nadie, pero las relaciones tampoco lo son. Son cosa de dos, no de uno. No puedes hacer lo que te dé la gana. Y no, no debes tener siquiera un desliz tonto si sabes que a tu pareja no le gustaría. ¿Que cuesta? Puede ser. Pero sí, aunque sea lo que todo el mundo dice, lo deseable es que si uno quiere follarse a otro, o se aguante, o deje a su pareja. Si es un “desliz tonto”, tu pareja no tendrá problema en volver contigo después, ¿no? ¿O ahí ya entra el acojone a que no nos acepte porque le hemos dejado solo para follarnos a otro? Ah, claro, que es más cómodo no pasar por ese trance. Cuernos sí, pero con red. ¿Total qué importa el daño que puedas hacer a tu pareja? Eso es secundario…

      Respeto, coño, respeto.

  8. Anonymous

    Un post bárbaro, genial. Pocos de los muuuchos blogs que sigo tienen esta calidad en cuanto a los contenidos, por favor, seguid así!!!

    Y respecto al tema… creo que es el más tabú, y a la vez el más importante en el mundo de las parejas. No se habla de ello, pero vaya si se practica. Particularmente, opino que la monogamia es una cosa estoica, difícil de mantener. No he sido infiel en mi vida, pero debo decir que en ocasiones, me ha costado.

    “Pero hoy en día, cuando vivimos más que el doble, nos comunicamos el triple, viajamos cuádruple, conocemos miles de personas a lo largo de nuestras vidas, ¿no es más comprensible que tengamos más de una pareja (también sexual) a lo largo de nuestras vidas? Es pura estadística.” Pues eso.

    La fidelidad es difícil de mantener, más en estos días; pero, por otro lado, pocas cosas en la vida merecen tanto la pena como aquellas que son difíciles. Yo, por el momento, feliz y orgullosa de ser fiel y de tener a mi pareja; eso sí, no voy a caer en la trampa de pensar que tengo algún tipo de superioridad moral respecto a las personas que engañan, porque sé que es tan fácil pasar de un papel a otro…

  9. Ronronia Adramelek

    ¡Hala pués! Todo está bien. Nadie hace mal. Te comprometes con alguien estableciendo unas reglas del juego y luego las cambias sin advertírselo negándole el derecho a jugar o a buscarse otro compañero de juegos y está bien. Mientes y también está bien. O eres el cómplice necesario para que alguien haga eso y también está genial. Para sentirse orgulloso, oiga. Si es que todo el mundo lo hace, nadie es perfecto y, además, la gente espera imposibles. ¿Cobarde yo? Nooooo, es que no quiero hacerle daño o no me atiende o no quiero romper la relación por mis hijos. ¿Antiético yo? Qué vaaaa, si el casado con cuatro churumbeles es él/ella y yo a su marido/mujer no lo conozco de nada ni nada le debo. Como en la letra del tango:

    Hoy resulta que es lo mismo Ser derecho que traidor, Ignorante, sabio o chorro, Generoso o estafador ¡Todo es igual! ¡Nada es mejor!

  10. Dani Souto

    No, no cuela.

    Amigos? Pues amigos*.
    Amigos y sexo esporádico? Genial.
    Amigos y sexo periódico? Vale, pero eso se llama noviazgo e implica EXCLUSIVIDAD y es solo en este caso donde existe la infidelidad.

    Que te cansas de mi y quieres irte con quien te de la gana? Perfecto, déjame y luego haz lo que quieras.

    Si estas a gusto con alguien no tienes porqué serle infiel. Eso no va a solucionar nada. O lo hablas para arreglarlo o para terminarlo.

    Me han engañado varias veces. Incluso he tenido oportunidades (nunca aprovechadas, por supuesto) de engañar a alguien que luego terminó engañándome a mi. Se me quedó cara de gilipollas 3 semanas pero la sensación de hacer las cosas bien y estar a gusto con uno mismo dura mucho más tiempo.

    Y sí, yo sí que me siento moralmente superior a quien es infiel.

    Salud!

    *Otro día os daré mi opinión sobre la amistad entre sexos opuestos.

    1. Claudia G-M Cienfuegos

      Completamente de acuerdo.

      No concibo una relación en la que me vaya con otro y luego vuelva con mi pareja porque me he dado cuenta de que la quería de verdad…

      En serio necesito serle infiel para darme cuenta de ello? si no me doy cuenta antes es que TENGO un problema, o la relación tiene un problema. Pero es como tocar el fuego para darme cuenta de que quema.

      Gente que nos atraiga siempre hay, pero tienes que saber si te compensa tirar todo por la borda, porque desde fuera ese chico que te parece tan mono, tan simpático, educado y elegante…a lo mejor le faltan mil cosas que tú necesitas. Y por un revolcón tonto, te quedarás sin nada.

      Yo no perdonaría una infidelidad, primero por mi ego (obviamente, si no, no me tendría mucho aprecio) y segundo porque se rompe algo FUNDAMENTAL para mi, que es la confianza, y eso está por encima del sexo y de las miradas complices, lo es todo o casi todo.

      Y yo también me siento moralmente superior a quien es infiel, estará mal decirlo…pero por lo menos siempre me quedará el pensar: yo no hice nada malo, no te falté el respeto. Se acabó el amor, pero no mi respeto hacia tí.

      De todas maneras no me parece que la infidelidad de una noche sea lo que más daño pueda hacer a una pareja, hay otras mentiras que pueden ser igual de dolorosas o más.

      Un besito!!

      CLU'S CORNER

    1. Anonymous

      Ante todo me parece que escribes muy bien Alena y me parecen muy interesantes tus articulos, a veces gracias a ellos incluso me doy cuenta de que estoy de acuerdo en cosas en las que no me habia parado a pensar. Pero lo siento, esta vez sigo sin estar de acuerdo. Si un amigo te atrae y no estas con el será por que el no quiere, sino ya tendríais algo y pasaríais a ser algo más que amigos.

  11. Espoir

    Me fascina la visceralidad del debate. Que dios me libre de juzgar a la gente por su vida sexual. La infidelidad tiene una dimension simbolica que se me escapa. Conozco maneras mucho mas dolorosas de mentir a alguien. Creo que es un debate a superar, los genitales (ni en relidad los sentimientos) de nuestras parejas no nos pertenecen. Perdon por la falta de acentos, no entiendo mi nuevo telefono

    1. Almoraima

      Yo me quedo con esta frase: “No nos olvidemos que mañana podrás ser tú el protagonista(de cualquiera de los tres vértices del triángulo)y que todo este supuesto conocimiento de cómo se debe actuar, se irá a tomar por culo.”

      Si alguien me pide opinión sobre el tema, la mía es: “Nunca digas nunca jamás”.

    2. X

      Yo nunca diré que no voy a ser infiel, porque no lo sé (aunque lo dudo mucho). Lo que no sería es tan hipócrita de serlo y no considerarme un cabrón, que es lo que pienso ahora de los que lo son. Por eso no estoy de acuerdo con lo citado. Yo sé cómo se debe actuar y lo que pienso de cada uno de los vértices del triángulo. No voy a cambiar mi opinión solo por ser el infiel o el amante. Y la gente que lo hace no merece mi respeto tampoco.

    3. monsieur le six

      Pues yo voy a rescatar otras dos citas, esta vez del propio artículo: Creo que deberíamos aprender que nadie es de nadie

      En efecto, nadie es de nadie. Esa es la primera cosa que deberíamos tener clara, y sin la cual no vale la pena seguir discutiendo.

      Pero también ser conscientes que nos educaron de la manera que nos educaron, y que para sobrevivir a la sociedad con su moralidad impuesta, hay que tener mucha voluntad y ser lo suficientemente frío e independiente, tenernos respeto, empezando por ver las cosas como son.

      Cierto: nos educaron de una manera, y hay que tener mucha convicción para llevar la contraria. Por eso, quienes defendemos la infidelidad como algo normal, debemos tener el mismo tacto que quienes hace 20 o 30 años defendían la homosexualidad (por decir un ejemplo típico y fácil de ver), y comprender que nos vamos a encontrar con muchas personas que, tras muchos años de ser educadas en otra mentalidad, no sólo no nos van a dar la razón, sino que nunca, nunca, nos van a entender, digamos lo que digamos, lo pongamos del derecho o del revés. Porque ellos ven en la infidelidad esa dimensión simbólica que se nos escapa a Espoir, a mí, y quiero pensar que a más gente. Ellos la asocian a engaño, a maldad, y otras cosas horribles. Pasa como con el Diablo: el creyente se imagina un misterioso ser de color rojo y rodeado de fuego, suplicios eternos… Los ateos, lo vemos como un simple cuento de la infancia, que ahora ya no podemos creernos. Y una vez que el Infierno se convierte en un simple lugar de cuento, pecar no nos preocupa en absoluto. Llegados a ese punto, somos incapaces de sentir el místico y temeroso arrepentimiento del creyente que va a confesar sus pecados ante el cura, sencillamente porque no vemos nada de malo en lo que hacemos. Porque no creemos en el Dios de la fidelidad. Así de sencillo.

      Yo comprendo a la gente educada en la fidelidad, y la respeto, pero no comparto su visión monogámica. Estoy a favor de la infidelidad, pero no de la infidelidad como un “desliz”, sino como una actitud consciente y positiva. El desliz sí me parece mal, porque da por sentado que se trata de alguien que cree en la fidelidad, pero que “ha caído en la tentación” en un momento dado, y luego se arrepiente y todas esas cosas. Es decir, se trata de alguien que no ha sido coherente consigo mismo, igual que un cristiano que traiciona sus convicciones y peca. Esa falta de coherencia y de lealtad sí me parece criticable, aunque comprensible y disculpable.

      Pero las personas como yo no tenemos “deslices”, porque nuestra filosofía inicial ya era pasar de la fidelidad (igual que el ateo que pasa de Dios); no engañamos a nadie, porque siempre hemos dejado claro a quien está con nosotros que no estamos cerrados a nada. ¿Y sabéis qué? Se vive mucho mejor, y con la conciencia más tranquila.

      No estoy de acuerdo con los tres tipos de infidelidades que define el artículo, creo que hay otras maneras de tener una “relación paralela” aparte de esas tres, pero no me voy a extender más porque haría falta escribir todo un artículo entero para explicarlo.

    4. X

      Lo primero que diré es que resulta cuanto menos curioso que tú, que te has mostrado siempre crítico con Alena por su solución de “no me explico/no me entiendes” utilices el mismo argumento (por llamarlo de alguna manera) en este tema. Pobrecitos nosotros que, educados en la fidelidad, no os entendemos a vosotros, oh filósofos preclaros, que sois seres más avanzados.

      Dejémonos de tonterías, por favor. Si vamos a discutir, hagámoslo como seres maduros. No se trata de que no os entendamos. Se trata de que sois egoístas. Ya lo dije en mis comentarios: nadie es de nadie, pero tampoco lo es una relación. ¿Tú quieres acostarte con más gente? Entérate primero de lo que le parece a tu pareja. Si ella no quiere que te acuestes con otros, o no lo haces, o no la tienes como pareja. No vale el “es que yo soy así” o “es que yo estoy a favor de la infidelidad”. La relación no es tuya, es de los dos. Tiene que haber consenso. Si ambos están de acuerdo en tener una relación abierta con posibles amantes esporádicos, entonces perfecto (cosa que también dije en mi comment). Si no, no puedes hacer lo que te dé la gana, porque el otro también tiene algo que decir. Ahora, si eres un egoísta de mierda, con perdón, pues tú mismo. Pero tener una relación con alguien que te da y espera a cambio fidelidad, y no darla, eso es egoísta. Ya he dicho que si ambos están de acuerdo ni siquiera es infidelidad, porque es parte del pacto. Respeto, ya lo dije. Que los dos tengan claro las reglas del juego. Lo contrario es engañar.

      1. Avatar de SkiterSkiterioSkiterSkiterio

        Comentabas tu (o alguien, ya no recuerdo) que el status de “pareja” implica unas condiciones tácitas inherentes al propio status. Saltarselas, por tanto, es saltarse el contrato…o una falta de respeto, que hablamos de personas, no de contratos. Otra cosa es que se hablen las cosas, y se esté de acuerdo. Porque cuando se está en pareja, hay muchas cosas que ya no son cosa de uno, sino cosa de dos. Y hacen falta ambas partes para decidirlo. Si no, no se es pareja (par = dos), se es 1 y 1.

        Muy de acuerdo con X en casi todo lo que dice (y en lo que no, comentaré más abajo…si llego).

        P.D.: Te copio lo de “Pobrecitos nosotros que, educados en la fidelidad, no os entendemos a vosotros, oh filósofos preclaros, que sois seres más avanzados.” como recurso literario muy polivalente en el bar :D

    5. Almoraima

      Educados en la fidelidad… deslices… lo contrario es engañar…
      Que sí, que la teoría particular de cada cual está muy bien, sea cual sea.
      Pero NADIE puede ASEGURAR que, en un momento de su vida, no se va a sorprender a sí mism@ haciendo todo lo contrario de lo que pensaba.
      ¡Que la vida da muchas vueltas y, en una de ellas, te cambian los esquemas!

    6. X

      Y dale. xD Que sííííií, que yo creo que no pero que admito que tal vez hipotéticamente en un supuesto futuro cabría la posibilidad de que a lo mejor fuera infiel. :-) Pero eso no cambiaría mi punto de vista, solo que pasaría a ser uno de los vértices del triángulo. :-) Pero seguiría pensando lo mismo. Mira, atracar un banco está mal y quizá un día lo hacemos. Pero seguirá estando mal. El que deja de pensar que está mal porque es él quien lo atraca es un hipócrita y un inmaduro. No sé si me explico.

    7. Almoraima

      Pues fíjate que cuando yo me planteo todo esto no pienso en mí como infiel. Precisamente me pongo en el vértice de la engañada y, no obstante, intento comprender a las otras dos partes. ¿Qué está mal? Seguramente. ¿Que comprendería que ha sido inevitable? Pues también es posible. ¿Que soltaría mil barbaridades de ambos dos? Reventaría si no lo hiciera. Pero…¿Cuál sería el efecto final? Pues que “el valioso jarrón” se rompe en mil pedazos y, pasado el mal rato(dure lo que dure) sólo una cosa sería cierta: “Me habría perdido”. Entonces sólo quedaría respirar hondo y decir aquello de “fue bonito mientas duró” y a otra cosa mariposa. Realismo puro y duro. Después de todo esto ¡qué más da saber si estaba bien o mal! ¿Acaso eso iba a cambiar las cosas?

    8. monsieur le six

      X dijo: Entérate primero de lo que le parece a tu pareja.

      Siempre lo he hecho, y ellas (las mujeres con las que he tenido algo importante) han sabido perfectamente cuál era mi filosofía tan pronto como la cosa empezaba a ir en serio. Si siguieron conmigo, fue porque lo aceptaron.

      Por tanto, todo eso que sueltas entiendo que va dirigido a otras personas, y es más: comparto lo que dices si bien yo no lo veo con tanta virulencia. No me gustan los engaños, pero soy comprensivo con “los deslices”.

      Respecto a lo de que trato a los defensores de la fidelidad como gente que no entiende a quienes no pensamos así, supongo que lo dices por esta frase:
      nos vamos a encontrar con muchas personas que, tras muchos años de ser educadas en otra mentalidad, no sólo no nos van a dar la razón, sino que nunca, nunca, nos van a entender

      Fíjate que digo que “nos vamos a encontrar con muchas personas”, no es que cualquiera que no piense como nosotros sea un ignorante retrasado, ya digo que respeto a quienes piensan de otra manera; pero no me negarás que esta situación es de lo más típico y que realmente hay mucha, mucha gente educada en la fidelidad que jamás va a querer aceptar que otros hagamos las cosas de otra manera.

      De hecho, ojalá tuvieras razón y yo estuviese equivocado, es decir, que realmente hubiera una comprensión generalizada hacia la infidelidad que defiendo. Pero me temo que no es así.

    9. X

      Si tu pareja sabe de antemano tu tendencia a la infidelidad (que en este caso ya no lo sería porque ella lo sabe y, si aún así es tu pareja, se da por hecho que lo consiente), ancha es Castilla. Así lo dije: “Si ambos están de acuerdo en tener una relación abierta con posibles amantes esporádicos, entonces perfecto (cosa que también dije en mi comment)”. En ese caso no hay ningún problema. Pero también me aceptarás que no es en absoluto lo más común. Y es que el amor (y no digo con esto que en todas las parejas lo haya, pero en las que sí) suele ser bastante posesivo. Y yo, lo reconozco, no querría que mi novia se follase a otros. Y, es más, me gustaría que ella pensase lo mismo, y que no quisiera que yo me follase a otras. No tengo ningún problema en decirlo. Pero, repito, si no es el caso, si los dos están de acuerdo en poder tener relaciones sexuales fuera de la pareja, bienvenidas sean. Ni siquiera será infidelidad.

      Un abrazo.

    10. monsieur le six

      Pero también me aceptarás que no es en absoluto lo más común.

      En efecto, no es lo más común. Pero yo no sería capaz de soportar “lo más común”.

      Si tu pareja sabe de antemano tu tendencia a la infidelidad (que en este caso ya no lo sería porque ella lo sabe

      No estoy de acuerdo. Sí es infidelidad. Te pongo el ejemplo clásico de este tema: el del supermercado. Imagínate que yo soy fiel a la marca “Nescafé”. Siempre que vengo del super me traigo la misma marca de café. Un día veo un bote de “Marcilla” y decido darle una oportunidad. En ese momento ya no estoy siendo fiel a Nescafé, he cambiado de marca, aunque sea ocasionalmente. Eso es la infidelidad. Pero no hay engaño alguno, significa simplemente que acepto el cambio.

      Otra cosa es la deslealtad, es decir, engañar, decir que vas a hacer una cosa y hacer otra (típicamente: decir que vas a ser fiel y no serlo luego). Yo estoy en contra de la deslealtad, pero a favor de la infidelidad.

      Si yo desde el primer momento digo que voy a ser infiel y luego lo soy, he sido leal. A eso me refiero.

    11. X

      “Yo no sería capaz de soportar “lo más común”", permíteme, suena a retornar una vez más al creerse especial, que no es precisamente un síntoma de madurez. xD Además, no sé qué habrás interpretado que quería decir con ello, pero no hablaba de tu caso particular. Lo que decía con ello es que el problema persiste. Si, pongamos, solo una de cada cien parejas ha decidido permitirse relaciones extraconyugales, por así decir, el debate está servido. Ya he dicho quinientas veces que no hay problema si la pareja está de acuerdo, pero como no es lo más común sigue siendo un tema digno de tratarse. Es más, yo diría que ni el post ni ninguno de los comentaristas tiene interés alguno en esa pequeña cuota de parejas que se permite escarceos sexuales porque no hay nada que discutir. Si ambos están de acuerdo, como si les da por amputarse dedos de la mano. No hay debate.

      En cuanto a la palabra adecuada para esas aventuras, ya he dicho que no quiero entrar en un debate nominalista. El ejemplo del supermercado, aunque simpático, no me parece adecuado. En mi opinión, y creo que hablo por muchos, para que haya infidelidad ha de suponerse fidelidad (te ahorro una probable mención al DRAE, siempre un paso por detrás, como es lógico), y si la pareja ya sabe que no va a haberla, no puede haber tampoco, por tanto, infidelidad. No habrá engaño, desde luego, pero si no hay fidelidad no hay infidelidad, no al menos con el sentido que se viene usando esta palabra. Pero insisto, es una mera cuestión formal, el concepto lo tenemos claro y es obvio que estamos de acuerdo. No me preocupa el nombre que le demos.

    12. monsieur le six

      es una mera cuestión formal, el concepto lo tenemos claro y es obvio que estamos de acuerdo.

      Efectivamente. Pero aún así, los debates formales tienen más importancia de la que parece, porque si no se habla el mismo idioma, cualquier debate posterior también está viciado. Por eso le doy tanta importancia a puntualizar. Parece una tontería, pero no lo es. Las palabras deben significar lo mismo para todos, o acabaremos en conversaciones de besugos.

      “Yo no sería capaz de soportar “lo más común”", permíteme, suena a retornar una vez más al creerse especial, que no es precisamente un síntoma de madurez. xD

      Pero vamos a ver… tú mismo me dices que lo que yo defiendo no es nada común, y ahora me acusas de creerme especial… ¿En qué quedamos? Por otro lado, ya me gustaría a mí que lo que yo defiendo no fuera tan raro. No creo que mi frase fuera nada prepotente, simplemente digo que la restricción de la fidelidad me resulta insufrible, ¿eso es falta de madurez?

      Es más, yo diría que ni el post ni ninguno de los comentaristas tiene interés alguno en esa pequeña cuota de parejas que se permite escarceos sexuales porque no hay nada que discutir. Si ambos están de acuerdo, como si les da por amputarse dedos de la mano. No hay debate.

      Discrepo, y permite que te explique por qué:
      La infidelidad (infidelidad con engaño, no como la que yo defiendo) es sin duda uno de los grandes debates cuando se habla de relaciones. Cuando se plantea este problema como debate, surgen diversos intentos de solución: unos defienden que hay que evitar cualquier “desliz”, otros sostienen que si el engaño es puntual tampoco es para tanto, etc. Todo ello son soluciones a medias, porque la tentación sigue estando ahí, y las maneras de afrontarla son bastante frustrantes (renunciar a la persona que te atrae) o poco dignas (engañar y hacer como que no es para tanto).

      Lo que yo sostengo es que la infidelidad aceptada desde el principo es y debe ser la solución, pero desgraciadamente se enfrenta a siglos de costumbres que la desacreditan. Por tanto, me parece parte del debate perfectamente. Otra cosa es que haya quienes no compartan mi punto de vista, lo cual entiendo y respeto perfectamente.

    13. X

      Sí, si entiendo lo que defiendes, aunque no lo compartamos ni piense que son las costumbres las que impidan una mayor proliferación de tu forma de pensar. Pero no es parte del debate porque a nadie le puede parecer mal que una pareja se acueste con más gente si los dos lo han decidido así. Podremos no estar de acuerdo contigo, pero yo no veo que aquí nadie haya dicho que haces mal. Los que hacen mal (según los que defendemos la fidelidad) son los que engañan a su pareja, ya sea aventura o desliz. Pero si tu pareja ya sabe que te vas a tirar a otras, ¿qué nos importa a los demás? No creo que nadie nunca te diga nada, por eso no me parece que haya nada que debatir ahí. Si te dan luz verde, aprovéchate.

    14. monsieur le six

      Podremos no estar de acuerdo contigo, pero yo no veo que aquí nadie haya dicho que haces mal.

      Yo tampoco, pero no era eso a lo que iba, ni creo haberlo insinuado. Además, el tema de debate no soy yo, sino las infidelidades en general.

      Yo lo que digo es que si se plantea un problema y tú das una posible solución… pues oye, entiendo que forma parte del debate. Otra cosa es que tú me digas: “pues de esa solución no queremos ni oír hablar”. Pues vale, eso sería lo que comenté más arriba de que mucha gente no quiere ni planteárselo. Pero no me digas que no forma parte del debate.

    15. X

      No, no lo entiendes. xD No forma parte del debate más que nada porque no hay debate sobre esa solución. Que sí, que el tema es la infidelidad, pero como esa solución no hace daño a nadie, basta con nombrarla y sacarla de la ecuación. Y no insinúes que “de esa solución no queremos ni oír hablar” porque no es eso lo que he dicho, sino todo lo contrario: dado que esa solución os funciona a muchos y no veo que tenga nada de malo (ya que tú y tu pareja estáis de acuerdo), nadie nunca os va a decir nada. Ya lo había dicho quinientas veces, ¿hará falta una más? ¿Qué más hay que hablar de eso? Como he dicho antes, ¿qué nos importa a los demás? Reconócelo, ¿qué hay que debatir de tu solución? De ella, absolutamente nada. Ya está expuesta, estamos todos de acuerdo, todos la hemos entendido y además estamos de acuerdo en que es un caso que ocupa un muy pequeño porcentaje. Es que estamos dándole vueltas a un asunto que yo resolví en medio párrafo, y eso que, extraño en mí, esta vez mi comentario fue extensísimo.

    16. monsieur le six

      Sí que te entiendo. Pero tú no eres quien decide si hay debate o no, o si deben “dejarse a un lado las soluciones que no hagan daño a nadie” (¿?).

      Aquí estamos todos hablando, simplemente. Para eso están los comentarios. Alguien (en este caso Alena) escribe sobre un tema, y los demás damos nuestra opinión. Si a alguien le apetece contestar, pues contesta. Y si cree que no hay más que añadir, pues no añade nada.

      Espoir ha opinado y yo he extendido su opinión, entre otras cosas porque tú mismo me lo has pedido. Luego has hecho puntualizaciones y yo te he ido respondiendo. Simplemente. Y de pronto me encuentro con que parece que lo que digo esté “fuera de debate”. Pues oye, si tan fuera de debate estaba, no haberlo pedido.

      Mira, simplemente he dado mi opinión y he respondido a las objeciones que se me han puesto (en este caso sólo las has puesto tú). A partir de aquí, si crees que está fuera de debate y que no tienes nada más que añadir, pues déjalo ya, tu opinión está clara. La mía creo que también.

    17. Espoir

      Vaya vaya, qué error por mi parte no volver a esta entrada del post. Solo voy a apuntar una cosa: ni monsieur Le Six ni yo, que tenemos una postura abierta y poco crítica hacia la infidelidad, nos violentamos por la postura de X. Como mínimo yo la considero absolutamente respetable y loable y correcta dentro de la moral de cada cual, solo faltaría. Pero X sí se siente agredido por la postura de monsieur Le Six hasta el punto que le acusa, nos acusa, de pretendida y falsa superioridad moral. Con lo cual resulta que X tiene dos conflictos morales, la infidelidad y el rechazo hacia la relativización de la infidelidad, y Le six y yo ninguno. Yo, que aspiro a simplificar mi vida y evitar conflictos emocionales poco productivos, me siento ganadora por goleada.

      Una charla interesante, como siempre.

    18. Espoir

      «Pobrecitos nosotros que, educados en la fidelidad, no os entendemos a vosotros, oh filósofos preclaros, que sois seres más avanzados.»

      A eso se le llama ponerse a la defensiva, o violentarse, como guste usted.

      No pido disculpas a nadie por decir lo que pienso con respeto. Discúlpate tú conmigo por decir que miento. O no lo hagas, me da igual.

    19. X

      Es que has mentido, y no es la primera vez. No me siento agredido por vuestra postura, en todo caso me pudo molestar la manera en la que lo expresó, que no es lo mismo, pero precisamente ello ya quedó aclarado (diría que fue lo poco que sacamos en claro). A mí la infidelidad mutua consentida me parece estupenda, mientras que si no es consentida y, por tanto, implica engaño, me parece egoísta. Lo he dicho quinientas mil veces. Así que mientes cuando dices que me siento agredido por vuestra postura, y mientes cuando dices que tengo “dos conflictos morales, la infidelidad y el rechazo hacia la relativización de la infidelidad”. Ya no espero tus disculpas, claro, pero más cuidadito la próxima vez. ;-)

    20. Anonymous

      No puede haber infidelidad si ambas partes acuerdan libertad para mantener relaciones sexuales fuera de la pareja. Podrá haberla si una de las partes tiene relaciones fuera de las normas establecidas.

      Lo del supermercado y las marcas es una gilipollez, porque en mercadotecnia se utiliza la palabra fidelidad como un recurso retórico sacado de la fidelidad dentro de las relaciones, así que es absurdo tratar de definir la fidelidad en una pareja utilizando la versión deformada de la mercadotecnia.

      La fidelidad no es la exclusividad sexual (eso es la monogamia), la fidelidad es el respecto estricto y escrupuloso (esto es: nada de deslices) de las normas de la relación.

  12. ysugamo

    Yo no valoro mucho el sexo. Si toma precauciones no me importa que se vaya con otra. Lo que sí me preocupa es que se sienta atraído por la forma de ser o el intelecto de otra chica. Puede serme infiel, se lo digo siempre, pero que yo no lo sepa.

    Así lo vivo yo, de momento y sí creo en el “para siempre” pero en amor más que en sexo.

    Un beso,
    Nerea

  13. Anita Patata Frita

    He estado en todas las posiciones y con diferentes situaciones, y en algunas puedo defender mi posición en el triángulo y otras solo he sido una zorra.

    Creo que si vives por y para lo que sientes en cada momento acabas siendo un poco egoista y haces daño a las personas solo por un pálpito, no creo que sea malo o bueno, es egoista pero se disfruta mucho, es visceral.

  14. Shopping Advisor

    Sencillamente maravilloso. Genial.

    Yo de momento he sido “cornuda” (cinco años) y “amante” (pero eso sí poco tiempo porque ese rollo no iba conmigo). Sinceramente “hija de puta” no lo seré jamás, lo sé, no es mi estilo, he tenido muchas oportunidades y no lo he sido, antes de serlo prefiero cortar pero por desgracia no todo el mundo es igual.

    Por ejemplo mi ultimo ligue engañaba a su mujer con una chica (relación paralela), a su mujer y a esa chica conmigo (desliz profundo) y supongo que a mi con otras (desliz tonto).

    Yo sabía que ellas existían pero ellas no sabían que existía yo. Y sí el tío me gustaba pero la verdad me cansé de tanta tontería y tanta “hijo putez” porque si estás jodido con tu mujer la dejas y te vas con tu a amante y punto. Y si estás jodido con tu amante la dejas y te vienes conmigo, no un “totum revolutum”.

    Así que no sólo le planté sino que se lo conté a su amante, esa pobre que todavía creía que algún día dejaría a su mujer por ella, inocente. Y al final se quedó sin las dos porque como dice el dicho el que mucho aprieta poco abarca. Bueno al menos le queda su mujer, de momento.

    Así que una vez probado el papel de “amante” diré que no me siento a gusto en él. No es lo que quiero para mi.

    Yo no quiero ser ni “cornuda”, ni “hija de puta”, ni “amante”. Yo lo que quiero es ser feliz sin joder al prójimo y sin que el prójimo me joda a mi.

  15. Clara

    La sociedad considera que el único engaño e infidelidad qu comete un miembro de una relación es cuando practica sexo con otra persona.
    Está claro, cariño eres sólo mío, amor eres solo mía. El pacto esá hecho, la promesa hay que cumplirla…pero y que pasa con el día a día??? con luchar contra la rutina?? con valorar a la persona que tienes al lado y no aparcarlaa porque ya es tuya???? nooooo amigos y amigas.
    Me he visto en todas las situaciones que describis. En todas!!! Y a no ser que te topes con un adicto/a al sexo, algo de lo que se supone deberás darte cuenta, no hay víctimas ni verdugos.

    Cada momento y cada situación en la historia de una pareja no conoce de buens o malos, cada uno tiene su responsabilidad al respecto.
    De forma que yo una noche me acuesto con alguien y….uy!!!! bomba nuclear, zorron al canto, decepción profunda….muy bonito.

    Y que hay del tiempo libre que prefieres compartir con otros en vez de con tu preja, de los plantones, de la escasez de detalles, de un sexo medido cuando toca y donde toca????

    He sido “víctima”, “zorra”, “amante”, pero siempre ha ocurrido por algo que ha llevado a eso. No hay culpables, solo momentos en los que valoras como sentirte mejor, o como autodestruirte.

    Aqui no hay santos, ni cabrones, ni putas, todos nos medimos por el mismo rasero.
    El sexo ocurre en un momento, las relaciones son un conjunto de ellos En vez de buscar culpables, lucha por lo que quieres. Vale ya de tantos moralismos…He dicho.

  16. Wen Doline

    Muy buenos días, me encanta tu forma de escribir y, esta vez, el tema me toca (una vez más) muy de cerca. A pesar de que la entrada tiene ya un tiempo, voy a ser políticamente correcta y comenzar por responder a la pregunta que planteas: ¿quién es más culpable?

    Creo que no se puede generalizar nunca en temas humanos, ya que aunque desde fuera nos suele parecer que los patrones se repiten una y otra vez (cabrón infiel, abnegada esposa y madre cornuda, y zorrón desorejao que intenta romper una pareja como dios manda), cada triángulo tiene sus propios orígenes, devenires y componentes: ni todos los infieles son Satanás, ni todas las esposas son pobrecitas, ni todas las amantes son busconas sin escrúpulos. En cualquier caso, desde la perspectiva de mi propia vida, donde he sido casada infiel y amante de otro casado infiel, si bien no me gusta hablar de culpables, de haber alguien inocente en este triángulo, para mí sería siempre la parte engañada. Porque es quien cuenta con menos información para decidir si desea continuar junto a un hombre que ella cree que la ama y sin embargo la está engañando.

    Me ha gustado tu descripción de los tres tipos de infidelidad, aunque seguro que hay unos cuántos más, o al menos todos ellos tienen matices. Como te decía, he sido infiel, de hecho aún lo soy (ya va para 4 años, con sus altos y bajos). Por la duración e intensidad de la relación, la nuestra encajaría dentro de los deslices profundos, que defines como “un engaño que invita a reflexionar. Se comete con una persona que te gusta, que te atrae, que te apasiona con lo que dice, con cómo mira, con cómo razona. Te fascina su forma de ser y te preguntas: “¿por qué no nos habíamos conocido en otras circunstancias?”.

    Así es: trabajamos juntos, mano a mano, nos tenemos admiración mutua laboralmente, y en otros aspectos, una gran confianza y mucho, mucho cariño. Lo nuestro se cocinó a fuego lento, haciéndonos amigos, charlando y charlando miles de horas, y enamorándonos sin querer (y sin querer evitarlo), con el tiempo. Un desliz para él, recien casado en aquella época, un respiro para mí, que tengo unos cuantos años más y me encontraba en un momento vital de profunda desidia y aburrimiento.

    Nadie fue culpable, y supongo que un poco todos nosotros. Por no haberlo frenado a tiempo. Porque una cosa es echar una canita al aire, y otra tener una relación paralela que implica sentimientos. Eso sí, me cuesta entender a los hombres, que o son capaces se amar a dos mujeres y vivir así tan plácidamente, o de acomodarse a continuar su vida anterior, sin pasión ni emociones, renunciando a la novedad aunque suponga el amor. Creo que las mujeres en esto le echamos más huevos, y si él nos dice “ven”, lo dejamos todo.

  17. Avatar de SkiterSkiterioSkiterSkiterio

    Para mi el amor eterno si que puede existir. Es cuando una persona deja de ser conocido/amigo/ligue/amante, pasa a ser familia. De tu familia, la biologica, no te puedes separar nunca, y por muchos problemas que tengas con ellos, y por mucho que quieras negarlo, nunca vas a dejar de quererlos. La pareja, puede llegar a tener ese tipo de amor tambien, con el añadido del disfrute del enamoramiento y el sexo. Pero si estos dos ultimos desaparecen, el amor no, porque ese tipo de amor ya no se va nunca. O no debería, porque si lo hace, es que no era de ese tipo.

    Dicho esto, y precisamente por la separación que hay entre amor, enamoramiento y sexo, el sexo puede ser perfecta y asepticamente separado de la pareja y, por tanto, realizado con otras personas. Yo creia que existia, pero tuve ocasión de comprobarlo: el sexo sin amor existe (y mola mucho). Pero si realmente es sin amor ni otros conceptos pro-confusiones, no tiene otra categoria más allá de tomarse una cerveza, o realizar una salida de bici con un amigo (amiga, en mi caso): una actividad de mutuo placer y disfrute compartido.

    Ahora, ¿por qué no le sería infiel a mi pareja?. Por respeto. Porque si de verdad la quiero, no estará entre mis objetivos el hacerle daño intencionalmente (por error, siempre es posible). Porque si sé que en esto ella no piensa como yo, no puedo obligarla a asumirlo, porque le haría daño, y eso se saltaría la primera precondición del parrafo. Ahora, que lo hemos hablado, y piensa como yo…entonces no sería infidelidad, solo sexo, porque para el resto, mi vida está con ella.

    Por eso, para mi, la infidelidad no tiene por qué implicar sexo. Si piensas en acostarte con una tia, si estas todo el dia pensando en ella y sueñas no solo con las miles de posturas en que la pondrias mirando a Cuenca, sino tambien en como serían vuestros hijos y en pasar fines de semana largos con ella en el sofá bajo la manta…aunque no hayas sido infiel en tus acciones, lo estas siendo en tus pensamientos, y tienes un problema, pero en tu relacion con la que llamas tu pareja, porque no estás siendo honesto en la etiqueta de lo que tenéis entre vosotros.

    Aparte de esto, en mi particular (y seguramente muchos pensaréis que obsoleto) planteamiento, siempre que he tenido pareja (no novieta, no ligue, no follamiga), mi cabeza ya estaba sintonizada unicamente hacia ella y, aunque pudiera babear y pensar carnalmente en otras con el mono salvaje que llevo dentro, todas eran siempre expontáneamente comparadas con “la mia”, y siempre salian perdiendo. Porque me las habria follado, si, pero a ninguna de ellas las habria elegido como pareja.

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