Relaciones

TOP 10: Las peores citas. Parte II

Ahí va la segunda parte del especial “Las peores citas”. Pasamos al TOP 5 de vuestros mails. Gracias de nuevo por participar.La primera parte AQUÍ : Las peores citas. Parte I PUESTO Nº 5: El despechado “…Andando de una terracita a otra, coincidimos con un conocido que nos presentó a otro grupo de chicos. Cuando [...]

Ahí va la segunda parte del especial “Las peores citas”. Pasamos al TOP 5 de vuestros mails.

Gracias de nuevo por participar.La primera parte AQUÍ : Las peores citas. Parte I

PUESTO Nº 5: El despechado

“…Andando de una terracita a otra, coincidimos con un conocido que nos presentó a otro grupo de chicos. Cuando nos quisimos dar cuenta, estábamos charlando y haciéndonos fotos con todos. Intercambiamos teléfonos y dijimos que nos veríamos en otra ocasión.

Ellos trabajaban en una discoteca muy famosa de Madrid y nos prometieron entrada libre más copas (pintaba un finde semana muy interesante). Al día siguiente, mientras trabajaba, recibí un mensaje de uno de los chicos. Se llamaba José, de físico era un chico alto, fuerte y guapete. Se encargó de enviarme fotos rápidamente para recordarme como era y de paso, pedirme una cita. José estuvo escribiéndome durante dos semanas todos los días a todas horas, incluso quiso venir a verme mientras trabajaba. Al final, decidí decirle que sí y lo que empezó como una cita normal acabó en la peor cita de toda mi vida.

Vino a recogerme antes de lo que acordamos; apareció con su coche por la zona donde yo vivía. Desde el primer momento en el que me subí a su coche, no paró de contarme su vida. Me hablaba de su ex, y me hacía preguntas comparándome con ella. Era una conversación tensa y embarazosa. Me dijo que eligiese un sitio para cenar y al final fuimos donde él quiso.

Eligió una pizzería céntrica, la cual, tenía pinta de haberla frecuentado con otras conquistas (¿o con su ex?). Quise pedir una “coca cola zero” y cuando quise darme cuenta, el camarero ya estaba descorchando una botella de vino. Después del vino, empezó una conversación sobre lo que él buscaba en una mujer. Se pasó quince minutos hablando solo sobre lo malas que éramos las mujeres, y sobre lo difícil que era encontrar a una mujer que no fuese “una mujer florero” pero eso sí, a él le gustaban con tetas operadas y que se cuidasen, que para eso él se machacaba en el gimnasio todos los días. No podía llevar a una chica a su lado que no estuviese “buena” y fuese medianamente “¿perfecta?”.

Entre vino y pizza, me enseñó una foto de un bebé en su móvil y me preguntó si me gustaban los niños… Yo tenía 22 años y mi cita estaba divorciado (sin ni siquiera haberlo superado), me sacaba casi diez años, con un hijo y trabajaba en el mundo de la noche- todo un partidazo para presentar en mi casa. La cena transcurrió rápidamente y al salir del restaurante, yo no sabía como abortar misión. Puse la típica excusa de tener que madrugar pero dio igual, yo no era la que conducía y acabé en la discoteca donde trabajaba.

Me presentó como su “amiguita” y desde que entramos adoptó esa típica actitud de macho ibérico. Me sentía acorralada e intimidada. Me invitó a tomar algo mientras me señalaba sus ex rollos que casualidades de la vida, estaban allí en el mismo momento que nosotros y, de repente, intentó besarme y le hice “la cobra”. Le cambió la cara por completo. Muy ofendido, me reprochó que no entendía como podía haberle aceptado la cita si no iba con pretensiones de que sucediese algo… él, un chico al que nunca le habían dado calabazas. Guapo, alto, fuerte…

De camino a casa no quise sacar ningún tema y él termino contándome lo trágico que había sido perder a su padre hacía pocos meses, lo solo que se encontraba en su casa y lo mal que lo había pasado con sus anteriores relaciones. Nunca supe más de él.

Enviado por Lidia

PUESTO Nº 4 : ¡Pues vaya mierda!

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“…Gracioso fue lo que les pasó a dos de mis amigos.

La noche de su primera cita, en una fiesta universitaria, decidieron escaparse para buscar intimidad. En un estanque (el del campus de Zaragoza…) dando rienda suelta a la pasión, acabaron revolcándose por el césped. Estuvieron haciendo de todo, hasta que, dentro de un rato, se dieron cuenta de que en el césped había cacas de perro. Salieron rebozados literalmente en mierda.

 Durante un tiempo, ni se miraron a la cara. Pero ahora hace casi 15 años que están juntos.”

Enviado por Marta

 PUESTO Nº 3: El Fetichista con cara de gilipollas

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“…Lo conocí en un bar en una época de exploración, y me dije ¡Vamos a explorar! Al día siguiente tuvimos LA cita. Al llegar yo, cinco minutos tarde, él, lo primero que me dijo fue: “yo sería incapaz de salir con una chica que no es puntual”. La cosa ya anunciaba tormenta, pero yo, ya que me había arreglado y depilado decidí darle otra oportunidad al amor.

Me dijo que íbamos a ir a un sitio y me llevó a un bar mugriento de los de abuelos con palillo en la boca. Yo me disculpé un momento para ir al baño, y cuando volví él ya estaba en una mesa con una coca cola para él. Una es independiente y moderna y no necesita que le inviten a nada, pero que ni siquiera te esperen para pedir…

En fin, que ya puestos y porque sentía curiosidad en ver como podía acabar aquello me senté en su mesa. De la conversación que tuvimos, poca cosa reseñable. Recuerdo que el opinaba sobre todo pretendiendo tener la razón absoluta. Yo asentía sin prestar demasiado interés y de repente una frase sobresale: me pregunta que como tengo los pies. Me dice que el sería incapaz de salir con una chica con los pies feos, que le encanta chupar pies. A mí me viene la imagen a la cabeza y pongo cara de asco. ¿Contar eso en la primera cita? ¡Y sin siquiera haberme preguntado donde trabajo!

Cambio de tema. El trabajo. Le digo que trabajo de camarera y me contesta que a él le daría vergüenza ajena trabajar de algo así, que ser camarera es ser sirvienta. Yo debería haberme levantado, por supuesto, pero pensé: “bueno, vamos a demostrar que alguien tiene educación en esta mesa y no le voy a decir lo que pienso”. Contra el sentido común la cita continúa… Me cuenta que esta estudiando, una carrera dificilísima, pero que una vez que termine ganará muchísimo dinero…

Sigue hablando de deportes (me duermo…), de fútbol (me muerooo) y de repente se me queda mirando. A los ojos y fijamente. Entorna ligeramente los ojos como para poder verme con más detalle, ahora se aprecia claramente la cara de gilipollas, y me dice “pues la verdad es que tú no tienes cara de chupar pollas”. Con la mirada baja y muerta de vergüenza os he de confesar que no le mandé a la mierda, no le grité nada de la retaila de insultos y comentarios hirientes que pasaban por mi cabeza. TONTA, TONTA, TONTA.

A mi favor diré que tenía dieciocho años y pocas tablas y que espero, ahora que ya soy más mayor y experimentada, que si me vuelvo a encontrar un tipo como aquel le diré cuatro cosas, le mandaré a freír espárragos y me marcharé de allí dignamente.”

Enviado por Vero

 PUESTO Nº 2: Corre, Lola, corre

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“…Olga, mi amiga, tuvo la cena de empresa y me invitó a venir con ella. En la cena conocí a Carlos. Resumiendo: bebí mucho aquella noche y mi amiga no paraba de hacer bromas que Carlos podría ser mi hombre ideal, pero él no me acababa de gustar. Pero el exceso de sangría y el fuerte enfado que tenía con mi ex, me llevaron a liarme con Carlos. Os juro que jamás he conocido a un tío y me lo he llevado a la cama el mismo día. Es más, siempre he sido criticada por mis amigas por ser tan poco abierta y por mandarlos a la mierda desde el inicio.

Me fui con Carlos a su piso que compartía con más personas. Fue una noche increíble y de muy buen sexo. Pero al día siguiente, al abrir los ojos y ver que estaba a mi lado, despertó mi sentimiento de culpa y vergüenza, y decidí largarme.

Carlos me llamó entre semana y propuso vernos otra vez. Yo acepté. Es más, tenía mil ganas de volver a verlo, pero claro, necesitaba un coche para poder llegar a Barcelona por la noche (vivo en un pueblo pequeño). ¿Qué hice? ¡Le robé el coche a mi padre!

Tuvimos nuestra primera cita oficial, tal y como yo quería. La cita empezó bien: fuimos a tomar algo, nos dábamos besos por la calle, cogidos de la mano hasta parecíamos novios.Todo estaba saliendo redondo. Llegó el momento de irnos a su casa y ,como no, directo a su habitación. Y allí, en esa habitación horrible… ¡me cagué! Y eso me llevó a decir una estupidez. Así que mientras él estaba exitado y besándome, le solté: “Carlos, no me gustas nada, es la última vez que nos vemos”, y esbocé una sonrisa burlesca. ¡Diosssss mío! ¿Para qué le dije eso? ¿Para qué?

El tío me echó de su casa de inmediato (me lo merecía, lo sé). Pero con las prisas me dejé las llaves del coche de mi padre en la maldita habitación. Tuve que volver a por ellas: al principio él no quería dármelas pero, con la rabia, me las tiró por el balcón y las llaves cayeron… al balcón del vecino de abajo. Vecino que NO estaba en casa porque estaba viviendo en BRASIL. El pedazo de cabrón de Carlos se fue a dormir y yo allí, a las 4 de la mañana y sin saber qué hacer. Mi padre se levantaba para trabajar a las 8 y como se enterara que le había quitado el coche para irme a Barcelona, me mataba…

Histérica, decidí llamar a un amigo mío para que me llevara a casa de mis padres, así podría coger otra copia de llaves (¡ otro robo más!). Me había olvidado el móvil y de camino a la cabina telefónica se me acerca un chico de color y… me arranca el bolso. Me quedé en la calle, sin dinero, sin llaves de coche y sin saber qué hacer, sólo lloraba y lloraba. Por suerte, llevaba las llaves de mi casa en el bolsillo. Así que volví a casa de Carlos, le pedí que me dejara llamar desde su móvil.

A las 5.30 llegó mi amigo, me llevó a mi pueblo, entré a casa de mis padres, y me di cuenta que mi padre no había dejado las copias de llaves en la entrada, como de costumbre, sino que, probablemente, las tenía en su habitación, ya que no estaban en ningún lugar de la casa. ¡Me quería morir! Tuve que entrar a su habitación agachada, sin respirar y robarle las llaves. No os podéis ni imaginar lo nerviosa que estaba en aquel momento.

Volví a Barcelona en tren. Los 35 minutos más eternos de mi vida.

Cuando llegué al coche, se lo estaba llevando la grúa. ¡A las 7.15 de la mañana! Pensé: ¡Dios mío, si tengo que follarme al de la grúa lo haré…pero que no se lleve el coche!

En fin, el de la grúa dejó que me llevara el coche a casa. Llegué a casa de mis padres justita… para que mi padre bajara antes de lo esperado y me viera aparcando su coche. Me dio una hostia tan gorda y a mano abierta, que hoy, todavía me duele.”

Enviado por Evelin

PUESTO Nº 1: “El Antiguo” de Badoo

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“…Conocí a NoMeAcuerdoCómoSeLlama en Badoo y acepté quedar con él en persona apenas habiendo intercambiado un par de chats por matar el aburrimiento.

El primer augurio de fracaso fueron sus más de 30 minutos de retraso.

Cuando finalmente vino, yo ya me había ido, me contactó enviándome un sms por una cabina telefónica (sí, todo muy retro y raro) porque se le había acabado la batería del móvil y no había podido avisarme de que se había entretenido en el trabajo.

Nada más verlo, NoMeAcuerdoCómoSeLlama se rebautizó como El Antiguo. Era casi translúcido, llevaba las uñas muy largas (aunque cuidadas), y vestía como un caballero decimonónico, con chistera, chaqué, chorreras, y melena recogida en cola de caballo. Sus ademanes, no obstante, no eran de gentilhombre, sino de cavernícola:

- Vaya, me pongo elegante para ti, ¿y así te presentas? -me increpó sin asomo de sarcasmo al verme en camiseta y vaqueros.
- No sabía que hubiera que vestir de gala un mediodía de junio, – me reí.
- Perdona, guapa, pero esto no es vestir de gala. Ni siquiera te has puesto falda.

El Antiguo era un sevillano noctámbulo, llevaba 8 años trabajando de noche, en concreto en el mundo de la hostelería, decía ser barman de un club muy elitista y vintage. Según él, por eso le costaba mantener amistades o parejas. Yo tengo otra teoría al respecto.
Para una abstemia como yo, fue todo un reto interesarme por el mundo de la enología y la coctelería, y El Antiguo, en vez de sentirse halagado, se impacientaba por mi curiosidad e ignorancia, hasta el punto que me reprochó:

- Deja de intentarlo, no tienes ni idea, y la verdad es que tampoco me importa.

En el transcurso de esta violenta conversación, me había llevado a una hamburguesería estilo american dinner. Recuerdo que hizo ademán de abrirme la puerta pero yo me había adelantado y estaba abriéndosela a él.
- ¿No te gusta que te traten como a una mujer o qué? – se burló.

Él se pidió un combo de alitas de pollo, aros de cebolla, ensalada americana, patatas fritas, una hamburguesa, una porción de pastel, y un batido. A mí casi se me había quitado el apetito, pero ya que estaba en un restaurante e iba a comer, así que sólo me pedí la hamburguesa más sencilla.

Cuando llevaba comida la mitad de mi hamburguesa, el diálogo transcurrió tal cual:

- ¿Te la vas a comer toda?
- Eu…sí.
- ¿Qué pasa, que llevas sin comer todo el día?
- No…¿tienes algún problema?
- ¿Cuánto pesas? Todavía estás delgada, pero a base de hamburguesas vas a engordar.
- Perdona, pero tú has comido el triple que yo, y no te he dicho nada. ¡Y tú me has traído a una hamburguesería!
- Ya, pero podías haberte pedido una ensalada. Anda, déjame que la termine yo.
- Me temo que a base de hamburguesas, tú ya has engordado.
- La gata saca las uñas, ¿eh? Menudo genio tienes.

Entonces, pedí la cuenta, quería largarme de allí.

- Supongo que como eres catalana, ni siquiera vas a invitarme, ¿verdad? Yo te hubiera invitado, pero dado que vas de moderna, pagamos a escote.
- Aquí tienes los 8 € de mi hamburguesa y mi agua. Adiós – me despedí y me levanté de la mesa.
-Te diría de quedar otro día, pero somos personas demasiado diferentes. Espero que lo entiendas.

Y aquí ya no pude más, cogí la media hamburguesa que me había dejado, se la tiré al regazo y le dije: “Para que te haga compañía, alma en pena.”

Lo dejé insultándome a gritos que ni siquiera recuerdo, sólo podía reírme, de él, por idiota redomado, y yo, doble idiota por no haberme dado cuenta.

Y así fue como eliminé mi cuenta de Badoo. Para siempre.

Enviado por Aura Zombie

 

¿Cuál es vuestra historia favorita? ¿Os ha gustado el especial?

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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27 COMENTARIOS

  1. Anonymous

    MK3 Yo soy la autora de una de estas historias y te aseguro que es totalmente real, ojalá no hubiese sido así y no tuviese historias penosas que contar con hombres que no se merecian una cita. Está claro que la mayoría de las autoras serán mujeres puesto que, 1)nos gusta más el tema de los blogs y 2) nos encanta contar nuestras experiencias o inquietudes.

    Quizás en algún momento de mi vida yo haya sido la peor cita de la vida de otra persona (cosa que de momento desconozco e intento que no sea así)pero si fuese así, me hubiese encantado que ese chico hubiese escrito a intersexciones “especial peores citas” jejeje sería divertido haber comparado opiniones y haber podido leer al género masculino.

    Aún así, en ningún momento creo que se hayan escrito historias contadas desde el punto de la mujer como para desacreditar a los hombres ni mucho menos (que sobreentiendo que vas por ahy…).
    Personalmente, podría contar miles de citas malas y a su vez decirte que existen chicos maravillosos, que como mi novio, me han dado las mejores citas de mi vida.

    Propongo un especial “las 10mejores citas” ¿Que te parece Alena?

  2. Anonymous

    Ah ! Por cierto, para mi la mas mas mas cachonda de todas ha sido la del fetichista que bebía Coca-cola. Me ha recordado a un colega que una vez me dijo. ” Ahora que visto bien, me he operado de miopía y soy guapo, puedo tener a la pava que quiera” … Ha !!! Joder, aún me estoy riendo.

  3. Anonymous

    Me he reído muchísimo con la del fetichista!! jajajaj La verdad es que parecen de película, pero por eso dicen que la realidad a veces supera a la ficción no?! Me ha encantado este top 10, una gran idea! Felicitaciones por la idea, por la selección y por la valentía de los protagonistas! ;)

  4. Espoir

    Mi voto es decididamente para la número dos. Me solidarizo con todas las hijas ladronas de padres de mano aún más rápida.
    Menos mal que no he enviado nada, lo mío son naderías al lado de estas odiseas. Aunque me acordaré toda la vida de la hijaputa de la ex de un tío con el que me lié, que acechó en el portal del tío hasta estar segura que me iba a quedar dentro un buen rato para estamparme un ladrillo en el parabrisas del coche.

  5. Inocente

    Las historias muy bien contada, ero se necesita y espero que saquen otro post de historias de citas contadas por chicos, que estas citas se ven grandes desastres pero las chicas tambien deberian saber en que fallan y seguro que mucho la agredeceran. Y como dijo alguien antes No se sabes si uno mismo fue la peor cita de alguien.

    Yo tengo un cita desastre muy buena…..

  6. Anonymous

    La ladrona de llaves de coche me ha recordado a mi epoca de ladrona de llaves del apartamento de la playa de mis padres… qué tension para cogerlas y devolverlas sin que nadie se enterara. Menos mal que nunca me pillaron (ni el portero se chivó)

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