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Relaciones

Te rompen el corazón y la culpa es tuya

El peor de los casos es ser abandonado a nivel emocional, y que encima seas tú quien tome la decisión de acabar con la relación.

Hay algo peor que sobrevivir a que te rompan el corazón: salir ilesa de la mierda posterior en la que tú, por si fuera poco, eres el demonio.

Una ruptura, en la que uno siente menos que el otro, es un puto infierno. No sólo por la rabia y la impotencia (ambas cosas te revientan por dentro por igual y, también ambas se acaban esfumando), sino por todo lo que viene después.

Está claro que el que deja lo pasa mal: tomar una decisión así es de valientes. Está claro que ser el abandonado es tremendamente jodido, aunque, socialmente hablando, ser víctima suele ser más llevadero (de cara a los demás, porque por dentro te destroza igual).

El peor de los casos es ser abandonado a nivel emocional, y que encima seas tú quien tome la decisión de acabar con la relación. No porque no ames a tu pareja (todo lo contrario), sino porque tu pareja ya no te ama a ti, pero no tiene cojones de dejarte.

Esa es, sin duda, la peor situación de todas.

Desde que tomas la decisión de marcharte (porque lo lógico es que para estar juntos hay que quererse), te las tienes que apañar en todos los sentidos: por un lado tienes que superar que te hayan roto el corazón y por el otro, lidiar con el papel social del cabrón (o cabrona) que se marchó.

Tengo delante a Sara: cabreada, indignada y jodida. Todo a la vez. Y yo estoy jodida, igual que ella, porque empatizo mucho con lo que le está pasando. Es cierto que suelo empatizar con mucha gente y por eso jamás podría ser psicóloga, pero en este caso en concreto empatizo tanto que agradezco el hecho de que en España no vendan armas al público.

Sara llevaba cinco años con Jose. Iban bien, luego se separaron porque Jose se portó como un impresentable, volvieron a estar juntos (sí, ella nunca debió volver con él, pero todas perdonamos cosas imperdonables) y ahora, tres años después de volver con Jose, él le confiesa que ya no la quiere.

No pasa nada. Bueno, sí, pero está claro que no podemos odiar a Jose por dejar de querer a Sara. No por el hecho de haber cometido un error en el pasado esté obligado a amarla de por vida. Las cosas como son.

Sara sufre. Sufre mucho. Sufre como sufriría cualquier otra persona a la que la dejaron de amar. Es un sentimiento feo y sin salida. No puedes obligar a alguien a estar contigo. Entonces Sara toma la decisión (sí, ella) de dejar a Jose. Se va de su casa y alquila un piso para ella sola, a unos 20km del pueblo de él.

Resumiendo: Jose no tuvo cojones de dejarla, ella tomó la decisión y decidió que no iba a estar con un hombre que está con ella por lastima, la costumbre, el cariño o el sentimiento de culpabilidad por todo lo que había pasado antes.

Hasta aquí bien. Es más, la historia podría haber acabado aquí. Sara, tarde o temprano, se hubiera recuperado y, tiempo después, podría llegar a ser amiga de Jose. No es tan imposible como parece y más si tenemos en cuenta que Sara había puesto todo de su parte para que Jose no se sintiese mal por la ruptura. “A los amigos les diremos que fue una decisión mutua”, le dijo.

Ay, mi niña.

Pasaron meses y ahora Sara es el demonio.

La gente a la que quería- los amigos en común, la familia de él, gente a la que no conoce y con la que podría llevarse bien, pero ahora ya no- piensan que Sara dejó a Jose. Las redes sociales no ayudan. Sara está mucho mejor y no lo oculta, aunque tampoco lo muestra adrede ( yo la sigo y os aseguro que no se trata de postureo). Jose anda por las calles con cara de perro abandonado y confiesa, a diestro y siniestro, que “no está demasiado bien”. El resto es cuestión de imaginación social.

¿Y qué hago, Alena?- me pregunta, hundida.- Sé que debería pasar de la gente, de lo que piensan, de lo que cuentan. porque yo estoy muy en paz conmigo misma, ¿sabes?

Lo sé. Yo también lo estoy. Y también estoy viviendo algo parecido, aunque no tan grave.

No sé qué decirle. Contarle la verdad a los demás no es una opción para una persona tan digna como lo es Sara. Yo tampoco me rebajaría a ese nivel. Pasar de todo cuesta mucho, porque no es nada justo y porque hay mucha gente querida de por medio. Sin embargo, le aconsejo que pase del tema. Que haga su vida y que deje de darle explicaciones a nadie.

Al fin y al cabo lo importante es estar en paz con uno mismo. A pesar de que eso te haga estar en guerra con los demás. La gente que te quiere de verdad, te seguirá queriendo y sabrá que, en todas las rupturas, siempre hay dos versiones y que ninguna de las dos es cien por cien cierta.

Y, como en todo, la mejor opción es quedar como una Señora.

¿Una copita de vino?- le digo y le guiño el ojo. – Te entiendo, niña.
Me lo imagino- me responde y me devuelve el guiño.

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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2 COMENTARIOS

  1. Avatar de CarolinaCarolina

    Salía con un chico, todo iba… no sé, supongo que bien, entonces un día me planteó dar un paso adelante en nuestra relación. Fue el principio del fin, hasta ese momento era una historia más, pero de repente tuve que sentarme a solas con mis sentimientos y valorarlos. Fue difícil, pero no había otro camino que seguir, no le quería, o al menos no como para ver mi futuro junto a él.
    Le dejé, simplemente no le quería, no hubo engaños, no hubo discusiones; “simplemente” no le quería.
    La noche que rompí con él, rompí con la mayoría de mis “supuestos” amigos y lo peor fue que también rompí con mi familia, no entendían cómo le había dejado, él era perfecto.
    De él descubrí lo bien que se le daba ir de mártir, no digo que no le hiciese daño, pero permitió que todos pensasen que le había engañado y puteado.
    De mis amigos descubrí quiénes de verdad lo eran, sin cuestionarme, sólo estando a mi lado.
    De mi familia… El tiempo todo lo cura… O casi todo, a día de hoy, y ya hace algunos años, sigo esperando que alguno me pregunte por qué lo dejé, o cómo me sentí.

  2. Avatar de CrisCris

    Hola, este es el primer comentario que dejo ya que descubrí la página hace unos días y me encanta!
    Respecto al post, hace unos años estaba con una persona, al volver de vacaciones, después de pasarse las horas diciendome que me quería y todo eso, cuando nos volvemos a ver me dijo que ya no se tía lo mismo, que irónico, pero que quería darnos un tiempo para volver en setiembre. A lo que yo, obviamente le dije que no. Lo peor de todo es que se hacía la víctima por las redes sociales, mandando indirectas (si se las puede llamar asi) y contándole a todos sus amigos y a los míos que yo le había dejado porque ya no la quería y que si era lo peor.
    Pero en fin, cuando algo de esto pasa, supongo que es mucho más fácil para ellos hacerse las víctimas y que, de ese modo, tengan el apoyo y comprensión de todos; que admitir que si esto ha pasado es porque debía pasar, porque una relación donde el amor solo viene de un lado es imposible. Y no por eso uno es más malo que el otro.

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