Te-quiero-pero
Relaciones

Te quiero, pero.

Somos capaces de decir «te quiero» al primer desconocido que sube una foto de croquetas a las redes sociales.

Te quiero, pero… a ver, espera. No te lo tomes a la tremenda. No estoy enamorada. Te quiero y punto. Te quiero. No hay más. No te vayas. ¿No te parece suficiente? ¿Te parece demasiado? ¡Que te quiero! Te quiero ahora. Te quiero pero luego no sé. Te quiero por hacerme zumo de naranja sin preguntar. Te quiero por tus chistes en los días de mierda. Te quiero porque me has hecho olvidar que hoy era lunes. Te quiero por todo o por nada. Te quiero por cosas que quizás no tienen mucho que ver con el amor eterno ni las comedias románticas. De hecho, si me preguntas «¿me quieres?», posiblemente te diga que no, porque si te quisiera… te lo diría.

Esa soy yo. Y esta es mi movida. No sé. Tampoco debería ser tan difícil de entender. ¿Por qué no puedo decir «te quiero» cuando quiero y a quien quiero? ¿Por qué «te quiero» va unido a una tarta de chocolate con forma de corazón y a un fin de semana en París? A ver, «te quiero» pero no me muero de amor. Te quiero pero no quiero que te asustes. Te quiero pero podría vivir sin ti. Te quiero pero no me haces falta. Te quiero pero mañana quizás no te llame. Te quiero pero cuando te vayas a casa no quiero que pienses: ¿Y qué querrá decirme con «te quiero»?

Le damos mil vueltas a todo y pensamos que siempre hay algo más. Vemos el triple sentido que no tienen las cosas y vivimos pensando constantemente en la letra pequeña. ¿Qué significa que me coja de la mano si solamente nos hemos visto cuatro veces? Dios mío, ¿estará pensando en tener hijos? ¿Me querrá presentar a su madre? ¿Querrá que le diga mi receta secreta de las croquetas? ¿Ya? ¿Tan pronto? ¿Qué será para él el «ha estado genial» de después de un polvo? ¿Es una despedida? ¿Es un «eres lo mejor que me ha pasado en la vida»? ¿Es un comodín? Pero… ¿‘genial’ en plan bien o mal?

Tenemos tanto miedo que lo cuestionamos todo. Somos más fríos porque tenemos la cabeza llena de mensajes contradictorios. Recibimos diariamente trillones de estímulos. Nos comunicamos con desconocidos y conocidos al mismo tiempo. Nos preguntamos por dónde salir y no cómo volver. Las mejores contestaciones se nos ocurren en la ducha y se van con los restos de jabón. Y lo que de verdad importa se evapora y se esfuma como un globo de helio de Dora la Exploradora.

Vivimos tensos por el qué dirán o pensarán. Nos preocupamos por la forma que tienen las cosas y no por el contenido. Y aún así, somos capaces de decir «te quiero» al primer desconocido que sube una foto de croquetas a las redes sociales. Manoseamos el «te quiero», lo acompañamos de emoticonos para rebajar el sentimiento (o de un idiotizador jajaja) y lo lanzamos al mundo. ¡Hala! TE QUIERO. A lo loco. A ti, porque sí. Y así, sin pensar. Porque si lo piensas…. no lo haces.

¿Por qué los «te quiero» que salen por la boca dan más respeto que los que entran por los ojos? ¿Son igual de válidos los que se dicen y los que se escriben? ¿Da el mismo miedo leer un «te quiero» que escucharlo? ¿Vale más un «te quiero» sonoro que cien escritos? ¿Los que nos llegan por Whatsapp no son de verdad? ¿Los que nos dicen rozando el orgasmo sí lo son? ¿Nos deberíamos creer solo los «te quiero» de los niños y de los borrachos?

Ya sabes lo que dicen: planta un árbol (para poder poner con una llave un «te quiero» en el tronco), ten un hijo (para que de niño te diga algunos «te quiero» sinceros) y escribe un post en Intersexciones sobre el te quiero 2.0 (para usarlo como indirecta y que todos sepan que te quiero).

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Amor  

2 comentarios

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PaulaPor
Paula

Publicista. Parezco normal, pero no.

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“Las mejores contestaciones se nos ocurren en la ducha y se van con los restos de jabón.”

2 COMENTARIOS

  1. Avatar de PrimaveraPrimavera

    No podemos vivir todos los días cuestionándonos todo lo que sentimos: ¿es miedo?, ¿es prudencia?, ¿es auto-sugerido?, ¿es sincero?, etc. Hay que vivir la vida, tomar las cosas como vienen y dar una oportunidad a las personas que creemos que nos pueden sorprender.

  2. Avatar de CaroCaro

    Hace cosa de una año que decidí que no iba a callarme ni un te quiero más por miedo. Algunos han huido cuan cobardes, lo cual es estupendo, porque es una criba perfecta. El que se queda es porque está tan loco como yo y no tiene miedo, esos son los que merecen la pena. Para dos minutos o para toda una vida.

    Me encanta como escribes Paula <3

    Chuuuu!!

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