te casas deja de dar explicaciones
Relaciones

¿Te casas? Déjate de explicaciones y disfruta tu momento

Es medianoche del miércoles. Poco antes, La Roja le encajó 5 goles a Venezuela y me pregunto por qué falta tanto para que empiece la temporada de béisbol (será dentro de un mes). Hago zapping entre “Una Mente Brillante” (La Sexta) y “Mujeres Desesperadas” (Divinity). Abro “Erecciones, Eyaculaciones, Exhibiciones” de Charles Bukowski, buscando inspiración para [...]

Es medianoche del miércoles. Poco antes, La Roja le encajó 5 goles a Venezuela y me pregunto por qué falta tanto para que empiece la temporada de béisbol (será dentro de un mes). Hago zapping entre “Una Mente Brillante” (La Sexta) y “Mujeres Desesperadas” (Divinity). Abro “Erecciones, Eyaculaciones, Exhibiciones” de Charles Bukowski, buscando inspiración para este post, pero su elocuencia etílica me ha abrumado. Irene llega a casa. En pocos segundos me ha iluminado.

Estuvo de cena con ex compis de su último máster y uno de ellos, ya casi al momento de pagar la cuenta, les dijo (a ella y a otra chica) que se había prometido para casamiento. Sin embargo, su anuncio fue con cierto tono de vergüenza y vestido de justificaciones.

¿Por qué en este país casarse está mal visto?

Irene le ha respondido a su amigo “Chaval, déjate de explicaciones. Se quieren, te arrodillaste, le pediste matrimonio y ella dijo que sí. Disfruta tu momento y los demás que piensen lo que les dé la gana”.

Algo parecido ocurrió cuando Irene y Yo decidimos prometernos. En Caracas la noticia fue recibida con normalidad y a la vez con alegría. La gente se ofrecía a darnos consejos de todo tipo. Desde cómo organizar la celebración hasta tips de convivencia y planificación en pareja.

En Barcelona, en cambio, nuestro entusiasmo pronto se rodeó de desaliento. Nuestros amigos y familiares condales no ocultaban rostros de sorpresa y, a veces, hasta de asco. “Sois muy jóvenes para casarse; es solo un papel que no significa nada; qué horror, hasta os casaréis por la Iglesia; sois un par de niños pijos que quieren complacer a la sociedad”; fueron algunas de las frases que tuvimos que aguantar por aquellos días.

Según “la sociedad” y “la iglesia”, se supone que empezar una familia o vida en pareja sin casarse es “pecado”. Pero, al menos en Barcelona, el pecado parece ser justamente lo contrario.

¿En qué momento se invirtió la escala de valores y casarse se convirtió en “pecado capital”?

Quiénes critican la decisión de una pareja a formalizar legal, social y “espiritualmente” su unión, justifican su aversión al matrimonio en el pretexto de que los individuos deben elegir libremente sus acciones sin dejarse influir por su entorno social.

Pero ¿Qué pasa cuando la decisión, individual e independiente, no complace a una sociedad que se ha acostumbrado a condenar todo cuanto parece tradicional? ¿Debemos sentirnos avergonzados por tomar decisiones en esa dirección?

En este post no quiero discutir sobre las razones de fondo que deben existir en una decisión tan importante. Asumo, que quienes viven en pareja, casados o no, lo hacen tras sopesar todas las alternativas.

Si la decisión se ha tomado, sea cual sea, no debe haber vergüenza sino orgullo. Si en Venezuela decides vivir en concubinato, no debes avergonzarte. Si en Barcelona decides casarte, no debes avergonzarte. Más aún, los demás deberíamos sentirnos alegres que nuestros amigos sean capaces de decidir lo que más les conviene, según sus criterios.

En el caso del matrimonio, la ceremonia, civil o eclesiástica, es una celebración. Quienes dan el paso comparten públicamente su convicción. Como amigos y familiares, acompañarles debería ser un gozo. Las críticas, están demás.

¿Habéis notado esta aversión hacia el matrimonio? ¿Os alegráis cuando alguien cercano se casa o hacéis el feo de las críticas? ¿Creéis que la escala de valores ha mutado con los años y los océanos?

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44 COMENTARIOS

  1. Chopstick girl

    Gracias, gracias, gracias por poner en tus palabras las mías. Cuando me casé sentí ese rubor, ese anunciamiento velado. Está claro que criticamos por criticar. Que no nos alegramos de las decisiones que hacen felices a los que queremos. Aceptar y acompañar.
    Y ni te digo lo que pasa cuando decides tener un hijo. Yo os escribo un post pero ya!

  2. cyriann

    Ufff tienes toda la razón del mundo!!!!!a mi me pusieron tb de vuelta y media, desde porqué me caso, por la Iglesia? a porqué iba a hacer una boda campera, que que iba a pensar la gente, ufff… (pensar, pues que estan INVITADOS a una boda donde ni se les pide cubierto y/o $ y que no puedo gastar 20.000e o más a fondo perdido) preferí INVITAR de verdad, con el corazón, y no con el número de cuenta

    Pero de todo lo negativo me quedo con lo que dijo una amiga: Nena te quiero, y si es lo que quieres soy capaz de vestirme de buzo y celebrar la boda bajo el mar. Todo con tal de que seas Feliz…. Pues con eso me quedo, con los que demostraron ser amigos/familia como “Dios manda” que afortunadamente fueron los más!!

    1. Rafael Méndez Parra (@mendezlife)

      Sí, ese era uno de los temas que aparecían en el borrador del post. El tema de la celebración. Hay mucha gente que no comparte la idea que quién celebra se gaste un pastón. Yo lo veo muy claro, si uno quiere celebrar a lo grande con los más cercanos, pués genial, a disfrutar todos.

      La frase de tu amiga me ha encantado. Resume la actitud que hay que tener.

  3. Anonymous

    Tengo muchos amigos casados y no casados, algunos por la iglesia y otros por lo civil menos heterodoxo. Reconozco que la mayoría de los que se han casado lo han hecho por la familia, sobretodo ELLAS, que han acabado odiando a sus madres por unos meses y perdiendo quilos hasta desaparecer en el vestido que les iba perfecto dos meses antes.

    Creo que se trata de una acción-reacción de mucha gente que se ha visto muy presionada a tener una vida “normal”. Muchas de mis amigas solteras viven con las críticas diarias de sus padres por no estar casadas y tener una vida como DIOS manda, sea lo que sea lo que signifique eso.

    También te diré que en mi entorno mas directo tengo una parte de amigos donde lo mas normal del mundo es casarse jóvenes y tener hijos y otros donde lo normal es no casarse nunca, a no ser que haga falta para algo legalmente.

    Los que no están casados en mi caso suelen ser bastante mas tolerantes, quizás porque les da igual y van a lo suyo. Cosa que los otros no, son de echar en cara, como si fueran mis abuelos, aspectos de mi vida que no encajan con su normalidad.

    Al final lo que cuenta es que cada uno hagamos lo que nos apetezca, y a nuestra manera. Yo nunca me casaría por la iglesia, mi idea de boda es totalmente diferente. Quizás porque me siento casada desde el primer momento en que empecé a vivir con él. Pero si ahora decidiéramos casarnos por lo civil, tampoco entendería que nadie se echase las manos a la cabeza.

    Un saludo

  4. erre_ele

    Por aqui, en Cadiz, Andalucia, pasa casi lo contrario, lo normal es que la gente se case, casi todos mis amigos estan casados o prometidos, y todos muy ilusionados y yo comparto con todos su alegria, pero les ha costado entender que yo no quiera casarme, a pesar de que llevo muchisimos años con mi pareja, a dia de hoy, todavia todo el mundo me pregunta, y cuando contesto que no me voy a casar, no se lo creen y esperan que algun dia les llegue mi invitacion. Salu2

  5. La chancha y su San Martín

    La gente critica tanto? Yo no creo. Es que a mí me da lo mismo que alguien me diga que se casa o que se van a vivir juntos, o… lo que sea.
    Lo que no me gustan son esos casamientos que son verdaderas puestas en escena, en que todos parecen actores disfrazados actuando una obra que ni ellos se la terminan de creer. Pero bueno, cada uno que haga lo que quiera.
    Saludo.

  6. Otto Garcia

    Aqui en España (pienso yo al menos, al vivir en esta sociedad) la gente sobretodo joven que critica tanto el matrimonio lo hace en cierto modo por envidia. Envidia de que haya parejas que se quieran tanto para querer dar el paso, y darlo; envidia de que pueden permitirselo; envidia de que ellos no han tenido una relación que les llenase tanto como para pensar a largo plazo y en un futuro para siempre juntos.

    ¿O es que acaso lo 'normal' no es que estemos en pareja (no digo ya con o sin hijos) en una edad adulta y asentada? ¿Es acaso que esas personas van a estar solteras y de flor en flor, o follando por placer, fuera de las tan temidas responsabilidades para siempre? No, acabarán unidas a alguien, pero no saben como, no les interesa, o no tienen interés en ello; y cuando conocen personas (y sobretodo amigos) que van a tener lo que ellos no son capaces de pensar si quiera, crtiticándolo desde la ignoracia, eso se llama envidia.

    De todas formas, se puede hablar mucho mas de esto.

  7. Anonymous

    Cada uno que opine lo que le parezca, no? Tanto si está de acuerdo con el matrimonio como si está en contra.

    Ultimamente, no sé si soy yo, noto que se refresca todo este asunto de tradiciones/no-tradiciones. La gente no se sitúa en extremos, sino que selecciona lo que cree que es mejor de cada cosa. Gente de mi generación (91) que no tiene facebook, otros que decide tener hijos, a ser veganos, construirse una casa en el campo, viajar por el mundo, dedicarse exclusivamente a producir arte, raparse al cero, tener sueños, hacer cosas “raras, inútiles y poco productivas”. Y es algo genial: cuando tiendes encajonar a alguien, coge y te sorprende, confirmándote de que los estereotipos son una gran tontería.

  8. SitaB

    En mi grupo de amigas hay todos los casos: unas no se quieren casar, otras lo harian solo por temas fiscales, otras por creencias… Pero en un tema tan complicado y variado, todas nos alegramos que las demas hayan encontrado con quen compartir su vida, haya o no papel de por medio :)

  9. monsieur le six

    No sé si el autor del artículo es de Barcelona. Yo sí, y jamás he notado que se vea casarse como una especie de pecado. Ni siquiera cuando la boda es por la iglesia. Me sorprende lo que se dice en este artículo. ¿Será que mi entorno es muy especial? Creo que no.

    Lo que sí distingue Barcelona de otros sitios de España, como Madrid o Andalucía, es que aquí quizás están peor vistos los espectáculos sociales destinados a aparentar, y los “bodorrios” en los que gente de recursos limitados tira la casa por la ventana, o se casan por la iglesia después de no haber ido a una misa en los últimos 15 años (excepto a las de otras bodas, claro). Pero mientras la boda se adapte a la situación real de la pareja, mientras no se haga por aparentar, sino que sea la normal consecuencia de su unión y su amor, aquí sus amigos y familiares se alegran por ellos y les felicitan. Como en todas partes.

    1. Rafael Méndez Parra (@mendezlife)

      Si lo sabes, al menos lo has leído. No creo que muchos nativos de Barcelona hablen de béisbol ni hayan anunciado su casamiento en Caracas. Soy de Caracas, Venezuela y fanático de los Leones del Caracas BBC (Baseball Club) y de los Yankees de Nueva York.

      Tras la aclaración, admito mi descuido. Debí haber escrito “Barcelona en comparación a …” en vez de solo “Barcelona”.

      Estoy muy de acuerdo con la idea de que cada boda (aniversario, cena de empresa, etc) debe ser acorde con la realidad de quien la paga e invita. Quizá la realidad de algunas personas es aparentar algo distinto a lo que son, y yo, no soy nadie para criticarles.

      Gracias por compartir tus ideas.

    2. monsieur le six

      Sí, lo de Venezuela lo he notado, pero quién sabe: Como hablas tan convencido de lo que pasa en Barcelona, cualquiera diría que es que eres de aquí. Veo que no, y que, pese a que debes haber vivido algunos años (o puede que ni eso), sigues ignorando cómo somos los barceloneses. Perdona que te lo diga tan directamente, pero el contenido de tu artículo sólo revela la total ignorancia de nuestras costumbres e ideas. La próxima vez, escribe sobre algo que conozcas de verdad. Siempre es recomendable.

      No, no es una cuestión de “en comparación a…”. Ni comparando ni sin comparar: en Barcelona la gente no se molesta lo más mínimo porque algún conocido o familiar se case; bien al contrario. Habrá casos de gente criticona, claro, como en todas partes, pero para nada es representativo.

      Respecto a lo de “Quizá la realidad de algunas personas es aparentar algo distinto a lo que son, y yo, no soy nadie para criticarles”, lo siento pero yo sí me considero alguien para criticarles. A ver si ahora uno no va a poder opinar sobre los hechos públicos que se producen en su entorno, y más cuando quien se casa es alguien próximo. Estaríamos listos.

    3. Rafael Méndez Parra (@mendezlife)

      Muchas gracias por continuar comentando. Es un verdadero gozo leerte.

      Yo de lo único que estoy “tan convencido” es de mi propia experiencia. Respecto al matrimonio, esa experiencia ha sucedido aquí en Barcelona (la de Cataluña, no la de Anzoategui). Acepto tu recomendación y por eso seguiré escribiendo y describiendo cosas que me suceden a mí.

      Por último, claro que eres libre de opinar. Es la idea: que opinemos. Sin embargo, mi post es sobre criticar de manera directa a alguien que quiere compartir su ilusión (matrimonio o lo que sea) con nosotros. En ese caso, insisto que lo propio es alegrarnos, y como decía alguien en otro comentario, vestirnos de buzo si es necesario para celebrar una boda sub-acuática si eso es lo que hace felices a los contrayentes.

    4. X

      monsieur le six, tan comedido y acertado casi siempre, aquí ha estado tremendamente desafortunado, incluso con un punto de impertinencia. Para empezar, Méndez apenas ha hablado de Barcelona, sino de los amigos que tienen allí. Y si han reaccionado como cuenta eso es innegociable porque solo lo sabe él. Así que hablar de su “total ignorancia de nuestras costumbres e ideas” es una tremenda estupidez. Sobre todo porque, por muy barcelonés que sea uno, lo único que conoce es su entorno, y es igual de ignorante acerca de las costumbres e ideas de un colectivo que otro que haya venido de fuera, con el agravante de tener una visión con menor perspectiva y probablemente algún interés nada oculto por ensalzar lo bueno y tapar lo malo.

  10. Ronronia Adramelek

    En mi trabajo también una boda es siempre bien recibida. También entre los amigos. En este caso es curioso como en dos años nos hemos casado todos los “incasables” uno tras otro y todos además hemos elegido bodas tan discretas que han sido casi minimalistas. De cualquier forma aquí en Zaragoza la gente es muy poco metijona y no se meten demasiado en lo que hagan o dejen de hacer los demás. Si te casas yendo al juzgado con dos testigos, les parece bien, pero si te casas por la iglesia con 500 invitados, pues también les parece bien.

  11. Juanjo Morcillo

    Yo soy de los que piensan que casarse es una tontería, que es un simple papel, un simple papeleo testimonial de algo que ya tienes con una persona siendo pareja.

    Yo no me casaría pero que yo no lo haga no quiere decir que sea lo mejor ni lo peor, pienso que cada uno puede hacer lo que quiera y mas si los 2 estan de acuerdo con ello, ¿quienes son los demás para opinar?

  12. Claudia G-M Cienfuegos

    Pues sinceramente, que cada uno haga lo que quiera. Y si tienes 25 y te quieres casar, lo haces. Si queires casarte con 40 lo haces y si no quieres casarte de ninguna forma, pues no lo hagas, que no pasa nada.
    También creo que es cuestión de educación, es decir, de siempre decir en voz alta lo que se te pasa por la cabeza, que hay que tener más clase y dejar de opinar tan libremente lo que se nos pase por la cabeza porque podemos ofender.
    Yo tengo 24 y una amiga mía se ha casado hace poco, para mí es pronto? pues sí claro, pero a ella la vi tan feliz y la dije que me parecía estupendo, porque compartía sinceramente su alegría, no voy a empezar a meter cizaña y a ponerla mil pegas, que ya se lo habrá dicho alguien más. Pues no, dejo de juzgar y me alegro de corazón por ella.
    Y cuando yo me case será igual, me casaré por amor, y no querré que me juzguen ni que se metan :)

  13. Anonymous

    Yo no tengo pareja, pero si la tuviese me encantaría casarme y cada vez que lo digo tengo que aguantar cientos de críticas, que me califiquen de cursi y las historias de los cientos de “amigosdelprimodelanoviadefulanito” que firmaron los papeles y automáticamente vieron cómo su relación se derrumbaba.

    Así que te creo y te entiendo

  14. Dora

    A mí realmente me da igual si el resto de personas se casan o no. Si alguien cercano se casa: ¡¡¡GENIAL!!! ¡Algo que celebrar! Y si no, me parece admirable que decidan saltarse los pasos que la sociedad poco a poco a ido estableciendo. Yo, por mi parte, tengo cero interés en el matrimonio (y por la iglesia ni muerta), aunque lo haría si mi pareja tuviese ilusión (creo que lo haría). Pero para mí pensar en bodas supone más quebraderos de cabeza que alegrías… típico cuando tienes padres separados que no se pueden ni ver y cuando has visto que de nada sirve casarte para luego separarte a los X años con todo el papeleo… mejor no firmas nada y cuando te separas, te separas y punto.

    No hay pecado en un delito no casarse (faltaría más) ni tampoco hacerlo (bueno… si es por la iglesia no sé yo…). ¡¡¡Somos libres!!! que cada uno haga lo que le parezca y los demás que se callen.

    http://plumadepandora.blogspot.com

    1. Rafael Méndez Parra (@mendezlife)

      No es tanto se que se callen los demás. Creo que los “novios” en proceso de casamiento ya están abrumados por mil cosas. Tienen la cabeza como un bombo, y claro, siempre da vertigo lanzarse a un nueva vida (con o sin papel de por medio). Lo que quiero decir, es que a veces no se tiene tacto al mostrar opiniones. A mí también me ha pasado, a veces digo cosas sin ponerme en los zapatos de quién las escucha.

  15. Anonymous

    Aqui en Asturias ocurre una cosa curiosa, sino te quieres casar la gente no te cree, te intenta convecer de lo importante que estar casado, eres un “bicho raro” etc etc, pero si llegas con una invitación de boda la gente tampoco esta contenta del todo, no porque nose alegren sino en la mayoria de los casos por el gasto que supone para el invitado, el regalo habitual aqui suele ser 200 € por persona + vestido + zapatos + peluquería… eso x2 si va la pareja.. haces calculos y te das cuenta que “adios vacaciones” asique hagas lo que hagas la gente nunca va estar contenta…

    1. Rafael Méndez Parra (@mendezlife)

      Sí, tengo la misma impresión. En nuestro caso somos estamos más cerca de Asturias que de Cataluña. El grueso de la familia está allá en Asturias y lo toman totalmente distinto que en Barna. Ahora mismo tenemos una boda en Oviedo después de Semana Santa. Nos morimos por ir, pero el tema regalo, traslado, vestidos, etc., nos crea un problema en la economía familiar.

      Sin embargo creo, que si uno invita a alguien a la boda no es por el regalo. Yo a quiénes invité era gente con la quería estar. En la boda aqui en Cataluña (por el civil) pagamos los cubiertos de los invitados. En Caracas (por la Iglesia), pues pagamos todo el fiestuqui. A mí me daba igual si llevaban regalo o no y si iban de traje o de camiseta (al final todos fueron de traje y con regalos, pero no fue para eso que hicimos la fiesta). Lo importante para mí era pasar un buen rato con los más cercanos, y también, beber y comer mucho. :)

  16. Mme. Noémie

    Gracias Rafael por poner en tus palabras mis pensamientos! La de veces que me ha dicho la gente:
    -¿Estás casada? Pero si eres muy jóven!!

    Y con cara de madredelamorhermoso esta no sabe dónde se ha metido… y la gracia es que la gente que me lo dice es gente que NUNCA ha estado casada.

    Yo me niego a opinar de lo que no he experimentado…

    De nuevo, gracias!
    Un beso

  17. Aiketa

    La verdad que esto de la boda todavía me queda un poco lejos, y puede que por este motivo no haya percibido esta situación.
    Com mi grupo de amigas, siempre decimos que tenemos muchas ganas de ir a las nuestras bodas… y a mi particularmente me gustaría mucho casarme.
    Si que es verdad que hoy en día la gente se casa menos, pero no he percibido este sentimiento de que casarte este mal visto.

  18. Inma H.

    Que buen post!!!! La verdad es que me identifico bastante, puesto que tengo una amiga que se casa este año, con 22 años y cada vez que se lo cuento a alguien todo lo que oigo son comentarios del tipo: qué joven es, no va a vivir la vida, la gente esta loca… y cosas de ese tipo, que sinceramente me dejan flipando.
    Cada pareja es unica, y el hecho de casarse o no es una decisión que deben de tomar ellos dos. Una vez la han tomado, los de su entorno lo unico que podemos hacer es acompañarlos y alegrarnos por ellos, porque si han decidido eso es porque se quieren lo suficiente como para ello.
    Lo que pasa es que actualmente estamos en una crisis de valores brutal, se llevan los rollos de una noche, o de un mes, y el no compromiso… por lo menos en mi entorno a veces me he sentido incluso rara por tener novio estable, parece que soy una anticuada. Igual le pasó a una amiga que el año pasado se fue a vivir con su novio, nada más que recibió críticas de que era muy joven todavía.
    Yo solo digo una cosa, la vida son dos días, nunca podremos controlar el futuro, así que lo que hay es que vivir el presente y hacer lo que nos llene y nos hace feliz, respetar y omitir los comentarios negativos que no sirven, en este caso, para nada. Porque sino al final acabaremos viviendo la vida que los otros quieren, en vez de hacer lo que deseamos.
    Un saludo

  19. ELEGANCIA EN VERTICAL

    Es la primera vez que entro en tu blog y quizá lo hago por el tema en cuestión.

    Soy de Barcelona, pero circunstancialmente, por motivos profesionales, estoy residiendo en El Salvador.

    La percepción de un país latinoamericano a la española -depende de la zona más aún- son muy diferentes; tal y como tú las describes. Aquí el espíritu es puritano, igual que en Estados Unidos, que, no nos vayamos a engañar, tanto progreso para una soiedad tan puritana. Entiéndase como puritano algo que se vive como imposción desde fuera, pero no de dentro ni por convencimiento propio. En Estados Unidos el valor absoluto es la ley, como si Dios dictase la leyes; así interprestan como quieren las Escrituras.

    En los países hispanoamericanos se produce una doble moral: la de la moral tradicional y la real que se vive en muchos sitios. Vivir con un compañer/a- como se le llama aquí a cohabitar sin estar casados- no se ve bien ni por las propias personas que lo realizan , pero es el pan nuestro de cada día. Muchos se acaban casando, porque se sienten mejor así y porque los valores cristianos están muy arraigados. También hay otras muchas situaciones familiares muy complejas a las que no haré mención porque no es el caso.

    En España, y especialmente en Cataluña- la gente se creee que se es más moderno, más “progre”… si te vas avivir con quien sea y ya está, aunque luego fracases. Sellar un compromiso ante la sociedad es una mera firma o un papel que no vale nada. Sellar un compromiso ante Dios con la presencia de un misnistro de la Iglesia como testigo, está desfasado.

    ¿Acaso el compromiso es algo pasado de moda? Pues seguramente, porque vivimos en una sociedad de inmaduros en la que sólo con escuchar esta palabra, muchos/as huyen despavoridos. El compromiso requiere sacrificio. ¿Sacri-qué? Otra palabra borrada del diccionario.

    A mí lo que realmente me parece importante y valioso es la coherencia personal. No sirve de nada que personas qu no pisan jamás una iglesia ni tiene intención de hacerlo, contraigan matrimonio canónico ni personas que sí creen dejen de casarse porque lo que les impongan las modas sociales.

    Gracias por dejarme inter-venir.

    Un saludo.

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