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Sexo

El sexo, las tartas y sus contextos

La mayoría del porno es como las películas de Cameron Diaz: son entretenidas, pero vista una vistas todas.

I’m back, bitches. Para deleite de algunos y espanto de otros, me reincorporo a Intersexciones tras haberme pasado dos meses de ruta mochilera por los Estados Unidos. Dos meses en los que he tenido la oportunidad de verlo todo, y lo digo literalmente porque lo que para mí era un viaje de disfrute y crecimiento personal para mi compañera de aventuras eran meros negocios: mi amiga es actriz fetiche y nos hemos dedicado a ir de “gira” alrededor del país, de rodaje en rodaje y grabándolo todo en un documental durante el behind the scenes. Así que sí, cuando digo todo me refiero a to-do.

Los que me conocéis bien- y para los que no, yo os lo cuento- sabéis que el sexo no es de mis temas preferidos. Me incomoda. Yo nací y crecí en una familia muy conservadora y tradicional en la que se te inculcaba que hablar de ello e incluso practicarlo era malo, algo de lo que sentirse avergonzado. Y aunque hoy ya soy adulto y difiero de la opinión que tenían mis padres, la infancia es algo muy poderoso y todavía sigo pagando el precio de esos valores en algunos aspectos. Por lo que adentrarse- aunque fuese como acompañante- en la industria del fetiche es algo que, sin lugar a dudas, ha ampliado mis perspectivas y reforzado, no obstante, alguna de las opiniones que ya tenía. He aquí mis reflexiones sobre el porno, concretamente.

Mi amiga se dedica a una rama del fetiche muy específica llamada WAM, que proviene de juntar las iniciales de Wet And Messy (húmedo y sucio, en inglés) y consistente en la atracción que sienten sus seguidores al ver cómo alguien se pringa con productos de distinta índole, sobre todo repostería. Sí, básicamente a mi amiga le pagan por dejarse grabar mientras le estampan tartas en la cara. Os juro que daría lo que fuera por ver vuestras caras mientras estáis leyendo esto; me encanta contar esta historia porque me encanta ver la reacción inmediata de mandíbulas descolgándose de la impresión.

Pero vamos a ver Dave, ¿tu amiga tiene sexo con esas personas? No. Mi amiga jamás se acostaría con alguien por dinero, aunque sí es cierto que hay modelos que lo hacen. Los límites, como todo en la vida, los fijas tú mismo. Entonces, si durante esos vídeos no se practica sexo y apenas hay desnudez, ¿se considera porno? Sí. Porque no olvidemos que hay gente al otro lado de la pantalla cascándosela que da gusto. Y nunca mejor dicho.

Este es, sin embargo, tan sólo uno de los miles de fetiches que existen y por los que gente de lo más normal y sencilla se siente atraída. A lo largo de mi viaje aprendí, por ejemplo, que también hay personas que se excitan sexualmente viendo cómo otros explotan o se sientan encima de globos. Sí, globos de los de colores. Balloon popping se llama. La lista es realmente interminable, pero mi intención con todo esto no es otra más que justificar la razón por la que no me gusta ni me ha gustado nunca lo que en España entendemos- o al menos yo entendía- como porno.

Cuando digo que apenas consumo pornografía la gente no me cree, se creen que lo que pasa es que me da vergüenza admitirlo por lo tabú que para mí resulta este tema. No es eso. Lo veo de vez en cuando, pero mi problema es que cuando lo hago me paso más tiempo escogiendo el vídeo que quiero ver que viéndolo propiamente. ¿La razón? Porque  Todos siguen la misma dinámica, con distintos actores y en distintos escenarios: sobeteo inicial, sexo oral a turnos, sexo anal o vaginal y eyaculación final. Punto.

Y lo peor de todo no es eso, sino que por lo general el vídeo empieza directamente así, a pelo. Nada de contextualización o trama inicial, y cuando la hay es casi que peor con situaciones del todo incoherentes y surrealistas. Sé que me vais a decir que uno no se pone porno para apreciar la iluminación o el guión, es cierto, pero joder… todos hemos visto tetas, penes y a gente follando antes. Dame algo diferente, a mí eso por sí sólo no me excita. Me excita cuando previamente me has puesto en situación, cuando el momento del sexo se convierte en algo expectante. Juega un poco con el erotismo al principio, dales una identidad a los personajes- y con eso no me refiero a que los vistan con uniformes y ala, tú asumas que “vale, este es policía y este el prisionero”; sino que le den un poquito de carga emocional al asunto. Que te espabilen el cerebro primero y a partir de ahí se levante lo demás, no sé si me entendéis-. El sexo es mucho más emocionante cuando tiene cierto componente de realidad, por lo que a mí me activa infinitamente más ver a una pareja follando cuando sé quién es cada uno y cómo han llegado ahí que cuando empiezan directamente y sin pérdidas de tiempo.

El rollo impacto o estímulo visual de entrada a mí no me funciona, y creo que no soy el único. A la gente le gusta un actor o actriz porno en concreto porque les recuerda a horrores a un compañero de trabajo que les molaba, por ejemplo, y el morbo que suscita el imaginarse que pudiese ser esa persona “real” y a la cual conocen es mucho más poderoso que el hecho de verle la pichurrilla (nótese, palabra que alguien que ha crecido en un entorno familiar como el mío sigue utilizando en este tipo de situaciones para suavizar el tono).

A ver, tampoco es que haya un gran misterio porque desde el principio sabes perfectamente cómo va a acabar la cosa,  pero oye yo qué sé, juega un poquito con el suspense y haz que el espectador elabore ese sentimiento de ansiedad y deseo un durante un ratito más.

Por ello, y aunque todavía no he descubierto cuál es el mío, comprendo perfectamente los fetiches. Los fetichistas son gente particular e inteligente que para sentir placer necesitan estimular algo más que lo meramente carnal o visual. Y oye, mientras no hagas daño a nadie que cada uno explore su sexualidad como le plazca, ¿no os parece? Además, tendríais que haber visto qué piel tenían esas modelos. Quién hubiese dicho que la tarta de merengue tenía propiedades exfoliantes.

Y vosotros, ¿qué pensáis? ¿Estáis conmigo o el porno está para lo que está y punto?

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Dave SantlemanPor
Dave Santleman

Diseñador de moda y estilista. Andaluz, pero trotamundos. Habré tocado techo cuando me propongan rodar el anuncio de Navidad de Canal Sur.

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5 COMENTARIOS

  1. monsieur le sixmonsieur le six

    Alguien dijo una vez que el ser humano es algo tan complejo que, digas lo que digas de él, siempre tendrás parte de razón. Con el porno pasa lo mismo: Se han dicho muchas cosas y casi todas son ciertas en parte, pero la mayoría no son justas del todo.

    Lo de que el porno es siempre igual y que los vídeos porno, “visto uno, vistos todos”, es un tópico que tiene bastante de cierto, pero también es injusto con muchos vídeos alternativos que exploran otras fantasías y otras maneras de hacer las cosas. Lo que cuentas de arrojarse tartas a la cara es un ejemplo de que así es.

    Lo que sí es cierto es que la abundancia de material, la mayor parte del cual se parece mucho, hace la búsqueda muy cansina. A mí también me pasa que del tiempo que dedico al porno, la inmensa mayoría es la búsqueda y sólo una mínima parte el visionado. Resulta agotador a veces perderse entre tanto material que no aporta nada. Pero en el fondo esto no difiere de otros ámbitos. Por ejemplo, cuando pienso en comprarme un libro y voy a una librería y contemplo las inabarcables estanterías llenas de obras, la mayoría de las cuales probablemnte me parecerán mediocres, ya me da palo incluso abrir una y dedicarle más de cinco minutos. Y lo mismo a la hora de buscar música, películas (no porno), etc. Vivimos en una época afortunada por la cantidad de material de todo tipo que uno puede encontrar en cualquier ámbito, pero frustrante por la dificultad de separar el grano de la paja entre toda esa montaña de creaciones.

    Sobre lo de ir directamente al grano o presentar a los personajes, completamente de acuerdo. Yo también pienso que hace falta siempre un contexto en el que situar la escena. No hace falta un argumento complejo, pero al menos sí una presentación.

  2. Alena KHAlena KH

    Yo estoy de acuerdo con ambos, con Dave y con Monsieur Le Six: el porno aburre. Aburre mucho la búsqueda y, al final, el resultado es decepcionante.

    Ahora bien, existe el porno con guiones más currados. Y, aunque el porno simple de España parece no tener uno, os sorprendería saber que detrás de las películas de mierda también hay un guionista. Cuando estuve en el rodaje de Ibiza, me flipó el tema. Parece mentira que alguien se dedique a hacer algo tan patético (son todo mi respeto, o sin él :P )

    A ver, como dicen los de Private: las reglas han cambiado y antes comprábamos un video cassette con toda una película y su historia, y ahora la demanda es distinta: buscan algo rápido y muy a saco. De hecho, según las estadísticas, solo un 10% de consumidores del porno pasan de 5 minutos . Para que veáis.

    Por cierto, a mí me pasa una cosa curiosa: desde que me fui a Ibiza, si de repente me encuentro una escena porno con uno de los actores a los que conocí, me resulta tan poco creíble que no puedo verlo :P

    En fin…

    1. Dave SantlemanDave Santleman Autor

      Eso de la estadística no lo sabía yo, fíjate. No obstante, y visto lo visto, tampoco es que me sorprenda.
      Supongo que viene a ser lo mismo que la telebasura: nos quejamos de ella, pero si está siempre en horario de prime time es porque es lo que la gente demanda y punto.
      Seremos nosotros los raros, quién sabe jajaja

  3. monsieur le sixmonsieur le six

    Bueno, lo del guión también da para mucho.

    En los 80 y los 90 aún se llevaban los largometrajes porno. Eran como pelis normales, pero intercalando escenas de sexo. Pero parece que hoy en día está en desuso, aunque se sigan haciendo algunos. Lógico, porque en el fondo aquello era una tomadura de pelo: si querías algo bien hecho y con un guión interesante, rara vez lo cumplían, porque la trama no era más que una excusa para llegar a las escenas de sexo. Al final la gente se cansó de tragarse una trama estúpida y las empresas de gastar dinero para nada.
    En el fondo la idea no era mala, y de hecho hubo alguna película (sobretodo francesas) que no estaba mal diseñada, pero era muy improbable encontrar algo que valiera la pena.

    Creo que ya lo comenté en otra entrada del blog: hoy en día los únicos que a mi juicio hacen cosas que valen la pena son los japoneses. Ellos sí saben crear un contexto y actuar bien, sin aburrir tampoco con demasiado guión. Desgraciadamente no sé japonés y no suelen encontrarse subtítulos…

    Los occidentales, sencillamente, somos unos negados. Sólo pensamos en tetas, culos y pollas, y así es imposible hacer algo interesante. Puedes hacer cosas que impacten en un primer momento, pero a la larga es un aburrimiento.

    Con esto del porno me pasa como con las infidelidades, podría estar horas soltando rollo :P

    1. Dave SantlemanDave Santleman Autor

      Totalmente de acuerdo, Monsieur Le Six. Supongo que siendo así y en mi caso, podría decirse que me gusta y sé apreciar mejor el cine erótico que el porno en sí. Y oye, nunca me ha dado por darle una oportunidad al porno japonés, así que está bien saberlo jajaja :)
      ¡Gracias por tus comentarios!

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