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Relaciones

Sus “ex” son sus amigas

Diana es de esta clase de mujeres que les caen mal a todas las mujeres del mundo mundial y a las que adoran todos los hombres del mundo mundial: un motivo más para que las féminas la odien todavía más y sueñen con ella en forma de pesadillas.

Todas las noches sueño con que se me caen los dientes. Conozco todas las páginas web sobre la interpretación de los sueños. Empecé con una en la que leí que era porque iba a tener problemas. “¿Más?”, pensé. De acuerdo, sólo es un sueño, pero joder, qué mal lo pasas.

Después de leer lo de los problemas, me vicié a buscar todas las páginas posibles que hablan de los sueños. Juego con ventaja: las puedo leer en inglés, castellano y ruso. Pero cada día me encontraba todavía peor: pasaba de tener problemas a tener miedo a hacer el ridículo en público y hasta esperar la muerte de un familiar. Convencí a mí misma en que de las tres interpretaciones me podría quedar con la que me diese la gana y opté por la del “miedo a hacer el ridículo”. Algo así me pasó cuando me dejó mi ex novio. Me dijo: “te quiero como una hermana, eres una bellísima persona, pero creo que estoy enamorado de tu amiga Patricia” y, dado que me soltó las tres cosas a la vez, me quedé con la de “bellísima persona”.

Entonces cada noche, antes de ir a dormir, tenía miedo de soñar con la caída de los dientes. Me dormía pensando en ello y, como no, volvía a tener el mismo sueño. Luego acababa haciendo el ridículo en público por el miedo de hacer ridículo en público y, por supuesto, por haber soñado con los putos dientes. En una semana me tropecé en medio del Paseo de Gracia delante del hombre más guapo del mundo; luego me quedé paseando por el centro con la cara machada de chocolate cual niña de 5 años; al día siguiente tenía un Chupa Chups pegado en el culo y, para terminar, mandé por error un whatsapp a mi jefe que tiene el mismo nombre que mi compañero antisentimental y prosexual: “Mañana te voy a follar. Desnuda y en tacones. En la cocina. Prepárate”.  Me respondió con un “Tengo 65 años y no estoy para acrobacias, maja.”

Algo así le está pasando a una de mis amigas más obsesivas. A Vicky. También tiene pesadillas. Pero si a mí se me caen los dientes, a ella le caen hostias. Os explico: Vicky tiene un problema muy gordo. Gordo por la importancia que le da, porque en realidad, su problema apenas pesa 55 kg, tiene pelo rubio y sedoso, se llama Diana y es la “ex” de su novio, Alex. En sus sueños Diana la pega, pero según mi teoría, es porque Vicky se siente inferior a ella y, además, le gustaría que fuese al revés: o sea, hincharla a hostias. Yo la entiendo en parte. Diana es de esta clase de mujeres que les caen mal a todas las mujeres del mundo mundial y a las que adoran todos los hombres del mundo mundial: un motivo más para que las féminas la odien todavía más y sueñen con ella en forma de pesadillas. Diana tiene esa carita de niña buena de jamás haber roto un plato, es una mujer inteligente y, por si no teníamos suficiente, es guapa y está muy delgada. Además asegura comer mucho, practicar surf y no usar cremas porque lo suyo es pura genética. Ahora empezáis a entender a mi amiga, ¿verdad?  Os juro que yo la empecé a odiar por solidaridad con mi amiga y acabé odiándola por todo lo que es. Porque representa todo aquello que todas intentamos ser y jamás conseguimos: deportista, una belleza natural sin tener la cabeza hueca, y una seductora innata sin ponerle ni más mínimo esfuerzo. Lo peor del asunto es que cuando la conoces, te enamoras de ella, porque es tan asquerosamente agradable que empiezas a odiarla y a quererla a la vez. Es inevitable. Yo la conocí por amigos en común y entendí perfectamente el sueño de Vicky.

“No puedo seguir viviendo así”, me decía mientras yo le servía la tercera taza de café: “¿por qué me ha tocado ella? Ya, sé las tres frases que me vas a decir porque son las mismas que diría cualquier ser humano que sabe razonar. Uno: si es su “ex”, es por algo; dos: si está contigo y no con ella es por algo; tres: las “ex” casi nunca cuentan como amenazas porque ya habían estado con tu novio anteriormente. Pero no me sirve de nada, querida. Porque yo no encuentro este “algo” por el que ya no está con ella y sí conmigo. Es incomprensible para mí. No creo que sea por mi culo enorme ni por mi mala leche por las mañanas. Tampoco por mi pésimo inglés ni por mi incapacidad de combinar dos prendas de color negro. Pero lo que más me desquicia es pensar que Alex es gilipollas por haberla dejado escapar. Desde luego, que si no lo habría hecho, yo no estaría con él. Pero estar con un tío tan tonto tampoco me convence.”

Las “ex”: gordas y delgadas, feas y guapas, buenas personas y unas auténticas zorras. Da igual cómo sean. La inseguridad nos impide alegrarnos por su buena relación con la propiedad de nuestro novio, el cerebro no encuentra el motivo por el que siguen comunicándose (salvo que tengan un hijo en común) y nuestro hijoputismo de serie nos hace la vida imposible.

Pienso en los “ex” de mis “ex”: alguna que otra Diana, una loca que nos llamaba cada noche porque estaba a punto de suicidarse con cualquier objeto dispuesto a suicidarla, una eterna enamorada y abandonada, otra que me odiaba y le decía a mi novio que yo era un encanto, así que yo tenía que hacer lo mismo para no perder la batalla (un clásico), un par de tías cachondas y hasta, incluso, una con la que nos hicimos muy íntimas. Tan íntimas que a mi novio de aquel entonces no le hizo ni puñetera gracia. Tengo un amigo al que le pasa constantemente. Dice que todas sus “ex” se adoran entre sí y que le resulta bastante incómodo y le da la sensación que éstas comparten todo tipo de intimidades. Yo lo entiendo. Si mis “ex” y mi novio se hicieran amigos, no creo que evitaría imaginármelos con una birra, viendo un partido y haciendo las preguntas del tipo: “¿a ti te la chupó en la primera noche?”. No sé, todo esto es como un poco antinatural. Los “ex” no deberían ser amigos. Al menos eso es lo que deseamos la mayoría de las mujeres.

Pero yo ya no opino lo mismo. No sé si es porque ya no le veo peligro a las mujeres y he aprendido a valorarme mucho, o es porque me he convertido en una de estas mujeres agradables que le cae bien a todo el mundo  masculino y, con ello, no tiene ningún tipo de problema con el resto de la población femenina, mientras que el resto sí lo tiene conmigo. No sé. Espero que lo primero.

También me di cuenta que el tema de los celos en general es tan previsible, como lógico: el que tiene celos no es el inseguro, sino el promiscuo. Si yo sé que jamás le pondría cuernos a mi novio (al menos si no tuviese esa intención), tampoco sospecharía que me las pone él. Que sí, que luego te la pega y tú, tan gilipollas, piensas: ¿qué me he perdido? Pero decidme, ¿cuántos de los cuernos iban dirigidos al pasado? Los casos son realmente escasos. La mayoría de las amantes son “las nuevas”. Así que no entiendo cuál es el problema.

También creo que los “ex”, justamente por haber pasado por todo con tu novio, son de las pocas amigas de verdad que podría tener tu pareja. Dado (y en caso de) que no sigue enamorada de él. Y viceversa. Sí que es cierto que lo normal es que lo sean un tiempo después, cuando llegue la calma y se pasen los enfados mutuos. El tiempo no lo cura todo, pero te cubre de tiritas. Nos sobra odio para tan poca vida.

Yo creo en el buen rollo. En que sufrir no ayuda. En que en vez de disfrutar nos estamos comiendo la cabeza. En que tanto mirar a las demás nos hace olvidar de cómo somos. En que los celos son una confirmación de tus intenciones más ocultas y de que no hay tantas hijas de puta sueltas como nos gustaría pensar. También sé a ciencia cierta que las que lo son siempre serán políticamente correctas, así que no te queda otra que quitártelas de la cabeza y vivir tu propia vida con tu pareja. Porque la suya con ella ya había terminado. Al menos por ahora.

Que quizás mañana tú lo dejes porque te enamores de otro. Y que todo aquel sufrimiento malgastado no te habrá servido de nada. También estoy convencida de que tu novio no es idiota y tarde o temprano se dará cuenta de que su “ex” es una víbora (si este es el caso), que jamás te dejará por un consejo suyo. Y si lo hace, ¿para qué quieres estar con un tío así?

Me caen mejor los hombres que se llevan bien con la mayoría de sus “ex”. Incluso tolero las amistades estrechas con alguna de ellas. Vamos, que me despiertan más desconfianza los que odian a toda mujer de su pasado.

Y yo, cuando estoy con alguien, me despreocupo por los que le rodean. Porque, al fin y al cabo, si estoy con él es para pasármelo bien. Para amargarme, ya tengo a los señores del banco.

Vicky, si me lees, deja de aprender inglés y las tablas calóricas. El puesto de Diana ya lo ocupa ella.

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18 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“Nos sobra odio para tan poca vida.”

18 COMENTARIOS

  1. Avatar de Sashimi Blues

    Bueno, nunca me fui, peor ser madre trabajadora es como estar en un acuario: es ,muy bonito y ves paisaje, peor no puedes salir del fondo del mar!!!
    Yo soy amiga de casi todos mis ex. Y les debo mucho. No sólo el haber compartido con ellos parte de mi vida. A mi pareja la conocí en la boda de un ex. Si, en plan “la boda de mi mejor amigo”. De eso hace casi 8 años y aquella boda, Praga y lo que vino después se empezó a escribir muchos años antes. Por su parte, él es muy amigo de una ex, que también lo es mía.
    Yo ni sé ni quiero romper lazos con las personas que me importan. Me gusta conservarlas. Hay malos novios que se convierten en maravillosos amigos. Para mí, en los mejores.
    Quizás porque no soy celosa (creo que nunca me han puesto los cuernos, o al menos no me consta) o porque soy un tanto sentimental.
    Besicos, rusi

  2. monsieur le sixmonsieur le six

    Lo del mensaje a tu jefe es brutal :D

    A mí esto de que una pareja de “ex” (no me gusta ese término, pero para entendernos) no sean amigos, siempre me pareció raro. A fin de cuentas, dos personas que se han querido (y que quizás aún se quieran aunque de otra manera) y han compartido una parte de su vida, y algunas buenas horas de sexo, debería unirlas. En lugar de eso encontramos que a menudo no se pueden ver, o aunque no se odien, al menos se evitan. Para ello hay dos razones.

    La primera es que al encontrar una nueva pareja, el ex (o la ex) puede provocar celos en ella, por lo que se intenta evitar cualquier sospecha.

    La segunda, y más importante, es que tener pareja supone hacer una apuesta, asumir un compromiso, y uno intenta no romper ese compromiso hasta que ve que no hay otro remedio. Los pequeños roces intentan subsanarse hablando o dejando pasar el tiempo, y por lo general sólo se separa la pareja tras alguna discusión más o menos grave, tras la cual ya no quede duda de que no se puede continuar. El problema es que para entonces ya no hay vuelta atrás: las dos personas se detestan, y a las diferencias que hayan podido tener, se suma la frustración de haber fracasado en su apuesta por un futuro juntos, y el hecho de poder encontrarse ahora solos, quizás en una edad en la que no es fácil volver a intentarlo con otra persona.

    A mí todo eso me parece una lástima. Como tú, creo en el buen rollo, y pienso que los ex probablemente deberían ser los mejores amigos. Soy de los que creen que, en lugar de esperar a que la cosa acabe en drama, es mejor separarse cuando empieza a verse que no va a seguir por buen camino, y conservar así, al menos, una buena amistad y un buen recuerdo.

    Vaya, ya me he vuelto a enrollar como una persiana.

    Al final va a parecer que tengo una sección aquí.

  3. CristinaCristina

    Una de mis mejores amigas es la mujer de mi ex .
    Es antinatural , lo se , pero es así .
    La adoro y me adora y esto hace que no me lleve mal con él porque es “el marido de mi amiga” .
    Todos los astros se conjugaban para que el día que nos conocimos hubiera una colisión planetaria , nuestros amigos se miraban , nuestra ruptura no parecía del todo resuelta y …nos miramos las dos y nos entró la risa por la expectación creada , yo la quise al instante por tener tanto sentido del humor ( ella era más ” la otra” que yo ) y ella se sintió feliz y aliviada de ver mi desastroso aspecto
    Fue bonito .
    Así que aunque tengo amigas que sufren como locas por Dianas creo que un ex es un ex y no hay que comerse demasiado el tarro .
    Pienso básicamente como tu .
    Y creo que no hay nadie por quien merezca sufrir sintiéndote inferior a nadie .

  4. Avatar de MacatMacat

    No soy muy fan de ser amigo de los ex. Vaya, nunca me ha surgido la necesidad de serlo. No tengo ganas y si no lme apatece no creo que deba forzar las cosas. Mi ex se llavaba genial con sus ex parejas cosa que nunca acabé por entender y me jodía mucho, sería por inseguridad, no sé.

    Creo que debe existir una relación buena y cordial, sinó si hay demasiado rencor es que hay algo que no se ha solucionado bien y todavía da coletazos. Pero lo de ser íntimos, me parece demasiado. Quizás algun día me pase y cambie de opinión, pero todavía no se ha dado el caso.

    En fin, muy buen post! Echaba de menos poder leer todas las acutalizaciones, las gratuitas me sabían a poco así que decidí dar el paso y ser premium (que bien suena eso).

    Un saludo!

  5. EspoirEspoir

    Pues a mí lo que me pone en alerta es un hombre que hable mal de sus ex. No solo resulta infantil y demuestra rencores no resueltos, sinó que es una muestra de mala educación y falta de elegancia –propio de alguien sin flow, que diría Nada Importa– hacia alguien que ha compartido tu vida. Y además hay que tener en cuenta de que si habla mal de las otras, puede ser que algún día lo haga sobre ti. Y nunca me ha importado que siga relacionándose con ellas porque yo lo hago con algunos de los míos. Lo encuentro lo normal entre adultos, vamos.

    Claro que todos tenemos –mi última relación lo es, lo admito- alguna expareja que nos ha dejado tan mal sabor de boca que si la abres para hablar de él, solo van a salir sapos y culebras. Eso se cura uno, no hablando, porque le debes un respeto; y dos, esforzándote por superarlo o como mínimo trabajar la rabia que te provoca, porque son sentimientos inútiles y envenenadores que solo te hacen daño a ti.

    Y me encanta la historia de Cristina. Yo he llegado a ser amiga de la mujer de mi amante, claro que todos sabíamos lo que se cocía y bueno, hay quien dice que es que en Catalunya somos muy progres… Pero bueno, esa es otra historia…

    Una situación como la que describes solo la sufre una persona immadura y con conflictos profundos que a la larga la harán sufrir a ella y también a los que tiene a su alrededor. Si a mí un amante/novio en potencia me saca la patita diciendo que no le gusta que vea a mis ex, entre los que se cuentan algunos de mis mejores amigos, le dejo en el acto.

  6. anitaanita

    Yo me he tirado toda la vida dejando a los ex atrás sin contemplaciones. Y siempre me disgustaba (relativamente) si alguno de mis novios tenía relación con sus ex, pues yo no lo entendía, yo tras una ruptura pasaba página y punto pelota y no entendía por qué el resto de la gente no!
    Ahora, en cambio, me llevo fenomenal con mi último ex, al que quiero un montón pero como a un hermano, nos conocemos mucho y es un tío fenomenal aunque como novio no me va nada de nada así que creo que voy entendiendo a la gente que es amiga de su ex, aunque creo que depende mucho de cómo sean las personas y las relaciones.
    Y nunca tendría la cara de decirle a mi novio que no tuviese relación con una ex, como mucho le haría vudú en la intimidad jajaja, pero a él no le diría ni mijita.

  7. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Yo sería más amiga de todos mis ex (menos del primero) y de hecho lo he sido hasta que se han vuelto a emparejar en serio pero eso también me ha pasado con amigos hombres con los que no he tenido relación ni sentimental ni sexual, que sus novias se ponen celosas y tenemos que disminuir el contacto para que tengan la fiesta en paz.

    Y lo peor es que si se dieran la oportunidad de verme con el montañés, comprobarían lo chocha que estoy por él y se darían cuenta de que soy inofensiva. Y si vieran la relación que tengo con mis amigos, también.

  8. Avatar de Anita Patata Frita

    A mi me da un poco igual, las relaciones pasadas, pasadas son, pero el problema suele venir por las novias de ellos, me odian, y no me considero una Diana ni mucho menos, pero si que soy simpática y se pasar página, eso no significa que me guste un ex, pero todo el mundo eso no lo entiende.
    Amiga, lo que se dice amiga, no soy de ninguno pero si que los saludo, los tengo en fb y si me los cruzo les doy dos besos, pero de ahí a irme de fiesta eso no, es como raro, no han sido mis amigos primero por lo tanto no lo van a ser ahora, de hecho los amigos de verdad con los que me he arriesgado a ser pareja me han salido rana, sapo y culebra a la vez, para mi un amante es un amante y un amigo es un amigo, eso de que me mi pareja se las dos cosas no me gusta, cada uno para una cosa.

  9. Avatar de Beus Alba LopezBeus Alba Lopez

    Yo me llevo estupendamente con todos mis ex, y mi actual pareja no lo entiende, porque al igual que he leído en alguno de vuestros comentarios, él también es de ruptura y cortar por lo sano. (Espero poder seguir mucho tiempo a su lado porque no llevaría nada bien no volver a saber nada de alguien que ha sido tanto para ti).
    Por lo menos acepta que siga quedando con ellos y manteniendo la relación, eso sí, no quiere saber nada del tema, ni verlos ni tan siquiera conocerlos. Me pongo en su papel y le entiendo completamente, pero me da pena siendo personas de las que mas quiero y sabiendo que se llevarían estupendamente.
    Está claro que no se tiene la misma cercanía con unos que con otros, eso va en función de lo que se ha tenido y llegado a significar, o como dice Anita, si han sido amigos o no. Yo pensaba que un amigo era amigo para siempre y nunca podría tener algo con él, pero de repente llega un día en que la señorita chispa aparece en tu vida y esa persona que tanto conoces y hace tanto tiempo; te provoca un sentimiento nuevo y atrae de manera diferente.

    Caso aparte, comentar también que sí puede haber peligro con los ex, pues dónde hubo, retuvo; y que levante la mano quien no ha caído en brazos de un ex… De hecho hasta 3, y puede que alguno más, de mis anteriores parejas se convirtieron inmediatamente en ex, porque habían vuelto o recaído con su anterior ex… Y al tiempo solos de nuevo queriendo volver…

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