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Relaciones

#SoyFeliz ¿Lo eres?

Si tienes algo que decirle a tu ex pareja, nosotros no tenemos por qué ser testigos de ello.

Si no fuese por las redes sociales, yo jamás podría llegar a sospechar lo emocionante, extraordinario y sensacional que puede llegar a ser una ruptura amorosa. Y no, no hablo de las separaciones que, tras meses o años de sufrimiento mutuo, acaban siendo un auténtico alivio. Qué va. Hablo de las rupturas desgarradores, de las que se quedan, por un tiempo, entre las costillas y duelen hasta provocar arcadas.

A mi alrededor, desde hace unas semanas, las rupturas son Trending Topic, indiscutible y absoluto. Tres parejas de amigos, dos parejas que conozco muy por encima, y una pareja a la que seguía por Instagram por puro morbo. Todos ellos, separados.

Los amigos son los únicos que me preocupan de verdad, está claro. Sus rupturas no han sido para nada amistosas. (De hecho, ¿conoces a muchas parejas que llegan a separarse viendo un álbum de fotos de sus momentos bonitos? Yo tampoco).

Pues resulta que todos ellos, 48 horas después, están rematadamente felices. Al menos es lo que muestran sus cuentas de Instagram y sus múltiples e interminables “álbums nuevos” de Facebook. Cada día de su nueva vida es un sorbo de felicidad: los “buenos días” se acompañan con unas sonrisas que ni Julia Roberts, viajan más que Justin Bieber, sus nuevos amigotes son “lo más molón del Universo” y sus días- completitos y asombrosos- duran 57 horas, todas ellas muy “a tope”.

Venga. Ya. Por. Favor. No te lo crees ni tú.

A mí la actitud en sí me parece correcta: es mejor intentar ocuparte con cosas y conocer a gente, que quedarse en casa llorando ginebra. Incluso puedo entender la necesidad de likes de apoyo que te regalarán los extraños. ¿Qué mejor para sentirte en la cima de tu éxito persona? Una autoestima de treinta plantas, y más en tus circunstancias, nunca está de más. Pero… ¿a quién pretendes engañar con tu euforia permanente?

Es como si yo tuviese la garganta repleta de pus e intentase convencerte de que no hay nada más emocionante que tragar patatas chips sin masticar.

Yo lo veo y no doy crédito. El Instagram de una conocida mía es pura felicidad. Lleva un par de meses separada y, desde el día que pasó, su vida es una gozada. La pregunta es obvia: si tan feliz estás por haberte separado, ¿por qué has pasado todos estos años en pareja?

Al principio yo también pensé: oye, igual en su caso la ruptura fue un alivio. Entones repaso su Instagram y veo que tres semanas antes de dejarlo con su novio, su relación era el sentido de su existencia y el ombligo de su felicidad. Hay algo en esta historia que no armoniza del todo.

Los recién separados inundan las redes sociales con indirectas: que si uno se tatúa mensajes con doble sentido (cuidado, tendrás que verte en el espejo todos los días), que si la otra hace gestiones por Twitter de la cuenta bancaria en común con su ex (lo hemos pillado todos, era tu piso, tus cosas y tu decisión), que si la tercera ya nos presenta a su nuevo “love” (al que tendrá que borrar dos días después), que si nos muestran los muslos al solete y los escotes pronunciados (para que sepas lo que te pierdes, so mamón)…

Lo divertido del asunto es que todo este postureo que haces para joder a tus ex, no sirve de nada. Porque tus ex, igual que nosotros, entienden que lo haces para joderlos.

Es curioso. Ellos lo ven. Nosotros lo vemos. Pero tú no.

¿Dónde queda el respeto por lo que habéis vivido en pareja? ¿Por lo que lograsteis construir juntos? ¿Por los días de apoyo mutuo y semanas de amor “para toda la vida”? ¿Por qué esa necesidad de arrancar los recuerdos y sustituirlos por unos de mentira?

Y oye, si tienes algo que decirle a tu ex pareja, nosotros no tenemos por qué ser testigos de ello. Los tuits con indirectas, las fotos con ganas de joder, las actualizaciones de estado misteriosas que tienen cero misterio, tu impuesta felicidad, tu sonrisa-Patataaaaa y los demás trapos sucios digitales… no te hacen parecer más fuerte ni más feliz, sino te descubren como alguien muy herido que se siente tremendamente solo.

Todos hemos pasado por ello. Un pequeño luto digital no viene nada mal, de veras: para sanar la mente, para curar las heridas, para perdonar y seguir adelante. Para desapegarte de la persona y empezar a vivir tu propia vida. Porque eso que estás haciendo en tus redes sociales, no es vivir, es simular que vives. Es interpretar la obra para un solo espectador. Un espectador que se duerme antes de que se levante el telón.

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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4 COMENTARIOS

  1. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    A veces una ruptura es un alivio. Mi primera ruptura lo fue desde el mismo instante en que salió dando un portazo y me sorprendí a mi misma, incapaz de llorar y, en cambio, con unas ganas inmensas de pegar botes. Pero no se lo dije a nadie, que estaba feliz, porque me daba vergüenza pensar que había aguantado una relación hasta ese límite, me sentía feliz pero también irracional y bastante imbécil. Si fuera ahora, con las RRSS, me habría parecido, además, una falta de respeto al otro contar mi felicidad.

    Tengo una conocida separada hace poco. Llevo seis meses viendo fotos suyas ¡saltando! y por eso me hace tanta gracia la foto de la cabecera. “No he sido tan feliz en mi vida”, escribe. ” ¿Por qué no me preguntáis quién me ha hecho la foto”, parece pensar. La traducción que hacemos todos es obvia: “jódete, Manolo, mia lo que te éstas perdiendo. Muérete de envidia, Manolo. Manolo, arrepiéntete.”.

  2. Avatar de AnaAna

    Supongo que en la era de las redes sociales enseñar la “vidorra” que tienes es otra forma de terapia tras una ruptura. Lo mismo si repites mil veces que eres feliz, que ahora te valoras más que nunca, que estás viviendo tu vida como tú quieres y todos esos tópicos…terminas creyéndote tu propia mentira y eres feliz de verdad.
    Aunque no sé por qué creo que al final tanto postureo te deprime aún más…

  3. CristinaCristina

    El desamor a veces es tan desgarrador que se pierde una de las cosas más tristes de perder
    La dignidad .
    Para mi ese alarde falso de felicidad es una demostración de inmadurez y un patético intento de demostrar que somos fuertes .
    Creo que ser fuerte es recordar con gratitud todo lo bueno vivido ,tragarte las lagrimas por lo que ya no vas a vivir igual y mirar al futuro con las pestañas mojadas y cierta sensación de aventura .
    Y todo esto no es fotografíable para las redes sociales .
    Somos muy tontas

  4. Alicia

    Veamos, no estoy de acuerdo con todo lo que dice el post. Creo que lo que se haga depende mucho de las circunstancias… cuando uno de mis ex me dejó resultó ser que teníamos el mismo entorno de amigos… yo me alejé un poco para no sufrir pero resulta que esos amigos me apoyaron, me siguieron avisando para salir… y tenía que compartirlo con mi ex muchas veces. De esa época hay un testimonio gráfico que por decir, no dice nada. Miro esas fotos y me veo con la mirada perdida, feísima, fotos que yo no hacía sino que eran los demás, fotos etiquetadas en las que intentaba sonreír pero me salía una mueca extraña. No sé fingir.
    Pero tampoco mostraba mi dolor ni alardeaba de ser “tan feliz” sino que me limité a seguir con mi vida como si nada hubiera pasado (y solo yo puedo ver la diferencia)
    ¿Es bueno tragárselo todo? ¿Eran buenos esos enfrentamientos con mi ex, esas miradas cargadas de sobreentendidos que solo entendíamos nosotros?
    ¿Era mejor huir y aceptar mi derrota? ¿Rechazar a mis amigos porque eran sus amigos? ¿Era mejor quedarme sola en casa llorando en mi rincón?
    Si en algunas fotos salgo feliz, es porque lo era a pesar de todo. En muchas fotos salimos juntos y creedme si os digo que apenas se diferencian a las de cuando éramos pareja.
    Luego por supuesto que me hice fotos con mis nuevas conquistas pero eso ya lo hacía con todo el mundo, incluido mi ex, porque éramos amigos.
    Claro que caí en el patetismo pero quizá por no fingir. Y esa ruptura se me enquistó en el estómago, me borró la sonrisa auténtica durante demasiado tiempo pero entre eso y haberme quedado en casa lamiendo mis heridas a solas, creo que lo que hice fue lo correcto “coger al toro por los cuernos” o tal vez “echarle ovarios a la vida”.

    Pero eso ya es cosa de cada uno y no existe una verdad absoluta ni un consejo que ayude mágicamente a todos.

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