Cosas que pasan

Soy la amiga fea. Parte II

La primera parte aquí: Soy la amiga fea. Parte I Judith llega asqueada. El calor del metro ha podido con ella y con su maquillaje de Mercadona. Y, por si fuera poco, Brigitte está resplandeciente. Judith nota cómo se avergüenza de sí misma: sabe que no debería sentir envidia, que Gitte siempre le ayuda, que [...]

La primera parte aquí: Soy la amiga fea. Parte I

Judith llega asqueada. El calor del metro ha podido con ella y con su maquillaje de Mercadona. Y, por si fuera poco, Brigitte está resplandeciente. Judith nota cómo se avergüenza de sí misma: sabe que no debería sentir envidia, que Gitte siempre le ayuda, que la cuida, que la adora. Pero no puede evitarlo. La odia todavía más por ser tan generosa, odia lo injusto que es el mundo que la rodea a ella: una trabajadora, una chica del montón. Odia lo mucho que ama odiar a esa melena rubia, esos ojos azules, ese nombre exótico. Odia que la llamen Gitte, como si con Brigitte no tuviese suficiente. Como si con ser perfecta y con gozar de una vida perfecta, con un cuerpo y con un trabajo perfectos tampoco tuviera suficiente. Judith siente náuseas. Las mismas, las intensas y amargas nauseas de su todavía más amarga infancia, en la que sentía algo parecido por su madre, a la que adoraba con todo el odio que tenía en su pequeño y gordo cuerpo, tan alejado de la esbelta figura de Sandra. Que en paz descanse.

Su mal humor va en aumento. Karla y Carlota ya están aquí, pero falta María. “¡No me jodas! La única tía enrollada y no viene.”

Brigitte :- Ay, mi niña, ¡qué ganas tenía de verte! ¡Qué guapa que estás!

Judith :- Hola, Brigitte, ¿Y María?

Karla :- Ya viene tu María, no te preocupes. Hola, ¿eh?

Ahí está su salvación. María, delgadísima y preciosa, baja del cochazo de su nuevo novio (probablemente). Ella sí que sabe cómo pasárselo bien. María siempre fue su ídolo: jamás ha estudiado, e igual que ella fue gordita de niña, pero tuvo la suficiente inteligencia como para cambiar las chuches por zanahorias, los niñatos con granos por los universitarios y los libros por las revistas de moda. Es lista, guapa, estilosa y tiene éxito. Muy en el fondo Judith sospechaba que podría conseguir lo mismo que ella. De hecho, a partir del lunes se pondrá a dieta. Y María le servirá de estímulo. Esta vez sí que sí. Prometido.

Son las dos y media de la madrugada. Las botellas de champagne vuelan, y con ellas la imaginación de Judith, que la lleva a su futura vida: renovada y brillante. Brigitte está hablando con Karla de sus modernidades cansinas, Carlota se está enviando mensajes con algún churri intelectual y graciosillo: de vez en cuando sonríe de lado. ¿Y María? Mírala, no pierde el olfato. Jamás.

María está hablando con un Todo. Los Todos son los hombres que reúnen los requisitos más imprescindibles: belleza, cuerpo y dinero.

María:- Ven, Jud, te quiero presentar a Pablo. Pablo, es Judith, mi mejor amiga.

Pablo: – Encantado, señorita. María me acaba de decir que estáis celebrando un cumpleaños, ¿no? Venid, os presento a mis amigos.

Media hora y tres botellas de Moët más tarde, la cosa se anima. La conversación va de Londres, la ciudad de Matthew, el rubio y macizo inglés que ha venido a Barcelona para reencontrarse con sus amigos de la Universidad. “Estudiamos juntos en Cambridge”, – explica Pablo, – “compartíamos la habitación los cuatro, con un amigo que está a punto de llegar, y ya os lo podéis imaginar… (guiña el ojo). ¡Qué tiempos aquellos!”

María le sonríe. Se toca el pelo, inclina la cabeza y muerde el labio. Judith hace exactamente lo mismo, pero con Sergio, el tercer “CasiTodo” del grupo: el de la camisa de cuadros que mide algo más que ella, tiene mucha frente y una nariz extraña, pero tiene “algo”. Un “algo” suficientemente importante como para echarle un buen polvo.

Judith recuerda que para gustarles a los demás, tiene que gustarse a sí misma. Así que se pone recta, saca el pecho y le sonríe a Pablo. La sonrisa es su punto fuerte. No va al gimnasio, no lee, pero sí, cuida sus dientes.

-¿A qué te dedicas?- le pregunta Sergio, apartándola del grupo y cogiéndola por la parte de cuerpo donde debería estar la cintura.

- Trabajo en … un hospital, – le responde y se acerca más a él.

- ¿Eres médico? ¡Qué fuerte! No es por nada, pero tienes pinta de ser peluquera o algo así. No te lo tomes a mal, eh. (se ríe). Es que no te imagino, hmmm, ¿cómo te lo diría? Pues eso: no te imagino en un trabajo serio. Te hacía de taquillera en un cine como mucho. Anda, no te enfades, que conocí un día a una taquillera guapísima. Buff, me has hecho recordar la historia. Es muy divertida. Te cuento…

 ¿Por qué iba a enfadarse? Al fin y al cabo, el tío es gracioso. Era cierto: ¿cómo iba a tener cara de médico si era una simple dependienta de mierda? Además ha ganado su confianza en cuestión se segundos. Míralo, qué mono: ya le está hablando de sus ex-rollos. Eso es una buena señal. ¡Si es que su sonrisa hace milagros!

Karla se sienta en la esquina del sofá. Para observar. Es su juego favorito. “Observa. No hagas preguntas. Y deja que las cosas ocurran”, – solía decir su abuela, y qué razón tenía, la jodida. Si no fueran sus amigas, las pondría de vuelta y media. Si es que la situación roza lo patético. Brigitte está escuchando a Pablo y sus historias universitarias. La gran virtud, y a su vez el mayor defecto de Brigitte, es su diplomacia. Es capaz de mantener la sonrisa durante horas, a pesar de que le hables de la Etica Wittgenstein acompañada de los ritmos del DJ francés, completamente colocado y desenfrenado. Pero, a pesar de escuchar “atentamente” a Pablo, va comprobando los mails en su Blackberry. ¿Y María qué? Pa’ morirse. Ésta sigue tocando el musculoso brazo de Matthew mientras se está haciendo sangre de tanto morder el labio inferior. Más que sexy parece una idiota desesperada. Carlota está sentada entre Gitte y Pablo, mirando al suelo. Si no conociese su problema de insomnio, juraría que está dormida. ¿Y Judith? ¿Dónde está Judith?

- ¿No me estás buscando a mí, prrrreciosa?- aparece Matthiew a su lado, retocando el flequillo en la manzanita de su iPhone y presumiendo de su “rrrr” exageradamente británico.

 - ¿Donde está Jud?

- ¿Tu amiga “la doctora”?

- ¿Cómo?

- ¿La que estaba hablando con Sergio?

- Sí, Judith.

- Se han marchado juntos. Para “jugar a los médicos”.

- ¡Qué dominio de castellano, Matthew!

- ¿A que sí?

Menuda cena de idiotas.No aguanta ni un minuto más. A Brigitte le pasaba siempre: cuanto más le gustaba un hombre, menos era capaz de mirarlo. Cuanto más interés tenía por ella, más se avergonzaba y se distraía con cualquier cosa. Por mucho que le encantara el tema de la conversación, su atención se desviaba hacia la primera cosa que tenía en las manos. Le daba pánico sentirse vulnerable. Sabía que no estaba bien, pero no era capaz de demostrarle su interés a alguien. Cuanto más caso le hacía a un hombre, más rápido se acababa la cosa.

Karla tiene razón: todo son excusas. El único problema de Brigitte era ella misma. Llevaba tantos años soltera que tenía pánico de entregarse a alguien. ¿Entregarse? Tenía un miedo atroz de conocer a un hombre mínimamente decente. Sólo ligaba con imbéciles, porque en el fondo sabía a la perfección que la cosa no va a ir más allá. Así que no hay peligro.

Su vida se ha convertido en un escaparate de lujo: completamente perfecto desde fuera y con un montón de alfileres escondidos en los lugares insospechados. Ella, Brigitte,- una mujer inteligente, independiente y válida,- se ha convertido en un individuo completamente egocéntrico e intransigente. Ahora, tras cuatro copas, le entran ganas de llorar. Pero no lo hará. Es su cumpleaños y hay que divertirse. O, al menos, intentarlo.

 - Me tengo que ir, Gitte, lo siento. Me lo he pasado genial, pero mañana madrugo.

- No te preocupes y gracias por venir, mi niña. Y por el vinilo. Me muero por escucharlo.

- Mañana te llamo.

Cuatro besos y abrazos a ella y a Carlota que seguía sonámbula. María, subida en una mesa, bailando como si no hubiese mañana, repartiendo guiños y besos a lo Marilyn, no se da cuenta de nada. Pobrecilla.

Sale a la calle y enciende un cigarro. Con la primera calada se da cuenta que habría que hacer una limpieza de su entorno, independientemente del tiempo que llevan juntos. Su vida es muy distinta a la de toda esta gente, llena de lujo barato y pretensiones sin sentido. Los sentimientos no se miden en días, no cuentan con costumbres ni diplomacias. Las amistades se caducan. Y su paciencia no es infinita.Karla se siente aliviada. La decisión le ha costado cinco noches de insomnio y un cigarro. Se va a casa a dormir.

Pero… espera. ¿Qué está pasando?

Continuación:

Soy la amiga fea. Parte III 
Soy la amiga fea. Parte IV. La última

¿TE GUSTA?  

+0 -0

Amistades  Competitividad  Complejos  Envidia  Física  Mujeres  

26 comentarios

COMPARTIR


Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

ÚLTIMOS POSTS

26 COMENTARIOS

  1. Mme. Noémie

    AAAAAAhhhhhh!!! no nos puedes dejar otra vez con la intriga!! Me encanta Karla, creo que le echa un par de cojones a la vida y que no le importa ser distinta a los demás y eso llama y mucho, pero nosotras ya sabemos cómo es Karla, sobre todo tú… Karla mola mucho!
    AH! y lo de Judit, lo de irse con el tío: “la suerte de la fea, la guapa la desea” que decía mi abuela… Lo malo es que tuvo que engañarlo y no se mostró tal y como es, que me parece una niña encantadora aunque con mil complejos, como muchas de nosotras…

    Esperando a la 3ª entrega!! Can't wait!! :)

  2. Ronronia Adramelek

    Es curioso. Tu relato, entre muchas otras cosas, me ha llevado a mirar atrás y recordar los amigos que he dejado en el camino y porqué han desaparecido de mi vida. Lo cierto es que han sido escasas las ocasiones en las que he sido yo quien ha cortado el contacto, normalmente esas amistades han acabado porque los demás se han ido alejando. Curiosamente, también, cuando lo recuerdo pienso que la vida a veces es -me repito seguro, ya lo habré dicho aquí esto- como un chucho mojado, en algún momento se sacude y lanza volando las pulgas, disparadas hacia otro perro. Con eso quiero decir que en ocasiones la vida te pega un vuelco, las ratas huyen del barco y, aunque en el momento te duele, luego te das cuenta de la cantidad de tiempo que ya no pierdes dedicándoselo a gente que no vale la pena.

    Y sin embargo, no sé si alguna vez he hecho lo que parece que hará Karla, decidir yo que alguien no es para mí y cortar la relación. Probablemente porque no le pido a la gente lo que no me puede dar y suelo aceptar a los demás como son. Como soy un poco asocial, confieso que todo el mundo me cansa o me harta al cabo del tiempo y entonces lo que hago es poner distancia durante unas semanas, concediéndome un periodo de descanso hasta que soy capaz de relativizar y de apreciar sus virtudes.

    De las cuatro chicas, la única que realmente me irrita es Judith, fíjate. Es la que me sacaría de mis casillas por acomplejada, llorica y envidiosa. Lo que yo veo es que las demás la miman, la quieren y la cuidan y ella, en lugar de sentirse afortunada y corresponder como es debido al cariño que le dan, les devuelve rabia y celos. Y es que además oye a David Guetta, repámpanos.

    1. Anonymous

      Dejando a un lado lo de Guetta, que a mí tampoco me gusta un pelo, yo me veo más capaz de identificarme con Judith que tú. Y es curioso, porque precisamente con Karla y Judith son con las que más me identifico, aunque puedan parecer personajes relativamente opuestos. Por un lado creo que tengo esa decisión de Karla para decir “hasta aquí” y esa capacidad de diferenciarse del resto sin importar, pero por otra parte aunque no creo que yo sea envidiosa, sí que tengo complejos físicos que muchas veces me hacen sentirme Judith cuando estoy en “sociedad” -cuando digo sociedad en este caso me refiero a una situación así, de fiesta con mucha gente que conoces pero que unos son más amigos y otros menos-. Puedo comprender que le den cariño, pero tampoco tiene porqué sentirse afortunada. Tiene cubierto el campo de la amistad; pero no el del éxito laboral, la autoestima, el físico, la economía, etc. No sólo de amigos se vive, aunque no niegue que sin ellos faltaría una pieza básica para cualquier felicidad.

  3. Balbina

    Las amigas son las amigas y se les perdona todo. Habrá sus más y sus menos, un días las odias y otro día las idolatras, pero siempre morirías por ellas.

    Pase lo que pase, al final lo bonito de la amistad de tantos años es que no tienes nada en común con ellas. Por eso pueden formar parte de tu vida, aún después de tantos años.

    #esaesmiapuesta

    Besos,
    B

  4. Anonymous

    Soy la anónima que (más o menos) sugirió este post. No esperaba que te lo fueras a currar tanto, tengo que decirte que me estás dejando con la miel en los labios con estas dos primeras partes! A lo del concurso no me animo porque no es mi fuerte, pero me encanta la idea, así podré leer más de un punto de vista.
    ¡Un beso!

  5. Sandra

    Primera vez que te leo y ME ENCANTA!!
    Me encanta el rollo de las amigas que se juntan pocas veces, cada una con su vida y sin tener mucho que ver, algo las une.
    No creo que Karla se desligue para siempre.
    Estoy deseando seguir leyendo.
    Enhorabuena, enganchas!!

  6. ysugamo

    Oh! vaya amigas más poco amigas… se reúnen a celebrar y acaban con un grupo de tíos… y ¿se odian por que la otra es X? Estas chicas no me gustan nada, mis amigas no serían… y no, yo ni odio ni idolatro a las mías… Pienso que, como dice Judith, la amistad en ocasiones tiene fecha de caducidad… y hay que ir tachando de la lista. Yo creo que habrá una bronca donde se aclararán unas con otras… esto ha de estallar por algún sitio.

    Un beso,
    Nerea

  7. Anonymous

    A mi la tal Judith me parece insoportable, y es el tipo de persona que normalmente se me atraviesa, mucho más que la gente egocéntrica o la gente que va a su bola.

    La gente que solo sabe envidiar la “fortuna” de los demás sin pararse a pensar que también han tenido que luchar por ello, que sólo sabe quejarse y lamentarse pero sin ponerse en serio a solucionar los problemas, que cualquier pequeño esfuerzo lo toman como algo que les debe dar una recompensa sí o sí… no soporto a este tipo de gente.

  8. Anonymous

    Hola Alena! Después de leerte durante varios años, creo que es la segunda o tercera vez que comento, pero me voy a aventurar a decir un final para la historia. Me da bastante vergüenza, pero todo sea por tener en casa un trocito de tu arte “conceptual”.

    Por un lado, creo que Karla decidirá hablar con Brigitte. No creo que Karla vaya a cortar relación total con ella. Son amigas desde hace tiempo y querrá seguir teniendo ese vínculo, al menos de una llamada. Lo que creo realmente es que Karla no volverá a ir a un cumpleaños de Brigitte. Y puede que no vuelvan a verse.

    La que creo que si cortará y del todo será Carlota. Es la que noto que menos tiene que ver con Brigitte, que es como el “centroide” de la historia. Todas están unidas por ella, por hacer un esfuerzo por su amiga, pero a Carlota la encuentro totalmente desubicada..Y tomar la decisión también le está costando horas de insomnio ;)

    María acabará en urgencias si se sigue mordiendo el labio así. Además, si el final de la historia tiene un punto moralista, puede que un chico intelectual sea su objetivo pero éste se fije en Carlota. Y así, la chica guapa, que todo lo tiene, no tendrá lo que quiere. Total, puestos a imaginar..

    Respecto a Judith, me da la impresión de que va a acabar sintiendo que no se acepta ni en sus propias mentiras (¿tener que mentir con tu profesión a un tío para ligártelo? ¿A un tío que te dice “pues pensé que como mucho eras taquillera del cine”? Creo que voy a vomitar…)Final triste también para Judith..

    Briggitte, frente a todo, creo que es feliz en sus mundos de Yupi, y va a sentir que su cumpleaños mola mucho, que es una mujer independiente que elige no estar con nadie (y no que el miedo la domina), que sus amigas son lo más cool y que la adoran. El autoengaño es un ejercicio que tod@s practicamos muchas veces.

    Y hasta aquí mi imaginación a media mañana…

    Esperando la tercera parte, te mando un abrazo y me uno a la petición de un libro YA! ;)

    Amalie.

  9. Maariiaan5

    Alena, no puedo hacer más que felicitarte. Esta historia me está recordando a las novelas de mi adorada (y adorada por millones de personas más) Marian Keyes. Como leía por ahí arriba, es fácil identificarse con cual de las amigas eres y también con cual te gustaría ser.
    Totalmente de acuerdo con Lileth, yo también quiero un libro ya. :)

  10. marina muñoz

    Buff! Por suerte no reconozco a mis amigas, hay que decir que algunas han ido quedando por el camino, pero en general el respeto mútuo me parece necesario y si no compartes algunos gustos, no forzar, quedas para hablar o tomar algo pero no para salir. Ya se me pasó la edad de ir a sitios horribles por el grupo y cosas así, por suerte. Me he sentido Carlota y Karla durante la adolescencia y la primera juventud pero por suerte ya no piso antros en los que me da tirria estar. Esa competencia por ser la reina del ligue me parece horrorosa, en plan a la caza del macho! Y la que más pena me da es Judith, si fuera flaca sería una María, sólo que es gorda, pero las dos son bastante tontas y con unos objetivos en la vida que dan un poco de repelús! Yo tengo amigas gordas que son guapas y geniales, tienen que pelear con sus complejos pero vamos que ligan y pueden ser bombas hormonales jejeje Creo que lo más triste de Judith es que por dentro está vacía como María. Y la Brigitte pues eso, divina y egocéntrica, un poco aburrido.

    Vaya rollo! Es la primera vez que escribo y hace poco que te leo, espero la tercera parte, desde luego hace pensar! Y me hace gracia porque por aquí casi todas nos identificamos más con las “modernas” y con cabeza que no escuchan a Guetta ;-)

  11. Audrey_Rocks

    Madre mía!!! Necesito saber el final!!
    Yo soy un poco Karla, porque más de una vez he cortado de tajo amistades que me parecían o bien dañinas o bien que eran mantenidas por tradición. En los complejos y en el medio de transporte sería Judith, aunque jamás mentiría sobre algún aspecto de mi vida. Además de que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, lo veo ruin. Si no eres capaz de aceptarte a ti mismo, cómo vas a ser capaz de compartir la vida con alguien y de aceptarlo por completo?

    Por lo demás, la historia buenísima, como siempre.

    Un besazo!

  12. Anonymous

    Hola Alena:
    Descubrí este blog por casualidad y he de decir que me encanta, y como no, felicitarte, de hecho, me he enganchado.
    En segundo lugar, en mi humilde opinión, me llama la atención, que mucha gente se sienta identificado con alguna (suele ser Karla, que es la que mejor parada sale, independiente, decidida y estupenda) y que deteste a otras (como en el caso de la pobre Judith). Creo que todas tenemos algo de cada una de ellas o hemos pasado etapas de nuestra vida en la que hemos sido mas parecidas a Judith o a la estupenda e independiente Karla,lo cual, creo que es bueno, nos lleva a aprender de los errores y de los aciertos. A riesgo de equivocarme, creo que es lo que intentas hacernos ver.

    1. X

      Pues yo no creo que Karla sea la que mejor parada sale. Es más, como ya reflejé en la primera parte, para mí es la peor de todas. Tampoco es que me sorprenda que muchas se sientan identificadas con ella, así va España (o el mundo): Karla es la “más diferente” y hoy en día todos se piensan que lo son (véase esta viñeta de Montt http://1.bp.blogspot.com/_iJayHHFD94E/S2pQEif2TmI/AAAAAAAACig/NsoB-LGh6bw/s1600-h/Estad%C3%ADsticas.jpg, Karla también es una de esas nueve). Veremos en qué deriva esto, tras la primera parte pensaba que las cinco chicas eran caricaturizadas como crítica, y me decepcionaría encontrar que una de ellas no pretende serlo. xD

    2. Anonymous

      Estoy muy de acuerdo contigo, de hecho, lo que me gusto de esta entrada a sido eso.
      Y sobre la viñeta, por desgracia es así, no por el hecho de sentirse diferentes o únicos, que no esta mal, todos lo somos, y es enriquecedor, si no por que siempre he pensado, que no se basa en “ser” o simplemente decir “soy diferente”, por que en algunas ocasiones, se queda ahí, preguntas por que y no obtienes una respuesta clara, sino en hacer por que sea así o al menos intentarlo.

  13. MardyB

    Hola Alena
    Llevo ya tiempo siguiéndote y es de los mejores post que he leído, felicidades.
    Creo que aunque al final Karla parece la mejor parada, estoy segura que en el grupo de sus amigas sería la “loca de Karla” que va de moderna y está borracha antes de que caiga el día, adelantándome a tu historia, no creo que abandone del todo a sus amigas porque ya tienen una amistad distante y aunque sus vidas sean totalmente diferentes siempre viene bien alguien que te devuelva a la tierra.
    Brigitte caerá en un futuro con el menos indicado, pero esta noche no creo que ligue seguramente tenga que recoger los pedazos que queden del desfase de María que por intentar llamar la atención ya ha descontrolado bastante. Brigitte se engañará pensando que es una buena amiga y que por eso no ha ligado.
    Carlota además de envidiar el cuerpo de su amiga Brigitte ahora también envidia los cojones de su amiga Karla, que además de estar aguantando a esta gente encima esta perdiendo horas de sueño, sería interesante que encontrase a alguien con quien poder charlar, pero siendo el sitio que es y siendo realistas es poco probable.
    En cuanto a Judith, es como la personificación de todas nuestras inseguridades por eso supongo que nadie se quiere sentir identificada con ella. Lo que conseguirá es un polvo mediocre con un tío que no volverá a llamarla, porque está claro por sus comentarios es un autentico imbécil, que ni siquiera intenta disimularlo.
    Creo que es la primera o segunda vez que comento, pero este post es demasiado bueno que te involucra a participar.

  14. Wicked Witch of the West

    Yo estoy totalmente de acuerdo con que las amistades caducan y hasta es normal porque todos evolucionamos y no somos las mismas a los 20 que a los 30.

    Tu “mejor amiga” del colegio hoy en día seguramente no es el tipo de persona a la que le cuentas tu vida porque no hay feeling. En otro momento hubiese hecho un drama pero ahora me parece de lo más lógico.

Deja un comentario

TE PUEDE INTERESAR

rechazos
Relaciones

Mujeres holandesas de Amsterdam

Por Edu Batet | 13 mayo, 2016

Dice Joaquin Sabina que amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño. Igual no hace falta llegar hasta el amor. A veces, e...

CONTINÚA LEYENDO >
relaciones toxicas
Relaciones

Yo soy tóxica. Pero tú también

Por Alena KH | 9 mayo, 2016

Hay tres cosas que están muy de moda últimamente: meditar, comprar libros para fotografiarlos y aislarse de las personas tóxicas. Lo de meditar tie...

CONTINÚA LEYENDO >