Cosas que pasan

Soy la amiga fea. Parte I

      Hoy es el cumpleaños de Brigitte. Treinta justos: una nueva época. Los años le sientan de maravilla, se lo dicen todos. Con los años lo único que había ganado son las ojeras crónicas: un insignificante “regalo” de sus noches de trabajo que, a pesar de todo, la fascinaba. Brigitte trabaja en una [...]

 

 

 

Hoy es el cumpleaños de Brigitte. Treinta justos: una nueva época. Los años le sientan de maravilla, se lo dicen todos. Con los años lo único que había ganado son las ojeras crónicas: un insignificante “regalo” de sus noches de trabajo que, a pesar de todo, la fascinaba. Brigitte trabaja en una multinacional de cosméticos y dirige a 50 personas. Su jefe dice que es una crack. También dice que es un placer encontrar a una mujer guapa e inteligente. Brigitte piensa que él es un poco idiota: todas sus amigas lo son. Será que no ha tenido suerte, el pobre.

Esta noche saldrá con ellas, sus mejores amigas: más de 20 años juntas y millones de historias vividas a su lado. Últimamente no se ven demasiado, tan sólo cinco veces al año para ser exactos. Para celebrar los cumpleaños. Pero se lo pasaban de maravilla. Le encanta reunirse con ellas y cotillear. Son las mejores noches del año: champagne, historias interesantes, ligoteos y muchas risas.

Brigitte pone la música: 200 abdominales, una ducha refrescante y empieza la acción: vestirse, maquillarse y coger el taxi para reencontrarse con sus chicas. Hoy salen por “Deluxe”, el mejor club de la ciudad. La reserva ya está hecha: en el mejor privado de la sala.

Su  vestido es negro y corto. Los tacones de quince. Labios en rojo, pelo liso y a ligar.

Sobre todo, a ligar. Basta ya de soltería.

Carlota está agobiada: su cabeza está a punto de estallar: planos, planos y más planos. Maldito el día en el que decidió ser arquitecta. En su familia todos lo son. La empresa va viento en popa, a pesar de la famosa crisis. Tener nombre y muchos contactos hacen lo suyo.

Hoy es la “fantástica” noche con las chicas. Pero, por gran desgracia, salen a “Deluxe” el maldito lugar lleno de tíos gilipollas que buscan a la modelo del siglo. A Brigitte le chifla ese local. “No me extraña: con sus piernazas y su melena rubia, cualquiera lo disfruta.”, – piensa.

Carlota prefiere los pubs de toda la vida, en los que se puede hablar. Ella sabe su punto fuerte: su inteligencia y su ironía. Cuando se pone a hablar, todos se rinden a sus pies. Pero las discotecas, con tanta carne ardiendo, le dan pereza. Bueno, tomará un par de copas y le dirá a Brigitte que tiene que madrugar. Y listo.

Carlota pone la tele. Un capítulo de Sexo en NY y a vestirse. Un toque ligero de maquillaje, un perfume seductor y conducir su Audi. Aparcará a dos calles del club. Así no tendrá que llevar  a nadie a casa.

Un pantalón de tiro alto (la cintura es lo único bonito que tiene. Gracias, madre. Pero no puede decir lo mismo de sus piernas), un sujetador con relleno, un top y la sandalia de tacón. Así medirá un metro sesenta. Irá a tomar un par de copas y se irá.

Sobre todo se irá tempranito. Basta ya de gilipollas.

Karla está borracha. Son las ocho de la tarde y ya está borracha. “Qué raro”, – piensa. Cuatro cervezas en la terracita del barrio más tirado de la ciudad, con sus amigos hablando de los cotilleos del mundillo. De ambos mundillos. Mientras que Karla tiene un showroom y organiza los eventos con los diseñadores emergentes, sus amigos tocan en un grupo de música bastante reconocido. Parece mentira, ¡pero la de líos que hay en común!

Karla se quedaría en el bar hasta las tantas: está pinchando un amigo suyo, la música es “lo puto más”, pero, desgraciadamente, tiene que ir al rollo de la fiesta de los pijos “wannabe”. Ni siquiera les has dicho a los demás dónde pasará la noche. La tacharían de estirada.

Brigitte es una tía molona, Carlota también, pero las otras dos… Buff, como para aguantarlas. Y, por si fuera poco, la música en “Deluxe” es una auténtica mierda. Dicen que “pincha” un DJ de éstos, de los comerciales. Un francés, el favorito de los garrulos forrados. “Pincha”, – se ríe, – “¡Pincha! Me muero de risa”.

Karla pone Cut Copy: una ducha fría para despejar su cabeza cervecera, un maquillaje sofisticado (porque aunque las demás la llaman “moderna” con cierto desprecio, sabe de moda, sabe de maquillaje y, desde luego, no tolera las marcas que llevan “las masas”.

Cogerá la moto, así se irá cuando quiera.

Un pitillo negro, unos Jeffrey Campbell, una camiseta de calaveras, sus gafas de pasta, labios en rojo (para distraer del resto de la cara, porque no nos engañemos: guapa guapa no es y ella lo sabe, pero le importa un pepino. Además tiene un cuerpazo de infarto), y su perfume de los “de verdad”, no de los comerciales. Hoy verá a Brigitte. Qué ganas tiene de darle un abrazo.

Y sobre todo, de regalarle el último vinilo de Florrie. Basta ya de mal gusto.

Judith lleva cuatro horas probándose ropa. Nada le queda bien: se ve gorda, ponga lo que se ponga. Hoy ha pedido fiesta en la tienda: necesita estar espléndida para esta noche. Es el cumpleaños de Brigitte, a la que quiere y odia a la vez. La odia por lo asquerosamente perfecta que es, pero la quiere, porque es como si fuera su hermana. Además le ha conseguido su último trabajo. ¡Qué maja! Y hoy las lleva a “Deluxe”. ¡Qué sorpresón! Con su reservado, el champagne de los caros y muchos tíos buenos. ¡Como para no estar arreglándose todo el día! Su hermana le ha prestado los zapatazos de Topshop y unos cuantos vestidos, aunque éstos no le pasan ni por los hombros. Va, primero se maquilla y luego se vestirá. Un truco que no falla: cuando estás maquillada, todo te queda bien.

Judith pone el álbum de Guetta y, mientras baila, se prepara para la gran noche: vestirse, maquillarse y repetir “estás radiante, eres la más guapa” delante el espejo. No suele ayudarle demasiado, pero algún día funcionará.

 Cogerá el metro, así le deja cerca del club.

Finalmente consigue entrar en los pantalones anchitos, un top con mega escote, se “baña” en colonia y pone los taconazos de Topshop. No está radiante, pero bastante mejor que el resto de días. Hoy no va a discutir con la idiota de Karla, porque es Brigitte y es SU día.

Y sobre todo: hoy folla. Basta ya de rechazos.

María ha vuelto de la agencia de buen humor: ha bajado 2 kilos. Los demás le dicen que está demasiado huesuda, pero lo que no entienden es que para ser “top” hay que sacrificar. Tiene la gran suerte de haber nacido preciosa, y todos lo saben.

Brigitte siempre le mete bronca: dice que tendría que estudiar algo, pero ella no quiere malgastar su tiempo. Mira la morena de la recepción: tuvo un accidente de coche y… ya. ¿Para qué le han servido sus años de carrera? La vida hay que vivirla.

Le apetece la fiesta. Van a un sitio guay, aunque la mayoría de los tíos del local , loa “hijos de papá” son un poco idiotas, pero es lo de menos. Sabe que ligará.

Le apetece bien poco ver a la amargada de Carlota. ¡Qué coñazo de tía! Pero son inseparables con Karla y Brigitte, así que… ¡a aguantar! Menos mal que viene Judith: con ella sí se lo pasa bomba. Además a su lado es una puta reina.

María pone los cascos mientras se maquilla. Lana del Rey es una diosa. Pinta las uñas, vuelve a repasar el maquillaje, saca del armario el vestidazo de Prada (no es suyo, pero los de la agencia siempre le hacen favores). Su jefe, Carlos, dijo que la acercará con su Porsche. ¿Qué mejor forma de aparecer en una fiesta?

La ropa interior cara, el vestido, los zapatos de Zara (de hace mil temporadas, pero nadie se acordará), el pintalabios de Sephora en su mini bolso de Blanco (La revista Glamour dice que las famosas también hacen los mix de “cool&cheap”). Le hace un guiño al espejo. Va, otro más. Hoy se morirán todos tan solo verla.

Y sobre todo, será la reina de la fiesta. Basta ya de pasar desapercibida.

 

Continuación:

 

 

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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33 COMENTARIOS

  1. blancadel

    Así que ganó la historia de laamiga fea!!! ;) Ay, he sido siempre tan Carlota… tan amante de tomar un café o una cerveza y tan aborrecedora de discotecas, tacones de infarto y minifaldas… me siento tan ajena a ese mundo, poniendo excusas para irme pronto, ¡y encima arquitecta! Pero ¿dónde está la cámara? Con ganas de seguir leyendo, un beso.

  2. Anonymous

    Llevo unos días leyendo este blog. Y un día me pondré a comentar seriamente. Cosas con las que discrepo, cosas que estoy totalmente de acuerdo.
    Curiosamente me siento como Karla, lo más curioso es que mi nombre es así. Y con “K” además.
    Espero esa segunda parte. Y podré comentar ..¡cómo dios manda! Aunque soy atea, no sé qué tipo de validez tiene eso.

  3. Denbrough

    Mis amigas son bastante diferentes, si que alguna puede ir un poco más arreglada pero son bastante más de ir por Pueblo Nuevo en BCN, too easy saber el look. Mi pareja en cambio si que es de arreglarse, ponerse varios modelos, complementos, tacones, colonia… Yo voy más rapido, pantalones de pinza, camisa y colonia.

    Aunque me va más el estilo de Carlota, me gustan más los pubs, ir a tomar algo, echar unas risas, charlar y nada de agobios en las discotecas.

    Cada uno es como es, en la variedad está el gusto y los amigos, por muy dispares que sean, siguen siendo amigos.

  4. Anonymous

    Yo sería Judith. Un montón de ropa en el armario de diferentes tallas, según el capricho que tenga mi cuerpo. Ultimamente tengo el 95% de las prendas descartadas porque me hacen gorda, todo me hace gorda, con todo me veo gorda aunque sea de mi talla así que sólo pensar en salir de casa me empiezo a agobiar y al final siempre termino poniéndome lo mismo: lo que menos gorda me haga. Y salgo amargada por no haberme podido poner ese vestido que es mi favorito pero curiosamente ahora realza lo peor de mi…

  5. X

    Me ha gustado mucho, muy bien planteado.

    Brigitte parece una buena tía. Aprecia a sus amigas, se esfuerza por impresionarlas y, en fin, si está buena no es su culpa. Lo malo, que es una de esas desesperadas por encontrar novio. La de lágrimas que habrá llorado en la soledad de su loft solo lo sabe ella.

    Carlota es seguramente menos inteligente, menos irónica y más atractiva de lo que se piensa (¿y quién no?). Quizá demasiados complejos a cuestas para disfrutar, aunque no le falta razón en lo de las discos. Curiosamente, parece haber probado ya a suficientes gilipollas, que es justo lo que uno no esperaría de alguien conquistado en un pub a base de ironía e inteligencia. Será que en el fondo tiran más dos bíceps que un buen cerebro…

    Karla, esta es la mejor de todas. ¡Qué indie es! ¡Cómo mola! Su trabajo es la envidia de todas, tiene colegas que tocan en un grupo (indie, claro) y se va de cervezas (que es lo guay) a un barrio nada in. Un barrio indie, vaya. Una pena tener que bajar al mundo real a salir de fiesta con las amigas mainstream que no se enteran de nada. Menos mal que está ella, que sabe de moda, de maquillaje y de música. Qué guay eres, Karla, jo.

    Judith, la gorda. Sin paños calientes. Al menos así se siente, lo suficientemente al menos como para que todo su día, si no su vida, gire en torno a estos cinco días del año. Se follará al primero que le haga caso, que será el quinto buitre que se acerque al grupo. Una pena.

    María, la modelo. Su mejor amiga es la gorda, claro. ¿I'm sexy and I know it? Nada más lejos de la realidad. Lo poco bueno que tiene es prestado. Adelgazar dos kilos es la hostia. Lo que sea por no pasar desapercibida… como siempre.

  6. Anonymous

    A mi la verdad es que no me acaba de caer bien ninguna de ellas, en especial Carlota, me parece que va de megainteligente despreocupada del aspecto exterior pero luego ve en la tele SATC y seguro que está loca por echarle un polvo a un musculoca con cerebro mosquito.
    Estoy deseando leer más!!!!
    María

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