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Sociedad

Sobre las normas y los subnormales

Ser diferente. Nos encanta pensar que no hay personas iguales entre sí: todos somos únicos. La verdad es que esto está muy bien: sube mucho la autoestima, nos ayuda a salir adelante, nos hace creer que somos unos putos cracks. Pero a la hora de la verdad… la mayoría no salimos de la mediocridad. Como [...]

Ser diferente. Nos encanta pensar que no hay personas iguales entre sí: todos somos únicos. La verdad es que esto está muy bien: sube mucho la autoestima, nos ayuda a salir adelante, nos hace creer que somos unos putos cracks. Pero a la hora de la verdad… la mayoría no salimos de la mediocridad. Como decía mi estimado señor Jung: “Todos nacemos originales y morimos copias.”

¿Qué pasa cuando nos topamos con alguien verdaderamente distinto? Lo criticamos. Lo adoramos y lo criticamos. Lo amamos y lo odiamos a la vez. Y lo criticamos.

Yo tengo un amigo. Él tiene novia. Pero le engaña. La ama profundamente desde hace más de diez años y (¿pero?) le pone los cuernos a veces. No suele pasar de una vez por año. Nunca lo han hablado con su chica, aunque presiento que ella lo sabe. Dice que lo hace porque un polvo sin importancia le ayuda a recordar que no hay nadie mejor que su pareja. Y que además sabe disociar el sexo del amor. No se lo cuenta porque no lo considera importante. A mi pregunta “¿Y si lo hiciese ella?”, me responde que no descarta que ella también lo hace; no le importa si fuera cierto, mientras que ella siga enamorada como hasta ahora. “Me parece más doloroso que tuviera un amigo por Internet, por ejemplo, al que le contara toda su vida sin apenas conocerle.”

Mis amigas lo odian. Dicen que es un cabrón. Pero si salimos de marcha en grupo, todas ellas le hacen ojitos. Lo odian. Pero lo adoran. Les parece un tipo atractivo. Claro.

Mi amiga está casada hace años. Su marido y ella duermen por separado. Cada uno tiene su propia habitación. Después de practicar sexo se separan de nuevo.”No nos gusta dormir juntos: yo le despierto constantemente, me muevo mucho en la cama y además me agobio de calor. No me gusta dormir con nadie”. A pesar de muchas más cosas “raras” que tiene esta pareja , se quieren mucho.

Mis amigas dicen que son unos raros de cojones y que seguramente tienen más problemas que todas nosotras. También dicen que no todo es oro lo que brilla y que probablemente durarán cuatro telediarios. Pero más de una vez fueron a pedirle un consejo amoroso a Dina: es muy independiente, muy ella, muy diferente. Y su punto de vista alternativo es de apreciar. Su opinión de una mujer felizmente casada es muy valiosa. Claro.

Marta es una mujer fantástica de unos treinta años: muy guapa, inteligente, a la que le gusta ayudar a los demás y dice que adora a los animales. Dona una parte de su sueldo para ayudar a los pobres y una parte de su sangre para salvar vidas. Pero no quiere tener hijos. No soporta los niños. Tal cual. Dice que no está dispuesta de llevar un saco de huesos en la barriga.
Mis amigas se escandalizan al escuchar lo de los huesos. La llaman insensible y maleducada y la toman por loca. Aunque a veces lo olvidan y la imitan. Las partes buenas. Claro.

Casarse es bueno. No querer casarse es de parejas con problemas. Tener hijos es bueno. No tenerlos es de egoísta. Poner cuernos es bajo. Ser más crack en algo sin haber estudiado es injusto. Gastar la gran parte de suelo en ropa es una señal de inseguridad. No cuidar demasiado tu aspecto es una falta de respeto a ti misma. Acostarse con quien te da la gana es de puta. Durar poco en un trabajo no es de una persona de fiar. Hablar de tu vida privada a los demás son ganas de ser el centro de atención. Pasar un fin de semana con tu pareja en casa de los padres es bonito. Pasar las vacaciones por separado es de infeliz.

Desde el día que nacemos sufrimos un constante lavado de cerebro. Una acción supuestamente necesaria para poder inculcar unos valores en nuestras pequeñas cabezas. Pero en algún momento resulta que el precio también incluye un manual de una vida correcta y normal. Cualquier desvío es un pequeño fracaso. Llega el momento en el que tenemos que escoger uno de los dos caminos: seguir las normas o crear unas nuevas. Importante tener en cuenta todas las consecuencias: ataques de los “normales”, pocas probabilidades de encontrarte con “los tuyos”, presión de la sociedad y tus propias comidas de cabeza. De la misma que recibió un lavado previo.

Ayer Marina y yo tuvimos una charla. Los padres de Marina llevan juntos 50 años. Sus hermanos se casaron y tuvieron hijos. El marido de su hermana mayor, Luisa, le puso los cuernos y ahora se están divorciando. Luisa no puede perdonarle. En cambio a María le gustaría poder ser capaz de romper las normas. “Sabes, me encantaría conseguir ser tan liberal, como para que no me importara que mi marido me ponga los cuernos y poder hacerlo yo. Al fin y al cabo, hay muchas parejas que practican intercambios. ¿Acaso no es lo mismo? Pero por un lado, aun entendiendo que la fidelidad sexual no es lo más importante entre las dos personas que se aman de verdad, no consigo desvincularme de lo que me habían enseñado de pequeña: engañar es feo. Y como siempre se ha considerado feo, me cuesta verlo como algo normal.”

El camino fácil es vivir de una manera correcta. No plantearse demasiado las cosas y seguir las normas. ¿Qué pasa cuando uno empieza a cuestionar todas las clases que le dieron de pequeño? Una por una. Su vida se vuelve difícil y su persona- criticada. Su lucha interna entre lo que siempre creía bueno y lo que sospecha que podría ser bueno (aunque incorrecto) le provoca dudas e insomnio. Se siente más cómodo haciendo las cosas a su manera, pero al recibir tantas mirada

s llenas de prejuicios, necesita fuerza y valentía para poder seguir viviendo en esta sociedad, construida entre todos.
Esa gente que se niega a vivir por inercia; estas personas que tienen la suficiente inteligencia como para darse cuenta de lo que les hace verdaderamente felices; estos cracks que posean la voluntad necesaria como para poder defenderlo, y una adaptación mínima para vivir en una sociedad con unos principios del siglo de piedra,- estos son los afortunados que resultan tener la vida más llena.

Estos “subnormales” son los que nos provocan envidia y admiración, cubiertas de prepotencia y desprecio.

Y vosotros: ¿Creéis que crecimos con demasiado lavado de cerebro? ¿Es posible inventar tus propias normas sin que te influya la educación anterior? ¿Y disociarte por completo de lo aprendido? ¿Os molesta la educación que recibimos? ¿Qué cambiaríais? ¿Os afecta la opinión de los demás? ¿Conocéis a algún “subnormal”?

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Lavado de cerebro  Sociedad  

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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44 COMENTARIOS

  1. Anonymous

    Alena es la primera vez que comento. Lo hago porque tus temas interesan, porque están entre lo cotidiano y la filosofía y porque es imposible no leerlo y pensar en la idiosincrasia de cada uno….
    Es muy difícil identificar tus propios impulsos e intuiciones de lo previamente aprendido, pero sin.duda el resultar incomprendido por quienes lo tienen todo extremadamente claro, ayuda.
    En la sociedad pretendemos ser distintos por lo superficial y solo en la medida justa para ser reconocidos o envidiados, pero ni.cd tan distintos como para ser seňalados.
    Como fotos Clarisa Pinkola hay que aullar mas a menudo.
    Un saludo de una nueva dictar a tu blog y seguidora en twitter.
    Sarabeltj.

  2. eva_blu

    Pues yo admiro a los “diferentes”! no por romper las normas sinó por ser tan valientes de hacer lo que quieren, porque así lo sienten, sin sentirse presionados por el “qué dirán”.
    Seguro que hay quién lo haga destacar, pero conozco gente que es “diferente” porque lo es, y punto! y a mí me encantan! quizá porque yo no soy lo suficiente valiente para plantearme cambios en mi vida que se salgan de “las normas sociales” que nos imponen los subnormales.
    Así que sí, conozco varios subnormales (crecí en un pueblo muuuuy chiquitito!), conozco mucha amargada criticona (suelen ser mujeres!) y no sé romper con lo pre-aprendido de “esto está bien, esto está mal” (pero lo intento!).
    Creo que en general deberíamos ser un poco más tolerantes, un poco más “hippies”: vivir y dejar vivir…pero va a costar y más en este país donde el deporte nacional es el meterse en la vida de los demás.

  3. Ebony

    No estoy de acuerdo con Martita. No creo que hacer las cosas saliéndose de la norma viviendo sin destacar sea de infelices (ya hemos caído en la crítica; no juzgo. Constato). Hacer las cosas saliéndose de “La Norma” es una opción, tan válida como hacer las cosas sin salirse de “El Camino”.

    En mi opinión, sí, hemos crecido con demasiado lavado de cerebro. Siempre he pensado -por lo menos en mi caso- que todo es debido a la fuerte tradición de educación católica que existe en este país. El pecado, el bien, el mal… estudié en un colegio femenino de monjas: se preocuparon mucho-muchísimo de instalar en mí la app “Sentimiento de Culpa”.

    ¿Que si cuesta desvincularse de eso y salirse de la norma? Sí, cuesta; y mucho. Creo que conlleva un trabajo personal de revisión constante, de asumir la responsabilidad, de tomar las riendas. Y no todo el mundo está dispuesto a hacer eso.

    Yo “he transgredido” normas. Me reduciré a hablar de la crianza de mis hijas, por ejemplo: dormimos con ellas -está visto muy mal-, la mayor fue amamantada hasta los tres años y medio -está peor visto todavía-, y no fue a la guardería hasta que YO lo necesité, porque no creo que las guarderías socialicen -punto de vista súper mal visto-, sino que son un mal necesario.

    El colmo fue recibir a mi hija en casa. Parir en casa, con una comadrona, una doula y mi marido, en lugar de ir a un hospital -me llamaron loca, a pesar de que es lo mejor que he hecho en mi vida- y… podría seguir, pero no quiero ser (más) cansina.

    ¿Que si me importa el qué dirán? He hecho las cosas (y las hago) guiándome por lo que está bien para mí, y para mi familia, según el caso. Pero primero trato de que lo que decido no me cree discrepancias a mí misma, entre el sentimiento y la razón; si no hay discrepancias en mí, entonces está bien para mí; y como hay tantas verdades como personas en el planeta, tengo muy claro que lo que está bien para mí puede ser lo peor para otra persona; así que no, no me importa qué digan de mí.

    Me ha costado mucho llegar a este punto. Empecé con visitas al psiquiatra y cajas de Prozac; después fui capaz de seguir mi camino sin “ayudas”.

    Lo que no me gusta de lo que aprendí, lo reviso y lo modifico según mi conveniencia. Que de eso se trata. O al menos eso me parece a mí.

  4. María sánchez

    Somos seres sociales, y como tales, lo más “sano” sería que procurásemos adaptarnos a la sociedad, pero de ahí a ser clones del resto, o a su lado opuesto; llamar la atención constantemente, hay mucha diferencia. Existe el equilibrado término medio y ese sería el lugar perfecto. Pero también es cierto que hay gente que destaca sin proponérselo: Los más humildes, los más simpáticos o los más listos. Aunque también es cierto que esta gente casi nunca es consciente de lo excepcionales que son. Mientras que hay muchísimos mediocres que se creen excepcionales sin serlo.

  5. Otto Garciaq

    Ciertamente pienso que tienes razón en todo lo que dices, principalmente porque cada uno lleva la vida como quiere: si sigues 'las normas', lo que te han enseñado, 'lo común' etcétera… es porque tu lo quieres; y si rompes las reglas, haces las tuyas, y tu propia felicidad necesita ser independiente de lo común, serás esa persona “supernormal” (que no sub-normal…)

    Yo soy una de esas personas, mis pensamientos y actuaciones solo existen y todas sus consecuencias, por sus fines: aquello que me hace feliz, para resumir.
    Y no, no soy liberal, ni asiduo al intercambio de parejas, y no pongo ni pondría nunca unos cuernos. Pero sí estaría dispuesto a perdonarlos, sí estaría dispuesto a ser flexible en algunas cosas.
    Simplemente soy una persona a la que si tiene una pareja, todo el sexo maravilloso en cantidad y calidad que pueda obtener la tendré con mi novia, que para eso la amo, la quiero, y me pone mas que cualquier tia que me quiera tentar un dia de suerte.
    Si tengo deseos infieles, será porque no estoy satisfecho con mi novia, y yo si tengo novia es para estarlo a tope en todas las cosas.

    Yo lo veo así, habrá personas que no sean capaces de saciarse con una sola persona, porque no quieran, porque no se lo permitan, o porque no les interese…

  6. Anita Patata Frita

    Me considero normal, hago cosas normales y no me dan envidia los que hacen intercambios o duermen en camas separadas, porque para mi no son cosas raras son más cosas normales, acepto sus “Manías” como ellos deben aceptar que yo paso de compartir mi sr.patata con nadie.

    No pienso que quien rompe la norma o quien la cumple es más o menos feliz, es feliz quien hace lo que quiere y además no pisotea a los demás en ello. Las parejas y las vidas se tienen que completar con tolerancia, eso es lo que falta y no normas raras.

  7. Elisabeth

    esos cracks, anormales y criticados en el fondo no son si no un miembro mas evolucionado, mas abierto, mas adelantado. Cualquier comparativa hacia atrás hace que cualquiera de nosotros, aparentemente conservadores seamos de lo mas libertinos y casquivanos, en cuanto a indumentaria, lenguaje y/o costumbres. Es todo cuestión de perspectiva.
    A mi, como a Marina, me encantaría ser mas liberal, mas abierta, poder disfrutar de las cosas sin restricciones morales, pero la cultura y la educación son un corsé de lo mas vintage…pero nada trendy.
    Lots of love,
    E.

  8. INTERSEXCIONES

    @Sarabeltj: Bienvenida:D

    @Eva_blu: yo también admiro la gente distinta, este tipo de personas me ayudan a comerme más la cabeza y, por lo tanto, madurar y aprender.

    @Ebony: es muy triste que personas tan especiales como tú tienen que llegar a. Este punto ( medicaras, psiquiatras), lo que una vez más confirma que ser diente sale caro. Para uno mismo.

    @Maria Sanchez: acabas de decir lo que había planteado en el. Post “Alternativos Forzados” (http://intersexciones.blogspot.com/2010/06/alternativos-forzados.html ): las personas más especiales son los que menos se dan cuenta de su “rareza” :)

  9. Spin

    Más que molestarme la educación que hemos recibido me molesta más que la gente crea que la tiene aún habiéndola perdido hace tiempo.

    Y es que cuando todos estamos tan educados, tan enseñados, tan sumergidos en la creencia que somos personas con cultura y tan seguros de que llevamos razón “per se” nos hemos negado ,incluso antes de empezar a discutir, la posibilidad de estar equivocados.

    ¡Que bonitos tiempos aquellos en los que debatiendo se aprendía algo nuevo!

  10. Cristina

    ¡Claro que admiro a la gente que “fabrica ” sus propias normas o no vive con ninguna …..,
    Hay que ser muy valiente para vivir de manera propia sin importarte las criticas
    Solo que lo de la infidelidad ……..¡Si alguien es feliz así” chapeau”!Pero no me lo creo , lo siento ……..
    Siento pareceros una cosa vintage de manera de pensar ………pero que en una pareja ” romper las normas ” sea ser infiel me parece falso , todos sufrimosTODOS con compartir a la persona que queremos y ademas se pierde algo genial , la intimidad , la complicidad el “ser especial” para esa persona y algo mucho mas importante el respeto ….
    Ser sinceras ¿ Seriáis felices con una vida así?
    Me parece que romper las normas es algo mucho menos convencional que eso .
    Eso es mas antiguo ya que la tos .
    Y se sufre .

    1. Anonymous

      totalmente de acuerdo, ademas no podemos generalizar diciendo que todos recibimos la misma educacion porq no es asi..si que es verdad que dentro de los patrones que se consideran “normales” en una familia la educacion basica es muy parecida, pero tenemos que reconocer que para todo hay que tener una base a esa base se le van uniendo las experiencias personales de cada uno de nosotros de forma totalmente individual y a la vez colectiva porq nos guste o no todos aprendemos de los demas, solo q hay individuos que utilizan lo adquirido para su propio beneficio y otros que lo comparten con el resto.. en mi opinion no hay nadie mejor que nadie si no que cada persona tiene q buscar su propio equilibrio ya sea de la manera mas convencional o la mas innovadora, y, por supuesto, la mentira nunca es el camino correto..

  11. eLi

    es todo muy raro… a mi si me parece raro querer tanto a alguien pero liarte con alguien de vez en cuando. que tu lo veas bien… bueno. pero si si no se lo dices es porque crees que la haría daño, por lo tanto estás haciendola daño a conciencia. como puedes hacerla daño si tanto la quieres?!?! no lo entiendo…

    lo de dormir separados me parece completamente distinto.

    lo de normal o no normal como dices es relativo, pero hacer daño a los demás es otra cosa

    no???

  12. INTERSEXCIONES

    @eLi: entiendo lo que quieres decir y lo comparto en gran parte. Respeto la gente que es capaz de engañar a su pareja por saber separar las cosas. No sé hasta qué punto podría tomármelo bien, pero lo que tengo claro es que es un tema mío pendiente, como el de Marina.

    Creo que el lavado cerebral se nos fue de las manos: ponemos etiquetas, juzgamos, criticamos y en realidad ser feliz consiste en darte cuenta que no hay nada demasiado importante.

  13. Luzhilda

    Me siento profundamente identificada. La gente me odia, me critica y no me comprende. Y no puedo evitar que eso me encante. Incluso en temas de pareja “Hala, tu novio hizo eso???” A mi me parece una gilipollez soberana y al mainstream le parece la mayor hijoputez del universo. Probablemente yo tengo una relación de pareja mucho más sana por comprender y hablar las cosas de mi pareja que los que me critican por ser demasiado “liberal”.

    En cualquier caso eres una diosa blogueril, y a día de hoy tu blog sigue siendo el mejor en su especie :)

  14. estonoesunblogdehistoria

    Yo creo que en la entrada se mezclan dos conceptos que desde mi punto de vista no tienen nada que ver: romper las normas y engañar.
    Romper las normas sin perjudicar a nadie y para ser más feliz está bien, no debemos hacer las cosas de una manera por imposición, porque es lo establecido. Pero engañar a tu pareja (o a un amigo, etc. etc. ) es otra cosas, puedes llegar a un acuerdo: yo funciono asi, mis relaciones funcionan así, para que la otra persona pueda decidir si quiere “jugar con esas normas” pero no poner los cuernos y tras ser descubierto dar explicaciones…

  15. Anonymous

    Tus posts siempre me hacen pensar… En general creo que somos muy poco tolerantes, y a cualquier cosa de los demás le buscamos la parte negativa. Nos hace sentir que nosotros somos mejores. Pero eso que consideramos malo, no tiene porque serlo en realidad. Si cada uno viviera su vida, sin anhelar ser mejor que nadie, estaríamos más en paz.

    Estoy soltera, no tengo pareja, no la busco. Vivo con mis padres, y muy a gusto. Para mis amigas, soy una fracasada. Yo estoy feliz con mi vida. Pero el mundo cree que no debería estarlo.

  16. Almoraima

    Lo que hagan los adultos con pleno conocimiento y consentimiento, si es que se implican dos me parece totalmente respetable. Pero ¡ojo! no nos vayamos al otro extremo: si eres anormal eres guay y digno de admiración y si sigues lo “socialmente establecido” eres un borrego. La felicidad no depende de la decisión de vida tomada, sino de la manera de saborearla, y eso es viable sea cual sea tu decisión.
    Ahora bien, si hablamos de niños, el sacarlos de lo habitual (como amamantarlos hasta los tres años o educarles en casa ajenos a la realidad en la que tarde o temprano van a tener que desenvolverse) me parece una arriesgada osadía.

  17. Nuyë

    lo que cambiaría de la educación es la clasificación entre listos y tontos
    no por tener mejores notas se es listo,y viceversa

    no por estudiar una carrera voy a estar mejor preparada,toda mi vida me lo han estado diciendo como si fuera un mantra,y ahora me doy cuenta,a punto de acabarla,de que lo único diferente al resto es que yo he perdido cinco años de mi vida

  18. Anonymous

    Normalmente cumplir “las normas” produce sosiego para quienes nos rodean,pero y a nosotros nos sosiega?.Eso es otro cantar…
    Cumplir años “normalmente”hace madurar a las personas y tambien nos hace adaptar nuestras apetencias a lo que se espera de nosotros.En mi caso siempre he intentado buscar el equilibrio entre lo que no dañe a mis allegados y lo que yo quiero de mi vida.Que quien gana?Casi siempre los demás!!!desgraciadamente me considero COBARDE.
    Admiro a esas personas que piensan y viven haciéndo lo que realmente les llena o apetece; podré compartir o no sus historias,pero nunca he creído que hay opciones mas válidas o “normales”
    Charo Guijarro

  19. Ronronia Adramelek

    Ninguna sociedad educa librepensadores, todos queremos niños obedientes y fáciles de manejar,así que nos educan y educamos para la obediencia y no para cuestionar normas. Aceptamos muchas verdades sin dedicar ni unos minutos a pensar en ellas,hacemos cosas en automático, no nos paramos a pensar.

    Pero también es cierto que para manejar el mundo a veces necesitamos generalizar,en el sentido de “tiendo a pensar que esto es bueno porque estadísticamente veo que resulta mejor”

    Yo en mi vida tiro constantemente de mis “estadísticas” para analizar lo que me rodea, pero tengo siempre presente que hay un porcentaje de personas y situaciones que no se acomodan a ellas y son felices de otra forma.

  20. unomas

    Nuyë,

    Te habían informado mal sobre lo que era una carrera. Una carrera no es para estar más preparado, es para demostrar de lo que eres capaz (aunque no sirva), y que eso quede reflejado en un papelito. Así, cuando tengan que decidir entre quien lo ha demostrado, y quien no lo ha demostrado (que ojo, puede ser mejor), lo menos arriesgado es escoger al que ha demostrado algo, porque del otro, no se sabe nada… Digamos que una carrera sirve para conseguir oportunidades frente a no tenerla, que no es poco. Hoy la sociedad está cambiando, y parece que hay otras formas de demostrarlo, pero aún es pronto. De todas formas, a parte del papelito final, también sirve para comprobar tu mismo/a de lo que eres capaz (y repito: aunque no sirva de nada).

  21. little by little

    He pensado sobre esto tantas veces que la cobardía me hace hipócrita,a todos nos gustaría poder desligarnos de lo aprendido pero a veces la presión manda,aún así soy de las que cree que vivirá bajo su indisciplina en la medida de lo posible ya que tampoco se puede tener una vida al margen del mundo por completo por que hay momentos en los que te involucras con gente a la que explicarle que las cosas pueden ser de otro modo resulta como hablar con una pared,siempre creo que en la vida nunca podemos lograr entender este tipo de cosas por los demás,necesitamos abrir un día los ojos y experimentarlo.Genial Post!! :)

  22. elescaparatefucsia

    Como me ha gustado tu post!!
    Como envidio a la gente “no normal”porque yo los consideros normales porque hacen su vida sin molestar a nadie(bueno aveces no??) el tema de la infidelidad….pero a nosotros que nos importa que nuestra amiga no duerma con su pareja??si ellos son felices seguro que más que los que algunos duermen juntos.
    Yo tengo un amigo que también le es infiel a su mujer y te digo que luego cuando esta con ella y su hijo se desvive por ellos dice que no puede remediarlo pero que jamás dejara a su mujer(hasta que se entere ella)o no, porque en cada pareja son ellos los que ponen las normas no los de fuera…y la educación si que tiene mucho que ver nos han educado con unas normas y tu crees que son lo que se ha de hacer, pero si te pones a pensar son las correctas????

    besitos
    aitziber.s

  23. Conchy P.Vázquez blogpasionporlavida@gmail.com

    Desde el mismo momento de nuestro nacimiento se nos clasifica y coloca en diferentes “casillas” por la primera diferencia visible, que no es nada más simple que nuestra anatomía. A partir de ese momento van surgiendo todas esas normas y estereotipos que no suponen otra cosa que la creación de desigualdad y la vulneración de derechos.
    Como dicen más arriba, si, somos seres sociales,porque vivimos en sociedades.
    Tenemos derecho a crear nuestras propias normas que no tienen porquè ser las mismas que las del/la vecino/a, pero que no deben vulnerar las de otros/as.
    Todo lo dicho aquí enlaza con la teoría queer y lo trans, es decir, la no clasificaciòn por etnia, género, nivel social y económico, etc.
    Y, se me olvidaba, se debe ser muy cuidadoso/a con las palabras, el vocabulario mal utilizado en muchas ocasiones hiere. La palabra subnormal es nefasta y ni siquiere describe a las personas que tienen normas diferentes a las consideradas normales, ya que no tienen porqué estar por debajo de lo normal (sub). Sería más adecuado anormal, aunque tanto una como otra tienen un sentido peyorativo en el contexto de la diversidad funcional.
    Saludos y me gusta mucho tu blog.

  24. Tinka

    Yo creo que las normas y los valores morales con los que crecemos y nos socializamos hacen que pensemos que “engañar es feo”. Pero nuestro entrno nos lava a conciencia el cerebro, es inconsciente, es lo que ellos aprendieron. Solo quieren hacernos individuos “respetables” y llenos de virtudes.

    Es posible cambiar, desde luego. La moral social que observamos en sociedad, a medida que crecemos, nos va a parecer mejor o peor. Aquirimos una capacidad de analisis y discrepancia que hace que creamos nuestra propia moral crítica: “Si, mi novio se ha tirado a otra, pero estamos genial. Solo ha sido sexo, no me deja de querer por eso.” Si mi pareja no me quisiera no estaría conmigo, y menos pudiendose tirar a quien quiera, ¿no?

    Creo que con el paso de los años, el cambio de la moral y diferente educación, menos influencia de las religiones, conseguriemos adoptar valores más liberales (sin hablar ideologicamente). Esto seguramente nos hará más felices: no solo en nuestra convivencia comunitaria, sino también directamente con nuestra pareja.

    La pregunta es, ¿desaparecerá entonces la “envidia cochina”?

  25. Jorge

    Buenas…

    Hay un dicho (que oi por primera vez en una cancion de Mago de Oz, cuando comenzaron a hacerse comerciales y perdieron toda su esencia) que dice: no es mas rico el que tiene mas, sino el que menos ha de necesitar. ¿Envidias a los que rompen las normas? Supongo que lo haran porque no son felices con las de esta sociedad y, para bien o para mal, no pueden desligarse de la misma. Exactamente igual para los que les envidian por poder ir contracorriente. Tampoco son felices.

    Es cierta una cosa: yo no tengo la solucion a su infelicidad, pero creo que se le sigue dando demasiada importancia a cosas que no la tienen. Creo que hay que ser capaz de crearse metas y sueños alcanzables (que no acaben frustrandonos) y que realmente nos ilusionen. Yo me considero una persona feliz y ni tengo un supertrabajo, ni casa propia ni na de lo que la mayoria llora por no tener. Voy sobreviviendo, dia a dia, y el mañana ya llegara. Que viva bajo las normas impuestas o me dedique a hacer lo que me de la gana no va a conseguir hacerme feliz, solo li hara la forma que tenga de ver la vida y como me comporte en consecuencia.

    Bye ;)

  26. Phranet

    Las normas surgen de las costumbres. Oponerte a ellas es oponerte al sentido común. La costumbre dice que si eres un promiscuo, tarde o temprano, acabarás en un lío. Puedes seguir así mientras alguien lo tolere, pero en este tipo de intercambio sexuales, no sólo cuenta la opinión de tu pareja, sino también la de lo otros implicados y afectados.

    Por último, no creo que esta gente sea objeto de admiración de nadie. Proyectan una falsa imagen de seguridad basada en el profundo fracaso de su relación. Saben que van contracorriente, y el único consuelo que les queda es fingir una frívola felicidad para intentar dar sentido a lo que no lo tiene y sobre todo, para ocultar el tremendo complejo de inferioridad que arrastran.

    Un saludo.

  27. Martah

    Yo creo que el “lavado de cerebro” son como las normas que nos enseñan para convivir en paz y harmonía en una sociedad, y el que se sale de eso es señalado.
    Todos nos hemos peguntado donde está el bien y el mal y por qué una cosa está bien y otra está mal.
    Si lo piensas todos debemos tener un trabajo, una pareja, tener hijos, etc.

    El tema de la infidelidad es que no me gusta nada, me parece gente infeliz, insegura, y que no saben lo que quieren, bueno sí, quieren que estés cuando a ellos les convenga pero no les ates.

    Envidio a algunas personas que rompen las normas y a otras las detesto.

    En fin, a reflexionar ;)

  28. rocio

    Yo también pienso q una cosa es romper las normas y otra el engaño. El caso del que engaña a su novia constantemente pues no lo veo nada bien la verdad, por mucho q ella lo presuponga.

    Por otro lado, mi concepto de normalidad es justo lo contrario. Para mí lo normal es casi lo q no suelo ver en la gente: gente q sea sincera, q vaya de frente, q se porte bien con los demás, q sea coherente y consecuente con lo q piensa y dice… en fin

    Me ha gustado la entrada. Saludos

    http://frog-tired.blogspot.com/

  29. Anonymous

    Como siempre sublime en tus reflexiones Alena…
    En mi caso creo que no se puede ser más normal… trabajo, hijos, marido, monógamia y fidelidad… Para mi es más que suficiente…
    Mil bsts…
    isa (xanelachic)

  30. Miss Ewig

    Hola!
    Hace mucho que no pasaba por aquí…. ;)

    Bueno, creo que cada pareja es un mundo y cada uno encuentra su equilibrio. Y hay veces en que aceptamos cosas que quizás con otra persona, circunstancias o visto desde fuera nos parecería una locura! Cada pareja es un mundo, cuando empieza la relación empieza una temporada y cuando termina pasa a la siguente temporada… Teniendo más o menos capítulos…

    Xoxo Feliz jueves

  31. Artemisas' Project

    Cuanta profundidad en tu reflexión, me parece muy bien todos los ejemplos de “alternatividad” que pones, pero yo que estoy educando a una niña, qué hago? Le digo que si se encuentra un muñequito se lo puede quedar o no?
    Yo creo que debemos ponerles unas mínima normas de convivencia a nuestros cachorros, y que luego cuando sean adultos que hagan lo que quieran, y que se enfrenten a la dualidad moral de lo que me decía mi mama y de lo que a mi me de la gana. En fin

    Bona nit

  32. Manuel D. "LLO"

    Sr. Medusa, mi compañero de piso, siempre dice que el mundo elige la mediocridad. Desde el mundo de marketing hay una máxima llamada “easier is better than better” ( http://www.smashingmagazine.com/2011/11/28/easier-is-better-than-better/ ) que se basa en que una persona toma muchas decisiones al día y que casi todo el mundo va a coger la opción que menos esfuerzo le cueste pensar. Sturgeon decía que “el noventa por ciento de todo es mierda”. Yo me imagino que la regla general es el resultado de los puntos más comunes de todas las reglas particulares, pero casi nunca se aplica tal cual.

    Ponlo como quieras, el resultado es que analizar las diferentes situaciones en las que nos encontramos, cuestionar cada norma hasta entender su razón de ser y encontrar la mejor manera de aplicarla es un proceso que requiere un montón de trabajo, entrenamiento, paciencia y lleva toda una vida, y desde luego es una tarea que no todo el mundo está dispuesto a hacer. Por desgracia.

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