si quisieramos ser mejores personas
Sociedad

Si quisiéramos ser mejores personas, no necesitaríamos estar más delgadas

No por tener un físico perfecto los amores son más grandes y las alegrías son más dulces.

El pan de cada día. Una mañana te levantas malhumorada (sea por una alteración hormonal o por problemas amorosos, laborales, económicos o todos a la vez), coges del armario tu pantalón de toda la vida ( “de todo el año”, teniendo en cuenta la duración de la ropa hoy en día,) y te va estrecho. Probablemente ayer te iba igual de estrecho. Difícilmente habrás engordado cinco kilos en una noche. Pero razonar no te sale a cuenta. Prefieres sufrir y sí, te das cuenta de que hoy te has despertado gorda.

Siete de la mañana de un viernes. Inicio de una gran tragedia. Comienzo de un fin de semana de juramentos y propósitos, empezando con el gimnasio y terminando con el de no comer nada hasta el 24 de Diciembre del 2015.

Eres gilipollas.

Además lo sabes.

Y lo peor del asunto, es que estás rodeada de los demás gilipollas como tú, y eso te hace pensar que eres absolutamente normal.

Me fascina esa gente que asegura jamás haber sufrido ningún tipo de inseguridad. No me fascinan ellos como personas, sino que me abruma su capacidad de mentirnos, mirándonos a los ojos con una sonrisa honesta, sin parpadear siquiera. Me preguno si asegurar tal cosa, presumiendo de su supuesta confianza innata en sí mismos, también es parte de su inseguridad. Sospecho que sí lo es. Y eso que el mejor apoyo para los gilipollas como nosotros es ser lo más sincero posible. Otra cosa es que casi nadie, hoy en día, quiere apoyar a nadie. Todas las mujeres perfectas resultan no seguir ningún tipo de dieta y tener una constitución delgada y una piel lisa de por sí.

Ayer estaba hojeando una revista rusa. Hace años que no compro ninguna revista de moda y belleza: los que me leéis hace tiempo, conocéis bien los motivos. En uno de los artículos que se llamaba “Claves de éxito de Natalia Vodianova”, hablaban sobre la dieta de la modelo.Ojo al texto (la traducción es mía): “Su dieta es simple y efectiva. Natalia desayuna lo que quiere, pero siempre antes de las 10 de la mañana. No evita la bollería a la que tanto adora, embutidos y los demás caprichos. También come frutas y yogures. Pero justo después de desayunar, Natalia vuelve a su dieta baja en calorías. Almuerza con una ensalada antes de las 14:00 y ya no come nada más. Sólo se permite infusiones de hierbas con una cuchara de miel.

La dieta de Natalia es muy efectiva. Gracias a ella, la modelo ha conseguido mucho éxito tanto en su vida laboral como en la sentimental. Sin embargo, algunas veces Natalia ha estado a punto de caer en la anorexia. Por suerte, su médico de familia pudo abrirle los ojos a su incorrecta alimentación, y ahora ya no le importa pesar 2 o 3 kilos más. Aún y así la carrera de la modelo sigue desarrollándose con éxito.”

Desgraciadamente no dicen nada que no fuese cierto: la vida de muchas modelos es esto. Quizás su éxito laboral y la ausencia de la cena son sinónimos en sus vidas. Pero… ¿Qué porcentaje de la población son modelos? ¿Y cuántas de las mujeres convierten esto en su estilo de vida sin que su éxito tenga nada que ver con ello?

Por cierto, el artículo no menciona nada sobre la úlcera de estómago de Natalia y de que ésa fue la razón principal del cambio de su alimentación.

Las inseguridades, normalmente, van por rachas. Suelen estar relacionadas con las demás insatisfacciones. En cierto modo, hacemos de nuestro físico el culpable de los demás problemas y creemos haber encontrado solución para todo lo demás. Una solución utópica e illógica. Pero en la etiqueta pone “solución” y pagamos lo que sea para comprarla. Si hace falta, incluso, nos hipotecamos para el resto de nuestras vidas.

Creemos que estar delgada y guapa (solemos interrelacionar una cosa con la otra) nos hará felices, con lo cual nos va a ayudar a solucionar el resto de nuestros problemas. No tiene sentido. Al menos espero que no lo tenga. Porque si por estar delgada tu pareja te va a querer más o tu jefe decide salvarte de un despido, a la mierda la pareja y a la mieda el jefe.

La frustración aparece después, cuando por fin consigues estar más delgada. Ahí es cuando te das cuenta de que tu autoestima sigue siendo igual de pequeña y los problemas, igual de grandes. Ahora ya te caben los pantalones, pero no la tristeza. Tu imagen en el espejo es más agradable, pero no tiene tanta importancia como te creías. La alegría resulta ser efímera. Los sueños, rotos.

Y es que estar delgada no significa tener éxito personal, ni más seguridad en ti misma. No te engañes. La inseguridad no se esconde entre las células de grasa, sino en la materia gris.

Ahora estoy de vacaciones y me he apuntado para hacerme unos masajes (cada vez que vuelvo a Rusia, es lo primero que hago). No nos habíamos visto desde hace dos años. Nada más verme el masajista exlamó:

- Uy, has engordado un poquitín desde la última vez que te vi.

- Sí, tres kilos, para ser exacta.

- ¿Cuánto pesas ahora?

- Sesenta y tres.

- Uy, hija, hay que trabajar esto, no te dejes.

- ¿Quieres que te cuente todo lo que he conseguido a nivel personal en estos dos años que no nos vemos? ¿Cuánto me he desarollado como persona desde el 2011? Es para que valoremos el nivel de mi “dejadez”

Pero no quiso. No le importaba. “Obviamente”. Igual que a mí no me importan los tres kilos que, si os soy sincera, me parecen veinte en los días de bajón y cero en los días normales. Igual que a todos.

Hasta las personas más seguras y más fuertes tienen baches. No hay que lapidarse por ello. Lo que hay que desear es un buen resultado personal a largo plazo. Lo que hay que entender es que no por tener un físico perfecto los amores son más grandes y las alegrías son más dulces.

Se hace difícil amar a alguien amargado por su físico. Se hace complicado alegrarse junto a alguien negativo.

“Es mejor ser delgada que ser gorda”, dice Vodianova en una fiesta de Vogue, y se convierte en una noticia escandalosa. Me extraña, porque no le podemos quitar la razón. En esta sociedad ser delgado está mejor visto. Pero esa sociedad somos todos nosotros. La crueldad no sólo son los medios de comunicación y la televisión. La crueldad somos todos. Todos lo que le quitamos importancia y escupimos el típico “que cada uno haga lo que quiera con su cuerpo”, mientras que nos matamos de hambre y defendemos el culto al cuerpo como la única religión.

Si todas las que sueñan con estar más delgadas, soñasen con ser mejores personas, probablemente no necesitarían estar más delgadas. Porque si fuésemos menos crueles, quizás no necesitaríamos adelgazar.

Sí, estar delgada o estar gorda no tiene nada que ver con ser o no ser mejor persona. Creer que la delgadez es lo esencial, sí. Estar delgada, en realidad, sólo es eso: estar delgada. No tiene nada que ver con la autoestima. Os lo aseguro.

Estamos tan ocupados con la lucha por el físico perfecto que acabamos rodeados de la gente que, en gran parte, sólo nos aprecia por éste.

Tú eliges.

Yo ya he elegido.

¿TE GUSTA?  

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Adelgazar  Autoestima  

7 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“La inseguridad no se esconde entre las células de grasa, sino en la materia gris.”

7 COMENTARIOS

  1. Avatar de SkiterSkiterioSkiterSkiterio

    Ojo, no vayamos ahora tampoco a hacerle reverencia a la gordura, eh?? La gordura es insalubre. Distingamos entre estar delgados y estar flacos. Estar flaco también es insalubre. Estar delgado, es estar en el peso ideal, con una alimentación heterogénea y nutritiva que aporte lo suficiente para el dia a dia de cada uno. El que esté todo el dia picando piedra tendrá que comer más que el que esté todo el dia sentado. A secas.

    Y ya luego sobre gustos, colores, y cada cual como le guste estar, para si mismo, o para los demás. Pero igual de enferma está una sociedad si exalta la “flacura” como si exalta la “gordura”. Y mucho más, si la razon de cualquiera de ellas es puramente estética.

    1. Alena KHAlena KH Autor

      Por supuesto. Eso mismo lo defendí en un post llamado “El que es gordo, es gordo”.

      Otra cosa es que últimamente se nos va la pinza de tanto buen aspecto y tanta dieta milagrosa. Las mujeres que se machacan de una manera exagerada olvidando de hacerlo con la cabeza y cuidando la salud, sobre todo.

      A largo plazo. A laaaaargo plazo.

  2. Pintalo de Rojoanonymous

    Pues sí, estoy de acuerdo con lo de que estar delgada es solo eso, estar delgada. No viene con la autoestima regalada, lo aseguro yo que preferiría tener dos quilos de más para que no se me noten las costillas y llenar algun sujetador. Si es que todo es seguridad y autoestima, y eso te lo tienes que currar mucho de forma interior, trabajando tu personalidad y conociéndote a ti misma.
    Evidentemente lo que comemos y la salud es muy importante. Pero yo tengo amigas que comiendo y haciendo mi mismo deporte tienen una constitución bastante más ancha. Y yo las admiro por sus cualidades como personas que tienen.

    Ah, y genial respuesta la que le diste a tu masajista!

  3. CristinaCristina

    Tienes toda la razón en la absurda importancia que damos las mujeres a “la delgadez” la buena y la mala noticia es que desaparece con los años .
    Cuando te han pasado ciertas cosas en la vida lo de los kilos es el descojone .
    Cuando empiezas a ser invisible es cuando más visible deberías ser porque estas más feliz con tu imperfecto cuerpo .
    Injusticias del Universo .
    Yo no he crecido lo suficiente para que me de completamente igual .
    Prefiero estar delgada que gorda , aunque jamás relacionaría el peso con la belleza sino con la salud , la agilidad y la posibilidad de mantenerme joven y activa más tiempo ,
    Y por supuesto con la alegría de poderme ponerme vaqueros hasta los noventa años , que ya veré yo como me lo monto.
    Pero si
    Básicamente
    Somos gilipollas ..

  4. Avatar de Anita Patata Frita

    Amén de todo lo que decís cada uno quiero recalcar que esas personas obsesionadas con su peso y esas movidas me ponen de los nervios porque no se puede hacer nada socialmente divertido, y si no lo ahcen ellos tu tampoco porque te la lían cosntantemente, es decir: no comen nada y aquí para celebrar hay que comer, no beben nada o se lo beben todo y como no comen la lían, tienen cambios de humor que de un día maravilloso acabas escuchando sus lloros, todo les sienta mal aunque sepan que les sienta bien te preguntan “oye me hace más gorda esto” para que tu digas hija/o si estás transparente… Y así, ellos creen que tienen un problema que nadie ve, que solo ellos son los afectados, pero los demás también lo sufrimos y aunque les digas “perdona, tienes un cacao mental, esto no es así” no te escuchan porque se están mirando en el espejo mientras tu hablas… En qué momento se nos fue esto de las manos? Yo flipo con el culto al cuerpo. Me cuido pero también vivo, eso a estas personas se les olvida.

    Hay personas a las que he intentado hacerles ver las cosas y parece que escuchan, otros… Otros ya me dan pena y paso, suena cruel, pero vivir sufriendo por ellos es demasiado cargo de conciencia para mi, ¿En sus casas nadie lo nota igual que lo notamos los amigos?

  5. CarmenMarCarmenMar

    El problema está tanto en nosotras como en la sociedad, en nuestro círculo de amigos, en nuestras familias, en nuestras madres y hermanas. Quién no ha hecho ese comentario de: “dios, como ha engordado “x”" o “¿has visto el peso que ha perdido? ¡está preciosa!”
    Escuchamos cosas así día tras día. Vivimos en una sociedad en la que si no gastas una 38 tienes problemas hasta con el uniforme del trabajo (usaba una 40 y lo que les costó encontrarme un pantalón que me fuera bien).
    Es imposible sentirte “parte” de una sociedad en la que casi se criminaliza el llevar shorts y tener celulitis o los muslos gruesos. O enseñar el abdomen si no está completamente plano y con los abdominales trabajados.

    Muy bueno el post. Ojalá se escribieran más cosas así en lugar de tantas “críticas” a las “celebrities” en las revistas de moda.

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