ser-o-no-ser
Sociedad

Ser o no ser

Aquí estamos nosotras, mujeres del nuevo milenio, con nuestras vidas trepidantes y el Instagram lleno de estampas idílicas.

Ser mujer es jodido. Mucho. Desde que nacemos nos sentimos esclavas de nuestras decisiones y de las expectativas puestas en nosotras. Por no hablar de la montaña rusa que supone ovular y menstruar una vez al mes; un cóctel mólotov de hormonas que dejaría fuera de juego al yonki más experimentado. Un panorama alejado del camino de baldosas amarillas que nos vendieron de pequeñas. Aún así, y si pudiera volver a nacer, elegiría de nuevo el sexo femenino. Por muchas razones. Una de ellas, por ser madre.

Llega un día, llamémoslo día M, en que te haces la gran pregunta. Sí, TODAS hemos vivido ese momento. Da igual que tengas complejo de matrona o que te den alergia los niños. La condición femenina llama a tu puerta y te pilla por sorpresa. Nunca estarás preparada para responder con rotundidad, créeme; incluso si la llamada de la sangre resuena en tus entrañas, un nubarrón de duda surcará el bello horizonte. ¿Estoy preparada? ¿Es el momento? ¿Es lo que quiero?

En cualquier caso, somos unas afortunadas, pues hemos nacido en un momento de la historia en el que podemos decidir sobre nuestro cuerpo: qué, cuándo y cuánto. Los hijos ya no los envía Dios ni el calor de bragueta del compañero de cama. La maternidad es, hoy en día, un acto responsable y consciente. Ni nuestras abuelas ni muchas de nuestras madres pudieron hacerse la gran pregunta. Simplemente se conformaban con lo que la naturaleza caprichosa les ponía por el camino. Ellas sí que fueron valientes. Cargando con más hijos de los que podían alimentar, engendrados sin placer y paridos con dolor, o resignándose ante un vientre vacío y unas ganas enormes de llenarlo de amor.

Pero claro, la ciencia adelanta que es una barbaridad y aquí estamos nosotras, mujeres del nuevo milenio, con nuestras vidas trepidantes y el Instagram lleno de estampas idílicas. Para cuando tenemos una cierta estabilidad económica y una pareja que nos acompañe en la aventura – o no- vemos que no podemos posponer mucho más la gran pregunta. La edad ya no es un impedimento para engendrar, pero lo es para criar. Empujar el carrito, correr tras el niño, madrugar, trasnochar, soportar rabietas, llevarlo en brazos… Hace falta mucha energía, infinitas dosis de paciencia y estar más en forma que un monitor de Zumba. Doy fe.

No, este no es otro artículo sobre los pros y contras de la maternidad. Además, si quieres ser madre o tienes claro que no dejarás huella de tu paso por el mundo, lo que opinemos las que ya hemos pasado por ello no debería influir en tu decisión. Aún así, deja que te cuente mi historia.

Yo misma fui una niña milagro. Mi madre luchó contra viento y marea por poder tenerme, en una época llena de tabús donde no existía la reproducción asistida. Gracias, mamá. Lejos de sentir miedo ante las espeluznantes historias de negligencias médicas y torturas ginecológicas, crecí con la idea de que ser madre tenía que ser algo alucinante, por lo que merecía la pena luchar. Y aunque nunca jugué con muñecas, siempre supe que tendría un hijo. Aún así, cuando al predictor le salieron dos rayitas azules, cuando ese deseo se hizo realidad, me cagué de miedo. Dentro de mí se abrió un agujero negro que casi me engulle. Fue como hacer puenting, bajar por la montaña rusa y ver el extracto de la tarjeta de crédito todo de golpe. Había sucedido. Fueron los minutos más angustiosos de mi vida. Porque aquel paso era el definitivo, el único que no tenía vuelta atrás. Siguiera o no adelante aquel embarazo, yo ya era madre. Madre es la que ama. Aunque abortes, adoptes, veas morir a tu hijo o lo tengas siempre a tu lado, madre es la que ha sentido ese amor.

Lo que vino después fue fácil; bueno, quizás no tanto, pero desde entonces me he sentido lo suficientemente fuerte como para vencer cualquier obstáculo. Una fuerza que no solo brota del amor, sino también de la plenitud de haber seguido el camino deseado: mi camino de baldosas amarillas. No obstante, entiendo y respeto a mis amigas que no son madres. Son fuertes en su decisión, tomada a veces con dolor o sacrificando parte de su vida. Soportan con estoicidad los comentarios de familiares y conocidos entrometidos, que intentan venderles las beldades de una vida que no desean. Tienen la suerte de haber podido decidir, igual que yo lo he hecho. En libertad y con determinación.

La próxima vez que tengas un día M, escucha tu corazón, llévate por tu instinto. Sé firme. Es TU vida y TU cuerpo. Sea cual sea el camino que elijas, pisa fuerte y no mires atrás. La maternidad debería ser una decisión consciente, no una inercia. Ser o no ser. Esa es tu cuestión.

¿TE GUSTA?  

+14 -1

Maternidad  

6 comentarios

COMPARTIR


Sashimi BluesPor
Sashimi Blues

Madre, esposa, profesora de secundaria y otras etiquetas al uso. En Intersexciones doy mi visión sobre esa vida estable que algunos anhelan y otros demonizan.

ÚLTIMOS POSTS

6 COMENTARIOS

  1. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Por fin alguien que se caga de miedo cuando ve que ya sí, que ahora sí que sí que va a ser madre (o padre), siendo que sabe que quiere serlo. Igual es la primera vez que oigo a alguien decirlo así se claro. Siempre me he preguntado cómo no vivía la gente la noticia con un ataque de pánico ante la responsabilidad. Primero, que nazca bien, que eso es solo menos-de-medio controlable. Luego, que sepas hacerlo bien. Me moriría de miedo. Pero nadie lo dice, como si fuera tan fácil y fueran súper sobraos. O como si no tuvieran dos dedos de frente, mismamente.

Deja un comentario

TE PUEDE INTERESAR

rechazos
Relaciones

Mujeres holandesas de Amsterdam

Por Edu Batet | 13 mayo, 2016

Dice Joaquin Sabina que amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño. Igual no hace falta llegar hasta el amor. A veces, e...

CONTINÚA LEYENDO >
relaciones toxicas
Relaciones

Yo soy tóxica. Pero tú también

Por Alena KH | 9 mayo, 2016

Hay tres cosas que están muy de moda últimamente: meditar, comprar libros para fotografiarlos y aislarse de las personas tóxicas. Lo de meditar tie...

CONTINÚA LEYENDO >