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Relaciones

Separación de bienes y de amistades

A pesar de que te eches un novio, tienes que conservar tus amistades de toda la vida: éstas son las únicas que va a ser tuyas al 100%. En caso contrario acabarás solo.

Las separaciones aparecen en “bloques”. Son como los accidentes aéreos o los fallecimientos de tu entorno: una vez te enteras de la muerte de alguien, empiezan a llegar unas noticias similares de todos lados. Es un símil un tanto cruel pero, quizás, el más real de todos. Tal vez no tiene ningún tipo de lógica y la gente que muere, muere porque le toca. Sin más. ¿Y lo que nos encanta formar parte de una tragedia ajena? La compartimos con todo tipo de detalles, suspiramos, sacamos conclusiones y hasta le añadimos un poco más de sal y de pimienta por si resulta algo insípida: es mucho más interesante la muerte por una sobredosis que por un ataque cardíaco.

Siempre me ha fascinado la cantidad de amigos que tiene un muerto. Y cuanto más joven es la víctima y más escandaloso es su fallecimiento, más amigos aparecen: amigos que lloran poco y hablan mucho, quitándole el protagonismo al mismísimo fallecido y lamentando su muerte cual familiar más cercano. Incluso si tan sólo lo conocían por Instagram. 

Sin embargo, ser amigo se una pareja que se está separando no es tan emocionante. No me extraña. Es jodido. Es tremendamente jodido.

Estoy viviendo tres accidentes amorosos a la vez. El de Nacho y Carlota, el de Marina y Juan y, desde ayer, el de Marco y Francisco. Yo no sé si es por la luna llena, la epidemia, el invierno o por pura casualidad. A veces pienso que cuando una pareja se separa, los demás amigos se sienten motivados a hacerlo: si él puede, yo también puedo. Los demás nos encontramos con la pregunta:  ¿con quién de los dos me quedo?

Hace una semana Nacho dejó a Carlota, un día más tarde nos enteramos de que fue Carlota quien le dejó a Nacho. En realidad seguimos sin saber los detalles, ni falta que nos hace, pero con cada nuevo dato la cosa parece ser más y más grave. Según Carlota, Nacho le puso los cuernos. Según Nacho, Carlota se lo había inventado: “Está enamorada de otro y no tiene huevos de ser sincera conmigo”. Sea cual sea el motivo de su separación, estás obligado a escuchar las dos partes y sacar conclusiones, totalmente en contra tu propia voluntad.

La vida intima de una pareja es cosa solo de ellos dos, pero su separación parece que tiene que ser asunto de todo el mundo.

 

Y, mientras estábamos digiriendo la primera noticia, nos llegó una nueva: Juan y Marina se divorcian. Juan dice que Marina no controla sus cambios de humor, Marina asegura que está harta de los celos infundados de Juan y, por si fuera poco, que la maltrata psicológicamente.

Pero la cosa no se acabó aquí. Ayer me llamó Marco para decirme que Francisco era un cabrón, putón y mamón. A su vez Fran me pedía que no hablase con Marco: “Es un mentiroso, avaricioso, pretencioso y rabioso”. Tal para cual.

Mientras que las ex parejas empiezan con la separación de bienes y de males, los amigos estamos obligados a hacer exactamente lo mismo con las amistades. Diréis: ¿Elegir? ¿Para qué? Eso mismo me pregunto yo, pero no te lo van a poner fácil  ¿No quieres entrar en los detalles de una separación? No te preocupes, te vas a enterar igual. Las personas, cuando se juntan, empiezan a evolucionar al revés. Las parejas son como “El curioso caso de Benjamin Button”: se conocen en plena madurez, rejuvenecen juntos y, una vez deciden separarse, se convierten en unos auténticos niñatos. No saben ni cagar solos. Te necesitan para todo, echan la culpa a los demás, se meten en peleas y te exigen que participes en ellas, sin darte algún tipo de argumento. Te chantajean con un “¿Eres mi amigo o no eres mi amigo?” y, finalmente, acaban enfadándose contigo.

Esta es la razón por la que siempre digo que a pesar de que te eches un novio, tienes que conservar tus amistades de toda la vida: éstas son las únicas que va a ser tuyas al 100%. En caso contrario acabarás solo.

Carlota y yo somos amigas de infancia y seguiremos siéndolo. Lo de Marina y Juan es más complejo. Los conocí en su boda. Juan, que ahora resulta ser un maltratador psicológico, colabora conmigo en varios proyectos. Marina, que se supone que es una histérica con un trastorno bipolar, trabaja en la empresa de mi mejor amigo. Como psicóloga además (parece mentira, pero no he visto a ningún psicólogo capaz de ayudarse a sí mismo.)

De acuerdo, yo lo tengo complicado, pero Alex y Ana, otra de las parejas del grupo, no saben qué hacer: Alex es muy amigo de Nacho y de Juan. Ana, Marina y Carlota son inseparables. Alex defiende a los chicos, Ana -a las chicas, y acaban discutiendo un día sí, otro también. Me temo que como sigan así, nos espera otro accidente amoroso en breve.

La cuestión no es: ¿y qué hago? La pregunta es: ¿en qué cojones piensan las parejas cuando empiezan a sacar sus trapos sucios y apestosos, llenos se semen y de sangre? ¿Por qué se creen con derecho a chantajearte?

A mí no me gustan las guerras. Las discusiones me dan pereza, los malos rollos me agotan y tanta mierda ajena me acaba dejando sin mi olfato amoroso y romántico.

En las situaciones como ésta, siempre hago lo mismo: me sirvo una copa de vino, pongo la música relajante y dibujo esquemas. Una vez estructurada la situación, encuentro la solución.  De repente todo me empieza a parecer más fácil.

Las conclusiones a las que he llegado son las siguientes:

El amigo que ya era tu amigo desde el principio, lo va a seguir siendo. Como en mi caso con Carlota: pase lo que pase, me quedaré a su lado.
Nunca, repito: NUNCA debes meterte en la vida de una pareja. Si no lo haces, no te va a tocar participar en su separación. Una cosa es escuchar lo que te cuentan, otra- opinar sobre su relación.
Jamás le cuentes a tu pareja los secretos de tus amigos. Si lo haces, luego no te quejes. Ana sabe todo sobre los amigos de Alex y viceversa. Me parece bajo e innecesario. Es más, en el momento de la separación, todo va a salir a la superficie.
No puedes permitir que esto influya a tu relación de pareja. Lo más sano es no evitar el tema en casa.

Y lo más importante: si tus amigos te obligan a elegir, tienes todo el derecho moral de mandarlos a la mierda. Se lo merecen.

 

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Amigos  Parejas  Separación  

25 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“Las personas, cuando se juntan, empiezan a evolucionar al revés.”

25 COMENTARIOS

  1. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Cuando me separé de mi primer novio -estuvimos juntos trece años y vivimos juntos tres- todos los amigos que teníamos eran sus amigos. A los míos los había ido espantando a todos, enfadándolos, y yo era tan cría que no me daba cuenta. Me tenía que haber pasado lo que comentas, que me hubiese quedado sola por lela pero, afortunadamente, sus amigos eran fantásticos y al final ha sido lo único bueno que me ha quedado de esa relación. A mis cuatro mejores amigas las conocí por él y a mis dos mejores amigos también. Eran todos de su grupo pero cuando rompimos se negaron a decantarse por uno o por otro y nos siguieron viendo a los dos.

    De hecho, seguimos coincidiendo durante un tiempo hasta que él se echó una novia y decidió “vetarme”, es decir, se puso muy serio y les dijo: “a partir de ahora si vamos mi novia y yo no la llameis a ella.” (A ella, que es muy maja y muy lista le importaba tres pepinos que fuera yo o que no fuera, que conste, era a él al que le ponía incómodo.) ¿Qué hicieron nuestros amigos? Seguir llamándonos a los dos cuando les daba la gana y encima descojonársele. Si es que son geniales.

    Con mi segundo ex, teníamos cada uno nuestros amigos. A mí me habría encantado que él hubiera seguido viendo a los míos, que le adoraban, y también me habría gustado seguir viendo a los suyos. De hecho, me gustaría quedar más a menudo con él porque es muy buena gente y seríamos amigos si no fuera por su mujer, que es bastante celosa.

    Y cuando he estado en el otro lado, la verdad es que mis amigas son tan majas que cuando han cortado con alguien ni se les ha ocurrido pedirnos que los dejáramos de ver y, así, hemos mantenido o no el contacto según la afinidad y lo cómodo que nos fuera a todos seguir viéndonos.

  2. EspoirEspoir

    El tema me da tanto palo que hasta me da pereza comentarlo, pero tomaré ejemplo de la volutariosa Ronronia, cada vez más mi faro, luz y guía -pese a que yo soy de letras.

    Verás, tengo la mala costrumbre de relacionarme com quién me da la gana y no dar demasiadas explicaciones al respecto; son las ventajas de no ser gregaria. No tengo «colla» –peña de amigos para los mesetarios– desde los 16, desde que me di cuenta de que por mucho que quieras a la gente no siempre deseas estar con todos juntos ni siempre con los mismos. Me gusta quedar con una, dos o máximo tres personas, y así es muy fácil compartimentar amigos y rivales. También es cierto que tu regla -eres amigo de quien eras amigo antes- es muy sensata y una buena forma de no perder el norte en casos como los que nos ocupan.

    Pero en el fondo de todo reside el motivo funtamental de que cada vez aguanto menos la pornografía sentimental. No creo en la relación directa entre ruptura/problema sentimental diverso y regresión a la adolescencia, con la consecuente anulación de la inteligencia –y la autocrítica y la vergüenza– que conlleva. Así que he llegado a la conclusión que alguien que se pone gilipollas perdido durante una ruptura es, en realidad, un gilipollas perdido full time, solo que no te habías dado cuenta antes; y tiendo a sacar rápidamente de mi vida a los gilipollas. Eso puede llegar a dar el resultado de que algún día deba sacarme a mí misma de mi propia vida, pero bueno, no adelantemos acontecimientos.

    1. Alena KHAlena KH Autor

      Jajaja

      No me preguntes por qué, pero sabía que te daría “palo” comentar:)

      Con lo de “gilipollas” estoy de acuerdísimo. Yo, finalmente, por si te interesa, desde que escribí el post hasta hoy, me he desvinculado por completo del círculo, salvo de Carlota, porque fue la única que no me había taladrado la cabeza.

      Me han cansado enormemente las gilipolleces.

      1. AidaAida

        No recuerdo dónde leí que aprendes más sobre alguien durante una ruptura que en toda la relación. Así que estoy totalmente de acuerdo en lo de gilipollas full time. Lo que sigo echando de menos de mi primera relación son sus amigos, cada uno teníamos nuestro grupo de amigos así que todo fue bien, pero hay tres o cuatro a los que les tenía especial cariño. Han pasado años y cada vez que me los encuentro me dan un abrazo sincero, siempre me trataron genial y lo siguen haciendo.

        Recordaré tus conclusiones la próxima vez.

    2. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

      Gracias, maña, por lo de faro y eso. Pena que no sé cómo sacar un emoticono que diga “sonrisa tímida y sonrojo grande”. Como tú, lo de la colla me queda ya muy lejos y me da mucha pereza y, también como tú, yo me saco a la gente tóxica de encima en cuanto la detecto, que la vida es muy corta y hay muy poco tiempo como para andarlo perdiendo con quien no merece la pena.

  3. CristinaCristina

    Yo paso tres pueblos
    Siento ser tan sucinta (¿en qué otro blog voy a poder meter semejante palabra?)
    Pero he tenido un día de mierda y a pesar de todo no puedo dejar de leerte
    Estoy de los problemas de inmadurez de los demás hasta los cojones .
    Así que no quiero ser amiga de nadie que me ponga en la absurda situación de tomar partido .
    A veces la amistad está sobrevalorada .
    Y me estoy pensando muy seriamente irme a vivir a Zaragoza

      1. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

        Graciasssss. Pero no sé qué le ves de malo a un clima en el que unas veces hace más de 45 grados pero tan secos que se te pegan los caños de la nariz, otras hace un viento que cuando doblas una esquina si no estás preparado te lleva de lado a lado y el resto del tiempo está bajo una niebla espesa que dura dos o tres días :-P

  4. Avatar de LauraLaura

    Cuando lo dejé con mi anterior pareja me vi en la tesitura de creer que sus amigos eran los mios, cosa que no ocurrió. No tuve ni que pedir que tomaran partido, antes de ello ya me habían borrado de todas sus quedadas, agendas e incluso me había desinvitado formalmente a cualquier tipo de reunión que estuviese planeada con antelación a la ruptura.

    En mi caso, tuve suerte de que, al ir a clase todavía, conservaba las amistades de horas y horas de cafetería. Siendo foránea en esta ciudad, me supuso el eterno dilema de ¿y ahora qué? Por suerte, descubrí otras muchas formas de diversión en solitario, entre ellas el teatro, que ahora se ha convertido en parte de mi rutina

    Y un pequeño apunte, aun siendo del sur, amo Zaragoza. Me parece una ciudad preciosa, y me iría a vivir allí sin dudarlo… ¡A pesar del cierzo!

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