Ay-senores
Sociedad

El Ayuntamiento de Barcelona vive en Groenlandia

¿Han pensado alguna vez en encontrar una solución? Yo me he parado a pensar diez minutos y se me han ocurrido unas cuantas.

Hola, Señores del Ajuntament de Barcelona,

me pregunto si Ustedes viven en la ciudad o trabajan desde Groenlandia.

Les tengo que confesar algo: estoy un poco cansada de escuchar que es normal que no pueda dormir por las noches ni tener una vida normal. Todo porque he elegido vivir en el centro de la ciudad. “¿Y qué esperabas?”, se sorprende la gente, “Si vives en un lugar repleto de turistas, es lo que toca”.

Y yo, sinceramente, no lo entiendo. Creo que tengo el mismo derecho de poder dormir tranquila y salir de casa tranquila que la gente que vive a las afueras de la ciudad. Sí, he elegido vivir en el Raval. De hecho, los que vivimos en pleno centro, estamos pagando más por la hipoteca, los alquileres y los parkings, por el simple hecho de tenerlo todo a mano. Ya me entienden.

Ay, señores del Ajuntament de Barcelona, veo que están poniendo todo su esfuerzo para que el turismo de Barcelona crezca más y más: vídeos bonitos, centros de información turística, campañas para atraer estudiantes en verano, todo tipo de facilidades para los que deciden pasar unas semanas en nuestra maravillosa ciudad… Y yo me pregunto: ¿por qué se preocupan más de tener contentos a los que llegan, en vez de facilitarnos la vida a los que ya estamos aquí?

Yo no me quejo por quejar. Llevo más de un mes sin poder dormir más de tres horas seguidas por la noche. Ahora mismo estoy observando como mi vecino de enfrente está enseñando su apartamento a tres chicas monas. Suecas, posiblemente. A mí me tiemblan las rodillas: ¿serán huéspedes o serán turistas? ¿Respetarán la tranquilidad de los vecinos o montarán una fiesta esta noche? Los últimos tres inquilinos han celebrado todas las fiestas de su vida allí, en el balcón de enfrente, en 48 horas. Yo hablé con ellos y fui amable, no se crean. Les dije algo así como “Chicos, sé que estáis de vacaciones y entieno vuestras ganas de fiesta, pero yo, y muchos de los que vivimos aquí, mañana madrugamos y queremos dormir, ¿podríais bajar la música por favor? Son las 2 de la mañana”. El texto lo tengo muy memorizado en seis idiomas. Por si acaso. Pero nada, no hay manera. La policía tampoco me hace caso. Nunca se presenta nadie. Ni siquiera les importa que estos pisos se alquilan de forma ilegal…

Ay, señores del Ajuntament de Barcelona, les cuento más: voy a trabajar en bici todos los días. Elijo la bicicleta porque es el transporte más sostenible y además es mi manera de contribuir en descongestionar la ciudad del tráfico.

Se supone que debería tardar unos diez minutos en llegar a mi oficina. Pero no lo consigo. Dado que las agencias que alquilan tours a los turistas no se molestan en explicarles las normas, estos ocupan todos los carriles. Paso horas esquivando bicicletas, Segways, patinetes eléctricos… Esquivándolos e intentando adelantarlos. Pero no, no hay manera. Barcelona, desde hace unos años, es más suya que mía.

Ay, Señores del Ajuntament de Barcelona,

Me pregunto si Ustedes viven en la ciudad o trabajan desde Groenlandia. Y si viven aquí, ¿cómo van por ciudad? ¿Y cómo duermen? ¿Duermen?

En un par de días llega el fin de semana. A mí me gusta disfrutar de mi ciudad: ir a una terracita, tomarme mi café tranquila al mediodía… Pero no puedo. ¿Ustedes lo consiguen? Y es que resulta que desde las 12 del mediodía hasta las 5 de la tarde las cafeterías no permiten que nos tomemos un simple refresco. “Las mesas son para comer”, dicen. Y eso que el refresco en verano cuesta el doble. “Precios de verano”, añaden. Quieren hacer caja, yo los entiendo. Pero… ¿y los que vivimos aquí, qué hacemos del mayo al octubre?

¿Han pensado alguna vez en encontrar una solución? Yo me he parado a pensar diez minutos y se me han ocurrido unas cuantas. Les cuento una: podrían hacernos a nosotros, los que vivimos en Barcelona, una especie de carnet de residente que nos permita sentarnos en las terrazas cuando queramos (unos 30 minutos, por ejemplo) y tener los mismos precios en verano que en invierno.

Ay, Señores el Ajuntament de Barcelona, estamos cansados. Cansados de ver a los turistas borrachos e irrespetuosos con botellas de cerveza en la mano, los que tiran cristales por el suelo, los que se mean en las macetas, los que ocupan todas las calles con miles de bicis alquiladas, los que caminan por el carril bici, los que no nos dejan dormir, los que se hinchan de paella y sangría y desconocen la cocina y los comercios locales, los que van sin camiseta por la ciudad, los que duermen en las playas y los que ensucian la ciudad.

Ustedes nos llenan la ciudad, y nosotros estamos obligados de educarlos. ¿Les parece justo?
No soy la única, créenme. El creador de unamalaidea.com ha hecho una página de Facebook intentando educar a los salvajes: “Don’t Be a Tourist”, lo llama. Captura fotos por las calles y trata de avergonzarlos, pidiendo el respeto y la colaboración. Los educa. Vamos, está haciendo el trabajo que deberían hacer Ustedes.

Hola, Señores del Ajuntament de Barcelona. Me pregunto si Ustedes viven en la ciudad o trabajan desde Groenlandia.

Foto: Turisme Barcelona

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Barcelona  Insomnio  Turismo  

9 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“Señores del Ajuntament de Barcelona, ¿viven en la ciudad o trabajan desde Groenlandia?”

9 COMENTARIOS

  1. Avatar de CristinaCristina

    Alena, nunca mejor dicho! Yo incluso siento ya que la ciudad no es mía, que me la han robado. Porque antes habían dos Barcelona, la de los “guiris” y la nuestra… pero ahora, gracias a las guías y a internet la ciudad es suya. Ya no hay barrio donde no los encuentres, restaurante guay que no hayan encontrado… y la cosa se tuerce… ese barrio deja de ser lo que era, empiezan las tiendas con flamencas y porcelana Gaudí… el restaurante se encarece, pierde calidad….
    Y sí, se diversifican, antes andaban o iban en bus, ahora los hay en bici, segway, patinete… en grupos… en medio….
    Los veo en bikini, sin camiseta por el centro; cerveza en mano, comiendo un bocata de cualquier lado y me pregunto si realmente el turismo nos hace bien…. o si no se trata del turismo sino del tipo de turismo.
    Me acuerdo de pequeña veía a los “guiris” altos, guapos, con clase…y pensaba: ojalá fuera yo así!- Ahora sólo doy gracias de no serlo!

  2. Avatar de DaniDani

    Sin que sirva de precedente, estoy muy de acuerdo.

    Pero me recuerdas a esa gente que se compra o alquila un piso delante de la vía del tren y lo primero que hacen es colgar en el balcón una sábana con un lema exigiendo que hagan la vía subterránea.

    ¿El Raval no era así cuando decidiste vivir allí? El Raval es una mierda (para vivir) y esto lleva siendo así bastantes años.

    Salud!

    1. Alena KHAlena KH Autor

      No te equivoques, guapito :)

      El Raval era una “mierda” por la cantidad de emigrantes, por considerarse “peligroso” y problemático. Los que nos mudamos allí hace 6-7 años sabíamos que nos podríamos encontrar con ello. ¿Me has oído quejarse de esto? ¿Verdad que no?

      Pero no había guiris en el barrio. Me refiero a los turistas. Apenas encontrabas alguno suelto, los demás no pasaban del MACBA.

  3. monsieur le sixmonsieur le six

    Bueno, aquí se mezclan varios aspectos y, como de costumbre, las cosas no son blancas o negras.

    Por un lado, yo siempre he dicho que cualquier población con una cierta “vida”, con algo de ocio y de turismo, debe aceptar un cierto nivel de “ruido”. Siempre hay barrios en los que se concentra ese ocio y en los que los vecinos tienen que comprender que habitualmente habrá algo de jaleo. Si no les gusta, quizás deberían plantearse vivir en otro barrio que no tenga esa desventaja pero que, seguramente, tendrá otras. Claro que podrían crearse espacios de ocio exteriores (como se viene haciendo en los centros comerciales), pero al final la gente siempre preferirá moverse por las zonas céntricas y bonitas de las ciudades, no irse a una nave en un rincón apartado. Esto es una realidad para cualquier ciudad o barrio, y hay que asumirla, igual que asumimos que nuestro piso sea muy caluroso o que esté lejos del metro.

    Por otro lado, el turismo es una de las principales fuentes de ingresos de la economía española, no sólo de Barcelona (aunque especialmente en ella, ya que es el sitio más visitado), y es natural que los políticos “mimen” ese turismo en el que, desgraciadamente, no siempre vamos a encontrar gente educada, sino también borrachos y cafres irrespetuosos.

    Ahora bien, ero eso es una parte de la historia. La otra parte es que todo tiene un límite y que el turismo, pese a sus aspectos positivos, es un arma de doble filo que hay que usar con precaución. Ya son muchas las poblaciones que se lanzaron a él y ahora más que disfrutarlo, lo sufren (caso de Lloret de Mar, por ejemplo). Sería triste que Barcelona corriera la misma suerte. El turismo está bien en su justa medida, pero cuando los turistas no son una minoría que viene en verano, sino una marabunta que invade la ciudad todo el año, cuando la ciudad pasa a ser más bien un parque turístico que una ciudad con vida propia, no sólo se está degradando ella misma y se está perjudicando a la población local, sino que a la larga es una mala apuesta, porque el buen turista, el que de verdad se deja dinero y no el borracho que va a discotecas, quiere un sitio auténtico, de verdad, no venir hasta aquí para seguir aguantando a los borrachos de su país. Para ir a un parque temático, se va a las Vegas. El turista es bienvenido, pero debe ser la excepción, no la regla.

    Ahora mismo la situación es que el distrito de Ciutat Vella está a punto de convertirse en un parque temático, fruto de la avaricia del sector turístico, que con la colaboración de los políticos untados que incluso permiten las prácticas de alquileres ilegales, están echando a la población local. A este paso, los moros del Raval serán lo poco de población “autóctona” que quedará allí. Los catalanes nos veremos expulsados a los demás barrios, donde aún podemos llevar una vida relativamente normal. Una ciudad debe ser, ante todo, un lugar de vida; y su distrito histórico, quizás más que ningún otro. Luego que vengan turistas, sí, pero primero dejemos vivir a sus ciudadanos.

    Quizás estaría bien que, en lugar de tanto rollo del “dret a decidir”, desde ciertos sectores reivindicativos de la sociedad catalana se elevase un poco más la voz sobre este problema, que ya amenaza seriamente a Barcelona, y lleva años instalado en otras poblaciones de la costa.

  4. Alena KHAlena KH Autor

    No puedo estar más de acuerdo. Lloret de Mar, Salou, Platja D’Aro… Eso empieza a convertirse en un zoológico.

    Y sí, cuando vives en el centro sabes lo que te espera, pero nadie tiene derecho a faltar el respeto a los vecinos: sean del centro, o de alrededores.

    Lo de los pisos ilegales, es otra historia. Aquí el Ajuntament hace lo que le sale más rentable.

  5. Avatar de Lydian

    Quejarse del turismo en Barcelona es como pegarle a la mano que nos da de comer. Sí, hay turistas maleducados, groseros y que comete actos ilegales, como en todos lados, pero los turistas no son más que un reflejo de nuestra sociedad. Somos así, maleducados y egomaníacos. Ya iremos evolucionando como especie, en eso soy optimista.
    Exigir más controles y regulación al turismo es una estupidez. Entendiendo estupidez como el acto que, sin darte cuenta, va en contra de tus propios intereses. A lo mejor deberías haber aprendido ya esa lección al venir de Bielorrusia donde el control ultra centralizado y la excesiva regulación reinaron a sus anchas por muchos años.
    Quejarse del ruido que hay en el Raval es como el que se queja del ruido y la gente porque vive frente al Campnou cuando el Barça juega. Ya lo dijo Darwin hace un buen tiempo, la supervivencia es para los que tienen mejor capacidad de adaptación. Lo bueno es que hoy en día, gracias a los muchísimos avances que como sociedad también hemos alcanzado, la supervivencia está casi está fuera de todo cuestionamiento, pero no la calidad y nivel de vida. Así qué ¡tú misma!
    Saludos

    1. Alena KHAlena KH Autor

      Lydian, ¿qué pinta Bielorrusia aquí? ¿Acaso has vivido allí? ¿verdad que no? Pus esa parte sobra. Es como si yo ahora me pusiera a opinar de cómo vivisteis con Franco.

      Por otro lado, y volviendo al tema, una cosa es tener turistas, otra- tener que soportar los 4 millones de turistas acumulados en la Ciutat Vella. Que sí, que “nos lo hemos buscado comprando el piso en el centro”, pero también tenemos derecho de hacer algo al respecto. Y es que siguiendo tu lógica y aplicándola a otro campo, si este país es corrupto y tiene un gobierno de mierda, tenemos dos opciones: cambiar de país o adaptarnos. Y que reinen a gusto.

      Una actitud conformista y poco respetuosa hacia el resto de ciudadanos, querido/a.

  6. Avatar de Lydian

    Lo de Bielorrusia viene a que, especulando de mi parte, una de las razones por la que mucha gente ha emigrado de esos países es por el desastre económico y corrupción causada por la centralización del poder y la excesiva regulación que dejó el comunismo. Por lo tanto, proponer “fabulosas” ideas reguladoras de precios en donde los locales pagan menos que los turistas es, como mínimo, llamativo viniendo de una persona que ha vivido las consecuencias de dichas regulaciones excesivas. La consecuencia directa de esa que propones idea sería que los locales no seríamos bienvenidos en los bares, restaurantes o chiringuitos de Barcelona.
    Por ejemplo, en Grecia han tenido la fabulosa idea de regular el precio del agua de 500ml porque es un país caluroso, y la consecuencia es que los negocios no venden más agua de 500ml, sólo de más de 1 litro, ya que de esa cantidad no está regulada. Regulación=escasés

    Respecto a las opiniones, por suerte aún no hay un departamento que regula sobre qué temas podemos opinar. De momento, aunque por lo que intuyo serías partidaria a regular sobre qué puede opinar cada quien, todos podemos (tú también) opinar sobre lo que nos interesa y preocupa.

    Para concluir, claro que puedes intentar cambiar lo que te parezca y no tienes por qué aceptar lo que no te gusta o te parece injusto. Pero mi punto es que las consecuencias de algunas de esas cosas que quieres cambiar irían en contra de tus propios intereses y no te das cuenta. En Barcelona la industria más importante es el turismo, por lo que despreciarlo y proponer cosas como las que propones son sendas estupideces.

  7. Avatar de Mila M.BMila M.B

    Alena, estoy releyendo esto y me está viniendo a la cabeza una escena que presencié justo el mismo día que me iba de Barcelona, cerca de Sants. Entré a un Badulake a comprarme una botella de agua y vi a un grupo de guiris, con una borrachera de tres pares y uno de ellos tirado en el suelo. Los demás hacían lo que podían para reanimarlo y nada, que no podían. Cómo se retrasaba mi tren y yo soy una cotilla volví a salir a ver que había pasado con el chaval y evidentemente se lo había llevado la ambulancia y a mí eso me dió una rabia terrible. ¿Que imagen tienen de nosotros? entre eso y las monstruosidades que vendían por las ramblas juro que volví al sur del sur de España muerta de miedo. Me encantó Barcelona, pero volveré cuando no tenga que tirarme media hora para atravesar las Ramblas o hacer colas infernales para cualquier cosa. Además, mientras escribo estas líneas se me vienen a la mente la docena de amigos que por culpa de la crisis han tenido que emigrar o los viajes que he hecho yo y ninguno que yo recuerde ha tenido algún episodio así ¿será que están tan reprimidos en sus países que cuando llegan aquí se desatan?.
    Otra cosa es que parecen no querer quedarse con la verdadera cultura catalana, me explico se contenta n con hacer cuatro fotos de los monumentos y ya, no van más allá. Parecen no querer ver más de la ciudad cuando yo por ejemplo llegué a ir a un entrenamiento de unos castelars por un conocido de un conocido y fue una experiencia alucinante…no creo ser la única que cuando viaja a otro sitio quiere sentirte parte del lugar ¿o si?.
    Por cierto, por pura desesperación le compré a mi abuela una abominable figura de un toro “recubierto” con azulejos de Gaudí y más contenta que nada lo tiene puesto encima de la televisión :D

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