se nos olvida
Sociedad

Se nos olvida

Se nos olvida que conformarnos con cualquier cosa es la manera más segura de hundirnos todavía más. Es perder la batalla.

Se nos olvida sonreír.

Hemos entrado en un bucle de negatividad tan grande e interminable, que cualquier mensaje positivo, hoy en día, se toma con un sarcasmo insoportable. Vivir amargados es la nueva moda: reírse de algo bonito y optimista es como llevar pantalones de rayas verticales: muy moderno, sí, pero no le queda bien al 99% de la población. Ser un amargado, por muy tendencia que sea, es un asco. Así os lo digo.

Se nos olvida buscarle el punto bueno a las cosas cotidianas. Nos encanta regalar las frases del tipo “Todo tiene su lado bueno y su lado malo” refiriéndonos sólo al malo. Como no. O mencionar lo de “las dos caras de la moneda”, obviando la cara buena. Manipulamos las situaciones para sentirnos todavía más desgraciados. Porque ser un infeliz es ser uno más de la “colla”.

Se nos olvida que, a pesar del 30% de la gente que está parada, hay un 70% que tiene empleo. Que sigue habiendo gente que saca adelante sus proyectos. Que, incluso, aparecen revistas nuevas y, a pesar de las leyes de mierda, cada día hay más gente que se atreve a montar un negocio. Criticar sin mover el culo del sofá es inútil. Es de perdedores.

Se nos olvida que para destacar en algo, mientras que el país entero está en crisis, tenemos que mover las neuronas, mucho más que antes: inventar lo no inventado, aprovechar las oportunidades, rompernos la cabeza, ser originales, creativos, luchadores. Estamos demasiado acostumbrados a vivir en un mundo en el que las cosas funcionan porque sí. Un mundo en el que ser uno más entre los diez mil iguales a nosotros sigue siendo beneficioso. Pero tenemos dos opciones: cambiar esta mentalidad o hundirnos en la miseria.

Se nos olvida que los años pasan. Que, mientras nos levantamos de mala hostia, cagándonos en la mala suerte que hemos tenido como país, seguimos cumpliendo años. Que “un día más”, en realidad, es “un día menos”.

Se nos olvida alegrarnos por los demás. Estamos tan acostumbrados a odiar nuestro trabajo que cuando conocemos a alguien que se dedica a algo que le llena, no sólo no se nos pasa por la cabeza apoyarlo (faltaría más), sino que ni siquiera nos da ánimos a seguir adelante, a tenerlo de ejemplo, a sacar conclusiones. “Ha tenido suerte” es la excusa perfecta de los fracasados.

Se nos olvida que todos tenemos derecho a disfrutar del día a día. A seguir haciendo algo para lo que realmente servimos.

Se nos olvida que conformarnos con cualquier cosa es la manera más segura de hundirnos todavía más. Es perder la batalla. Como dijo ayer Elisabeth Iborra (escritora) en su twitter: “Gente que te dice que si no te puedes ganar la vida, curres de cualquier cosa. Bueno, que trabajen ellos de escritores, a ver si saben, ¿no?”

Se nos olvida que se puede luchar con una sonrisa en los labios. Que sonreír no es de subnormales. Es lo más natural. Ya no tenemos líneas de expresión alrededor de la boca. Sin embargo sí tenemos las frentes arrugadas a los veinte. Son el reflejo de nuestra sociedad. “Nos ha tocado vivir en un mundo de mierda”, decimos. Pero nos quedamos con la parte de “un mundo de mierda” ignorando la de “vivir”.

Se nos olvida que ser equilibrados es la única forma de ser objetivos. Vivir en un mundo de azúcar no aporta nada. Pero comer mostaza a cucharadas, tampoco. Rodearte de los mensajes positivos sustituye una patada en el culo para darte un empujón. Pero para que el empujón te sirva de ayuda, tienes que estar caminando. Si te quedas quieto, la patada hará que te caigas de cara.

Se nos olvida que para que nos ayuden, alguien debería ser el primero. ¿Por qué no lo ibas a ser tú? Y es que pedir que te apoyen sin apoyar a los demás es la costumbre más egoísta y más adquirida de hoy.

Se nos olvida que hay muchas cosas agradables que pasan por delante de nuestras narices congestionadas de desgracias. Sin embargo no las vemos, porque se nos olvida olvidarnos de ser unos amargados.

 

¿TE GUSTA?  

+5 -0

Crisis  Fracaso  Negatividad  

23 comentarios

COMPARTIR


Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

ÚLTIMOS POSTS

“Vivir en un mundo de azúcar no aporta nada. Pero comer mostaza a cucharadas, tampoco.”

23 COMENTARIOS

  1. Avatar de AnaAna

    No puedo estar más de acuerdo. Parece que ahora si no vas por la vida quejándote de absolutamente todo lo que pasa a tu alrededor es que vives en el país de la piruleta. Pues no señores, es que quizá sea que estoy invirtiendo el tiempo en algo más productivo que soltar sapos y culebras por la boca, que estoy intentando buscarme la vida en vez de decir “uy, qué mal está esto…me voy de aquí”.

    Lo peor de todo son las personas cercanas que, lejos de apoyarte y alegrarse por tus triunfos y tus decisiones de evolucionar, te tiran más mierda encima como si fueras una persona egoísta por no solidarizarte con los que arrugan la frente y arrugarla tú también.

  2. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Como sobre este asunto escribí un post que me gustó un montón y que se llamaba “la obligación del optimismo”, te voy a dejar aquí unas líneas del mismo, que son mis preferidas porque resumen perfectamente lo que opino sobre el tema, que difiere muy poco de lo que tú expresas:

    Decía Konrad Lorentz que los intelectuales tienen la obligación moral de ser optimistas. En tiempos de crisis parece que la obligación se invierta y cualquiera con aspiraciones intelectuales se lance de cabeza al pesimismo. Mantener la esperanza es de simples mientras que anunciar grandes desgracias llevándose las manos a la cabeza en un gesto casandril está mucho mejor visto. Periodistas, economistas, escritores y filósofos, gurús varios,… todos ellos se asoman a sus columnas en la prensa escrita pronosticando que esto, señores, se va irremediablemente al “peo”.

    Ser pesimista es de gente leída, que conoce la historia, que entiende la mezquina idiosincrasia del ser humano. Lo chic es imaginarse un futuro distópico y apocalíptico y publicar únicamente estudios que pronostiquen que en España en veinte años habrá cincuenta millones de pobres. Españistán, dicen, esto acabará estando peor que Etiopía. Qué listos sois, qué preclaros analistas. Andad a cascarla.

    Por que, mira tú por dónde, aquí todo el mundo predice desgracias pero nadie aporta soluciones. Y, aparte, ¿de qué les sirve a los que están mal de verdad que los que aún tenemos trabajo y salud les matemos la esperanza de algún día salir a delante y les pudramos el ánimo con nuestros lloros quejicas y nuestro miedo a perder lo que ellos ya no tienen?

    1. monsieur le sixmonsieur le six

      Hay un punto en el que discrepo con Ronronia; en eso de que los intelectuales tienen la obligación moral de ser optimistas. Yo creo que el verdadero intelectual no debe ser ni optimista ni pesimista, precisamente por eso, porque es intelectual, no pasional.

      La verdadera sabiduría está en recoger datos útiles, analizarlos racionalmente, y llegar a las conclusiones más plausibles, intentando evitar nuestros miedos o nuestras fantasías. Desde el momento en que caemos en una visión pasional y somos optimistas o pesimistas, nuestra visión no es realmente intelectual.

      Otra cosa es que luego, a la luz de los resultados que hemos obtenido, adoptemos una actitud más o menos animada o desanimada; pero la predicción debe ser fría. Yo veo la situación actual y la de los años venideros con muchos problemas, pero no soy pesimista, porque también veo muchas cosas buenas en nuestra época que los tiempos pasados no conocieron. Tenemos muchos riesgos, pero también muchas ventajas, y no quiero dejar de ver las segundas, pero tampoco olvidarme de los primeros.

      1. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

        Predecir es posible a muy corto plazo o cuando las variables implicadas son pocas y de comportamiento bien conocido. Un ejemplo es la meteorología: hay tantas variables implicadas que es posible hacer muy buenas predicciones a uno o dos días vista pero a cuatro días vista empieza a ser impsible y las que se hacen tienen mucha probabilidad de error.

        La economía y el comportamiento de sociedades complejas implican tantísimas variables que es imposible hacer predicciones. La economía en concreto es una especie de monstruo tipo gremlings+godzilla, que pensaban tenerlo todo controladico pero alguien le echó agua y se volvió mastodóntico e impredecible. Nadie sabe cómo evolucionará a medio plazo y los premios Nobel se dan de mamporros sobre cuál de ellos predice mejor. Alguno acertará, claro, porque hay muchos prediciendo cosas distintas y cubren todas las posibilidades pero están hablando de intuiciones. Los datos son tantos, tan complejos y, sobre todo, hay tantas variables que ni siquiera saben que influyen o en qué medida lo hacen, que es imposible hacer una predicción con un error aceptable estadísticamente.

        Y en no pudiendo hacer una predicción con un error aceptable estadísticamente y siendo que todas las predicciones que hacen son intuiciones basadas en el estudio de un % ínfimo de los datos y aun éstos escasamente conocidos ¿para qué amargarle la esperanza al que ya no tiene más que la esperanza sino es para quedar de listo superlisto?

        Lo más que podrías en problemas muy sencillos es decir: “si esta tendencia se mantiene, el resultado será éste” y otra negarle al ser humano o a una sociedad la posibilidad de cambiar una tendencia, que eso ya es arrogarse dotes de vidente disfrazadas de conocimiento experto.

        Lo que no significa que aparte de la obligación del optimismo no tengas también el de la denuncia si tienes acceso a información sobre actuaciones erróneas, peligrosas o malvadas. Eso es distinto. Ver la realidad sí. Pero mirar hacia el futuro con optimismo cuando las previsiones son imposibles, los que tenemos trabajo y salud tenemos obligación de hacerlo por deferencia a los que los han perdido, porque no podemos negarles sin motivo lo único que les queda, que es la esperanza.

  3. ArcoirisArcoiris

    También se nos olvida que la tristeza es adaptativa y nos permite asimilar las situaciones a las que nos enfrentamos. Hay momentos en los que necesitamos parar, estar tristes, e incluso llorar, sin sentirnos aún peor por lo “flojitos” que somos. Eso sí, sin alargarlo más de la cuenta, ni dejarnos llevar por la pena, “hay que seguir caminando”.

      1. ArcoirisArcoiris

        Sé que no la excluyes, pero quería recordalo. Yo estoy en una mala etapa y el primer paso ha sido permitirme no estar tan feliz como siempre sin autocastigarme por ello.
        El segundo lo doy ahora que llevo todo el día repitiéndome: “Ya es suficiente, llora si quieres, pero muévete, y deja de lloriquear”.
        Ya ves, lo que escribes no sólo genera reflexiones y opiniones, sino que además sirve de terapia jeje ;)

  4. EspoirEspoir

    Lo siento, pero decir que hay un 70% de gente que trabaja me parece de un cinismo bárbaro y de una ingenuidad notable, porque con un 70% de empleo no se sostiene un país. Además, en este mundo no sólo hay lumbreras capaces de montarte una Apple en un garaje. También hay un montón de gente normalita que no está llamada a ser empresaria, ni emprendedora, ni inventora, ni creativa. Esa gente también tiene derecho a una vida digna y con garantías como empleados. Y es por esa gente, que actualmente trabaja sobre todo en negro porque el empresario les dice que si no lo hacen ellos lo hará el que venga detrás, que vale la pena estar cabreado.
    Entiendo lo que dices, que uno no se puede dejar llevar por el desánimo y que, como dice Ronronia, los que tienen salud y trabajo tienen hoy día, en nuestro país, cierta obligación moral de ejercer un cierto liderazgo optimista. Diréis además que yo no soy nadie para hablar porque he emigrado a la búsqueda de un futuro mejor, o simplemente de un futuro. Pero es que si me hubiera quedado, si vuelvo, me veo, como mínimo, en una barricada con un cóctel molotov en la mano, ejerciendo la lucha armada contra los hijosdeputa a derecha e izquierda que se han cargado un país que contaba con una de las mayores calidades de vida del mundo y bastantes cosas de las que sentirnos orgullosos, como unas prestaciones dignas de desempleo (mejorables, eso sí, por el lado de la formación), una educación pública de cierta calidad y una sanidad universal.
    Amargada? No, yo no estoy amargada. Lo que estoy es rabiosa. Y como yo, muchos. Ya veremos adónde va a parar todo esto.

    1. Alena KHAlena KH Autor

      ¿Cínica? ¿Yo?

      Prefiero no comentar este punto.

      Lo de tu ida de España, yo tampoco soy nadie para decir nada: me fui de Bielorrusia.

      ¿Estás rabiosa? Pues normal. Pero oye, si por estarlo las cosas mejoraran, tendría sentido. De lo contrario lo veo poco práctico.

      Por supuesto que hay gente que no puede “emprender”. Y, como no, tienen derecho a tener su puesto. Faltaría más. Pero ya que no lo tienen, levantarse cagándose en todo tampoco aporta soluciones.

      “Ya veremos adónde va a parar esto”. Esa frase. Esta “maravillosa” frase que está en boca de todos. Espoir, ya veremos adónde va a parar TODO en general. O no lo veremos directamente.

      A lo que voy es que tampoco hace falta saltar de alegría sin motivos, pero coño, estoy hasta los cojones de la mala hostia del “personal”. Tal cuál te lo digo.

  5. Avatar de Sashimi Blues

    Una amiga mía volvió en Septiembre a España tras un año viajando y desconectada del mundo. Lo primero que me dijo fue que no entendía qué pasaba: todo el mundo con malas caras, susceptible, irritable, cabreado. Que algo había pasado en este país, más allá de las noticias y de las situaciones personales. Nos habíamos vuelto grises!!
    El estado de ánimo va más allá de los agentes externos. Recordemos que “los ricos también lloran”. En situaciones de estrés o de malas noticias, debemos reponernos, no perder el norte, luchar y responder a la vida con una sonrisa.
    Hace años, atravesando una mala situación personal a varios niveles, encontré la alegría en la sonrisa de los demás. De esos anónimos que eran amables porque sí. Que te regalaban un buenos días sin más.
    Y desde entonces, yo también uso esa arma. La sonrisa. La amabilidad.

  6. Pingback: Neting » Encontrado por ahí. Largo pero muy atinado. http:/…

Deja un comentario

TE PUEDE INTERESAR

rechazos
Relaciones

Mujeres holandesas de Amsterdam

Por Edu Batet | 13 mayo, 2016

Dice Joaquin Sabina que amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño. Igual no hace falta llegar hasta el amor. A veces, e...

CONTINÚA LEYENDO >
relaciones toxicas
Relaciones

Yo soy tóxica. Pero tú también

Por Alena KH | 9 mayo, 2016

Hay tres cosas que están muy de moda últimamente: meditar, comprar libros para fotografiarlos y aislarse de las personas tóxicas. Lo de meditar tie...

CONTINÚA LEYENDO >