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Relaciones

Salir del armario para volver a entrar en él

Hay hombres buenos, hombres malos. Lo mismo con las mujeres.

Hace unos días hablaba con mi amiga Irene sobre este tema. Ella, una heterosexual frustrada, había decidido salir del armario, probar con las mujeres, como el que decide cambiar de marca de cigarrillos porque le apetece hacer algo nuevo y transgresor.

- ¿Qué diferencia crees que va a haber entre un hombre y una mujer?

Esta era yo, mirando a mi amiga con cara de póker. Mi amiga me respondió dubitativa:

- Pues… A ver, una chica es más comprensiva, empatiza, no es tan celosa, ni tan pasota, no te pone los cuernos …(pausa dramática). No te los pone tanto, vaya.
- Vale. Prepárate para la experiencia lésbica. Yo rezaré por ti, amiga.
- Acompáñame a un bar gay, por favor.
- Venga…

Para eso están los amigos. Para acompañar a nuestros desdichados colegas solteros de copas y ligoteo, porque total, no tenemos nada mejor que hacer, ¿verdad?

Así que nos fuimos de copas a un bar de ambiente llamado “Oxígeno”, en el que había de todo, excepto oxígeno. Después de que tres “camioneras” se acercaran y dijeran frases de obrero como por ejemplo: “hay curvas, y yo sin frenos” o “Hola, soy un ladrón y lo primero que quiero robar es tu corazón” decidimos salir a la pista de baile a darlo todo, esto es, sudor, arritmia y aspavientos. Sonaba música infernal y los cubatas eran de garrafón. La mayoría de chicas llevaban pelo corto y camisetas de cuadros (siento caer en clichés pero la realidad en ese momento se parecía a un cliché).

- Mira, acaba de entrar una chica morena que me gusta.

Esa era mi amiga que acababa de tener un flechazo. La morena en cuestión, resultó ser un travesti. Fue una buena idea por parte de Irene no acostarse con ella, porque salir del armario con un travesti, es como irse de vacaciones a Benidorm, vaya, que no es la mejor idea que puedas tener.

Nos fuimos a tomar la última a un piano bar. Sonaba música jazz, me acordé de una guitarrista de jazz que tanto me gustaba…

Mi amiga Irene me preguntó:

- Oye, qué duro es ser lesbiana, ¿no?
- Pues sí, como puedes ver, encontrar una mujer que te guste no es fácil. Por eso cuando la encuentras te pones muy contenta y vigilas que ninguna de tus amigas lesbianas te la quite. Es como cuando haces fiestas en casa, y estás pendiente de que no te roben ninguno de tus vinilos preferidos.
- ¿En serio haces eso?
- No, pero debería. Me han robado unos cuantos vinilos buenos. Y chicas.
- No te preocupes, seguro que encontraremos a alguien.
- Habla por ti, yo paso.

Mi amiga era optimista. A veces ser optimista es bueno. Otras, no. En ese caso, le fue bastante bien. Mientras sonaba Brad Mehldau, Irene se puso a bailar como si fuera Juanita Reina en un musical de Juan de Orduña. Estaba fuera de sí. No encajaba para nada con la música, ni tenía razón de ser. Yo me reía. Y ella ligó. Con una tía. Con una tía buena, rubia, alta, femenina e interesante. Se reían, conectaban, bailaban juntas… Y yo estaba sentada en un sofá, bebiéndome los cubitos de hielo y pensando en la guitarrista de jazz.

Una semana después volví a quedar con Irene. Yo esperaba verla ilusionada. Y es que la mayor parte de bolleras, cuando encontramos a una mujer que nos gusta de verdad y somos correspondidas, decidimos hacer algo muy parecido al matrimonio. Sin hijos. Con gatos. Otro cliché que es verdad.

Pero no fue así.

- ¿Qué tal con la chica del otro día? Cuenta, cuenta.

Irene cambió su expresión, puso cara de arcada y finalmente me lo contó:

- No lo quieres saber. Tía. Era una loca. Tienes razón. Hay que andar con cuidado con las mujeres. Estuvimos hablando más de tres horas, cuando te fuiste me había contado toda su vida, al parecer le fue fatal con su ex. Se habían separado hacía dos meses. Ella tenía el corazón roto. No quería saber nada de su ex.

Irene empezó a llorar. Le pedí al camarero una ronda de gintonics. Me parecía lo más adecuado para la ocasión.

- … No quería saber nada de su ex, la muy puta. Pues después de pasar tres noches con ella le abrí mi corazón, le conté toda mi vida, incluso hablamos de hacernos el mismo tatuaje.
- ¿Qué tatuaje?
- Un conejo, tía.
- Hostia puta.
- Ya, pues suerte que no me lo hice. ¿Sabes lo que ha hecho la muy cerda?
- Ha vuelto con su ex.
- ¿Cómo lo sabes?

Mi respuesta llegó en forma de brindis.

- Irene, cariño, las tías son como los hombres. Hay hombres buenos, hombres malos. Lo mismo con las mujeres. El perfume puede disimularlo, los tacones nos pueden elevar por encima de ellos, pero al fin y al cabo todos somos humanos.

Obviamente, Irene volvió a entrar al armario al cabo de cinco minutos de acabar esta conversación. Semanas después conoció a su actual novio, Roberto, un tío muy majo.

Yo me quedé pensando en algunas preguntas que os lanzo al vuelo. ¿Realmente a Irene le habría ido bien si hubiera encontrado una chica maja? ¿Volverán a entrarle las ganas de salir del armario en algún momento? ¿Es Roberto el hombre de su vida? ¿Existe el hombre o mujer de la vida de alguien?

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2 comentarios

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MartínovaPor
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2 COMENTARIOS

  1. Avatar de YolandaYolanda

    Cuando nos rompen el corazón siempre pensamos (yo) en cambiar de acera… jajajajjaja pero nuestro destino (sincero) para las que pensamos que con una mujer nos iría mejor… es volver a encontrar a un Roberto que nos lo quite de la cabeza (momentáneamente).
    Gran post!!!
    ;-)

  2. Avatar de EnricEnric

    Puede, quizá, a lo mejor, depende… mis respuestas a tus preguntas.

    Puede que le hubiese ido mejor, aunque es un cambio que si no es algo que sientes, que simplemente haces por comparar, lo normal es que al final vuelvas a tu origen, independientemente de cuál sea este.

    Quizá quiera volver a probar, quién sabe, si Roberto resulta ser otro muesca más en la culata, puede que quiera volver a intentarlo aunque sinceramente le auguro el mismo éxito.

    A lo mejor Roberto resulta ser la pareja que le aclare su situación o sus sentimientos, pero para eso, la primera qe debería querer aclararse es ella no?

    Depende, creo que sí existe la pareja perfecta para cadaptarse uno, pero para encontrarla lo primero que hay que hacer es ester en paz con uno/una mismo/a, si únicamente buscamos una pareja para rellenar aquello que creemos no tener en vez de complementar aquello que sí tenemos… mal plan

    Me ha encantado tu post! Enhorabuena!

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