Que-esperabas
Vosotros

¿Qué esperabas?

Se escucha música. «Qué bien, no ha salido», piensas. Avanzas por el pasillo y le escuchas reír...

Sábado. Son las 19.47h y te das cuenta de que no tienes plan y, sin querer, has estado pensando en él prácticamente todo el día. ¿Qué estará haciendo?

Así que, de repente se te ocurre: «ay, ¡ya sé! ¡Podría ir a darle una sorpresa e ir a su casa! Un poco de vino, algo de marisco… y lo que surja…»

Te diriges hacia la habitación, pones música, seleccionas a conciencia tu conjunto de ropa interior -con un pequeño encaje, como a él le gusta- y decides qué te pondrás. “El vestido negro con la espalda descubierta y los tacones nuevos”. En el baño apuestas por una ducha de hidromasaje y pasas tu suave esponja natural por tu cuerpo, imaginándote sus manos.

Te secas, pones crema, vistes, peinas y maquillas. Ojos ahumados y labios de color rojo. Rojo cereza.

Antes de ir hacia el coche te pasas por el supermercado para ultimar algunos detalles. Y no te olvidas de un postre especial: bombones rellenos de chocolate blanco. Sus bombones preferidos.

Ya en el coche, vas con una sonrisa de oreja a oreja, con el volumen subido casi al máximo y cantando, llena de energía. Se presenta una noche muy especial.

Aparcas muy cerquita de su casa y recuerdas que tiene una llave de repuesto bajo una de las baldosas rotas de la entrada. Introduces la llave en la cerradura de la forma más silenciosa que puedes y accedes al interior.

Se escucha música. «Qué bien, no ha salido», piensas. Avanzas por el pasillo y le escuchas reír. Sonríes. Adoras su risa. Esa risa tan contagiosa.

Pero… un momento… También escuchas una risa de mujer. «¿Será la tele? ¿Estará aquí su hermana?». Llegas a la habitación y ahí está, tumbado en la cama. Tumbado en la cama, desnudo. Tumbado en la cama, desnudo, jugueteando con una chica.

Se te pone un nudo en la garganta. El corazón te late a mil por hora. Una lágrima resbala en tu mejilla justo en el momento en el que se te caen al suelo el vino y los bombones. Sus risas paran y él te pide que te vayas.

Claro. Sólo sois follamigos. ¿Qué esperabas?

_________________________________________

Enviado por: Tanux Navarro

Os recordamos que este texto pertenece a la sección “DÍA 1″: puedes enviar tu relato al mail dia1@intersexciones.com y podrá salir publicado el día 1 del mes.

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