Que-esperaba-Raul
Consultorio Amoruso

¿Qué esperaba Raúl?

¿Esperaba que yo cayera rendida a sus pintas descuidadas en medio de un piso hecho un desastre?

“Consultorio Amoruso” está que se sale últimamente. Muchos de los mails quedan en privado, pero algunos acaban aquí a la vista de todos, según las peticiones de sus autores. Esta vez tenemos a Patricia que, indignada, nos explica su historia. Patricia nos plantea la pregunta que tantas mujeres me hacen últimamente vía mail: ¿Tan desesperadas estamos las mujeres para que los hombres ni siquiera tengan la necesidad de agradarnos?

Ahí va su historia:

“Conocí a un chico por internet que me pareció majo. Al principio él estaba un poco lanzado, aunque no daba el paso para quedar: era un (como yo suelo denominar) “fantaseador”, es decir, un chico al que le gusta calentar y que le calienten, pero a la hora de la verdad le da pánico pasar a un terreno menos virtual y más real.

El caso es que conseguí que el chico se decidiera y quedamos un miércoles en su pueblo (que está a unos 40 minutos del mío) a tomar algo, aunque su idea era quedar directamente en su casa, pero ese no es mi estilo: me gusta ver a la persona antes y saber si me gusta, si hay felling y si me atrae.

Para empezar, Raúl (para llamarlo de alguna manera) se presentó con 40 minutos de retraso (me llamó para avisar, eso sí).  Venía sin arreglar, sin haberse duchado y además con sólo 5€ en el bolsillo. Así que a mucho no me pudo invitar (da igual, soy una mujer moderna e independiente). Después de un par de horas me invitó a subir a su casa, pero yo me fui con la excusa de que al día siguiente madrugaba. Una hora después Raúl me estaba acribillando a mensajes diciéndome que era muy guapa, que le había gustado mucho, y que parecía una reina con ese vestido que me había puesto. Claro yo puse toda la carne en el asador para causar una buena primera impresión. Raúl, sorprendentemente, estaba algo enfadado por no haber subido a su casa, pero yo le dije que podríamos quedar otro día con más tranquilidad.

A los dos días Raúl me envió un mensaje: “¿Te apetece venir a mi casa para ver una película?”. Me pareció buen plan y me presenté allí con mis mejores galas, una botella de lambrusco. Dispuesta a darlo todo.

Tardó bastante en abrir la puerta, me miró como si no estuviese esperando a nadie. Su aspecto era incluso peor que la vez anterior. “De acuerdo”, pensé, “está en su casa y puede tener un look relajado.” Pasé al salón: tenía puesto el fútbol. Me dijo que se había olvidado del partido. No se mostró muy abierto a pasar del partido. Por supuesto no pensó en la cena, y suerte que traje mi botella de lambrusco, porque tampoco tenía nada para beber. En un viaje que hice al baño pude observar que su habitación estaba desordenada y la cama sin hacer.

Volví al sofá y unos minutos más tarde Raúl ya me estaba recriminando (verdaderamente enfadado) que yo estaba sentada muy alejada de él. “Acércate más”, me dijo. Le respondí entre risas: “También podrías acercarte tú. Hay que currárselo un poco más…” En ese preciso momento se enfadó y se concentró en la tele sin hacerme caso. “¿Quieres que me vaya?”, le pregunté. Su respuesta fue: “¡Si quieres sí, vete!”

Le dije que no entendía nada. Que no habían pasado ni dos días desde que me decía que le encantaría pasar la noche conmigo. Me contestó que se le habían quitado todas las ganas por mi último comentario. Me acompañó a la puerta de malas maneras. Aún así me disculpé diciendo que no pretendía ofenderle. Me dijo: “Vete” (de todas maneras me hubiera ido, eso está claro).

Mi indignación no tiene límites: ¿qué esperaba Raúl? ¿Que yo cayera rendida a sus pintas descuidadas en medio de un piso hecho un desastre? No me había ofrecido ni siquiera un vaso de agua. Ya no hablo de una copita de vino para relajarse y animar un poco el ambiente y, qué menos,  de cambiar las sábanas…

¿Qué pasa? ¿Tan difícil es ducharse, arreglarse un poco, poner sábanas limpias, algo de música y una copa de vino si quieres seducir a una mujer? 

¿Tanto han cambiado las cosas? ¿Soy la única que se encuentra con personajes de este tipo?

Gracias por vuestras opiniones.

Patricia.”

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7 COMENTARIOS

  1. Avatar de chandradah

    Hay gente que tiene tanto miedo al rechazo que echa a al gente de su lado antes de que le digan “no”.

    Curiosamente justo esta mañana me ha contado una amiga que este finde, se puso en tema con un chico que había conocido hace poco y seria su segunda vez en la intimidad con el, cuando, ella se pone sobre el y éste la recrimina diciendo que “no le molaba que fuera tan autoritaria”. Cara de pan se me ha quedado. No solo le dijo eso sino que se enfado bastante con ella… Solución: No volver a quedar con semejante personaje.

    Claro que podría ser que él tenga una mala experiencia por una ex dominante blablabla… Pero somos dados a cometer el error de creer que las nuevas personas que conocemos son iguales a las anteriores con las que hemos estado…

    De raros esta el mundo lleno… Y de personas que quieren dominar y hacer lo que quieran con el resto, también.

  2. Avatar de jazzjazz

    creo que nosotras tambien somos un poco culpables de esto, a veces las señales están ahí y no las vemos.. a mi me han dicho amigos hombres que el hombre es bastante claro quiere algo contigo lo demuestra si no, nunca dirá que no, pero dejará que la muejr tome iniciativa y pase lo que ella quiera, tambien me han dicho que ellos suelen mostrar o esforzarse poco para saber que tan exigente es esa chica, es decir como ver que clase de estandares tiene y si lo acepta con ese “poco” cuando sea “normal” sera suficiente.
    que odioso encontrar alguien asi, pero hay que ver las señales!

  3. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Mi consejo siempre va a ser el mismo: hay muchos hombres y muy poco tiempo para perderlo con impresentables, especialmente cuando la relación está empezando y aún no les has cogido ni cariño.

    La primera vez que fui a casa del montañés me impresionó lo limpísima y ordenada que estaba, y que tenía la nevera llena de todo lo que pudiera apetecerme. Después me confesó que había pasado los dos días anteriores dejándolo todo perfecto. El viernes le prometí por la mañana que iría el domingo y él gastó su fin de semana en arreglarme la cueva, que dice él, limpiando desde los interiores de los armarios hasta el último rincón. Yo no me merezco menos. Tú tampoco.

  4. Cansada De

    No eres la única Patricia… por desgracia. Hay muchos hombres hoy en dia que no se lo curran naaaaaaaaada de nada, y no lo digo en plan machista, lo mismo es cuando las tias van enseñando las tetas para que les paguen las copas. Pues no, si quieres gustar a alguien, atraerlo, si te interesa un poquito, lo mínimo es currárselo por ambas partes.
    Yo me he dado con cada impresentable que pa qué… uno de ellos, que curiosamente se hacía llamar Raúl (aunque luego descubrí q me mintió hasta en el nombre), sólo salió con dinero la primera vez que quedamos. Después de dos meses siendo la persona máaaaaaaaas agradable, educada, con don de palabra y galante que había conocido, en cuanto ví que ya tenía donde follar, no se molestaba ni en cogerme el teléfono, y así mil cosas. En fin, prefiero no recordarlo.
    Eso sí, después de muchas citas una de las cosas que aprendí es que si una persona queda contigo por primera vez y de entrada llega tarde, para mí adios muy buenas.
    Besos

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