Por qué nos gustan los puticlubs y los bares de strippers
Sexo

¿Por qué nos gustan los puticlubs y los bares de strippers?

Hace un par días hablaba por Whatsapp con uno mis mejores amigos y me comentaba que tenía más de dos años sin ir a un “BatiTubo”, termino muy caraqueño para referirse a cualquier local nocturno con barra americana, vamos, lo que es un puticlub o un bar de strippers de toda la vida. Me lo [...]

Hace un par días hablaba por Whatsapp con uno mis mejores amigos y me comentaba que tenía más de dos años sin ir a un “BatiTubo”, termino muy caraqueño para referirse a cualquier local nocturno con barra americana, vamos, lo que es un puticlub o un bar de strippers de toda la vida.

Me lo decía con cierto tono de nostalgia y un poco de vergüenza, ya que, tal como apuntó en sus mensajes, no estaba siguiendo mi consejo de “como el mundo se va a acabar en este 2012, lo más sensato que podemos hacer es gastarnos todo nuestro dinero en las cosas que más nos gustan”, en su caso, irse de putas.

Yo también siento nostalgia. Tengo mucho, pero mucho tiempo, sin pisar templos de esas características (sí, a veces se ven Diosas). Pero hubo en una época que iba a menudo. Además de haberme casado, la culpa de mi ausencia se debe a esta eterna crisis económica (¿Han tratado de tomarse un buen Whisky en un puticlub? Es extremadamente costoso), y por último, en esta ciudad (Barcelona) no tengo amigos guarretes como yo o como mis panas caraqueños.

Cuando uno cuenta estas cosas en frente de féminas, las reacciones son siempre, más o menos, las mismas. Te miran con ojos que mezclan repudio con absoluta incomprensión. En cambio, los chicos te miran en silencio, asintiendo levemente, con cara de Bill Clinton, entendiendo perfectamente de lo que hablas. Si se pudiera escuchar dentro de sus mentes se oiría un largo “hmmmmmmmmm, strippers” con voz de Homer J. Simpson.

Las chicas siempre preguntan con esterilidad (porque ningúnalegato será satisfactorio) cosas como las que pretendo responder a continuación.

Pregunta Número 1: ¿Por qué vais a esos sitios?

En mi caso, y en el de mis amigos, 9 de cada 10 veces la situación de ir a los “tubos” es más o menos así:

Hemos estado bebiendo desde temprano, en un bar, en una fiesta, en el estadio de béisbol, o en cualquier parte, y llega el momento de preguntarse –¿Y ahora qué? ¿Dónde continuamos la libación?–, la respuesta es inmediata –A los BatiTubos–, mientras en nuestras cabezas suena la canción de Batman “nana-nana-nana-nana-nana-nana-ná…”.

Básicamente, lo que queremos es alargar la noche, seguir bebiendo, en compañía de nuestros amigos, en un lugar tranquilo, con buena música y con mujeres desnudas. Vaya, tenéis que admitir que si lo pensáis, suena perfecto.

Sí, el alcohol es muy caro (entre 4 y 10 veces más de lo que puede costar en otro lado) pero lo más seguro es que te dejen fumar. Tienes a tu compinche al lado conversando de la inmortalidad del cangrejo, el sabor de un buen Buchanan’s 12 años en los labios y a una tía que lleva una cinta a manera de minifalda sentada en tus piernas (y tu mano en su trasero). Mientras tanto, otras tantas damiselas dan vueltas como hélices de helicóptero en una barra americana. Al fondo, se escucha Metállica, Rammstein o alguna balada de los 80’s, tipo Total Eclipse FromTheHeart, a todo volumen, haciendo retumbar las paredes forradas de alfombra o de peluche. El techo, por supuesto, es un espejo interminable, y que seguramente viola todas las leyes de seguridad industrial existentes. Simplylovely.

Pregunta Número 2: Pero, sois hombres, se supone que sois cazadores. Os debería gustar más ir a bares a ligar y sentir la emoción del depredador ¿Por qué ir a clubs donde no existe el incentivo del reto?

Muy buena pregunta, pequeña saltamontes. Estáis en lo cierto, nuestro instinto es de caza. Pero no estamos en la labor de ello cada segundo. Si reflexionáis al respecto, los hombres pensamos en sexo todo el día,  al menos yo. Por tanto, cada vez que una tía que resulta atractiva cruza por enfrente, un trozo de nuestro cerebro usa parte de su memoria RAM en diseñar un plan para llevarla a la cama. Un plan que en el 95% de las veces no tienes oportunidad (o ganas) de poner práctica y que, en un 99,99%, no conducirá a ningún lado. Pero el cerebro ocupa recursos en ello. Es agotador.

Cuando sí tienes la oportunidad de ligar (en un bar, en una disco, en una fiesta, o donde sea que tengas mujeres cerca) el proceso es más intenso. Es sumamente estresante. Sabes que debes intentarlo varias veces hasta poder aparearte. Y a diferencia de otros animales, que tienen períodos exclusivos para entrar en celo y reproducirse, en nuestro caso es una acción cultural. Estamos en celo todo el año, 24h x 7 días a la semana. Sí, somos unos monos de zoológico.

En los bares de putas ese stress se reduce. No tenemos que diseñar ningún plan. Para ponerlo claro, es trabajo de ellas el ir a por nosotros. Sabemos que lo que quieren es dinero, el que reciben de comisión por cada trago que les invitas, el dinero de los bailes privados, la suma que se llevan si consiguen que pagues por tener sexo. Pero no nos importa. Agradecemos que podamos relajarnos. Nuestra placa madre se enfría y la memoria RAM se libera. Podemos concentrarnos en hablar con nuestros compis y si hay una tía buena a la distancia, en vez de preguntarnos “¿Qué le diré para llamar su atención?”, la situación es “Que se acerque ella, a ver si me cae simpático y quizá le invite un trago”.  Distinto, es algo definitivamente distinto. 

Sin embargo, al rato se hace aburrido. Hablaré en base a mi experiencia. Cuando iba con mis amigos a, por ejemplo, “Le Magnifique”,  mi bar favorito en la Avenida Casanova de Caracas (en serio, se llama Av. Casanova, no me lo estoy inventando), el reto era identificar si les gustábamos a las chicas por algo más que por cochino el dinero. Me explico, la lógica era simple. El entorno de esas muchachas es de clientes de cierto poder adquisitivo, generalmente mucho mayores que nosotros y con grandes barrigas (inequívoca señal de prosperidad). Así que, unos veintemucho-añeros post universitarios, como nosotros, éramos un aire fresco y atractivo para ellas. De esta manera, nos poníamos muy exquisitos y hasta avaros (por falta de dinero, principalmente), y la diversión era que las chicas se quisieran sentar con nosotros sin recibir nada a cambio y nos dieran sus números de teléfono para actividades “extra-profesionales”.

Es decir, sí, aún sin stress, el instinto de caza o de conquista se mantiene.

Pregunta Número 3: Pero, si sois jóvenes, sanos, educados, y seguramente tengáis pareja o podéis quedar con cualquier otra chica “normal” ¿Qué necesidad tenéis de todo esto? Sigo sin entender.

Necesidad, ninguna. Es puro vicio. No se trata de sentirse o no satisfecho emocional y/o sexualmente. De fábrica, los chicos (muchas chicas también) somos unos monos de zoológico, como ya mencioné más arriba.

Es un poco como ser alemán o inglés y venir a España a emborracharte, a gritar, a ensuciar las calles y a hacer todo lo que no te permitirías en tu Germania o Britania natal. Es decir, si vamos por la calle y vemos a una tía con un buen par de tetas, el impulso es querer tocárselas, pero no podemos, cosas del civismo. En cambio, en un puticlub, lo único que debéis hacer es invitarles a un trago y no ser groseros.

Además está el intercambio cultural. Es lo que más me gusta de un bar de putas. Hay chicas de todas partes del mundo (como en Barcelona, pero hablan contigo más cariñosamente). En Caracas eran básicamente colombianas, brasileras, dominicanas y de pueblitos del interior del país. En España son más del Este, brasileras, latinoamericanas y locales. La multiculturaidad es un plus. La de historias que escuchas y palabras en otros idiomas que aprendes.

Otras cosa es que sois muy caras. Supongamos que eres soltero y quieres encontrar a una tía solo para follar. Es posible que consigas a una “sex mate” y todo sea color de rosas. Pero no es tan común. Lo normal es que tengas que salir a ligar, a conocer a la chica, invitarla a a citas, pensar cosas inteligentes que decirle (pensar me duele), etc.; cuando sacas la cuenta de lo que valen las horas invertidas y lo que te has gastado, pudiste haber tenido una orgía en un puticlub. Es un negocio malísimo eso de salir a ligar para follar (no incluyo el valor agregado que puede tener conocer a alguien interesante y hacer cosas distintas al sexo, hablo solo de follar).

Si tienes pareja y decides ir a flirtear, a juguetear o a follar con otra, lo más seguro es que te metas en un lío. En un bar de putas no te meterás en problemas. Estas tías no están ligando contigo, están trabajando. En otros lugares, las probabilidades de liarte son mayores, porque aunque te cueste más esfuerzo enrollarte con alguien, ese rollo sí está ligando contigo y lo que sea que sea la relación (desde una conversación y coqueteo hastaterminar en la cama) es mucho más que una simple transacción comercial.

Moraleja: no dejes que tu chico se vaya de bares con los amigotes pero en cambio dale dinero para que se vaya al club de strippers. Es más seguro o al menos más pasajero.

Pregunta Número 4: No mintáis, a lo único que vais a esos lugares es a acostarse con esas guarras. ¿No os da asco?

Lo dicho, no sé los demás, pero en mi caso, a la última cosa que iba a un bar de putas era a follar. Iba a emborracharme en un lugar con condiciones perfectas. Pero vale, me mojo, voy a contestar a lo del “asco”.

Pues sí, claro que da asco. Pero es un prejuicio y un asco sobrevalorado. Nos da asco pensar que esa tía a estado con muchos hombres en un pasado muy reciente. Pero la verdad, a  menos desde un punto de vista estadístico, es que las mujeres que trabajan en clubs de este estilo, seguramente tienen más hábitos de higiene sexual que la chica promedio. Más aún, su salud e higiene sexual está catalogada, reglada, censada y hasta certificada, en bases semanales, quincenales o mensuales.

Si fuera el caso, un puta podría mirarte a los ojos y decir a toda honra “Chaval, soy más limpia que la Madre Teresa de Calcuta” y si no le crees, tiene un papel que lo demuestra.

Pero da asquito, por eso, lo suyo sería, si llegas al punto de desnudarte, que te plastifiques de látex hasta las orejas.

Epílogo:

Queda claro que no estoy en contra de la prostitución. Pero si me molesta mucho su industria y lo que hay detrás de ella porque, en la mayoría de los casos, las mujeres que trabajan en esto lo hacen bajo algún tipo de coacción. Para mí el problema moral no es que se trate a las mujeres como mercancía sexual porque cada quien puede hacer con su cuerpo lo que más le venga en gana. Mi problema moral es que la prostitución es la punta del iceberg de una industria de esclavitud que a su vez es un círculo vicioso relacionado con el tráfico de drogas.  Está mal y no es justificable.

He conocido todo tipo de razones. Mujeres que explican el “venderse” de diversas maneras. Lo más común, en Venezuela, es que lo hagan para pagar deudas de consumo de drogas adquiridas con los mismos proxenetas que las administran. Lo frecuente, en Europa, es que la coacción venga de la mano del tráfico y trata de mujeres, con amenazas a su integridad física y la de sus familias.

Hay quienes lo hacen para pagarse sus estudios. Otras para pagar su vida en grandes ciudades u otros países. Otras para mantener a grandes núcleos familiares. Recuerdo una chica que me contaba que lo hacía porque su padre les había abandonado, un hermano había muerto abaleado, otro en la cárcel y el dinero que producía prostituyéndose lo daba a su madre para mantener a sus hermanos más pequeños, a su propio bebé y enviarle dinero al hermano preso.

Otra me contó que empezó en el negocio para ahorrar dinero que utilizó para mandar a matar al tipo que la violó muchas veces siendo adolescente. El encargo finalmente se llevó a cabo. En el mundillo, el porcentaje de historias relacionadas con abusos sexuales en la infancia o adolescencia es de atención.

Otras, las menos, simplemente lo hacen porque les gusta el dinero fácil y el sexo es lo que mejor saben hacer. Putas de pura cepa. De haberlas, haylas. Pero son una rareza. Está de más decir que no todas las strippers son putas ni todas las putas strippers.

Todo lo que rodea a la industria es desagradable. Y mi dinero, aunque sea en pequeñas dosis de bebidas alcohólicas pagadas ha contribuido a reforzar este negocio. No me produce orgullo. Entonces, a la eventual pregunta número 5“¿No os sentís culpables por favorecer a una industria que en esencia está mal?” Mi respuesta es “Sí, muy culpable”.

Lo digo por tercera vez, somos monos borrachos y cachondos, y como buenos animales, las reflexiones llegan siempre tarde, si es que llegan. Mientras, el oficio seguirá estando allí, como lo ha estado desde siempre. 

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31 COMENTARIOS

    1. Espoir

      También me ha resultado muy sincero. Me he preguntado muchas veces por los motivos que llevan a hombres jóvenes y guapos a la entrepierna de una prostituta… O al revés, mujeres guapas e interesantes que “fingen” citas con un gigoló. Ahora entiendo mejor algunas cosas. Por cierto, me gustaría conocer tu opinión respecto un tema. Conozco a un sexólogo que advoca por una mejor/diferente educación sentimental encarada a que los hombres dejen de ver a las prostitutas como una opción erótica porque, según él, el erotismo y la sensualidad no existen en una relación sexual marcada por el intercambio de dinero (dejo de lado el tema mujeres o gigolós porque no deja de ser minoritario y seguramente también menos festivo). De igual manera que se bombardera a críos y adolescentes con mensajes contra la violencia de género, él propone hacer campañas contra el uso de prostitutas. Qué opinas?

  1. Otto Garcia

    Un tema peliagudo. En general, como respuesta al título del post, estoy de acuerdo en lo que expones considerando tus circunstancias y personalidad; quiero decir, no me parece descabellado.

    Respecto a la parte de que ligar es muy caro, estoy totalmente de acuerdo y es una verdad como un templo. Ojo, ligar en condiciones, para mí esto es en pocas palabras con paciencia, _buscando la amistad antes que el sexo, y el amor cuando llegue llegará_… y con dinero. Porque os gustan los hombres con dinero, y vuestra razón tenéis. Que sean estúpidos es otra cosa (luego nos quejamos…).

    Por otra parte, mi postura con la prostitución es de tolerancia sin prejuicios, pero con juicio. Si es el oficio mas antiguo por algo será.
    Yo no he visitado bares de strippers o puticlubs, y pienso que no lo haré por mi propio empeño.

    Me explico. Por una parte como dices, Mendez, a quién no le gusta tener a una chica de escándalo tan cerca… ¿pero para qué? Para empezar que sean de escándalo es relativo, porque yo con las bellezas que conozco veo cada día las prefiero tener las a tres metros siempre que pueda, que a una stripper a 3 centímetros un par de horas.
    En segundo lugar y más importante para mi, personalmente me resulta mas tortura que gozo una situación así, sin poderla culminar como se te tienta… ¡para pagar! Y que dicha situación es realmente es artificial. No es lo que yo quiero, pagar por mujeres porque se quieren vender de tal manera (que recuerdo, tolero)

    Ligar es caro y eso es también pagar por una mujer (en este caso un 'esfuerzo' material, no dejemos de lado que todo no es tener dinero, al contrario), pero con la diferencia es que lo haces por propio deseo de conquistarla, y ella no se vende a cualquiera. Al menos mi mujer, no se vendería a cualquiera.

  2. X

    ¿Nos gustan? Yo nunca he ido a uno. Pero por lo que he visto en series de TV y pelis, efectivamente, paso de pagar 30€ por un cubata, por mucho que, de paso, pueda tocar media teta. La verdad es que ni fu ni fa.

    1. Espoir

      De tu comentario, Skiter, deduzco que has hablado con 10 mujeres en tu vida: nueve se escandalizaron, y la última te rechazó. Amplia tu espectro; igual te llevas sorpresas.

      No te lo tomes mal, estoy cachondeándome un poco, igual que tú.

  3. Anonymous

    Me flipa la reflexión, estoy jodiendo la vida de otras personas con mi actitud, pero soy un mono que piensa con la entrepierna, ¿qué le voy a hacer? Está cojonudo, con sinceridad, indignante.

    Estefanía

  4. ysugamo

    No he podido terminar este artículo… ¡qué amigos tienes! Lo cierto es que por lo que sé mi círculo es muy diferente al tuyo. Te leo porque descubro cosas que desconozco pero me quedo muy agustito donde estoy :)

    Un beso,
    Nerea

  5. monsieur le six

    Un buen artículo, y estoy muy de acuerdo con casi todas las reflexiones. Ahora bien, en mi caso personal tengo que reconocer que soy un bicho raro: no sólo no me atraen nada los bares de putas, sino los de striptease. Nunca le he visto la gracia a la “barra americana” ni nada parecido. Entiendo que a otros les guste, y acepto mi singularidad, pero soy de otro rollo. Yo veo una chica quitándose la ropa al ritmo de la música mientras hace posturitas, y lo primero que se me ocurre es decirle: “Uf, no gracias, mira, tonterías no, por favor”. No lo soporto.

    También me resulta un poco triste que para opinar sobre temas como este sea necesario incluir un epílogo con justificaciones morales. Triste época nos toca vivir.

    1. Míriam Fuentes

      Claro Rafael, voy a aclarar el comentario porque sino va a parecer que no se porque hago las cosas :-)

      Para mi el sexo es como la comida, algo necesario… Supongo que hay dos tipos de personas, los que piensan que prefieren una buena comida saludable acompañada de un buen vino y (en este caso te podría incluir a ti ocasionalmente) los que quedan muy satisfechos con un par de hamburguesas y una sangría. Que quiero decir con esto, que ha mi me parecen muy bien los puticlubs al igual que los McDonalds…pero para mi donde este un buen hombre que se quiten los demás…y si encima nos podemos prometer amor (sexo) “eterno” (no creo que haya de eso pero todo se vera) pues mejor que mejor. Me da a mi por pensar que para nada todos los hombres son de sangría y McDonalds…y que ni tan siquiera irían un día para arriesgar años de filete y buen vino ;)

    2. Míriam Fuentes

      Me voy a explicar porque el comentario parece lo que no es :-) para nada estoy preocupada…solo era cínica.

      Para mi el sexo es como la comida, y partiendo de eso, pienso que hay dos tipos de hombres (o más esta claro que podemos aceptar múltiples combinaciones): los que se conformar con ir al McDonalds y ponerse ciegos de hamburguesas y luego de licor barato…y los que prefieren un buen filete acompañado de un buen vino.
      Seguramente el segundo en un momento de calenton puede soñar con la comida basura, al igual que una mujer puede desear comerse una tarta de chocolate entera (como Brad Pitt) pero sabes que luego eso te saldra caro, vas a tirar por la borda años de filete con vino cuando sabes que en el fondo si te lo hubieras comido hubieras quedado igual de satisfecho o más.

  6. SkiterSkiterio

    En un viaje de trabajo en que tenia las tardes/noches muertas, entré en uno de estos locales “de alterne”. La verdad es que no habia entrado nunca, y me dió bastante asco, sinceramente. No es, ni de lejos, como nos lo pintan en las peliculas americanas, la verdad.

    Además, con tanto acercamiento y rozamiento gratuito e interesado, mi instinto de supervivencia tomaba el control y me llevaba constantemente la mano al bolsillo para verificar que mi cartera seguia alli.

    Pero seamos sinceros, los hombres, si pudieramos, nos tirariamos hasta a las chicas del ropero de la discoteca, a las camareras y, por supuesto, a las gogós…al menos en nuestra imaginación, porque luego, en el momento de la verdad y como dice el autor, en el 99% de los casos no lo conseguimos/intentamos. Somos asi, por naturaleza.

    Me ha extrañado que hableis de locales de alterne y puticlubs, pero de las scorts no hable nadie. Son profesionales del sexo, a secas. Sin las tonterias del flirteo, al gasto alcoholico ni nada.

  7. Wilh

    No me ha gustado nada el post.
    Me parece una visión muy simplista de los hombres (y de las mujeres: nunca he puesto cara de susto/asco/incredulidad hablando de estos temas, ni he planteado esas preguntas, para mí absurdas) además de una generalización muy burda.
    Poco más que decir ^_^

  8. Ronronia Adramelek

    Yo estoy con X. Hay todo tipo de hombres y todo tipo de gustos, al igual que hay de mujeres. En mi caso particular, si hubiera creído que todos eráis puteros, me habría dedicado al sexo entre damas. No os lo toméis a mal los aficionados al folleteo mercenario pero yo tengo mis propios principios y tú mismo lo dices en el artículo: hay un punto sórdido pero, sobre todo, una relación innegable de este tipo de negocios con el de las drogas y también con los abusos a mujeres y la trata de personas. Conocidos de la policía me dicen que pocas veces hacen redadas en superputiferios y no encuentran menores.

    Digamos que mi único poder como consumidora y ciudadana es decidir en qué “invierto” mi dinero, a quién se lo doy y a quién se lo niego. Salvo honrosas excepciones que imagino habrá, toda la información de la que dispongo me habla de que los dueños de esos negocios están mezclados en otros bastante más sucios y delictivos. Me niego a financiarlos y me niego a poner mi vida en las manos de un hombre que los financie.

  9. ASH

    MENDEZ bravo hermano…una crònica que me situa en la Caracas de hace 6 o 7 años cuando aùn estabas aqui. Debe ser que por haber formado parte de tus amigotes en esa època este relato resulta tan vìvido…ademàs tu etilo de escritura esta muy bien depurado Bro!. El epìlogo nos devuelve a la realidad, sin embargo, honestamente no me siento taaaaaannn culpable…(a lo mejor soy un patàn y no me he dado cuenta)….pero de cualquier manera el artìculo en su conjunto, y como dirìa Cesar Miguel Rondon, NO TIENE DESPERDICIO…miss U Bro, take care!!

  10. Chopstick girl

    Lo primero,decirte que soy MUY FAN tuya!! No sólo te gustan los culebrones, sino que tienes el coraje de ser políticmente incorrecto en esta sociedad descafeinada. no puedo alabar tu gusto por ese tipo de establecimientos – obviamente- pero puedo entender su poder de atracción. En mi calle, cuando yo era pequeña, había 3 puticlubs de barrio, de los de antes. Yo sabía cómo se llamaban esas señoras; compraban el pan en mi panadería; incluso uno de sus hijos hizo la comunión conmigo. He visto señores abrocharse la bragueta al salir a la calle; chicas gritando desdeperadas; chulos agarrando por los pelos a una pobre diabla…
    demasiado
    No todo es brillantina y lap dance. Como la vida misma

  11. Anonymous

    mm pues a mi me gustaba hacer ke mis amigos me llevaran a dar la vuelta con ellos a los batitubos, me divertia mucho aunque a veces era la incomoda del grupo (creo yo) y otras veces no kerian tener ke estarme vigilando por el peligro de ke alguien se kisiera pasar de simpatico (yo nomas iba de entrometida) ….. pero no todas somos igualess hace tanto ke no voy con mis amigos …. hahahaha ke tiempos y que travesuras eh!

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