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Cosas que pasan

¿Por qué mi vida no es tan divertida como la tuya?

No me pasan más cosas de las que les podrían pasar a mis amigos. La "culpa" no la tiene una ciudad grande. Os aseguro que la mayoría de mis conocidos viven en la misma ciudad que yo y están infinitamente agobiados por su supuesta rutina.

La gente que me rodea cree que su vida es errónea: que ellos nacieron para vivir la de las protagonistas de “Friends”, pero alguien se hizo lío con los guiones. Cada vez que les pasa algo mínimamente divertido, esperan oír las risas enlatadas. Cuando el día empieza, se levantan con un “menudo rollazo” y si les preguntas “¿qué hay de tu vida?”, responden: “Lo de siempre”. Hace tiempo que ya no les hago esta pregunta porque sé: cuando pasa algo extraordinario, me llaman. Y cuando no les pasa nada interesante a lo largo de muchas semanas, también me llaman: “Va, cuéntame algo, seguro que tú tienes mil novedades”. A veces percibo cierta ironía y les sigo el juego: “Bah, todo sigue igual”, pero cuando el “retintín” es demasiado evidente, suelo explicarles cuál es su problema. Alguno se enfada, otro escucha. Pero ambos me dan la razón. Porque suena lógico, no por nada más. Un proverbio ruso dice algo como “el agua no pasa por debajo de una piedra que no se mueve”. Si tú eres esa piedra y el agua es tu vida, es normal que ésta se estanque.

La respuesta que les doy a los “retintineros” es sencilla: para que te sucedan cosas interesantes debes:

1. Querer a la gente en general.

2. Tener ganas de conocer a los demás.

3. Salir de casa cada vez que se presenta una oportunidad

4. Nunca negar un diálogo. Con quién sea

La gente que empieza a hablarte, tiene algo que decirte. Algo que a priori te interesa una mierda, o eso parece, pero en la mayoría de los casos resulta como mínimo curioso. Y si no lo es, no pasa nada. Habrás perdido tres minutos de tu ya aburrida vida: ¿acaso es más importante leer cuatro tuits de los desconocidos virtuales que hablar con un desconocido de carne y hueso?

Conocí a mucha gente interesante. A algunos por haberles dedicado cinco minutos de mi “valioso” tiempo. La idea es bien sencilla: si alguien me parece curioso, paro y hablo con él. ¿Tenéis miedo a que os mande a la mierda? Os aseguro que la gran mayoría no lo hacen. Todo depende de la actitud que tengas y lo sincero que seas.

Os voy a contar unas cuantas cosas que me han sucedido hace relativamente poco.

Un vagabundo y el señor misterioso

Una tarde de septiembre volvía de una reunión. Era bastante tarde pero hacía muy buen tiempo y decidí dar un paseo hasta el metro en vez de coger el bus. En la esquina del metro vi a un vagabundo sentado en las escaleras de un portal. Un señor muy bien vestido estaba sentado a su lado y le decía algo. Me quedé intrigada. Conozco mi curiosidad: es un mosquito que no me deja dormir hasta que lo mato. Y, unos segundos antes de que llegara el tren, volví corriendo hacia el vagabundo. El señor misterioso ya se había ido.

- Oye, ¿dónde se ha ido el de la americana azul?

El vagabundo me miró con cara de asco y me dijo:

-  Hacia allí. ¡Qué pesados que sois todos hoy!

Sí, fui a buscarlo. Y lo encontré. Así de fácil. Lo paré y le dije algo como: “Hola, me llamo Alena y no quiero ligar contigo. De momento no, vamos. Sólo que te he visto hablando con el vagabundo y tengo tantas ganas de saber qué le estabas diciendo, que si no me lo cuentas, no voy a poder dormir. ¿Tomamos algo y me lo cuentas? Si tienes tiempo, claro.”

No, no pensó que estaba loca. Aceptó mi invitación y nos sentamos en una terraza. Me explicó que tenía una empesa de reciclaje y que solía ofrecer trabajo a la gente pobre. “Es curioso, Alena, pero muchas personas supuestamente necesitadas, rechazan mi oferta. Dicen que se ganan bien la vida y no necesitan trabajo”.

Hablamos de muchas cosas más. Por cierto, nos hicimos muy amigos.

Entrevista de trabajo

Hace unos años decidí cambiar de trabajo. Me llamaron de una empresa de marketing y me entrevistó un chico de mi edad, el propietario de la agencia. La oferta que me hizo no me gustó nada y su empresa en general me pareció muy mal organizada. No sé en qué momento empezamos a hablar de los hobbies (supongo que respondí “me gusta escuchar la música” a la pregunta de “¿Qué haces en tu tiempo libre?”, o algo por el estilo.) Le hablé de los grupos que me encantaban, los conciertos a los que fui.

- ¿No te interesa el empleo, verdad?- me dijo.

-  No.

-  ¿Por qué no?

- Porque tu empresa no me gusta, la gente a la que vi en la entrada tampoco y las condiciones me parecen lamentables. Eso sí: tú me caes bien.

Pasaron 6 años y seguimos siendo muy amigos. Quedamos para tomar vino y hablar de amoríos. ¡Salut, amigo!

 

Un holandés en el súper

Sucedió hace un año. Estaba hecha un asco: con ojos cansados, maquillaje de todo el día, unas zapatillas de deporte y una chaqueta informal. Vamos, nada de estar monisima de la muerte con las intenciones de ligar. Pero estaba contenta porque iba a comprar mi chocolate favorito y zampármelo en casa, con una taza de té rojo y una peli.

Un chico me paró en medio de un pasillo y me dijo:

- Me gustaría hablar contigo.

- Vale, pero ayúdame antes a encontrar la sección de chocolates.

- ¿?

- Pues que estoy buscando Toblerone y no lo encuentro. Si te da pereza acompañarme, nos vemos en 5 minutos en la sección de lácteos.

- No, no, te ayudo a buscarlo.

Y se puso a reír.  Quedamos en que nos veríamos cada miércoles a las 7 de la tarde en la sección de yogures y hablaríamos de algo nuevo. Que jamás sería un compromiso: si uno no viene, no pasa nada. Hasta el siguiente miércoles. Y así. El último año coincidimos unas 10 veces, nunca fuera del pasillo de los yogures, no tenemos esa necesidad. Pero he aprendido muchas cosas nuevas de él.

________________________________

Conocí a Olga en un banco, a José en un parque, a Natalia en la cola del médico, a Santi en un evento de la cocina japonesa, a Víctor por haberle regañado en el metro. También a Sr. Llongueras de una manera muy peculiar. A pesar de que casi todo Dios sabe cómo es físicamente, yo no tenía ni idea hasta que se me acercó y me dijo que le encantaba mi pelo. Le solté lo primero que se me pasó por la cabeza: “¿Y usted qué va a saber de pelos?”. Fue muy gracioso cuando me dijo quién era. Por cierto, es increíblemente divertido. Y su esposa también. Mis saludos a Sr. Lluís.

¿Por qué no nos pasa nunca nada? Porque no permitimos que nos pase, tampoco nos empeñamos en buscarlo. Nos sentimos tan a gusto en el papel de adultos serios y aburridos, que se nos escapa la parte más inocente, más espontánea, la de curiosear, preguntar, decir las cosas tal y cómo se nos ocurren, y dejarnos llevar.

Evitamos cualquier desajuste de la rutina y nos sorprendemos por estar rodeados de lo de siempre. Tenemos tanto miedo a sentirnos rechazados que preferimos rechazar a los demás antes de que lo hagan ellos. Nos hace más gracia un mando a distancia que un acercamiento ajeno.

No nos gusta escuchar: sólo oímos lo que creemos necesario. Y yo me pregunto: ¿cómo vamos a saber lo que realmente nos gusta si no conocemos más de lo que ya conocemos? ¿Por qué rechazamos las invitaciones si no sabemos a qué nos invitan? ¿Desde cuándo la respuesta “porque no” a la pregunta “¿por qué no vienes? “se ha convertido en algo normal y lógico?

No me pasan más cosas de las que les podrían pasar a mis amigos. La “culpa” no la tiene una ciudad grande. Os aseguro que la mayoría de mis conocidos viven en la misma ciudad que yo y están infinitamente agobiados por su supuesta rutina.

La pregunta es: ¿Qué te cuesta relacionarte con gente de la calle? Todos tus amigos alguna vez fueron unos completos desconocidos. No puedes saber quién es interesante y quién no, si no te comunicas con ellos. Puede que no te aporten nada, pero quizás tú les habrás aportado algo.

Para que te pasen cosas, tan sólo tienes que dejar de decir un “no” a todo.

¿TE GUSTA?  

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Comunicarse  Diversión  

21 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“La gente que empieza a hablarte, tiene algo que decirte.”

21 COMENTARIOS

  1. Avatar de AliciaAlicia

    Pues tienes toda la razon, yo no he tenido situaciones igual tan evidentes como la tuya del vagabundo! aunque si soy de parar a la gente por la calle cuando me gustan sus botas y quiero saber donde se las han comprado! jaja

    Mis amigas dicen que soy como las de las pelis, que conoce gente en el supermercado, en el tren, en el metro, se liga si, pero como en todos lados, pero el buen regustillo que se te queda cuando llegas de trabajar vas a ultimisima hora al super y conoces gente simpática. Ahora estoy viviendo en Paris ya hace bastante tiempo y la verdad creo que cada vez conozco menos gente nuevo, ya que la gente es mas cerrada mucho mas que en España y parece que te miran mal, así no dan ganas de entablar conversación y quieras que no todo se pega… una lastima. Esta tarde voy al museo Rodin a ver como se da la cosa.
    No lo he dicho pero me ha encantado el post!

          1. EspoirEspoir

            Un museo es ideal para hablar con extraños. Una biblioteca es ideal para cruzar miradas con extraños. A partir de ahí, el infinito.
            Aunque a mí lo que se me ha dado siempre bien han sido los trenes. Cuánto daño hizo Before Sunrise a mi generación.

            Casiopea, se te acumulan los DVD’s.

  2. EspoirEspoir

    Tienes mucha razón.

    Conocí al primer hombre con quien pasé una noche entera en una estación de tren. Conocí al único hombre con quien he convivido en una cola de espera.

    Hace tiempo que considero que hacerse mayor es que te dejen de pasar cosas. Lo atribuía a vivir en un sitio sin metro (he conocido a un montón de gente interante en los metros de medio mundo), pero es obvio que el cambio se situa dentro de uno mismo.

    A veces perdemos más tiempo en pensar qué zapatos quedan bien con un vestido que en reflexionar sobre nuestra propia vida.

  3. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Preguntar “¿por qué mi vida no es tan divertida como la tuya?” es como preguntar “¿por qué mi culo no está tan firme como el tuyo?”, en el sentido de que ambas preguntas tienen idéntica respuesta: porque no consigues superar la pereza, el miedo o la vergüenza de hacer lo necesario para alcanzar el fin que persigues.

    La monotonía tiene dos caras y es a la vez aburrida y cómoda. La gente que se queja de ella no hace nada para saltársela porque viven confortablemente instalados en su Día de la Marmota. Lo malo es que si te acostumbras te quedas apamplinado y la fuerza vital se te esbafa (*)

    Por eso este Año Nuevo, me propuse unos propósitos distintos: hacer cada dos meses algo que no haya hecho nunca antes, entablar una conversación con alguien completamente distinto de las personas con las que trato habitualmente, apuntarme a algún curso que no tenga nada que ver con mi profesión, estudios o aficiones, entender cómo funciona algo que hasta ahora me haya superado,…

    Lo que sea por no apalancarse porque eso, cuando estás feliz con tu día a día, es una tentación constante. Ahora le llaman “salir de la zona de comfort”, pero a mí me gusta el nombre que le he dado siempre: “meterse en líos buenos”. Y se hace justo como dice Alena porque, desde luego, la vida no va a venir a buscarte a tu a casa.

    (*) esbafarse: dícese en aragonés de perder el gas, por ejemplo, un refresco de cola cuando te lo dejas abierto o, por extensión, írsete pasando un cabreo de todos los demonios conforme vas perdiendo fuelle :) )

    1. Alena KHAlena KH Autor

      Los maños sois la leche :)

      Me gustan tus propósitos. Si no es mucho pedir, quiero que nos vayas contando un poco sobre la marcha, así ya tengo dos temas que seguir: el desarrollo de las relaciones del cuñado de Cristina y tus propósitos :)

  4. monsieur le sixmonsieur le six

    El ser humano es así. Cuando va de un lado para otro, se lamenta de lo desordenado de su vida y se pregunta cuándo alcanzará la paz de espíritu. Cuando su vida es monótona y tranquila, se queja entonces de que no es tan divertida como la de otros. Siempre envidiamos a los demás y nos quejamos de lo que tenemos.

    Como bien dice Ronronia, los mismos que se quejan de su monotonía, luego se echan a temblar cuando ven que ésta cambia. Y por supuesto, no hacen nada para cambiarla. Y lo terrible es que esa apatía es como un vicio, y cuanto más tiempo la dejas, más difícil es luchar contra ella.

    Acabo de leer un libro titulado La buena suerte que habla de un tema muy relacionado: la gente que se queja de su mala suerte, pero no mueve ni un dedo para crear las condiciones que permita que le sucedan cosas buenas. Y claro, así es poco probable que sucedan.

    Quizás un buen ejercicio a hacer cada domingo sería preguntarse ¿qué he hecho esta semana para mejorar mi vida?

    1. Alena KHAlena KH Autor

      Peor que esto sólo una cosa: que te digan que la vida son casualidades, que todo lo que pasa es por algo ( y las demás gilipolleces), pero que, a cambio, una vez que la vida les presente a alguien nuevo o a una oportunidad de hacer algo distinto, ya no decide el destino, sino ellos.

      ¿Me explico? (a estas horas y tras hablar con mi madre en ruso, se me va la pinza)

    2. Avatar de SkiterSkiterioSkiterSkiterio

      Una vez me dijeron una frase de Picasso que se puede aplicar a muchas cosas: “Que cuando la inspiracion te llegue, te pille trabajando”

      Hacia tiempo que no pasaba por aqui, pero me vuelvo a confirmar como fan de Alena, de Intersexciones, y de Monsieur Le Six (con el cual por cierto, tengo pendientes un par de conversaciones blog â blog, aunque ya ni me acuerdo de que temas).

  5. La GraduadaLa Graduada

    Me ha ULTRA-ENCANTADO este post. Creo que todos los que comentamos opinamos lo mismo: no te suceden cosas “porque sí”, te suceden porque “te mueves”.

    La verdad es que todos los casos que has mencionado son geniales y diferentes. Yo reconozco que no me atrevería a hacer como tú en estas situaciones y abordar a los desconocidos (y es estúpido ¿qué se puede perder?). Además, la gente generalmente también tiene ganas de relacionarse, y yo tengo clarísimo que si me llega alguien en plan buen rollo y me dice: no quiero ligar pero quiero conocerte, me reiría y estaría encantada de la vida de que me hubiese pasado algo semejante.

    ¡Tenemos que ser más abiertos! ¡Apuntarnos a la novedad! Por mi parte, me comprometo a pensar sobre esto y a pensar lo de intentar hablar con un desconocido y a ver qué pasa…

  6. Avatar de SkiterSkiterioSkiterSkiterio

    No creo que las personas, ni las relaciones, sean lo unico que hacen una vida interesante. Otras cosas tambien, aun sin que tengan que ver con otras persoans. Paradójicamente, mis amigos dicen que hablo por los codos hasta con las abuelitas en las paradas de autobus.

    En un pueblo, repetir demasiado asiduamente este tipo de comportamientos y hacer demasiadas amistades de charla, puede suponer que salir a comprar el pan se convierta en una excursion de varias horas…a veces deja de ser practico!!! (según como se lo tome cada uno…porque tambien es divertido)

  7. Avatar de Judith FuentesJudith Fuentes

    Jajajajaja. Me ha encantado el post.
    Yo desde hace más o menos un año noté un cambio, un cambio que provoqué yo misma claro.
    Normalmente nos quejamos sobre nuestra vida amorosa por ejemplo. Tengo varias amigas que se quejan de no ligar etc, y me preguntan que como hago yo que llevo una temporada que no paro. Y creo que simplemente a veces se trata de estar receptiva a conocer gente, dispuesta a salir, y no hablo de ir de “caza” sino de divertirte y disfrutar con tus amigos, en lugar de por ejemplo encerrarme en casa siempre a ver series, …
    No sólo se conoce a gente en los bares. Me acuerdo de ponerme a hablar con un chico mientras esperaba a sacar dinero en un cajero y todo surgió porque llevaba comida de algún restaurante y me dió curiosidad de saber que era. O a un amigo que conocí porque tuvo el morro de sentanse conmigo en una terraza y como toca en un grupo y llevaba su guitarra le pedí que me tocara mi canción favorita,… y desde entonces.
    En resumen, me empezaron a pasar cosas y a conocer a más gente de maneras a veces absurdas cuando yo dejé que me pasaran.

  8. caro

    Me encanto el post, soy 100% fan de conocer gente de la manera mas random posible.
    De hecho, leyendo esto, me acorde de un tipo al que el “destino” me hizo conocer casi casi a fuerza. Creo que estuvo muy raro asi que vale la pena que lo cuente brevemente:

    Una noche haciendo bromas por telefono con mis amigas, les pedi que me dijeran una bola de numeros al azar y los marque. Me contesto un hombre y le dije “Hola Juan, como estas?, soy Caro, te acuerdas de mi?” y me dijo: ” No, que Caro?” La verdad no me acuerdo que mas le dije, el caso es que nos quedamos platicando mas de una hora, me conto que estaba de visita en la ciudad donde yo estaba viviendo y me pidio que le recomendara algun bar, yo le dije que a mi me gustaba mucho ir a “equis” bar pero le recomende algunos otros mas. Total despues de la larga platica y de confesarle que todo habia empezado por intentar hacerle una broma, colgamos.
    Al dia siguiente (como todos los viernes) mis amigas y yo fuimos al “equis” bar. Derrepente se me acerca un tipo, me saca a bailar, bailamos una cancion sin dirigirnos una sola palabra, se termina la cancion, invento una excusa y me regreso a la mesa con mis amigas.
    Un rato mas tarde, me suena el telefono y veo que era el numero de “Juan Broma”, les digo a mis amigas que el fulano estaba hablando y me dicen pues contesta a ver que… resulta que contesto y oh sorpresa! que el que estaba llamando era el tipo que tenia a dos mesas, justo con el que habia bailado un rato antes. En ese momento, decidi colgarle y apagar el telefono. El chavo nunca supo que era yo la de la broma. No se porque me porte asi, creo que me asusto un poco tanta casualidad.
    Despues de esa noche, nunca mas lo volvi a ver ni volvio a llamar.

    Pensandolo bien, extraño hacer que me pasen cosas raras. No le hecho la culpa a mi novio pero desde que ando y vivo con el, mi vida se ha vuelto tan rutinaria que a veces ya ni siento la diferencia entre un lunes y un viernes. En fin, ya me desahogare en otro post.

    Saludos Al :)

  9. PipahPipah

    My cierto. A mi llegada a Londres, estaba buscando una calle por el centro y decidí preguntar a la chica que repartía periódicos en ese momento. 6 años después, y viviendo en partes del mundo diferentes, aun somos amigas.

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