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Sexo

¿Por qué los hombres piensan más en sexo y las mujeres…?

Sigo sin entender cómo es posible que todavía comparemos a hombres y mujeres en cuanto a hábitos y respuestas sexuales mediante datos de semejante inconsistencia.

¿Por qué los hombres piensan más en sexo y las mujeres…?

“En zapatos”. “En cosméticos”. “En la paleta pantone”. “En ver videos de gatitos”. En lo que sea. Añadid cualquier afirmación parecida a las que os he escrito al principio del post para completar el título del mismo y ya tenemos el próximo libro de temática hombres vs. mujeres que arrasará en el mercado literario al más puro estilo ¿Por qué los hombres no se enteran y las mujeres no entienden los mapas? Solo que, en cuestión de sexo, hacer afirmaciones como la que os traigo para el post de hoy acaba contribuyendo, en mi opinión, a perpetuar estereotipos sobre la sexualidad del hombre y la mujer que flaco favor hacen a una vida sexual sana. Os cuento.

Resulta que, echando un ojo a mi TL de Twitter, me topé con una encuesta hecha en un blog de sexo por una persona que presume de profesional de la sexología y en la que la pregunta era quién piensa más en sexo: si vosotros o nosotras. El que os menciono no es el primer blog que cae en este tipo de pregunta, que aparece también en reportajes varios cada cierto tiempo y que viene avalada por estudios científicos “de verdad”, en los que los autores cobran por hacerlos. En la mayoría de estudios que plantean esta pregunta, la respuesta es clara: los hombres piensan más en sexo (corre por ahí un estudio que dice que los hombres piensan en sexo una media de 18,6 veces al día y las mujeres, una media de 9,9).

Cada vez que leo algo así, además de ser consciente de que se queda un vibrador sin pilas en el mundo (no, con estas cosas no mueren gatitos, que eso no tiene nada que ver con lo que nos ocupa), tengo que ir corriendo a mirarme al espejo a ver si es que yo voy a ser un hombre y no me he enterado aún. Que oye, es poco probable, pero yo qué sé. Sigo sin entender cómo es posible que todavía comparemos a hombres y mujeres en cuanto a hábitos y respuestas sexuales mediante datos de semejante inconsistencia. Sigo pensando que es muy complicado lograr una sociedad con una sexualidad sana en su conjunto si todavía pensamos que hombres y mujeres (como género, no de manera individual) tenemos comportamientos diferentes con respecto al sexo que vienen poco menos que escritos en los genes (sin que tenga nada que ver la educación recibida ni la cultura) y que esos comportamientos siguen marcando que vosotros pensáis en sexo y nosotras mucho menos. Que a vosotros os apetece hacerlo y a nosotras, de nuevo, mucho menos.

El caso es que, tras leer el post, una encuesta al respecto y respirar hondo diez veces, se me ha ocurrido expresar en Twitter mi opinión contraria a que hombres y mujeres, como género, veamos el sexo de manera tan diferente aún a día de hoy como nos quieren hacer entender las encuestas. A esto me ha respondido un seguidor, todo acalorado, que sí. Que los hombres pensáis más en sexo que las mujeres y no sólo eso: que también tenéis más ganas de sexo que nosotras. Que es lo usual (va una). Que si para una encuesta preguntas, aleatoriamente, a un hombre y a una mujer anónimos cuánto piensan en sexo y cuánto les apetece, el hombre siempre pensará más y le apetecerá más. Que es lo usual (y van dos). Que en cuestión de sexo, que a nosotras nos apetezca menos es lo usual (y van tres).

Temerosa ya de ser en verdad un hombre y tener que empezar a afeitarme y a miccionar de pie (iba a poner mear pero es que quedaba un poco mal), le he preguntado que por qué es lo usual que las mujeres pensemos menos sobre sexo y nos apetezca menos hacerlo. Su respuesta: “Ni idea”. Con un par. Pero que es lo usual. En lugar de callarle la boca con un “AHÍ TIENES EL ESTEREOTIPO” (que, como os decía antes y siempre en mi opinión, ayudan a mantener estudios basados en diferencias absurdas), lo que he hecho ha sido abrir el procesador de textos y empezar este post. Para que me contéis, si os apetece, qué opináis de los estudios que dicen que hombres y mujeres (como género, insisto, no como personas individuales) tenemos “ganas” diferentes con respecto al sexo (vosotros siempre más, nosotras siempre menos).

En mi opinión, esos estudios fomentan la “guerra” de sexos que con tanto trabajo se lleva años intentando finalizar. Por no hablar de que estudios basados en diferencias artificiales (o fabricadas para conseguir titulares) ayudan a extender estereotipos que más vale que hubiéramos dejado atrás. En el caso que nos ocupa, el de que a nosotras hay que insistirnos para follar y, si decimos que sí rápido, somos (ya sabéis) “fáciles” (detesto ese concepto, en serio). Pienso que eso del “vosotras pensáis menos en sexo y os apetece menos” no hace más que coartar libertad sexual en la mujer. Que todo lo que se sale de esa norma es considerado negativo (ya sabéis: chicas fáciles, ligeras de cascos, cuando lo único que hacemos es disfrutar del sexo sin prejuicios y punto. Como cualquier persona, sea del género que sea, debería hacer). Pero ésta es mi opinión.

Me gustaría conocer la vuestra, de modo que… ¿qué opináis de los estudios que dicen que los hombres piensan más en sexo que las mujeres? ¿y de los que dicen que a ellos les apetece más? Mujeres, los días que os apetece ¿os sentís un poco hombres cuando leéis esto? Hombres, los días que no os apetece ¿os sentís un poco mujeres? ¿Ayudan estos estudios en algo a la vida sexual de una sociedad?

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7 comentarios

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Casiopea

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“Fomentamos la “guerra” de sexos que con tanto trabajo se lleva años intentando finalizar.”

7 COMENTARIOS

  1. Avatar de Chandra

    He salido corriendo al baño, a mirarme en el espejo… Sigo siendo mujer, creo.

    En mi experiencia al menos yo he tenido muchas mas ganas de sexo que mis parejas (yo mujer, ellos hombres). No se si será raro, un caso aislado… Algunos de mis amigos me comentan que no es normal, pero para mi es mi “día a día”. En estos casos reconozco que muchas veces me he sentido el “hombre” de la relación, cuando me han dicho que no les apetecía, que solo quieren cariño…

    Es curioso porque ya varios chicos me han dicho también que se sienten “impotentes” ante la sexualidad femenina, que nos los estamos comiendo literalmente, y se sienten un poco acojonados con respecto a nuestra sexualidad, nuestras ganas.

    Creo que para ayudar a estos estudios deberían de entrar en cualquier web de citas y ver que hay tantos hombres como mujeres buscando exactamente lo mismo… Y con las mismas ganas.

  2. fvendrellanonymous

    Correcta afirmación. Sin duda. Gracias Casiopea por abrir este debate tan interesante.

    De hecho a mi modo de ver este debate se centra en la simplicidad de introducir debates dicotómicos. La mejor manera de enfocar una investigación es siempre a partir de la diferencia entre grupos. Empresas que innovan versus empresas que no innovan, o pacientes que reciben un tratamiento u otro, o bienes producidos en Alemania o China. Así que el análisis de las diferencias de género son muy golosos para cualquier investigador.

    Soy investigador universitario y de acuerdo a mi experiencia los análisis de género en su gran mayoría son desarrollados por mujeres (por ejemplo si las mujeres gestionan las empresas de forma diferente, o si están discriminadas en salarios o en cualquier otra variable socio-económica), y por ser mujeres parece que tienen una mayor legitimidad para desarrollar estas investigaciones. Así que siempre me sorprende que piensen en formas de justificar diferentes aptitudes. Este es un problema de raíz porque sin lugar a dudas cualquier estudio que analice diferencias de género en cualquier ámbito (entre ellos el sexual) esta abriendo a la puerta a que somos diferentes y por lo tanto a que puedan haber discriminaciones en un futuro.

    Ah! Tranquila que nos queda claro a todos que eres mujer. De hecho la media es solo parte de la historia, seria interesante saber cuales son las desviaciones “normales” de la media (vaya que nos dijeran el mínimo y el máximo observado).

    Agur!

  3. Avatar de CristinaCristina

    Casiopea, buen relato!
    Estoy de acuerdo contigo, la sexualidad es algo tan personal, tan distinto entre sociedades, tan distinto entre personas… que me parece imposible poder hacer un estudio con pies y cabeza; y los que hay me parecen simplistas y erróneos! Pero quizás esto es porque no encajo en ellos y hasta que no los mandé a hacer puñetas, me han dado más de una noche larga de insomnio. Yo también me he preguntado si tengo pene; o si a mi novio le falta. Porque resulta que en nuestra relación yo pienso en sexo muchísimo más, y tengo muchísimas más ganas que él… Ostras tú, la primera vez que me dijo que no, qué drama! Cómo era posible? Si los tíos sólo piensan en hacerlo! Si nunca dicen que no! Si siempre tienen ganas! Si se tirarían hasta un donut!!! Cómo me dice que no? Pues, claro, porque no le gusto, porque no le atraigo, porque le doy asco….. Pero que burra!!!! Ni los chicos tienen ganas siempre, ni las mujeres tenemos jaquecas permanentes! Y sabes qué, que hablándolo con amigas, no soy la única que tiene más ganas que él. Tenemos nosotras un problema? Lo tienen ellos? No! Y cuando voy por la calle y pasa un chico guapo veo muchas miradas lascivas femeninas; igual de las mismas féminas que si encuestadas, por vergüenza o por decoro (porque claro, todo el mundo sabe que las mujeres no hacemos esas cosas porque no pensamos en sexo y somos más finas, y claro, yo no voy a ser la “rara”) negarán pensar/hacer esas cosas. Sinceramente, hasta que las mujeres no confesemos abiertamente que nos masturbamos, y salga un sano porcentaje en el estudio; yo no me creo ni uno! A freír espárragos!

  4. Alena KHAlena KH

    Hay una cosa que siempre me ha llamado mucho la atención: ¿hasta qué punto decir que “es que soy un hombre y tengo necesidades” no es una excusa que, como está socialmente asumida, sirve para justificarse ante todo?

    ¿Me explico?

    Tengo amigas que perdonan aventuras a sus parejas (sin ser partidarias de ese tipo de relación) y siguen con ellos, porque dicen que “Es normal: cosas de testosterona y no hay nada más que hacer”.

    Es como si a mí me apeteciese pegar a mi pareja y, tras darle una hostia, le dijera: “Perdona, cariño. Tengo la regla. Ponte hielo”. Y tan ancha. Ya sabes, las hormonas y eso…

    Conozco miles de tíos completamente apáticos y perezosos por follar y chicas que lo harían tres veces al día. Y viceversa.

    Y acerca de este tipo de estudios, pienso: ¿cómo cojones se hace el cálculo?

  5. EspoirEspoir

    Como comentamos en el debate con Pere Estupinyà, mi opinión (quizá poco ilustrada, lo reconozco) es que muchos estudios, sobre todo aquellos que afectan a algo moral muy establecido como son los roles de sexos, están muchas veces contaminados por un sesgo ideológico y/o económico. Me diréis que el resultado de los estudios es válido en función del rigor procedimental, pero me juego lo que sea a que la Universidad de Utah nunca publicará un estudio sobre los efectos de la poligamia sobre la psique femenina y, en el improbable caso de hacerlo, los resultados tendrían muy en cuenta quién lo financia.

    El caso es que la estadística es una herramienta útil para crearnos un dibujo general del mundo, pero no deja de ser una convención, una reducción que consideramos representativa a falta de otras representaciones mejores y más fiables, como podría ser la capacidad de leer la mente de cada uno de los ciudadanos. Pero la estadística no sirve para explicar la vida de cada uno, creo yo.

    A todo esto, se me ocurre también que los estereotipos sirven exactamente para lo mismo: para podernos hacer una idea general de ciertas cosas y así poder hablar de ellas, porque si no qué íbamos a poder decir de los hombres o las mujeres, más allá de que cada persona, oiga, es un mundo. Lo importante, creo yo, es no perder de vista que los estereotipos son como la economía de un país, son válidos mientras la gente cree en ellos y los fomenta. Ahora que muchos mitos sobre los sexos han caído simplemente estamos creando otros diferentes -el estereotipo de la mujer liberada, por ejemplo-, cuando quizá la única manera de explicarnos tales temas es admitir que no son explicables porque cualquier reducción o generalización significa dejarte por el camino parte de la diversidad, de la verdad. Y, entonces, ¿cómo y de qué íbamos a hablar? :)

  6. Avatar de ElenaElena

    Lo cierto es que mi opinión es bien distinta. Los últimos estudios neurológicos que han sido realizados tanto en hombres como en mujeres ponen de manifiesto que somos completamente diferentes. Y si hay algo que nos diferencia, es de hecho, el sexo. Biologicamente el cerebro del hombre está diseñado para dedicar 2,5 veces más espacio cerebral para el sexo que el cerebro de una mujer ( estudios realizados por la neurobióloga Louann Brizendine: “El cerebro masculino”). Así mismo la evolución hormonal del hombre está ligada al sexo de una forma más temprana que la evolución hormonal de la mujer.
    Con esto quiero decir que el hombre, biológicamente está hecho para albergar más sexo que una mujer. Esto no quiere decir que una mujer no tenga igualmente apetito sexual, faltaría más! pero lo que es cierto es que no es una prioridad ni para nuestro cerebro ni para nuestro sistema hormonal, mientras que para el hombre sí supone un condicionante.
    Entiendo el afán de igualdad que impera hoy en día en todos nosotros, pero lo cierto es que no hay algo más diferente que el cerebro del hombre y el de la mujer, y tratar de hacerlos iguales es sencillamente algo que no tiene sentido.
    Uno no puede pedirle a un hombre que tenga el mismo sentido de la empatía que una mujer tiene, o la intuición femenina, o que sean tan reflexivos como nosotras, porque tal y como sostienen neurólogos como Ragini Verma o Boris Schiffer entre otros, biológicamente no está destinado a tenerlo. Eso no quiere decir que no puedan aprender conductas, pero por así decirlo nosotras siempre tendremos más facilidad para ser así. Del mismo modo que un hombre tiene más facilidad para ser sexual que una mujer.

    Saludos desde http://enlazandoneuronas.wordpress.com

  7. Avatar de Javier

    Poco más puedo añadir a lo que se ha comentado. Si acaso decir que esos estudios a los que se refiere Alena pueden tener su base en que la mayor testosterona del varón inclinaría a este a tener más apetencia sexual. Pero lo cierto es que mi experiencia me indica que una mujer puede tener la misma apetencia que un varón teniendo lógicamente menos testosterona. Así pues parece ser que la teoría de la hormona no cuadra tanto como pudiera pensarse. El factor cultural que durante tanto tiempo ha reprimido la libre expresión de la sexualidad en la mujer tendría mucho que ver. El sexo debe dejar de ser un tema exclusivo de un género y darle la naturalidad (sin groserías) que merece. Saludos.

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