por que deberia calarme
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¿Por qué debería callarme?

Algunas de las personas a las que confesé mi “condición” y les pregunté si creían que debería salir abiertamente del armario, me respondieron con aquello de “no hace falta que digas nada, a nadie le importa con quién te acuestas”.

Corre el año 2013. Tengo 24 años. He viajado bastante y puedo decir que he tenido la oportunidad de conocer distintos lugares y formas de vida dentro de España y en Europa. Pese a todo, soy de orígenes rurales y estoy orgulloso de ello. Creo que la vida fue grata conmigo al colocarme en un pueblo de Cuenca cuan niño, donde el sol brilla con fuerza y los granos del trigo son espesos y valiosos, casi tanto como la tierra donde crecen.

 A pesar de ello, hay muchas cosas de este lugar que no me agradan en absoluto. Lo principal: la actitud de la gente ante la sexualidad. Tengo una familia a la que quiero que en ningún caso me gustaría hacer daño.  Sin embargo, cada vez que me imagino saliendo abiertamente del armario para, cuando me plazca, poder regresar a mi pueblo sin ningún miedo, se me pone un nudo en el estómago de pensar que las habladurías de los metomentodos podrían ofenderles. Y lo que es peor, y aunque suene egoísta, se me pone la angustia en el pecho cuando pienso que esos desdichados podrían hacerme daño a mí, ser poético, y a veces frágil, como soy.

Durante años he sufrido por temor a lo que ocurriría si la gente de mi pueblo supiese que soy bisexual. Poco a poco fui hablando con mis amigos y conocidos más cercanos, dándoles explicaciones quizá demasiado prolijas pero que me sirvieron para darme cuenta de que eran más abiertos de lo que pensaba, y de que me querían por quién era, sencillamente.  No obstante, llegar a ese punto me costó muchísimo, por la misma inseguridad que suponía para mí regresar al lugar donde, durante mi más temprana infancia, encontré gente que me llenó de miedos y bloqueó mi libertad, para contarles a sus amigos quién soy y por qué lucho, que no es otra cosa que mi libertad.

Algunas de las personas a las que confesé mi “condición” y les pregunté si creían que debería salir abiertamente del armario, me respondieron con aquello de “no hace falta que digas nada, a nadie le importa con quién te acuestas”. Eso está claro, amigos. A nadie le importa. Pero sí me importa a mí. Por eso mismo, quiero tener la libertad de poder decir, de poder expresarme, en definitiva, poder responder tranquila y abiertamente cuando alguien me pregunte si tengo pareja o si me gustaría tenerla, o, más común en el medio rural, cuando alguien me da indicaciones directas de cómo debería ser la mujer ideal por la que trabaje el resto de mi vida. Este prejuicio sexual, es, sencillamente, inhumano. Creo que hace falta definitivamente superar la barrera del machismo todavía tan extendida en el medio rural, y para ello no hay que esperar a que desaparezca dicho medio que, personalmente, me parece de lo más valioso que queda en nuestro país.

Es demasiado injusto que alguien se sienta obligado a rechazar sus raíces rurales por ser bisexual u homosexual, como sé que ocurre en algunos casos, por el hecho de que unos cuantos habitantes de su pueblo o aldea tengan una mente  hermética  que impone la opinión dominante, no permitiendo que esa persona se exprese y muestre abiertamente como es. Sencillamente siento que hay que hacer algo en este país para combatir a esos pocos, pero pesados, grávidos, vociferantes, y mal cargados de razón; que no entienden de libertad cuando juzgan a alguien por su condición sexual como factor relevante para trabajar en el campo.

No me gusta nada que muchos homosexuales que habitan en pequeños pueblos tengan que huir a la ciudad o refugiarse en actividades clandestinas para poder sentirse humanamente realizados.  Del mismo modo que no es justo que las personas homosexuales tengan que vivir en barrios céntricos de las ciudades para poder sentirse  más libres, tampoco lo es que el campo quede relegado para heterosexuales. Creo que ninguna de las dos cosas ayuda a que la diversidad de gustos se naturalice. Si hay personas en el medio rural que no pueden comprender la existencia y el disfrute de la homosexualidad, deberían emigrar a la ciudad, a ver si allí les resulta más fácil aislarse de una colectividad que es naturalmente diversa. La sexualidad tiene con frecuencia como pilar básico el disfrute compartido con otros, y para que esto ocurra es necesario no sentir miedo a expresarse y hablar en libertad. Pero si hay silencio, difícilmente podrá darse. ¿Por qué no vamos a poder expresar nuestra bisexualidad u homosexualidad en el campo a estas alturas de siglo? ¿Por qué deberíamos callar, cuando es algo totalmente natural? No creo que haya razones para hacerlo. Sé que no es fácil y que la huida hacia la ciudad será en muchas ocasiones inevitable. Aún así, me gustaría que aquellos que estén en esta situación se atrevan a regresar a sus pueblos o aldeas en algún momento de su vida, para decir alto y claro quiénes son. Creo que de ese modo estaremos ayudando a que algo cambie en nuestro país.

_________________________________________

Enviado por: Charlie S. Sepúlveda


Os recordamos que este texto pertenece a la sección “DÍA 1″: puedes enviar tu relato al mail dia1@intersexciones.com y podrá salir publicado el día 1 del mes.

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“Es demasiado injusto que alguien se sienta obligado a rechazar sus raíces rurales por ser bisexual u homosexual.”

10 COMENTARIOS

  1. m!m!

    Parece mentira que aún nos encontremos a gente así… gente que no acepta las elecciones de los demás… por desgracia hay mucha, y más en los pueblos o regiones pequeñas. :(

    Poco a poco, entre todos lo conseguiremos… pero llevará su tiempo.

  2. NadaramaNadarama

    Me parece muy tierno lo que cuentas Charlie, y siento que lo estés pasando mal en ese medio rural el cual desconozco. Yo si no piso asfalto pierdo el equilibrio, pero puedo hacerme a la idea. Es totalmente lícita tu reivindicación, pero permíteme decirte sin sonar gilipollas, que pretender que regresen todos los gays y bisexuales que una vez huyeron a la ciudad para normalizar tu situación es una utopía. Siento decirte que si quieres que las cosas cambien vas a tener que cambiarlas tú mismo.

    Déjame preguntarte algo: qué te puede pasar si un día te defines como bisexual ? que te llamen “maricón”? que te retiren el saludo? que otros que sienten como tú (que seguro que los habrá) se acerquen a ti para decirte “puedes contar conmigo”?

    Desde mi humilde opinión te animo a que empieces la revolución tú solo. No te digo que emules a Batman, sino que seas tú mismo, que no es poco. Pero para eso debes perder el miedo a que descubran “tu secreto”; descúbrete, hazlo saber, porque cuando un secreto es sabido por todos, ya nadie puede chantajearte con él.

    Haz el favor de no fustigarte pensando en el dolor que las habladurías les pueden hacer a los tuyos. En serio piensas que a los que te quieren les va a importar más tu reputación que tu felicidad?

    No te conozco, pero puedo percibir tu madera de líder. Ánimo Charlie. Los gays de ciudad estamos contigo!

    : )

  3. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Complicado. En teoría creo que lo mejor es llevarlo con la misma desfachatez con la que los heterosexuales llevamos “lo nuestro”. Entiendo el argumento de que si yo no voy contando si en la cama me gusta esto o esto otro, y nadie espera que lo haga, un homosexual tampoco tiene por qué dar explicaciones de lo que hace en su dormitorio pero también creo que lo sano y lo natural sería poder darle un muerdo por la calle a la persona a la que quieres (o simplemente a la que te gusta) sin preocuparte de nada y quizás la única forma de hacer eso es que la gente de tu entorno esté informada.

    Además, tú no le puedes hacer daño a nadie simplemente por ser como eres, el daño se lo hacen ellos con sus prejuicios y su cerrazón, aunque también entiendo esa forma de verlo, la de que eres tú quienes les harías daño al decírselo, porque realmente es la línea de pensamiento más corriente.

    Y, claro, todo esto es así de bonito en el país de los pitufos pero en la realidad hay ambientes tan retrasados que si sales en ellos del armario puede peligrar tu tranquilidad y tu familia y hasta tu integridad física en los casos más extremos.

    Aún con todo, hay casos especiales. Verás, últimamente me ha llamado mucho la atención uno de ellos: yo trabajo en un sitio bastante tradicional y misicas (de misa), para mi desgracia. Nunca habría pensado que un homosexual que lo viviera abiertamente fuera a ser bien recibido sino todo lo contrario dadas las expresiones y chistes machomonguers que a veces se oyen. Y sin embargo hace unos años entró a trabajar un chaval que no solo no lo ocultaba sino que hablaba de ello con la misma naturalidad (y desfachatez, en el mejor sentido de la palabra) que yo creo que desarmó los prejuicios de muchos y sorprendentemente ha generado un respeto que no me habría esperado. Creo que esa naturalidad y esa forma tan sencilla y tan directa de ser ha desarmado hasta a los más recalcitrantes, o igual es que no se atreven a decir nada porque saben que el resto nos echaríamos encima. No sé si su forma de ser se puede extrapolar, ojalá, pero me ha hecho pensar mucho en que a veces echarle valor renta.

    Te voy a contar otro caso: mi mejor amigo durante la carrera. Cuando se lo dijo a sus padres y hermanos fue un dramón de proporciones épicas. Años después, vive en N.Y., se ha casado allí y ahora está hasta la berza de que sus hermanos les coloquen a los sobrinos en vacaciones en casa para que aprendan inglés. “Prefería cuando no me hablaban a ahora que los tengo cada dos por tres apalancados en casa, pidiéndole a mi marido que les cocine esto o lo otro con todo el morro y toda la naturalidad”, me dice a veces riéndose.

    La vida da muchas vueltas.

    Elijas lo que elijas, lo importante es que seas feliz. Quizás haya más de una forma de serlo y quizás, también, haya muchas distintas.

  4. EspoirEspoir

    Estoy con Nadarama: cada gay un Vietnam :)

    Mis padres también son manchegos, y en el pueblo de cuyo nombre prefiero no acordarme mi madre lleva con mucha naturalidad la abierta homosexualidad de alguien muy cercano a nosotros. Cuando hablamos en un primer momento sobre cómo se lo tomarían allá adónde mi tía Josefa y mi otra tía Milagros van a misa diaria y matan el cerdo a porrazos, mi madre nos adelantó en modernez a todos diciendo mira macos, a ver si os habéis creído que allá nos mamábamos el dedo. Que los gays son gays aquí, en Pequín y en la postguerra franquista, y todos sabían quién eran, y algunos pringaron, pero otros no, y los que no (ojo, que no estoy justificando la represión, eh) vivieron su sexualidad no abiertamente, porque no lo hacía nadie, pero sí en relativa paz y concordia con sus conciudadanos. Seguramente también entre cierta condescendencia, pero oye, eso es un problema de los demás, no de uno mismo.

    Yo también me pensaba que mi madre era de pueblo cerrao, y cuando le dijeron lo que le dijeron, sabes qué? Contestó que “ya se lo imaginaba” y que, además, si ella fuera joven “igual haría lo mismo porque los hombres son muy complicados” :)

    Hagas lo que hagas sigue tu conciencia, no te dejes llevar tú por otra clase de prejuicios, y suerte.

  5. Avatar de PioPio

    Mira que llevo leyendo a Intersexciones tiempo y me voy a estrenar comentando contigo :)

    Que decirte tras leerte. Como comentan por arriba es complicado abordar este tema y más sabiendo del lugar donde vienes y que compartimos. La ciudad ofrece ese anonimato y libertad que un medio rural no tiene, pero entiendo que quieras vivir en los dos sitios bien y feliz. Creo que si dieses el paso, mucha gente se partiría el brazo por que te respetasen, porque se debería juzgar por lo que haces en la vida no por tu condición sexual.

    Es duro tomar decisiones y que le hagan daño a tus seres queridos, te hace replantearte muchas cosas, pero te juzguen o no, debes ser coherente con tu conciencia y que le den mucho por saco al mundo, me parece muy valiente todo lo escrito, ¡qué vales mucho!

    Muchos besos guapísimo y todo mi apoyo.

    PD: y gracias a Alena por permitirte publicarlo :)

  6. La GraduadaLa Graduada

    Cuánto te entiendo… cuánto entiendo ese mundo rural del que hablas…

    Los comentarios han sido maravillosos, así que yo no quiero extenderme. Simplemente, busca tu propia felicidad en vez de “cambiar el mundo” (que ya cambiará, por sí solo, sin que hagas nada especial); si tienes que irte a la conchinchina para vivir feliz, házlo; si tu pueblo te llama, acércate a él. Deja que surja el contarlo o no.

    Eres muy valiente, y te expresas muy bien. A lo mejor esto mismo lo puedes escribir en otro lado. A lo mejor tienes madera de escritor…

  7. CristinaCristina

    ¿Sabes qué?
    Vete a tu pueblo y sal del armario .
    Tengo un amigo al que adoro al que le ocurría lo mismo que a ti , su mayor sufrimiento era su madre .
    Un día hablando llegamos a la conclusión de que su madre podría estar sufriendo más por verle infeliz que porque las vecinas pensaran que su hijo fuera gay .
    Se casó con su marido en su pueblo y yo vi a todo el mundo viviéndolo con muchísima naturalidad .
    Si no te critican por una cosa , lo hacen por otra .
    Y si no cambiamos el mundo vamos de culo .
    ¡¡¡Muchísima suerteeeeee!!!

  8. Avatar de SkiterSkiterioSkiterSkiterio

    No se cuantos de los que ya habéis comentado vivís o habéis vivido en pueblos, pero voy a hacer de bogado del diablo, porque en este país aún hay muchos pueblos que funcionan como micromafias (por suerte, no todos y cada vez menos). Yo te diría que fueses con cuidado, por si acaso. No sea que te lo hagan pasar mal, y no te perezca la pena la experiencia. No lo dejes, sigue con tu proyecto de vida, pero con cautela y poco a poco, por si acaso. Más vale despacio pero seguro, para que se acostumbren, que con demasiada prisa y se te pongan en contra. Como lo dice Ronro, vamos.

  9. Eva

    Hola Charlie :)
    Aun recuerdo el día en que me dijiste todo esto en persona. Me siento tan afortunada de ser una de las primeras aun teniendo en cuenta que nos vemos tan poco…Siempre has sido alguien muy importante para mí, con quien he pasado grandes momentos en mi infancia y juventud temprana y me acuerdo muchísimo de ti.

    Evidentemente, los dos sabemos cómo está el patio por la zona común en que nos movemos, pero he de decirte algo con lo que no acabo de estar de acuerdo, o más bien, algunas puntualizaciones:
    En el texto nombras “la actitud de la gente ante la sexualidad” ¿Realmente crees que es hacia la homosexualidad? Creo que más de una vez me habrás oído decir “es que en los pueblos no hay escaparates”, frase heredada de mi madre, que siempre me la ha repetido hasta la saciedad. No se trata de que en un pueblo te vayan a juzgar por tu condición sexual. En un pueblo (y en una ciudad también, ya puestos, sólo que no te enteras tanto porque el círculo que se mueven los comentarios es mucho más amplio) se te juzga por tu minifalda, por la chispa de anoche, por el grito desafortunado que has pegado en el bar, por tu nuevo novio, por tu nueva novia, por el golpe que le has dado al coche, por no-se-que enredo con el vecino, por tus notas, por el tiempo que llevas sin ir a ver a tu tía, … ¿sigo? podría estar así toda la tarde.

    Por ello, cuando dices “Por eso mismo, quiero tener la libertad de poder decir, de poder expresarme, en definitiva, poder responder tranquila y abiertamente cuando alguien me pregunte si tengo pareja o si me gustaría tenerla (…)”, evidentemente puedes expresarte con toda la libertad que desees… lo que no puedes es taparle la boca a la gente que tiene el pensamiento más o menos retrógrado. Simplemente son personas que ni tienen tus conocimientos ni han vivido en la misma época que tú.

    El consuelo que pienso que debe quedarte es que al hablar con gente que REALMENTE aprecias y que realmente te aprecia, encontrarás toda la comprensión y respeto del mundo. Elijas lo que elijas. Porque esas personas lo único que quieren para tí es tu bienestar y felicidad. Estés donde estés. Aunque lleven sin verte y charlar contigo 1000 años. Y sabes exactamente cómo es la persona que te está escribiendo esto. Una “happy of the life” total que siempre ha llevado por bandera el “me importa una mierda”

    Un besazo y cuídate mucho rubio :)

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