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Relaciones

Patatas con olor a frito. Solteras con olor a quemado

Tania aseguraba que con cada año se volvía más exigente: se daba cuenta que no podía conformarse con cualquier hombre.

Voy a tomar una copa de vino tinto. Me sienta mejor el vino que la cerveza y lo disfruto mucho más. Sorbo a sorbo. Tania, en cambio, prefiere cerveza: que esté casi helada y acompañada de un plato de patatas bravas. Es toda una experta en bravas y va de bar en bar haciendo su propio estudio sobre la calidad de éstas. “De momento ganan las de un restaurante familiar de Gracia. A ver si éstas me sorprenden”.

Le han sorprendido. Me han sorprendido hasta a mí y eso que no las he probado. Apestaban a pescadito frito de tal manera que dudé por un momento si se habían equivocado de mesa. Pero no, el olor a pescado provenía del plato de patatas bravas y nos tenía descolocados a todos: a todos los clientes de las siete mesas de la terraza del barrio más pijo de Barcelona en el que, se supone, todo tenía que oler correctamente.

Es un gran error, pero nos da la sensación que lo caro siempre es de mejor calidad que algo más barato y nos enfadamos si un jersey de Sandro hace bolitas o si una relación que nos ha costado la vida se termina de un día para el otro.

Tania seguía en estado de shock pero, a pesar de mi grito “¡No lo hagas!” decidió probar las patatas. Supongo que le costaba creer que unas patatas pijas pudiesen ser malas, y esperaba encontrar una gran sorpresa al morderlas. No sé, algo como una explosión de sabor de una patata más rica del mundo que, a su vez, neutralizaría con su aroma inconfundible la peste que salía de su plato y entraba en cada ventana de esa calle peatonal. No entiendo por qué lo hizo, pero lo hizo. Y acto seguido lo escupió en una servilleta, diciendo: “¡Que ascazo, por el amor de dios!”

No me extraña.

Mientras que Tania apartaba las patatas y encendía un cigarro para acabar con el gusto a  pescadito en su boca, yo me sorprendía por una cosa: no se le pasó por la cabeza entrar al bar y decírselo al camarero o, mejor aún, al propietario. Tampoco pensó en dejar una hoja de reclamación. Simplemente exclamó: “¡qué ascazo!”, rechazó mentalmente el plato y siguió como si nada, fumando y hablando de sus cosas. En cambio, si se trataba de los hombres, era capaz de encontrarles cualquier pequeño fallo y no tardaba en comentárselo: probaba una patata con olor a pescado pero jamás le habría dado una oportunidad a un hombre que no era exactamente tal y cómo ella se lo imaginaba.

Cada día de sus tres años de soltera, Tania tenía más y más claro cómo sería su futuro novio. Cualquier fallo del candidato era suficiente para alejarlo de las preciosas piernas de Tania y de posible participación en su perfecto futuro con tres hijos, una casa en la playa y una felicidad absoluta.

Hace un año conoció a Paul, un chico alto y con unas facciones muy masculinas. Paul nos volvía locas a todas: era educado, inteligente y guapo. Medía diez centímetros más y tenía diez años más que Tania, así que de entrada ya tenía todas las posibilidades. Pero le fallaba una cosa: Paul roncaba. Ese pequeño gran detalle fue el detonante.

Sergio no roncaba y también era alto y adulto. Pero no era lo suficientemente romántico. Era un “hombre simple” según mi amiga soltera. “Y de hombres del montón está llena la calle”,- aseguraba.

Víctor no era tan alto, pero, por nuestra gran sorpresa, le gustaba a Tania. A mí lo de la altura no me parece una superficialidad: al lado de un hombre pequeño yo me siento una mujer enorme, no me gusta ser “la grande de la relación”, pero si un hombre me gusta de verdad, me da igual. Así que Tania tampoco se fijó en la altura de Víctor, renunció sus tacones y se sumergió en el amor de verdad. Por desgracia duró tan sólo tres meses: Víctor no estaba tan loco por ella como creíamos. Para rematar le dijo: “Eres demasiado alta para mí” y Tania se indignó de tal manera que tuvimos que darle un pequeño toque: le acababan de disparar con su propio arma.

Pero sea cual sea el defecto que tenía cada uno de los pretendientes de Tania, no les dejaba pasar ni uno. Es más, aseguraba (como la mayoría de los solteros de oro) que con cada año se volvía más exigente: se daba cuenta que, al estar bien sola, no podía conformarse con cualquier hombre.

Algunas de las solteras se agarran a eso de “mejor estar solo que mal acompañado”, suponiendo que “mal acompañado” consiste en estar con un hombre normal y corriente con sus defectos y sus virtudes. Muchas de las personas que están solas (independientemente del tiempo: sean seis meses o seis años, eso depende de la cada uno) aseguran que poco a poco se vuelven más exigentes, aunque en realidad se trasforman en gilipollas.

Estamos perdiendo la capacidad de entregarnos a alguien. Algunos tienen pánico al sufrimiento, y por lo tanto prefieren estar solteros e invencibles que emparejados y dependientes. Suelen ser individuos que pierden su personalidad al conocer al amor de su vida: le entregan llaves de su corazón y la contraseña de su autoestima. Así que optan por seguir teniendo carácter aunque esto les impida estar en pareja.

Otros simplemente se habían olvidado de la tolerancia, convirtiéndose en los jueces que utilizan pena de muerte como el veredicto de cualquier pequeño crimen cometido por sus amantes. Sin embargo confunden los términos: lo que ellos llaman “ser seguro e independiente” en realidad es “ser soberbio y prepotente”. No me sorprende en absoluto. En esta sociedad, en la que los bellezones nos repiten constantemente desde las pantallas aquello de “porque yo lo valgo”, en las que nos hinchan de literatura inteligente de las mujeres autosuficientes que nos “ayudan”, estamos completamente perdidas. Ellas nos explican cómo debe ser un hombre para que nosotras les hagamos el favor de quererlos.

Estamos tan confundidas que el día que nos gusta alguien, nos nutrimos de opiniones de los “amigos” para poder definir lo que realmente sentimos y, en su ausencia, buscamos cualquier defecto para asegurarnos que éste no es el hombre. Muchas de las veces somos incapaces de detectar un sentimiento. No sabemos cómo es y cómo debe de ser para que lo podamos llamar “amor” y, en vez de guiarnos por una cosa tan simple como: “si un hombre te hace feliz, es tu hombre, si no te hace feliz- no lo es”, nos agarramos a unas normas y listas creadas por los que nos desconocen, los juntamos con nuestros miedos e inseguridades y lo llamamos “listón alto”.

Sabéis perfectamente que yo defiendo la soltería. Es un estado normal y corriente. El problema no son las solteras que están bien como están y, al conocer a un hombre, se enamoran o no en función del “tilín” que les provoque. El auténtico desastre son las solteras por imposición que en el fondo no saben estar solas, pero con el tiempo se vuelven insoportables, prepotentes y criticonas: a la hora de la verdad no saben distinguir lo que sienten, no tienen ningún tipo de personalidad y lo disimulan con exceso de autoconfianza.

Cada día me encuentro más con las “solteras postizas”: aquellas que, al comer unas patatas con olor a pescadito, no saben poner una hoja de reclamación por pura vergüenza. Sin embargo aseguran saber definir lo que quieren y reclaman a un hombre “diez” a su lado.

Y yo me pregunto: ¿qué hombre normal va a soportar a una sabelotodo prepotente a su lado que, además, lo pone a prueba las 24 horas al día?

Por cierto, le dije al camarero que las patatas estaban horribles y se disculpó, me agradeció la queja, las cambió por otras (que estaban de muerte) y no nos cobró ni un duro.

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Costumbre  Soledad  Solteras  

49 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“Estamos perdiendo la capacidad de entregarnos a alguien.”

49 COMENTARIOS

  1. Bárbara M Ramírez

    El otro día pensaba sobre algo parecido a raíz de uno de estos programas chorras de divinity en el que buscaban trajes de novia ideales. Había una chica que se había probado 21 trajes y ninguno le convencía. Las excusas rozaban lo ridículo y lo que le pasaba era, simple y llanamente, que estaba acojonada ante la idea de elegir vestido y que ésto le llevara irremediablemente al altar. Era el último paso, el “me voy a gastar 3000 dólares y ya no va a haber vuelta atrás”.

    Supongo que esto se puede extrapolar a los hombres. Probar mil y uno y poner pegas absolutamente inverosímiles escondiendo que simplemente tienes miedo de entregarte. Terror a estar en una relación que te coma la personalidad y te haga sufrir. Evidentemente la soltería no es mala, ni mucho menos, yo misma proclamaba a los cuatro vientos la felicidad de hacer y deshacer sin rendir cuentas a nadie, pero en el fondo todas agradecemos un abrazo por la espalda en la cama y una mano que nos ayude a levantarnos de vez en cuando.

  2. Verona.Firenze

    “El auténtico desastre son las solteras por imposición que en el fondo no saben estar solas, pero con el tiempo se vuelven insoportables, prepotentes y criticonas: a la hora de la verdad no saben distinguir lo que sienten, no tienen ningún tipo de personalidad y lo disimulan con exceso de autoconfianza. ”

    No podría estar más de acuerdo con estas líneas que has escrito. En el fondo, les molesta la soltería, y se dedican a tapar ese odio a estar solas con kilos de “yo estoy perfectamente, no necesito a nadie, los tíos no saben ni lo que quieren”. Cuando en realidad, el problema lo tienen ellas mismas. Que no saben pasar por ese estado con normalidad. Mientras tanto, se dedican a criticar a las parejas que ven felices y las acciones que éstas llevan a cabo, para luego, cuando vuelven a estar emparejadas (eso sí, controlando al pobre chico durante todas las horas del día), empezar a hacer aquello que “supuestamente odiaban a muerte”.

    Gran post, sin duda me quito el sombrero.
    Un besote.

  3. Anonymous

    Hay bastantes mujeres que les gusta un chico en cuanto esté chico gusta a otras mujeres. Es como si lo nuestro no fuera evidente, jaja (somos menos bellos, eso está claro) . Nosotros si tenemos claro que nos gusta casi siempre… Es muy curioso…

  4. Anonymous

    Excelente y totalmente de acuerdo. Me ha recordado a un fragmento de Osho que dice así:

    “En primer lugar tienes que estar solo. En primer lugar tienes que aprender a disfrutar de estar solo, a quererte a ti mismo. En primer lugar sé tan auténtica mente feliz que si no aparece nadie no te importará. Estás pleno, desbordante. Si nadie llama a tu puerta, no pasa nada, no echas nada en falta. No esperas que nadie llame a tu puerta. Estás en casa; si alguien viene, estu pendo. Si no viene nadie, también estupendo. Entonces puedes adentrarte en una relación. Porque entonces puedes ser el amo, no el mendigo, porque entonces serás como un emperador, no como un mendigo.
    Y la persona que ha vivido sola siempre se sentirá atraída por otra que también disfruta de estar sola porque los iguales se atraen. Cuando se encuentran dos amos- amos de su ser, de su estar solo-, no se produce una suma de felicidad, sino una multiplicación. Se convierte en un increíble fenómeno festivo. Y no explotan; comparten. No se utilizan mutuamente. Por el contrario, se hacen uno y disfrutan de la existencia que los rodea.
    Dos persona solitarias siempre están enfrentadas, una frente a otra. Dos personas que han conocido el estar solas están juntas y ante algo más elevado que ellas. Siempre pongo este ejemplo: dos amantes normales, ambos solitarios, siempre están frente a frente; dos amantes de verdad, en una noche de luna llena, no estarán frente a frente, sino juntos frente a otra cosa. Alguna vez escucharán juntos una sinfonía de Mozart, Beethoven o Wagner. Otras veces escucharán junto a una cascada la música salvaje que fluye allí continuamente. Otras veces, junto al mar, contemplarán el horizonte, hasta donde alcanza la vista. Cuando se conocen dos personas solitarias, se miran mutuamente, porque siempre buscan formas y maneras de explotar al otro, de utilizar al otro, de ser feliz por mediación del otro. Pero dos personas profundamente contentas consigo mismas no intentarán utilizarse mutuamente. Por el contrario, serán compañeros de viaje, como en una peregrinación. La meta es muy elevada, está muy lejos. Los une su interés común.”

    Un saludo.

  5. Sashimi Blues

    La foto de Miranda define el artículo. Mira que era insoportable la tía!
    A amar se aprende. No me refiero a sentir, Sino a compartir, escuchar, ceder, respetar. Y los hay que no saben. Y disfrazan su torpeza con soberbia. Punto
    Alena. Tú sabes darte. Nos das amor.
    Y después de este momento ñoño…

  6. X

    Me quedo con “¿qué hombre normal va a soportar a una sabelotodo prepotente a su lado que, además, lo pone a prueba las 24 horas al día?”, de esas por aquí he visto muchas jajaja. O, utilizando lo de las puntuaciones, ¿cómo te atreves a exigir un hombre 10 si tú apenas eres una mujer 6'5? Pero esa pregunta (más o menos) ya la hice en otro post y resulta que, como la felicidad de uno mismo es tan importante (no seré yo quien niegue eso), está bien que exijamos lo máximo. Que para estar con un hombre 7 -dicen- nada, que necesitan un hombre 10. Curiosamente, de dar nunca hablaban. Solo hablaban de lo que querían ellas. ¡Ay!

    1. Silvia

      Ahí se refleja la soberbia y la prepotencia, cuando quien vale un 6'5 exige un 10, es porque se autovalora con un 10, no? Esas personas no se dan cuenta de que tambien tienen fallos (de un 6'5 a un 10 hay tres puntos y medio…) sin embargo se les da muy bien encontrar los errores de los demás, y por supuesto, saben lo que deberían hacer y cómo deberían ser para mejorar. No me parece malo evaluarse a uno mismo con un diez, a no ser que eso te impida mejorar, o te convierta en una persona dañina; esos están suspensos!

    2. Espoir

      Supongo que todo el mundo puede atreverse a pedir un 10. Solo faltaría. El quid está en que el otro tambiên crea que tú eres un 10. Pensar que debes aspirar a un mediocre porque tú también lo eres me parece terrible, y proponerlo como norma para los demás, bastante presuntuoso.

    3. Anonymous

      De presuntuosidad tú sabes un rato, pero no me parece que ni X ni Silvia lo estén proponiendo como norma para los demás. En todo caso, sigues exigiendo 10 y ofreciendo 6'5 (o lo que quiera que seas, Dios me libre de infravalorarte). Vamos, en tu línea.

      L.

    4. Ronronia Adramelek

      ¿Qué es un hombre 10, una mujer 6,5 o una suegra notable alto? Es que a lo mejor esa metáfora no tiene mucho sentido ¿no? porque las notas las ponemos cada uno cuando hablamos y nuestros criterios de evaluación son subjetivos, así que o ponemos los criterios a disposición del público o tampoco ellos pueden juzgar bien lo que pedimos.

      Yo no sé lo que entiende X por un hombre 10, ni sé lo que entiende Espoir por un hombre 10, pero estoy segura que no será lo mismo. Para mí un hombre 10 es un hombre con el que soy completamente feliz: un amante, un amigo, un compañero de juegos, un apoyo, un acicate, alguien que es mejor desde que está conmigo y que me hace mejor a mi y también alguien a quien querer darle todo porque ves que te da todo. Para muchos yo seré un 5 raspao, para muchos más un 1,5, unos estarán evaluándome por un criterio y otros por otro, pero yo quiero mi 10 y si no lo tengo prefiero dedicarme al sexo deportivo y variado.

    5. X

      Y para ti, ¿qué eres? ¿Te consideras un 10? Y, de no ser así, ¿no te parecería egoísta pedir un 10 considerándote, por ejemplo, un 8?

      Que conste que lo del “hombre 10″ lo utilizáis vosotras, yo solo hice uso de vuestra expresión. :P

    6. Ronronia Adramelek

      Que da igual la nota que tú te pongas, que si no la gente con autoestima baja sólo tendría derecho a desechos de tienta, y los creídos a pedir el cielo. Tú pides x. Lo consigues, bien por ti. No lo consigues, decides: me quedo sólo o rebajo las exigencias. Si todas las opciones son buenas al final porque se puede ser muy feliz solo y también muy feliz en pareja.

  7. Anonymous

    Me quedo con lo de la hoja de reclamaciones. En España somos tan pudorosos para estas cosas que no sabemos poner una, y mira que cambiarían las cosas (para bien) si estuviéramos acostumbrados a ponerlas…

    M.

  8. Libertad

    A Tania le hace falta pasar una temporada con mi señora madre. Así de simple.
    Verás, mi señora madre (que es muy señora, muy gloriosa y tuvo los huevos de llamarme 'Libertad' cuando todavía no sabíamos si volvíamos a lo de antes con el golpe de estado o no) se separó de mi señor padre cuando yo era muy joven, y durante toda su vida ha sido una madre soltera, exigente y tocapelotas como ella sola. Tan tocapelotas que me casi obligaba a sacar dieces puros en el colegio (hasta mis profesores le tenían pavor); tan tocapelotas que nunca me dijo sencillamente 'esto está bien', sino que siempre añadía un 'puede estar mejor'. Tan tocapelotas que hubiera obligado al dueño del local a comerse esas patatas una a una… y sin salsa brava, NADA de disimular el sabor, listillo!
    También le hubiera dicho a Tania que está muy bien ser exigente, pero que en el amor también hay que ser permisiva y equivocarse, porque así aprendes cuáles son las verdaderas cosas importantes: no el roncar, ser más alto o más engreído; aprendes a hacerte más fuerte si te rompen el corazón o aprendes a confiar en la otra persona a pesar de que le huela el aliento. Ella se ha equivocado con los hombres, por supuesto; pero nunca ha dudado en 'ponerles una hoja de reclamaciones'. Y además, así lo reclamaba ella, que también se lo hicieran si era necesario. Pero poner una hoja de reclamaciones no es decir 'bye bye miss american pie', sino más bien 'toma nota, y no vuelvas a servirme unas papas bravas de mierda'. Uy, que mezclo conceptos. Bueno ya me entiendes en verdad. A lo que voy; cuando quieres a una persona, se trata de crecer juntos y des-idealizar esa imagen que tenemos de Encantador montando en su corcel para ir quitando piezas de la armadura y ver a la persona que hay debajo.
    Por supuesto, mi madre también le diría a Tania que una hoja de reclamación sí; dos, pase; pero más de tres es que no te va la comida hindú, así que deja de comerla, chata.

    Mi señora madre, a día de hoy y con sus maravillosos casi 56 tacos, es feliz con su pareja (un novio unos 7 años más jovenzuelo y buzo; a mis amigas les daba un mal cada vez que venían a casa y abría él la puerta); sigue siendo muy exigente con todo, pero aprendió que a veces en el amor hay que dejar de ser tan exigentes con los demás y tener más mano dura con un mismo. Cuesta de aprender, pero es lo que tiene estar tanto tiempo de soltera: sólo sabemos ver los defectos de los demás y no los nuestros.

    PD: sí, en este país hay que pedir la hoja de reclamaciones un poquito más. O al menos decir 'esto es mierda, oiga'.

  9. monsieur le six

    Me ha encantado, tanto el contenido como la forma del artículo. Yo mismo he pensado muchas veces y conozco a varias mujeres como Tania. No hace falta ni siquiera restringirse a las que ya pasan de los 30, he conocido a chicas de veintitantos que ya venían con unos aires, con unas exigencias… y luego resultaba que ellas tampoco eran ningunas mujeres 10. Todo les molestaba, y cuando hablabas con ellas te enumeraban las mil y una cosas que descartarían a cualquier tipo. ¿Sabes lo más gracioso? Que luego te enterabas que la chica en cuestión se había liado con algún tipo que conocías que era de lo peor. Ella, la mujer 10. Porque en el fondo estaba sola y lo necesitaba, aunque no lo reconociera de cara a la galería. Y porque, como bien dices, ¿qué hombre normal va a soportar a una sabelotodo prepotente a su lado que, además, lo pone a prueba las 24 horas al día?

    Yo he sido “soltero de oro” durante muchos años, pero nunca he sido tiquismiquis, y creo que la mayoría de los hombres tampoco. Eso nos ahorra muchos traumas y favorece nuestro carácter.

  10. Mr Cat

    Pero vamos, las chicas como Tania son las mejores, son casi de manual de supervivencia masculina, son la oportunidad para aprender de la mujer en todo su esplendor, sus manías son la octava maravilla del mundo cuando se transforman en un reto para nosotros… a la perfección no se llega simplemente, hay que sudar sangre y Tania pone a prueba nuestras posibles ganas de encantar a la mujer difícil. No me refiero a que perdamos la naturalidad y hagamos lo que sea para enamorar a Tania, pero lo natural debería ser ese esfuerzo constante, y esto queridas amigas se está perdiendo.

    Buf, mastico un chicle de menta y cuento las veces que me he encontrado a Tanias en mi vida. Todas perfectas.

  11. Anonymous

    Yo creo que me estoy convirtiendo en ese tipo de solteras, pero no me había planteado la causa de mis exigencias.
    ¿Miedo al dolor? No sé.. puede.
    Es frustrante. He tenido varias 'parejas', por llamarlo de alguna forma, ya que, obviamente, al no cumplir mis (creo que mínimas) expectativas, no se han convertido en nada serio, y ninguno de ellos me ha gustado tanto como para pasar por alto esas cosillas que me desesperan.
    Cuando digo mínimas, realmente no es así, por que a mi me importaría 3 pitos que fuera bajito y roncara, pero si no es un chico con ciertas inquietudes,(algo) culto, buen conversador, entre otras, no podría ser su pareja.. y buff.. supongo que tengo que cambiar de círculos por que encontrar un chico así y que no me doble la edad es bastante difícil. Sí, la edad también es uno de mis requisitos.

    La cosa es que yo me las traigo también. Quiero pensar que no soy un 6.5 y pido un 10.. creo que ofrezco todo lo que pido.. pero entonces, ¿es que los chicos no piden ciertas cosas en sus parejas? O no le dan tanta importancia como nosotras..que no sea lo típico de buenas persona, simpática, atenta, etc… Estos chicos que he comentado me han aceptado o no han sido tan exigentes como yo..

    También lo de vivir sol@ influye bastante. Yo no he vivido con ningún chico todavía y vivo sola desde hace 2 años y algo, y esa es otro tema que me deja impactada conmigo misma: soy algo maniática, no me gusta que me toquen las cosas de la cocina o la ropa.. y que un chico esté en mi piso mucho tiempo seguido (hablos de varios dias, o semanas) llega a agobiarme. Mi padre se sorprende de que diga que me gusta vivir sola, me dice siempre que me costará convivir cuando tenga pareja estable. No quiero que me cueste.
    ¿Qué puedo hacer para, primero quitarme esa figura de tio ideal de la cabeza que no me deja sentir por las personas que no lo cumplen, y segundo, saber compartir mi espacio?

    Quiero empezar ya, no quiero verme dentro de muchos años, sola por no haber aprendido a aceptar a las personas tal y como son.

    Una ultima cosa: igual de triste me parece mi caso que el de la gente que no sabe vivir sin pareja. Ambos puede que vengan por causas no muy distintas.

    Perdón por el tostón biográfico, pero al leer el post me he sentido muy identificada y buf, necesitaba desahogarme un poquito.

    Un saludo,

    Alena eres genial.

    MM.

  12. Superficiales

    Excelente post. Hay que intentar ser uno mismo, sin “adornos” y no tener expectativas demasiado grandes sobre la gente en general. La verdad es que estar solo y saber lo que uno quiere y conocerse a sí mismo, es algo necesario y muy sano. Y la tolerancia también.. hay que preguntarse si nosotros saldríamos con nosotros mismos, darnos cuenta de que todos tenemos defectos y virtudes, y que la perfección no existe! ;)

    Besos ♥

    1. Espoir

      Eo! Me refiero a la gente tipo descrita en este post, y no lo expongo como una crítica, sino como reflexión hacia la pregunta en cuestión.

      Y oye, en mis buenos momentos, creo que me daría una oportunidad, como mínimo me sacaría a cenar a ver qué :)

    2. Anuska Anita Ana

      Genial el post!! Y no, yo tampoco saldría conmigo misma ni de coña!!
      Es más, reconozco que estoy en esa fase de mi relación en que el tiempo y la rutina se empiezan a notar y he de poner más esfuerzo en no ser tan “regañona” y PESADA (pq sí, lo soy) con mi novio.. Últimamente me paso el día señalándole defectos cuando los míos son 20 veces más grande.. Estrés?? Rutina como decía?? Pasamos demasiado tiempo juntos??… Qué sé yo!!
      La cuestión es que no solo las solteras se pasan a veces de autoexigentes… las emparejadas a veces también pecamos de creernos mejor que el que tenemos al lado..
      Me tomo tu post como un ejercicio de autocrítica y toma de conciencia personal!! ;)

  13. Aura Zombie

    Peor que las solteras crónicas que rechazan pretendientes o rompen relaciones por miedo anticipatorio a desengaños y desamores son las conformistas insatisfechas que retienen parejas mientras juegan a la infidelidad. Tal vez la solución no radique en aceptar al otro, sino dejar de obsesionarse con el otro.

  14. Espoir

    Una vez leí que la gente emparejada que es más feliz es la que ha tenido menos relaciones previas a aquella que (por el momento) consideran la definitiva. Han pasado poco tiempo tanteando y provando aquí y allá antes de pillar a alguien y hacer de ellos una pareja, es decir, trabajar una unión que, al igual que no existe la inspiración sinó el trabajo constante, tiene menos que ver con el flechazo que con una firme voluntad de querer y tolerar al otro.

    Puede que sea cierto. A veces pienso que salimos demasiado pronto al mundo y a la edad en que ya hemos adquirido cierta madurez hemos pasado también por tantas situaciones, buenas y malas, que poco más nos queda por vivir… más que encontrar la perfección. Obviamente es ilógico, y también un pensamiento inútil porque solo puede generar frustración, pero supongo que para la gente que se considera destinada a la pareja y la familia el no acabar de obtener algo a lo que aparentemente se tiene democrático derecho es inconcebible. Una injusticia sideral de la que debe tener la culpa el gobierno, como mínimo. Una putada, vamos.

    Hay por ahí un montón de gente así, y no solo mujeres. Frustados porque nuestras vidas no ha transcurrido según nuestros planes, encima nos autoboicoteamos cuando encontramos a alguien porque a nuestra edad y después de toda la mili echada creemos que tiene que haber algo más. Y no. Solo hay gente altísimamente imperfecta, como nosotros. Ante ese punto de colapso, supongo que solo queda dejar de hacerse trampas al solitario, admitir que nos hemos convertido en unos amargados y actuar en consecuencia: o dejamos de quejarnos y aprendemos a hacer calceta y nos compramos un perro y una tele grande para cuando llegue el duro invierno de la vejez, o nos deshacemos de prejuicios y principios equivocados vía trabajo personal, que acostumbra a ser feo y doloroso pero bastante liberador.

    Respecto lo de puntuar a la gente, lo siento si antes he sido desagradable pero es algo que nunca me había pasado por la cabeza. ¿En función de qué se puede considerar a alguien un 6,5? ¿En función de uno mismo, por ejemplo? Además siempre me ha parecido muy desagradables los comentarios tipo con lo guapo/a buen tío/a que es, podría aspirar a algo mejor… Digo yo que cada uno está con quien le gusta, independientemente de que le guste o no a los demás.

    Os quiero mucho a todos. Y a la rusa, que me va a dar las claves de su blog, más :)

    1. Anonymous

      Me considero de las personas que se creen destinadas a pareja y familia y te diré que, a mis casi 28 años, ver como el resto del mundo (amigas, conocidas y desconocidas) se van casando / formando una familia… no sé si denominarlo “putada” pero te hace sentirte como una puta mierda.
      No sé si denominarlo “putada” porque nunca sabes porque derroteros te va a llevar la vida y, a veces, lo que no sale bien es porque tiene que salir mejor o porque no tiene que salir y punto.
      Tengo un novio maravilloso que me quiere una burrada pero con varios años de diferencia de edad (el mas pequeño)y, aunque intento deshacerme de prejuicios y principios, ver que los demás consiguen de forma tan fácil algo que a mi me esta costando más de un disgusto…uff!
      hay veces que el control de la mente se te escapa, otras que te dan ganas de gritar al cielo ¿porque yo? y otras que “ajo y agua” porque no te queda otra opción.
      ¿soy feliz? si, lo soy. Eso si, cuando no pienso o hago como que no veo para no pensar.
      Es muy dificil desarrancar de ti un sueño tan arraigado.
      Pero ya reza el dicho: “con paciencia y saliva el elefante se la metio a la hormiga”

    2. Ronronia Adramelek

      Creo que hay gente muy feliz emparejada con su primer novio de toda la vida y otra con el vigesimoquinto (por ponerle un ordinal grande, que igual no saben ya por cuál van)

      Mi experiencia personal es que con cada pareja que he tenido la relación ha ido siendo mejor y lo achaco precisamente a que cada vez he sido más exigente. Ha sido una espiral ascendente porque cuanto mejor me han tratado más he aprendido sobre lo bien que puedo aspirar a que me traten.

      No creo que sea malo ser exigente, todo lo contrario, pero sí que cuanto más exigente eres más te tienes que currar el conocer gente nueva para encontrar pareja. Lo que no se puede ser es exigente y estarte en casa sentada esperando que Don Azul te caiga en el regazo a través del falso techo del salón de la vecina.

      Búsqueda de la excelencia proactiva, vamos, hablando en esta neolengua que les llena la boca a las escuelas de negocios :) )))

    3. Espoir

      Sísí, Ronronia, toda la razón. A mí también me da que el estudio de marras tiene un sesgo conservador/mormón de narices. Pero me hace pensar. Y me alegro (no es ironía) de que tú cada vez hayas sido más exigente, pero hay otros que cada vez lo son menos por el rollo de que el tiempo pasa y el relog biológico y los padres con ganas de boda aprietan.

      Pero no me refería a eso, me refería al hartazgo de sensaciones, a la impresión de que una/o a los 30 ya ha pasado por parejas modernas y sin compromisos, por parejas convencionales, por parejas posesivas y asfixiantes, por parejas liberales y bien entendidas, por infidelidades, por harenes, por relaciones a distancia, por relaciones telemáticas, por compromisos truncados, por momentos dulces en Ikea, por relaciones pasionales, por relaciones aburridas, por… lo que sea; y la impresión consecuente de que lo que viene tiene que ser mejor por cojones porque si no nos matará esa insatisfacción no diagnosticada que simplemente es una alerta de que uno precisa un cambio de vida.

      No es mi caso, por cierto. Aún no he estado en ningún harén ni he comprado muebles en pareja. Pero sí he experimentado saturación de sexualización, o de sentimentalización, en mi vida. Al final lo que muchas veces necesitamos es reencontrarnos con nosotros mismos a solas, y eso no es solo un tópico new age, y preguntarnos con sinceridad qué coño queremos y esperamos de la vida.

  15. Ronronia Adramelek

    Antes que nada: ¡Roncar no es un defectillo sin importancia! Roncar es un ataque frontal al descanso ajeno, un atentado contra el derecho fundamental al sueño, un maltrato a la libertad de reposo. Roncar es motivo de divorcio y, si nos ponemos, hasta de collejas, pellizcos y patadas. Si hubieras pasado tantas noches como yo en dormitorios comunes de refugios de montaña aguantando al gordo –desconocido- de turno roncándote en la oreja como un puñetero y plácido jabalí porque se ha pasado con el vino en la cena sabrías que roncar es algo inadmisible. :-P

    Pero yendo al asunto del post, si me ciño a las mujeres de mi entorno más las acusaría de falta de exigencia que de exceso, las encuentro más culpables de tragar con todo que de lo contrario. Conozco solteras de “larga duración” de las que llevan lustros sin hombre –ni mujer- conocido y en el dormitorio tienen cama de 1,10m, pero tampoco es ése el caso que tú comentas.

    Desde luego la independencia te ofrece la posibilidad de ser más exigente. Claro está que una cosa es ser exigente y otra ser maniática pero el caso es que pienso que las maniáticas se eliminan ellas solas, es decir, ya no es que ellas rechacen a los hombres sino que a los tíos les dan yu-yu y sólo se les acaban acercando hambrientos y desesperaos.

    El resto, no sé, creo que si dejan a un tío por una tontería en realidad lo están haciendo porque no les mueve las tripas y cuando finalmente encuentran al que sí lo hace, da igual los defectos que tengan que ellas no los ven. Así que no sé si es tanto cuestión de exigencia real como de que hay épocas en que una tiene las tripas más “adormecidas” y les es más difícil pegar brinquillos por nadie.

  16. Anita Patata Frita

    Pues de estas a pares y antes en los pueblos les decían “la tía soltera”, “quien es esa que vive con tu madre la tía soltera de la abuela que nunca se casó”, algunas lo hicieron por que no querían un ceporro a su lado y preferían estar solas y otras porque los ceporros no querían mujeres tan listas que les complicasen la vida, y ahora todo esto está evolucionando a niveles de locura colectiva porque no aguantamos nada, aguantar no es sufrir es morderte la lengua alguna que otra vez porque tu tampoco eres perfecto/a y te aguantan a ti con tus cosas porque el amor (aunque no queráis asumirlo) tiene cosas feas que te tienes que comer con “patatas” unos días saben a gloria y otros a pescadito, yo lo que no entiendo es la pedantería y la chulería con la que se manifiestan estas solteras/os me aburren, por lo demás que hagan con su vida lo que gusten, pero no lo comparto.

  17. Almoraima

    ¿Os pasa muchas veces que empezáis una revista por el final?
    Es como si no quisieras esperar, no te apetece ir página a página. Saltando de una a otra parece que vas a descubrir antes algo interesante que hay por ahí escondido.
    Pues os cuento lo que he hecho hoy al entrar aquí:
    He leído el título del post y de ahí me he ido del tirón a los comentarios.
    No es por desmerecer a la autora, pero inconscientemente, mi sed de opiniones me han llevado al postre de chocolate del tirón.
    ¿Que si he entendido algo? Pues sí, con vuestros comentarios ya me he imaginado de qué iba el tema y luego lo he corroborado leyendo por fin la historia.
    Yo y mis ansias de probar cosas diferentes.
    ¡Os invito a hacerlo alguna vez!
    ¿Mi opinión? “Hay tías muy pejigueras!” Y sí, hablo de las féminas porque son (somos) casi siempre las que ponen más peros a las posibles relaciones. Los hombres siempre son más directos y menos tiquismiquis. Prueba de ello es que hay muchísimos más casos en que, en caso de separación o viudedad, el hombre rehace su vida más rápidamente que la mujer.

  18. Ariel Bcn

    Bajo mi punto de vista cuando te enamoras encuentras a esa persona 10, 11 y hasta 12. No le ves ni un solo defecto, aunque al cabo de tres meses, a lo sumo seis, luego se los veas todos y redoblados. Supongo que es cuando le coges cariño.
    Yo quiero que me adopte la madre de Libertad… Jaja!

  19. Enrique Casarrubios

    Yo veo este tema un par de cuestiones. Por un lado está lo erróneamente que en ocasiones nos auto – valoramos! ya sea por exceso como por defecto. Ese error de perspectiva hace que recibir una critica de otro, de tu potencial pareja, haga que nos mine nuestra autoestima!
    Vamos a ver, acaso no es valor de cada uno de nosotros que seamos realmente conscientes de nuestras virtudes y nuestros defectos? No sé si hay muchos 10,5 o 0 por ahí circulando! lo que sé es que cuando rascas un poquito, es decir , la relación empieza a crecer, descubres sorpresas que superan lo imaginable!
    Siempre he dado mas valor a quien mas conciencia de si mismo tiene que aquel que fantasea con lo que quiere ser y no llega a ser, o peor aun, quien piensa que es peor de quien de verdad pueede llegar a ser y es.
    Por lo tanto, no es mas divertido, instructivo, productivo y todos los idos o ivos que se os ocurran en version positiva, claro, mostrarse tal cual se es! si te gusta tacón, con taconazo. Si roncas algo por la noche, pues algo habrá que hacer para reducirlo o eliminarlo. Si no eres rubia natural, pues con un mejor corte de pelo seguro que se compensa sobradamente, y que si tienes poco pelo, por diosssss, quitate ese flequillo de la cara y acepta que un rapado al cero es la mejor alternativa.
    No hacemos complicado lo que debería ser mas sencillo?

    Alena, cada vez te leo con mas frecuencia, por la tematica, por tu naturalidad y por todos los que se acercan a esta hoguerita! Besos!

  20. Anonymous

    Muy bueno!
    Yo, después de hace más de un año que lo dejé con mi ex, Sr. Imperfecto, me doy cuenta q siempre he estado enamorada de él.
    Es curioso pq, aunq lo dejó él, yo ya llevaba tiempo intentándolo dejar. Por qué? Porque yo veía q me iba a hacer daño.
    Así que he estado un año negando lo evidente: que me muero por sus huesicos. Al final, se lo he dicho. El no siente lo mismo ya pero me he quitado un peso de encima. Un poco raro todo… o no…
    Pensamos que tendremos una relación así o asá pero cupido va por libre. No se puede racionalizar todo taaaanto.
    Qué he aprendido? Que en el amor el sufrimiento está implicito y hay q ser valiente y estar ahí, en las duras y en las maduras. Ah y que puede q te cruces con un “hombre 10″ pero es probable de q te enamores del 6,5. Y punto.

  21. Anonymous

    Muy bueno!
    Yo, después de hace más de un año que lo dejé con mi ex, Sr. Imperfecto, me doy cuenta q siempre he estado enamorada de él.
    Es curioso pq, aunq lo dejó él, yo ya llevaba tiempo intentándolo dejar. Por qué? Porque yo veía q me iba a hacer daño.
    Así que he estado un año negando lo evidente: que me muero por sus huesicos. Al final, se lo he dicho. El no siente lo mismo ya pero me he quitado un peso de encima. Un poco raro todo… o no…
    Pensamos que tendremos una relación así o asá pero cupido va por libre. No se puede racionalizar todo taaaanto.
    Qué he aprendido? Que en el amor el sufrimiento está implicito y hay q ser valiente y estar ahí, en las duras y en las maduras. Ah y que puede q te cruces con un “hombre 10″ pero es probable de q te enamores del 6,5. Y punto.

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