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Relaciones

Hasta que el divorcio os separe

Por Alexandra Sen | 2 octubre, 2016
Porque crecer implica casarte y casarte implica traer hijos al mundo.

Voy a contaros una historia absolutamente verídica. O tenía veintiséis años cuando conoció a E. Corría el mes de junio y ella era una jovencita muy guapa, a punto de cumplir los veinte, que acababa de aterrizar como becaria en el despacho de arquitectura donde él trabaja. En cuanto se vieron saltaron chispas y no tardaron ni una semana en iniciar un romance. La relación iba viento en popa; se querían, se adoraban, los amigos de ambos estaban encantados, la familia también. Pronto sonaron campanas de boda; ella tenía muchas ganas de vestirse de blanco, a él le parecía lo correcto a hacer. Hubo un anillo de diamantes y un vestido con cuatro cifras en la etiqueta, también hubo un gran banquete, un fotógrafo, fiesta hasta el amanecer y una casa nueva construida por los padres de él como regalo de bodas. Pero la cosa no funcionó y la historia terminó en divorcio. Hasta aquí todo normal, a la orden del día. Ahora viene cuando os digo que desde que se vieron por primera vez hasta la cita con el abogado pasaron tan solo seis meses.

Seis meses en los que la pareja tuvo tiempo de conocerse, enamorarse, casarse, convivir, tirarse los trastos a la cabeza y divorciarse. Impresionante, en Barcelona tardas más sólo en encontrar piso. CONTINÚA LEYENDO >

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Boda  Divorcio  

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Relaciones

Mujeres holandesas de Amsterdam

Por Edu Batet | 13 mayo, 2016

Dice Joaquin Sabina que amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño. Igual no hace falta llegar hasta el amor. A veces, e...

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relaciones toxicas
Relaciones

Yo soy tóxica. Pero tú también

Por Alena KH | 9 mayo, 2016

Hay tres cosas que están muy de moda últimamente: meditar, comprar libros para fotografiarlos y aislarse de las personas tóxicas. Lo de meditar tie...

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Relaciones

El amor inocente… ¿es para toda la vida?

Por Alena KH | 29 septiembre, 2016
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Pienso en cuando tendrán la gran revelación de que todo se acaba.

Los miro y sonrío. Una pareja de adolescentes, de apenas unos dieciséis años. Enamorados, como no. Me invade la nostalgia más absoluta durante unos segundos. Sin embargo, me resulta imposible envidiarles.

Ahí están, cogidos de la mano y mirándose con anhelo. Se respiran, ahogándose en la pasión. Se desean, como sólo pueden desearse dos personas que apenas entienden de la vida. Se las dan de adultos y hablan del glorioso y tan apetecible “para toda la vida”. Los oigo jurar que estarán juntos para siempre. Ahí mismo, en el semáforo de la esquina de la que emana un fuerte hedor a meado. A ellos esa esquina les huele a rosas, a felicidad, a seguridad de que todo va a ir bien.

Ella es rubia y lleva unos shorts cortísimos. «Si fuese mi hija, no la dejaría salir a la calle», pienso y me siento mayor. Él es moreno y su intento de camiseta le llega hasta las rodillas. Él la abraza por la cintura, la piel de ella se eriza. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

Lo tuyo es puro postureo

Por Sashimi Blues | 25 septiembre, 2016
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Querido amigo: me conformaría con que cuando estemos hablando me mires a la cara, y no a la pantalla.

¿Habéis tenido alguna vez la sensación de conocer a alguien pero no saber de qué? Pues eso es lo que me sucedió a mí el otro día. Yendo por la calle vi venir a una chica cuya cara me sonaba mucho. Mientras mi cerebro rebuscaba, no le quitaba ojo. Tanto la miré que ella me saludó al pasar. Al poco rato caí en la cuenta. Nos seguíamos en Instagram. Ni ella ni yo nos conocíamos de nada más salvo unos likes por aquí y por allá. Me pareció tan ridícula la situación que, cuando llegué a casa, la eliminé de mis contactos. Y os aseguro que no fue la única. Sí, soy una de esas personas que te eliminará de sus contactos sin miedo a bajar mi lista de amigos. CONTINÚA LEYENDO >

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Sociedad

Burkini: ¿sí o no?

Por Alena KH | 14 septiembre, 2016
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¿Qué tendrá el cuerpo de la mujer que siempre es objeto de controversia?

Hace días me di cuenta que no podemos hacer un post sobre burkini firmado por un solo colaborador, porque pensamos diferente (y menos mal, de lo contrario, qué aburrimiento de blog). Así que aquí van nuestras reflexiones. Una por una.

¿Con la opinión de qué colaborador te quedas?

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Relaciones

¿Cómo saber si un hombre vale la pena?

Por Alena KH | 11 septiembre, 2016
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Una habló de los celos, otra del sexo en la primer cita, otra de fijarse en sus amigos, de cómo era su piso.

Algunas veces me encuentro con mis amigas para tener charlas estúpidas. Ellas las llaman “intento de entenderlos”, refiriéndose a los hombres. Yo las llamo “charlas estúpidas”, porque al final por mucho que nos pongamos a descifrar el comportamiento masculino, nunca nos sirve de ayuda. Yo las escucho y de vez en cuando abro la boca para contar alguna salida de mi madre, que suele decir cosas increíbles, pero nada más. Con ellas he aprendido a no opinar sobre sus relaciones, porque acabo saliendo malparada. También es verdad que, a esas alturas, no estoy segura de poder ayudarlas, porque conozco tantos casos y situaciones de todo tipo (a través de los mails que recibo) que podría darle razón a cualquiera y ponerme de lado de cualquiera. Porque si algo he aprendido durante todos estos años es que todo el mundo tiene razón en algo, por muy imbécil que sea.

Nos reunimos en casa de una de ellas para ayudarla a entender si el chico que acababa de conocer valía la pena o no. Lo sé, lo sé, dicho así, parecemos unas quinceañeras. Pero Claudia tiene una sorprendente capacidad de toparse con idiotas, y últimamente ha cogido la pesada costumbre de presentarnos a todos los idiotas que conoce para que opinemos sobre ellos. Lo bueno de Claudia es que sabe aceptar las críticas. Lo malo es que se fía demasiado de nosotras, y eso que ninguna tenemos una relación estable. Pero ella asegura que se fía de nosotras precisamente por eso. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

Lo que los monógamos creemos saber sobre el poliamor

Por Alexandra Sen | 27 agosto, 2016
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Pero yo os pregunto, ¿qué sabemos los monógamos sobre el poliamor?

“Se le llama natural a lo que se le han borrado las huellas de cómo ha sido impuesto”. Le he dado vueltas a esta frase todo el mes. La dijo Miguel Vagalume, parafraseando a Marcos Sanz, especialista en sociología de la sexualidad. Miguel —sexólogo, activista de sexualidades no convencionales, uno de los artífices del más que recomendado blog Golfxs con principios—  fue mi compañero de mesa en la charla que Parlament Bcn y Creative Mornings organizaron el pasado 14 de julio en Barcelona. El tema fue el poliamor.

Supongo que por mi condición de monógama se esperaba de mí que lo criticara, que me opusiera alegando supuestas verdades universales al cántico de “todo el mundo sabe que…”. Nada más lejos de la realidad. Porque ser monógamo o defender un determinado modelo de relación sentimental no debería impedirnos conocer y comprender otros modelos. Igual de válidos, tanto o más lógicos que los nuestros, cuya única cruz es que hablemos de ellos sin saber en realidad de lo que estamos hablando. Algo que con el poliamor pasa mucho, más ahora que el término se ha puesto tan de moda. CONTINÚA LEYENDO >

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Poliamor  

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Relaciones

Quiero ser inocente

Por Sashimi Blues | 22 agosto, 2016
inocentes
¿Y si en vez de pensar mal pensamos bonito?

Así como suena y cantaba Fangoria: quiero ser inocente. Después de darle muchas vueltas, y aprovechando mis dotes innatas para ello, a partir de ahora y sirviendo de precedente, esta será mi máxima: confiar, esperar, ignorar. Mi decisión ha sido fruto de un cúmulo de experiencias que, lejos de hacerme dura o desconfiada, me han hecho optar por la vía más satisfactoria. Y os voy a contar el porqué.

Siempre fui una niña buena. No en el sentido de criatura calladita y formal, ¡qué va!, pero sí dispuesta a jugar con quien no tenía amigos, compartir mis cosas o incluso regalarlas. A lo largo de mi infancia varias fueron las voces que me dijeron que debía cambiar, algunas incluso amenazadoras o inquisitivas. Nunca pude entender que hacerse mayor significase volverse malo, pues así lo veía yo. Por lo tanto, aquellos consejos me entraron por un oído y me salieron por otro. Los niños tienen miedo a los monstruos, a los suyos propios. A veces salen de los sueños y nos visitan. Los míos llegaron a materializarse y me convirtieron en una muchacha rebelde y un tanto introvertida. Pero bastaba con rascar un poco para volver a encontrar a esa criatura inocente que fui. CONTINÚA LEYENDO >

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Sociedad

Estar en paz conmigo mismo. ¿En serio?

Por Dave Santleman | 15 agosto, 2016
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A veces me sorprendo dudando hasta de las únicas cosas de las que creía estar seguro.

Acabo de volver de hacerme mi primera limpieza dental. El que me conoce sabe que siempre llevo conmigo un tubito pequeño de pasta y un cepillo plegable para lavarme los dientes hasta cuando como fuera, pero nunca antes me había hecho una limpieza en un dentista. He ido con mucha ilusión porque había una pequeña mancha en una de las paletas inferiores- prácticamente inapreciable, pero uno, que está harto de verse al espejo todos los días, se da cuenta de todo- que llevaba tiempo molestándome ver, y estaba deseando quitármela del medio y lucir sonrisa. Pensaba que iba a salir de la consulta contentísimo. Madre mía, parece que acabe de conocerme a mí mismo hace dos días.

Yo nunca salgo contentísimo de ningún lado.

Nada más acabar, la dentista me ha pasado un espejo para que viese los resultados. Expectante, cuál ha sido mi sorpresa al notar que entre las dos paletas inferiores ahora había un hueco que antes no existía. “No sabía que tuviese las paletas separadas“, he comentado. “Tranquilo, suele pasarle a mucha gente. Tenías un sarro que para ti era inapreciable o parte del propio diente y, al retirarlo, se ha quedado el hueco. Te acostumbrarás“. Los cojones, lo que pasa es que la tía esta es una inútil y se ha pasado limando, ¿o me vas a decir que he vivido 23 años sin saber que tenía las paletas inferiores separadas? Venga ya. Le he dado las gracias hipócritamente y he salido pitando para casa. CONTINÚA LEYENDO >

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Relaciones

Soy muy patosa

Por Alena KH | 29 julio, 2016
patosa
Qué tontería esa. Qué tontería. Como si sentir sólo sea válido si es en la dirección correcta.

La vulnerabilidad está infravalorada. Cuando nos ponemos en “peligro”, nos arriesgamos y- ¿quién se atreverá a decir que no?- nos hacemos daño. Pero sufrir es como arrancarnos un trozo de piel.

Yo soy muy patosa, físicamente y emocionalmente hablando. Me hago daño. Siempre me hago daño. Me hago daño porque mis movimientos son bruscos. Mis movimientos son bruscos porque camino rápido. Camino rápido porque tengo claro qué es lo que quiero, y corro. Corro para llegar pronto. Y, a veces, me encuentro con una puerta entrecerrada. No bajo la velocidad: miro hacia delante. Con una sonrisa de idiota. Me engancho con el pestillo. Y me hago daño.

Luego me siento en unas escaleras, repaso la herida y me veo bien. Todo porque llegué a tiempo. Dañada, pero llegué, a fin y al cabo.

Mis brazos siempre están llenos de moretones. Mi corazón, de cicatrices. Mi cara, de recuerdos. Mis labios de “no ha podido ser”. Malditos labios. Siempre tan cortados de morderlos. Por la emoción. Por la incertidumbre. Por el dolor. Y por el placer. CONTINÚA LEYENDO >

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Sociedad

Lo que nadie cuenta

Por Sashimi Blues | 20 julio, 2016
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Sencillamente, hay personas más sensibles y otras menos. Tan simple como eso.

Por las mañanas voy a trabajar en tranvía. Los siete minutos que dura el trayecto los paso sobre un pie, luchando no por mi espacio vital, batalla perdida, sino por sobrevivir a los empujones, mochilas, carritos, entradas y salidas. No lo vivo como una situación angustiante, me he acostumbrado a ella. Lo que hago es ponerme los auriculares, escuchar música motivadora (mi playlist se llama “A currar con alegría”) y aislarme. Entonces, practico uno de mis pasatiempos favoritos: observar a la gente. Me gusta mirar a los que me rodean e intentar adivinar qué hay en sus cabecitas, cómo han dormido, qué esperan del día que empieza. Es como si cada uno de los viajeros fuera el personaje de una novela por escribir. Hasta el más aburrido funcionario tiene algo interesante que contar; hasta la mujer menos agraciada es bella a los ojos de quien la ama. En mis días más grises me convenzo de que cualquiera de esas vidas sería mejor que la mía. Luego, me doy cuenta de que todos tenemos una parte gris, esa que escondemos, que nos hace vulnerables, la incomprendida. CONTINÚA LEYENDO >

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