orgullosos y patrocinados
Sociedad

Orgullosos y patrocinados

No dudo del poder normalizador que tiene una carrera de tacones por la Gran Vía pero yo, como la niña de la Campa, no soy un mono de feria, y hasta que los heteros no salgan en cabalgata gritando "chochete" o viendo el fútbol encima de un camión de San Miguel nadie va a subirme a ninguna carroza en pos de la igualdad.

Todos los años, el calendario viene cargadito de obligadas celebraciones que cada vez se me hacen más cuesta arriba: la calórica Navidad, el abarrotao Fin de Año, la calimochera Castañada, el petardo San Juan…pero para los de mi condición, para los manfloritos, para los maricones vamos, existe otra fecha señalada que hace ya varias temporadas dejó de ser una mani de pancarta y puño en alto para convertirse en una fiesta de las que cuesta varios días reponerse.

Atrás quedaron los tiempos de cuarto oscuro y por fin la sociedad se ha dado cuenta de que ser gay es guay. Tenemos cuerpos musculados, dinero a mansalva, diferentes posiciones en la cama, y un gusto innato para la decoración y la ropa casual. Como para no celebrarlo. ¿Y entonces qué me pasa? ¿Por qué me da una pereza tremenda seguir el paso de un carroza cantando ”A quién le importa”? Puede que algunas respuestas las encuentre si repaso mi último Gay Pride, años ha.

Madrid. Año 2010. Aquel sábado de primeros de julio era más caluroso de lo normal y no era fenómeno de la meteorología, sino de la enorme cantidad de testosterona que llenaba la capital de España durante ese fin de semana. Mi amigo Raúl y yo habíamos llegado el día anterior desde Barcelona para aportar nuestro granito de arena militante y estábamos dispuestos a dejarnos reventar… el corazón henchido de orgullo.

 

El primer contacto con las gentes gays de la ciudad fue un tanto sorprendente. Desconozco si George Lucas visitó Madrid durante el Pride antes de escibir el Episodio II de su segunda trilogía galáctica, porque aquello parecía la semilla ideológica de “El ataque de los clones”.

- ¿Has visto a mi amigo? Es un rapado cachas, con barba, bermudas y camiseta de tirantas.

- Sí, lo he visto. Está allí, allí, allí y allí.

Y esa sensación de déjà vu nos persiguió durante toda nuestra estancia. En las calles, en los bares, en las fiestas y hasta en los Zaras.

 

Cuando llegamos al punto donde se iniciaba la marcha del Orgullo por fin recordé lo que me había dejado en casa: ¡ay va! ¡los anabolizantes! Pero sin dejarnos amedrentar por aquellos cuerpos acolchados nos colocamos detrás de una enorme carroza e iniciamos el desfile. De repente me di cuenta de que estaba en medio de un publi-reportaje. MatineeShangayPrivilegePeluquería Juan Por Dios…eran algunas de las marcas que anunciábamos. “Hasta nos sacaremos unas pelillas haciendo de extras” pensé yo ingenuo. Acabábamos de empezar y aquello ya parecía el parking de un after de los que salen en Callejeros y cuanto más avanzaba la marea de aspirantes a estrellas porno más quieto quería quedarme yo. Por suerte sólo hizo falta una mirada a mi amigo para que ambos dijéramos “salgamos de aquí”. Pero como meros espectadores la cosa tampoco mejoró.

 

A Raúl y a mí sólo nos faltaba el monedero Chanel bajo el sobaco, porque los ojos abiertos y el típico gesto oyoyoyoy de la señora bien de derechas ya lo llevábamos. Si algún día me presento a “Quién quiere ser millonario” y me preguntan cuantas mamarrachas caben en un camión tuneado ya no necesitaré el comodín del público. Nunca imaginé que hubiera un trayecto tan corto desde el orgullo a la vergüenza ajena. Entonces en ese momento decidimos dejarnos de corrección política y empezamos a entretenernos con el divertido juego “a quién dispararías si tuvieras licencia de armas y la justicia no estuviera ciega”. Nos quedamos sin munición imaginaria enseguida. Estaba claro que nos habíamos equivocado de fiesta, por mucha Kylie que cantara en ella. Después de todo compartir acera no hace al buen vecino y seguro que si un día necesito la ayuda de los míos sabrán entenderme como los negros lo hicieron con Michael Jackson.

 

Que nadie me entienda mal, porque no estoy pidiendo un 15M con hombres de traje chaqueta y lesbianas con minifalda. No dudo del poder normalizador que tiene una carrera de tacones por la Gran Vía pero yo, como la niña de la Campa, no soy un mono de feria, y hasta que los heteros no salgan en cabalgata gritando “chochete” o viendo el fútbol encima de un camión de San Miguel nadie va a subirme a ninguna carroza en pos de la igualdad. Cada uno celebra las fiestas como quiere y quien piense que el 28J es una piedra contra nuestra imagen pública tiene 364 días para manifestar en su entorno que para maricas hay colores. Aplaudo el Gay Pride entendido como una venganza contra todos aquellos que nos preferirían invisibles y con la boca cerrada, pero desearía que por sentirme orgulloso no me clavaran 50€ por cada fiesta del programa. Porque sí, ser gay es guay, pero sale por un ojo de la cara.

¿TE GUSTA?  

+0 -0

Día del orgullo  Gay  

7 comentarios

COMPARTIR


NadaramaPor
Nadarama

ÚLTIMOS POSTS

“Ser gay es guay, pero sale por un ojo de la cara.”

7 COMENTARIOS

  1. monsieur le sixmonsieur le six

    Grandísimo artículo, y menos mal que lo dice alguien desde dentro, porque si no aún parecería que uno lo critica por prejuicios.

    Nuestra sociedad tiene la desagradable afición a comercializar, banalizar y estandarizar todo aquello que comienza a ser espontáneo y llama la atención, robándole su verdadera alma y su verdadero sentido. Ya se ha hecho con la Navidad y con casi cualquier cosa; el día del orgullo gay no iba a ser una excepción.

Deja un comentario

TE PUEDE INTERESAR

rechazos
Relaciones

Mujeres holandesas de Amsterdam

Por Edu Batet | 13 mayo, 2016

Dice Joaquin Sabina que amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño. Igual no hace falta llegar hasta el amor. A veces, e...

CONTINÚA LEYENDO >
relaciones toxicas
Relaciones

Yo soy tóxica. Pero tú también

Por Alena KH | 9 mayo, 2016

Hay tres cosas que están muy de moda últimamente: meditar, comprar libros para fotografiarlos y aislarse de las personas tóxicas. Lo de meditar tie...

CONTINÚA LEYENDO >