Nunca-esperas-nada
Vosotros

Nunca esperas nada (de nadie)

Y ahí estás tú. Con tu coraza puesta. Dispuesta a salir a la calle una mañana más.

Dicen que la mejor forma de no sufrir es no esperar nada. No esperar nada del tiempo, del trabajo, de la familia, de tu tiempo libre… de él.

Y ahí estás tú. Con tu coraza puesta. Dispuesta a salir a la calle una mañana más. Te repites autoconvenciéndote de que hoy será el día más importante de tu vida. Te aseguras a ti misma que ya estás lista para empezar de cero.

Entonces lo conoces. Tomas el café de cada mañana en la cafetería de cada día leyendo el periódico de ayer. Tu misma rutina de siempre. Bueno, la misma no. Lo acabas de conocer.

Has llegado a un punto en tu vida en el que ya no te importa nada ni nadie. Sólo te cuidas a ti misma. Ahora sólo piensas en ti. Atrás dejaste el vivir por y para los demás. Esa coraza te protege: mantiene lo suficientemente lejos a la gente y permite que tú no te salgas de tu zona de confort.
Pero hoy le has conocido a él. Un par de miradas, un sorbo de café, un cigarro a medias y un número de teléfono en su tarjeta. En 5 minutos tu vida ha dado un giro. Eso sí, tu coraza sigue intacta.


Te has dejado llevar (algo que no suele pasarte desde hace mucho). Habéis decidido tomaros el día libre y pasear por la ciudad. Estás exhausta. Son las 19.30h y aún no has comido. Os metéis en el primer restaurante italiano y cenáis. Bebéis vino blanco y empiezas a relajarte. Pero no bajas la guardia. Tu coraza no te lo permitiría.

Las risas y la complicidad fluyen. Acabas en su cuarto. Os acostáis una y otra vez. Dais mil vueltas en la cama. Risas y más risas. De repente parece que es el mejor sexo que has tenido nunca. Piensas esto y dudas de ti misma. Crees que son imaginaciones tuyas.

A las 5.25h miras el reloj por última vez.Los primeros rayos de sol entran por la ventana. Te despiertan. Miras a tu lado y él no está. ¿Él no está? Te incorporas. Echas un vistazo a la habitación. La recorres con tus ojos aún llenos de legañas. Unos cuadros colgados, unos palos de golf, unas palas de pádel, una estantería llena de libros y él mirándote desde el quicio de la puerta.
Te trae el desayuno recién hecho en una bandeja. No esperabas nada. No esperabas nada de él. No esperabas nada de la situación. Él te sonríe. Se acerca a la cama, junto a ti. Coge un pedazo de cruasán y te lo pone en la boca. Te da un beso en la nariz mientras masticas confundida.

Tragas, respiras hondo y… y… te falta algo. Le miras. Te sonríe. Da un sorbo al zumo de naranja recién exprimido. Qué escena tan cotidiana. Le miras embobada y caes en la cuenta… ¿Dónde está tu coraza?

_________________________________________

Enviado por: Tania Navarro

Os recordamos que este texto pertenece a la sección “DÍA 1″: puedes enviar tu relato al mail dia1@intersexciones.com y podrá salir publicado el día 1 del mes.

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3 COMENTARIOS

  1. Avatar de MaraMara

    Me ha gustado muchísimo el relato. Me pasó algo parecido, un día perdí la coraza y merece la pena vivir sin ella, nos la quedamos “por lo que pueda pasar”, y no disfrutamos del momento. Pero a veces vuelve a ocurrir, te enamoras de nuevo y alguien también de ti. ¿Por qué no disfrutar de la vida sin miedos?

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