nos sirve de algo hablar tanto de sexo
Sexo

¿Nos sirve de algo hablar tanto de sexo?

Que una persona, conocida o no, cuente cómo le va en la cama con más o menos gracia o aptitud... ¿nos sirve de algo? Más allá de verte reflejado en un momento dado en algo de lo que puedas leer o escuchar... ¿en qué nos ayuda que cada vez más personas nos cuenten sus experiencias sexuales?

Hace un par de años, en las bolsas de la cadena de tiendas Natura aparecían mensajes ensalzando las bondades de la “Slow life” (traducido y menos glamuroso, la vida sin prisas). Esta nueva corriente de estilo vital y de pensamiento entiende la vida en términos de aprovechar el tiempo sin necesidad de que nos trague la vorágine de la rapidez y, como no podía ser de otra manera, el concepto “slow” abarca también el sexo. Mientras pensaba tema para arrancar la nueva temporada del Sexy Samedy en Intersexciones encontré una bolsa antigua de Natura con sus mensajes lentos y pensé en profundizar un poco en la temática del sexo sin prisas pero, al buscar información en la red he encontrado tantas modalidades y estilos de vida relacionados con el sexo que me surgió una pregunta: ¿De verdad hacemos caso a estas teorías cuando nos metemos en la cama?

Que el sexo vende en cualquiera de sus vertientes no os lo voy a descubrir yo ahora. Que da para una cantidad ingente de información, estudios, recomendaciones, artículos, libros, videos, programas y post, tampoco. Sobre lo que me gustaría que reflexionásemos hoy es sobre lo siguiente: ¿Cuánta de toda esa producción científica, literaria, periodística, cinematográfica o sociológica relacionada con el sexo nos sirve de algo? Antes de acudir a un especialista para resolver un problema o una duda (no me estoy refiriendo aquí a enfermedades sexuales, en cuyo casi siempre, siempre habría que acudir primero al especialista) a veces leemos sobre ello o vemos un video. ¿Cuánta de toda esa información nos es útil en realidad a la hora de ponerla en práctica en la cama?

Me llaman especialmente la atención los trucos o consejos sobre prácticas sexuales concretas. Me llaman la atención porque a mí me encantan (y ya veis que en algunos post os he dejado unos cuantos, espero que siempre útiles y que yo o mi entorno cercano hemos probado en la mayoría de los casos) pero, por otro lado, siempre que tengo que escribir algo por el estilo me pregunto: ¿esto sirve verdaderamente de algo? ¿Ponemos en práctica las posturas nuevas o sugerencias que leemos o que nos dicen, o al final cuando nos metemos en la cama vamos a lo seguro, a lo que sabemos hacer o que gusta (o que nos gusta) y nos dejamos de experimentaciones y florituras? ¿Son todas esas antologías de consejos sexuales meras formas de rellenar páginas en revistas, minutos en Youtube y programas de televisión o folios que se convertirán en post, o realmente ayudan a mejorar nuestra vida sexual (o por lo menos a hacerla más entretenida)?

Con los libros escritos por profesionales de la sexualidad o cualquier rama de la medicina que tenga relación con el sexo no me voy a meter, porque para algo son profesionales y digo yo que sus libros estarán pensados para echar una mano. Sin embargo… ¿qué me contáis de todas esas publicaciones de personas más o menos famosas que se convierten en gurús del sexo de la noche a la mañana porque cuentan sus experiencias desde el inicio de los tiempos y lo que ellas hacen en la cama? No importa del país que sean, en todos hay alguna. Incluso, si me apuráis, yo también os he contado en algún post alguna experiencia propia como ejemplo (pero no me pongo ahora como ejemplo en plan estrella, ojalá, sino en plan crítica a mi misma). Que una persona, conocida o no, cuente cómo le va en la cama con más o menos gracia o aptitud… ¿nos sirve de algo? Más allá de verte reflejado en un momento dado en algo de lo que puedas leer o escuchar… ¿en qué nos ayuda que cada vez más personas nos cuenten sus experiencias sexuales? Hablar, reflexionar, estudiar tanto sobre sexo ¿nos han convertido en personas más sanas y mejores amantes o simplemente somos igual que antes pero mejor informados, entendiendo por informados que ahora podemos responder con más solvencia a preguntas calientes en una partida de Sex Trivial? (Ojo que no lo critico ¿eh? Cada uno es muy libre de hablar de lo que quiera y a mí personalmente me encantan este tipo de publicaciones. Bueno, todas no pero sí muchas. Lo que no tengo yo tan claro es que después de leerlas saque alguna enseñanza de ellas y es por ahí por donde me gustaría abrir debate).

Pero si los trucos y los estudios que luego inspiran libros y noticias siempre están en mi punto de mira cuando de reflexionar sobre sexo se trata, no se quedan atrás los estilos de vida sexuales de los que hablaba más arriba a propósito del “Slow sex”. Sólo por citar unos cuantos, he encontrado grupos de personas que comparten la ideología del sexo sin prisas, otros que al contrario son más dados a la rapidez y a aprovechar cualquier momento y cualquier lugar para no tener que trastocar su quehacer diario (estos son los amantes del “Quick sex” o “Quickers” según algunos foros estadounidenses). Algunos llevan su sentido de la ecología también a la cama y tienen incluso una especie de manual escrito por una autora española (Eco Sex, se llama el libro, por si os interesa) y un decálogo para practicar sexo de una forma más ecológica. Otros se han apuntado a la corriente relativamente reciente de la Inteligencia Sexual (su desarrollo no tiene más de dos o tres años aunque ya se hablara de este tipo de inteligencia hace décadas). A mí, que reconozco que toda esta información me resulta de lo más útil en mi trabajo, me da la sensación de que al final no hacemos más que hablar (o escribir) en vez de practicar y que nos empeñamos en encorsetar el comportamiento quizá más libre del ser humano.

Quickers, slowers, swingers (si se trata de personas que hacen del intercambio de pareja su estilo de vida), poliamorosos (si su estilo de vida sexual y amoroso consiste en tener varias relaciones simultáneas), sexualmente inteligentes, ecológicos entre las sábanas… ¿De verdad nos vamos a la cama con todas estas etiquetas? ¿Hasta ese punto hemos llegado? ¿Qué opináis vosotros?

Nos leemos.

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4 comentarios

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Casiopea

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“Me da la sensación de que al final no hacemos más que hablar (o escribir) en vez de practicar.”

4 COMENTARIOS

  1. CristinaCristina

    Que no , que nooooo, que tienes razón .
    Que la cabra tira al monte e igual que te sabes de memoria todas las frases de los libros de auto ayuda y los aforismos de los filósofos que son verdades como puños , cuando deberíamos utilizar toda esa sabiduría hacemos lo contrario .
    Con el sexo igual , se te olvida la teoría .

  2. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Yo no me corría en la postura del misionero hasta que no vi -afortunadamente muy joven- “El sentido de la vida” de los Monty Python.

    Con esto quiero decir que nunca sabe uno lo que va a ayudar a quién, a veces se sacan revelaciones de sitios muy peregrinos y en ese sentido cuanto más se hable, mejor.

    Otra cosa es que si lees determinado tipo de revistas da la impresión de que tienes que estar innovando continuamente y, señores, esto al final son permutaciones de cuatro o cinco partes del cuerpo tomadas de dos en dos (o de tres en tres si se es muy flexible) y tampoco hay tantas combinaciones posibles. Ni combinaciones ni ganas todos los días de disfrazarse, hacerlo en posiciones circenses o desarrollar una trama de película.

    Información, toda, pero consejos de revista “para mejorar tu vida sexual”, los que te apetezcan y sin meterte presión tú misma. Que tampoco hay nada de malo en un polvico normal y sin adornos pero echado con mimo y pericia, digo yo.

  3. Nerea del Moral AzanzaNerea del Moral Azanza

    ¿Sexo ecológico?????? no me lo imagino…. ¡con condón de esparto recicable claro! :)

    Si te soy sincera lo único que leo de vez en cuando es novela erótica de calidad (no las saguitas de 50 sombras) y me has dejado o.O Hay muchas revistas de “mujeres” que hablan mucho del tema, véase Cosmopolitan y, francamente, antes leía algún artículo… ahora ni compro las revistas. Recuerdo que cuando los leía como con 17-18 me hice una idea del sexo muy equivocada… esperé tanto de ello que me quedé planchada…

    Desde mi humilde punto de vista hay que dejarse llevar y ser muy cómplice de la persona con la que estás…

    Gracias Casiopea

  4. La GraduadaLa Graduada

    Qué buena reflexión, Casiopea.

    Pues yo estoy contigo: creo que hablamos mucho (no sólo de sexo, sino de todo) pero a la hora de la práctica… ah, ahí está el problema. Yo soy de ésas que me paso gran parte de mi día leyendo “consejos” e “inspiraciones” de todo tipo en los blogs. También sé de personas que pasan largas horas viendo tableros inspiradores en Pinterest y en Tumblr con frases bonitas. O que miran decenas de egoblogs y de blogs de decoración, y sueñan con lo que “les gustaría tener”

    Todo eso está bien, por supuesto, pero ¿no lo hacemos, quizás, para no tener que pasar a la parte práctica? Emplear tiempo en la lectura y en el trabajo intelectual, y en los consejos, y en las meditaciones, y en los deseos ¿no acaban convirtiéndose en excusas para no PASAR AL PLANO DE LO REAL? Estar con nuestra pareja, tener sexo, a hacer realidad un sueño, a estar con amigos, hacer deporte, comer sano, ACTUAR, en suma.

    Bueno, me has tocado en un punto débil.

    Pero tú sigue hablando de sexo ;)

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