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Relaciones

No me toques los cojones

Le explico lo de la similitud de las películas de Jennifer Lopez y de su propia vida con Álvaro interrumpida por sus ataques de gilipollez cual pausa publicitaria de su paz.

“No me toques los cojones”. Esa frase ha sido el motivo por el que la tengo sentada delante de mí, encendiendo un cigarro, a pesar de que sabe perfectamente que dentro de esta casa no se fuma. “Taaania, en la terraza, por favor”, -le vuelvo a repetir como cada vez que Álvaro y ella acaban teniendo un pequeño dramón, mayormente provocado e interpretado por ella, y se presenta en mi casa a las tantas de la noche. Se justifica con “tú no tienes horarios, así que no creo que te moleste demasiado”. Pero esto es lo de menos. Es mi amiga. Es de las pocas amigas más cercanas que tengo y la más “drama queen” con todo lo relacionado con su vida amorosa. Y, desde que está con Álvaro, todavía más. No. La única culpa que tiene él es de ser un hombre casi perfecto. Es incomprensible pero cierto: donde hay tanta perfección y armonía, la mayoría de las mujeres buscamos cualquier tipo de motivo para joderlo todo, sólo un poquito, lo justo para tener un pequeño drama con un final feliz. Nada, tan sólo un poco de adrenalina.

Las “adrenalinas” de Tania suelen tener el mismo guión de siempre. Son como los bloques de publicidad en medio de una comedia con Jennifer Lopez. Sabes cómo acabará la película, de hecho lo sabes desde el momento cero, es más: ya la has visto unas cuantas veces en diferentes canales, pero la vuelves a ver para poder vivir el happy end de siempre al lado de sonriente Jenny. Lo único que te impide disfrutarla plenamente son los “volvemos en 5 minutos” o, traspasándolo en la historia de mi amiga, los momentos dramáticos en la perfecta vida de Tania.


Suele suceder cada mes-dos (depende del tiempo libre del que dispone mi amiga) y empezar con una llamada: “Me voy a tu casa, necesito hablar contigo”. Mientras está de camino, yo llamo a Álvaro: “Tania está de camino, hoy va a dormir aquí, no te preocupes.” Álvaro me lo agradece pero, por seguir el juego, le manda un mensaje a Tania diciendo que está preocupado. Tania llega a mi casa con una botella de vino, enciende un cigarro en el comedor, luego se va a la terraza y me habla desde allí (a mí y a mis vecinos). Vuelve, toma un poco de vino, me cuenta lo que supuestamente había pasado. Nunca es nada grave, sólo que Álvaro resulta no ser tan cariñoso como ella quiere o no reaccionar ante las acusaciones ridículas y no discutir por las tonterías. Álvaro sabe que si participa en una discusión, se va a cansar en tres minutos de llevarle la contraria, pero Tania no se cansará en toda la noche. Así que prefiere no entrar al trapo. Tania se enciende, le recuerda algún que otro error del pasado y el último le suelta algo del tipo “No me jodas el día” o “Deja de tocarme las pelotas por gilipolleces”.

Mi amiga se escandaliza con tanta mala educación conjunta y decide que no se merece un trato así. Coge el bolso y me llama. Acaba contándomelo todo para encontrar el máximo apoyo, yo le digo que exagera demasiado, ella se pone a llorar.

Tres horas más tarde le contesta el mensaje a Álvaro (así ya había sufrido demasiado), saca el pijama del bolso, se acomoda en mi sofá y pone la tele.

Lo de mi llamada a Álvaro no es una falta de solidaridad. Lo cierto es que a los dos los conocí el mismo día y ambos se convirtieron en mis mejores amigos. Os parecerá gracioso, pero en realidad es una gran putada. Los quiero a los dos por igual, a pesar de que Tania insiste en que yo debería ser más amiga suya que la de él. Yo le digo que sí, pero no es del todo cierto. Consigo mantenerme al margen y no contar nada a ninguno de los dos, salvo lo de hacer la llamada a Álvaro en los momentos de la forzada subida de adrenalina de Tania. Forma parte de nuestro secreto llamado “A Tania se le va la pinza”. Lo hago porque sé que Álvaro la adora y también porque si me llamase él, no habría podido mentirle.

Hoy, tras hacer un poco de zapping, Tania se decide por…oh sí, una película con Jennifer Lopez de protagonista. La vemos por la décima vez, de hecho nosotras podríamos haberla doblado entera. Como de costumbre, la interrumpen con un bloque de publicidad. Es la primera vez que Tania, tras ver los tropecientos anuncios de tintes con reflejo “natural” de color cereza, de la apestosa fiesta rockera y las demás chorradas inventadas por algunos publicistas que deberían desaparecer de este planeta, cambia de canal. Y en este momento yo me estoy dando cuenta de que hoy la “devulevo” a su casa.

Es la primera vez que le suelto todo el sermón tal cual lo pienso. Que me parece vergonzosas sus tocaduras de huevos y que si yo fuese su novio, la habría mandado a la mierda. Para siempre y sin ningún tipo de explicación.

Me mira sorprendida.

Le explico lo de la similitud de las películas de Jennifer Lopez y de su propia vida con Álvaro interrumpida por sus ataques de gilipollez cual pausa publicitaria de su paz. “Sabes, Tania, es la primera vez que has decidido cambiar de canal en vez de soportar todos los anuncios y seguir viendo la película. Antes de que Álvaro haga lo mismo con vuestra relación, vuelve a casa y recapacita un poco”. 

Tania llamó a taxi y se fue en pijama. Semanas más tarde me dijo que “había contratado la tele de pago sin publicidad”. Y yo que me alegro.

La única manera de estar enamorado es aportar alegría en vez de problemas. Creo que las féminas en general no nos damos cuenta que lo que menos soporta un hombre en una relación es que le toquen los huevos. Nosotras somos unas auténticas especialistas. No nos confundamos, bajo la “tocadura de huevos” no me refiero a discusiones con un motivo, sino a crear problemas donde en realidad no los hay ni el asunto en sí tiene una importancia. Dentro de esta categoría podríamos incluir los celos por las ex, el clásico de “baja la tapa del water” o “los tenedores van al otro cajón”, deseo insoportable que tu novio actúe a tu gusto a todas horas, buscarle defectos y crear problemas en general. Discutir por discutir, gruñir por gruñir. El deseo máximo de un hombre normal es estar feliz al lado de la mujer a la que quiere. Y el de mujer, me imagino, que también. Pero lo bien que lo “disimulamos” a veces…

Según Álvaro, los hombres no suelen enamorarse demasiadas veces a lo largo de su vida. Enamorarse de verdad. “Dos veces, más o menos. Tres, como una gran excepción. Y sabes, una vez lo estamos de verdad, haríamos cualquier cosa para que la mujer con la que estamos sea feliz. Para que los dos estemos tranquilos y que cada día juntos sea lleno de risas, buen humor y ausencia de tonterías. Y es entonces cuando yo, sabiendo que Tania me quiere de verdad, alucino con las ganas que tiene de tocarme los huevos por idioteces. Te juro que en esos momentos tengo ganas de salir corriendo”.

Las mujeres crecemos con un continuo deseo de drama: de guerra y de reconciliación de película. Con ganas de una interminable pasión y superación diaria, patrocinada por el sufrimiento. El hombre sólo quiere estar feliz. Y su felicidad consiste en estar tranquilo y sentirse querido. Para que luego me digáis que no son simples. Al menos en este aspecto sí lo son.

Las relaciones (y el amor en general) consisten en facilitar la vida uno al otro, en regalar alegrías en vez de complicaciones- que para eso están los demás. ¿De qué sirve discutir, buscar motivos de pelea, no dejar pasar ni una a tu pareja si, se supone, es una de las personas más importantes de tu vida?

No hay más opción de mantener una relación a largo plazo que deseando realmente mantenerla. Solemos decir que no nos gusta la gente negativa, que optamos por no tener a los quejicas entre las amistades, que en esta época – tan difícil y llena de mierda por todos lados – lo único que queremos es ser felices y rodearnos de la gente positiva. Entonces, ¿por qué nos sorprendemos cuando  nuestra pareja nos abandona por culpa de la constante negatividad?

La principal diferencia que tiene tu pareja de los demás humanos son esas ganas de estar bien a tu lado y de cuidarte eternamente. Si no lo hace, no merece la pena. Sin embargo, si lo hace, ¿qué importancia tienen las demás gilipolleces?

Así que, la próxima vez que tengas ganas de desahogarte con tu pareja, piénsatelo bien: ¿no se supone que os queréis? Querer a alguien es querer que esté bien. Así de sencillo.

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“La única manera de estar enamorado es aportar alegría en vez de problemas.”

50 COMENTARIOS

  1. @ido__ido

    cuánta razón en tus palabras… me identifico con tu amiga tania… drama queen total y por tonterías, que me doy cuenta después de liarla… eso sí, no he llegado al extremo de irme de casa, mejor solucionarlo al momento, aunque el desahogo y cobertura mental con las amigas va antes de la reconciliación… somos muy tontas… si él nos lo da todo, como es mi caso, ¿qué coño nos pasa? …. diseny y las comedias románticas han hecho mucho daño…

  2. Claudia G-M Cienfuegos

    Ay si es que a veces las mujeres somos algo difíciles.

    Es verdad que tocamos mucho las narices porque somos muy pejigueras pero tampoco creo que seamos como el caso de tu amiga…que parece que está mal de la cabeza (que se lo haga mirar:p)
    Somos más quejicas en esas cosas, más perfeccionistas, y ellos van dejados, más simples….entonces lo que para ellos es una tontería para nosotras es importante.

    Al darme cuenta de lo tontas que somos a veces he sonreído, me he girado y le he dado un besazo a mi novio.

    Por mis tonterías ;)

    Un besito desde CLU'S CORNER
    http://www.cluscorner.com

  3. Cristina

    Los seres humanos , hombres y mujeres solemos destruir lo que amamos y sólo nos damos cuenta cuando es demasiado tarde .
    Tienes toda la razón ¡qué pena no disfrutar a lo bestia de algo tan difícil como encontrar a alguien con quien estarías dispuesta a envejecer !
    Pero , tienes razón , somos así ….capaces de joder una noche maravillosa porque el tubo de pasta de dientes está mal cerrado .

    1. Ronronia Adramelek

      Me encanta la última frase porque es la pura realidad, que somos capaces de joder un día fantástico porque el otro aprieta el tubo de pasta de dientes por medio.

      (Pero, por favor, ¿por qué demonios no podéis ir aprentando el tubo de dientes desde abajo caramba, que lo dejáis hecho un guiñapo? gggrrrrr :) )))

  4. N

    Llevo mucho tiempo leyendo el blog pero es la primera vez que escribo… y es que no lo he podido evitar, me he sentido muy identificada con todo lo que has contado. Y además, justo hoy que acabo de tener una “bronca” por algo asi. No llego al punto de mosquearme por todo lo que no haga como yo pretendo, pero si que tengo una predisposición a “enfurruñarme” que no entiendo ni yo. Este párrafo creo que es una gran verdad:

    “Las mujeres crecemos con un contínuo deseo de drama: de guerra y de reconciliación de película. Con ganas de una interminable pasión y superación diaria, patrocinada por el sufrimiento. El hombre sólo quiere estar feliz. Y su felicidad consiste en estar tranquilo y sentirse querido. Para que luego me digáis que no son simples. Al menos en este aspecto sí lo son.”

    Porque si, parece que aunque aparentemente estes con el hombre perfecto acabas queriendo guerra y reconciliación… aunque al final acabas agotada hasta tú. Pero una vez que reconoces el problema, mi gran pregunta es: ¿Cómo dejar de ser una drama-queen?¿Hay alguna manera de que te deje de molestar lo que no debería hacerlo? Porque lo intento, pero al final siempre acabo molesta por mil cosas, y no quiero que ninguno de los dos “cambie de canal”.

    Gracias por plantear estas cosas en el blog.

    1. Anonymous

      Miedo me dan las mujeres asi. Dentro de mis puntos de estricto cumplimiento para descartar una relacion, este esta en los 10 primeros.
      Cuando veo las bronca por nimiedades o tonterias, no se merece mas que la pongan en su lugar.
      La erradicacion del drama-queen, al menos de mi parte, pasa por explicar las razones lógicas del mal comportamiento; digase niña malcriada por papa, influencia de hollywood o disney en la formacion de la personalidad femenina, o ausencia de objetivos o planes de vida ambiciosos que la hagan conformarse con la victoria de la batallita “el tenedor va en este cajon”.
      Y si no lo entiende, pues puerta. No quiero gastar mi vida con una persona que no es lo suficientemente inteligente para mantener una conversacion profunda y llegar a conclusiones.
      Otra solucion seria reorientar toda esa fuerza o ” deseo de drama: de guerra y de reconciliación de película. Con ganas de una interminable pasión y superación diaria, patrocinada por el sufrimiento” a un objetivo mas ambicioso . Si ella esta lo suficientemente ocupada en ser: “directora general de dsitribucion de X Fam tecnology” Estara bien ocupada como para montarte pollo por boberias.

    2. X

      “… ausencia de objetivos o planes de vida ambiciosos que la hagan conformarse con la victoria de la batallita “el tenedor va en este cajon”"

      Jajajaja. Me ha encantado esta parte. No entro a valorar cuánto de verdad tiene (sinceramente, nunca me había planteado algo como que tocan los cojones porque no tienen nada mejor que hacer), pero la frase me ha hecho gracia.

  5. Amo, sueño y no tengo miedo.

    Cuando leo estas cosas vuelve el sentido común a mí y me vuelvo a acordar de toooodas las discusiones sin sentido que tengo con mi chico. Probocadas por mi por supuesto, él, pobre angelito no tiene la culpa.
    Si es cierto que todas las mujeres tenemos ese punto de hoy me levanto y no se que se me pasa por la mente pero quiero guerra, para darte cuenta a las 2 horas de que la has liado muy gorda, de que en realidad te has enfadado por nada y de que…¡hay dios!¿y ahora como soluciono yo esto?.
    Que razón Alena en tu post,lo mejor es convivir en amor y compañía, y que menos que dar todo ese amor que a tu vez recibes, pero por mucho que me intento convencer de que no debo hacerlo, de que él nunca lo haría y de que es una actitud absurda, siempre hay un día en el que pareces poseida y todo eso se olvida. Chicas no tenemos remedio.

  6. Eli Vístete Que Vienen Curvas

    madre mía… no puedo estar más de acuerdo, ha sido fantástico leerlo para mirar hacia dentro y reflexionar… GRACIAS de verdad… me encanta q remuevas mi conciencia y me “recuerdes” pq saberlo lo sé, los errores que cometemos muchas personas. A veces por las situaciones difíciles de la vida, externas a lo que es propiamente el amor y la pareja, hacen q momentaneamente la cólera y el dolor te cegue y actuemos de esta manera…

    lo dicho, que no quiero extenderme… muchas gracias por esos toques de atención!

    Eli

  7. azuldeultramar

    Vaya, realmente esta historia la he sentido cercana, ella también se llamaba Tania (bueno, todavía se llama), yo estaba enamorado de ella, me parecía absolutamente fantástica a pesar de que siempre tenía un apunte negativo para todo, pero un día que nos cruzamos en la calle, la saludo, comento alguna trivialidad y ella contesta con uno de sus comentarios con desdén ultranegativo.
    Fue como si apagasen un interruptor, dejó de gustarme en ese momento exacto, se terminó e amor de un plumazo, justo como lo que le pasa a Natalie Portman al final de Closer, cuando vi esa película un par de años más tarde, me sentí terriblemente identificado en esa escena.

  8. De todo y nada

    Y qué hacemos si nos damos cuenta tarde de que hemos jodido una relación por estos dramas? Y que aunque nos reformemos y dejemos de enfadarnos por tonterías ya no hay arreglo posible y que poco a poco has conseguido que se desenamoren de ti? Supongo que solo queda ajo y agua…

  9. Loly

    madre mía es que leí el párrafo: (Las relaciones (y el amor en general) consisten en facilitar la vida uno al otro, en regalar alegrías en vez de complicaciones- que para eso están los demás. ¿De qué sirve discutir, buscar motivos de pelea, no dejar pasar ni una a tu pareja si, se supone, es una de las personas más importantes de tu vida? ) y me di cuenta de la verdad, y de como tenemos que seguir peleando por no perder lo que tenemos en casa, es un camino por las dos partes y si queremos mantenerlo ese camino lo haremos juntos.

  10. M.N.

    He leído el post con mi chico…nos hemos reído mucho y después hemos recapacitado ambos en los cabreos absurdos que nos cogemos a veces aunque vivamos a 3mil Km de distancia.

    El amor tiene una gran parte de “hakuna matata”

    1. M.N.

      Sí, 3000 Km…el trabajo es lo que tiene que te hace coger la maleta y llevártela un poco lejos, supongo que el amor puede con todos esos Km y de lo que se trata es de buscar un equilibrio y hacer cosas que nos gusten a los 2 aprovechando las nuevas tecnologías (cena, serie, peli, etc.) y por supuesto, de hacer malabares para estar juntos una vez al mes…y evitar el tocar los cojones demasiado…

    2. M.N.

      Ronronia hay muchas formas de dar amor aunque se esté lejos y de compensar esas “carencias” que tú dices…
      En el año que llevamos separados sólo hemos tenido una pelea absurda y una pelea monumental (que se produjo durante las vacaciones) por culpa de la ex…
      Siempre he pensado que la base de una relación sólida es el diálogo y la confianza, y por supuesto cuidar esa relación y darle cariño todos los días se esté a la distancia que se esté.
      Tengo plena confianza en que él nunca me va a reprochar que hiciese la maleta y me viniese a currar a 3000 Km ni yo le voy a reprochar que un domingo se baje al bar a ver el fútbol y me deje en Skype esperándolo viendo una serie o una peli de esas “moñas” que me gustan…y si nos molesta algo, se dice con buenas palabras y se busca una solución entre los dos…Y por supuesto, el viaje del mes en algún punto para darnos todas las caricias que nos debemos y nos damos con palabras a través del ordenador…

  11. Miss Top Ten Image

    Alena no podría estar más de acuerdo con tu post de hoy. Tengo una amiga que es de esas, que necesita estar peleándose y montándola cada dos por tres porque cree que para que una relación salga adelante ”hay que pelear y trabajar por ella”. Pero una cosa es eso y otra cosa es tocar los cojones al susodicho cada dos por tres.
    A veces pienso que las mujeres que son así han tenido una vida amorosa “muy fácil” y no son conscientes de “lo que corre por ahí”… Porque si lo fueran te aseguro que otro gallo les cantaría.
    xoxo

  12. rocio

    PLAS PLAS PLAS… Alena, creo que no lo podrías haber explicado mejor. Y yo me he visto taaaaaan reflejada!! Duranta mucho tiempo no he sido consciente de eso, pero de unos meses hacia acá -no sé cómo lo hice- logré ver mis relaciones pasadas en la distancia y vi que hacía eso (bueno, tb me han tocado tios q eran unos mamarrachos, pero yo aporté mi granito haciendo mucho drama innecesario en algunas ocasiones).
    Y es tal cual dices. Y eso que yo siempre he dicho que quien te quiere te hará la vida más fácil, no más complicada!!! Pues eso, q tampoco la tenemos q complicar nosotras por tonterías y soy la primera que lo he hecho.
    Espero estar ya consciente al 100%, creo q he aprendido la lección y la llevo a la práctica. No estoy de acuerdo con el comentario anterior al mio, al menos en mí caso yo soy muuuuucho más feliz cuando no tengo ningún tipo de bronca, te lo aseguro.

    Besos

  13. Alx

    Yo también concibo las relaciones formales sólo como disfrutar y pasárselo muy bien. Al menos lo mejor posible y ni siquiera revolcarse más de la cuenta en los problemas reales.
    Para problemas ya está el trabajo y lo que no se pueda evitar.
    Un deterioro de ese estado optimo, sin justificación, se tolera de vez en cuando, pero cada vez suma, no empieza de cero sino que va haciendo más profunda la brecha. Hasta que te das cuenta de que desconectas, que has desarrollado un mecanismo de defensa y ni siquiera escuchas. Como dicen por arriba, eso es un punto de inflexión, sin retorno, en el que ya has sacado de tu espacio vital a esa persona.
    Y además, cuanto más años y experiencia tienes menos tolerancia tienes. De hecho ese momento en el que piensas que si esto va a ser así mejor abortar misión antes que después, ha pasado a ser un examen eliminatorio.
    Pienso: uf, que perezón! Me hace ilusión esta chica pero es que por esto ya he pasado y así no.
    De todas formas es una conducta tóxica que se suele asociar al género femenino como si viniera implantada de serie y no estoy de acuerdo en absoluto. Es excepcional. Gran parte de las mujeres que he conocido bien tienen bien regulado el orden de prioridades con coherencia y no apuestan por el drama sino por un hedonismo en pareja bien llevado.
    Que estas cosas son para estar muy bien, ni siquiera simplemente bien.

  14. X

    Joer, he entrado aquí porque he leído el tweet de la autora diciendo “Queridas mías, si no estáis de acuerdo con el POST de hoy, leed los comentarios que dejan los hombres. Y a sacar conclusiones, anda.” esperando encontrar una cruenta guerra, pero la verdad es que todas (menos Ontranslation, que básicamente malgasta dos líneas y mi tiempo en decir lo contrario del post sin dar ninguna razón o justificación) están de acuerdo. Yo también, la verdad. Y lo he sufrido en mis carnes como todos los hombres, en mayor o menor medida, lo habrán hecho alguna vez en esta vida.

    ¿Os imagináis, mujeres, que fuera al revés? Nos ponéis de maltratadores (psicológicos) para arriba. Pero con vosotras todo vale.

    1. Ronronia Adramelek

      No sólo me lo imagino sino que el primer marido de una amiga mía era así, un tocapelotas de marca mayor. Pero reconozco que era una excepción tan grande que nos llevábamos las manos a la cabeza hablando de él.

      Oye, y que conste que yo no he puesto en mi vida a nadie de maltratador, salvo que haya acabado con orden de alejamiento. De esos también he conocido un par, debe ser que me trato con lo más granado de la “sociedá”

      Y estoy segura de que hay más mujeres agresivo-pasivas, seguramente por tradición, porque como digo abajo, durante milenios la “mano izquierda” y el chantaje emocional han sido las únicas armas que se nos han permitido. Pero quiero tranquilizarte porque, yo que ya soy viejuna, te puedo asegurar que como la mayoría de los malos vicios sentimentales, con la edad la mayoría aprendemos a respirar hondo y contar hasta mil si es necesario para decir lo que queramos decir pero de buena manera y procurando no hacer daño y menos a la persona a quien amamos.

      Algo bueno tenía que tener la edad. Se caen las carnes pero también se cae el mal carácter y la falta de autocontrol :) ))

  15. Anonymous

    No estoy para nada de acuerdo con lo que dices que lasmujeres somos así. Supongo que estas generalizando, pero en general, creo que somos toca pelotas a partes iguales. Conozo un monton de chicas que no se andan con estas chorradas, y un monton de hicos que les encanta en jueguecito de el chantaje emocional. Asi que no creo que es cosa de mujeres.

    1. X

      Siempre se generaliza y generalizar es malo. Hasta ahí vamos bien. Pero tampoco hace falta especificar cada vez que estamos haciéndolo y que, por tanto, nos consta que habrá excepciones. Claro que conocerás un montón {bueno, igual exageras, ¿eh? ;-) } de chicas que no se andan con estas chorradas. Que conozcas a un montón de chicos que hagan chantaje emocional ya permítenos que nos extrañe más. Los tópicos serán todo lo odiosos que queramos, pero son tópicos precisamente por algo. El chantaje emocional es cosa de mujeres (y esto quiere decir que no es cosa de todas las mujeres y que será cosa de algún varón del planeta, pero en general es cosa de mujeres) y discutir por chorradas también. No hay más que ver los comments de este post y sacar una estadística (que no sé si será representativa, pero ahí estará).

      Por poner un ejemplo, que tú digas que conoces “un montón de chicas que no se andan con estas chorradas, y un montón de chicos (a los) que les encanta el jueguecito del chantaje emocional” es lo mismo que si yo digo que el boxeo no es cosa de hombres, que conozco un montón de chicos a los que no les gusta nada el boxeo y un montón de chicas a las que les encanta. Así que no creo que sea cosa de hombres. ¿No? Pues hombre, decirlo puedo decirlo, e inventármelo también. No sé si me explico.

    2. Ronronia Adramelek

      Que si no se generaliza de estos temas no se puede hablar. Salvo que hagas una estadística bien hecha con su error de estimación bien calculado y una muestra bien elegida y suficiente y empieces a soltar cifras, cosa que no está al alcance de todos y dormiría a los amigos en el bar y a los lectores en el blog.

  16. María

    Yo es que el chantaje emocional y el drama no lo soporto… Mi objetivo vital es ser feliz, y sí, hacer feliz también al hombre que quiero.

    Evidentemente habrá ocasiones en que discutir, o pelear, o ver las cosas desde perspectivas diferentes y no llegar a un acuerdo serán inevitables. En mi experiencia estas ocasiones son pocas, y por temas de gran importancia. Y al final, todo se puede resolver si los dos quieren con un poco de mano izquierda y mucho humor. Para broncas ya tengo el trabajo, gracias.

    Y no soporto a la gente que piensa que una relación será “mejor” y “más apasionada” cuanto más se discute. No sé en qué mejora una relación tirarse los trastos a la cabeza y decirse cosas que luego no se pueden desdecir. A mí no me pone, que quieres que te diga, más bien me quita las ganas de lo que sea. A mí lo que me gusta es una mirada cómplice y una buena carcajada a tiempo. Al parecer, y según las “estadísticas” de los comentarios, soy un tío ;) Pero chico, qué bien se está con este lado masculino de la vida…

  17. Espoir

    Larga vida a los hombres que te hacen ver que estás comportándote como una gilipollas, sin ser condescendientes ni paternalistas.

    Que algo o alguien ilumine a las mujeres y nos convierta en seres menos autodestructivos y posesivos.

    Porque el comportamiento que describes solo se explica como uno, cierta pulsión o necesidad de poner a prueba peligrosamente la capacidad de amor de tu pareja, con el consecuente riesgo de que te envíe a la mierda; y dos, el convencimiento profundo de que es TU novio y haces con él lo que quieres, incluído hacerle aguantar lo que haga falta. Y sí, es cierto, es lamentablemente común hasta el punto que a veces sabes que te estás comportando como una gilipollas sin saber por qué, pero no puedes parar de hacerlo.

    Puede ser que hayas identificado algo así como el cromosoma genuíno y primario del conflicto más común de las mujeres con el amor, mientras que en el caso de los hombres diría que el problema más frecuente es la dificultad para transmitir o hablar de sus sentimientos. De hecho me pregunto si las dos cosas no tienen un nexo común, precisamente la incapacidad de transmitir sentimientos y emociones. Los hombres quizá no tienen muchas habilidades para conectar y entonces parecen distantes. Las mujeres ejercen las tocadas de huevos como llamada de atención en negativo para provocar una reacción en el compañero. En los dos casos, esa pareja necesita considerar si tiene cubiertas sus necesidades afectivas.

    También es un comportamiento que infantiliza a las mujeres. Parece que busquemos que nos callen la boca. Ni que solo fuera por eso, no nos lo deberíamos permitir.

  18. Anonymous

    Me ha gustado muchísimo esta entrada por la gran cantidad de verdades que dice y sobre todo, porque puede resultar didáctico y terapéutico para todas aquellas que hemos tenido alguna vez un brote de drama-queen innecesario e inexplicable. Felicidades :)
    También, como suscribe arriba Espoir, es muy importante que a la primera de cambio, tu pareja te haga ver que no es necesario montar en cólera por X chorrada y que las cosas se pueden hablar con otro tono y que eso nos calme, nos cale hondo y nos andemos con pies de plomo a la hora de volver a reincidir. En mi caso, mi novio es un auténtico santo y nunca he llegado con él a tener esos numeritos porque a la más mínima ocasión me ha sido franco y ha aportado la racionalidad a la discusión que yo no tenía y me ha dado vergüenza mi comportamiento y vamos, nunca más. Si tengo que quejarme de algo, lo hago; pero con cordura y con respeto, se habla tranquilamente y a disfrutar, que son dos días.
    Como me dijo una vez: “los enfados nos hacen perdernos cosas buenas, así que anda, calma la furia y vámonos de cañas”.

  19. Alx

    Como de costumbre estoy con Espoir. Eres mi ídolo. ;-)

    Excepto en lo de transmitir sentimientos y emociones. Al menos verbalmente.

    Soy aparentemente frío pero no vivo mis sentimientos menos ni peor que quien está constantemente radiandolos.

    Volviendo al tema, a la hora de la verdad, las parejas, aunque deban mantenerse en una equilibrio de poder (obvio), funcionan paulovianamente, y no se puede premiar actitudes negativas.

    Como dije antes, cuando era más joven consentía, a veces, hasta que decía adios porque no comprendía de que forma podía compensar el desgaste de desencuentros por problemas inexistentes. Ahora paso por alto lo que me da igual, pero ante algo que no se podría respaldar con argumentos me planto y soy inflexible como si se tratara de un hijo.

    Y que no se interprete como un gesto de posesividad. No tengo por qué educar a nadie pero si marcar las pautas de lo que no estoy dispuesto a pasar por alto porque ya sé que al final eso es como ir metiéndole poco a poco sus prendas en una maleta preparandose en la puerta para terminar pidiéndole que cierre desde fuera.

    Y que conste que yo soy el meticuloso a la hora de bajar la tapa del inodoro. Pero eso es feng shui y se sale del tema de hoy.

  20. Alx

    jajaja. vale, también por eso. Pero a mi perra cuando lo intentó, a la segunda se encontró con zumo de limón y no lo volvió a hacer. San Paulov…
    Tampoco volvió a morder el cable de alimantación de la tele, jejeje, aunque en ese caso no intervine.
    Y aún así no puedo ver una tapa levantada.

  21. ROPARANOIAS

    Genial post. Ponemos a prueba el amor de ellos, y al final nos cargamos las relaciones. Pero esto es la pescadilla que se muerde la cola. Si ellos expresaran más, quizás estaríamos menos inseguras y tendríamos menos necesidad de ponerles a prueba, no?

  22. Ronronia Adramelek

    Estoy segura de que si se hace una estadística, los resultados serían que en media nosotras somos más tocapelotas. Y sí, a veces la tomamos con la tapa del váter por no enfrentar otro problema más gordo y más real, seguramente porque si atacamos éste corremos el peligro de cargarnos la pareja y eso no es fácil aunque a veces sea lo mejor, pero no siempre es así, en ocasiones es como cuentas en el post, tocapelotudez por amor al arte.

    Yo no sé si por poner a prueba el amor o por abusar, como dice Espoir, o simplemente por vicios aprendidos de nuestro entorno familiar o cultural porque, de siempre, un hombre gritando está enfadado pero una mujer gritando es una histérica y porque los hombres se han podido permitir desde siempre ser agresivo-agresivos mientras que a las mujeres sólo les ha quedado como recurso ser agresivo-pasivas, es decir, la “mano izquierda” y el chantaje emocional. O quizás lo llevemos en las tripas. A saber. Tiendo a pensar que es cultural porque he tenido confianza con varias parejas homosexuales de hombres a lo largo de mi vida y he visto a menudo a uno de ellos asumir el papel tocapelotas agresivo-pasivo.

    De lo que no me cabe duda es de que las mujeres somos más propensas a ese comportamiento, seguramente porque lo veo y lo he visto a mi alrededor innumerables veces. Pero si a veces me ocurre hasta a mí, que soy una malva y tengo al montañés que es un santo, y algún día me pillo a punto de montar un choto desproporcionado por unos pelillos en el lavabo o por unos platos no excesivamente bien fregaos.

    Si el problema no está en tener ganas de montar un choto idiota. El problema está en hacerlo. Porque cuando te pillas a punto de sacar de quicio una bobería, lo suyo es respirar hondo y contar hasta lo que sea necesario para decir lo que quieras decir, pero con amor y en buen tono. En fin, con amor si hay amor, claro.

    Y luego está lo que también decía arriba Espoir, que muchos de estos choques se terminarían si “la víctima”, a la primera ocasión, pusiera los brazos en jarras y parara ese mal comportamiento de raíz, porque muchas veces con nuestro aguante empeoramos una manía, una debilidad de nuestros seres queridos y en realidad nos hacemos un flaco favor a ambos.

    1. Espoir

      Ehem, lo que yo decía (lo siento, sé que suena fatal): una llamada de atención para que el otro reaccione y te recuerde que eres querida. Típico en mujeres inseguras y pusilánimes. Quizá esto que voy a decir es material de psicólogo, pero yo no toleraría esa indulgencia hacia mí. Me parecería injusto, condescendiente e infantilizador, una técnica a aplicar con un niño malo, no con una mujer adulta que es tu igual. Respetaría a un tipo que, repito, de igual a igual, me hiciera ver que estoy siendo poco razonable; pero no me gustaría acostarme con mi padre.
      Como de costumbre estoy con Ronronia, el problema definitivo no recae en tener ganas de montar un pollo, que eso nos puede pasar a todos/as, sino en montarlo.

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