Necesito-tiempo
Relaciones

Necesito tiempo

Te pide tiempo. Tiempo para decidir si te quiere. Tiempo para echarte (o no) de su futuro.

Creo que con todo el tiempo que le había dado a los hombres de joven, yo podría haberme quedado sin.

No sé cómo lo hice, pero he conseguido ahorrar algunos años. Siete, para ser exactos. Lo que sí me sorprende es haber conseguido ahorrar al menos algo a lo largo de mis casi treinta y tres. Nunca lo había logrado: ni dinero, ni copas, ni cigarros, ni siquiera palabras. Salvo esto: los disgustos innecesarios y el tiempo, cuando un hombre me pedía ese tiempo.

Siempre me lo pedían igual:

- Necesito tiempo. Necesito reflexionar sobre qué siento. Estoy perdido. No sé, necesito un poco de tiempo, de espacio, de tranquilidad. Estoy algo agobiado. Sólo pido algo de tiempo.

Sólo pedían algo de tiempo. Como si nada. Como si no fuese algo importante. Como si yo tuviese mucho y necesitara regalarlo.

Me pedían tiempo. Con esa tranquilidad abrumadora. Con esos ojos tristes de víctima, porque- encima eso- se sentían víctimas de verdad.

Me pedían tiempo y espacio. Espacio emocional y físico. Como si yo, de repente, fuese algo molesto, algo que sobrase. Como si yo nunca significase nada. Me miraban con indiferencia y algo de lástima, rechazaban mi beso y me hablaban de su Caos Mental, como si ese tal Caos- sea quien sea el muy cabrón- le importara más que yo.

Me pedían tiempo. Con una voz ronca y rota de su amañado dolor. Contra Mi dolor. Es curioso, pero no les costaba nada pedirme prestados mis sentimientos y mi cuerpo, o mi ilusión. Se sentían incómodos pidiéndome cien euros “hasta el martes de la semana que viene”, o aceptando las llaves de mi casa, pero no les costaba absolutamente nada pedirme algo tan importante y tan valioso como el tiempo. El tiempo de mi vida. El que jamas podrían devolverme.

Me hace gracia cuando la gente deja de querer. No, en realidad no me hace gracia. Ha sido una ironía que no me ha salido bien. Me pone triste. No me pone triste el desamor en sí: ¿qué le vamos a hacer? Shit happens. Lo que me vuelve completamente impotente es la mentira. Ser deshonestos con los demás es comprensible. Está mal hecho, pero es comprensible. Pero mentirte a ti mismo, a esa única persona que es capaz de entenderte si tener que mirarte a los ojos, es algo que nunca supe argumentar.

Me han pedido la mano una vez. El tiempo, unas cinco.

En cada pedida de tiempo hay el que lo pide y al que se lo piden. El primero lo hace porque cree que está hecho un lío, o porque no tiene huevos de sincerarse contigo y decirte lo evidente: «Ya no te quiero más».

Ese, el que está hecho un lío, en realidad sabe -más o menos- qué le pasa, pero no quiere aceptarlo: ya no te quiere más. Tiene miedo a vocalizarlo. Y es que dejar de querer a alguien es un auténtico follón. Y finge. Finge ante sí mismo, te miente a ti y acaba teniendo un desorden mental importante. Acaba inventando que no sabe qué es lo que le pasa exactamente. Se lo cree y se frustra.

Entonces te pide el maldito tiempo. Y el maldito espacio.

Como si tú tuvieses toda la vida por delante para esperar que se decida a ser sincero consigo mismo.

Luego está el que no te lo dice para no hacerte daño. Para no herirte. Y eso que tarde o temprano tendrá que hacerlo. Hoy o mañana, pero te va a herir igual. Entonces… ¿por qué te pide tiempo? ¿Por qué, si realmente pretende no hacerte más daño del que igualmente te va a hacer, te suplica que esperes su veredicto? ¿No es consciente de que esos largos días, meses o- si eres verdaderamente gilipollas- esos interminables años que estarás esperándole, serán los peores de tu vida?

Te pide tiempo. Tiempo para decidir si te quiere. Tiempo para echarte (o no) de su futuro. Te deja dormir en la alfombrilla de la entrada de su vida. De tanto en tanto te saca unas galletitas en forma de mensajes, o te ofrece un trago de agua, acompañándolo con un “te echo de menos”. Pero te sigue dejando al otro lado de la puerta.

Hasta que te un día te invita entrar de nuevo (¿en serio querrás hacerlo?). O no, y te echa fuera, haciendo que te sientas como el máximo imbécil del planeta. O no, y hace nada, dejándote morir allí, en la alfombrilla.

Después conocerá a alguien. Saltará por encima de tu cuerpo para poder salir y darle un beso.

Tú no tienes tiempo para regalar. Nadie tiene tiempo para regalar. Nadie, en su sano juicio, te va a pedir tiempo para decidir si te quiere o no. Que decida mientras veis una peli en el sofá. Que decida mientras salís a correr por la mañana. Que decida mientras sale de fiesta con sus amigos o mientras se va de viaje en solitario. Que decida mientras tú duermes. Pero que no sea tan egoísta para dejarte esperar en la alfombrilla.

Porque no.

Porque créeme, yo ya he pasado por ello varias veces. Con todo el tiempo que le había dado a los demás, yo podría haberme quedado sin.

El que te quiere, te querrá a su lado. En su colchón.

Y nada de alfombrillas.

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Desamor  Miedo  Tiempo  

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“El que te quiere, te querrá a su lado. En su colchón.”

5 COMENTARIOS

  1. Avatar de MacatMacat

    Cuanta razón… Supongo que nos aferramos a la maldita frase ” no sabes lo que has perdido hasta que lo has perdido”. Cuanto daño ha hecho esta frase y hablo por experiencia. Lo perdido perdido está y si lo echas de menos intentar recuperarlo y si no puedes “el tiempo lo cura todo”, y esta frase sí es de verdad.

  2. Avatar de MarMar

    Es cruel y agonizante la espera que terminará casi siempre en ruptura, pero ¿cómo está uno seguro de que se ha terminado el amor? ¿No dicen que después de la pasión, etc, etc, hay otra cosa? ¿Cómo sabemos si tenemos o no tenemos nosotros esa otra cosa? ¿Qué hay del miedo al arrepentimiento? ´
    ¿Cómo vas a llegar de repente un día y decir se acabó? ¿así sin más?

  3. Cristina

    No tengo palabras. Exactamente eso está pasando en mi vida en este momento, mañana iré a la alfombrilla de la casa de mi padre mientras mi marido se decide…Gracias Alena. Es una verdad desgarradora, pero necesito saberla para vencerla, y cuanto antes mejor

  4. superficialessuperficiales

    Muy real y estremecedor.. A mi me pasó una vez, y lo bueno de haber pasado por eso es que no me volverá a pasar. De algo se aprende. Mucho ánimo para las personas que estén pasando por ello, y que se apoyen en su familia y amigos. Creo que todos nos merecemos un poco de honestidad, para no andar perdiendo el tiempo y teniendo falsas ilusiones. Un abrazo Alena . ♥

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