depresion
Sociedad

Nadie está preparado para algo así

Llega un día que te das cuenta de que estás cansado. Cansado de vivir.

Todos sabéis que desde hace un año no estaba muy bien. Os empecé a contar, poco a poco, lo que me pasaba en este post.

Meses después me fui a vivir a Canarias porque todo me estaba saliendo mal y cada día iba a peor. Y también os lo conté aquí.

No me gusta hacerme la víctima, no me gusta quejarme y, sobre todo, no me gusta especular con las cosas tan serias ni ser sensacionalista. Por eso no hablé más del tema. Por eso y porque tenía vergüenza: ¿cómo es posible que una persona que responde muchos mails diarios sobre los problemas de los demás caiga en algo así?

Hasta que ayer, en mi Instagram por fin me vi con ganas de contar que el último año había padecido una depresión. Y que, por fin, ya me veo con fuerzas de seguir adelante.

No fueron las muestras de cariño y apoyo, sobre todo por mail, lo que más anonadada me ha dejado, que también. Lo más impactante para mí fue el hecho de que hay tantísima gente que se siente igual y que, obviamente, no sabe cómo salir de ello.

Y no me extraña. Nadie está preparado para estar deprimido. La sociedad no está hecha para los infelices y la gente ya no tiene paciencia para aguantar la negatividad ajena.

Es más, la depresión todavía está mal vista. Se suponía que deprimirse es de gente débil y todos queremos ser fuertes y enteros. Sobre todo, a los ojos de los demás: somos campeones, luchadores, guerreros. Somos unos seres humanos magníficos e invencibles. Nuestras vidas son un arte y nuestras almas son un pozo de sabiduría y de optimismo. No estar haciendo nada es de vagos. Siempre tenemos que estar en movimiento y, por encima de todo, no nos podemos olvidar de mostrar que lo estamos. Para que nadie nos ignore, para que todos quieran ser como nosotros, para no caer en el olvido.

Así pues llega un día, tengas 20 o 50, que te resulta imposible seguir el ritmo marcado por ti mismo y te das cuenta de que estás cansado. Cansado de vivir.

En junio del año pasado yo estaba tumbada en la cama y me sentía mal por sentirme mal. Nunca había tenido instintos suicidas pero llevaba unos días en que más de una vez, al abrir los ojos por la mañana, había pensado: “Ojalá mañana no me despertara”. Nunca lo hablé con nadie, pero tampoco había hecho nada para que eso sucediera. No obstante, no hacía nada para evitarlo.

Yo era aquella persona que se rodeaba de gente pero se sentía desamparada. A la vez me las daba de fuerte y creía que estar feliz era mi deber. Cuanto antes, mejor.

Pero no hacía nada y cada día me sentía peor por no hacerlo.

Hice algunas cosas bien y otras no tanto. Por ejemplo, jamás me he medicado. Eso no significa que lo vea mal, simplemente no quería hacerlo, sea por tozudez que me viene de serie o porque quería entender la esencia de mi malestar sin ayuda externa. En cualquier caso, sustituía las pastillas por el vino y pasaba días borracha, y tampoco me siento orgullosa por ello.

El error más grande que cometí fue el de no hablar con nadie en serio sobre el tema y no pedir ayuda de un especialista. Lo ridiculizaba, bromeaba que “bebía por ser rusa y alcohólica”, y me marchaba a mi casa.

Creía que hablar de la depresión era como anular, de golpe y porrazo, toda la credibilidad que tenía hasta entonces. Pensaba que confiarle a alguien lo de mi depresión era vergonzoso y molesto, a partes iguales. Estaba convencida de que hablar de mi estado, a fin y al cabo, era declararme fracasada delante de todo el mundo. Eso es lo que todos creemos en el momento de padecerla.

Nada más lejos de la realidad.

Hablar de la depresión es darle voz a tanta gente que está arrinconada en su desgracia y que no sabe cómo salir de ella. La depresión es la enfermedad del siglo XXI y cada día sus víctimas son más variopintas.

Una vez sabes que la tienes, el mundo se te cae encima. Por un lado de sientes aliviado porque entiendes que no estás loco. Por el otro, es como si te colgaran una piedra del cuello y encima te obligaran a caminar.

Pero la superé.

No se pueden aplicar los mismos consejos a todos, sin embargo algunos me pedís un consejo. Os voy contar qué es lo que he aprendido tras estar deprimida y qué es lo que a mí, personalmente, me ha ayudado mucho. Ojalá os sirva de algo.

1. Dejar de buscar culpables.

Puede que alguien tuviera algo que ver con el desencadenamiento de tu malestar, o que haya pasado algo grave, pero no sirve de nada culpar a otro. Tampoco a ti mismo, porque en una depresión no hay culpables. Es un cúmulo de circunstancias y experiencias que, en algún que otro momento, acabó contigo, emocionalmente hablando. No pienses que podrías haber hecho para evitar a estar así. Acepta que no estás bien, que ya es un paso.

No te sientas mal por sentirte mal. Es muy típico. ¿Cómo es posible que te encuentres tan mal cuando no te estás muriendo, tienes a gente que te quiere, amigos, trabajo, etc…? Pues es posible. Y de nada te sirve pensar que hay gente, en otra parte del mundo, que está cien veces peor que tú. Tú estás mal, y punto.

2. Rodearte de la gente que está ahí, pero de verdad.

Son muchos los amigos que te echarán una mano en lo que puedan, porque todos somos humanos y a nadie le gusta dejar a alguien en la estacada. Ahora bien, la depresión puede ser cosa de meses o, incluso, años, y no todo el mundo puede comprometerse a estar ahí, pase lo que pase. Por otro lado, tendrás a que aprender a distinguir quién es el altruista y quién te ayuda para ayudarse a sí mismo. En mi entorno hay gente que ha estado ahí a pie de cañón, personas que no sabían qué hacer y me lo decían tal cual (la sinceridad se agradece). Pero hubo otros tantos que me ofrecieron su casa, su tiempo libre y su abrazo y que, en realidad, solo querían sentirse menos desgraciados. Una vez yo estaba mejor, se sentían peor.

A esos los tuve que dejar en el pasado, porque me hundían todavía más.

3. No tener vergüenza, tampoco prisa.

Es lo esencial: no has matado a nadie, solo te encuentras mal. Y no te propongas plazos, no tengas prisa para mejorar. La depresiones no entienden de prisiones, incluso si son propias.

4. Aprender a estar en Stand-By.

La gente tiene miedo a no sentir, pero en algunos casos, sobre todo si estás mal, a veces es la mejor opción por un tiempo. Cuando se te cae el mundo encima y te pasan miles de cosas, tienes que ponerte en Stand By. Tú ya de por sí no te encuentras bien y encima te vienen más desgracias. Protégete. Aprende a no sentir nada por un tiempo, hasta que las cosas se calmen. Tira adelante y ya está. Con la cara inexpresiva y corazón en un puño resuelve cosas y luego, una vez superado lo peor, desmorónate. Pero en el momento de máximo estrés, ponte en Pausa.

5. Olvidarte de ti mismo por un tiempo y ocuparte de los demás.

Esa fue mi auténtica salvación. Cuando estaba mal y pensaba sobre lo mal que estaba, entraba en un bucle todavía más grande. Me pasaba días sintiéndome fracasada y me revolcaba en la desgracia porque era la única forma- o eso creía-  de sentirme comprendida. Comprendida por mí misma. Pero a la hora de la verdad, eso no te lleva a nada, salvo a creer que nadie te quiere

Ayuda a otros, habla con ellos, sumérgete en sus problemas. Eso te hará olvidarte, aunque sea por un rato, de los tuyos propios. Y poco a poco te irás relajando.

6. Pedir ayuda a un especialista.

Para eso están y, por si tenías dudas, ayudan más que nadie.

Todo llegará y tú estarás bien, créeme. Yo le agradezco a mi depresión tantas cosas que ni me lo acabo de creer.

Gracias a ella he aprendido que la vida es un juego. Aprendí a perder, pero luego me di cuenta que volvía a empezar uno nuevo, mejorado y más interesante que el anterior.

 Y esto es maravilloso.

(Desde aquí te animo a explicar tus experiencias y compartir tus consejos en los comentarios. Quizás alguien nos lea y le sirva de algo.)

¿TE GUSTA?  

+33 -2

Cansancio  Depresión  

7 comentarios

COMPARTIR


Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

ÚLTIMOS POSTS

7 COMENTARIOS

  1. monsieur le sixmonsieur le six

    Vaya, sabía que no estabas en tu mejor momento, pero no que era tan grave. De todos modos, lo importante es que ya es agua pasada, hay que centrarse en el presente y el futuro :)

    Creo que esa idea de que “la depresión está mal vista” no es tan cierta. Hay muchas personas que se ofrecerán a ayudarnos, y no recuerdo haber visto nunca a nadie despreciar a otro por estar deprimido. Creo que somos más bien nosotros los que construimos en nuestra cabeza esa sensación de que nos van a mirar mal o raro por estar así, cuando en realidad la gente es mucho más comprensiva.

    Otra cosa es que no nos puedan ayudar, ya que la mayoría de nosotros no sabemos muy bien qué hacer para echar una mano, y según cómo, igual hasta empeoramos la cosa. Por eso siempre está bien recurrir a un especialista que nos aconseje. En eso sí hay mucho prejuicio, parece que ir al psicólogo sea estar loco; no pasa nada, la mente tiene sus problemas igual que el cuerpo.

    Al menos conservas el sentido del humor, eso de la rusa borracha ha estado bien :P

    Realmente resulta extraño que alguien que escribe consejos sobre las relaciones y la vida en general se haya sentido así, pero es que al final, ninguno de nosotros es un superhéroe o una superheroína. Somos humanos. Afortunadamente.

    Un abrazo.

  2. Espoiranonymous

    Bienvenida al club, y más bienvenida aún a la salida.
    Lo más chungo de una depresión es darte cuenta de que no tienes respuestas para todo y que efectivamente algo hay que cambiar porque tu sistema ya no te sirve.
    Yo he tenido que aprender muchísimo sobre mí misma para conseguir tirar p’alante. Cosas como
    -Admitir que hay cosas que puedo cambiar y otras que no
    -Conseguir dominar el enfado y la ira
    -Aprender a evitar pensamientos en bucle que te llevan a mal puerto (y lo sabes) y pese a todo ahí vas, metiendo los cuernos
    -Obligarme a hacer algunas cosas que no me gustan
    -Y obligarme a dejar otras que sí me gustan
    En mi caso mis crisis son periódicas y endógenas y también cuenta el hecho de saber que pasarán, pero en general creo imprescindible que alguien te eche una mano. Lo contrario es orgullo mal entendido.

  3. Avatar de Ronronia Adramelekanonymous

    La depresión se entiende muy mal, es cierto. Si estuvieras en la cama con las dos piernas rotas y dos pesas colgando de poleas para estirarlas hasta que te pudieran operar, nadie te diría que hicieras un esfuercito y salieras a pasear, pero la gente que tiene depresión tiene que oírse ese tipo de cosas constantemente, como si fuera una dejadez suya, esa falta de ganas absoluta de hacer nada, en vez de un desequilibrio químico que nadie entiende.

    Por no entenderse, ni siquiera se sabe bien por qué mecanismo funcionan los antidepresivos; cuando funcionan, dicho sea de paso, porque ni siquiera le funcionan siempre a todo el mundo.

    Es una enfermedad horrible, incomprendida, y en la que sientes que el enemigo lo tienes dentro, que eres tú mismo el que te éstas haciendo daño, pero eso no es más así que si tienes una enfermedad autoinmune o un cáncer. Es dura, tiene su evolución y aun que pongas de tu parte todo lo que tienes lleva tiempo superarla.

    Siento que hayas tenido que pasar por esto, mi niña. No dudo que saldrás de ello más fuerte, más sabia y aún más buena, pero preferiría que tu crecimiento personal fuera siguiendo caminos más amables. Está muy bien que lo hayas superado sin medicación, pero tampoco pasa nada por apoyarse en la farmacopea si es necesario, que para eso está.

    Un beso fuerte, so guapa.

  4. Alicia

    Hola Alena, me alegro de que estés mejor. Lo que mejor has dicho en tu post es eso de que hay que saber estar en Stand- by, no sentir, que la gente tiene miedo a ello… a mi me ha salvado eso de caer en una depresión, aunque estoy muy al borde últimamente, utilizo ese truco “no sentir”, pensar en mí solamente, estar a solas cuando me apetece, salir a dar un paseo y quedarme mirando fijamente el mar el tiempo que me da la gana, sin pensar nada concreto, recordando mi infancia, momentos felices que me evoca, y siento que puedo ser una niña otra vez. A veces nos olvidamos o consiguen que nos olvidemos de las cosas que nos hacen sentir bien y conectar con nuestro verdadero yo, la sociedad está muy enferma y no parece que nadie esté dispuesto a “curarla” dejando de mirarse tanto el ombligo e intentando hacer algo por los demás.

    Porque aunque a ti te haya parecido mal que alguna gente se haya acercado a ti a ayudarte “por ayudarse a ellos mismos” (conste que me ha pasado… ) algo han hecho por ti. Necesitan hacer algo por ti para sentirse bien, quizá tu sientas lo mismo cuando haces algo por los demás, te sientes bien. Si cuando has mejorado ellos se han disgustado será porque ya no tienen a nadie por quien hacer algo, tranquila, hay mucha gente que necesita ayuda.

  5. Avatar de YolandaYolanda

    Recuerdo tus post del año pasado, en aquel momento yo empezaba a ver el color de mi vida, estuve varios meses viviendo en blanco y negro, más en negro que en blanco.
    Tampoco me mediqué y saqué la poca fuerza que me quedaba por mis hijos y aquí estamos…
    Yo dejé el poco alcohol que tomaba, una simple cerveza me ponía muy triste y la depresión me abrazaba todavía más. Ahora me estoy bebiendo todo lo que no bebí en su momento jijijijiji
    ¿Cómo se sale? Pues ni sé como caí en ella y mucho menos cómo salí! Sólo sé que ir al psicólogo me conectó conmigo misma y pude tirar y empezar a caminar.
    Y sí también, consigues hablar de la depresión con normalidad cuando la has pasado.
    Go!

    Saludos.
    Y.R.

Deja un comentario

TE PUEDE INTERESAR

rechazos
Relaciones

Mujeres holandesas de Amsterdam

Por Edu Batet | 13 mayo, 2016

Dice Joaquin Sabina que amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño. Igual no hace falta llegar hasta el amor. A veces, e...

CONTINÚA LEYENDO >
relaciones toxicas
Relaciones

Yo soy tóxica. Pero tú también

Por Alena KH | 9 mayo, 2016

Hay tres cosas que están muy de moda últimamente: meditar, comprar libros para fotografiarlos y aislarse de las personas tóxicas. Lo de meditar tie...

CONTINÚA LEYENDO >