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Mujer del siglo XXI. La ganadora

El tema que os propusimos no fue nada fácil: ambiguo, complicado y difícil de desarrollar. Pero lo hicisteis de fábula.

Ha llegado el momento. Hemos elegido a la ganadora del concurso que va a ser nuestra nueva colaboradora.

Nos gustaría agradecer a todos los participantes. Estamos sorprendidos por el nivel de los relatos recibidos, la cantidad de mails que nos han llegado (¡68 en total!) y de la implicación de todas las concursantes. Ha sido increíble: textos con ilustraciones y dibujos, textos que tienen una visión fantástica de la mujer en la sociedad, textos llenos de vuestras opiniones, historias, reflexiones… ¡Gracias! Muchísimas gracias por vuestras ganas de formar parte de nuestro pequeño equipo.

Ha sido abrumador.

El tema que os propusimos no fue nada fácil: ambiguo, complicado y difícil de desarrollar. Pero lo hicisteis de fábula.

¿Quién es la ganadora?

Se llama Paula.

Paula nos envió un texto divertido, contando una historia que podría pasarnos a cualquiera, en la que nos habla de cómo es el día a día de una mujer soltera y moderna. Nos ha tenido enganchados hasta el final del relato.

Entre todos los textos elegidos como finalistas hicimos la selección final entre los colaboradores del blog. Y la hemos elegido a ella.

¡Felicidades, Paula! Y bienvenida al equipo.

En unos días os presentaremos a la nueva plantilla de Intersexciones: 2014-2015.

Y aquí va el texto ganador.

Te he visto en Tinder (por Paula C.)

Eso me dijo mi ex número 2. Y también su compañero de trabajo. Y un amigo de mi jefe. Y siete followers de Twitter. Y un familiar. “Te he visto en Tinder” llegaba por Whatsapp, por DM y por Facebook. Me habían visto en Tinder. A mí.

No es que me avergüence (igual sí, no sé). Es que no termino de autoconvencerme de que estas cosas son las “nuevas formas” de conocer gente. Yo prefiero los flechazos en los bares, las coincidencias en las cafeterías, las miradas en las bibliotecas… He visto mucha comedia romántica comiendo helado y patatas y he leído demasiados libros de Danielle Steel. Lo sé. Y no me avergüenzo.

Aún recuerdo con un poco de drama el momento en el que mi vecina me contó que un amigo había “encontrado” a su novia en esa movida y que ahora eran la pareja perfecta. Ni siquiera esa historia sacada de “Lo que necesitas es amor” me desvió de mi queja personal: yo jamás encontraré a nadie.

Ya, ya lo sé. ¿Jamás? ¿a nadie? Tampoco estoy tan mal, no me jodas. Soy una joven publicista, sé hacer sushi, tengo un vibrador alemán fucsia en la mesilla de noche y el Ruby Woo de Mac me sienta francamente bien. Pero no, ligar no es lo mío. Soy más borde que la media y por lo visto, mi acidez no sienta bien.

Volviendo a casa, el “es muy fácil, hazte una cuenta y pruebas” retumbaba en mi cabeza. Y así fue. Al llegar a casa, mostrando una ausencia total de personalidad, me hice Tinder. Demasiado fácil y demasiadas pruebas. Porque probar, probé. Y mucho.

Doce pruebas en total. Seis pasaron por casa. Tres aprobaron el examen. Dos con nota. Uno me gustó pero con ninguno me quedé. Cenas, vinos, comidas, meriendas, cafés, atardeceres, amaneceres… Muchas veces la conversación me permitía evadirme y pensar que aquello era como aquel programa de Neox. Ese de citas rápidas en el que se cuentan los minutos que dura la cita hasta que uno grita ¡Next! y te canjean los minutos por dinero. Pues esto a mí me parecía lo mismo pero palmando pasta y sin poder gritar ¡Next! para pirarme de aquel bar.

Cualquier tiempo muerto era perfecto para abrir Tinder y ver desfilar hombres de 27 a 38 años. Era tan sencillo que se volvió casi adictivo mandar a la mierda a algunos y mandar tu aprobación a otros. Uno tras otro, uno tras otro… hasta que te dormías o te quedabas sin batería. La situación llegó a ser un poco decadente. Yo ya no quería buscar ni encontrar, miraba el catálogo de tíos esperando ese maldito giro de guión de las películas.

Y pasó. Apareció en mi pantalla. Era el chico del que me había enamorado hace cuatro años al llegar a Madrid. Era él. En ese mismo instante desinstalé la aplicación del amor, resoplé y le escribí un Whatsapp: Te he visto en Tinder.

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Concurso  Mujer del siglo XXI  

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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