Sexo

Mono bueno, poli malo

“Carrie, tú eres la única”. Con esta bonita frase —que la protagonista de Sexo en Nueva York llevaba seis laaargas temporadas esperando— John Preston declaraba su amor eterno, incalculable, monógamo y fiel a Carrie Bradshaw en el último capítulo de la exitosa serie de la americana HBO. Al igual que Carrie, muchas mujeres —y también [...]

“Carrie, tú eres la única”. Con esta bonita frase —que la protagonista de Sexo en Nueva York llevaba seis laaargas temporadas esperando— John Preston declaraba su amor eterno, incalculable, monógamo y fiel a Carrie Bradshaw en el último capítulo de la exitosa serie de la americana HBO. Al igual que Carrie, muchas mujeres —y también muchos hombres, no nos engañemos— pasan su vida buscando la perfecta relación monógama. La sociedad se esfuerza lo indecible por mostrarnos que una sola pareja cada vez es lo correcto y manifestaciones culturales como el cine, los libros o los programas de televisión ensalzan por encima de todo la fidelidad y las parejas de dos.

Así las cosas, muchas personas hemos aceptado e interiorizado la monogamia como única forma de vivir las relaciones amorosas y sufrimos lo indecible cuando no la tenemos. Y no me estoy refiriendo necesariamente a los cuernos. También conozco a muchas chicas —entre las que desgraciadamente debo incluirme— que no saben disfrutar de sus etapas amorosamente promiscuas porque andan —andamos— demasiado cegadas en busca de la relación monógama que ansiamos… o la sociedad nos hace ansiar, no estoy segura.

Pues bien… después de todos los clichés, todas las recomendaciones encaminadas a desterrar la promiscuidad de nuestras vidas, después de habernos intentado convencer por activa y por pasiva de que el mono es bueno y el poli, malo… Un reciente estudio del Centro de Biología Evolutiva de la Western University de Australia ha demostrado que la promiscuidad masculina (nótese la negrita, la explicaré más adelante) puede ser buena, biológicamente hablando. Dejando a un lado las cuestiones éticas, morales y culturales, el estudio basado en veinte generaciones de ratones demuestra que los ratones (machos) promiscuos tienen descendencia más numerosa y más fuerte y sana que la prole de los ratones monógamos. Pero no sólo eso. El estudio constata además que la parentela de los ratones promiscuos tiene también mejor descendencia que la del resto.

Para el estudio se usaron ratones machos que tenían relaciones con toda hembra que se les ponía por delante… y hembras que copulaban sólo con el ratón a estudiar en cuestión. Mientras escuchaba la descripción del estudio por la radio no pude evitar pensar que hasta en los estudios biológicos parece haber un doble rasero sexual de género.

Aunque el tópico del putón (para cuando las promiscuas son ellas) y el conquistador (para los casos en que los promiscuos son ellos) está cada vez menos aceptado, lo cierto es que aún queda un largo camino por andar en cuestiones de comportamiento sexual. Las mujeres de mi generación —especialmente si teníamos hermanos o primos cercanos en casa— tuvimos que crecer con el agravio comparativo de ver cómo a nuestros parientes masculinos les reían las conquistas y a nosotras nos castigaban fines de semana enteros sin salir si se nos ocurría llegar a casa de la mano de alguien. Mientras que a nosotras se nos prohibía tener novio, a ellos se les alababa ir dejando conquistas por el camino. Y ahora resulta que la poligamia masculina podría favorecer una buena descendencia pero… ¿qué pasa con la femenina?

Buscando por la red, no he encontrado ningún estudio que indique nada parecido a las conclusiones del australiano, referido a la mujer. Sin embargo, haciendo un pequeño trabajo de campo es fácil advertir que, si bien no está demostrado que la promiscuidad femenina ayude en términos de reproducción de la especie, lo que sí está comprobado es que sube la autoestima de la protagonista hasta límites insospechados. Al menos, en el caso de Paula. Mi amiga Paula es de las que odia el compromiso, la monogamia y cualquier cosa que tenga que ver con sólo uno. “Si hablamos cuatro idiomas de media, tenemos dos coches, dos teles, dos baños y montañas de ropa y de zapatos… ¿por qué vamos a conformarnos con un sólo hombre cada vez? Podemos estar al tiempo con varios, dejando las cosas muy claras” razona ella siempre que sacamos el tema.

Paula lo tiene claro. Para ella la monogamia es un atraso, una lacra, una rémora. Y lo bueno es que, por el momento, ha ido encontrando en su vida a chicos que piensan lo mismo y a los que no les importa un menage a trois o a quatre, o a lo que se tercie. Cada uno en su cama, eso sí. Pero a efectos prácticos, en lo que a relaciones cruzadas se refiere Paula lleva las suyas muy bien y respeta sus normas a rajatabla.

Otras chicas —entre las que de nuevo me incluyo— viven la promiscuidad como una maldición bíblica, poco menos. No me entendáis mal, no es que no nos guste —al menos en mi caso sí me gusta, me divierte y me permite conocer gente nueva y experimentar nuevas sensaciones en la cama, claro— ni que tengamos algo mal en la cabeza. Es que no es lo que queremos. Ni a corto plazo, ni a largo plazo, ni nunca. Tenemos metido ahí, en el cerebro, que queremos a un sólo chico cada vez y si puede ser a uno sólo para siempre, mejor. Así que, aunque en los momentos de divertimento sexual se pasa muy bien, no es raro encontrarse con depresiones o estados carenciales post-promiscuidad. Algunas nacimos con las tuercas mal ajustadas.

Evolutivamente hablando, la especie más cercana al ser humano es el chimpancé. Curiosamente, los chimpancés son los primates más polígamos de la naturaleza. Su escaso dimorfismo sexual (diferencias corporales entre los sexos) hace que los roles de dominación entre machos y hembras estén diluidos y que nadie pueda dominar a nadie en exclusiva. Como los machos no pueden asegurarse que la descendencia de una hembra será suya en exclusiva, copulan con todas las que encuentran. Los gorilas tienen un sistema por el que el macho copula con todas las hembras de su territorio, mientras que los orangutanes forman parejas. Sin embargo, los orangutanes son, evolutivamente, los más lejanos a nosotros. Si nos parecemos más en todo a los chimpancés… ¿por qué esa obsesión por la monogamia?

Mi amigo Raúl ha empezado a ser polígamo hace poco. Tras años de ceguera con su novia y de no querer ni siquiera mirar a otra mujer, hace unas semanas se echó una amante —él la llama así y yo respeto su terminología, ¡faltaría más!— y este fin de semana me contó que anda medio tonteando con otro par de chicas más y que con una de ellas ha pasado ya a mayores. Caso distinto es el de mi amigo Héctor. Él está felizmente casado. Y remarco el felizmente porque el motivo de sus escarceos extramatrimoniales varios nada tiene que ver con el aburrimiento, la falta de deseo, la falta de amor o cualquier otra enfermedad amorosa post-matrimonial. Lo mejor de su relación es que su esposa hace lo mismo… y ambos se lo cuentan. Lo ven con naturalidad. Ninguno de los dos fue nunca monógamo, a ninguno le gusta la monogamia ni se siente cómodo en ella. Ambos han encontrado su propia forma de vivir en pareja. Y a mí me dan mucha envidia… porque realmente me gustaría poder pensar así. Hubiera evitado en mi vida muchos dolores de cabeza.

Desde que era pequeña he tenido un favorito para todo. Mi dinosaurio favorito era el triceratops. Mis dibujos favoritos, Caballeros del Zodiaco. Hasta tengo una especie de primate favorita. El gorila. Y no quiero ni pensar si será por eso por lo que termino enamorándome de hombres que copulan con todas las hembras del territorio (yo incluida, claro, que ya me encargo yo de meterme de patitas en su territorio) mientras nosotras esperamos pacientemente el regreso del guerrero. Desde luego la idea no me hace ninguna gracia. Así que, he decidido que al menos por esta semana voy a aparcar el mono y meterme a poli. Y a dejar por unos días de anhelar la relación monógama perfecta para disfrutar de todas las relaciones promiscuas imperfectas que tengo. Quien sabe… quizá hasta le termine cogiendo el gustillo.

Además, no me malinterpretéis. No sólo lo hago por mí. Lo hago por una buena causa. Para contribuir a que las generaciones futuras tengan más hijos, más fuertes, más sanos y más capacitados para tener a su vez descendencia. Si es que ya lo dice el estudio de los australianos: La monogamia nos saca menos niños y más tontos… ¡Y pensar que teníamos la llave del éxito reproductivo en la mano, que era tan fácil, y que han tenido que venir a decírnoslo veinte generaciones de ratones! Lo dicho: Para todas las que no lo tengáis claro (como yo), pensad que hacéis un bien a la humanidad. Las madres del futuro os lo agradecerán.

Y vosotros… ¿sois más de monogamia o de poligamia? ¿Por qué?

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30 COMENTARIOS

  1. Cristina

    Fffffffffffff……
    Mira Alena si no me fió de los estudios de los Australianos ¡Ni te cuento de los ratones de allí!
    Imaginaté por donde me paso semejante conclusión machista ……
    Lo perfecto no existe , pero creo que el ser humano es tan frágil , vulnerable y tan necesitado de afecto ( queda cursi pero es así) que todos , hombres y mujeres pensamos que una relacción lo más perfecta posible incluye a solo dos personas ,la complicidad ,la amistad , el sexo y el amor se sienten más intensamente por un ÚNICO individuo ( en todos los sentidos) que repartidillo por ahí.
    Lo que pasa es que no siempre se encuentra o a veces se encuentra y se acaba
    Y cuando eso ocurre , hay otras formulas ..
    ¿Menage a trois , six o seven?
    No lo he vivido , da perecilla, pero dependiendo de los implicados puede ser divertido…
    Pero eso no es Amor
    Y el Amor es lo que todos buscamos

    1. Casiopea

      Hola Cristina :) Yo tampoco he vivido relaciones con dos personas a la vez pero sí tengo un par de amigos (chico y chica) que son poliamorosos (que es como se llama en EE UU a tener relaciones de pareja, no sólo sexuales, de manera simultánea) y me aseguran que quieren por igual a sus dos parejas. Yo no podría llevar algo así pero por lo visto hay gente que sí y hablan de amor, insisto, no de sexo solamente. Nuevas formas de relacionarse que dan para post y post jiji
      Besos!

  2. Marta

    Muy buena reflexión, aunque el tema de los de los chimpacés… digamos que hay razones de contorno. Otro tema es que los machos maltratan sistemáticamente a las hembras en cuanto llegan a la edad reproductiva, y son muy violentos dentro del grupo. Es una cuestión de entorno: tiene la competitividad por las nubes porque viven en un entorno hostil tanto para la comida como para la reproducción.

    Hay sociedades polígamas femeninas y masculinas y tiene mucho sentido… sobretodo las masculinas. Que se lo digan a los tibetanos, una madre muchos padres, y los niños no tienen un padre, tienen una familia.

    Creo que hay mucho de cultural y de entorno en como nos relacionamos sexualmente. Yo soy monógamana compulsiva, como la mayorái de mujeres: no quiera uno para toda la vida, quiero uno para mi hasta que se agote el amor, y luego el siguiente :P

    Un abrazo

    1. Casiopea

      Buenas Marta, obviamente en el tema de los chimpancés reduje el argumento a la mínima expresión porque me podría haber llevado 20 folios explicarlo del todo y porque siendo el post en clave de humor, así ya iba bien, pero gracias por puntualizar :) Yo también soy monógama, no sé si compulsiva, pero monógama seguro.
      Besos!

  3. Almoraima

    He creado mi comentario utilizando frases tuyas sacadas literalmente del texto pero de abajo-arriba. Es decir, desde el último párrafo al primero.
    El resultado es un texto curioso y muy ilustrativo. Sólo he añadido lo escrito en mayúsculas.

    Para contribuir a que las generaciones futuras tengan más hijos, más fuertes, más sanos y más capacitados para tener a su vez descendencia.

    he decidido que al menos por esta semana voy a aparcar el mono y meterme a poli. Y a dejar por unos días de anhelar la relación monógama perfecta para disfrutar de todas las relaciones promiscuas imperfectas que tengo.

    Mi amigo Raúl ha empezado a ser polígamo hace poco. Tras años de ceguera con su novia

    POR ALGO

    Evolutivamente hablando, la especie más cercana al ser humano es el chimpancé.

    Otras chicas —entre las que de nuevo me incluyo— viven la promiscuidad como una maldición bíblica, poco menos.

    Sin embargo, haciendo un pequeño trabajo de campo es fácil advertir que, si bien no está demostrado que la promiscuidad femenina ayude en términos de reproducción de la especie, lo que sí está comprobado es que sube la autoestima de la protagonista hasta límites insospechados.

    AVISO

    Para el estudio se usaron ratones

    Pues bien… después de todos los clichés, todas las recomendaciones encaminadas a desterrar la promiscuidad de nuestras vidas,
    muchas personas hemos aceptado e interiorizado la monogamia como única forma de vivir las relaciones amorosas y sufrimos lo indecible cuando no la tenemos.
    Al igual que Carrie, muchas mujeres —y también muchos hombres, no nos engañemos— pasan su vida buscando la perfecta relación monógama.

    1. Casiopea

      Me parece muy interesante el texto que te ha salido. Nunca había pensado en ver qué dicen al revés los argumentos de mis post, pero creo que a partir de ahora lo voy a hacer. Gracias por leerme y sobre todo por tomarte la molestia de comentar con tanto arte :)

  4. Aura Zombie

    Sí hay referentes filogenéticos sobre la monogamia masculina y femenina, busquen por ejemplo “teoría de la ovulación encubierta”. Los seres humanos estamos predispuestos biológicamente a relaciones monógamas que garanticen la supervivencia y cría de nuestros vástagos, más complejos, y más lentos en su desarrollo con respecto a otras especies, siendo preferibles ambos progenitores.

    En última instancia, la reproducción y la sexualidad humanas hace tiempo que trascendieron la biología, pero persisten condicionantes de memoria genética que se transmiten culturalmente. Por mucho que lo intentemos, una parte de nosotros todavía desea un cónyuge exclusivo, desde ese visceral e irracional impulso que es el enamoramiento.

    La monogamia existe…pero no para siempre. Y cuanto más vivimos, más oportunidades de reproducción, más enamoramientos, más infidelidades, más rupturas y sustituciones.

  5. Montse

    Yo soy monógama, siempre que se me trate bien… Si no… bufff me doy miedo. Sin embargo creo que la monogamia favorece ante todo al macho; de hecho, estoy convencida de que es un “invento masculino” para asegurarse de que sus hijos son suyos. Sin embargo, como he dicho, soy monógama y deseo estar con un solo hombre que, a su vez, desee estar conmigo. Además de monógama soy fiel (no es lo mismo); sin embargo estoy convencida de que la fidelidad está sobrevalorada. Es un tópico pero es cierto, la lealtad es mucho más importante. Si mi chico tiene un resvalón un sábado por la noche de borrachera con una chica de la cual no recuerda ni el nombre… bueno, son cosas que pasan, siempre y cuando me adore y vuelva siempre a casa. Ahora, si me convierte en “comidilla”, es infiel de forma sistemática, se lía con una conocida, tiene una amante oficial, me infravalora o me falta al respeto de cualquier manera arde Troya. Pero bueno, ahora mismo yo no tengo pareja; he tenido novio hasta hace nada pero no me adoraba.

    1. Casiopea

      Yo también lo soy, como digo a lo largo de todo el artículo. Me parece interesante lo de que monogamia no es lo mismo que fidelidad. Con tu permiso, me voy a estudiar la idea para un futuro post. Y además con el paso de los años voy dándome cuenta también de que la fidelidad está sobrevalorada.
      Gracias por leerme :) Besos

  6. bacante

    Hola,

    Os recomiendo este enlace (y el blog en general) bastante relacionado con el tema del post: http://haikita.blogspot.com.es/2012/07/sexo-sin-amores.html

    Cristina, creo que una investigación científica (o al menos esta) no se puede etiquetar como “machista”; Casiopea utiliza el estudio (biológico) para sacar a la palestra el tema (social) de la monogamia, etc. Creo que cada cosa queda en su sitio y nadie (ni Casiopea ni los del estudio) están fomentando ni la promiscuidad masculina ni cualquier otro tipo de conducta.

    Un saludo!

    1. Cristina

      Oye , que yo no he dicho que ella fomente nada .
      Solo que ….¿Veinte generaciones de ratones machos promiscuos estudiados y no hay ninguna hembra un poco ligerita de cascos que estudiar?
      Es cómo no plantearse la otra opción .
      Pero , es verdad no tengo no zorra idea de este tema …

  7. monsieur le six

    Me hace mucha gracia cuando se intentan justificar, promover o censurar (dependiendo del caso) ciertas actitudes sexuales de los humanos, buscando resultados de estudios sobre, no ya chimpancés o gorilas, sino incluso ratones. Supongo que es la tentación de dotar a tus argumentos de un cierto halo científico que les dé más fuerza.

    Pero es una estrategia peligrosa, porque los animales son a veces muy raros. Recuerdo por ejemplo un reciente artículo sobre los patos, en el que se habla de la violación a la que recurren para reproducirse, y de cómo esta costumbre ha convertido tanto el pene del pato como la vagina de la pata en miembros largos y retorcidos: http://www.las-aves.com/aves-corral/patos/aparato-reproductor-pato.html

    O también se me ocurre que hace poco leí sobre el pecaminoso comportamiento de los pingüinos, esos animalitos tan simpáticos pero que por lo visto realizan todo tipo de actividades que no están bien vistas por los humanos: incesto, pederastia,… vamos, que lo de los dos pingüinos homosexuales del zoo de Madrid es una pura anécdota.

    Por eso, como el mundo animal es muy complicado y variado, más vale dejarse de tanto “estudio” y centrarse en el comportamiento humano mismo. El compromiso entre promiscuidad y monogamia debe tomarlo uno mismo según sus principios, no porque los ratones (o el bicho que sea) haga tal o cual cosa.

    Personalmente no critico la monogamia, pero creo que la promiscuidad no debe verse como algo terrible. Para mí lo ideal es llegar a un equilibrio entre ambas, es decir, tener básicamente una pareja, pero no estar cerrado a amores con otras personas, sin que esto desplace a tu pareja del lugar centrar que ocupa en tu vida. Creo que ambas cosas no son incompatibles, si se saben llevar.

    1. Casiopea

      Querido Monsieur le Six: antes que nada, el post está escrito en clave de HUMOR. En segundo lugar, puesto que soy yo quien escribe, te agradezco que dejes que sea yo quien decide si usa en sus post estudios científicos sobre comportamientos animales o no :) Y en tercer lugar, yo aquí no animo ni a ser monógamo, ni a ser polígamo, ni a ser nada. Yo hablo de lo que veo y pienso. Fin.

      Sobre tu reflexión final te diré que eso tiene un nombre: poliamor. Hay un libro incluso (Las virtudes del poliamor, no recuerdo la editorial, lo siento), que habla de ello como una forma de vida que se da cada vez más en EE UU.

      Un saludo y gracias por leerme y por comentar :)

  8. monsieur le six

    Ya estamos con lo del “humor” en Intersexciones… un humor que por lo visto sólo vale para los artículos, porque los comentarios os los tomáis más en serio de la cuenta. Ya que tenéis tanto sentido del humor para lo que escribís, ¿por qué no lo tenéis para lo que leéis?

    No he mencionado ni una sola frase del artículo, sólo he hecho una reflexión en voz alta sobre lo de los estudios de animales en general, y he dado una respuesta a la pregunta final, pero del contenido del artículo en concreto no cito ni critico nada. Si ahora resulta que uno no puede fijarse en un fragmento del artículo para, a partir de él, hacer una reflexión general sobre un tema, decidlo y la próxima vez me lo callo.

    De verdad, este blog es muy interesante, pero a veces los autores tenéis la piel tan fina que se le quitan a uno las ganas de decir nada.

    Y sobre lo que dices del poliamor, estás equivocada, poliamor no es lo que yo he comentado: el poliamor supone tener una relación estable, no con una pareja sino con varias personas (por ejemplo, una convivencia a 3). Yo hablo de tener una sola pareja, y posibles (no necesarios) amantes (que no conviven contigo ni son tu “pareja”). No es lo mismo.

  9. Casiopea

    Entonces debo haberte leído mal, lo lamento. Pensé que hablabas del poliamor. En cuanto a tu comentario, en ningún momento he pensado que fuera con mala intención, puedes criticar cuanto desees de mi post, y no me ha parecido que fuera en clave de humor sino serio, cosa que por otra parte me parece estupenda. Pero frases como “supongo que es la tentación de dotar a tus argumentos (…)” tienen un aire de superioridad tuya hacia mí que no me negarás. Mientras que el “como el mundo animal es muy complicado y variado, más vale dejarse (…)”, me ha sonado más bien paternalista, igual que si me hubieras dado un par de palmaditas en la cabeza murmurando “animalico” para tirar por tierra el post. Quizá no lo hayas escroto con esa intención, es más, seguramente no, pero a mí es la sensación que me ha dado. Reitero mis disculpas por ser altamente susceptible, según tú. Gracias de nuevo por leerme.
    Un saludo

  10. Casiopea

    Dos cosas: donde dice “escroto” debería decir “escrito” (se me fue la letra). Y la otra cosa es que, al hablar en tu comentario a una segunda persona del singular, pensé que te dirigías a mi como autora. Si es una reflexión al aire, entonces sí, debo ser susceptible. Qué le vamos a hacer.

  11. Alx

    Pues a mi me parece un stress la poli. Prefiero de una en una, duren más o duren menos, pero normalmente de una en una me deja mucho mejor sabor.

    Porque mi experiencia me dice que más pronto que tarde se quiere más y más. No sólo porque a menudo se aspire a formalizar (y más rápidamente cuanto más edad se tiene), sino porque las mujeres soléis ser muy competitivas entre vosotras, y eso de conformarse con ser la de “entre semana”, no se suele llevar bien. Al menos las que a mí se me arriman suelen querer más privilegios. Suena presuntuoso, y no lo pretendo, creo que el principio de exclusividad abunda en mi entorno.

    Y por otra parte, me pasa como a ti. Siempre hay favorita. No me valen paliativos. Y coleccionar no me estimula. Sube el ego, sin duda, pero retrospectivamente suele pasar que pienso que me podría haber ahorrado la mayoría de los encuentros, con lo cual al final, en la comparación prefiero gastar mi tiempo con la que mejor me siento. Y al menos mientras dure lo bueno, me dejo llevar por la corriente.

    Yo elijo verlo como ciclos que se abren y se cierran, más amplios o más cortos, pero cuando se solapan me incomoda.

  12. ysugamo

    Un post EXCELENTE Casiopea, me ha gustado de principio a fin, por delante y por detrás :)

    Me identifico mucho con los pensamientos propios que viertes en el texto. Siempre he sido monógama. Nunca me he planteado otra cosa. Sin embargo, he abierto la puerta de la poligamia a todas mis parejas: “paso de cuernos, si queremos estar con más personas lo hablamos” ¿El resultado? Nunca se han atrevido, y mira que yo lo hubiera aceptado.

    ¿Qué creo que pasa? nuevamente: machismo. Una cosa es que él se vea con otras (cosa que me ha pasado pero ocultado, a pesar de mi ofrecimiento) y OTRA MUY DISTINTA es que tú, mujer, te veas con otros consentidamente.

    Conclusión: los tíos son POSESIVOS y EGOÍSTAS en esta materia… al menos los que yo he conocido.

    Yo sigo en monogamia, pero si un día pasamos a la poligamia que sea como la de esa pareja amiga tuya: ambos en igualdad de condiciones y creando unas reglas.

    Un besazo,
    Nerea

  13. Ronronia Adramelek

    Yo lo que tengo leído es que la monogamia tiene más que ver con el ratio tamaño macho / tamaño hembra que con ninguna otra cosa. Especies con mucha diferencia de tamaño a favor del macho, como los elefantes marinos, suelen tener harenes. Especies en que el dimorfismo sexual es menor, no suelen tener harenes.

    Sea como fuere, está divertido el planteamiento del post independientemente de cómo sea realmente el comportamiento animal, encuentro muy original la aproximación al asunto y me he mondado con el tema de los ratones australianos.

    Aparte de eso, soy partidaria de no hacerle ningún caso al condicionamiento genético a la hora de vivir la propia vida. Me importa un bledo, por ejemplo, si las mujeres tenemos más o menos habilidad innata para la visión espacial, las matemáticas o el levantamiento de pesas, lo único que me importa es que se nos garantice el derecho a dejarnos los cuernos intentando ser lo que queramos. De la misma manera, poco me importa si está la infidelidad en nuestros genes o no. He decidido que mi ideal de pareja es monógama, exijo fidelidad y soy más feliz así.

    Los demás, bien me parece lo que hagan mientras no me afecte y siempre y cuando sean valientes y sinceros con todos los implicados.

    Como de casi todo, yo tengo mi propia estadística muy particular. Hubo una época de mi vida en que estaba soltera y tenía un amigo muy enredador. Me propuso ir a un pueblo nudista en Francia donde iban parejas poliamor, como las llamas en el post. Él, como yo, pensaba que los sitios de intercambio de parejas se iba con un amigo, que nadie iba a ser tan tonto como para llevarse a semejante lugar a la pareja real. “¡Si, hombre! ¡A que se la follen!”, decía, y yo me moría de la risa. El caso es que allí fuimos y nos sorprendió que la gente sí iba con su cónyuge, pero no nos comimos una rosca porque no nos gustaba demasiado ninguno de los presentes, así que nos dedicamos a meterles el dedo en la boca… por meter algo. Hablamos mucho y nos reímos mucho pero, volviendo en el coche, comentando la jugada, ambos habíamos llegado a la misma conclusión: en todas las parejas había uno que realmente disfrutaba con la situación y otro que iba a remolque -con suerte- o directamente estaba sometido al otro.

    Habrá excepciones seguro, porque las hay con todo. El asunto éste poliamor lo encuentro más difícil, mete muchas tensiones que ponen en peligro la pareja. Yo, personalmente, no me jugaría lo que tengo ni por un polvo ni por veinte, especialmente siendo que no me sé acabar lo que tengo en casa.

    1. Casiopea

      Ronronia, he releído el post por lo que dices del dimorfismo y es eso lo que he puesto (a menor diferencia de tamaño, más poligamia). Ya no estaba segura de si lo había escrito bien, que a veces llevas una idea en la cabeza y luego pones otra :) Muy interesante tu comentario sobre el poliamor. A mí personalmente también me parece que siempre hay uno que va a remolque. Besos!

  14. Patri

    Qué gráfico el “estado carencial” post-promiscuidad…

    Yo soy de las que pienso que lo acabaría pasando mal y que me crearía inseguridades. No por mi parte que, como muy bien dices, el “poli” sube mucho la autoestima…sino pensando si le gustarán más las otras…
    Me guardo mi promiscuidad para mis estados de soltera…pero paso de que mi pareja sea un poli malo.

    P.

  15. Meme

    Qué bien se distinguen tus post, querida amiga… Yo creo que al final, lo que nos pasa a todos, y cada día me doy más cuenta y me duelo más de ello, es que estamos demasiado arraigados en la cultura y en el entorno social. Es un tatuaje a fuego desde la infancia que da terror y que nos evita romper moldes para la libertad. Queremos libertad, pero cuando vemos realmente lo que es, nos da vértigo y soledad, sobretodo soledad.

  16. Laly

    yo creo que la poligamia es necesaria… durante una temporada, para poder encontrar o saber buscar la relación monógama que más se adapte a la pareja….

    la gran mayoría de nosotros necesitamos una estabilidad, un equilibrio que por la sociedad que hemos creado, hoy en día, solo se consigue con la monogamia… o eso creemos o eso nos han hecho creer…pero no me extrañaría que esto cambiara… si la naturaleza se revela… porque no la sexualidad también lo puede hacer…

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