Mi semana de porno en ibiza
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Mi semana de porno en Ibiza

En cualquier momento uno de los directores le decía a una actriz: “Mañana te toca anal” y eso significaba que en toda la tarde no podía comer nada, para evitar las “sorpresas” en el rodaje del día siguiente.

-  Mamá, me voy una semana a Ibiza. Por trabajo.

-  ¿ A hacer qué?

-  Hmmm, pues… a dar unas charlas sobre relaciones de pareja.

Obviamente, decirle a mi madre que me iba a grabar un documental sobre el porno no era la mejor idea. Mi madre es muy moderna, pero toda la modernidad tiene su límite. Al menos para las señoras de su edad. “No me extraña”, me decía Laura, la realizadora del proyecto, mientras nos tomábamos un café en el aeropuerto de Barcelona a las seis de la mañana. “La mía cree que estamos rodando un documental sobre los paisajes ibicencos.”

El proyecto pintaba muy bien. Laura (Vice.com), Frank (uno de los cámaras) y yo nos íbamos a pasar cinco días en Ibiza, en una impresionante casa alquilada por Private (una de las principales productoras del mundo, con más de 100 premios de la industria pornográfica).  Nuestro trabajo consistía en grabar un documental de unos cincuenta minutos de duración, en el que explicaríamos cómo funciona el negocio, cómo son las vidas de los actores: desde sus experiencias en el mundo del porno hasta cómo les influye su trabajo en la vida real. Íbamos a estar presentes en los rodajes de seis películas porno y conviviendo con más de cuarenta actores de todo el mundo, además de directores, productores, cocineros, maquilladores y fotógrafos. Mi trabajo en concreto consistía en entrevistar a todos y a cada uno de ellos: antes y después de las escenas, mientras comían, tomaban el sol, se preparaban para el siguiente rodaje… Íbamos a averiguarlo todo: ¿cómo es formar parte del porno?

 

Ibiza Llegada

Llegada y primeras impresiones.

Nada más llegar, nos presentaron a todo el mundo: al responsable, los cámaras, los fotógrafos. El equipo entero de Private estaba trabajando: en un lado de la casa grababan las primeras escenas de una de las películas, los fotógrafos estaban repasando las primeras fotos: con una cara seria y concentrada, las actrices escuchaban atentamente al director y éste, a su vez, les explicaba con todo tipo de detalles cómo tendrían que empezar el rodaje: “Tócale un poco el pezón, bésala y después baja la mano. Cuando esté húmeda, llévala a la cama.”

Una de las primeras cosas que me sorprendieron fue la profesionalidad con la que trataban el tema. Desde luego no esperaba ver a tíos babosos tocándose mientras veían una escena, pero esa frialdad, esa concentración y ese perfeccionismo me chocaron. Entendía que era su trabajo, un trabajo como cualquier otro y así tenía que ser. Pero yo, igual que la mayoría de la gente, no estaba acostumbrada a ver decenas de pollas “en directo”. Me asombró cómo las fotógrafos repasaban las primeras sesiones, mirando fijamente la pantalla y discutiendo la fotogenia de un clítoris. Sin darme cuenta siquiera, me quedé mirando qué pasaba allí, en sus pantalones. Y nada. Nadie de los que estaban allí parecía excitado.

La chica de producción de Private nos explicó que la mayoría de los actores estaban por llegar y que podíamos hacer lo que quisiéramos: hablar con ellos, ver las escenas. “Con respeto, por favor. Y si veis que están grabando, no hagáis ruido. Si algún director os prohíbe entrar en un rodaje, no os enfadéis. A veces los actores no pueden trabajar con tanta gente delante. Ahora mismo están grabando en la piscina. Si queréis, podéis ir a verlo”.

Me acerqué a la piscina. Dos chicas estaban estiradas en unas tumbonas y gemían, mientras que dos hombres guapísimos les estaban haciendo cunnillingus. A su lado estaban los cámaras, un fotógrafo y un director. De vez en cuando paraban el rodaje, el director decía algo así como: “Levántale más las piernas”. Y volvían a empezar.

Cuando iba de camino a Ibiza, me preguntaba: ¿podré ver follar a la gente sin ponerme cachonda? No era mi trabajo habitual, no sabía cómo iba a tomármelo. De hecho todos mis amigos me preguntaron lo mismo: “¿Cómo es?” Fue curioso, pero desde el minuto cero te sientes parte del equipo de grabación y lo tomas como un trabajo. En ningún momento de mi viaje me excité. La profesionalidad de la gente que trabajaba allí, era contagiosa.

 Ibiza semana

Durante la semana.

Mis reacciones cambiaban de un día para el otro. Pasé de sentir curiosidad, a sentir asco y, más tarde, la indiferencia. Cada día llegaba más y más gente. Un montón de actores de toda Europa, aunque la mayoría eran de Inglaterra, Rusia y Francia. Cuando hablamos del porno, nos imaginamos a unas actrices vulgares, con pechos de silicona, labios enormes y mucho maquillaje. Pero nada más lejos de la realidad. Las chicas que iban legando eran… normales. Sus cuerpos eran normales, tenían aspecto de cualquier chica de la calle normal: de entre 22 y 28 años, muy agradables, sonrientes, amables y educadas. Los hombres, casi todos, superaban los 30 y tenían cuerpos atléticos, dientes muy blancos, piel morena y abdominales marcados (la gran mayoría).

En cada una de las habitaciones había rodajes. También en la piscina, en el comedor, en el jardín. Fueras donde fueses, te encontrabas con escenas lésbicas, tríos, sexo en grupo… La expresiones como “DP: Double Penetration”, o “Squirting” se escuchaban por todos lados. En cualquier momento uno de los directores le decía a una actriz: “Mañana te toca anal” y eso significaba que en toda la tarde no podía comer nada, para evitar las “sorpresas” en el rodaje del día siguiente.

Los gemidos en la casa y el canto de los pájaros nos sonaban igual. Íbamos de un lado para otro intentando entrevistar a más gente posible, preferiblemente antes y después de cada escena para entender qué es lo que sentían mientras lo estaban haciendo.

Al principio fue un poco difícil, los actores no sabían quiénes éramos. Mi trabajo consistía también en explicarles que estábamos haciendo una especie de “Making off” de las películas. Que la intención que teníamos era de mostrar al espectador que el porno es un trabajo más. Que también tiene sus reglas y sus horarios. Que ellos formaban parte de una industria que, al fin y al cabo, se ha convertido en parte de nuestro día a día. Que el espectador quiere saber más sobre cómo viven y por qué se dedican a ello.

Curiosamente, las reacciones de los actores fueron muy positivas. Les encantaba explicarnos en detalle todo lo que hacen, qué sienten y qué piensan hacer en sus vidas más adelante.

Ibiza entrevistas

Las entrevistas.

Una noche entrevisté a Anna, una actriz rusa. Ella está encantada con su trabajo. Nos dijo que siempre había soñado con ser actriz porno. Desde los 15 años esperaba ansiosa que llegase la mayoría de edad para poder pasar su primer casting. Encontró un anuncio en una de las redes sociales. Ponía algo así como: “Se buscan actores para protagonizar una película de contenido erótico”. Y se apuntó enseguida. En dos días ya estaba grabando su primera escena:

- Me dijeron: relájate, sé natural, disfrútalo. Y eso hice. Resultó muy fácil. No tuve que fingir. De hecho, tuve varios orgasmos. Desde entonces me dedico a ello. Sabes, no sé qué voy a hacer el día que ya no sirva más para este trabajo. El sexo como éste, no lo encontraría en ningún lado. ¡Es magnífico!

Fui a ver una de las escenas de Anna. Se lo estaba pasando bomba. En algún momento hasta me guiñó el ojo. No me quedaba otra que creerlee.

Natasha, otra de las actrices rusas, me dijo que antes de dedicarse al porno estaba casada, pero que su marido no la satisfacía lo suficiente. Le dejó y decidió ser actriz porno. A mi indiscreta pregunta de “¿Y qué diferencia ha entre una actriz porno y una prostituta?”, me respondió indignada:

- Una cosa no tiene nada que ver con la otra. Ser actriz porno es un lujo: además de ganar mucho más dinero que una prostituta, en los rodajes estás segura. Sabes perfectamente que todos los actores están sanos, puedes negarte a realizar una escena porque no te gusta el actor o no te apetece hacer lo que te proponen. Todos los hombres con los que follas son guapos y tienen buenos cuerpos. Te llevan a los rodajes y te reservan un buen hotel, cuidan tu alimentación, en tu tiempo libre pasas tomando sol y bañándote en la piscina, y vuelves a encontrarte con los demás: coincidimos bastante en varios rodajes. Como puedes ver, yo no soy puta, soy actriz. Lo soy porque quiero y porque me encanta. Lo disfruto.

Ibiza entrevistas actores

Otra de las actrices me dijo que intentó dejar el negocio varias veces:

-  Me han educado de una manera diferente: ya sabes, follar sólo con tu marido y esas cosas. Empecé en el porno por dinero y esa fue una de las razones por la que intentaba dejarlo más de una vez: siempre he tenido la lucha interna de si lo que estoy haciendo está bien o no. Pero poco a poco me acostumbré y ahora ya no quiero dejar el negocio. Probablemente dejaré de ser actriz, porque ahora estoy empezando como agente. Este mundo tiene muchas oportunidades de “crecimiento”.

Marco Banderas, una de las estrellas de Private, me dio una respuesta detallada a mi pregunta de “¿Por qué hay tantas mujeres jóvenes y tan poco actores masculinos de la misma edad?”:

-  Lo de las mujeres es cuestión de modas. Ahora se llevan las jovencitas: entre 18 y 25 años o las MILFs, a partir de los 40. Las mujeres no duran mucho en este negocio. Una vez cumple una edad, suelen parar. También porque deciden casarse y tener hijos. Y, como puedes entender, no es combinable con este negocio. Los hombres duran mientras aguantan y mientras siguen estando buenos. Eso sí, hay poco actores masculinos menores de 30: pocos chicos tan jóvenes tienen el mismo aguante que un hombre de 35-40.

Al final de la entrevista Marco me confesó: “ Algún día seré cantante. De hecho, he grabado un vídeo en L.A.” (actualmente vive en Estados Unidos). Me mostró el vídeo clip de su canción “Porn Life”. Estaba muy orgulloso. Dice que su mujer lo llama “Ricky Martin español”.

Una actriz húngara, sin embargo, me dijo que soñaba con casarse y tener hijos. “¿Cómo tendría que ser tu marido?”  le pregunté. Suspiró, y dijo en la cámara, coqueteando:

- Tiene que ser guapo. Me preocupa mucho la genética, ¿sabes? Pómulos marcados, cuerpo definido. Pensarás que soy una superficial, pero muchas mujeres piensan lo mismo que yo. Sólo que no lo dicen.

-  De acuerdo. ¿Pero qué cualidades tienen que tener un hombre para que te guste? ¿Tiene que entenderte, quererte?

-  Si quiero que me entiendan, me compro un perro. Tiene que ser responsable de su familia. Y ya está.

Al día siguiente hablé con un actor inglés. Luego a él le dio por entrevistarme a mí, mientras teníamos apagada la cámara. Me dijo:

-  Oye, ¿tú tienes alguna fantasía sexual?

-  No. La verdad es que cuando me surge una, la cumplo.

-  ¿Y qué es lo que más te gusta hacer en la cama?

-   Uy, muchas cosas.

-   Eso está bien. Si algún día te apetece montarlo con un actor porno, llámame. Estaré encantado.

Laura, la realizadora, soltó una carcajada: “Has ligado, rusa”.

 Ibiza Orgia

Las cosas que más me chocaron.

Yo soy una aficionada del porno. Sin pasarse, pero sí veo algo de porno una vez por semana. De hecho siempre he preferido verlo sola. Ver porno en pareja me distrae. No me pone más cachonda, sino más bien todo lo contrario. Sin embargo, cuando estoy sola en casa, me apetece. No me gusta el porno para mujeres, porque considero que el buen porno combina varias cosas, y que tanto a los hombres como a las mujeres nos gusta el erotismo y el sexo puro y duro. De todo un poco.

Mientras estaba viendo cómo se rodaba el porno, empezaba a entender muchas de las escenas vistas en las pantallas. Siempre he pensado que todo lo que vemos es fingido, pero no es del todo cierto. Por supuesto, para los actores no deja de ser un trabajo. Lo que más me ha sorprendido fue la naturalidad con la que se lo toman.

La escena que más me impresionó fue la de la orgía. En un momento dado, a un director se le ocurrió que podría reunir a todos los actores y hacer una gran orgía de unas 40 personas. El guión era simple: una chica tiene el cumpleaños. Invita a sus 20 amigas y estas le regalan una orgía: invitan a 15 chicos para que pueda follárselos a todos. Hasta aquí bien. Pero a partir de entonces empecé a alucinar. ¿Cómo es posible que controlen lo que hacen las cuarenta personas? Fácil: los actores simplemente estaban follando como más les gusta y con quién más les gusta.

Uno de ellos, un chico ruso corpulento quiso hacer el squirting a Ava, una chica inglesa. Fue tanto el disfruto de ella, que ésta se corrió encima de una tumbona. El director me dijo en una entrevista posterior: “La vi correrse y él lo comió todo. Ava se puso todavía más cachonda y empezó a morrearle. Fue tanto su disfrute que yo no me lo podía creer. No podía parar de grabar a estos dos. ¡Va a ser un a película fantástica!”

Después de la orgía hemos entrevistado a mucha gente. Todos, absolutamente todos, dijeron que es su primera orgía de estas dimensiones y una actriz me dijo: “Joder, he tenido cuatro orgasmos. Con eso te lo digo todo”.

El día antes fui a ver otra escena de squirting (según los directores, está muy de moda). Rodaban en una habitación y yo me sentí un poco intimidada. Teníamos que entrevistar al actor justo después de follar. Éste acabo con la chica, se me acercó, y me dio la mano. Os tengo que confesar que darle la mano y entrevistarlo antes de que se limpiase la boca fue una de las cosas más duras de todo mi viaje.

“La naturalidad” es la palabra con la que podría describir todo lo que estaba viendo en el rodaje de Private. Y compañerismo. Sí, también lo hay. Hombres que ayudan a las mujeres a abrir el ano para que la penetración anal sea más fácil. Abrazos que se dan los actores tras una escena. Los besos que se reparten entre una película y otra. Chicas que le cuentan a la maquilladora sus disgustos amorosos. “Parejas” que se acarician mientras toman el sol…

Puede que sea algo surrealista. Puede que, incluso, parezca falso. Pero no lo es. Sus relaciones son como las de cualquier otra persona, salvo que todo lo que hacen lo toman con… sí, naturalidad. Y hablan de todo sin tapujos.

En el fondo, si hay una cosa de la que no nos permitimos hablar sin esconder los detalles, es el sexo. El sexo es lo que une y separa a muchas parejas. Para estos actores y actrices es secundario. Es tan natural, como beber agua. Y hablar de ello es tan normal como discutir sobre qué marca de agua tiene más sodio.

 Datos curiosos

Quince datos curiosos.

1. La mayoría de los actores aseguran que no podrían tener una pareja que se dedicase al porno.

2. Las escenas se graban repetitivamente, como en cualquier otra película. Hacen dos versiones: con condón y sin, debido a que el sexo sin condón es un delito en algunos de los países.

3. La mitad de los actores empezaron por el dinero. Otra mitad, por el morbo.

4. Si no quieren hacer una escena, nadie les obliga a participar en ella.

5.  Todos los actores pasan pruebas médicas antes del rodaje.

6.  La mayoría de las actrices aseguran ser aficionadas al sexo anal y la gran arte de ellas disfrutan de la doble penetración.

7.  En su vida “real” su sexo no es tan explicito. Suelen conformarse con un par de posturas básicas.

8.  No ven porno.

9.  Los actores masculinos confiesan que es mucho más fácil ligar siendo actor porno. Pero la cosa se complica si quieren algo en serio.

10. Las familias de los actores no saben a qué se dedican. Casi todos sus amigos sí lo saben.

11. Las chicas regulan la menstruación con pastillas. Rara vez les pilla desprevenidas. Si eso sucede, abandonan el rodaje.

12. Todos firman un contrato antes de cada escena.

13. Tienen trabajo a ratos. Graban aproximadamente entre 3 y 15 escenas cada mes.

14. La mayoría sueñan con protagonizar una película y salir en la portada.

15. No suelen verse fuera de los rodajes. Separan amistades del trabajo.

Ibiza casa

Conclusión.

Después de haber pasado por varios estados emocionales durante los cinco días, desde la curiosidad hasta indiferencia, me dio pena irme. Cada día nos dejaban conocerlos un poco más. Incluso fuimos a comer fuera con un par de ellos para hablar de las cosas ajenas al porno. Salimos de fiesta, nos gastamos bromas. Creo que, si hubiese estado con ellos una semana más, nos habríamos hecho amigos íntimos con algunos de ellos.

Para mí fue una de las experiencias más enriquecedoras que he tenido. Pocas cosas te hacen reflexionar tanto en tan poco tiempo. Y, sobre todo, tener tantos sentimientos encontrados o, incluso, no saber muy bien lo que piensas al respecto. Pasar de creer que el sexo está infravalorado a todo lo contrario, de creer que son gente sin intimidad a llegar a la conclusión de que es todo lo contrario: que su intimidad no entiende de sexo. Ver a personas que, de entrada, te pueden parecer demasiado abiertas y darte cuenta que nadie se abre demasiado. Por muy abiertas que tenga las piernas, siempre tiene algo con qué sorprenderte. Fue magnífico ver que lo disfrutan de verdad. Y darme cuenta que sólo puedes librarte de determinados prejuicios si lo ves con tus propios ojos.

P.S: En unos meses podréis ver el documental entero de Vice para Private.

Si os apetece saber más, podéis hacer preguntas en los comentarios.

Fotografìa: Alena Kh y Vice.com

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12 comentarios

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Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“La mayoría de los actores porno aseguran que no podrían tener una pareja que se dedicase al porno.”

12 COMENTARIOS

  1. monsieur le sixmonsieur le six

    Me hará ilusión verte en el reportaje, aunque supongo que será parecido al que hizo en su día Samanta Villar, que todos esperábamos que follase y al final nada. Pues aquí igual :P

    Sin duda debe haber sido una experiencia curiosa, todos nos hemos preguntado alguna vez cómo sería un rodaje de esos, aunque estas cosas ya no son tan desconocidas hoy en día (precisamente por reportajes como estos), así que me lo imaginaba más o menos como lo cuentas, salvo algunos detalles como la preparación para la escena anal. Qué putada no comer nada en toda la tarde.

    Algunas cosas que me gustaría comentar:

    1. No podemos olvidar que se trata de un rodaje de Private, que es el mayor representante del porno mainstream, al menos en Europa (creo que es sueca). Es decir, que estamos ante el porno europeo más estándar posible. Quizás habría que complementarlo con un rodaje de alguna productora más minoritaria y que hiciera otro tipo de escenas. Más que nada por frases como la de una actriz que dice que Todos los hombres con los que follas son guapos y tienen buenos cuerpos. Claro, porque es una película de Private. Seguramente si hace una escena para Torbe no piense lo mismo…
    2. Cuando hablamos del porno, nos imaginamos a unas actrices vulgares, con pechos de silicona, labios enormes y mucho maquillaje. Pero nada más lejos de la realidad. Las chicas que iban legando eran… normales. Yo creo que esto se debe en parte a que la imagen que tenemos del porno viene condicionada por las películas norteamericanas, ya que EEUU es el gran dominador del porno desde siempre. Y el gusto americano (o más concretamente el de California, si no me equivoco) es ese: silicona, pelo teñido, cuerpo de gimnasio, labios operados… En Europa siempre se ha llevado un look más natural. Quizás si hicieras el mismo reportaje en Los Ángeles, la cosa cambiase.

  2. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Tenía ganas de leer este post por dos motivos. El primero, que intuía que me iba a sorprender porque el “conocimiento” que tenía sobre el tema estaba enteramente constituído por prejuicios y así es difícil acertar.

    El segundo, que me fío de tu evaluación y, por tanto, de tus conclusiones. Si hubiera leído este mismo post escrito por otra no habría podido evitar sospechar que le habían vendido la moto. Son actores en tiempos del marketing, tampoco sería tan raro que quisieran presentar su mejor cara y vender el negocio como el país de los felices pitufos lascivos y Big Dick Gargamel

    Pero tú eres incisiva y más lista que los ratones coloraos, especialmente para calificar las relaciones humanas y los sentimientos, así que sé que a ti no te la dan con queso y es por esa razón que tu post de hoy ha derribado un poco mis prejuicios.

    Un poco. No serían prejuicios si cayeran todos de golpe ¿no?

    1. Alena KHAlena KH Autor

      Con los pitufos me has matado :D

      Hombre, lo de los prejuicios es lo más normal. Yo también los he tenido y, quieres o no, los sigo teniendo, porque sospecho que no todos los rodajes porno son iguales que el de Private.

      Otra cosa es que no dejan de ser personas normales dentro de su concepto de normalidad y éste, a su vez, está libre de este tipo de prejuicios (y quizás lleno de otros).

  3. EspoirEspoir

    Madre mía, he tenido que buscar en Google qué es squirting, estoy out.

    A mí siempre me ha llamado la atención cómo gestionan el tema puramente físico.

    Me explico. Una mujer lubrica durante un rato. No durante horas. Creo yo, vamos. Al menos por lo que respecta a una no profesional del sexo. Por lo tanto es fácil que te hagan daño. Se medican, tiran de lubricante pero no se ve en el montaje, tienen, yo que sé, técnicas especiales de respiración, hacen yoga sexual? Alguien se preocupa de que no les hagan daño? Cuántas de ellas se han ido doloridas de un rodaje? La gran dilatación anal que a veces muestra el porno, es producto del talento de la muchacha propietaria del elástico esfínter o de relajantes musculares?

    Y ellos? Qué toman ellos? Porque vamos, algo toman. Fijo. Por cierto, las operaciones de alargamiento de pene son usuales en ese ambiente?

    Me parece una manera relativamente fácil (depende de cómo se mire) de hacer pasta, y no lo juzgo. Pero es algo que cada vez me gusta menos y no siempre beneficioso. Eso último es una opinión muy discutida, lo sé.

  4. Nerea del Moral AzanzaNerea del Moral Azanza

    Muy interesante Alena… yo pensaba que era todo fingido ¡y no lo es!

    Si te digo la verdad a mí el porno no me atrae, más bien me aburre, siempre es lo mismo… puede que sea porque tengo pareja estable desde hace muchos años y veo el sexo unido al amor de otra manera… no lo sé. Tampoco he sido consumidora habitual nunca y ver porno con mi chico ni me va ni me viene. Sencillamente es algo que no me interesa, pero imagino que en la vida hay momentos para todo.

    Un beso

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