me voy a vivir a la luna
Relaciones

Me voy a vivir a la Luna

No quiero vivir en un lugar donde el amor se basa en una hoja de cálculo, pero tampoco quiero que, una vez se acabe, me maten a cuchillazos. Yo quiero un lugar donde todo sea más fácil, más justo, más lógico. Mas empático.

He tenido dos llamadas esta mañana. Una, de una amiga de Barcelona. Otra, de Rusia. Tras colgar la última, he tomado una decisión.

Me voy a vivir a la Luna.

Llevo doce años con un constante trabajo mental agotador y, o al menos eso creo, el único lugar en el que podría quedarme más o menos descansada es en la Luna. Ser una lunática podría ser útil para mi equilibrio interior.

Me explico.

Cuando llegué a este vuestro (nuestro) maravilloso país, me sentía como una extraterrestre: mi mentalidad rusa no entendía absolutamente nada a los españoles. Me obsesioné, durante años, en entender qué narices pensabais y si era posible ser una más. Y lo conseguí. Vaya si lo conseguí. Lo conseguí tanto que dejé de entender a los rusos. Cada vez que volvía a mi Patria, no sólo no pillaba sus (nuestras) bromas, sino que no entendía la intención de sus vidas. Por suerte o por desgracia, lo pude superar y ahí es cuando llegó la fantástica etapa en la que, gracias a mi extrema tolerancia o por falta de ganas de seguir con mi debate interior, empecé a entender a todo el mundo, ruso o español. Tanto vosotros (españoles) como ellos (rusos) tenían una razón en su forma de actuar y, lo más importante, unos motivos importantes para justificarse. Confieso haber sido feliz durante ese período.

Ahora, doce años después, me estoy dando cuenta de que no entiendo a nadie. Ya no me sirve recorrer 3000 km para sentirme como en casa, porque ninguna casa es mi casa y ninguna gente es mi gente. Y sí, lo estoy pensando de verdad.

Lo de ir a vivir a la Luna.

La explicación es tan fácil como penosa: cuando mi comprensión enfermó, puse una tirita y me volqué en integrarme lo más rápido posible. Pero, como suele pasar en casi todo salvo en los polvos, lo rápido no suele ser demasiado bueno. La tirita se cayó varios años después y, bajo ella, me encontré una herida infectada, culpable de una futura amputación.

Estoy entre dos países con unas mentalidades tan opuestas y unos quebraderos de cabeza tan inexplicablemente grandes, que desde hace meses lo único con lo que sueño es…con equilibrio. Mental y social.

Quizás lo encuentre en la Luna.

Por un lado están las terrícolas rusas que viven por y para la familia. No está mal, quizás, salvo que encontrar a un adinerado marido y perfecto padre para sus hijos resulta ser el único objetivo de sus vidas. El único. Dicen que es instinto natural y esas cosas. Un hombre que no es de fiar, económicamente hablando, no es válido como marido. Todavía menos para ser el padre de tus hijos. ¿Amor? Sí, está muy bien, pero del  amor no se come, dicen mis compatriotas. Tienen una manera muy extraña de enamorarse.

Una de las llamadas que he recibido esta mañana ha sido la de Katya. Me contó que se iba a vivir a Holanda. Yo conocía a su novio ruso, Dimitry. “No es muy novio”, me decía insinuando que el chaval, por muy majo que fuese, era pobre. Al mismo tiempo, Katya se dedicaba a buscarse un marido por internet. Y lo encontró. Un chico majo, soltero, con dinero y “agradable”, según ella. Así que, sin dudarlo, dejó a Dimitry y se marchó a Amsterdam. “Hay sólo una vida”, dijo. Y yo pensé: “Me voy a vivir a la Luna.”

Las demás amigas rusas la apoyan. Me dicen: “Aquí no hay futuro, no puedes culparla. El amor no es lo importante y el hombre, en general, tiene que ser el que mantiene la familia. Acuérdate de la Unión Soviética. Todas las mujeres, profesionales y no tanto, ganaban 120 rublos. Los hombres no bajaban de 150, realizando el mismo trabajo. Un hombre es la base del éxito económico de su familia y el principal responsable de la comida de tus hijos. Allí, en Europa, estáis todas locas. Por eso os  manifestáis tanto en vez de hacer lo que os toca”.

Dios, quiero una nave espacial privada.

Sin embargo, mi amiga española que tanto juzga a mis compatriotas, es el claro ejemplo del otro extremo de la mentalidad, el extremo europeo. Incluso, demasiado. Clara es muy ambiciosa y el gran objetivo de su vida es ser una super woman de esas, de las que la palman en un eterno intento. De las que aseguran que no hay nada más bonito que ser independiente y, bajo la independencia, entienden que un detalle por parte de un hombre es un intento de comprarlas. Y claro, “ellas valen más que eso”. Clara es de las que, cuando forman una pareja, aportan económicamente lo mismo que sus parejas, mientras que ganan la mitad que éstas. Clara es de las que, como yo, se consideran luchadoras por la igualdad de derechos humanos, sociales y laborales, pero se empeñan en criar a los hijos prácticamente solas, mantener un físico diez, ser una novia perfecta, una madre perfecta y una trabajadora perfecta (a pesar de estar mal pagada). Clara es una terrícola europea con superpoderes. Y las terrícolas con superpoderes son duras de pelar, autosuficientes y orgullosas. Clara acaba de separarse de su novio porque no soportaba su constante deseo de pagar por ella y solucionarle la vida.

Mientras que mis compatriotas centran su vida en un hombre, las europeas viven para demostrar que no lo necesitan. Es por eso por lo que no entiendo nada. Es por eso por lo que he tomado esa decisión: ir a vivir a la Luna.

Los hombres rusos, según su mentalidad, sólo se sienten válidos si son capaces de mantener la familia, económicamente hablando, porque saben- oh, sí- que las mujeres no somos capaces de ganar dinero. Ni falta que nos hace. Se empeñan en pagártelo absolutamente todo (sin excepciones) para que tú estés preciosa, cuidada y satisfecha. Para que no tengas la necesidad de irte a Holanda a la búsqueda de un chico agradable y majo.

Los hombres españoles, en cambio, se están acomodando a nuestra supuesta autosuficiencia. Claro, ¿qué esperabais? Por un lado, libres de la obligación de mantener a quién sea, se acostumbran pagarlo todo a medias, a pesar de ganar el doble. Nuestra autosuficiencia resulta muy atractiva, pero teniendo en cuenta que todavía no hemos conseguido la famosa igualdad laboral, es poco útil.

En Rusia somos unos retrasados sociales, según el resto de Europa. En España vamos de avanzados, pero no llegamos, según la Europa del Este. Hay una parte de españolas que decidieron “ser rusas”, y hay rusas que optaron por ser “europeas”. Pero tanto unas como otras se olvidan de que, supuestamente, a los hombres y a las mujeres nos crearon para complementarnos. No para luchar entre nosotros.

Necesito encontrar un lugar equilibrado. Espero encontrarlo en la Luna.

Porque no quiero vivir en un lugar donde la vida consiste en demostrar que soy mejor que alguien. Quiero ser mejor de lo que soy ahora. Y ya está.

No quiero vivir en un lugar donde el amor se basa en una hoja de cálculo, pero tampoco quiero que, una vez se acabe, me maten a cuchillazos. Yo quiero un lugar donde todo sea más fácil, más justo, más lógico. Mas empático.

Puede que en la Luna lo encuentre.

No quiero lujos innecesarios, tampoco dormir en un cajero. No quiero que me quieran con locura, ni que me odien a muerte: quiero que me quieran bien y que me odien bien. Pero que ni una cosa, ni la otra sea por mi género, ni por mi cuenta bancaria. No quiero gastar por gastar ni ahorrar por ahorrar. Tampoco quiero vivir por vivir, pero no me vale vivir con un objetivo de. Yo no quiero que me mantengan, pero tampoco quiero que nadie se aproveche de mí.

Yo no quiero besos inagotables, pero tampoco quiero echar en falta una palabra de apoyo. Yo no quiero ser ni de aquí, ni de allá. No quiero levantarme por las mañanas y darme cuenta de que cada día entiendo menos a este mundo y su necesidad de guerras de todo tipo.

Yo sólo quiero que lo que me rodea sea auténtico: sin cálculos, sin “y qué pasa si…”, sin luchas excesivamente exageradas, sin la indiferencia, sin temer abrir la puerta a un desconocido y sin tener que valorar si te hacen un favor “a cambio de”.

Yo sólo quiero irme a la Luna. Alli, espero, que los lunáticos no tengan tanta necesidad de salir de un bucle y buscar inmediatamente otro para meterse.

El día que llegue, les diré que nunca inventen dinero.

 

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“Mientras que las rusas centran su vida en un hombre, las europeas viven para demostrar que no lo necesitan.”

40 COMENTARIOS

  1. La GraduadaLa Graduada

    Por un momento, he sentido cierta envidia de ser rusa, y tener un marido maravilloso (maravillosamente rico, más bien) y dedicarme a una existencia sencilla. Cuyos únicos objetivos son: estar mimada, mantenerme más o menos guapa y cuidar de mi familia. Si hay libros ilimitados para leer, si a las rusas se les permite tener amigas e irse de cafés o cócteles, y si los matrimonios rusos viajan, casi que me quedo con esa parte de la ecuación.

    La vida sencilla también tiene sus cosas.

    Espero que perdonéis mi comentario de hoy; mañana me arrepentiré de lo que he dicho y volveré a ser una independiente y avanzada social, pero hoy… sólo quiero un marido ruso que lleve por mí los embates del mundo exterior.

    Kisses.

    1. Avatar de SkiterSkiterioSkiterSkiterio

      Graduada, y que hay de malo en la vida sencilla??? Yo creo que al final es lo que buscamos todos.

      Es mas, de eso habla Alena, no?? Frente al extremo Ruso, el otro extremo español, cuando lo ideal sería un poquito de ambos. No te conviertas mañana en “avanzada social”, que necesitamos más gente equilibrada ;D

  2. Javier Cañada C.Javier Cañada C.

    Habla un hombre de aquí y habla por si mismo, no por los demás.

    Lo deseable es una mujer que sientas que es independiente en lo emocional y en lo económico, que sientas que no está contigo por interés sino por afinidad y por atracción. Y luego, si esa es la situación y no te has sentido presionado en ningún momento, cuidar el uno del otro en la medida en que se pueda, se quiera o haga falta. Que cada uno gaste lo que pueda, que si uno puede poner más dinero, pues cojonudo. Al final no hay nada mejor que hacer con el dinero que gastarlo con la gente que quieres: pareja, hijo, amigos.

    Alguna chica con la que he salido me ha dicho alguna vez que si yo fuera millonario, ella se dedicaría a no hacer nada, tomar el sol y darse baños. Eso, para mi, es un motivo casi de ruptura. Por qué? Pues porque una mujer que se quiere realizar más allá de la maternidad es atractiva, es alguien con sueños (grandes o pequeños) y eso es bonito, joder. Lo otro son dependencias, follones asegurados y derivadas de la dependiencia económica que no molan nada: infidelidades, follones con mala solución…

    1. Avatar de SkiterSkiterioSkiterSkiterio

      La maternidad no puede ser una realización?

      Por mi parte, y en esto tambien hablo por mi mismo únicamente, me encantaría poder tener una “mantenida”. Que mi poder adquisitivo y mis circunstancias le permitieran a mi pareja poder no necesitar hacer nada más que criar a nuestros hijos, o tomar el sol, o lo que sea…si es lo que quiere. Que quiere trabajar, que trabaje. Pero que no sea por necesidad porque no lo necesite, sino porque lo disfruta. Y no es por ser yo hombre y ella mujer, sino por ser pareja. Porque en mi concepto de pareja está el preocuparme por su felicidad. Y si es al reves, y solo con su trabajo puedo vivir yo criando a nuestros hijos o sin dar palo al agua, bienvenido sea!!! Mientras sea porque ella quiere…insisto.

      Y no tiene por qué estar necesariamente directamente ligado a la (in)dependencia emocional o a infidelidaes y otros problemas.

      Al final, es como la oferta y la demanda: coincidencia de planteamientos entre ambas partes.

      Y el resto del mundo da igual.

    2. EspoirEspoir

      Debería haberte leído con más atención antes de escribir los rollazos que me he marcado, lo has dicho muy bien. Muy de acuerdo contigo, sobre todo con lo de “follones asegurados”. Bastante difícil son las relaciones como para añadirles el más difícil todavía del factor “mantenido/a”, para el cual, ya podéis decir lo que queráis, no estamos ya preparados.

  3. monsieur le sixmonsieur le six

    Y digo yo: ya que buscas un punto medio, ¿no te caía más cerca Francia o Alemania que la Luna? :P

    De todas formas en España hay muchas más “rusas” de lo que alguna gente se cree. En las ciudades grandes y en la costa no tanto, pero en muchas zonas del interior castizo español, la mentalidad es muy diferente. Hay muchas mujeres que siguen siendo de criar hijos y que el hombre las mantenga.

    En otra entrada de este blog (no recuerdo cuál, y me da palo buscarla) ya comenté extensamente algo parecido a lo que ahora dices en esta: que hay que buscar un punto medio entre la visión tradicional y el estilo moderno ultraperfeccionista. Porque el mundo debe evolucionar, sí, pero hay que recordar que si antes se hacían las cosas de una manera, es porque había razones para ello, de modo que hacer justamente lo contrario probablemente no sea lo mejor.

    1. EspoirEspoir

      Hombre monsieur, no nos pasemos. Hay UN MONTÓN de cosas que se hacen exactamente de la manera opuesta a “antes”, y van mejor. Antes, pegar a la pareja era normal. Ahora no. Antes, las mujeres no estudiaban por norma. Ahora la norma es que estudien todos, independientemente del sexo. Antes, el aborto, el divorcio, el sexo sin matrimonio, eran delitos. Habría que buscar un “punto medio” porque “habría razones” para todo ello? Creo que el quid de lo que debatimos está en ser totalmente honesto contigo mismo y reconocer de qué manera te gustaría vivir, y a partir de ahí trabajar para conseguirlo. Tanto si eres hombre como mujer como Carmen de Mairena.

      1. Alena KHAlena KH Autor

        Pues yo creo que eso de “decidirá manera en la que te gustaría vivir” suena muy bonito, pero que nos olvidamos de que vivimos en una sociedad con más gente y que, quieras o no, estamos influenciados por la educación que ésta nos da.

          1. Alena KHAlena KH Autor

            Me refería a que hay cosas que son como son y uno solo no las va a cambiar.

            Si en el mundo hay un solo gay, seguiría pasando por hetero.

            Otra cosa también es que ya el hecho de saber lo que quieres requiere: 1. Una importante introspección. 2. Haber “viajado”.

            Hay gente que vive como vive porque ni siquiera saben qué hay “ahí fuera”.
            Y si la dicha “no introspección” es culpa suya, no haber “viajado”, no siempre lo es.

          1. EspoirEspoir

            No puedo responder directamente a Alena, por eso lo hago aquí:

            nadie dijo que fuera fácil, amiga mía! Pero si bien a veces creo que eres muy dura juzgando a la gente y sus circunstancias, esta vez creo que te puede el “kilómetro sentimental” (como son cosas cercanas a tu, digamos, cultura las encuentras más disculpables).

            Bien, no quiero entrar en polémicas personales. Entiendo lo que dices y seguramente nuestra formación, lecturas, intercambio cultural, libertad personal, nos lo pone más fácil a la hora de tomar decisiones contracorriente a la tradición. Pero no por vivir en la puta estepa siberiana uno deja de tener maneras de saber qué quiere y qué le gusta. Sí, cuestión de introspección, pero para eso no se necesita ni viajar ni un máster. Otra cosa, ahí te doy la razón, es que puedan optar a algo diferente.

          2. Alena KHAlena KH Autor

            Yo tampoco puedo responder allí (la que hemos liado:)

            ¿Qué yo lo encuentre disculpable? ¿Yo? ¿La que dice que quiere irse a la Luna para no ver aquello?

            No, querida. No es cuestión de ser de aquí, sino de haber estado aquí alguna vez y ver qué significa lo poder salir de un país. Ni de un pueblo en algunas de las ocasiones. Pasará también en África, por ejemplo. Sin embargo, hay gente que llega en las pateras y lo
            consiguen.

            Así qué de disculpas pocas. Sin embargo, vosotros, los españoles, que lo tenéis más fácil al principio, tenéis unas días de olla tremendas. Completamente opuestas a las rusas, pero no dejan de ser días de olla.

            Es verdad que no hace tanto que habéis opte ido esa cierta libertad, pero créeme, que hay países que no tienen ni esa.

            Es como cuando hablais aquí de la imposibilidad de la libertad de expresión. En Bielorrusia, por ejemplo, por escribir un artículo mencionando al gobierno para mal, desapareces. Apareces varios años después, metido en una cárcel.

            A eso voy.

    2. monsieur le sixmonsieur le six

      Espoir, no nos pasemos. Perdona, pero pegar a la pareja nunca ha sido “normal”. Otra cosa es que la sociedad fuera permisiva con eso o se buscasen excusas o se ocultasen, pero normal no era. No recuerdo que ninguno de mis abuelos pegase a mi abuela, por ejemplo. ¿Tú sí?
      Antes estudiar no era normal ni entre hombres ni entre mujeres. Estudiaban unos pocos hombres, generalmente de familias con algo de dinero. El resto de la sociedad trabajaba físicamente, solo que el hombre lo hacía en el campo o la fábrica, y la mujer lo hacía tejiendo o de ama de casa. Para cuando la educación se hizo realmente global, las mujeres también iban al colegio.
      El divorcio nunca ha sido delito. El aborto sí, pero no ha dejado de serlo completamente y no son pocos los que defienden que lo sea.

      Vamos, que tampoco vengamos de guays y de modernos, que al final las costumbres van cambiando, pero nuestros antepasados tampoco venían de Marte. Ni nosotros tampoco venimos del planeta de la piruleta, que quizás de muchas cosas que queremos establecer como “normales”, nuestros descendientes digan: “estos tipos estaban mal de la cabeza”.

      Lo del punto medio venía por el estilo de vida en general, y en particular por el contraste entre ama de casa y el supermujer moderna, no he dicho nada de abortos ni de pegar a nadie.

      1. EspoirEspoir

        No voy a entrar a debatirte punto por punto pese a que dices cosas que no son verdad (recuerda qué pasó a partir de la Revolución Industrial antes de afirmar que las mujeres sólo trabajaban tejiendo o en casa: la mano de obra femenina -e infantil- era muy valorada, especialmente por ser más barata; relee el Código Civil franquista para saber qué le pasaba a una mujer que quería dejar a su marido). A lo que me refiero es que ahora tenemos opciones para escoger cómo queremos vivir. Antes, no. Y eso siempre es bueno. Incluso podemos decidir si queremos que nuestra pareja nos pegue, porque es lo que nos gusta. Acabo de ver Secretary y tengo bastante de qué hablar sobre el tema :)

        PD. Por favor, no pongáis como ejemplo el típico discurso que hacen las amas de casa de clase media en los telefilms americanos: “La gente puede escoger tanto que está confusa…” No tiene ningún rigor, es sólo una falacia para justificar precisamente la bondad de la falta de opciones.

      2. monsieur le sixmonsieur le six

        Pero si yo no digo que la mujer SOLO trabajase en casa o tejiendo. Igual que el hombre no trabajaba sólo en el campo o la fábrica, también había soldados, oficinistas… Era una manera de hablar, no le busques los matices.

        No me hacer falta leer el código franquista ni ningún otro, el divorcio, por definición, no puede ser delito. Otra cosa es que no esté permitido, pero delito no puede ser, eso es imposible. Si un trámite como el divorcio no es legal, ¿cómo va a llegar a ser delito si ni siquiera puedes llegar a realizarlo?

        Pero a lo que vamos: yo no digo que el mundo no mejore en muchas cosas ni que haya que volver a lo antiguo. Y claro que hemos ganado mucha libertad. Simplemente digo que cuando las cosas se han hecho de una manera durante siglos en muchas sociedades diferentes, es porque seguramente había una razón para ello. Eso no quiere decir que lo bueno sea seguir haciendo las cosas así; que haya una razón para hacer algo no quiere decir que sea bueno (por ejemplo, si yo robo porque tengo hambre, no significa que robar sea bueno, pero sí que puedo razonar por qué lo hago), pero sí que hay que plantearse, al menos, si no nos estamos equivocando queriendo hacer lo contrario, en lugar de rechazarlo porque sí, porque es lo anticuado.

        ¿Que ahora podemos escoger más que antes? Sí, es fantástico, pero precisamente esa libertad nos da un abanico de opciones entra las que hemos de escoger, y por eso surge el dilema sobre el que debatimos. Nadie está diciendo que esa libertad sea mala.

        1. EspoirEspoir

          Claro que había razones, Monsieur: la división biologicista y la explicación homocéntrica del mundo. La adopción o los biberones, por poner dos ejemplos fáciles, envían al traste la primera, la igualdad legal de los sexos, la segunda. Tienes razón, he afinado poco al decir que el divorcio era un delito. Me refería simplemente a la voluntad de querer romper un matrimonio mediante el abandono de la familia por parte de uno de los cónyuges.

        2. monsieur le sixmonsieur le six

          Le estáis buscando los tres pies al gato. Este post no va de cuestiones legales sino sociológicas. Vale, ya sabemos todos que el adulterio era delito en el pasado. ¿Y? No creo que nadie esté más a favor del adulterio que yo en este blog, pero no es esa la cuestión. Estamos comentando costumbres, nadie quiere llevar a la cárcel a nadie. Tampoco se trata de justificar o dar la razón a épocas pasadas o presentes, simplemente intentar tomar la decisión más correcta intentando no dejarse llevar demasiado por tradiciones, pero tampoco cayendo en modas que quizás sean más absurdas aún que las costumbres del pasado. No veo qué problema hay en reflexionar e intentar ver el sentido a cada postura, aunque no la compartamos.

          La estabilidad social y la especialización de cada uno de los sexos eran razones poderosas que llevaron a nuestros antepasados a hacer las cosas de determinada manera. Eso no quiere decir que tengamos que estar para nada de acuerdo con ellos ni copiarles, quizás cosas que se hicieron entonces ahora no tengan sentido e incluso sean muy negativas, pero me parece muy poco reflexiva la actitud simplista de pensar que nuestros antepasados eran unos locos y unos tiranos, y nosotros somos una especie de criaturas de luz que hemos contemplado la Verdad de la Naturaleza. No me cabe la menor duda de que en el futuro nuestros descendientes nos verán igual que nosotros vemos a nuestros antepasados. ¿Serán entonces justos con nosotros al ponernos por los suelos?

  4. EspoirEspoir

    Uf, vaya tema. Ya huelo las ostias.

    Vamos a ver, yo creo que sin independencia económica no es posible la independencia personal ni emocional. Porque el que no es independiente sabe que su vida y su todo depende del que le mantiene, y el que mantiene raramente es un ser tan moralmente superior como para no esperar al menos una pizca de gratitud, es decir, cierta clase de dependencia.

    Es mi postura personal, pero al fin y al cabo lo que cuenta en una pareja es que ésta sea funcional. Si hay gente que se siente cómoda siendo mantenida (o mantenido), olé por ellos. Lo triste es que una o uno crezca condicionado por uno u otro modelo y no se plantee romperlo, porque estoy segura que hay un montón de chicas rusas que serían más felices relacionándose con sus chicos en un plano de más igualdad -y un montón de europeas que desearían que alguien las liberara de los menesteres crematísticos para dedicarse al 100% a ser madres…

    Pero de la misma manera que es triste estar encorsetado en una única forma de entender una relación, considero triste igual que haya mujeres que sientan que la realización femenina, así en general (no hablo de personas individuales: es obvio que mi idea de realización no tiene por qué parecerse en nada a la de un hombre en particular) pasa por caminos totalmente diferentes que la de los hombres.

    1. La GraduadaLa Graduada

      “yo creo que sin independencia económica no es posible la independencia personal ni emocional”

      Ahí te doy toda la razón. No lo había pensado. Mientras dura el amor y el delirio, puede ser maravilloso ser una mantenida. Pero si se acaba… uff… entonces no me quiero ni imaginar…

    2. Avatar de rioriverrioriver

      “Vamos a ver, yo creo que sin independencia económica no es posible la independencia personal ni emocional. Porque el que no es independiente sabe que su vida y su todo depende del que le mantiene, y el que mantiene raramente es un ser tan moralmente superior como para no esperar al menos una pizca de gratitud, es decir, cierta clase de dependencia.”

      No puedo estar de acuerdo si hablamos de una familia y no de un patrocinador y un huérfano. Sentirse moralmente superior sólo por ganar dinero – es una visión perversa. En una familia normal cada uno hace su contribución. Y a veces para el mejor éxito las responsabilidades dentro de la pareja se reparten: uno se empeña de ingreso, otro – de su aplicación para el bien de la familia. Es decir, mi marido mata a mamutes, yo hago de éste comida, abrigos y vivienda confortable para todos. Todo que se produce de esta colaboración presenta los bienes de la familia. Comunes. Y ya dependen uno del otro. Pues para eso forman familias – dependencia mutua. No las forman para ser independientes:)
      Se nota que soy rusa :) ))

      1. EspoirEspoir

        Efectivamente, es perverso. Pero ¿qué es lo primero que hace un cazador de mamuts si la cocinera decide largarse a otra cueva? Decirle que va a ir a cazarle su puta madre.

        Sí, bajo mi punto de vista la relación entre una persona económicamente solvente y otra que no se parece mucho a la de un huérfano y un patrocinador. Es un comportamiento que no acarrea consecuencias en según qué sociedades (no sé si Rusia es el caso, supongo que sí) porque en caso de divorcio el patrimonio se considera bienes gananciales. Es decir, se alega aquello de que la mujer ha proporcionado la base para que el hombre medrara económicamente y por lo tanto una parte de lo que ha ganado es de ella.

        En España también puede pasar pero previa batalla legal. Pero en Catalunya… Ai noies, nunca os caséis por dinero en Catalunya. El derecho civil catalán envía a casa con lo puesto -es decir, con lo que tenías antes de casarte- a los cónyuges que se divorcian ya que el matrimonio, excepto si no se ratifica lo contrario, incluye también un contrato de separación de bienes.

        No voy a decir que condeno a una mujer o un hombre por escoger pareja según su riqueza. Cada uno puede hacer lo que le venga en gana y no se sabe cómo puede acabar uno mismo. Pero casarte con alguien rico sólo porque es rico y porque te va a mantener es aceptar la naturaleza mercantil del matrimonio, tal y como se ha hecho durante siglos, y aceptar que eres una pieza del contrato con unas atribuciones concretas por las cuales se te subvencionará correspondientemente. Ok. Cualquiera es libre de quererlo. Yo, para mí, no.

      2. EspoirEspoir

        Y voy a añadir otra cosa. Sólo si tu pareja se puede largar cuando le dé la gana (porque es libre físicamente de hacerlo y tiene recursos para llevarlo a cabo) puedes saber si está contigo realmente porque te quiere, porque le gusta estar a tu lado. Eso se ve muy claro, y siento abrir un debate polémico, con los hombres que conocen a chicas (vamos a dejarlo en extranjeras sin entrar en nacionalidades concretas, aunque supongo que también habrá casos patrios) por Internet y después de un breve noviazgo telemático o en el país de ellas se las traen para casa como si de un souvenir más se tratara.

        Esas mujeres no tienen una relación sentimental con esos hombres. Tienen otra cosa. Llámale contrato mercantil, acuerdo de acompañamiento mutuo mediante pago de dietas, como quieras. Pero relación sentimental, no. Ergo, cuando esas relaciones se acaban, algunos de esos hombres lloran desolados por los rincones porque ellas pretenden que las sigan manteniendo. Ahí llega el momento de decir: ¿y qué esperabas, alma de cántaro? Si te comprometes con una mujer que considera a los hombres como un medio de ganarse la vida, es justo que al acabar la relación las indemnices por despido.

  5. Avatar de PizzzpiretaPizzzpireta

    Bravo por el post!!! Me encanta!!! Me ha sacado varias sonrisillas, bravo!!!!

    Por un lado me ha dado hasta envidia la vida de la “rusa” típica, pero también he de decir que el ejemplo de “española” es real pero justo esa chica es un poco cabezona no?? Que está bien lo de ser autosuficiente y tal, buscar la independencia emocional, social, económica y tal, peeeero, si tu pareja gana el doble de dinero que tú… relájate un poco y déjate invitar, no? No sé… un poco de relax, de conciencia de uno mismo y lo que se quiere… y a disfrutar más de la vida que preocuparse por ella, no?

    Y… bueno… creeo… que te acompaño a la luna, Alena.

  6. Avatar de Sashimi Blues

    Mira!! y yo que pensaba que era la única selenita en la tierra…
    Siempre me he sentido diferente al resto de mujeres que conocía, hasta que conocí a mujeres que se dejaban llevar. La terrícola hispánica se mueve entre represión y prejuicios sociales heredados de tiempos -más-oscuros y el afán por ser autosuficiente y declararse en rebeldía con el orden establecido.
    ¿Dónde hemos dejado el témino medio? amar a tu familia, a tu hombre. Sentirte querida y apoyada. Ser profesional. No dejarte llevar por convencionalismos, pero tampoco por prejuicos. ¡Ah! y todo esto sin caer en el síndrome de la superwoman. Porque esas señoras solo existen en los comics y me da a mí que son muy aburridas.
    A veces se nos quema la comida, a veces se nos rompe una uña, a veces le pegamos y grito de más a nuestos hijos, a veces, y solo a veces, nos levantamos feas y gordas.
    A mí me gustan también mis ” a veces”

  7. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Madre que pedazo de debate. Ahí voy yo: para mí la única independencia real es la económica. No tenerla te deja a merced de otro. Ese otro puede ser justo, maravilloso y quererte más que a su propia vida. Puede respetarte e incluso tomar cada decisión que tenga que ver con el dinero anteponiendo tu criterio e incluso tu antojo al suyo propio. Pero no dejas de estar a su merced.

    Hay gente valiente que decide que estar a merced de ese otro tan maravilloso y confiable es una buena opción. Olé por ellos pero yo no puedo. La vida da muchas vueltas. A mí me ha dado unas cuantas.

    Yo, como SkiterSkiterio, sería feliz de retirar a mi montañés si tuviera el dinero suficiente para liberarle el tiempo y que viviera como un rey haciendo únicamente lo que le apeteciera pero ¿mantenida yo? ¡Quiá! Con que ya no puedo controlar todas las cosas que me gustaría en esta vida (que son todas, jeje) como para ceder el control de las que más o menos sí dependen de mí. Ni hablar, me da un parraque.

    En cuanto a los regímenes económicos, lo único que opino es que cada pareja debe buscar aquél con el que estén más cómodos de entre los que se puedan permitir. Es muy importante, eso sí, para evitar problemas después, no dejarse influir por tradiciones y obligaciones autoimpuestas u opiniones ajenas, abordar el tema de frente y con completa sinceridad por ambas partes y decidirlo completamente de acuerdo. Yo sé qué tipo de disposición económica me deja tranquila a mí y esa es la que he dejado claro que quería desde el primer momento en que se ha planteado una convivencia (salvo la primera que, como aún era idiota, me plegué y así nos fue) con el resultado de que ese asunto jamás ha sido fuente de tensiones. También es verdad que cuando las cosas han ido bien, independientemente de lo pactado, ambos hemos tratado a las primeras de cambio traicionar el pacto ladinamente para pagar de más y que al otro le queden más perricas para sus caprichos.
    -

    1. Espoiranonymous

      De acuerdo excepto en lo de retirar a un hombre… a menos que éste fuera mi escritor favorito y cada noche me deleitara con algo parecido a los cuentos de Sherezade. No dudo que tu montañés es excepcional, Ronronia, pero yo me imagino la situación y visualizo a mis antiguos partenaires convertidos en marujos adictos a Tele 5. He oído a más de una mujer reconocer que quedarte en casa, preocupándote sólo de la intendencia y con bebés como únicos interlocutores, acaba convirtiéndote en alguien poco interesante, una compañía poco estimulante no sólo hacia tu hombre sino hacia ti misma.

      Es un debate muy complejo porque comporta emitir juicios de valor sobre cosas muy íntimas y totalmente válidas como opción vital. Ambas formas de pareja comportan tensiones porque la pareja en sí comporta tensiones. Sólo digo que en el contexto en que vivimos -lo que dice Ronronia: que la vida da muchas vueltas, vaya- saber que en última instancia tu vida sólo depende de ti misma/o y de tu voluntad es una gran liberación.

  8. Infinito SiempreInfinito Siempre

    He intentado almacenar todas las opiniones en mi cabecita y dar una respuesta dónde se trataran mas menos todos los temas… pero es imposible! Así que opino sin más. Quizá me repita, quizá innove… he perdido el control.

    Creo que debemos estar agradecidos por vivir en la época que vivimos y no lo demostramos puesto que criticamos las decisiones que toman para con su vida el resto de mortales respecto a la independencia económica.

    En mi vida lo que más agradezco es la libertad que tengo para tomar decisiones y poder vivir mi vida de la manera en la quiero y deseo (elementos externos incontrolables quedan al margen, sino nada dependería de nosotros). No me meto con mi mejor amiga de 27 años por irse a vivir de mantenida con su novio, ni tampoco alabo al novio de otra amiga por pagar la hipoteca y poner la casa a nombre de los dos, ni cuestiono a algunos conocidos varones que se han casado estando en el paro y son mantenidos por ellas.

    Yo no quiero ni la vida de mis bisabuelas, ni la de mis padres. Quiero la vida que tengo en el siglo XXI. Soy partidaria del “quien tenga que pague”. He vivido las tres situaciones: compartir, mantener y que me mantengan. Y he sido feliz con las tres.

    Amoldarse a lo que te da la vida es una gran virtud, sigo aprendiendo, pero gracias a mis padres y su educación “todo en una familia es de todos” puedo desenvolverme y no sentirme mal ni culpable ni idiota porque no siempre la que aporte dinero a la familia sea yo.

  9. caro

    Me hubiera encantado tener una clase en la escuela con este tipo de temas, y haber presenciado este debate para opinar, porque soy pesima escribiendo lo que pienso.
    Pero bueno, al menos estoy rellenando mis notas mentales con este post y con todos los comentarios que hay. Los leo y los releo y siento que le voy dando forma a mi idea de “equilibrio en pareja”, porque actualmente soy un mar de dudas que no sabe por donde empieza el camino a lo que me hace feliz.

    Gracias a todos por ayudarme implicitamente.

  10. Avatar de Anita Patata Frita

    Entre el post y el debate llevo media hora con un cacao, ya no se con quien comparto o no opiniones. La independencia te la da la pasta, eso lo tengo claro, pero lo que no tengo claro es por qué esas mujeres son movidas o por “ser la mantenida” o “por ser la que no necesita a nadie”.

    Yo si necesito a alguien, ese es el problema, las dos se parecen más de lo que creen, son egoistas puras, o quieren pasta de otro o la propia para no necesitar a otro. Tu frase final es la clave, puto dinero. Más empatía y menos billetes. Leche.

  11. Avatar de blancadelblancadel

    La de tiempo que llevaba sin comentar en un post… =) Y de casualidad he llegado a éste, y me ha recordado a algo: yo tuve un novio ruso. No era ruso-ruso… era de Sevilla, pero funcionaba como los novios rusos de los que hablas: él entendía su papel de hombre que lleva el dinero a la familia y el mío como la mujer a ser mantenida y dedicarse a cuidar bien a una familia… ¡con la gran diferencia paradójica de que siempre pagábamos a medias!

    Me sentí bastante ofendida y, de hecho, no duramos más de tres meses. Yo trabajaba (y trabajo) en un horario bastante exigente e intentando dar siempre lo mejor de mí, por un sueldo que me da para mantenerme pero que en la vida me hará rica. Y entonces, un día, hablando de la vida, me sugirió la idea de que mi trabajo actual podía funcionar, más bien, como un entretenimiento, o algo que hacer durante los años previos al matrimonio. Y que una vez que nos casásemos (no sé yo de dónde se sacó la idea y la seguridad de que yo iba a casarme con él, llevábamos saliendo unas semanas) no tendría que volver a trabajar, o podía hacerlo de forma “no remunerada”.

    Ahora leo algunos de vuestros comentarios y pienso: pues no está tan mal. Pero hubo dos cosas que en ese momento me chocaron muchísimo, y siguen chocándome. Una es la que apunta Anita Patata Frita: el dinero es el que te da la independencia y la capacidad de decidir. Es un principio muy básico que está ligado a la sumisión femenina: si dependes económicamente de un hombre, merma tu capacidad de reacción y tomar decisiones. No dudo que muchas mujeres hayan vivido así durante siglos y hayan sido felices, pero sinceramente, lo pienso y me daría miedo. No ya de terminar con una mala pareja que “abusara” de mi dependencia económica, sino incluso de llegar a dudar qué me une realmente a él. La segunda cosa que me echó para atrás fue el hecho de que este chico diera por sentado que su trabajo era “prioritario”, y el mío “opcional”. Es cierto que cobraba menos que él al mes, pero nunca se sabe si poco después lo habrían despedido y yo habría tenido que “mantener” a la hipotética familia…

    Al final es lo que decís, la una y la otra… el dinero. Si no estuviera por medio el dinero… yo a la luna no sé si me voy, pero parafrasearé a una buena amiga mía, que siempre que nos ponemos a hablar de estos temas acaba diciendo: Yo me voy a ir al campo a plantar tomates… (P.D.: mi amiga es una oncóloga maravillosa que adora su trabajo y es feliz tratando muy bien a sus pacientes día a día).

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