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Sociedad

Me ponéis el chocho como un exprimidor de zumos

Sólo una persona completamente equilibrada, lógica y tranquila es capaz de cambiar el punto de vista ajeno. Y de momento lo que hay son demasiados culos pegados al sofá con gritos aprendidos de la televisión.

A mí ya no me sorprenden los amigos que, mientras se toman un café, prácticamente se comunican por Whatsapp. Yo lo hago con la gente que está igual de loca. Sustituye “loca” por “maleducada” si eres algo menos moderno que yo, o por “enganchada”, si eres mi madre que, por cierto, desde hace unos meses ya no me dice nada. Le hemos comprado un iPhone y un iPad y la mujer está descubriendo el mundo.

Mis amigos y yo nos entendemos. Ya no es ninguna novedad que en medio de una tarta de zanahoria exclame: “Ay, madre, uno de los suscriptores tiene problemas para acceder a la web”, y me desconecte de toda la conversación. El trabajo es el trabajo.

Otro día más mis amigas y yo estábamos tomando un café silencioso, patrocinado por Instagram y Twitter. Ya nos habíamos contado las novedades durante la comida y había llegado la hora de sumergirnos en nuestros mundos virtuales (en los 45 minutos que llevábamos sin entrar en Twitter ya podía haber empezado la Tercera Guerra Mundial). ¿Cuántos “likes” habrá recibido mi cruce de piernas? ¿Qué cerca estoy del director de “Planeta” gracias a los nuevos contactos en LinkedIn? Os parecerá una tontería, pero en una hora de comida pierdes tu “evolución” como persona, profesional, modelo y artista.

Tenía que comprobar qué importancia había ganado en una hora en el mundo de artistas y “fotógrafos”, mientras que Tania, mi amiga, suspiraba viendo la galería de Instagram de Mariano Di Vaio: el hombre más deseado del mundo gay masculino y del hetero femenino: “un Dios, un nuevo David Gandy, un todo”, según ella. El “todo” estaba posando sin camiseta en un gimnasio, luego paseaba con una bici por la ciudad (mientras alguien lo fotografiaba, claro), en otra foto hacía morritos a la cámara, guiñaba un ojo, se tocaba los labios y muchas otras cosas obvias para provocarnos con su perfecta cara y cuerpo.

- Es tan exhibicionista… me encanta.

Mientras tanto mi otra amiga, Ana, revisaba su Twitter. Unos minutos más tarde exclamó:

-  ¡Qué cabrón! Siempre sale con alguna cosa. Mirad qué acaba de poner en su Twitter.

-  ¿Quién?

- Mike Garzari. Me muero con él. Es súper ocurrente: “Un fuerte abrazo para todas esas mujeres jóvenes que entráis solas al bingo a media tarde. Me ponéis el rabo como el zapato de un payaso.”

Las tres nos reímos. Claro que sí. Venga, no nos escandalicemos: no tenemos 15 años. Mike se queda con todos. Mike tiene sentido de humor mucho más allá de la gran mayoría. A Mike lo llaman “machista”. Venga, pero si ya lo sabemos: la gran parte de las defensoras de la mujer guardan un hacha detrás de la espalda. Un día se les va la pinza y le abren la cabeza a la primera rubia que se les pasa por delante.

Voy a formular unas preguntas para Tania y otras para Ana. Y a disfrutar:

-  Tania, Mario Di Vaio es un hombre. Un hombre guapo y un hombre gay. Lo de gay, quizás, es lo de menos, aunque a los gays les “perdonamos” más tonterías que a los hetero: son hombres pero decorados con cosas adorables. Así que, hagan lo que hagan, todo es pasable. Porque son gays (ya me diréis vosotras si la homofobia a la inversa es o no es completamente injusta). Pero imaginemos que en lugar de Mario tenemos a María Di Vaio: una joven asquerosamente guapa que enseña su cuerpo de gimnasio, se hace la distraída acariciándose el pelo, guiña el ojo perfectamente maquillado y pretende ponerte cachondo pase lo que pase. Primera pregunta: ¿La seguirías?

-  Hmm, no. Las mujeres no me ponen.

-  Segunda pregunta: ¿Te haría gracia sus ganas de mostrarse? Es decir, ¿dirías “Es tan exhibicionista… me encanta”?

-  La verdad es que no.

-  Y la última: ¿Te provocaría rechazo hasta el punto de criticarla?

-  Probablemente sí. Joder. Qué triste.

Lo sabía. No, no, en serio: lo sabía. Sigo con Ana:

- Imaginemos que ese tuit estuviese escrito por una mujer. Lo variamos un poco: “Un fuerte abrazo para todos esos hombres jóvenes que entráis solos al bingo a media tarde. Me ponéis el chocho como un exprimidor de zumos”

-  Va, que no es lo mismo.

-  Más o menos. Yo no soy tan ocurrente como @Garzari. Ni soy hombre. Primera pregunta: ¿te reirías del tuit?

-  Creo que no. Pero oye, repito, no es lo mismo.

-   Segunda pregunta: ¿Te caería mal la tuitera en cuestión por ser demasiado… salida?

-   Probablemente.

-  ¿Por qué?

-   Por ser vulgar.

-   Bingo, amiga.

¿Sabéis cuál es vuestro problema, señoritas? Que no les perdonáis a las mujeres lo que sí les perdonáis a los hombres. Si una mujer dice algo supuestamente escandaloso, parecéis unas perras desatadas. Si lo dice un hombre, es un bruto: tapáis la boquita con una mano, hacéis un “jijiji” por lo bajini y seguís pendientes de la siguiente cosita graciosa que va a soltar esa boquita bruta. Odiáis profundamente a las mujeres supuestamente vulgares, bruscas, directas y tacháis de “insegura de mierda” a cualquier mujer que tiene una raja demasiado pronunciada en una falda. Y luego, hasta la muerte, os quejáis de la sociedad, y os acaban enterrando en un ataúd hecho con vuestras propias manos.

Tengo que confesar que estoy hasta el moño del eterno debate sobre el machismo. Cada día más. Creo que el refrán de “perro ladrador, poco mordedor” fue creado para describir a esas mujeres que aseguran luchar por la libertad de su género mientras esconden las llaves de la celda en la que tienen encarceladas a todas sus “amigas”. Salen a manifestarse en las calles mientras siguen acumulando miles de problemas en su propia casa. Justifican la rabia acumulada con la lucha contra la discriminación, pero se olvidan de que para convencer en algo a los demás, deberían trasmitir confianza y coherencia, y para ello no pueden caer en los extremos. Sólo una persona completamente equilibrada, lógica y tranquila es capaz de cambiar el punto de vista ajeno.

Demasiados culos pegados al sofá con gritos aprendidos de la televisión.

Para conseguir que este mundo no se divida en hombres y mujeres, si es lo que realmente queréis, primero tenéis que dejar de dividirlo vosotras. Os estáis yendo de un extremo al otro. ¿Qué es eso de guardar plazas destinadas a las mujeres en las empresas? ¿Os parece justo que hayan normas en algunas empresas que “obligan” a tener diez mujeres en cada departamento? ¿Y si no encuentran a diez válidas para ese puesto, ¿qué hacemos? ¿Mantenemos a las inútiles para no parecer machistas? ¿Y si hay treinta válidas contra diez hombres con los mismos recursos? ¿Descartaremos a veinte?

¿Si sigue existiendo machismo? Pues claro. Ahora sí, me pregunto: ¿qué porcentaje de machistas son mujeres?

Se os va tanto últimamente, que no sé quién me está dando más miedo: el paqui que me acosa cada noche que vuelvo a casa, el perro loco de mi vecino o las mujeres vestidas de justicieras.

Un poco de tolerancia y de coherencia, joder. Que bastante mierda ya llevamos encima.

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Coherencia  Mujeres  

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“Señoritas, no les perdonáis a las mujeres lo que sí les perdonáis a los hombres.”

24 COMENTARIOS

  1. Avatar de MariaMaria

    Hola,
    Mira nunca he comentado, pero últimamente estoy viendo, escuchando, leyendo… bastantes argumentos, como este que utilizas, para decir que al final nosotras somos las machistas. Qué quieres que te diga, es como el que repite que lo peor son las mujeres entre ellas, que en cuanto pueden se arrancan los ojos. Al final de tanto repetirlo hasta nos lo creemos y algunas lo han interiorizado.
    Estoy cansada de explicar que soy feminista, y que eso es bueno tanto para las mujeres como para los hombres. Que las cuotas de mujeres en puestos de dirección o responsabilidad en empresas son necesarios porque sino ni siquiera se tendrían en cuenta. ¿me quieres decir que de 30 puestos no se pueden reservar 10 para mujeres porque no va a haber 10 mujeres válidas? y 20 hombres si? venga ya, eso es casi imposible por estadística. En una empresa habrá los mismos hombres que mujeres válidos en proporción, igual que hay proporción de idiotas.
    Estoy un poco cansada de este tema, de que al final la culpa recaiga solo sobre nosotras. Claro que hay mujeres machistas, pero también hay muuuuchos hombres machistas y la revolución debe empezar por nosotras. El techo de cristal en el ámbito del trabajo existe, y te lo dice una directora (de una empresa pequeña, eso sí). Y ese techo de cristal debe romperse con cuotas, porque mujeres listas e inteligentes hay muchas y si no han llegado a puestos de dirección no es por ineptitud.
    Aparte de eso aprovecho para decirte que me encanta tu blog.

    1. Alena KHAlena KH Autor

      Hola, María.

      Nadie ha hablado encontra del feminismo. Yo soy feminista. Lo que estoy diciendo es que se nos está yendo de las manos.

      Acerca de los puestos de dirección. Me veo obligada a citar el párrafo de nuevo, porque creo que te has quedado con la primera parte de éste:

      “¿Qué es eso de guardar plazas destinadas a las mujeres en las empresas? ¿Os parece justo que hayan normas en algunas empresas que “obligan” a tener diez mujeres en cada departamento? ¿Y si no encuentran a diez válidas para ese puesto, ¿qué hacemos? ¿Mantenemos a las inútiles para no parecer machistas? ¿Y si hay treinta válidas contra diez hombres con los mismos recursos? ¿Descartaremos a veinte?

      P.S: Las etiquetas del post: Coherencia, Feminazis, Mujeres.

      1. Avatar de MariaMaria

        Hola Alena,
        Las cuotas lo que dicen es que debe haber un número mínimo de mujeres en puestos de dirección. Retomando el ejemplo de 30, si hay veinte pueden incluirse las 20. En el caso de que hubiera 30 y se eligieran a las 30 habríamos llegado al momento (por fin!!) de tener que eliminar las cuotas, porque ya no tendrían sentido. Igual que el día de la mujer trabajadora, esperemos que algún día deje de tenerlo.
        En cuanto al término de las etiquetas del post al que haces referencia, estoy con Dora en lo de feminazis. No me gusta nada ese término me parece muuuy machista. Entiendo que tu no lo utilizas así, pero a mi es la sensación que me da y creo que nació con esa vocación, de desmerecer a las mujeres, y se utiliza de forma despectiva para cualquier teoría feminista.

        1. Alena KHAlena KH Autor

          A Dora le contestaré más tarde (estoy contestando desde el móvil y corriendo), pero he parado un momento para aclarar el término “feminazi” y “feminista”.

          Yo SOY feminista. Pero de la misma forma que luchamos contra la superioridad del hombre, no tenemos que utilizar las mismas armas intentando elevar a la mujer por encima de éste.

          Para mí las mujeres violentas que luchan con armas equivocadas haciéndose llamar “feministas” en realidad son “feminazis”.

          P.s: por la noche te respondo acerca de las 30 plazas destinadas a ambos géneros:)

          1. Avatar de MariaMaria

            ahhh, me acabo de dar cuenta de que mi nick es María patata fría, jajaja no sé cuándo se me ocurrió poner eso. Voy a ver si puedo cambiarlo

  2. DoraDora

    Pues yo sería de las que dirían “me pone el chocho como un exprimidor” y me quedaría tan ancha. De hecho, los blogs de mujeres que hablan con ese descaro o sus tuits me pirran. Y quizá, para ser sincera, de ser injusta lo soy a la inversa (me hacen menos gracia cuando vienen de tíos… y sé que no es plan). Debo estar en otra onda.

    Y respecto al feminismo y las cuotas… jolín. Qué difícil pones una respuesta de apoyo :-) Llevo unos años metida en temas de género y feminismo. De hecho, mi proyecto de carrera versa sobre estos temas. Sobre las cuotas, entiendo a las que defendéis no que deberían existir, porque en realidad es una pena que tengan que existir. Pero son necesarias. Y lo son porque habiendo en las universidades más de un 60% de mujeres, menos del 10% llegan a puestos de poder y menos del 10% emprenden. Mujeres válidas sobran, de verdad, pero tienen que luchar el doble por llegar al mismo sitio y muchas veces por cuestiones que no están relacionadas con su trabajo. Estos datos no me los invento. Hace escasos meses vimos en todos los periódicos la diferencia salarial entre hombres y mujeres para un mismo puesto de trabajo… el machismo existe. Y por supuesto existen las mujeres machistas, pero mucho más los hombres.

    Y para luchar contra los estereotipos impuestos por el patriarcado (que mamamos de la historia) es necesario educación, lectura y mucha reflexión. Además de muchas conversaciones con otras mujeres y otros hombres que vayan perfilando tus ideas. Porque todos aprendemos de todos.

    Entiendo a lo que te refieres con algunos sectores del feminismo que a veces se acercan tanto a un extremo que en vez de luchar por la libertad terminan siendo igual de censores. Pero no son la mayoría y hay mucha riqueza en los márgenes. Además, cada una/o podemos absorber lo que sintamos cercano y construir con eso nuestra propia idea. No hay que creerse todo y formar parte de un rebaño. Sino escuchar y reflexionar para construir nuestro propio pensamiento. Aún así, el feminismo, nunca ha matado a nadie, es un movimiento pacífico aunque a veces no nos sintamos identificadas con algunas de las teorías. Odio profundamente el término “feminizi”, me parece de muy mal gusto, porque como bien dice una frase que va rulando por las redes “ahora resulta que luchar por los derechos de las mujeres y la igualdad de género es como invadir Polonia” (y peor que invadir Polonia). Ni los escraches son de nazis ni el feminismo (por muy equivocado que lo creamos) lo es. De hecho, “feminazi” se utiliza la mayor parte de las veces como calificativo contra todo el movimiento, sin distinción, por gente que no tiene ni puta idea ni ganas de tenerla (ojo, que no es tu caso).

    Un abrazo y perdón por la parrafada, pero claro… estos temas me tocan de cerca.

    1. Alena KHAlena KH Autor

      Dora,m tú sabes perfectamente que tú y yo coincidimos en muchas cosas. En este post nadie ha hablado de la inexistencia del machismo, es más, he subrayado: “¿Si sigue existiendo machismo? Pues claro. Ahora sí, me pregunto: ¿qué porcentaje de machistas son mujeres?”.

      Dices que hay más hombres machistas que mujeres machistas. Pues me temo que te eqiuvocas. Vamos, que me permito decir que sí, te equivocas. Eso es como cuando aseguramos que la mayoría de las mujeres ya son sexiualmente libres. Yo, antes de tener este blog, también lo creía. ¿por qué? Fácil: mi entorno lo es. Pero claro, soy yo la que elige ese entorno.

      De la misma forma tú, me imagino, te rodeas de las mujeres no machistas. Y bien que haces. Pero te aseguro que hay tantas, tantísimas mujeres machistas cubiertas de feministas, que dan miedo. ES difícil descubrirlas, dado que nadie te lo va a confesar tal cual, pero un día te sientes con ellas, tomas unas copas, hablas y… resulta que les parece bien que cobren menos que su marido porque “claro, ellas quieren cuidar a los hijos”. Te juro que más de una vez he oído sobre el tema…

      Acerca de las cuotas: quizás soy algo inocente (que lo dudo), pero cuando hablamos de la igualdad, no nos referimos a que tienen que haber 50% de plazas cubiertas por hombres y 50% por mujeres, sino 100% por profesionales. ¿Y quiénes son estos profesionales? PERSONAS. Da lo mismo si son hombres o mujeres, porque según mi manera de ver las cosas, se trata justamente de esto: de la igualdad, de ser iguales.

      1. EspoirEspoir

        Pero vamos a ver. Que haya mujeres que se consideren feministas y que a la vez vean bien cobrar menos que sus maridos es un problema de esas mujeres, que simplemente carecen de la más mínima información sobre el tema del que pretenden hablar. No es militancia ni ideología, es incultura. A eso mismo me refiero cuando niego la validez de los términos hembrismo o feminazismo. Tienen la misma falta de base y consistencia que cualquier otra opinión no fundamentada. Es como decir que llevar minifalda es de putas. Es una opinión? Sí. Es algo que quizá piensan más de uno o más de dos? Sí. Es un punto de partida válido para una discusión? No. Pues lo mismo pasa con el feminazismo. Que hay mujeres que odian a los hombres? Sí. Son una minoría visible, reclaman derechos, hacen proselitismo, han desarrollado un corpus de pensamiento equivalente a cualquier otro movimiento sociológico? No.

        Pues eso :)

        Y respecto las cuotas y los profesionales… Mientras en las entrevistas de trabajo haya mujeres que no se levanten ante la pregunta “y tú, guapa, piensas tener hijos pronto?” existirá el techo de cristal y las necesitaremos.

  3. EspoirEspoir

    Muy de acuerdo con Dora.

    Las cuotas me parecen tristísimas, pero necesarias en muchos ámbitos. Tomo por ejemplo uno que me toca de cerca, la política local. Hasta la implantación de la discriminación positiva -las palabras nunca son inocentes: quien inventara el término “discriminación positiva” sabía muy bien que suena fatal y predispone en contra de lo que significa- las mujeres que militaban en las bases de los partidos pensaban quita quita, cómo voy a ir yo en una lista y llegar cada noche a las tantas, quién va a bañar a los críos y hacer la cena -y no exagero. Pues bien, gracias a las listas paritarias muchas señoras tuvieron que decirle a sus señores que arrimaran el hombro. Eso por no decir que la inclusión masiva de la mujer en todos los ámbitos cambia rutinas muchas veces a mejor. Una sindicalista me explicaba que cuando empezó en el tema las reuniones se hacían a las ocho de la tarde. Ella propuso optimizarlas mediante trabajo previo para hacerlas más ágiles y poderlas celebrar en algún momento de la jornada laboral. Así también los hombres llegaban antes a casa -a tiempo de arrimar el hombro.

    El término feminazi describe algo que no existe. Ninguna feminista propugna la superioridad de la mujer sobre el hombre. Quien lo hace no es feminista sinó gilipollas, así que asimilar esa opinión al pensamiento feminista es una aberración propia de un discurso sin rigor intelectual alguno. El palabro en cuestión es simplemente un insulto inventado por algunos que consideran que las mujeres solo deberían gritar en la cama, y no demasiado porque no queda fino.

    A mí también me disgusta la vulgaridad en general, pero estoy de acuerdo en reclamar también la paridad en la vulgaridad. Me parece genial que las mujeres digan burradas y hagan bromas sexuales groseras, independientemente de si yo las hago o no.

    Además, también está el asunto círculo público-circulo privado, y éstos no deben ser necesariamente coherentes. Una cosa es reclamar la igualdad social de la mujer y otra convertirte en un sargento de la causa en tu propia casa -las posturas políticas en general acostumbran a actuar como maravillosos insecticidas en la vida particular, por eso se recomienda una sana dosis de relativismo… Vamos, que no pasa nada si crees profundamente en el feminismo pero después lo que te pone burra de verdad es quete agarren de los pelos y te pongan mirando a Cuenca. En eso también coincido con Dora, cada uno debe hacerse un dossier ideológico independientemente de las ortodoxias preestablecidas.

    1. Alena KHAlena KH Autor

      Acerca del término “feminazi” (menos mal que lo he utilizado sóo en los tags).
      Tú las llamarás “gilipollas”, otra dirá que son “hembristas”, tercera asegurará que el término “hembrismo” no existe y que, en realidad, se deberían llamar “neofeministas”. Sea cual sea su nombre (aunque no le quito importancia al término), me refería a las mujeres que en vez de ser feministas, luchanso por la iguakldad de géneros, pasan el día amargando la existencia a todo Dios porque, en realidad, odian a los hombres a muerte.

      No me digas que no conoces a unas indivíduas así. Si no conoces a ninguna, mi enhorabuena. Pero yo, por desgracia, me he topado con unas cuantas.

      ¿Es o no es insuto? Pues sí lo es, pero igual que un machista es peligroso, una feminazi también lo es por dos razones: 1. Por creas la falsa imagen de las que luchamos por las demás mujeres y confundiendo al personal, haciéndose llamar “feminista” 2. Por repartir odio.

      1. EspoirEspoir

        El hembrismo, efectivamente, no existe como movimiento político y social tal y como entendemos el feminismo. Reitero, es un insulto tendencioso usado por mujeres no feministas y hombres machistas. El neofeminismo sí es una corriente de pensamiento/opinión (no sé cómo decirlo sin que suene pedante y rimbombante) y representa exactamente lo opuesto al “feminazismo”, e incluso apostaría que es precisamente el neofeminismo el que propone el falso debate sobre feminismo y hembrismo.

        Sigo considerando que las mujeres que odian a los hombres, y los hombres que odian a las mujeres, son un grupo atomizado carente de voz unívoca, y condicionados más por carencias o conflictos personales que por motivaciones políticas. Yo me niego a fomentar el término “feminazi” y contribuir a la confusión, porque considero que es algo que ni de pasada tiene nada que ver com el feminismo sinó más bien, repito, con un problema personal o sexual. Con cierta amargura, vamos.

        De todas maneras estoy entrando en un debate excesivamente formal, y estaría bien que Dora opinaria sobre el tema.

  4. Armario DesordenadoArmario Desordenado

    Aquí, desde el otro lado, os digo que lo del exprimidor y el chocho es para levantarse en pie. Y no me refiero al título, que también, sino al contenido del post que, como casi siempre (y el casi es para no halagar en exceso) da en el clavo.
    Podría hablaros de la política local, como hace Espoir, y reir, por no llorar, de las cuotas famosas, que no son más que una milonga que, a veces, se convierte en lastre. Pero también podría hablaros de la organización de administraciones locales, donde en el Comité de Dirección de mi organización, hay mayoría de mujeres.
    Moraleja: las damas a las que les sientan bien los tacones y con cerebro, dominaran el mundo por el día y la cama que se propongan por la noche.

  5. CristinaCristina

    Fan de Dora salvo en una cosa .
    A mi las burradas me hacen a veces gracia tanto de hombres como de mujeres .
    Pero lo del chocho y el exprimidor me parece de una vulgaridad atroz .
    Como también me lo parece lo del rabo y el zapato .
    De supuestamente nada , Alena jamía (:D)
    Es vulgar .
    ¿Qué nos hace gracia ?
    Vale .
    Pero serlo , lo es .

  6. monsieur le sixmonsieur le six

    Respecto a la discusión de si es más adecuado el término hembrista, o el término feminazi, o cualquier otro, a fin de cuentas se trata de una cuestión secundaria. Todos sabemos a qué nos referimos con esas palabras, y eso es lo importante: llamar la atención sobre ese fenómeno que no sólo nos molesta a los hombres, sino que a la larga perjudica a las mujeres y al verdadero feminismo.

    Puestos a escoger, yo prefiero feminazi, porque hembrista sería un paralelo a machista, y la actitud de estas mujeres no es equivalente a la de los machistas, sino que es una especie de feminismo aparente, que intenta imponer su pensamiento único. Pero ya digo, creo que la palabra no es tan importante como aceptar su existencia y oponerse a ellas.

    Sobre lo de las cuotas, yo no soy muy partidario, especialmente en organizaciones pequeñas donde el margen de maniobra no es muy amplio. En sitios como un ministerio, que tiene que dar un ejemplo público y tiene cientos de trabajadores, no me parece tan mal que, al menos durante un tiempo, se fuerce un mínimo de mujeres. Al menos para que la organización se habitúe a trabajar así, y no se vea tan raro.

    1. EspoirEspoir

      Monsieur, te voy a enmendar la plana. Cómo llamamos o hablamos de algo NUNCA es una cuestión secundaria porque el medio es el mensaje, es decir, hablamos como pensamos o viceversa. El más claro ejemplo del tema sería el binomio terrorismo-resistencia armada. Hablar de ETA, Hamás o el IRA de una u otra manera define al que lo expresa, no es una opción casual ni inocente. Por lo tanto hablar de feminazis o hembristas tampoco lo es: es dar pábulo a una corriente de opinión concreta, en este caso de cariz basante conservador y que pretende demonizar no tanto el feminismo en sí, sinó más bien sus manifestaciones más ácratas o izquierdistas.

      Es más: el hecho de acuñar un término para definir un comportamiento ya hace que lo podamos calificar de “fenómeno”, como tu dices, cosa que sería discutible. Monsieur, dime: cuántas “feminazis” conoces?

      Wikipedia tiene una buena entrada respecto al término Feminazi. Se lo sacó de la manga un locutor de radio americano para hablar de supuestas mujeres que competían por ver quién abortaba más veces (¿?), y por extensión de proabortistas como ¡Susan Sarandon! También culpa a las feminazis de “décadas de encogimiento del pene”.

    2. monsieur le sixmonsieur le six

      Está claro que no estamos de acuerdo (por una vez :P ).

      Acepto que escoger un término u otro tiene una cierta importancia, pero me reafirmo en mi idea de que ésta es secundaria respecto al concepto sobre el que se habla. En estos oscuros tiempos en los que la neolengua desvirtúa casi cada frase y en que los -ismos de turno se convierten en árboles que no nos dejan ver el bosque, creo que reivindicar la importancia de la idea frente a las discusiones puramente filológicas, es importante. El caso del terrorismo que dices es muy claro: veo a todos los medios y a los políticos muy ocupados en decidir si tal o cual organización es o no es terrorista, si está o no está en la “lista negra”, mientras se evita preguntarse por qué existe, qué se puede hacer para que desaparezca, cuál es su historia, etc. En definitiva, olvidamos los hechos, las cosas y las personas, y acabamos discutiendo sobre palabras.

      Sinceramente no sé cuántas “feminazis” conozco, ya que esto nos llevaría a otra cuestión típica de las discusiones contemporáneas: el ser o no ser. Para mí tampoco es que haya mujeres que son feminazis o que no son feminazis, sino más bien acciones puntuales que lo son y otras que no. Del mismo modo que no siempre hay hombres machistas y no machistas, sino que uno puede realizar una acción machista en un momento dado, y no en otro.

      Aún así, no podemos negar que existen feminazis, del mismo modo que no podemos negar que existen machistas. Creo que es evidente. Si no nos gustan esas etiquetas, pongámosles otras, pero las actitudes sobre las que hablamos están ahí.

      Yo, feminazis al 100% no recuerdo conocer ninguna, pero acciones y comentarios puntuales he vivido a patadas, tanto entre mi familia, como entre mis amigos, y ya no digamos en los medios o en la red. Por ejemplo, todas las que desvirtúan la lengua con los femeninos forzados, como “presidenta”, “clienta”, o con las repeticiones rimbombantes del estilo “las socias y los socios”, “las trabajadoras y los trabajadores”, etc.

      1. Avatar de Nisa GlezNisa Glez

        La verdad que me da muchísima pena leer este comentario. Con lo enriquecedor que puede ser debatir, intercambiar opiniones, estar o no de acuerdo con esto o con aquello, sin tener que llegar al desprestigio y al insulto. Supongo que es mejor desprestigiar una acción y unas ideas, añadiéndole “NAZI” a la palabra. Decir que apostar por el lenguaje inclusivo es una actitud “feminazi” es un insulto, decir que usar la palabra “Presidenta” o “clienta” cuando nos referimos a una mujer es una actitud “feminazi” es un insulto, máxime cuando ambas palabras están reconocidas por la R.A.E y por lo tanto, ni siquiera hay nada de forzado en la utilización de estas palabras.

        Me entristece mucho que se use la palabra “feminazi” para desvirtuar algo que tiene como único objetivo la visibilización de las mujeres, y no la destrucción de lo masculino. Ese lenguaje inclusivo que usted define como una actitud “feminazi” no tiene en ningún momento ni rastro de prepotencia, agresividad o destrucción.

        Sin embargo, aunque me entristece leer cosas como esta, al mismo tiempo tengo que darle las gracias por retratar tan bien la típica actitud machista de desprestigio de las luchas feministas, esa actitud que empieza por insultar cualquier tipo de iniciativa pacífica porque no se esté de acuerdo con ella.

  7. Avatar de Anita Patata Frita

    Pff tanto habéis dicho ya que no tengo ni idea de como explicarlo… A mi me da igual quien lo diga y como lo diga, quien lo haga y como lo haga, me considero mujer y un poco machorra en la forma de pensar, defiendo igual a hombres y a mujeres y no me asusto ni me ofendo facilmente… Debo ser un bicho raro? Tampoco he encontrado machismo en mi sector, lo mismo lo que soy es afortunada.

  8. Beatriz Vélez GarcíaBeatriz Vélez García

    Conozco hombres tan machistas que deciden llenar los departamentos que dirigen de mujeres “porque trabajan mejor” pero que el verdadero fin es tenerlas sometidas, bajo su control absoluto. Les regalan los oidos con pequeños cumplidos y bonitas palabras para que no se den cuenta de que, primero, están sometidas; segundo, tienen un trato diferente al de los hombres; y tercero, no se puede hacer nada para cambiarlo porque se han cubierto la espalda a la perfección.

    Aunque parezca que no tiene mucho que ver con el post, lo que quiero decir con esto es que el machismo tiene muchas formas y no siempre son obvias. Pero yo también creo que las mujeres somos mucho más machistas que los propios hombres (ojo, he puesto somos, aunque no suelo serlo pero por si un día fallo). Hay veces que el feminismo o el feminazismo como lo habéis definido más arriba, es el peor de los machismos.

    Saludos.

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