Mal-de-muchos
Sociedad

Mal de muchos, consuelo de listos

No me guiaré por el tópico de que lo importante es lo interior (que lo es), porque nadie liga con una radiografía en la mano, ni lleva una carta de recomendación de sus ex en el bolso.

Mi amigo Mario es feo. Es indiscutiblemente feo. No es de los feuchos del grupo “oye, a alguien le parecerá guapo.” No. No nos engañemos. Es feo. Yo lo sé, él lo sabe, todos nosotros lo sabemos y tú, si lo vieses, también lo sabrías al momento. Y a nadie, repito, a nadie le va a parecer guapo. Como mucho, soportable.

Lo más bueno (más que bueno, lo correcto) es que a Mario le importa un bledo. Y me dirás: “Normal. ¿Cuántos años tiene? ¿Treinta y cinco? Estará acostumbrado.” Acostumbrado está. Eso por descontado. Pero si lo está él, ¿por qué no lo están todos los demás feos del mundo? La respuesta es evidente: Mario es listo.

Mario liga mucho. Es el que más liga de todos mis amigos. No, no tiene truco ninguno del tipo “pillo a la rechazada por mi  amigo guaperas”. En absoluto. Mario juega limpio. Entra igual que todo el mundo y, de repente, les provoca un “clic” a las cabezas femeninas. Sabe perfectamente lo que necesitamos y, además, nos adora. Nos adora, nos respeta y nos ama. Pero no por la desesperación. Todo lo contrario. Nos ama de verdad. Él sabe lo que vale y no acepta que nadie se ría de él. En todas las fiestas Mario está rodeado de las mujeres deseando tenerlo entre sus sábanas y en su día a día. Pero jamás escucharás de sus bocas: “Es feo, pero es tan mono. Le tengo cariño, como a un hermanito”. Qué va. Mario provoca pasiones. Todos lo llaman “carisma”. Yo lo llamo “seguridad”.

Un día Mario me dijo que lo bueno de ser feo, tan feo como para ser socialmente reconocido como “feo con ganas”, es no tener la necesidad de pasarse por guapo, porque es una pérdida de tiempo.
Entonces se dedica a destacar en otros aspectos. Cosa que tendrían que practicar más lo guapos, ya que poca gente es tan guapa como para que todos, sin excepciones, los consideren guapos a rabiar. Y eso significa que, si no tienen nada más que lucir, están perdidos. Si no lo están ahora, lo estarán de aquí a unos años. Pero se les olvida.

Dice Barbra Straisand: “Debe de ser muy difícil envejecer si habías sido la reina de belleza. Incluso en este caso tengo suerte.” Desde luego que sí. Y más, siendo una mujer.

Por supuesto que la sociedad influye. Por supuesto que una mujer fea tiene menos posibilidades que un hombre feo. Pero también es verdad que las mujeres tenemos algo más de arreglo que los hombres. Según Helena Rubinstein: “no hay mujeres feas, las hay vagas”, y tiene razón la jodida.

Pero lo nuestro es un pez que se muerde la cola. Nos sentimos feas porque la sociedad nos hace ser inseguras y somos inseguras porque nos sentimos feas. En realidad, en nuestro caso, la  opinión ajena nos afecta por un sólo motivo: además de  nacer inseguras por naturaleza, crecemos inseguras por el entorno. A una niña fea ya le dicen que lo es desde muy chiquitita y, como para nosotras, las adultas y las sabias, el objetivo de su vida es encontrar a un niño macho alfa. Así que llegamos a la lógica conclusión de que si somos feas, jamás lo conseguiremos.

Claro, lo que no saben las supuestamente feas, es que las guapas tampoco lo consiguen. Y, la gran mayoría de ellas, también se sienten feas. Así que casi todas jugamos en las mismas condiciones. Y las únicas que nos dan mil vueltas a todas no son necesariamente guapas, sino las que “tienen algo”. Y no me guiaré por el tópico de que lo importante es lo interior (que lo es) porque nadie liga con una radiografía en la mano, ni lleva una carta de recomendación de sus ex en el bolso. Y menos mal.

La seguridad es afrodisíaca. La seguridad da morbo. Una autoestima sana atrae: acorta tu larga nariz, aumenta tus tetas y pone rectas tus piernas.

Todo esto me venía a la cabeza durante la Nochevieja. Salí con mis amigas de “marcha”, y la pongo entre comillas, ya que lo único que marchaba en mí era este post. Lo estaba componiendo en mi móvil, mientras observaba la sala. Eramos seis: mi amiga, su amiga, la prima de su amiga, el novio de mi amiga, el novio de su amiga y yo (¿te ha costado? A mí también). La prima, que se llama Demi, era fantástica. Bueno, lo es. Guapa a rabiar, con un cuerpazo tremendo, una elegancia natural y una melena preciosa. Lo que más me sorprendió fue su melena impresionadamente bien cortada y brillante cual la de cualquier actriz de una gala de los Oscar. No pude contener mi admiración por su melena y por ella: “Olga, Demi es TAN guapa”. No tengo debilidad por las mujeres, pero sé reconocer a una mujer bella. Faltaría más.

-      Míratela bien. No es tan guapa como parece.

Tengo que aclarar que Olga no es la típica mujer envidiosa que busca defectos a todas las bellezas con las que se cruza y de las que no se tranquilizan hasta encontrarles una espinilla tan negra que parece azul marino. En absoluto. Justamente por eso me quedé sorprendida.

-      La he mirado bien. Es muy guapa.

-      Pues ella se siente un monstruo.

-      ¿?

-      Demi tiene muchos problemas de aceptación a sí misma (por si fuera poco, no es su nombre real. En aquel momento le cogí un poco de manía a la pobre, porque nunca entendí la necesidad de llamarte con otro nombre, salvo que tus padres te gastasen una broma y te llamasen Revolución. Pero incuso en ese caso podrías ser Vega o Rita. Como mucho Antía, pero jamás Demi). Ha pasado por varios tratamientos de adelgazamiento, no bebe nada que no fuese agua y no come nada salvo las verduras. Se machaca en el gimnasio cuatro horas diarias. Se ha operado de nariz y de los pómulos. También de pecho y está en una terapia constante con psiquiatra.

Toma ya.

-      Pero… más allá de su físico, es muy elegante (no sabía cómo defenderla más, a pesar de que me enteré de que se llamaba María).

-      ¿Y?

Tiene razón. “¿Y?”. Olga es mi mejor amiga y nos contamos absolutamente todo. Que quede claro que su motivo no fue ridiculizar a Demi- María, sino mostrarme lo equivocadas que son las apariencias.

Primero nos enseñan ser inseguras y luego, pasando por la adolescencia y llegadas a la relativa madurez, nos intentan inculcar que lo importante no es cómo nos perciben los demás sino cómo nos sentimos nosotros mismas, ya que, una vez nos sentimos seguras, los demás lo notan. Que sí, que es cierto, pero ¿para qué narices me metías de complejos hasta las cejas en mi adolescencia? Ah, es verdad, para curarme luego y sacarme dinerito. Perdón, se me ha olvidado.

Bueno da igual. El hecho es el hecho: antes nos hicieron creer que podríamos ser mejor y ahora nos cuesta aceptar que hay gente más guapa que nosotras. Eso es así.

Pero la solución es tan sencilla como escandalosa. Por mucho que nos aseguren que no tenemos que orientarnos a los demás, os digo una cosa: ésta es la única ocasión en la que el mal de muchos es el consuelo de sabios. Sí, más que de listos, es de sabios. Porque, quieres o no, darte cuenta de que “la Demi más Demi del mundo” se considera un monstruo, nos hace darnos cuenta que nosotras, con nuestra autoestima a ratos, somos unas afortunadas. Que la actitud y la seguridad depende de lo asimilado que tengamos lo poco o normalmente guapas que somos y que, pese lo que nos pese, no hay nada más morboso que una mujer segura de sí misma. Por cierto, no os lo dije, Demi-María no liga nunca. A pesar de sus tetas. Y a pesar de sus pómulos. Ya que una vez que empieza a hablar, maquillando sus inseguridades y convirtiéndolas en exceso de confianza en sí misma, la caga.

Y me preguntarás: ¿y cómo conseguir sentirme guapa? Y te responderé: si no eres guapa, no eres guapa. Y deja de tonterías. Acéptalo y no pienses en operarte y gastar dinero en distraer a los demás de lo que tú consideras feo. Uno: de personas como Mario hay pocas. Por norma general la gente NO es rematadamente fea como él (Hola Mario, te quiero. Veis, aun sabiendo que él lo sabe, me siento fatal al decirlo. Menuda idiota). La mayoría de la gente es “del montón”, como suelen decirlo. Y este montón es tan grande que si todas que forman parte de él se pusieran histéricas como tú, el mundo estaría inundado de  lágrimas y yo tendría el calzado eternamente lleno de sal. Como durante los inviernos de Rusia (echan sal a las carreteras y acabas jodiendo todos los zapatos).

Y, siendo del montón, formas parte del 80% de la población frustrada y supuestamente fea. Y te lo digo de corazón, jamás he visto a un montón guapo, ¿se te ocurre alguno? Así que tan sólo te hace falta seguir la lógica de la sociedad moderna: la normalidad es la mayoría. Oye, ya que la utilizan para las demás tonterías, ¿por qué no sacarle provecho por el bien de todas?

Pues ya está: la mayoría somos del montón, pero lo bueno es que somos la mayoría, y si la mayoría dicta las normas, es cojonudo, ya lo tenemos entonces. ¿Resumen? Somos guapos.

Pero lo esencial es no olvidarnos de que los demás también se sienten igual de incompletos, hasta la más Demi del mundo tiene más problemas que tú, yo y todos lo seguidores de este blog juntos. Por lo tanto, para potenciar tu guapura, deja de leer las revistas y libros absurdos y averigua cuál es tu peculiaridad. No virtud, peculiaridad. Y trabájala.

Yo desde hace unos diez años que me siento estupenda. Y te aseguro que, salvo Irina Shayk, ninguna mujer guapa me intimida. Pero lo de Shayk lo estoy superando.

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Autoestima  Belleza  Seguridad  

31 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“Una autoestima sana atrae: acorta tu larga nariz, aumenta tus tetas y pone rectas tus piernas.”

31 COMENTARIOS

  1. CristinaCristina

    Jajajaaaaaaajjjjjaaaaaa
    Mira si estoy enganchada a tu blog que ha habido una cena en mi casa y mientras se supone que recogemos los dos , yo estoy leyéndolo …
    Aunque me arrepiento de hacerlo a esta hora y después de tantos Riojas porque me voy a pasar la noche sollozando por la tal Demi .
    Pobrecilla…..¡pobrecillaaaaaa!!

  2. EliEli

    Ahora entiendo tu tweet “yo me estupendicé a los 17 años” jeje. Yo tengo 23, casi 24 años, aún no me he estupendizado pero ya va siendo hora.
    Ayer justo estaba pensando en este tema y me decía: “pero ¿¿por qué tengo tanta inseguridad, de dónde viene??”. A la pregunta “¿para qué ha venido?” sí sé la respuesta, la inseguridad ha venido a joderme la vida y no debo permitirlo.
    Reflexionando sobre el por qué y de dónde, pensé en mi entorno: no solo estaban la publicidad, las series, las películas… también había personas igual de inseguras que intencionadamente o no, hacían comentarios sobre mi físico y me acomplejaban.
    Pero tengo claras varias cosas: no compro revistas de belleza, paso de las marcas y no pienso pasar por un quirófano, porque el físico no es tan importante como la actitud y la seguridad, esto último es lo que hay que trabajar como tú bien dices.
    Así que he llegado a la conclusión de que tanta inseguridad no es solo culpa de mi entorno, es sobre todo culpa mía por haber dejado que me afecte.

    ¡Muchas gracias por tu blog!

  3. Avatar de Sashimi Blues

    La mujer gana en belleza de forma proporcional a sus años. y no es que con la edad nos volvamos más guapas, sino queganamos en confianza y olvidamos nuestros defectos para fijarnos en nuestras virtudes. Cuando miro fotos de mi adolescencia y juventud, veo a una chica guapa que no sabía que lo era. Y como no lo sabía, los demás no se enteraban. Ahora que la vida y el tiempo se reflejan en mí me veo más hermosa. Y eso que ya no tengo figura de gimnasta ni la piel de melocotón. Pero sé lo que valgo y lo que transmito. Y eso me hace hermosa

  4. monsieur le sixmonsieur le six

    Para comenzar, Irina Shayk no me parece especialmente guapa. Las mujeres de ese estilo, a lo Sara Carbonero, me dan bastante repelús. Especialmente esos labios operados (si no lo son, lo parecen) son vomitivos. Algunas mujeres piensan que a los hombres estas mujeres nos “dan miedo”, nos intimidan. Más bien lo que ocurre es que nos provocan desconfianza. Son como la Demi del artículo. No gracias, prefiero una chica normal.

    Sobre la inseguridad acerca de la belleza, evidentemente se trata de un mal endémico de las mujeres. Los hombres, por lo general, damos por sentado que nuestro atractivo está en otras cosas, e incluso suponiendo que creamos que nuestra belleza es importante, no tenemos tantos tópicos en los que basarnos. No leemos revistas que hablan de belleza, no sabemos apenas nada. Mientras se nos levante y nos mida más de 14 cm, es improbable que tengamos traumas con nuestro físico. Así que básicamente nos ocupamos de tener un aspecto aceptable y ya está.

    Por supuesto, hay excepciones: tipos que se machacan en el gimnasio porque creen que los musculitos las vuelven locas, o que se dan baños de rayos UVA, o muchas otras cosas que intuyen que van a ayudarles, porque no se creen suficientemente atractivos para atraparlas “sin más”. Pero son la minoría. Por eso el personaje de Mario no me parece nada excepcional.

    Las inseguridades de los hombres suelen venir más del área psicológica. Por ejemplo, un hombre que se haya visto rechazado o burlado muchas veces por las mujeres, puede acabar cogiéndoles miedo. O puede haber quien tenga excelentes cualidades pero no sepa desenvolverse en sociedad. O puede ocurrir que a uno le guste una chica de un estilo, de un ambiente, pero él no sea de ese estilo, e intente hacer ver que le gustan las mismas cosas que a ella, los mismos sitios, la misma música, la misma ropa, etc., sólo para intentar vencer la distancia cultural. Este tipo de cosas sí son habituales.

  5. Avatar de Anita Patata Frita

    Bueno, no pienso contar más mi vida, que síiii hombre si me flipa venir a contaros mis penurias con estos post que me transportan al pasado, al lío, he sido siempre la amiga simpática, de toda la vida, estoy rodeada de tiacas de más de 1,65cm, tipazos, gusto al vestir, se arreglan y además simpáticas y divertidas, total que la de 1,53 tenía que hacer algo o no la ven ni pasar, bueno pues supongo que mi arma infalible es la ironía, la sonrisa y el considerarte estupenda siendo del montón y rodeada de tiacas, total la actitud es el arma más fuerte de todas, eso y que me río de mi sombra y os juro que eso funciona para camelarte desde a la panadera hasta al panadero #chistaco.
    Una de mis amigas siempre dice “no se como lo haces pero conoces a todo el mundo y a la mitad de ellos/as los enamoras” pues no tengo nada que nadie no pueda tener, buen humor y ganas.
    Todos somos estupendos, cada uno en una cosa, pero estupendos, solo hay que focalizar que es lo que nos hace maravillosos ¡y listo! (aunque no digo que sea fácil)

  6. RigarRigar

    -La actitud lo es todo, no cabe duda, aunque llegar a la conclusión de que es “la clave” para ser atractivo/a puede ser relativamente fácil, lo duro viene a la hora de trabajar esa seguridad, porque puede haber un sin fín ( exagero, sí ) de mitos a desmontar dentro de nuestro loco y maleducado mundo interior, nuestros miedos. De ese trabajo se libran pocos hombres y mujeres, y digo pocos por arriesgarme a quemarme la mano.

    -Me ha parecido un post estupendo, aunque me ha sabido mal por la pobre Demi, está hecha cenizas la pobre.

  7. rizzorizzo

    Yo me he puesto estupendizado a los 29, después de un divorcio y de un año de duelo, de estudio de una misma, de leer mucho Intersexciones y algún libro de autoyuda, me he creo que soy guapa y lista (algo que me dijo mi ex unas tres semanas antes de romper, pero esto es otra historia).
    Y después de reinsertarme en la vida nocturna y observar mucho me he dado cuenta que sí, efectivamente liga la que es más segura pero también tienes que tener el piloto encendido de disponible. Si no quieres que se te acerque nadie, no se acerca nadie, quizá algún moscón despistado.
    Otra cosa que he aprendido es que a mí me tienes que mirar dos veces para verme (y no por delgada). Quiero decir, que no llamo la atención a primera vista pero gano en las distancias cortas, por eso seré incapaz de ligar nunca en una discoteca con un desconocido. Otra cosa es que sea amigos de amigos aunque los conozca ese día… Aunque también puede ser que no tenga todavía la suficiente confianza…. o simplemente, no me apetezca.

  8. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Tengo una compañera de trabajo fea. No ha tenido nunca novio, ni siquiera un rollo. Ella –no lo dice pero se nota- piensa que es porque es fea pero no es verdad, es porque todo en su actitud corporal grita “no me mires, soy feísima.”

    Tengo otra compañera de trabajo tan fea como la anterior. La primera vez que la vi me pareció espantosa pero ahora la encuentro hasta guapa. Posiblemente es lo que le pasó a su marido cuando la conoció. Él la mira con adoración y, por cierto, está como un queso.

    Yo fui una adolescente gorda y rara a la que nadie quería. Así me veía yo. Luego me he encontrado con antiguos compañeros del colegio que me han dicho que en aquellos años les parecía objetivamente que estaba buena pero que había algo en mí que tiraba para atrás. Sé lo que era, veían el rechazo que sentía por mí misma. Después, en la universidad decidí acabar con todo aquello, adelgazar y ser más “normal.” Todo cambió y entonces ligaba lo que quería. No os equivoquéis, seguía sin ser una mujer guapa pero el chute de confianza me hacía atractiva.

    Si hubiera querido tener complejos, no me habrían faltado oportunidades. Tengo cinco amigas y las cinco son delgadas, preciosas y encantadoras. Una de ellas es desde siempre un imán para los tíos, le presentas a uno y a los tres minutos al tipo le corre la lengua por el suelo. Recuerdo que cuando la conocí pensé: “Es la tía más guapa que he visto en mi vida” y al rato de hablar con ella la cosa empeoró porque me di cuenta de que cuando abría la boca ¡mejoraba! Las otras no le van a la zaga. Siendo así, entenderéis que ir de bares con ellas era un continuo de tíos diciéndote “preséntame a tu amiga” y entrándoles a ellas y no a mí.

    Ni a mí ni a la 5ª de mis amigas, que es una tía muy atractiva pero no tiene el punch instantáneo de las otras cuatro.

    ¿Me importaba eso? En absoluto porque, para mi gusto, ese atractivo universal es una condena, no una bendición. ¿Para qué quiero yo que me entren 10 tíos una noche en un bar y me babeen a distancia otros 20 si no me gusta ninguno de los 30? ¿O que me chillen groserías desde una obra? Yo a lo que siempre he aspirado es a captar la atención de quien yo quiera.

    ¿Le importaba a la 5ª? Sí. De hecho le importaba tanto que el efecto era devastador. Lo curioso es que, si repaso los hombres que la han querido, eran siempre fantásticos de guapos y de agradables. El problema es que su autoestima es un saco sin fondo que es imposible llenar y eso, eso la lleva persiguiendo toda la vida.

    Todos ponemos nuestra autoestima en manos de los demás en un cierta medida. Lo dstructivo es ponerla en manos de todo el mundo o basarla en si les gustas a unos desconocidos en un bar.

    1. CristinaCristina

      Ronro me encanta cuando comentas algo como si estuvieras leyendo mi pensamiento .
      Es muy curioso pero somos seguramente personas con vivencias distintas y sin embargo ¡como me identifico a veces con lo que dices!
      Hoy al 100% .
      Yo también he sido la amiga menos espectacular ( o sea nada) que tenía la suerte de no estar teniendo que apartar ranas para nadar tranquilamente y seducir al príncipe que buceaba cerca …

  9. AnaAna

    Está claro, no hay nada más atractivo que la seguridad en una misma, aunque no se aprecie a primera vista, pero una vez entras en contacto es lo que tira para atrás o para adelante. Pero es que a veces es tan difícil tener seguridad…, la inseguridad y el miedo son muy fuertes y para poder superarlos hay que estar muy concienciado. Yo voy un poco a rachas, supongo que como todo el mundo, hay días que te ves estupenda y otros que no, y no sólo por el tema físico, también por carácter y personalidad (y no sólo con el tema ligues, también en terreno laboral, etc.). Pero bueno, creo que cada vez voy estando más segura de mi misma y creo que no tardará mucho que llegue el día en el que piense: “Me importa un bledo lo que piense la gente, yo sé que soy estupenda y que puedo conseguir lo que me proponga, porque yo lo valgo”.

  10. caro

    Me intimida la manera en la que escriben tu y la mayoria de tus seguidores, es por eso que nunca me he atrevido a comentar nada.
    Pero este post en especial me esta empujando sin control a preguntar dos cositas:
    1- Algun consejo para las Demis que lean esto?
    2- Sera posible que des la descripcion de Mario? Me mata la curiosidad.

    Ps. De verdad que estoy encantada con este blog, mataria por tener una amiga con tu cerebro para poder contarle la sarta de mamadas que me pasan y escuchar consejos personalizados.
    Un abrazo desde Mexico!

  11. MaiaMaia

    Aquí va mi pequeño secreto para sentirme segura hasta en los peores momentos: todo, todo, todo, todo el mundo va a envidiar algo de ti. O sea que cuando tú veas a alguien estupendo, seguro que él envidiará algo de lo que tú tienes. A veces será la altura, otras el color de tu pelo natural, otras lo bien que te sienta el rojo de los labios, o la forma de las cejas, o las uñas, o el brillo de la piel, o el tamaño del pecho (más grande o más pequeño)… o (pon aquí lo que queráis), pero siempre habrá algo. Puede que sea la chicha más Irina Shayk del mundo, pero ella estará mirando que tú tienes unas pestañocas más bonitas que las suyas.

    Y esto, como que sube irremediablemente la moral ;)

    Muaa!!

  12. chis_garabischis_garabis

    Me ha encantado este post! Totalmente de acuerdo contigo y con Anita Patata Frita, toda la vida siendo la amiga de chicas espectaculares y escuchando eso de “tu amiga es muy guapa pero tu tienes algo” ¡¡Bendito sea el algo!!. Por supuesto que la actitud es determinante y que en algunos casos no cambia nada (si al chico le interesa sobre todo el físico, da igual lo segura que vayas, ni te mirará) pero por suerte para recibir un rechazo estamos todas en igualdad de condiciones (a las chicas espectaculares también les cae alguno que otro).

  13. CristinaCristina

    De todos modos se puede ser fea , no tener nada alta la autoestima , ser un muermo , no saber casi ni expresarte y que se enamoren de ti locamente hombres con pectorales trabajados
    No voy a poner ejemplos .
    Pero en política hay varios .

  14. XX

    Sé que esto que voy a decir no va a gustar, pero a mí no me da ningún morbo una mujer segura de sí misma. De hecho suelen caerme bastante gordas. Y ahora es cuando decís que lo que pasa es que yo soy un tío inseguro y por eso busco chicas inseguras para poderlas dominar y manipular y que estén siempre pendientes de mí y bla bla bla. Y no. No van por ahí los tiros. Tampoco me gustan nada las que tienen un millón de complejos (o corrijo, pueden gustarme, pero acaban siendo intratables y muy cansinas). Simplemente, no a todos nos gustan las mismas cosas (ni mujeres, ni hombres).

        1. EspoirEspoir

          Ya hemos debatido que se da por hecho que aquí siempre generalizamos. Y lo curioso es que en realidad, y si escarbas un poco, todos somos más padecidos de lo que nos pensamos, aunque obviamente siempre hay por ahí algún original :-) Porque lo curioso es que casi todas las mujeres, incluso las que admiten que no se miran dos veces a los tîos de menos de uno ochenta y sin chocolatina, tiene algún Marii en su historial. En serio tú no tienes a ninguna mujer segura en el tuyo? No me lo creo :-)

  15. Avatar de KK

    Lo has rescatado hoy en fb, y gracias! xq me ha encantado y no lo habia leido :)
    Y me encanta y comparto el comentario de Maia de que todos tenemos algo que los demas envidian.
    Una de las cosas de las que soy consciente que causo envidia – sana -y furor entre machos y feminas es mi pelo. Naci agraciada con una bonita y densa melena de pelo negro (bueno, ahora es rojo :D ) rizado. Durante mi niñez previa a la adolescencia pura no lo soportaba, me emperraba en llevar coletas y odiaba los “bollos” que se me quedaban (idiota de mi, no son bollos sino el natural del rizo). Un dia me levante y descubri lo afortunadisima que soy porque no tengo que peinarme si no quiero y no solo los demas no lo notan si no que admiran el tiempo que he tenido que dedicar a tenerla asi de bonita mi melena! Jajaja, ay ilusos!
    Y de hecho hoy en dia lo sigo usando como chute de autoestima: los dias que estoy deprimida o triste, me dejo la melena, me planto mis labios rojos y zas! autoestima al 100% de nuevo cuando el publico me recuerda lo bonita que somos yo y mi melena.

    Y si, Helena Rubenstein tenia mucha razon en sus palabras. Vagas. Y no solo en terminos de maquillarse o arreglarse, si no de no tomarnos el tiempo de admirar nuestros defectos y peculiaridades que nos hacen tan bonitas y especiales!

    Just saying! :)

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