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Relaciones

Los polos opuestos se atraen por egoístas

Sí, los polos opuestos se atraen, pero no es cuestión de complementarse, sino de respetar y de apoyar. Y en eso, desgraciadamente, andamos muy cojos.

Calcetí­n negro. Otro calcetín negro. Otro más. Y ninguno tiene pareja. Maravilloso.

Otro día leí que el negro es el color que más tonalidades tiene. También me pareció curioso el hecho de que a los niños japoneses les enseñan distinguir las 70 tonalidades del negro y, ya en la edad adulta, son capaces de ver hasta 200 tonalidades de éste color. Y yo me pregunto: ¿para qué?

Aquí me veis, delante de un cajón lleno de calcetines negros. Todos divorciados. Y eso que yo no creo que sepa diferenciar más de diez tonalidades del negro. Por mucho que piense: “va, me pongo este con este otro y ya está”, no hay manera. Porque no son iguales: éste es un poco gris y éste otro parece azul marino. Qué suerte de no haber nacido en Japón, porque me volvería completamente loca. ¿Dónde narices se meten sus parejas? ¿Para qué cojones me los compro todos negros si no puedo combinarlos entre sí?  Y, sobre todo: si ni los calcetines de mi casa ya no tienen pareja, ¿de qué nos sorprendemos los humanos?

 y sigo sin entender ¿por qué, a día de hoy, todavía no nos hemos enterado de que los polos opuestos se atraen, mientras que los similares se detestan? Y es que somos gilipollas, hay dichos y refranes que son de toda la vida por algo: “Si el río suena…”, “Del amor al odio” , “Mal de muchos…”. Y así.

Me llaman a la puerta. No espero a nadie pero me hace ilusión. Ya me entendéis.

- Hola, amiga. Para que veas que te leo: he venido sin avisar porque seguro que te hace ilusión.

Qué cabrona. Me conoce demasiado.

- Sí, te conozco demasiado y sí soy la hostia.

- No. La hostia no. Cabrona.

- Más de lo mismo. ¿Qué haces?

- Estoy ordenando los calcetines y no tengo ni uno que tenga pareja. No puedo entender cómo soy capaz de perderlos.

- Ni yo. Escúchame, tengo un problema. Hazme un café y nos vamos al balcón. Quiero fumar.

A sus órdenes, Marina. Yo le hago un café, usted fuma y yo le escucho. Eso sí es una buena distribución de tareas.

- Marina, ¿sabías que a los japoneses les enseñan de pequeños a distinguir las tonalidades del negro?

- Mira, no me cargues la cabeza, ya lo leeré en tu blog.

Joder. Es la hostia.

-  Soy cabrona, ¿eh?

-  No. Esta vez eres las hostia.

Marina suspira.

Marina es bohemia. Ya me entendéis: no sé si en las demás ciudades pasa lo mismo, pero en Barcelona todos los que no tenemos un puto duro y nos dedicamos a hacer un trabajo creativo, somos bohemios. Yo, la verdad, agradezco la aparición del nuevo adjetivo, porque ser pobre es de desgraciados. Ser bohemio tiene su punto. Si eres bohemio, puedes poner una chaqueta que te ha costado 15 euros y unas botas de hace tres temporadas y, como dicen los demás, molas. Yo no soy mucho del verbo “molar”, pero prefiero molar a ser una desgraciada. Así os lo digo.

Marina es fotógrafa. Eso está bien, a pesar de que ahora hay miles de fotógrafos, ella es buena y reconocida. Lleva tres años con Antoine, un parisino que por desgracia también es fotógrafo. Y me diréis: “¡qué bien! Tendrán mucho en común”. Sí sí, cuando se conocieron, su pasión por la fotografía hizo que acabasen en la cama en menos de tres horas y que, supuestamente, hubiesen encontrado su “medio carrete”. Pero hasta aquí. Suelo utilizar mucho la frase de Jorge Bucay (y yo que no soy nada de esto): “Enamorarse es amar las coincidencias. Amar es enamorarse de las diferencias”. Tiene razón: Marina y Antoine se enamoraron a través de sus similitudes, pero lo de amar se les queda grande. Pero si ese fuese el único problema, todavía tendría solución. Sin embargo, ahora empiezan a odiarse por el mismo motivo por el que se volvían locos: la fotografía y la ambición.

Se ve que al calcetín de Antonie, de la misma tonalidad que mi amiga Marina, le han propuesto hacer una exposición. Pero, “por si fuera poco”, le han ofrecido trabajo en la televisión.

- No es justo, tía. Yo soy mil veces mejor que él. Y no me mires con esa cara porque bastante hija de puta me siento yo por tener que alegrarme por él y no sentir ni más mínima emoción, como para que encima me juzgues. Sí, llámame egoísta y lo que tú quieras, pero entiéndeme: yo no me como ni un moco y éste (hace un gesto con la mano indicando la calle) por su cara bonita recibe la oferta de la tía esa, la de las tetas. Joder. Es muy frustrante.

La miro. Que sí, estoy de acuerdo con que debería estar orgullosa de él, pero yo a la conozco desde hace más de 8 años y sé lo que ha llegado a luchar por estar dónde está. Y ahora no tiene clientes, está agobiada y se siente completamente inútil mientras que el francesito se está comiendo el mundo. Pero, por otra parte, esa seguridad suya de “soy mejor que él” no es del todo cierta. En realidad, el principal problema que tiene mi amiga es que no se da cuenta de lo buena que es. Además, no sabe venderse y cree que hay mucha gente mejor que ella.

-  Marina, el mundo no es justo. Nunca lo fue y nunca lo va a ser. Si fuese tan fácil, los mejores triunfarían, la gente buena jamás tendría desgracias y nunca nos enamoraríamos de las personas equivocadas. Pero no es así. Piensa que los que están allí arriba no son los mejores, pero sí son los que siempre han creído que lo son. Y esta es la parte que te falta. Porque mientras tú estabas en la cola de “falsa modestia”, Antoine ha pillado la parte doble del ego profesional. Y en vez de quejarte, alégrate por él y aprende. Porque así no llegarás a ninguna parte. Es más, en todos los trabajos creativos lo de “ser el mejor” es muy relativo. Lo que a ti te puede parecer cojonudo, los demás lo verán como “mediocre”. El mundo creativo se basa en las opiniones: y tú decides a cuál de éstas hacerle más caso. Está muy bien tener en cuenta las críticas, pero una persona que no es capaz de conseguir algo, también te va a decir que no lo eres. Ni siquiera lo hará con maldad, es su subconsciente.

Pero no es la primera vez que vivo una situación parecida. Mi otro amigo, Marc, es escritor. Y no se le había ocurrido la mejor idea que juntarse con otra aspirante a escritora. La chica era bastante buena y optó por las novelas eróticas. “El sexo vende”, nos decía y escribió un libro. No entro a juzgar si el libro está bien o no, pero en un país como España, en el que muchas mujeres tienen miedo a hablar sobre el tema, es un éxito casi asegurado. La publicó una editorial medianamente famosa. Marc se frustó. Acabaron dejándolo varios meses más tarde porque su ego no le permitía ser ”el novio de”.

Uno de los tópicos que más me convence es el de “los polos opuestos”. Más de una vez lo he compobado en mis carnes. Yo soy de “me ha venido la mi inspiración, déjame tranquila” y no es fácil de soportar. Los novios o rollos con los que jamás nos hemos entendido, curiosamente, fueron pintores, escritores o ilustradores. No podía tolerar un comportamiento tan similar al mío. SI ya me costaba aguantarme a mí misma con mis crisis existenciales, de las de “este texto es un mierda”, ¿para qué quería yo a un hombre que se hundía cada vez que le fallaba una exposición?

Sin embargo, con los que más he durado fueron empresarios o gente de profesiones menos “bohemias” pero bastante más prácticas.

El principal problema, en realidad, no son las profesiones en sí, sino nuestra inseguridad y el ego. Si hay algo que he aprendido a lo largo de estos años, es que las personas con más ego suelen ser las más acomplejadas. Es fácil de explicar. Sus egos se basan en cómo, se supone, los perciben los demás: si las masas opinan que son buenos, sus egos crecen, pero sus complejos personales siguen ahí. Ellos sigues luchando contra esa percepción de sí mismos y se refugian en lo que dicen los demás de ellos. Necesitan no tener competencia en lo poco que, supuestamente, son buenos. Amar es admirar. Y, siendo lo egoísta y ambicioso que es un ser humano, es difícil admirar a alguien que podría peligrar tu ego profesional. Porque lo único que te mantiene vivo y mínimamente satisfecho es destacar en una actividad que desarrollas.

Sí, los polos opuestos se atraen, pero no es cuestión de complementarse, sino de respetar y de apoyar. Y en eso, desgraciadamente, andamos muy cojos.

No sé, quizás los japoneses viven más felices distinguiendo las tonalidades del negro, pero yo me quedo sin calcetines. Y Marina, de aquí a poco, se va a quedar sin pareja.

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Ambición  Competencia  Pareja  

16 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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“Si los calcetines de mi casa ya no tienen pareja, ¿de qué nos sorprendemos los humanos?”

16 COMENTARIOS

  1. Avatar de Olgahb herrera buenoOlgahb herrera bueno

    Los polos opuestos se atraen.Yo q voy a decir si es ni himno vital.Y doy fe de ello.Mi marido y yo no coincidimos en NADA,pero NADA es NADA.Tan sólo en una cosa:en queremos estar juntos.Yo me río “amorosamente”de su catetura y el ridiculiza “amablemente”,según él,mi capacidad de expresarme.El yin y el yan.A priori,éramos pareja muerta.Y estamos vivitos y él coleando…cúando le dejo,claro!! Besosss!!!

  2. Avatar de tamara campostamara campos

    Yo creo que hoy en día la gente cree que sabe de todo, opina de todo y lo peor usurpan profesiones….Y en este momento tan duro para poder trabajar en lo que uno ha invertido mucho tiempo, esfuerzo y dinero, estoy con Marina en que en ese momento, sientas que tu carrera está por encima de tu pareja. El mundo así nos lo exige, efectivamente no es justo.
    Vamos, que creo que en el caso de Marina, no es cuestión de “polos opuestos”…
    Es difícil ser románticos, altruistas y generosos en esta sociedad selvática que hemos heredado…y que nos obliga a que rija la ley del más fuerte.
    Lo siento, me he despertado pelín pesimista…

  3. MiriamMiriam

    Yo de letras él de números. Amo mis libros y el sus gadgets. Vegetariana y él Carnívoro. Me encanta el cine, el teatro y el arte… Él sé duerme. Casi nunca expresa sus emociones y yo quizás las expreso demasiado. Bailo toda la noche y él prefiere la barra y su Gintónic. Creo en la energia del Universo y de las personas y para él todo eso són de sus propias palabras: “ideas sectarias”. Llevamos 5 años viviendo juntos y vamos a tener en Agosto nuestro segundo hijo. Nadie daba un duro por nuestra relación ya que todo el mundo repetía el mismo mantra: és muy diferente a tí ¿Qué le ves si no le gusta nada de lo que a tí te gusta?
    Los polos opuestos se atraen y mucho.

  4. Avatar de Anita Patata Frita

    Mi polo opuesto está instaladito en casa desde hace 2 años y medio, tal cual. No tenemos nada, nada, pero nada que ver el uno con el otro y mira que bien, puede que tengas razón y que al final todo el tiempo buscando a una patata que hiciera las mismas cosas que yo y resulta que la que me complemente solo comparte conmigo sofá y cama, nena los géminis somos de un raro que no veas.

  5. LilithLilith

    Desde luego no dudo que todas las personas que han comentado tengan parejas sólidas y felices y que tengan muchas diferencias con sus respectivos pero también habrá muchas similitudes. Me explico, puede que sea más fácil no compartir la misma profesión pero si creo que, para que una pareja funcione, tiene que haber ciertas semejanzas o, como mínimo, ciertos valores en común.
    Por ejemplo, aunque lo respeto, no podría tener de pareja a una persona ultra conservadora con intereses totalmente opuestos a los míos, que le guste el fútbol y los toros y que no tenga interés por la música, viajar o la literatura.
    Yo tengo una profesión distinta de mi chico y en muchas cosas somos diferentes pero compartimos también muchas similitudes. Coincidimos en las actividades en las que nos gusta invertir el tiempo de ocio y en nuestra mentalidad y valores. No es la fórmula de la felicidad en pareja pero facilita bastante las cosas.

  6. pekeleo

    mi pareja tiene 5 años menos que yo. el quiere salir y hacer botellon, yo quedarme en casa tranquila o tener cenas tranquilas con los amigos. yo duermo pronto y madrugo, el trasnocha y se levanta al mediodia. yo leo, el juega a videojuegos… y podria seguir. Tampoco tenemos la misma profesion ni los mismos valores ni los mismo objetivos/metas (obviamente no las tienes iguales a los 23 que a los 28). bueno, ya llevamos 2 años y medio con miras a vivir juntos en breve. Lo que mas nos une: lo que nos queremos. Pero muchas veces es una relacion muuuuuy complicada.
    Espero que la convivencia mejore muchas cosas. si, ya lo se, ahora es cuando me dice todo el mundo que la convivencia empeora todo y que a la mierda nos vamos a ir. Tampoco nadie daba un duro por nosotros cuando empezamos.
    Cruzo los dedos.

  7. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    No sé, no sé. Mucha gente dice que su pareja y ellos son polos opuestos y es fantástico pero yo creo que la vida se vuelve muy complicada si no eres igual en lo básico. Puedes ser uno alto y rubio y otro bajito y moreno, uno mas activo y otro más de sofá, tener una profesión técnica y una artística, bajista heavy y bailarina de claqué, tímido y extrovertido,… y llevarte fenomenal pero creo que es complicado llevarse bien siendo polos opuestos en asuntos fundamentales como son:

    - las creencias (ateo y kiko, escéptico y amante de todo tipo de magias y terapias alternativas, anarquista y de ultraderecha)

    - la gestión del dinero (agarrado y manirroto)

    - el régimen de visitas (el que no quiere familia ni amigos en casa con el que quiere que sus padres y hermanos tengan llave y vengan cuando quieran y cada dos por tres monta reuniones en casa)

    - niños (el que no los quiere ni en pintura con la madre o padre vocacionales de familia numerosa)

    Y aunque estoy segura que hay gente que supera incluso diferencias tan grandes como éstas por amor, dudo mucho que su vida juntos sea sencilla, aunque entiendo también que existan personas a las que esa “tensión vital” les guste.

    1. La GraduadaLa Graduada

      Completamente de acuerdo. Lo de “somos muy distintos pero congeniamos bien” o “somos completamente diferentes, ahí está la gracia” sólo vale para cosas superficiales o poco importantes. Si los planes vitales, la forma de afrontar los problemas, las creencias, son radicalmente distintas el conflicto está asegurado… Y por otro lado ¿quién quiere como compañero para toda la vida a alguien con el que no comparte las ideas más importantes?

      Yo siempre digo que para amigos, cuanto más diferentes sean entre ellos, mejor, pero hablando de relaciones… es mejor que existan algunos puntos es común.

  8. anitaanita

    A mí me parece que tener la misma profesión no tiene nada que ver con ser semejantes, dos fotógrafos pueden no parecerse absolutamente en nada en su forma de ver la vida o en los temas esenciales de su relación.
    Yo me parece que voy al revés que todos: mi señor novio y yo somos clavaos. Nuestros trabajos no tienen nada que ver, a él le encanta cocinar y yo soy pésima, y yo soy cuadriculada y él nada. Pero somos tremendamente iguales en lo que nos parece importante: le encanta viajar igual que a mí (yo nunca podría estar con un polo opuesto a mí en este tema), su pasión son las lenguas y habla cuatro, igual que yo, y eso hace que interpretemos muchas cosas de la misma forma o que el humor basado en las palabras sea el que más nos gusta, esperamos cosas similares de la vida y tenemos una forma de sentir muy igual, de forma que nos molestamos por lo mismo y pecamos de susceptibles en las mismas situaciones, así que si hay un problema la pregunta ¿y si fuera al revés? lo soluciona todo. Para mí, ser iguales es una gran ventaja.
    De todas formas, hay gente que se parece a mí a la que adoro y otra gente que me parece insoportable por el mismo motivo. No creo que haya reglas.

  9. monsieur le sixmonsieur le six

    Estoy con Ronronia. La complementariedad viene bien, enriquece a ambas personas y resulta entretenido porque encuentras en el otro algo más que un reflejo de ti mismo. Incluso está bien por lo que dice el artículo, porque no provoca piques personales por culpa de tener los mismos objetivos. Ahora bien, en lo básico, en ciertos planteamientos fundamentales de la vida en pareja, es necesario que las dos personas piensen de una manera parecida; o si no es así, que después de hablarlo hayan llegado a un acuerdo. De lo contrario esas diferencias se acabarán convirtiendo en obstáculos insalvables.

  10. Avatar de MartitatillaMartitatilla

    Tengo una epidemia de calcetines divorciados en mi cajón, vivo sola así que no puedo culpar a nadie, más que al sofá que se los come y con uno le basta… el fin de semana hace la digestion y me los devuelve, pero no soy capáz de hacerlos coincidir en el cajón con su compañero… será que son tan iguales…
    En mi entorno cercano todas la parejas que funcionan son de lo más dispares, me empezó a parecer curioso a la tercera boda. Mis compañeras de carrera, todas arquitectas, sus parejas: un pastelero, un cocinero, un pintor de brocha gorda, un panadero, un comercial, un policia, las más felices, las parejas del mismo oficio arquitecto arquitecta, no han resistido el paso del tiempo, demasiado ego. Mis compañeros arquitectos, sus parejas duraderas, una administrativa, una abogada, una historiadora del arte, una comercial, una dependienta… curioso verdad, pues todos y todas felices y contentas.

  11. rizzorizzo

    Yo estoy con Ronronia. Puedes tener gustos diferentes y complementar los caracteres pero al final tienes que ver la vida en la misma dirección si no apaga y vamonos. Lo de manirroto y agarrado lo he vivido en una pareja de amigos y siempre deciamos lo mismo “ven la vida de forma muy diferente”.

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