Cosas que pasan Entrevistas

Los momentos de antes. Un momento después.

Son varias las cosas por las que se nos quitan las ganas de vivir: problemas económicos y sentimentales, agobios cotidianos. Nos despertamos por las mañanas con un típico “Buff, ¿otra vez?” y así seguimos hasta la noche. Al día siguiente también. Un par de veces al año nos sentimos verdaderamemte felices: vacaciones, festivos, descanso merecido… [...]

Son varias las cosas por las que se nos quitan las ganas de vivir: problemas económicos y sentimentales, agobios cotidianos. Nos despertamos por las mañanas con un típico “Buff, ¿otra vez?” y así seguimos hasta la noche. Al día siguiente también. Un par de veces al año nos sentimos verdaderamemte felices: vacaciones, festivos, descanso merecido… Nuestra felicidad se basa en la ausencia de los problemas, igual que la de Cristina hasta hace muy poco.

Cristina es de Sevilla, tiene actualmente 42 años y es una mujer como muchas de vosotras: está casada, tiene hijos y hasta hace 3 años también tenía trabajo. Estresante y agotador.

Hola, Cristina. Me gustaría darte las gracias por la historia que nos vas a contar. Es un auténtico placer poder tenerte en Intersexciones.

Gracias a ti, Alena, por dejarme contar mi experiencia, espero que pueda ser de utilidad para tus lectores y la entiendan no como una historia triste o dura, sino como una oportunidad para cambiar a una vida mejor.

Cuéntanos: ¿cómo fue tu vida hasta aquel día? ¿A qué te dedicabas? Me comentas que tienes marido e hijos. ¿Cómo combinabas tu trabajo estresante con tu vida familiar?

Mi vida era como la de muchas madres que trabajan fuera y dentro de casa, intentaba compaginar mi trabajo en una multinacional de telecomunicaciones con mi vida familiar, pero cuando tienes hora de entrada, pero nunca sabes cuando saldrás y trabajas a base de proyectos con entrega en fechas siempre límites, es muy complicado sacar tiempo para lo que tienes en casa… En aquellos momentos pensaba que hacía lo mejor, para mí y para mi familia, ahora tengo claro que no era así.

¿Qué ocurrió aquel día? ¿En qué momento te diste cuenta que algo iba mal?


Era un día como otro cualquiera: me levanté temprano como siempre para dejar a los niños en el colegio e irme a la oficina, pero al salir de la ducha empecé a notar un dolor fuerte en la parte baja del estómago, era como un pinchazo que cada vez iba a más y como no se me quitaba, le comenté a mi marido que me iba a acercar al médico a que me dieran algo para quitármelo y poder irme a trabajar. Y eso hicimos, llevamos a los niños al colegio y fuimos a urgencias a un hospital cercano a mi casa.

Al llegar el dolor era tremendo, pero tras hacerme una radiografía no vieron nada, me diagnosticaron simple estreñimiento y me mandaron a casa a hacer reposo un día. Volví a casa pero, como os podéis imaginar, reposo no hice ninguno y al día siguiente, mientras hablaba con una amiga por teléfono, me volvió el dolor, y al colgar el teléfono era tan intenso que me caí en medio del pasillo. En aquel instante entendí que tenía algo muy malo y el camino hasta urgencias lo recuerdo como un pesadilla.

Me ingresaron, y al día siguiente en una ecografía vieron que tenía un tumor enorme en el ovario derecho; desde el primer momento me dijeron que era un tipo de cáncer muy extraño en gente de mi edad y que el pronóstico no era nada bueno


¿Cómo se afronta una noticia así? Te dicen: “Tienes cancer”, y… ¿qué pasa a partir de entonces? ¿Qué es lo primero que se te pasa por la cabeza?

Pues yo desde el primer momento lo afronté con mucha serenidad, después de explicarme todo me dijeron que si tenía alguna pregunta (y a mí lo único que se me ocurrió fue preguntar si me iba a morir), la doctora me miró muy seria y dijo: “Eso no te lo puedo contestar”. Yo, rápidamente, le dije: “Pues ya le contesto yo que no, no puedo permitirme el lujo de morir, tengo 3 hijos que me necesitan…”

Porque, sin duda, lo primero en lo que piensas es en los tuyos, en que no vas a ver crecer a tus hijos, no vas a volver al parque con ellos, a la playa, a la feria…

En esos momentos piensas en esas cosas sencillas que habitualmente no valoras, pero que cuando te dicen que vas a morir es lo que más importa… En ese momento, sin duda, cambiaron mis prioridades, ya no me importaban los proyectos, ni el trabajo, ni ascender, ni tener más nivel económico: a partir de ese momento mi lucha era por sobrevivir y volver a disfrutar de mis hijos, bueno, mejor dicho, empezar a disfrutar de verdad de mis hijos…

Vale. Sabes lo que probablemente te espera. ¿Y ahora qué? ¿Como se consigue esta actitud luchadora? ¿Cómo se logra no hundirse?

Pues se logra teniendo gente por la que luchar: mi marido y mis hijos eran el motivo que necesitaba para luchar y vencer al cáncer, y eso no quiere decir que no tuviera momentos de bajón. Por supuesto que los tuve, pero en esos momentos siempre tenía la sonrisa de mi marido al lado, la ayuda de mis amigos que hicieron piña a mi alrededor y, sobre todo, el amor de mis hijos que, incluso en la distancia, me llenaba de fuerza para levantarme y seguir luchando.

¿Contaste la verdad a tus hijos?

Sí, al principio les dijeron (porque fue todo tan rápido que no dio tiempo ni a que se lo contara yo) que me había puesto mala y tenía que quedarme unos días en el hospital. Pero en cuanto salí de la UCI y pudieron verme les conté la verdad. A los dos mayores que tenían 9 y 12 años les dijimos que tenía cáncer y que tendrían que ponerme quimio e íbamos a pasar unos meses duros, pero que todos los médicos estaban seguros de que todo iba a salir muy bien.

Para mí era muy importante hablarles de la enfermedad con su nombre verdadero, cáncer, a partir de ese momento iba a ser una parte de nuestra vida y quería “normalizar” lo máximo posible el tema para que lo aceptaran con tranquilidad. Al pequeño, qué sólo tenía 3 años, se lo explicamos con palabras que él pudiera entender y le dijimos que la medicina me iba a dejar calva para que no se asustara de mi aspecto físico, que es una de las cosas que más impresiona de esta enfermedad.

La verdad es que los tres se lo tomaron bastante bien, aceptaron con normalidad, incluso con mucho humor, todos mis cambios físicos, tuve que aguantar que me dieran collejas y me llamaran “pelona”, e incluyeron la palabra “cáncer” dentro de su vocabulario, lo que yo creo que les hizo perder el miedo a la enfermedad.

Dices que celebraste tu 40 aniversario con una sesión de quimio. ¿Cuál fue tu mayor miedo? ¿Se aprende a aceptar la muerte como una parte de vida? ¿Se replantean las prioridades? (aunque ya me has dicho que sí, me gustaría que hablases de ello).

Sí, fue una celebración de lo más extraña. Llevamos una tarta al hospital de día, pero obviamente ninguno de los allí ingresados pudimos comerla, por lo que me limité a soplar las velas con la poca fuerza que tenía y a recibir besos desde la distancia, porque nuestras defensas no nos permitían tener mucho mas contacto…¡La verdad es que siempre dije que quería celebrar mis 40 años de una forma muy original y sin duda lo fue! (Cristina sonríe)

Mi mayor miedo era no poder celebrar mas cumpleaños. En ese momento estaba en plena quimioterapia, después de la primera operación había aparecido metástasis en un tiempo record y empezaron a ponerme un tratamiento tan agresivo que no tenían claro si me mataría el cáncer o el tratamiento, por lo que, en esos momentos, lo único que pensaba era en seguir viva. Como fuera, pero viva. Yo jamás acepté la muerte como parte de esa historia que me había tocado vivir. Incluso cuando me dijeron que el tema había empeorado mucho y quizás no llegaba a las dos semanas de vida yo siempre tuve claro que sobreviviría, no podía hacerle eso a mis hijos (mi madre murió de cáncer cuando yo tenía 5 años y no estaba dispuesta a hacerles pasar lo mismo a mis niños).

¿Qué si se replantean prioridades? ¡Sin duda! Como ya he contado antes, desde el primer momento que te dicen que tienes cáncer tu vida cambia y con ella, tus prioridades. Empiezas a darle valor a lo que realmente lo tiene, a esas pequeñas cosas que habitualmente ni valoras e incluso te molestan, el recoger a tus hijos del cole, hacer los deberes con ellos, acompañar a tu marido a ese partido de fútbol que tanto le gusta, ir de compras con tu mejor amiga que está pasando un mal momento… Y sin embargo, las cosas supuestamente importantes te dan lo mismo. En esos momentos te da igual tener un coche mejor, una casa en la playa o unos zapatos de Manolo Blahnik y te lamentas de todos esos momentos perdidos con los tuyos por mejorar en el trabajo para conseguir un mayor nivel económico.

¿Cómo fue el momento en el que te dicen que estás curada?

Buff, es difícil de describir, sólo la gente que ha pasado por esto puede entenderme. Es una mezcla de sentimientos, por un lado está la alegría más grande, pero por otro, ese miedo que no te has permitido tener durante el tiempo que ha durado la lucha, de pronto sale de golpe y no sabes si reír o llorar, de hecho ¡creo que al final hice las dos cosas a la vez!

El problema de esta enfermedad es que, incluso cuando te dicen que estas curada, no puedes bajar la guardia porque el cáncer es un enemigo tenaz y, sobre todo al principio, puede volver a aparecer en cuanto menos te lo esperas. Por lo que, desde el momento que me dijeron que se había acabado el tratamiento y no había restos de cáncer en mi cuerpo, he tenido que aprender a vivir con una espada de Damocles encima y cada 3 meses desde que me hacen las pruebas, hasta que me dice mi oncóloga que estoy bien, me paso noches enteras sin dormir pensando si sería capaz de volver a luchar como lo hice si el cáncer volviera…

Según sé, éste no fue el único encuentro con el cáncer en tu vida. Hace poco lo has vuelto a vivir muy de cerca. Cuéntanos la historia de tu princesa.

Bueno, desgraciadamente el cáncer se ha llevado a gente muy importante en mi vida, empezando por mi madre, como ya dije antes, pero sin duda, la historia que hemos vivido con la princesa, ha sido la más dura.

Clara era la hija de una de mis mejores amigas y le diagnosticaron un tumor cerebral una semana después de diagnosticarme a mí el cáncer… El día que, recién salida de la UCI me llamó mi amiga para decirme la razón por la que no había podido venir a verme al hospital, se me cayó el mundo encima. Podía aceptar que yo pasara por aquella pesadilla, pero Clara, con apenas un año no… Era una princesa rubia, con ojos verdes y una sonrisa que lo llenaba todo y con esa corta edad nos ha dado a todos una lección de valentía y amor impresionante. Durante casi 3 años ha luchado como una jabata contra el puñetero dragón que se cebó con su pequeño cuerpecito y durante esa lucha jamás ha dejado de sonreír y mandar besitos a todos los que tuvimos la suerte de compartir con ella su corta vida.

Ella y toda su familia, con su valiente mamá al frente, han sido todo un ejemplo de lucha, valentía y amor incondicional e incluso en el momento de despedir a la princesa, que hace 2 meses que dejó de sufrir, lo hicieron con un amor y una dignidad que jamás podremos olvidar.

¿De qué tienes miedo hoy en día?

Pues de ver sufrir a los míos: no sé si podría aguantar que alguno de mis hijos o mi marido, o algún amigo más pasara por lo que Clara y yo hemos tenido que pasar. No quiero ver sufrir a nadie, quiero disfrutar de la vida con lo mucho o poco que tengo, pero rodeada de todos a los que quiero y me quieren, se que pido mucho, pero es lo único que quiero.

¿Qué te gustaría decir a los lectores de Intersexciones?

Ante todo me gustaría dar las gracias a todos los que han leído esta entrevista y recordarles que la vida se compone de todas esas pequeñas cosas que haces en tu día a día sin apenas darte cuenta. Hay que aprender a darles el valor que les corresponde. Las cosas materiales están muy bien, pero no te dan tantas satisfacciones como el tiempo que puedas pasar con los tuyos, a mi me costó una grave enfermedad darme cuenta y espero que, con este humilde testimonio, haya gente que lo entienda sin necesidad de sufrir por lo que yo sufrí.

También me gustaría abusar de tu confianza e invitar a todos a que se pasen por el post que escribí sobre Clara, la princesa valiente, en mi blog y dejen un mensaje de apoyo a su familia. Queremos hacer un libro con toda la historia de Clara para que sus hermanos nunca olviden lo especial y maravillosa que fue la princesa y la de gente que la quisimos. Pinchando en este enlace pueden encontrar el cuento de Clara: EL CUENTO

Gracias por haber aceptado la entrevista, Cristina, por contarnos las cosas tan íntimas. Sigue repartiendo la alegría como ya lo haces: tu sonrisa es inspiradora y tus palabras son de admirar.

Me hago la típica pregunta: ¿Vale la pena? No, ahora en serio. ¿Qué tiene que pasar para que nos despertemos?
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Cáncer  Enfermedad  Entrevista  Optimismo  Superación  

37 comentarios

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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37 COMENTARIOS

  1. Pablo

    En cuanto te diagnostican un cancer, o te dicen que un familiar tiene un cancer siempre viene a la mente la pregunta de si hay que contarlo o no. Cuando me preguntan, siempre digo que hay que decirlo.

    Si alguien se ve en esa situación, que no lo oculte, si lo ocultas la enferemedad ya te ha ganado, al menos, una batalla.

  2. MaríadelMar

    Digo lo mismo que Fátima…no tengo palabras, sólo lágrimas….Por desgracia, esto seguirá siendo así, las personas cuando tenemos un bajón “nos damos cuenta” de que nos importa, lo poco que hemos valorado ciertas cosas y la importancia que le hemos dado a otras no tan prioritarias, pero cuando el “bajón” se pasa, volvemos a ser los mismos, a querer más y más, pero yo creo que es porque dentro de nosotros tenemos el convencimiento de que a nuestros amigos, familiares, a la gente de nuestro entorno y a nosotros mismos, no nos va a ocurrir nada, que siempre van a estar ahí, por tanto nos ponemos una venda en los ojos y seguimos siendo las mismas personas materialistas, a las que nos gusta llenar nuestro gozo…Y (Ojo! Creo que se puede ser materialista y valorar los pequeños placeres, pero estos pasan a ocupar “un segundo plano”).

    En resumen, que me he liado, solo que por el hecho de pensar que nunca nos va a faltar alguien querido, no se le prioriza diariamente.

  3. SkiterSkiterio

    Cuando escalaba era consciente de que en cualquier momento podia morir. Ahora que soy motero se que tengo muchas mas papeletas que la mayoria de quedarme paraplejico. De igual forma, viendo como vivimos y comemos, se que probablemente tendre cancer algun dia, pero…realmente lo asumo??

    Estando en pleno proceso de depresion, ahora que estoy entero, estoy sano y tengo a los mios cerca, puedo decir que probablemente no. Y como yo la mayoria.

    Tenemos que APRENDER a apreciar las cosas que realmente importan. Gran post. Muchas gracias

  4. Maia

    Lección de vida, alegría, fuerza, entusiasmo… Mil gracias Cristina y enhorabuena por ser como eres, por esa alegría tan especial. Y ahora a disfrutar de la permanencia, porque para algunos será algo pequeño pero a nosotros nos sirve para tomarnos unos vinos, verdad?

    Un beso enorme a las dos!

  5. Anonymous

    Gracias Cristina y gracias Alena.
    Desgraciadamente (y lo digo con lágrimas en los ojos) el cáncer es algo tan frecuente como voraz. Pero igual que a Cristina nos hace fuertes y sobre todo más humanos. Seguimos sin entender que lo que llamamos “vivir” no es trabajo, dinero, juerga, vacaciones, modelitos…. NOO! vivir es otra cosa, sentir, amar, jugar, disfrutar, soñar… y a veces hace falta muy poquito para todo eso. Es una pena que tengamos que llegar al extremo de ver lo que tenemos sólo cuando estamos amenazados de perderlo, pero es así.
    Gracias por volver a despertarnos. VAMOS, ARRIBA… A VIVIR!!! Besos. Carmen.

  6. LORENA C.R

    GRACIAS por publicar cosas así…yo la verdad que valoro la vida de una manera que no te puedes ni imaginar e intento disfrutar lo máximo que puedo de mis seres queridos cada día…pero me gusta leer entrevistas,articulos…lo que sea…libros…ver peliculas…cualquier cosa que me recuerde que todos estamos aqui de prestado y que tenemos que estar super agradecidos con lo que tenemos sea mucho o poco solo por el hecho de que estamos aqui y ahora,de que tenemos esa oportunidad…de que estamos VIVOS.

    http://whatyoushouldwearmen.blogspot.com.es/

    http://whatyoushouldwearmen.blogspot.com.es/

  7. Anonymous

    Mientras se me cae la lagrimilla, no puedo dejar de sentir admiración por estas personas, tan luchadoras, que miran al cáncer de frente y que hacen chiquitito su miedo para hacerse fuertes ellos y hacer fuertes a los que tienen a su alrededor.

    Cristina, seguro que tu familia te agradece el esfuerzo titánico que haces por luchar. Y yo te lo agradezco por contarlo.

    Muchas gracias, tanto a ti como a Alena, por mostrarnos este trocito de realidad.

    Un beso

    Amalia

  8. Superficiales

    Es una historia super dura y que nos hace pensar que las cosas por las que nos enfadamos día a día no merecen la pena. Agradecemos a Cristina su valentía por contarnos su historia, ya que es algo muy íntimo que ha querido compartir. Lamentablemente son cosas que nos pueden pasar a todos, hay que intentar ser feliz con pequeñas cosas, y darle valor a las personas que nos importan.

    Un beso.

  9. Espoir

    Gracias, Cristina, por recordarnos que a las cosas hay que mirarlas de frente. Admiro no sólo tu valentía ante la enfermedad sinó también la relación que estableciste entre el mal, tú y tus hijos. Me imagino que de alguna manera ellos te ayudaron a sanar, gracias a hacerlos partícipes de todo, de igual manera que lo hicieron los médicos. Si alguna vez me pasara algo así (puede ser; lo tengo muy presente cada día, aunque no tengo miedo) espero hacerlo igual de bien que tú. Disfruta de la vida; te lo has ganado más que nadie porque has luchado mucho por ella.

  10. Chopstick girl

    Hola Cristina
    Gracias por compartir tu experiencia y gracias por teñirla de normalidad. La lucha contra el cáncer pasa por llamarlo por su nombre, por mirarlo a la cara. Este invierno la enfermedad tocó a la puerta de nuestra casa. Mi padre ha sido operado de un tumor de próstata. Una operación con muchos problemas, pero de buen resultado. Una lección de vida, un saber que ” a tí también te puede tocar” Verlo recuperarse, ser el que era, me hace taaaan feliz!! A veces los pacientes son más valientes que sus familias, y nos enseñan a salir adelante.
    Por cierto, mi suegra, que vive en Sevilla, es voluntaria de la asocación contra en cáncer en el Virgen del Rocío. sé por ella de vuestra lucha en la quimio y de cómo ellos intentan alegraros y que paséis un rato menos malo
    Muchos besos y… bon courage!

  11. Ronronia Adramelek

    Hay que ser valiente, hay que tener coraje para enfrentarse a la enfermedad como tú lo has hecho, Cristina. Sé que habrá quien diga que en esa situación no queda más remedio que luchar pero no es cierto. He visto casos de gente que no consigue asumirlo y se deprime. He visto otros que se cargaban de ira y pagaban su miedo y su frustración con quienes les cuidaban, llegando al maltrato y al despotismo. A ninguno critico porque hay que verse en la situación para comprobar lo duro que es verse frente a frente con la muerte, pero sí afirmo que a quienes se encaran con ello con tu actitud y tu coraje hay que llamarlos por su nombre: valientes.

    Cruzo los dedos por no descubrir nunca cómo me enfrentaría yo a un golpe semejante pero de lo que sí estoy segura es de que no necesito algo así para validar lo que tengo. Quizás porque desde siempre he tenido la sensación de que estoy aquí de prestado y que todo lo que tengo y la gente a la que quiero están aquí… mientras están. Nunca he considerado mío lo que amo, vivo con la sensación de tenerlo en préstamo y la amenaza constante de que un día venga el legítimo dueño a reclamarlo -y es una metáfora muy metafórica porque yo soy atea hasta la médula- así que cada día que me despierto con mi marido a mi lado, o que me llama mi madre para contarme las andadas con los abuelos o que quedo a comer y echar risas con mis amigas, cada día así siento que me puedo dar con un canto en los dientes por la suerte que tengo y aprieto fuerte los puños deseando que dure… un poco más.

    Eres una luchadora, Cristina, y un ejemplo. Gracias, Alena, por esta entrevista y enhorabuena: me gusta cómo escribes pero creo que tienes un don para entrevistar, probablemente porque te gusta y te interesa la gente de manera genuina.

  12. Anonymous

    Preciosa entrevista :) Creo que Cristina hizo algo muy importante, y es tratar con toda la naturalidad posible la enfermedad con sus hijos. Mi madre también tubo cáncer cuándo yo tenía 13 años, y si algo le agradecí fue que des del primer momento al último supe la verdad. La energía que desprende Cristina hablando es la misma que desprende mi madre, que siempre tiene una sonrisa, que siempre está dispuesta a ayudar y que por supuesto decía lo mismo: ¡me tengo que curar porqué tengo dos hijos maravillosos que me necesitan, no pienso irme aún! En el fondo creo que tenía más miedo yo que ella misma, ella sólo pensaba en luchar y luchar incluso cuándo las cosas parecían feas. Para mí mi madre y todas las personas que como Cristina consiguen afrontar algo así de está forma son héroes!
    Yo tengo el ejemplo de mi madre, que siempre me recuerda que debo disfrutar de la vida, pero está bien que personas como Cristina sean valientes para contar su historia y hacernos recapacitar a todos sobre nuestras vidas. Lo más importante de la vida son los detalles más pequeños.

  13. Cris Pontetacones

    Gracias a todos por vuestros preciosos comentarios, de verdad que me siento abrumada al leer cosas tan cariñosas, por una vez, no se ni que decir!! (con lo que yo charlo!!)

    Me alegra muchísimo que se haya entendido bien el mensaje que quería trasmitir, cuando hablas de enfermedades, especialmente del cáncer, hay mucho riesgo de caer en el victimismo y, por que no decirlo, en el morbo macabro y nada más lejos de mi intención, cuando Alena me propuso entrevistarme tuve siempre claro que debía de dar un mensaje de esperanza por que la vida no se acaba cuando te diagnostican un cáncer, es más, en muchos casos, empieza…

    Aprovechemos las 2ª oportunidades que nos da diariamente la vida y seamos felices, cada minuto, cada segundo, es lo que nos vamos a llevar cuando nos toque, lo material, se queda aquí, eso seguro!

    Un beso enorme a todos y de nuevo mil gracias por emocionarme con vuestras palabras y vuestros mensajes en el cuento de la Princesa.

    Cris

  14. Mme. Noémie

    No tengo palabras… mil gracias por esta lección que nos has dado Cristina y gracias a Alena por plasmarla aquí!

    Por desgracia, sólo nos damos cuenta de las cosas cuando casi las hemos perdido o cuando las perdemos del todo… ojalá aprendamos a valorar todo lo que hacemos día a día!

    Besos y enhorabuena Cristina por tu valentía, tu fuerza y por luchar tanto!!

  15. Beita

    tuve la suerte de conocer a Cristina en Simof y, curiosamente, era el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer…ella e Isabel nos hicieron brindar porque era su día!! Para mi fue una lección increible!! Deseando estoy de poder compartir con las dos más ratitos de esos porque, de verdad, que estas son las mujeres cuyo ejemplo hemos de seguir.

    Maravilloso post Alena, maravillosa Cristina!!!

  16. Maika

    Sin palabras , lo duro que es ,quien hemos pasado por ello(casi tod@s tenemos a alguien que por desgracia le ha tocado) sabemos como se sufre.
    A veces nos preocupamos por tonterías.
    Cristina que sigas disfrutando de tu familia y de las pequeñas cosas durante muchos muchos años.Mil BESOS.

  17. eLi

    Me emocionado, no he podido evitar llorar, sobretodo cuando Cristina ha hablado de la princesa. Eres una mujer muy valiente: no creo que muchos pudieran superar lo que tu has pasado.

    Un beso muy grande luchadora!

  18. Chabeli

    Ole Cristina! Nos das a todos una gan lección de TODO. Dices grandes verdades que no valoramos hasta que ya es tarde. Sin palabras. Todo mi cariño para la Familia de la Princesa. Un besazo y enhorabuena por esta gran victoria.

  19. Chabeli

    Ole Cristina! Nos das a todos una gan lección de TODO. Dices grandes verdades que no valoramos hasta que ya es tarde. Sin palabras. Todo mi cariño para la Familia de la Princesa. Un besazo y enhorabuena por esta gran victoria.

  20. carmen

    Felicidades por tu valentía y coraje; me recuerdas a mi suegra, ella tuvo también cancer y se recuperó, pero nunca perdió ni el ánimo ni la fuerza para curarse y seguir adelante, sois unas campeonas! Para la familia de Princesa… no sé qué decirles, porque tiene que ser muy duro el que un ángelito se vaya a tan corta edad…un beso muy fuerte..

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