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Los Doce Trabajos de Herc… De la Diosa del Sexo

Una Diosa del Sexo no descansa de serlo porque nunca sabe cuándo un polvo puede llamar a su puerta.

Polvos a todas horas, experiencias de seducción hasta en la cola para comprar naranjas, regalos, hombres (o mujeres) que caen rendidos a tus encantos por donde quiera que pasas, éxito social en incluso laboral a partir del sexual… Cada vez que leo en alguna revista, libro o post la denominación “Diosa del Sexo”, presentada invariablemente como meta a alcanzar por las lectoras, me imagino a una mujer con la mirada magnética de Elizabeth Taylor, el cuerpazo de la Lively y la agenda sexual de Pandora Rebato. Ser una “Diosa del Sexo” es llegar a otro nivel, amigas mías. No es ser buena en la cama, es ser la HOSTIA (así, con mayúscula tipográfica y todo) en cualquier lugar en el que tengas a bien echar un polvo.

Yo, que soy muy de querer pertenecer al Olimpo de las deidades sexuales, me acomplejaba cada vez que leía (o tenía que escribir, que de todo ha habido) un reportaje similar porque claro: a ver quién es la guapa que cumple todos los requisitos para ser una Diosa del Sexo de las de verdad, no un sucedáneo. Sin embargo, después de leer el libro “Conviértete en una Diosa del Sexo” de Louise Weston en el trayecto en tren de uno de mis últimos viajes a Barcelona, se me han quitado todos los complejos. ¿Porque me he dado cuenta de que ya soy lo que socialmente se entiende por una Diosa del Sexo? No. Porque ser una Diosa del Sexo es muy MUY cansado. Mucho. Es agotador. Vamos, que ni Hércules y sus doce trabajos, en serio os lo digo.

Que mucho robar las manzanas de las Hespérides y buscar el Vellocino de Oro, pero que me hubiera gustado a mi que le hubieran dicho que lo que tenía que hacer para redimirse de sus culpas era ser un dios del sexo y ver cómo se las arreglaba, con todo lo machote que dicen los escritos que era. Os dogo yo que no había terminado de redimirse aún y eso que sospecho que para ser un Dios del Sexo socialmente establecido se necesitan bastantes menos requisitos que para la versión femenina. Pero esa es otra cuestión y éste no es un post con perspectiva de género más allá de la obvia.

El caso es que el mes pasado cayó en mis manos el libro de la Weston y como es muy bonito, tiene dibujicos estilo Jordi Labanda y habla sobre sexo, decidí traérmelo para pasar las horas del viaje en tren, que siempre terminan siendo más tediosas de la cuenta. He de admitir que para lo primero que sirvió el libro fue para escandalizar al matrimonio joven que tenía a mi izquierda, que viajaba con niño de tres años sin billete al que me encasquetaban en el asiento de al lado en cuanto les daba un poco la murga (que era amenudo). Tampoco entiendo el escándalo: igual ninguno de los dos era un dios en la cama pero, a juzgar por el resultado, al sexo le daban.

Total, que me arrellané yo en mi asiento tan contenta, con mi libro bonito, un café de los de tren y mis expectativas de aprender unas cuantas cosas más con las que dejar más contento a mi novio y ¿con qué me encuentro? Con una carrera de obstáculos. Con el Decathlón del sexo. Que digo con el Decathlón: con unas olimpiadas del sexo en toda regla. Porque si pensáis, amigas mías, ingenuas vosotras igual que yo, que para ser una Diosa del Sexo basta con saberse trucos en la cama, para los preliminares y con pedir lo que quieres en cada momento, estáis muy equivocadas. No, no, no. Mal, muy mal. Menos mal que tenemos a nuestra amiga Weston para llevarnos por el buen camino.

Para ser una VERDADERA (nótese el énfasis tipográfico) Diosa-del-Sexo hay que serlo en TODOS los aspectos de nuestra vida. Los 365 días, 24 horas. Una Diosa del Sexo no descansa de serlo porque nunca sabe cuándo un polvo puede llamar a su puerta. Tú lees esto y claro, te desanimas. Porque una cosa es entrenar un par de horas al día y otra, hacer inmersión en el tema. Según Weston y resumiendo así mucho por encima, una Diosa del Sexo siempre va bien arreglada, impoluta en su higiene, siempre huele bien, siempre lleva ropa sexy, siempre camina de manera sensual, siempre es agradable a los demás, siempre está pensando en sexo pero sin que se le note (ya sabéis, nada de modo desesperada), siempre se respeta a sí misma, siempre sabe hacer gozar a un hombre y cómo complacerse a sí misma, siempre conoce novedades sexuales y se va autorreciclando, siempre tiene una botella de champán en la nevera esperando, siempre se lo traga (esto no me preguntéis por qué te hace ser una Diosa del Sexo, que yo no he escrito el libro), siempre, siempre, siempre.

Conforme iba pasando las páginas me iba encontrando más y más requisitos (presentados a modo de trucos divertidos y en una maquetación exquisita, eso sí) necesarios para convertirme en Diosa del Sexo y mis ganas de entrar a formar parte de tan selecto club iban disminuyendo a la misma velocidad que devoraba kilómetros el tren. Una hora antes de llegar a Barcelona lo acabé, lo cerré y me puse a pensar en qué momento nos hemos creído que hace falta tantísima parafernalia para disfrutar en la cama. Eso, y que todas las cosas que hagamos funcionan con todos los hombres y que a todos les va a encantar vernos en bata transparente de plumas a lo Marilyn en su camerino. La verdad es que, después de leer el libro, me sentí bastante indignada porque, a mi modo de ver, el modelo de Diosa del Sexo que se presenta en él tiene más en común con las mujeres florero de los años cincuenta que con otra cosa.

Pero claro, yo soy mujer y, según el libro, torpe, de modo que quizá no tengo una opinión muy objetiva de las cosas. Yo ya tenía decidido que para mí ser una Diosa del Sexo ha dejado de ser un objetivo en la vida (más que nada, por el cansancio) pero aún así, sentía curiosidad por saber qué entendéis vosotros, hombres, por una Diosa del Sexo. Escribí un mail a cinco amigos preguntándoles y todos coincidieron (más allá de señalarme algunas prácticas que la chica debería hacer para que la consideren así o de experiencias concretas que me contaron) en que lo único necesario es tener actitud en la cama. Actitud para pasarlo bien y mostrarte tal y como eres en el sexo.

Y yo que secretamente deseaba escribir el libro definitivo sobre las Diosas del Sexo con lo que me contaran mis amigos. Sus reflexiones me dan para un microestudio y también para preguntarme ¿de verdad queremos ser diosas del sexo o es algo que nos venden? ¿Tiene que ser tan cansado? ¿Hacen falta tantos requisitos como dice el libro o es una cuestión de actitud, como piensan mis amigos? Y lo más importante… ¿a alguien le importan de verdad estas cosas? ¿Qué pensáis?

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6 comentarios

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Casiopea

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“¿De verdad queremos ser diosas del sexo o es algo que nos venden?”

6 COMENTARIOS

  1. Avatar de KK

    Habia oido del libro de la Weston, y estaba planteando comprarmelo x aquello de, como comentas, coger nuevas ideas y mas informacion sobre el tema. Tras leer tu articulo, sigo con la curiosidad sobre que considera la señora Weston una “sex goddess”, asi que puede que aun caiga en mi estanteria.
    Sin embargo, te doy toda la razon. No creo q una diosa del sexo sea estar 24/7 como si acabases de salir de un desfile de Victoria Secret o de un capitulo de Sexo en NY – hasta Samantha tenia sus dias y atuendos no tan divinos!. Creo que se trata de saber que quieres en el sexo, que te gusta, que no y hasta donde y cuando estas dispuesta a hacer y experimentar. Se trata de saber disfrutar tu misma y de saber hacer disfrutar a tu pareja sexual. De saber como hacer que tu pareja te haga disfrutar. De saber sacar lo mejor de ambos, echar unas risas, unos orgasmos y quemar unas cuantas calorias.
    Desde mi punto de vista, es mucho mas acertado el punto de vista de tus amigos sobre que es “necesario” para ser una diosa sexual que lo que dice la Weston. Si, creo que la actitud es importante. Es como con los animales cuando te dicen que huelen el miedo, los hombres huelen la actitud. Y nada les encanta mas que una chica que sabe por donde moverse – y como. Y no hay nada como tener esa actitud para darnos a nosotras mismas un chute de autoestima. En serio.
    Yo no creo que llegue ni al tercio de los requisitos que el libro “sugiere” (veremos cuando lo lea) pero sin embargo me considero bastante cerca de mi inner sex goddess. O al menos aun no he tenido queja de ninguna de mis parejas sexuales (creo que de hecho el 100% ha repetido, y alguno que otro sigue insistiendo en repetir! jajaja).
    Y sinceramente, aunque quisiera cumplir con todas las condiciones necesarias segun Weston, no creo que nadie en su sana rutina tuviese tiempo para ello!
    :)

    pd: genial articulo!

  2. Avatar de chandradah

    A mi me parece muy curioso todo esto porque, doy a entender por lo que comentáis (tanto el post como el comentario de K) que a los hombres les encantan “las diosas del sexo” (entendiendo tal concepto como chicas que tienen una actitud en concreto).

    Será que me muevo en círculos extraños, pero conozco a mas hombres que les “acojona” una diosa del sexo que a hombres que se lanzarían a por ella (o que se dejarían hacer/seducir por ella).

    A parte de esta puntualización sobre lo que yo conozco, diría por lo demás que estoy totalmente de acuerdo en que ser una diosa del sexo 24/7 tiene que ser agotador y no me creo que nadie lo consiga. Hasta la señorita Pandora Rebato ha contado alguna vez que ha tenido que decir que no por estar sin depilar (recuerdo un post que decía algo así) o por otros diferentes motivos. Porque no todos los días tenemos el estado de ánimo para sentirnos diosas… Por lo tanto, ser una diosa del sexo (o de tu día a día, de tu vida, tu propia diosa) es, sin duda, una sensación, una actitud… Y supongo que para que los demás nos vean como tal, antes nos tenemos que ver/sentir nosotras. (Lo cual es al final una pescadilla que se muerde la cola, porque cuanto mas nos vean los demás mas nos sentiremos nosotras autenticas diosas… Pero esto creo que es otro tema)

  3. Avatar de Placer ConSentidoPlacer ConSentido

    Buena reflexión.
    Realmente, no tenemos que ser diosas de nada. ¡Que cada una viva su sexualidad como ella decida! Eso sí que es importante, sentir que vives tu sexualidad tal y como tú quieres, liberándote de todo lo que te han ido inculcando y disfrutándola desde el bienestar.

    ¡Un abrazo!

  4. Avatar de MarMar

    Hola!, Me estreno comentando…
    Yo creo, al igual que tus amigos, que se trata de una cuestión de actitud.
    De hecho, basada en la experiencia diré que aún no haciendo “grandes cosas” en la cama, solo por el hecho de disfrutar y pasármelo bien, he recibido feedbacks parecidos a “eres la hostia”, o “cómo lo haces”, etc,
    Muchas veces me paraba a pensar y a analizar el polvo, y a parte de buenos movimientos de cadera, no había habido nada del otro mundo como para semejantes alabanzas, así que estoy convencida que cuando un hombre ve a una mujer disfrutar y participar activamente en conseguir su “placer”, ya eres para ellos un poco Diosa.
    Fuera de la cama, el mundo está lleno de personas que inspiran sensualidad, morbo, sexualidad, son dueños del arte de la seducción, y esto vuelve a ser por una cuestión de actitud. Aunque la mayor parte son conscientes de su don, les sale de manera natural y no creo que les suponga ningún esfuerzo, aunque eso no quiere decir que siempre estén dispuestos a tener sexo.
    En fin, yo lo que creo es que por lo menos dentro de la cama, todas las mujeres deberíamos relajarnos, disfrutad y “sacar la diosa” que llevamos dentro.

    Un beso!

    PD: Te sigo desde hace meses, me gustan tus temas, la frescura con la que te expresas y en algunos post me sirves de inspiración para mi modesto espacio: http://vierneslimon.wordpress.com/.

  5. EspoirEspoir

    Un motivo más para ser atea.

    Ahora en serio: ¿alguien lee esos libros con fines no humorísticos? O para desmontarlos por estúpidos, como es tu caso -buen rollo, eh, que a veces parece que me meto contigo y no es mi intención.

    La literatura de autoayuda existe porque se vende. No sirve para nada más que dar de comer a editores y, en menor medida, a los autores. La de temática sexual me parece especialmente perversa porque juega con asuntos muy delicados del yo que pueden poner en juego la seguridad del más pintado.

    Un dios del sexo es un ser humano que folla con ganas, alegría y libertad. Punto.

  6. Avatar de GabrielaGabriela

    Hello! Me estreno en todo, en suscripción (hace mucho tiempo había estado por aquí y no se por qué se me olvidó volver, hoy a raíz de la entrevista en influencity vine y me quedé:)) Cosas de la life.
    Creo que más allá de estereotipos de un lado y de otro, lo que cuenta es si con lo que haces te sientes una diosa…como en todos los órdenes de la vida, no?
    En casi todos los ámbitos, proyectamos hacia afuera el cómo nos sentimos. Da igual el maquillaje que le pongamos, hagamonos cargo de nuestra libertad para SER…lo que queramos, no?:)
    Maravilla de post…como casi todos!

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