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Relaciones

Los amigos no follan en las mesas

Una chica soltera y un chico soltero no pueden ser amigos. A ver. Podéis serlo pero no va a salir bien. Nunca.

Por fin tenía un amigo. A ver, dicho así, suena triste. Puedo explicarlo. Yo nunca había tenido un amigo. Pero no es lo que parece. Bueno, un poco sí. Un amigo del sexo opuesto, soltero, heterosexual, al que había conocido por casualidad una tarde y que no es mi perro. De eso, yo nunca había tenido uno.

Quedamos en mi cafetería favorita no apta para citas. No me gusta mancillar los sitios bonitos que conozco y en los que me conocen. Es como follar en el sofá de casa de tus padres o en la que fue la camita de tu madre en la casa de tus abuelos. Ahí con el peluche del corderito Norit y la muñeca Nancy vestida de comunión con los ojos bien abiertos. No. Nunca. Eso no se hace. Si los tuviese cerrados pues aún. En serio, no. Nunca.

Llegué pronto (como nunca haría en una cita) y me senté en mi sillón favorito. Ese sillón tampoco es apto para citas. Ni para follar. A saber quién ha follado antes ahí. Es lo que tiene lo vintage, que está usado y seguramente alguien ha follado ya con esa blusa de gasa, con esos zapatos marrones que la verdad es que te están un poco grandes pero no importa porque son vintage, en ese sofá verde oliva de pelito imitación de terciopelo que da repelús, con esas gafas de sol modernas pero más ralladas que el queso para macarrones que has dejado sobre la mesa o sobre la propia mesa. Lo vintage ya está follado, seamos conscientes.

¡Qué feliz y blandito se ve el mundo cuando no estás en una cita! Estás taaaan bien… flotando y bailando como Alaska en sus mejores tiempos. Cierras los ojos, entreabres la boca relajada, mueves tu cabeza de lado a lado, agitas suavemente los brazos y… casi le tiras la bandeja al camarero pero no pasa nada. Tranquila. Relaja. Controla. No es una cita pero la dignidad sigue ahí.

“Un café con leche, buen hombre”. Lo de buen hombre no lo dije pero me suena bonito. Me gusta. Normalmente, en una cita pides rápido para disimular en plan NO TE ESTABA ESPERANDO. Es un “yo ya voy haciendo marcha si eso” que me fascina. Nos convierte en seres superiores. Imbéciles, pero superiores.

Yo con mi café, en el sillón de mi cafetería favorita y aparece él, mi amigo. Mi buen nuevo amigo. Nos conocimos hace medio año, hablábamos mucho todos los días, yo le contaba mis movidas de chica y él me escuchaba como si fuese Ana Rosa haciéndome una entrevista: pasando de ti sin que se note. Haciendo como que escucha pero en realidad te está analizando. No sé. A veces era raro. Pero a mí me hizo romper en dos mi famosa teoría sobre que una chica soltera y un chico soltero no pueden ser amigos. A ver. Podéis serlo pero no va a salir bien. Nunca.

Cuando menos te lo esperes, te dirá que tiene novia (¿él? no puede ser), te pondrás celosa (¿yo? no puede ser) y entenderás que le quieres para ti solita (sí, así será). O cuando menos te lo esperes, él se lanzará y te dirá que siente cosas. COSAS. Y a partir de la última S de COSAS, habrás perdido un amigo pero ganarás un follower vital y un enamorado obsesivo de ti en la sombra. Te besará sin avisar en la parada del autobús mientras a ti te sudan los euros en la mano. Tu amigo se convertirá en un Alex Ubago y te dirá: O todo o nada.

Pero esta vez era diferente. Que sí. En serio. Mi amigo no sentía nada.

Me puse cómoda, tanto que posiblemente en un descuido postural las bragas blancas se dejaron ver a través de las medias negras. Y ahí estaba él, me miraba como te mira un amigo (supongo, no sé, era el primero que tenía), le sonreí y siguió mirándome. Le dije que no me mirase y no dejó de mirarme. Dejé el café sobre la mesa vintage (¿habría follado alguien ahí?) y me incorporé sentándome como la una señorita que no soy.

Yo: ¿Qué?

Mi amigo: Que te quiero.

Yo: Y yo.

Mi amigo: Que no. Que así no. Que yo…

Yo: ¡No digas tonterías!

¿Mi amigo?: Que yo te follaría.

Yo: No.

Ese chico: ¿Cómo que no? Sí. Claro que sí. Te quiero, Paula. Y te follaría en esta mesa ahora mismo.

Yo: Como vuelvas a decirme que me quieres, te mato.

Él: Te quiero.

Yo: Ahá. Tú lo has querido.

Le tiré una enciclopedia vintage que había en un montón del libros usados al lado del sillón. Le debí hacer daño pero no tanto como cuando me fui corriendo a mi casa.

Dos heterosexuales de diferente sexo solteros no pueden ser amigos. NO PUEDEN:

1) Porque siempre hay uno que da el paso sin que el otro se lo espere.

2) Porque siempre hay un otro que le hace daño al uno sin que se lo espere.

3) Porque siempre hay un “cuando menos te lo esperes”.

4) Y porque siempre hay uno que espera.

Y no. No le maté. Sólo fue un susto. Lo mío, digo. Lo suyo dos puntos.

Y sí. Me equivoqué. Mi amigo lo sentía todo.

Adoptad un perro y dejaos de tonterías.

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6 comentarios

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PaulaPor
Paula

Publicista. Parezco normal, pero no.

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6 COMENTARIOS

  1. Beatriz Vélez GarcíaBeatriz Vélez García

    Yo estoy de acuerdo a medias con este post. Aunque es cierto que, a día de hoy, estoy casada con mi mejor amigo, la verdad es que siempre he tenido muchos amigos hombres con los que podía hablar sin mediar ninguna intención (y nunca me saltaron encima).

    Creo que es un topicazo enorme eso de que un hombre y una mujer no pueden ser amigos.

  2. monsieur le sixmonsieur le six

    Ah, lo de la amistad entre personas de distinto sexo. Un clásico. Una de esas conversaciones que nunca se agotará, como la de la tortilla de patatas con o sin cebolla.

    Naturalmente que se puede ser amigo sin más, incluso habiendo un cierto deseo por parte de alguno de los dos. Es todo cuestión de cómo se lo plantea cada cual. No necesariamente han de acabar liados. Es como si se dijera que un hermano y una hermana solteros van a acabar follando entre sí; no tiene por qué. Todo puede ser, pero la situación personal de ambos hace que probablemente el subconsciente de cada uno lo descarte de entrada.

    Otra cosa es decir que es fácil que acabe habiendo algo si ninguno encuentra a nadie más. Eso sí tiene probabilidades, claro. Y cuando mejor amigo se sea, más.

  3. Avatar de Ronronia AdramelekRonronia Adramelek

    Tengo un amigo del colegio. Lo conozco desde antes de aprender a hablar. 46 años de amigos.

    Y tres de la carrera. 29 años de amigos.

    ¿Soy un contraejemplo? Siempre me ha sido más fácil tener buenos amigos hombres que mujeres. Es solo desde que soy más viejuna que aprecio más y se me da mejor la amistad con las mujeres. ¿Hay atracción sexual con ellos? Sí, con casi todos, pero nunca ha sido un problema ni algo que haya puesto en peligro nuestra amistad.

    1. monsieur le sixmonsieur le six

      Me identifico a tope con tus dos últimas frases. Tengo muchas más amigas que amigos, y en general me han aportado mucho más, precisamente porque su visión de las cosas es ligeramente diferente. Y no pasa nada, son amigas y listo. ¿Que físicamente me gustan casi todas ellas? Pues claro; pero mientras las cosas sean como son, tampoco voy a estar tirándoles los trastos a ver qué pasa. Si tuviera 10 años menos y sin pareja a lo mejor, pero no a estas alturas.

  4. inmahlinmahl

    Me ha encantado el post, escribes espectacularmente bien. En serio.

    Sin embargo no estoy nada de acuerdo, más que nada porque conozco bastantes casos de amigos heterosexuales de diferente sexo en los que no hay atracción sexual ni nada de nada.

    Lo que sí he visto mucho, por desgraci,a es a novios y novias celosos/histéricos por el hecho de que su pareja tenga un amigo de diferente sexo, alimentados por esa idea generalizada de que un hombre y una mujer no puedan tener una amistad.

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