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Relaciones

Los amigos de tu pareja no son tus amigos

Por un momento pensé que Juan era un idiota. Y luego intenté recordar si alguna vez había hecho lo mismo.

“Los amigos de mis amigos son mis amigos”. La frase ya de por sí es bastante utópica, pero a Mark Zuckerberg le ha servido para crear un imperio tras haber traicionado a los suyos.

Desde hace años tenemos más amigos de los demás que nuestros propios. El término “amigo” está más deteriorado que mis vaqueros de Topshop de tan sólo dos meses. Tenemos tantos “amigos” que ni siquiera recordamos qué le contamos a quién, pero tampoco nos paramos a valorar quién es el amigo de verdad y quién no.

Yo, hasta hace poco, no tenía tiempo para ver a todos mis amigos. No sabía si era cuestión de tener poca organización o demasiados amigos.

Entonces una tarde me paré a pensar, y me di cuenta de que tenía cuatro tipos de “amigos”. 1. Gente que es mi amiga y para la que soy igual de amiga: con la que comparto mi vida y la que me hace partícipe de la suya 2. Gente que me considera su amiga, pero que, desafortunadamente, me aporta bien poco. 3. Los “colegas”: gente interesante con quien me tomo un par de copas al año (siempre con ganas), pero que no hay nada más. 4. Gente con la que quedo por compromiso y sin ganas (WTF?).

Que una clasifique sus amistades puede parecer ridículo, pero os aseguro que desde entonces, tras descartar el segundo y el cuarto grupo (suena cruel, pero así es la vida) tengo suficiente tiempo para ver a la gente que de verdad me importa.

Resulta que sólo se trataba de priorizar. Como en todo.

Pero si los amigos de tus amigos todavía tienen una oportunidad, los amigos de tu pareja son un tema bastante delicado.

Mi mejor amiga, Susana, lleva ocho años con Juan. Juan y yo siempre nos hemos llevado muy bien. Es un tío simpático, inteligente y amable. Solíamos vernos durante las cenas y las comidas que ellos dos organizaban en su casa. Pero, tras tantos años de cenas, nos hicimos amigos. A veces quedábamos a solas para hablar de nuestras cosas, otras veces quedábamos con más gente. (Por si surge la duda: para Susana nunca fue un problema.)

La semana pasada Juan me escribió para vernos. Me pidió, a través de un mensaje, que no le dijera nada a Susana. Me sorprendió, pero no pensé nada malo: ¿quién sabe: igual no sabe qué regalarle para su cumpleaños? (a veces vuelvo a tener 14 años. Un par de veces a la semana más o menos).

Quedamos en un bar. Juan llegó estresadísimo: «Mucho curro, como siempre», soltó en vez de decirme “hola”. Tras contarme sus problemas laborales, me dijo que tenía un problema con Susana. Yo me sentí muy incómoda, pero dejé que se explicase.

«Creo que a Susana le gusta otro tío», soltó. Añadió que entendía que podría ponerme en un compromiso hablándome del tema (gracias), pero que no sabía qué hacer. Había hablado con Susana sobre el tema varias veces y Susana lo negaba todo.

- Es más, se enfadó conmigo por desconfiar de ella. Lo entiendo, pero hay algo que no me cuadra.
- ¿A qué te refieres?- le pregunté, sorprendida.

Juan estaba a punto de llorar:

- Se llaman todos los días, he visto algún que otro mensaje cariñoso que se envían: siempre estando a su lado, nunca cogiéndole el móvil, no me mires mal.
- ¿Y?
- Y pienso que me esconde algo.
- Y… ¿ por qué me lo cuentas a mí?
- Coño, somos amigos y Susana es tu mejor amiga. Si está liada con él, seguramente lo sabrías. Sé que parezco gilipollas. Pero estoy muy desesperado. Probablemente son paranoias mías, pero necesito que me digas que lo son. No puedo dormir. Dime que no hay nada entre ellos.

No me gusta mentir, y a pesar de que Juan habría podido enfadarse conmigo, le dije lo siguiente:

- Susana es mi amiga y si ella tuviese una aventura, que no es el caso, yo jamás te lo contaría a ti.

Siempre me han hecho gracia las respuestas estúpidas como la que acababa de darle: si pasase algo, que no es el caso, no te lo diría. O sea, no pasa nada y te lo digo, pero te digo que jamás te lo diría. Menuda gilipollez.

Juan se quedó contento con la respuesta y me dio las gracias. También me pidió que no le dijera nada a Susana. Le prometí no hacerlo y no lo hice, pero le pedí que no volviese a ponerme en un compromiso de este tipo.

Soy una mala amiga, creo.

Por un momento pensé que Juan era un idiota. Y luego intenté recordar si alguna vez había hecho lo mismo. Y sí, en su día también lo hice, lo que me convierte en una idiota como Juan.

Así que decidí que Juan no era un idiota, sino un hombre confundido y me sentí mejor conmigo misma.

Hay una cosa que nos iría bien a todos (me incluyo): antes de hacer algo, pensar cómo nos sentaría que nos lo hiciesen a nosotros. Es tan simple y a la vez tan tópico que parece una tontería. Pero siempre funciona. Ahora, cuando quiero pedirle consejo a un amigo de mi novio sobre mi novio, me acuerdo de Juan y de Susana, y me doy cuenta que para este tipo de cosas tengo a mis amigos.

El término “nuestros amigos” es tan frágil que se rompe nada más tocarlo. No existen “nuestros amigos”: existen tus amigos y los suyos. Y por mucho cariño que os podáis llegar a tener, rara vez cambiarían de bando.

Decir “nuestros amigos” es como decir “nuestros padres” refiriéndote a los padres de tu pareja. De la misma manera que la madre de tu novio, por muy bien que os llevéis, siempre seguirá siendo su madre, él va a seguir siendo su hijo. Lo que a ti te deja fuera de juego.

No puedes hablarle mal de tu novio a su familia o a su amigo. Tarde o temprano la cosa sale a la luz. Y una vez sucede, puedes decir o hacer lo que sea, pero no tendrás justificación ninguna.

Yo no se lo conté a Susana porque no era nada extremadamente importante. Pero si Susana realmente le estuviese poniendo los cuernos a Juan, jamás se lo diría a Juan, por muy incorrecto que me pudiese parecer el comportamiento de mi amiga. Eso sí, le diría a ella mi opinión a respecto.

Digas lo que digas, los amigos de tu pareja no son tus amigos. Al menos, no lo son del todo ni para todo. Por mucho que los quieras, juegan en otro equipo.

Que no se te olvide.

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Alena KHPor
Alena KH

La palabra “ex” me ha acompañado durante gran parte de mi vida. Soy la ex-soviética, la ex-esposa, la ex-bailarina.

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6 COMENTARIOS

    1. Avatar de EnricEnric

      Las cosas de pareja se solucionan en pareja cuando se pueden solucionar, hay veces que uno quiere y el otro no o viceversa, o simplemente hay una de las partes que no considera importante el problema… hablar con un amigo (propio, no ajeno) puede facilitar las cosas.

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