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Sexo

Literatura tórrida (un juego para celebrar el Día del Libro)

Que las palabras (si se dicen bien y con arte) pueden ser tan sugerentes como una caricia con la lengua en el punto exacto del placer es un hecho probado. Si no fuera así, no proliferarían tanto los libros, blogs, cuentas de Twitter y webs dedicadas solamente al relato y la literatura erótica.

“Él soltó el pezón y deslizó la lengua por su cuello y luego la besó otra vez, en esta ocasión más apasionadamente”. Este breve fragmento que puede parecer sacado de una novela rosa, pertenece sin embargo a La Tierra de las cuevas pintadas, el último volumen de la saga El Clan del Oso Cavernario creada por Jean M. Auel en 1980. La primera vez que leí uno de los libros de esta magnífica autora tenía catorce años y quedé fascinada, entre otras cosas, por el detalle con que describía las escenas de sexo entre Ayla y Jondalar, los protagonistas de la saga.

Unos años más adelante, releyendo las partes que más me gustaron e impactaron de la saga de seis libros, he vivido toda clase de momentos tórridos en el metro, el autobús, el tren y hasta en la biblioteca de la facultad. No os cuento ya en casa donde, además de leer pasajes tan intensos como “le soltó los nudos y le bajó los pantalones, a la vez que pasaba la lengua por el vientre y la hundía en el ombligo; luego siguió bajándoselos y dejó al descubierto el vello púbico. Cuando asomó el principio de su vulva, él hundió ahí la lengua”, podía acariciarme y tocarme a placer al mismo tiempo. No miento si os digo que leyendo El valle de los Caballos he sentido algunos de los mejores orgasmos de mi vida.

Que las palabras (si se dicen bien y con arte) pueden ser tan sugerentes como una caricia con la lengua en el punto exacto del placer es un hecho probado. Si no fuera así, no proliferarían tanto los libros, blogs, cuentas de Twitter y webs dedicadas solamente al relato y la literatura erótica. Y es que, por increíble que parezca, a veces varias palabras bien dichas provocan la misma descarga eléctrica (y sexual) en el cuerpo que toqueteos varios. Un estudio de Cosmopolitan UK asegura que las mujeres consumimos mucha pornografía literaria, mucho más que vídeos en webs especializadas, películas u otro tipo de ofertas con contenido sexual.

La sexóloga Sara Gonzalo (www.arsamandicentro.com) explica al respecto que, si bien esto se debe en parte a que es mucho más íntimo, privado y fácil de ocultar que estás leyendo un libro de alto voltaje (especialmente si nada hace sospechar que ofrece ese tipo de contenido, como es el caso de la saga que os comento), otra de las razones es que al ser las mujeres en general menos visuales para el sexo (y puntualizo “en general” porque algunas sí somos muy visuales, de esto hablaremos otro día), la literatura nos permite imaginarnos los escenarios y personajes como nos da la gana y despierta sobremanera nuestras fantasías sexuales, excitándonos aún más.

Para que el artículo de hoy no se quede en la mera teoría de lo extremadamente tórridas que pueden ser las palabras y las sensaciones que despiertan en nosotras (y en ellos, a los hechos me remito: cada vez que cuelgo un relato erótico en mi blog se multiplican los comentarios masculinos… y se me satura el mail), os propongo tres juegos que podéis llevar a cabo tanto si tenéis pareja como si no.

1. Sesión golfa: escoge tu escena sexual literaria preferida. Mejor si es de masturbación porque este juego es sólo para ti (o para que le hagas un pase especial a tu chico de “se mira pero no se toca”). Si no lo es no pasa nada. Apaga las luces, enciende velas (o una luz muy tenue), sírvete una copa de lo que más te guste y acaríciate de la misma manera que describe el libro, una y otra vez, hasta que llegues al clímax.

2. Libros para dos: deja sobre la mesa del salón (o sobre la cama, como prefieras) un libro abierto por alguna escena sexual que siempre has soñado con representar. Cuanto más picante sea, mejor. Escríbele a tu pareja una nota (que dejarás sobre el libro) con estas instrucciones: “Desnúdate, llámame y pídeme que venga sin nada de ropa”. Cuando estés con tu pareja, leed juntos la escena, de la forma más sensual que sepáis (puede que os dé corte o risa, no pasa nada. La diversión es parte del juego). Y luego, dad rienda suelta a vuestra pasión y representadla para disfrutar al máximo.

3. Relato erótico: este juego nos lo enseñan desde Ars Amandi Centro los sexólogo Raúl González y Sara Gonzalo. Escribid un relato erótico cada uno y leédselo al oído, de forma muy sugerente a vuestra pareja. Subirá tanto la temperatura que veremos si sois capaces de terminar antes de meteros en harina.

Si erais de los que pensábais que el Día del Libro no se puede celebrar de forma especial… Ya tenéis plan para hoy. Feliz, tórrido y muy caliente Día del Libro, queridos y queridas. Y si lo que os apetece es saber un poco más sobre sexo o potenciar vuestras capacidades, aquí van cinco libros sobre sexo que merecen la pena, no aburren y os ayudarán a tener orgasmos de todos los colores. Os los recomiendo porque los he leído y me han sido útiles, de modo que igual a vosotros también os vienen bien, no por compromiso de ningún tipo con editorial o autor alguno. Dicho queda. Allá van.

Veamos. Como ahora mismo andamos todos escasos de tiempo por aquello de la crisis, buscar trabajo, agobios varios, no poder irte de casa de los padres y no tener un mísero colchón donde trajinarte a gusto a tu pareja, empezaremos con un libro sumamente útil para sacar partido a esos pocos minutillos que tenemos cada día para el sexo (y sobre todo, para sacarles partido en cualquier lugar). Se trata de Sexo para gente con poco tiempo… y muchas ganas, de Emily Dubberley (Editorial DEBOLS!ILLO). Encontraréis prácticas y trucos para disfrutar en 5, 15 y 30 minutos y algunos atajos infalibles para llegar al orgasmo en menos de lo que tardas en pronunciarlo. ¿Preparados? ¿Listos? ¡Ya!

Si sois de los que no paráis de darle a la sinhueso toooodo el santo día, allá van un par de recomendaciones para que la empleéis bien en algo todavía más placentero y productivo que hablar. Sonia Borg publicó en 2011 sendos libros para aprender a hacer bien sexo oral (a ellas y a ellos) de manera definitiva. Así que, si queréis que vuestros partenaires se apliquen bien con la lengua entre las sábanas (o donde se tercie) nada mejor que regalaros mutuamente Sexo oral para volverla loca y Sexo oral para volverle loco (Editorial Grijalbo). Además podéis leerlos juntos y en voz alta. Y es que, como asegura una conocida actriz porno en una entrevista a una famosa revista masculina… “Cuanto más hablas más se suelta la lengua y mejor sexo oral haces. ¿Los que mejor lo hacen? Locutores, vendedores… Vienen con ella entrenada ya”. Así que habla, habla por los codos… pero por una buena causa.

Si tú de técnica vas sobrado o sobrada y lo que te gusta es aprender un poco sobre la historia del sexo, entonces no te puedes perder En el principio era el sexo, de Christopher Ryan y Cacilda Jheta (Editorial Paidós Ibérica). Los autores desgranan en él los orígenes de la sexualidad moderna, explican su teoría de por qué nos emparejamos y nos separamos y cómo influye el sexo en estas decisiones y le ponen un poco de coherencia y de ciencia a todo eso que hacemos en la cama (o que estamos pensando en hacer, al menos, diez veces al día). Si es que el placer no está reñido con el saber.

Y para terminar… una recomendación que rompe de un plumazo con todas las demás. ¿Por qué? Pues porque os recomiendo (encarecidamente además) leer el Anti-manual de sexo (Editoriales Temas de Hoy y Booket) de Valèrie Tasso. Si estáis hartos de los clichés, lo políticamente correcto en la cama y todo lo demás, éste es vuestro libro. Y si no, también. Que hay que ir abriendo la mente para abrir las piernas como es debido, queridos y queridas.

Feliz (y placentera) lectura… y toqueteo.

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“Varias palabras bien dichas provocan la misma descarga eléctrica en el cuerpo que toqueteos varios.”

3 COMENTARIOS

  1. EspoirEspoir

    “En el principio era el sexo” ha recibido bastantes críticas por falta de rigor http://esmateria.com/2012/07/17/en-el-principio-era-el-sexo/
    Otra cosa es que sea entretenido, pero tanta sociobiología política ya cansa.
    Hija mía, me has dejado picueta con el ardor que te despierta el Clan del Oso Cavernario. La verdad es que las escenas prehistóricas me resultan totalmente antieróticas. Tú sabes cómo debía oler el coño o la polla o el culo de cualquiera de esos homínidos? Michel Houllebecq, mi misógeno preferido, destina grandes palabras al tema en “La posibilidad de una isla”, su libro más insensato.

    Mis páginas eróticas preferidas pertenecen a un librito de la mítica colección de La Sonrisa Vertical titulado Relatos Eróticos de Navidad. No me gusta ni me ha gustado nunca la Navidad, y precisamente lo único salvable de esos días era que a veces aparecían por casa mis guapos primos, a los que siempre miré con los mismos ojos que a Mike Jagger o Miguel Bosé -mis mitos sexuales de infancia, ¿qué pasa?

    El relato cuenta precisamente cómo dos primos, él de unos 13 años y ella de unos 16, se quedan en casa a montar el belén una tarde de fiestas. No recuerdo el nombre del autor pero sí sus palabras: “Desde entonces he visto muchas cosas hermosas. Pero nada, ni una puesta de sol en Estambul, me ha gustado más que el coño mojado de mi prima”… cito aproximadamente.

    Feliç dia de Sant Jordi!

  2. monsieur le sixmonsieur le six

    Hace ya milenios que no leo cosas de esas. Yo que era tan asiduo a Sade, y de rebote a otros autores… Tendré que retomarlo en algún momento, aunque confieso que ahora mismo me llaman más otras cosas.

    Me ha resultado llamativo lo del anti-manual del sexo. Tendré que echarle un ojo. Gracias por la recomendación.

  3. Beatriz Vélez GarcíaBeatriz Vélez García

    Mi experiencia con la literatura erótica es mala, lo reconozco, se ha quedado en la trilogía de las 50 sombras (lo siento, aun soy joven e inexperta en estas lides) pero sí tengo que reconocer que hace años le regalé a mi chico un relato erótico inspirado en un momento durante un paseo turístico en un viaje en el que la tensión sexual entre nosotros se cortaba con cuchillo. El resultado no pudo ser mejor, disfruté tanto escribiéndolo como al leérselo, así que ese juego se lo recomiendo a todo el mundo!!!.

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